Capítulo 35

Contigo lo quiero todo

Cierro los ojos recreándome en el sonido de su respiración pausada, es un regalo que no pienso dar por descontado nunca más.

Mi pulgar acaricia su muñeca con suavidad, -ella es fuerte,- dice Ale desde fuera de la celda. –No tienes de que preocuparte.-

-Ha estado demasiado cerca.- Digo con la voz ronca por las lágrimas contenidas.

-Cuando el Gobernador te capturó ella pensó lo mismo, no te obsesiones con lo que podría haber sido o perderás perspectiva.- Me aconseja.

-¿Te vas?-

-Hershel me ha dado el alta, aunque sospecho que es para que me lleve a Merle, no lo dirá, pero le tiene hasta las pelotas.- Se ríe divertido. –Y no es como si yo fuera a quejarme, necesito ver a Gin y a Karen.- Noto su mirada sobre nosotros, -sé que no hace falta que te lo diga, aun así, cuida de ella.-

-Con mi vida.- Respondo sin pensar las palabras.

-Cuento con ello angelito, cuento con ello.- Dice antes de irse llevándose a mi hermano a rastras con él.

Las horas pasan lentas. Apenas me separo de ella, salvo lo necesario si Hershel me necesita.

No quiero que se despierte sola después de lo que ha pasado. Quiero que sepa que estoy aquí, a su lado, y que siempre lo estaré por jodido que pueda ponerse todo.

Sí Ale me hubiese dicho cuando nos acogió en su casa que me enamoraría de ella, y que sería correspondido… Probablemente le habría mandado a la mierda.

Porque simplemente no hubiera podido creerlo. La idea de alguien queriéndome de vuelta con todas mis cicatrices era impensable.

Y en concreto. ¿Por qué ella iba a quererme a mí teniendo el mundo entero para elegir?

Pero sucedió, llegó a mi vida, me miró a los ojos, me sonrió, me dio las gracias y en respuesta yo le entregué mi corazón sin más.

Ha pasado tanto tiempo desde entonces.

Supongo que no lo hemos tenido fácil desde el principio, puede que por mucho que nos esforcemos nunca logremos que lo sea.

Pero a pesar de todo, de los psicópatas, las dificultades y la distancia, a pesar de toda la incertidumbre que me ha golpeado desde que estamos juntos.

Nadie me ha hecho tan feliz. Incluso las veces en que discutimos, siento estar justo en el lugar correcto.

Desde el primer momento aceptó dar cobijo a mis demonios en su corazón y apaciguarlos con su propio fuego, por el simple hecho de que son parte de mí.

Sería capaz de enfrentarme a cualquier cosa sin miedo, sabiendo que al final allí estará ella, sonriendo al verme a salvo.

Con suavidad beso la fina piel de su muñeca interna. –Despierta u-git-shi-ha, déjame verme reflejado en tus ojos, así tal vez entienda que ves en mí. Porque sé que haría lo que fuera por ti, eso tiene sentido para mí, es sencillo, casi visceral… Que tú me quieras de vuelta- niego con la cabeza –es algo que no logro comprender, seguramente aunque despiertes seguiré sin hacerlo, pero si lo haces, sí abres los ojos y me miras, entenderlo o no, no me preocupará.-

Espero unos minutos y nada pasa.

No sé si quiere hacerse desear, o poner a prueba mi corazón.

Si es lo primero, no hace falta que se retrase más, no hay nada que pueda querer más en este mundo que a ella, sí es lo segundo no voy a decepcionarla, estaré aquí el tiempo que sea necesario.

Porque Cass es la razón que impulsa mi voluntad para luchar cuando las fuerzas me fallan.

….

Me llegan sonidos amortiguados de palabras que no consigo conectar entre sí.

El hormigueo de mi cuerpo se convierte en pesadez, la molestia de mi garganta se torna en un dolor sordo que me atormenta al tragar saliva.

Me incorporo o al menos lo intento, un peso en mi torso me lo impide.

Abro mis ojos y ante mí veo el rostro agotado de Daryl, con el pelo revuelto cayendo desordenado sobre sus facciones dándole un aspecto inocente. Intento estirar mi mano derecha hacia él, pero tengo un gotero de suero puesto.

Así que al final me puse realmente mal, no recuerdo gran cosa tras la muerte de Martínez, es como si mi cerebro fuese un batido espeso.

Con mi mano izquierda aparto su flequillo y él se revuelve con una sonrisa, como si supiera que soy yo quien le está molestando.

-Cass,- murmura aún dormido, y yo me planteo en un segundo nueve formas distintas de comérmele a besos.

-Dime angelito,- susurro divertida.

-Despierta,- me pide arrugando el ceño.

-Ya lo estoy, eres tú el que sigue dormido.- Le digo acariciando de nuevo su frente, mi dulce cazador.

Su cuerpo se tensa. -¿Cass?- Pregunta más despierto, aún reacio a abrir los ojos.

-La misma, ¿es qué no piensas darme un beso de buenos días?- Se incorpora con rapidez, sus ojos me miran brillantes y yo sonrío. –Cuanto te quiero.- Digo sin poder contener las palabras en mis labios, dejándolas fluir como si de la corriente de un río se tratara. Él simplemente me mira sin decir nada -¿Dar…-

Sus labios sobre los míos me roban la capacidad de hilar mis pensamientos más allá de la necesidad de que él no se separe de mí.

-Estás bien.- Dice al fin, comenzando a besar mi frente, mis parpados y mis mejillas, y vuelta a empezar.

-Estoy contigo, eso es obvio.- Digo riéndome encantada de recibir sus mimos.

-No- sus manos se enredan en mi pelo. –Te me estabas yendo.- La angustia en su voz me dice que no está exagerando.

-Tal vez,- delineo la suave curca de su labio inferior con mis dedos. –Pero regresé.-

-No vuelvas a asustarme así.- Me ruega con el corazón en los ojos.

