Capítulo 38. Corazón de rosas
Después del beso contemplé su belleza, la abrace en todo momento aún en presencia de Archie, creo que me estoy comportando demasiado posesivo pero no lo puedo evitar, simplemente no quiero separarme ni un segundo de mi amorcito lindo.
Estando en la casa Candy se fue a ponerse más hermosa de lo que es mientras que yo acomodé la mesa, después fuí a mi cuarto para estar presentable para mi cita con mi rubia, cuando estába listo tome una cesta que contenían varías rosas sin tallo que compre en una florería que está cerca del restaurante donde compré la comida, e hice un enorme corazón sobre la cama, está idea me surgió cuando mi amor estaba disgustada conmigo, en ese tiempo de soledad añoraba consentirla para hacerla feliz, por eso aprovecho el poco tiempo que puedo estar con ella para hacerla sonreír, lo hago sin esperar nada a cambio solo quiero ser detallista para disfrutar al máximo de su compañía, me esmeró que el corazón quedé centrado y simétrico para causar una buena impresión, las rosas restantes las depósito en la cómoda, después prendo unas velas aromáticas con olor a canela para ambientar la habitación. Finalmente me dirijo al cuarto de mi dulce dama, al llegar veo la puerta abierta, al estar en el umbral de la me quedé inmóvil contemplando la belleza de mi Candy, es una alucinación verla de espalda, sentada frente a un espejo mientras se pone perfume, puedo ver sus manos delicadas que sostienen el frasco que contiene la fragancia que deposita en su cuello largo, sin poderlo evitar mi pulso empieza a aumentar, intento controlar mis ansias de tenerla desnuda entre mis brazos al mismo tiempo que ella voltea, en ese instante puedo ver como ella posa sus ojos sobre mí de forma descarada, me ve como si fuera una rebanada de pastel de chocolate que puede oler con los ojos cerrados aspirando el dulzor del cacao, chupar, morder y comer a su antojo. Tratando de estar tranquilo le ofrecí la mano para ir a cenar pero cuando la tenía cerca de mi he aspirado su olor a rosas que me a embrujado sin poder contener mis ganas la abracé con desenfreno incontrolado haciendo que mis manos explorarán sus curvas de mujer y algo más, puedo sentir su corazón que golpetea su pecho con brutalidad, su calor incrementarse a causa de mis caricias, la escuchó suspirar para después comenzar a gemir, quiero arrebatarle la ropa para besarla por todo su ser sin dejar un rincón sin adorar pero en vez de eso me obligó a tranquilizarme para ofrecerle mi brazo e ir al comedor para deleitarnos con una exquisita cena mientras que yo siento como muero lentamente de placer casi orgásmico por tan solo tocar sus brazos desnudos y por sentir la calidez de su cuerpo cerca de mí.
En la cena ella se ve radiante con ese vestido rojo entallado a su cuerpo, que tiene un escote un tanto provocador que me muestra unos hermosos pechos redondos, ella me sonríe alegremente, me ve con cierta coquetería que es de mi agrado, estoy embobado viendo como se introduce pequeños pedacitos de pastel en la boca, cierra los ojos, lo saborea, emite un ligero gemido de gusto y veo como pasa el postre en su garganta repetidas veces hasta que se acabó su porción, unas migajas se quedaron pegadas en sus labios, me acerque a ella le pase la lengua por la comisura, tenía intención de alejarme pero al probar su boca no pude alejarme de ella y empecé a besarla con dulzura pero con el paso del tiempo ese beso se convirtió en apasionado, al faltarnos el aire detuve el beso me aleje de ella unos centímetros para recuperar el aliento mientras que ella me veía con adoración con sus hermosos ojos verdes llenos de amor, despues mi musa mencionó que las clases sociales nos separaban, para que negar lo obvio, se que soy el heredero de una gran fortuna y de que ella solo es una huérfana pero si quitamos las clases sociales de por medio solo quedamos dos almas gemelas que no pueden coexistir uno sin el otro, podría hacer lo que dicta la sociedad como lo correcto quizás es lo más fácil pero no voy a permitir que se metan en mi vida íntima, voy a elegir a Candy por encima de todo será más difícil pero lo que en verdad vale la pena siempre cuesta trabajo conseguir. Después de bailar la vi llorando, su rostro es esplendoroso, sus lágrimas son de felicidad sin pensarlo la empiezo a besar, mi mano izquierda la acerca a mi cuerpo mientras mi otra mano navega hasta su pecho y ahí se queda frotando con esmero su pezón endurecido de placer, mi boca baja por su cuello dejando besos húmedos al mismo tiempo que ella empieza a gemir, mis labios descienden hasta sus pechos, mi nariz se restriega en la línea que separa sus tetas, mis dedos traviesos se pasean por el borde del escote tocando con cautela el busto de mi amor, para finalmente jalar la tela y después emití un gruñido erótico al pasar mi paladar por uno de sus pechos por sentir con la punta de la lengua su pezón que me espera para ser estimulado. Mi respiración aumenta considerablemente al percatarme de que ella no lleva corsé. Mi rubia con la respiración entrecortada me quito el sacó, con sus manos temblorosas desabrochó mi chaleco para deshacerse de esa prenda como de mi pajarita, mi boca besa e intenta mordisquear su pecho por encima de su ropa al mismo tiempo que ella emite pequeños gemidos de placer por su boca dulce como la miel, mis manos viajan al sur disfrutando de su cintura, sus caderas hasta que por fin llegan a su trasero redondo y blando para masajearlo con entusiasmo, mis manos deseosas le levantaron la falda para acariciar sus perfectas piernas, al subir hasta su culo perfecto me quedé impresionado de lo erótica que puede llegar a ser mi amada que me mata de pasión con tan solo pasar mis manos por su piel al darme cuenta de que no traía ropa interior, en ese momento no pude evitar emitir un grito ronco de placer al mismo tiempo que ella arqueaba la espalda ofreciéndome un bello panorama de sus tetas deseosas de ser veneradas y me restregaba su vagina en mi mástil endurecido como el acero. Ella me rodea la cintura con sus estilizadas piernas mientras que la sostenía de las nalgas para llevarmela a nuestra habitación, al darse cuenta de mis intenciones ella habló:
—¿ dónde me llevas?
—a nuestro lecho de amor
—podrás aguantar hasta llegar allá , por que yo no... Esté fuego me quema por dentro y cada segundo que pasa te deseo más y más que no me importaría si me haces tuya en el piso, escaleras, pasillo o en la puerta...
— tendré que aguantarme las ganas hasta llegar a nuestra habitación
—me vas a quitar el vestido por que se me ve feo
—este vestido rojo te hace ver preciosa y sensual pero de todos modos te lo voy a quitar
Continuará...