-No puedo prometerte algo que es ajeno a mi voluntad.- El suspira al oírme. Dice tanto con tan poco. -¿Mi unicornio está bien?-

-Le dieron el alta esta mañana.- El alivio me cubre como una ola al escuchar eso.

-Menos mal, ¿cómo os fue en la misión? ¿Todos bien?- En cuanto pregunto su rostro se tuerce, alguien le ha cabreado a conciencia. No tendré la suerte de que se trate de Carol.

Ya sé que es inmaduro de mi parte, pero yo no soy ninguna fruta, así que por desear que no quede.

-Sí.- Pongo los ojos en blanco ante su respuesta.

-Sabes que te lo voy a sacar de todas formas,- le digo juguetona –póntelo fácil.- Bufa y se sienta en el catre teniendo cuidado con el brazo que tiene el gotero.

-Bob.- Es todo lo que dice.

-Cariño, lo creas o no, necesito más información.- Una sonrisa torcida le cubre la boca al escucharme, pero enseguida vuelve a ponerse serio.

-Bob es un alcohólico, él…- Sus puños se crispan, -él no cogió ni un solo medicamente para los enfermos, llenó su mochila con dos botellas de vino y se dio por satisfecho.- Cuando dice eso recuerdo el supermercado, las estanterías de vino… Zack.

Respiro hondo conteniendo mi ira, ese pobre chico murió por mi culpa ¿para salvar a un alcohólico?

-No debí decirle a Zack que lo sacase, joder.- Maldigo sin contener las lágrimas –casi nos aplasta un helicóptero.-

-Eh,- me besa y detiene mi rabia, -hablaré con Rick, Bob no volverá a salir de la prisión.-

-Eso no compensa la muerte de Zack.- Niego dolida.

-No, pero ha ayudado a salvar tu vida.- Dice serio, como si eso le absolviese en parte.

-No eres objetivo.-

-Tratándose de ti tienes toda la jodida razón.- Me dice y a mi pesar me rio. –Rick se encargará de él, y nosotros estaremos bien.- Une nuestras manos al decir eso último.

¿Cómo podría no estar perdidamente enamorada de él incluso cuando me vuelve loca?

-Me alegra verte despierta jovencita.- Dice el patriarca de los Greene entrando en la celda.

-Hershel.- Parece más descansado que la última vez, la ayuda de Bob le ha venido bien.

-¿Cómo te encuentras?- Me pregunta tomando el lugar de Daryl.

-Con molestias pero bien.- Respondo deseando poder salir.

-Fantástico,- me quita el gotero. –Te traeré algo de comer.-

-¿Me das el alta?- Yo por hacerme la loca y preguntar no pierdo nada.

-No corras tanto niña.- Me riñe con ternura.

-Pero el unicornio ya está fuera.- Le recuerdo poniéndole pucheros.

-Ale es un culo inquieto, y estando con Merle es como tratar de contener a dos potrillos salvajes.- Me rio ante la comparación. –Por el momento voy a traerte un poco de sopa, pasarás la noche aquí y mañana te daré el alta-

-De acuerdo, me parece un trato justo.- Digo rindiéndome ante su experiencia.

-Creí que tendría que insistir más.- Sonríe extrañado.

-En realidad tengo la intuición de que alguien insistiría en que debo quedarme.- Digo mirando a mi angelito de reojo.

-Por supuesto que lo haría, ¿a dónde pretendes ir tan deprisa?- Me cuestiona Daryl cruzándose de brazos.

-A sentir el sol sobre la piel.- Le digo pestañeando rápido.

-Ya tendréis tiempo para atardeceres románticos, ahora a descansar.- Dice el mejor doctor que puede haber en el fin del mundo llevándose el gotero.

-¿Quieres ver el atardecer conmigo?- Pregunta repentinamente tímido, cambiando el peso de su cuerpo de un pie a otro, hacía tiempo que no le veía hacer eso.

-Oh angelito, contigo lo quiero todo, las puestas de sol, las tormentas, los arcoíris, las noches sin luna y las lluvias de estrellas.- Al decirle eso juraría que un leve sonrojo invade sus mejillas, pero antes de que pueda decir nada al respecto sus labios vuelven a estar sobre los míos.

Tal vez estar en cuarentena no sea tan malo con él a mi lado para distraerme.

Mi rudo hombre de la ballesta, mi dulce ángel guardián. Mi amor.

….

Me acerco a Merle por la espalda, -así que te has fijado.- Le digo al oído a lo que él pega un bote.

-¿Qué demonios te crees que haces?- Me encanta cuando parece un gato empapado y cabreado.

-Sabes que te ha gustado,- digo pasándole mi brazo sobre los hombros, enseguida él empieza a revolverse.

-Suéltame marica.- Me gruñe, trata de darme con el codo en el estómago pero soy más rápido y le suelto antes.

-Nací para ser veloz abuelo, deja de luchar contra la evolución.- Le pico divertido.

-¿Abuelo? Ven aquí mierdecilla.- A Carl y Gin se les escapa una sonrisa al vernos.

-Nunca ganarás.- Le digo chulito corriendo hacia atrás sin mirar, él va tras de mí resoplando, de pronto me tropiezo con algo y él bruto se me echa encima en plancha sacándome todo el aire de los pulmones.

-¿Qué decías sobre la evolución?- Se regodea el muy mamón.

-Piedad, que alguien me quite este oso grizzly de encima.- Ruego tratando de coger aire.

Karen se acerca a nosotros negando con la cabeza. -¿No crees que es un poco pronto para poneros a jugar así?-

-No te preocupes bombón, tu chico aguanta.- Dice Merle palmeándome el brazo, pero empiezo a toser sin poder aguantar más. Enseguida pone cara de pánico y se aparta.

-Os lo dije.- Karen me tiende una botella de agua. –Aún estás recuperándote, tómatelo con calma.-

-Lo siento nena.- Digo poniéndole cara de cachorrito.

-Más te vale.- Me da un beso en los labios y se marcha, definitivamente no la merezco, pero no pienso quejarme por ello.

-Siento haberte hecho daño.- Dice Merle incómodo, ayudándome a ponerme de pie.

-Na, ha sido culpa mía, pero es que tenías una cara de flor mustia que no podías con ella. ¿Todo bien?-

-Sí,- dice serio intentando darme la espalda pero me planto ante él con una sonrisa burlona, sabe de sobra que no puede darme esquinazo. –Es solo que esta vez hemos tenido suerte y todo ha salido más o menos bien al final pero no será así siempre.-

-Ya,- sinceramente no me esperaba una respuesta honesta por su parte, quizá nos sorprenda a todos y al fin esté madurando, -por cierto sé que debería habértelo dicho antes, siento lo de Martínez.- Han sido unos días infernales.

-Era un cabrón duro, es una putada que muriese así.- Dice andando sin rumbo, yo le sigo. -¿Cómo está la ratita?-

-Carl no se separa de ella, es como una barrera anti todo.-

-¿Has ido a ver a Andrea?- Me pregunta serio.

-Ni siquiera he preguntado por ella. Cuando ayer salimos de cuarentena solo quería estar con Karen y Gin.-

-Tú…- Se para y tuerce la boca. –Realmente quieres a la latina ¿no?-

-Sí.- Contengo mi sorpresa ante el cambio de tema. –Ella me hace bien, no estoy seguro de que entiendas esto pero, de algún modo calma heridas que nunca han dejado de sangrar a pesar del tiempo.- Llevo mis manos a los bolsillos delanteros de mis vaqueros a la espera de una explosión indignada al estilo Merle, aunque no sé bien porque.

-Ya veo… Me alegro por ti.- Eso me sorprende pero no digo nada, ¿qué hacemos nosotros hablando de sentimientos?

Últimamente lo estamos convirtiendo en una costumbre incómoda.

No mola.

-Grandullón,- extiendo mi mano hacia él. –Gracias por entrar a ese pabellón, sin ti no lo habría contado.- Él aprieta mi mano pero concentra su mirada en el suelo.

-Si te empeñas en hacerte el héroe, necesitas a alguien que te cuide la espalda.- Sonrío burlón cuando dice eso, pero él no puede verlo.

-Creí que lo que querías cuidar era mi culito prieto.-

-¿Qué?- Se tensa y me suelta. -¿Qué cojones ladras?-

-Fue lo que dijiste, cuando casi me dejas sordo con ese disparo.- Le refresco la memoria.

-No sé de qué mierda hablas- gruñe malhumorado.

-Pues yo creo que sí, pillín.- Le aseguro guiñándole un ojo.

-¿Serás niñato? ¿No puedes tomarte nada enserio?- Se queja molesto invadiendo mi espacio personal.

-Solo la cerveza ¿por?- Pregunto haciéndome el desentendido.

-Oh eres imbécil.- Maldice tratando de darme una colleja, y aquí vamos de nuevo, es tan fácil sacarle de sus casillas.

….

Acaricia mis labios con la yema de sus dedos, suspiro dejando que me atraiga contra su cuerpo, es tan cálido.

-Ale ¿crees que alguna vez podremos simplemente vivir sin tener que luchar a cada paso?- Pregunto en la oscuridad de la celda que ahora compartimos.

-No,- dice serio. –El mundo se curará, y puede que con el tiempo la gente también, pero aun así el mundo no volverá a ser el mismo, ha sufrido demasiado como para que pueda ser posible.-

-Eso es triste.- Digo abrazándole.

-No necesariamente, solo distinto a como solía ser.- Me mira en la oscuridad. –¿Cuándo vas a contarme lo que ha pasado?-

-¿De qué hablas?- Me tenso entre sus brazos, no puede saberlo, sí incluso Maggie ha cuidado de Mika para que no coincidieran antes de que el consejo se reúna.

-De eso. Justo de eso que te tiene tan preocupada.- Suspira y besa mi frente.

-Yo… No me corresponde a mí… No me pidas que te lo cuente, por favor.-

-Está bien. Pero si algo te angustia dímelo, aunque no me cuentes de que se trata, somos un equipo. No puedo ayudarte si no sé qué te pasa.-

Me incorporo un poco y hago sombra sobre su rostro con mi torso. –Tendrás que hablar con Rick.- Frunce el ceño cuando le digo eso.

-Lo haré, ¿te ha hecho algo?- Pregunta extrañado tanteando el terreno.

-No, pero habla con él.-

-Está bien.- Suspira y besa mi pezón con suavidad erizando cada poro de mi piel.

-Ale.- Gimo flojito al sentirle.

-¿Has terminado con la regla?- Me pregunta dejando un camino de besos por mi cuello hasta detenerse a centímetros de mi boca.

-Sí,- respondo como un pez boqueando por aire –por eso me he acostado desnuda, pero parecías tan cansado.- Pego un bote cuando noto una de sus manos tanteando el valle entre mis piernas.

-Si hay que hacer un esfuerzo se hace mujer.- Dice juguetón.

Se desliza sobre mí como una ola sobre la orilla, recorre cada uno de los lugares de mi cuerpo capaces de hacerme gemir, como si no hubiese un solo rincón de mi piel que guardase secretos para él.

Y yo no me quejo precisamente al ser víctima de su asalto nocturno.

Junta nuestras manos y nuestros dedos me dan placer mientras su boca viaja de mi cuello al lóbulo de mi oreja derecha electrizando mi cuerpo.

-Ale.-

Su boca se hace dueña de mis labios con la misma facilidad con la que un ladrón robaría un tesoro sin vigilancia.

Poco a poco desciende sin detener la tortura de nuestros dedos, muerde el interior de mi muslo izquierdo y añade su lengua al asedio.

-Ale- gimo alto arqueando la espalda, noto su lengua profundamente enterrada en mi dando vueltas, libera mi mano, su pulgar se introduce en mi vagina mientras su lengua hace maravillas sobre mi clítoris.

Justo cuando me voy a correr él se aparta y me frustra, pero antes de tener ocasión para quejarme él me penetra de forma ruda, contrastando con la delicadeza que me ha mostrado en los preliminares.

Me vuelve loca, araño sus brazos tratando de agarrarme a algo para no perder la cordura.

Su boca en mi cuello, palabras susurradas entre jadeos como hojas al viento que no consigo atrapar pero que sé que son hermosas.

-Karen.- Gime mi nombre, noto las venas de su cuello sobresalir por el esfuerzo, en mi orgasmo me retuerzo y disfruto de la visión a contraluz de su cuerpo sobre el mío.

Él no se detiene, continua su vaivén prolongando mi orgasmo, mi respiración y el sonido obsceno de nuestros cuerpos chocando es todo lo que escucho, me ayuda a incorporarme y sentada sobre sus piernas me muevo despacio, llevándole al límite de sus deseos.

Nuestros labios se encuentran, su cabeza se inclina hacia atrás y me apodero de su garganta como si fuera una vampiresa.

Le muerdo y él gime mi nombre apretando su abrazo a mi alrededor.

-Karen.-

-Déjate ir para mí,- su mirada se clava en la mía cuando le digo eso. –Estoy justo aquí.- Aumento la velocidad, sus ojos se ponen en blanco y noto como me llena.

Nos hemos olvidado del condón, recuerdo tarde.

Caemos sobre el catre, apretujados el uno contra el cuerpo del otro boqueando por aire, como dos peces indefensos.

-Lo siento.- Dice de repente contra la almohada.

-¿Por qué?- Pregunto sin entender porque se disculpa después del placer que me ha dado.

-Me he dejado llevar, no he usado protección, ni he dado marcha atrás.-

-Yo no te habría dejado dar marcha atrás, me lo estaba pasando bien.- Digo dejando escapar una risita.

-No quiero ponerte en peligro por un calentón.- Niega mirándome.

-Sí había un momento relativamente seguro para hacerlo sin protección, era este, tranquilo.-

-No creo que lo esté hasta que vuelva a bajarte la regla.- Dice dejando que apoye mi cabeza en su pecho de nuevo.

-¿Tanto te molestaría ser padre?- Me burlo.

-Molestarme no sería la palabra, más bien, aterrorizarme.-

-Yo creo que ya eres un gran padre para Gin a pesar de que tú no lo veas.-

-¿Tú quieres que nosotros formemos una familia?- Me pregunta despacio, como si temiera que las palabras pudieran convertirse en caminantes y devorarnos.

-La verdad es que no lo había pensado, acabamos de empezar, pero al escucharte hablar de la posibilidad de embarazo he caído en la cuenta de que no es algo que me preocupe si tú eres mi compañero en esa aventura. Algo me dice que mis deseos serían órdenes para ti.-

-Oh lo serían, puedes estar segura de ello… ¿Entonces quieres?- La tensión en su cuerpo es tan evidente.

-No ahora, pero si ocurriese, estaría bien para mí. ¿Qué es exactamente lo que te preocupa?-

-El parto, la ausencia de ecografías, de un quirófano estéril y de matrona, que no es que tenga nada en contra de Hershel, pero no es lo mismo una yegua que una mujer, aparte de eso solo me estresa la ausencia de otro trillón de cosas.-

-¿Lo habías pensado antes?- Le pregunto sorprendida.

-Acabo de hacerlo ahora.- No podría jurarlo, pero me parece que se ha quedado pálido.

-Vale, que tal si prometemos tener cuidado, pero si pasa intentarás con todas tus fuerzas que no te de un infarto.- Le propongo conciliadora porque es evidente lo en serio que él se toma esa posibilidad.

-Haré mi mejor esfuerzo.- Se ríe nervioso. –Pero no prometo nada.-

-Eres un caso aparte.- Niego haciendo círculos sobre su pecho.

-Mientras tú no te apartes de mí ¿qué más da?- Me rio y poco a poco me quedo dormida mecida por el constante latido de su corazón.

…..

-¿Qué crees que es lo que quiere decirnos Rick?- Le pregunto a Daryl sentada en su regazo, he intentado quitarme porque no me parecía muy profesional estar así durante la reunión pero él me ha apretado más contra sí, y yo literalmente me he derrito ante su ternura.

-No lo sé, ¿cómo te encuentras? Sigues un poco pálida.-

-Daryl soy pálida,- le recuerdo conteniendo una sonrisa, -estoy bien, de no ser así Hershel no me habría permitido salir, y tú podrías seguir ejerciendo de enfermero sexy.- Gruñe ante eso y esconde su cara en el hueco de mi cuello.

En cuanto Ale entra se lanza a abrazarnos. –No vuelvas en tu vida a hacer algo como eso, te lo prohíbo terminantemente.-

-Siento haberos asustado,- les digo disfrutando de sus mimos. –Vaya,- me fijo en los brazos de Ale, -¿te has acostado con un puma?-

-No me va la zoofilia ¿por qué lo dices?- Pregunta ladeando la cabeza.

-Tal vez por eso.- Digo señalando los arañazos que le ha hecho Karen, -o la has cabreado o la tienes súper contenta, una de las dos seguro.-

-Creo que la segunda,- dice guiñándome un ojo.

-¿Estás seguro?- Pregunto para picarle –a lo mejor quería vengarse por algo que tú no recuerdas.-

-Sí ese es el caso debo de cabrearte constantemente porque siempre que follamos me dejas la espalda y las caderas en carne viva.- Dice Daryl con una sonrisa torcida justo en el momento en que Rick pasa por detrás de nosotros.

-Daryl Dixon siendo obsceno en público,- me paso la lengua sobre mis dientes blancos en un gesto hambriento, -oh cariño, eso me gusta.-

-¿Creí que te gustaba todo de mí?- Dice con una pequeña sonrisa divertida, me encanta verle así, relajado y feliz para variar.

-Por supuesto, sobretodo amo cuando vuelves de tus paseos por el bosque lleno de mugre, me encanta ducharme contigo.-

-Demasiada información sobre lo que hacéis en las duchas, en serio, que no sois los únicos que las usáis, un poquito de respeto.- Nos pide el unicornio cruzándose de brazos, Herhsel solo se ríe, y Carol mantiene el rostro impasible.

-Por favor, pongámonos serios.- Nos pide Rick apoyando las manos sobre la mesa.

Enseguida Ale se cuadra de hombros, pero no se sienta, se mantiene de pie a nuestro lado.

Maggie deja de prestarle atención a Glenn e imita el gesto de Rick, aunque al mirar a mi unicornio hay algo más, ¿arrepentimiento? Pero ¿por qué? Esto de no saber por dónde van a salir los tiros no me mola nada.

Que una ha nacido cotilla, digo, con alma de reportera frustrada y necesita información.

-Es justo que sea yo quien lo diga.-

-Maggie.- Ella levanta la mano y corta a Rick.

-Se lo debo.- Ante su insistencia él simplemente se echa hacia atrás en la silla y clava su mirada en mi hermano, -Ale tienes que saber que cuando ingresaste en el pabellón A, Andrea intentó fugarse.- Al oírlo él aprieta los puños con ira pero no dice nada al respecto. –Rick y yo escuchamos un disparo y fuimos a ver que ocurría, al llegar a las vallas de la parte trasera de la prisión vimos a Andrea atrapada en los alambres y a Lizzie a un par de metros con un disparo en la frente.-

-No.- El rostro de Carol pierde la compostura. –Me dijisteis que no podía verla, que estaba aislada.- Se indigna, y en mi opinión esta vez con razón, por la mentira de la que ha sido víctima.

-Debíais enteraros todos al mismo tiempo. Era lo justo.- Es la aportación de Rick, que sigue sin perder de vista a Ale.

¿Pero qué narices se cree que va a hacer? ¿Inmolarse? ¿Hacer una performance? ¿Intentar abrir un agujero en el espacio-tiempo?

-Yo…- Maggie retuerce sus manos pero su mirada no vacila a pesar de los nervios. –Cuando vi lo que había hecho no pude controlarme y lo siento Ale, sé que tenías el derecho a hacer justicia por Kate pero…- Se detiene sin poder seguir.

-La mataste.- El alivio en la voz de mi unicornio es palpable para todos, al fin toma asiento.

-Ale yo…-

-No me pidas perdón Maggie, hiciste lo que tenías que hacer, y te lo agradezco más de lo que puedas llegar a imaginar.- Dice conteniendo las lágrimas.

-¿Quieres ver su cuerpo?- Le pregunta Rick evaluando su reacción para ver hasta que punto puede fiarse de él, sheriff una vez, sheriff siempre.

-No, se ha ido, el dolor por lo que hizo seguirá conmigo, pero mi odio se va con ella al infierno.- Oculta su cara tras sus manos y respira hondo, aliviado por no tener que darle caza.

-Tenemos que organizarnos para limpiar las vallas he visto que hay muchos caminantes en la zona oeste, como sigan así tendremos un problema, sé que hemos perdido mucha gente, pero este sigue siendo nuestro hogar, tenemos que protegerlo.- Digo cambiando el tema de la reunión a uno más apremiante, al fin y al cabo, lo hecho, hecho está.

-Tú a descansar.- Me dice Daryl con una mirada torcida.

-Puedo ayudar a limpiar el pabellón D, he tenido el virus, no lo voy a volver a pillar, con sentarme en cuanto me canse listo, pocos más hay que podamos hacerlo sin riesgo.- Digo siendo razonable, es la única forma de ganarle a su cabezonería y ni por esas va a estar contento, lo sé de sobra.

-Eres imposible.- Gruñe molesto.

-Y por eso hacemos tan buena pareja.- Digo dándole un beso en la mejilla para quitarle hierro al asunto.

Glenn se ríe burlón al ver a Daryl sonrojado y Maggie me imita para callarle.

-Bien- chilla mi unicornio, -festival de amor,- ven aquí Hershel.-

-Ni hablar, ni te acerques.- Le ordena el anciano.

-Vamos hombre, ni que fuera la primera vez que te echo mis miasmas encima.- Se queja el pobre.

-Lo que tengo que aguantar.- Dice nuestro doctor con Ale sobre su chepa, menos mal que el pobre hombre está sentado en la silla.

-Cassidy tiene razón- interrumpe Rick sin dejarse llevar por la alegría general. –Los que estemos sanos iremos a las vallas y las fortificaremos, los que hayáis estado en el pabellón A, limpiad el D.-

-Si mi sheriff.- Dice mi poni tarado haciéndole un gesto militar, pero Rick se marcha sin prestarle atención.

-Oye angelito ¿sabes qué le pasa?- Pregunto preocupada al verle irse así.

-¿A quién?-

-A tu best friend del fin del mundo.- Me burlo. –A Rick.-

-Han sido días de mucha tensión para todos, quizá con todo esto se haya acordado de Lori.- Me tenso cuando dice eso, la última vez que le pudo la pena estuvo a punto de perseguir su fantasma por el bosque. –Rick es duro, estará bien.- Me asegura Daryl para que no le dé vueltas.

-Lo sé, pero échale un ojo solo por si acaso de todas formas.-

-Y tú tomate las cosas con calma.- Me pide acariciando mi hombro con su nariz.

-Si no me tomase las cosas con calma no te habría conseguido- susurro sobre sus labios. –Me pusiste difícil lo de conquistarte.- Le recrimino.

-Tonterías.- Niega –me tenías en tus manos en cuanto me sonreíste por primera vez y lo sabías.-

-Yo sí, pero conseguir que tú también te dieses cuenta costó lo suyo.- Beso sus labios, tan dulce. -¿Qué te parece si antes de cenar esta noche tú y yo nos damos una ducha y escandalizamos a la prisión?- Me levanto de su regazo inclinándome al hacerlo para que mi escote capte su atención, el hecho de que yo me haya duchado nada más salir del pabellón A no me impide pasar un buen rato con él. –Salvo que creas claro que debería tomarme las cosas con calma.-

-Eres un jodido peligro para mi salud mental.- Dice levantándose y acorralándome contra una pared, me encanta tenerle así, todo intimidante, caliente y mío.

-Puede, pero a pesar de eso me amas.- Cuando digo eso su mirada se vuelve mucho más intensa, tanto que se me acelera el corazón.

-Créeme, no te haces ni una jodida idea de cuanto lo hago.- Dice con su hipnótica voz ronca, acariciando mi mejilla derecha con su pulgar.

Su nombre muere en mis labios cuando une su boca a la mía en un beso pausado que me aísla del mundo de muerte en el que vivimos.

Maggie, Ethan, Beth, Karen, Merle, Michonne y Carol junto con algunos más están matando caminantes mientras Rick y yo estamos fuera de la prisión cortando troncos para usarlos como refuerzo en las vallas.

Trabaja sin descanso, su hacha se levanta y se clava con fuerza, pero desde que nos reunimos para salir apenas me ha hablado.

Niego incrédulo ante el hecho de que Cass tuviera razón, es evidente que al hombre le pasa algo, y debe de ser serio por la concentración con la que se esfuerza.

-Oye Rick ¿todo bien?- Le pregunto deteniéndome, él tarda un poco pero me imita.

-Sí, claro, ¿por qué lo preguntas?- Noto como aprieta el mango del hacha, por mis cojones está bien.

-Después de la reunión Cass dijo que te pasaba algo.- Al fin me mira, y percibo la tensión en su rostro. –No le di importancia, pero ahora,- le señalo con mi mano libre –me doy cuenta de que tenía razón. ¿Ha pasado algo más aparte de lo de Andrea que no hayas querido contar en el consejo?-

Respira hondo y comienza a quitar las ramas del tronco, pero al ver que continuo observándole vuelve a detenerse.

-Simplemente dile que no se preocupe.-

-Ya, hazlo tú si te ves capaz, la conoces bien Rick, no se conformará con eso.- Le digo poniendo mi mano en su hombro. –A mí también me conoces de sobra, sabes que si necesitas ayuda con algo solo tienes que decírmelo.-

Se aprieta el puente de la nariz cuando digo eso. –Esta vez no Daryl.-

-Pero…-

-Déjalo estar,- me pide a su vez apoyando su mano en mi brazo –confía en mí, esto es algo que tengo que solucionar por mi propia cuenta,- se aparta y vuelve al trabajo –si te quedas más tranquilo no tiene que ver con la prisión.-

Le imito y vuelvo a talar.

-Si cambias de opinión sabes donde encontrarnos.- Él asiente, noto como se esfuerza en tragar saliva, sea lo que sea lo que no me dice, es algo serio.

¿Pero de qué puede tratarse para que esté así?

….

Glenn se sienta con pesadez en el suelo.- ¿Cómo…- coge aire -¿cómo podéis tener tanta energía? No lo entiendo.-

-Ve a por la carretilla unicornio, luego bajamos los cuerpos de la planta de arriba.-

-Volando voy, y con carretilla volveré.- Dice haciendo un elegante gesto.

Me rio sin evitarlo y me siento al lado de Glenn.

-¿Estás bien?- Le pregunto preocupada, últimamente parece mi estado natural.

-Machado, pero feliz.- Responde entrelazando sus dedos.

-Te dije que saldrías de ese pabellón, coreano de poca fe.- Le golpeo divertida la rodilla con la mía.

-Tengo que escucharte más, pero no has respondido ¿cómo lo hacéis?-

-Tú no has parado desde que hemos entrado, yo cada x me siento para descansar y sigo, en cuanto al unicornio ni idea. Ahora suéltalo ¿qué te pasa?-

-Supongo que solo quiero que todo esto desaparezca lo antes posible.- Pasea su mirada triste sobre las manchas de sangre y los cuerpos de la gente de Woodbury.

-Lo limpiaremos, pero puede que no lo hagamos en un solo día, tampoco tenemos prisa.-

-Lo sé, es solo que…- Abre y cierra sus manos inquieto. -Me he enfrentado a caminantes y a gente, pero esto casi puede conmigo.-

-Lo has superado, como todo lo demás,- apoyo mi cabeza en su hombro –eres un superviviente nato.- Le recuerdo ya que parece que se le ha olvidado.

-Cassidy.-

-¿Sí?- Pregunto haciéndome la inocente.

-¿Te estás quedando dormida y me estás usando de almohada?-

-Ssshhh, respira la paz del ambiente.- El chaval se ríe ante mi respuesta.

-Venga, vosotros dos, dejad de vaguear.- Nos riñe el unicornio cuando vuelve y nos ve acurrucados.

-Jo unicornio, tienes que probar a Glenn es súper cómodo, no me extraña que Maggie esté loquita por él.-

-¿En serio?- Pregunta Ale interesado.

-¿Qué haces?-

-Pues comprobar si Rainbow dice la verdad, no hables que molestas.-

-Estáis de coña.- Dice Glenn sin poder creerse como le hemos enredado.

-Uf, pues sí que es cómodo sí,- termina la frase mi unicornio con un sonoro bostezo.

-No me lo puedo creer.- Dice el chico incrédulo.

-Ssshhh.- Le chistamos los dos a la vez, -que nos jodes la microsiesta.-

-¿Cómo podéis tener tanto morro?- Cuestiona rindiéndose a su destino.

-Práctica.- Volvemos a responder a la par.

-Lo vuestro da miedo.-

-O te callas o te pones a arrastrar cuerpos hasta la carretilla.- Le riñe Ale y se hace el silencio, sonrío relajada, solo será un ratito.

Y en caso de que el ratito se alargue, bueno, mi enfermero personal me recomendó tomarme las cosas con calma, solo estoy siguiendo sus indicaciones.

…..

Ya casi está anocheciendo, noto como Beth se separa del grupo y aprieta una de sus manos contra su costado.

-¿Todo bien?- Le pregunto.

Ella agacha la mirada como si ocultase algo, no pueden haberla mordido, siento el miedo correr por mis venas ante la posibilidad.

-No es nada es que…- Antes de que siga parloteando cojo su mano y la examino a la luz del fin del día.

-Ampollas.- Digo y ella gira el rostro avergonzada.

-Perdí mis guantes.-

-¿Has estado todo el día haciendo esto con las manos desnudas?- Ella se encoge de hombros.

-Los demás no habéis parado, yo tampoco iba a hacerlo.- Niego al oírla.

-Pues deberías haberlo hecho.-

-¿Para qué? Para convenceros aún más de lo débil que soy. Ni hablar.- Me responde con vehemencia.

-Nadie piensa eso.- Me mira negando triste.

-Nadie lo dice en voz alta, es distinto.-

-Que no te importe la opinión de los demás.- Le digo rompiendo un trozo de mi camisa para envolver una de sus manos, y la otra la envuelvo con mi pañuelo rojo. –Así al menos no te rozará tanto.-

Ella me sonríe. –Gracias Daryl.-

-No es nada.- Niego volviendo con los demás, sin girarme sé que sigue mis pasos, debería haberle dicho que no es débil, que solo es joven, pero no creo que lo hubiese entendido.

Siente que tiene algo que demostrar, se equivoca, ha llegado hasta aquí, igual que todos nosotros.

Esa verdad es lo único que importa.

…..

Mi interior se revuelve cuando veo como Daryl se arranca un trozo de camisa para envolver con ella una de las manos de Beth.

¿A qué está jugando con ella?

Es tan… Tan poca cosa para él.

Una niña frágil que trató de quitarse la vida y falló, ni siquiera eso supo hacer bien.

Mato al caminante sin labios que desea morderme al otro lado de la valla, sintiéndome frustrada.

No entiendo que puede verle.

Lo de Connors soy capaz de llegar a comprenderlo un poco mejor, le tiene enganchado con sexo y aunque me pese admitirlo es buena luchando.

Pero Beth no puede ni hacer esto sin salir lastimada, la muy tonta ni se ha puesto guantes, de haberlo hecho Daryl no habría tenido que cuidar de ella.

Es tan princesita de cuento.

-Así no conseguiremos nada Rick, llevamos todo el día y siguen llegando más.- Dice Maggie agotada.

Algo cruje y vemos como uno de los troncos que colocamos cede ante el peso de los muertos.

Mierda.

Esto se viene abajo.

-Retroceded, id a por las armas, tenemos que contenerlos, aseguraos de usar el silenciador.- Nos ordena echando a correr.

Para mi angustia Daryl se queda en retaguardia para protegernos al resto, ¿por qué siempre tiene que sacrificarse?

¿No sé da cuenta de lo importante que es su vida? ¿O es qué le da igual ponerse en riesgo?

Menuda noche, todos estamos en el comedor, algunos sentados a la mesa, otros siendo atendidos por Hershel.

Cass me mira y yo le respondo sin que tenga necesidad de preguntar. –Lo de la valla podría haber sido un auténtico desastre.-

-Los contuvisteis.- Dice apartando mi flequillo con suavidad, amo cuando me trata así, como si pudiera romperme a pesar de que la doblo en tamaño.

-Vendrán más, siempre vienen más.- Digo impotente ante el hecho de que ella tenga razón sobre lo importante que es que esté preparada para luchar en caso de que la prisión caiga.

-Sobreviviremos, siempre lo hacemos.- La atraigo hacia mi cuando dice eso y apoyo mi cabeza en su pecho, el latido de su corazón es lo único capaz de hacer que no pierda los estribos ahora mismo.

-Carol lo dijo antes de la incursión al supermercado, no hicimos nada para reforzar esa zona de las vallas.-

-Tampoco es que hayamos estado precisamente ociosos.- Me recuerda ella con un reflejo de sonrisa en su voz.

-Aun así,- sus manos masajean mi cuero cabelludo y se siente jodidamente bien.

-En serio Daryl no busques culpables. No va a servirle a nadie.-

-De acuerdo.- Digo dejándome llevar por ella.

-Hey Rick había pensado que…- silencio. –Tierra llamando al sheriff sexy responda por favor.- Nada. Vuelve a llamarle. -Rick estás literalmente a un metro deja de ignorarme.- Le dice mi mujer seria.

-¿Qué quieres?- Pregunta brusco, él nunca es así con ella.

-Deberíamos cavar una zanja alrededor de la prisión y poner estacas, o un muro de coches si es más fácil, está claro que las vallas no bastan por sí mismas para mantenerlos alejados.- Propone para evitar que vuelva a suceder lo de hoy.

-Me he dado cuenta.- La encara molesto, me aparto de ella para poder mirarle. No me ha gustado el tono que ha usado. –Mañana iremos a buscar coches y los traeremos hasta aquí, será pesado pero más seguro que cavar la zanja. ¿Contenta?-

-En éxtasis- se burla ella en su cara sin dejarse afectar por su actitud cortante. -¿No se me nota?- Él le da la espalda y se sienta con Carl.

-¿Qué ha sido eso?- Pregunto siguiendo a Rick con la mirada por cómo se ha comportado.

-Un intercambio sutil de opiniones.- Se ríe –te va a salir un buen chichón aquí- frunce el ceño. -¿Qué pasó?-

-Mi hermano me dio con el culo de su escopeta, según él por accidente.- Se ríe y niega con la cabeza.

-¿Te burlas de mi dolor?- Pregunto fingiendo estar molesto.

-Oh, mi pobre cazador herido deja que te alivie.- Besa el moretón inflamado con ternura.

-No es tan malo si eres tú quien cura mis heridas.- Digo sentándola sobre mi regazo. –Deberías descansar, yo iré en un rato.-

-No, antes de acostarnos hay que animar esto, ha habido demasiada pena últimamente cubriendo estas paredes.- Frunzo el ceño al no entender como pretende animarlos. –Unicornio ¿por qué no le das a Karen su regalo?-

La aludida mira de uno a otra sorprendida. Los demás salen de su apatía y miran a Ale con interés.

-¿Ahora?- Pregunta extrañado.

-El presente siempre es el mejor momento.- Responde ella.

-Yo… Está bien, espera un segundo,- besa la mano de Karen y se va corriendo, un minuto después regresa con la guitarra de Cass.

Se sienta sobre una mesa mirándonos a todos de frente. Gin lleva de la mano a una sonrojada Karen ante Ale

-Rainbow me ha ayudado con la letra, la melodía es toda mía, espero que te guste.- Dice nervioso.

-No creía posible verle así.- Digo sorprendido. –Siempre es tan seguro.-

-Ha encontrado al amor de su vida, déjale.- Dice golpeando mi antebrazo en un gesto juguetón. -Además tú deberías saber lo que se siente cuando ponen tu corazón patas arriba.- Susurra en mi oído acariciando mi nuca suavemente con sus uñas para ponerme nervioso.

Debería llamarse Danger en lugar de Cassidy.

Respiro para calmar mi respiración, nunca he hecho antes algo así por una mujer, solo espero que le guste.

Puedo sentir el latido de

su corazón a mil millas

Y el paraíso se abre

Cada vez que sonríe

Recuerdo aquella noche en el patio, los dos con el corazón roto, aunque por distintos motivos, su sonrisa ante mis tonterías, la calma que sentí a su lado a pesar de que mi boca fuera por libre, como siempre.

Y estoy corriendo hacia ella

A donde pertenezco

Estoy corriendo hacia ella

Como la canción de un río

Toda mi vida, todo lo que he hecho, de alguna manera me ha llevado hasta aquí, hasta Gin y Karen.

Ella me da amor, amor, amor amor, loco amor

Ella me da amor, amor, amor, amor, loco amor

Ella tiene un gran sentido del humor

cuando me siento deprimido

Y estoy corriendo hacia ella

Cuando el sol se esconde

Ella se lleva mis problemas

Ella se lleva mi dolor

Ella se lleva el dolor de mi corazón

Y me voy derecho a dormir

De alguna forma ella consigue llevarse lejos todas las dudas y el miedo que llevo a cuestas constantemente, simplemente su presencia basta para que mi mente se disipe y todo esté mejor.

Ella me da amor, amor, amor amor, loco amor

Ella me da amor, amor, amor, amor, loco amor

Si la necesito,

Durante el día

Si la necesito,

en la noche

Si quiero poner mis brazos a tu alrededor

Te beso

Te abrazo

Y te beso

Y te abrazo fuerte

Cuando estoy regresando

De un largo día

Ella me da un poco de dulce amor,

Que ilumina mi día

Me hace ser justo

Sí, me haces ser todo

Me haces ser cursi hasta en mi alma

Ella toma todo de mí y lo acoge en su corazón, ¿cómo podría no ser cursi con todo lo que ella me hace sentir?

Ella me da amor, amor, amor amor, loco amor

Ella me da amor, amor, amor, amor, loco amor

Ella me da amor, amor, amor amor, loco amor

Ella me da amor, amor, amor, amor, loco amor

Durante mucho tiempo pensé que había dejado escapar a Tally, que ella habría sido la mujer correcta, que le fallé a cambio de un amor unilateral.

Pero me equivoqué, Tally nunca fue mi destino, como tampoco lo fueron Kate, Ángela, Ashley, Gloria, Sarah, Meg o Penélope, ellas habían sido parte del camino que me ayudó a mejorar como hombre antes de la llegada de Karen.

A su manera habían sido, amigas, amantes y maestras.

Y nunca las olvidaría, aunque ya no las amase.

Todos aplauden y yo no sé qué decir.

-Bésale tú o tendré que hacerlo yo y después no habrá quien le aguante.- Me anima Michonne con una broma.

-¿Te ha gustado?- Me pregunta bajito.

-Eso depende de si yo soy tu loco amor.- Le digo sin poder contener la energía que vibra dentro de mí.

-Oh sí, lo eres, puedes estar segura.- Si la honestidad tuviera ojos, serían exactamente los de Alejo.

-Entonces no me ha gustado, la he amado, ¿me la volverás a cantar quizá con menos ropa encima?- Le pregunto con picardía.

-Puede, siempre y cuando no le digas a Rainbow que su amada guitarra ha estado en contacto con cierta parte de mi anatomía, me daría un buen puñetazo.- Dice siguiéndome el juego pegando su cuerpo al mío.

-Yo te protegería.- Le digo antes de juntar nuestros labios en un dulce beso que disipa las sombras de incertidumbre que se ciernen sobre la prisión.

-Lo has conseguido.- Digo maravillado. -¿Cómo…?

-La gente necesita amor, sobre todo cuando las cosas se ponen difíciles. Nos recuerda que podemos seguir adelante, que hay esperanza.- Enreda sus manos en mi pelo. -Te quiero angelito.-

-Cass.- Ella besa suavemente mis labios, callándome.

-Ssshhh, no hace falta que tú me lo digas de vuelta, me lo demuestras cada día. Yo es que no puedo contener las palabras, eso es todo.-

La miro ahogándome en sus ojos y no logro entenderlo. ¿Cómo logré soportar los años que estuvimos separados?

Acuno su cara entre mis manos y ella me deja hacer cerrando los ojos.

Sin contenerme ni un solo segundo más la beso despacio, recorriendo su lengua con la mía hasta hacerla gemir.

Puede que tengamos malas rachas, pero mientras estemos juntos, nada de lo que venga podrá ser peor de lo que podamos soportar.

Porque ella tiene razón, el amor nos da esperanza.

*/*/*

Buenos días almas corsarias.

Estamos a 28 de enero, aún tengo que editarlo pero ya está acabado.

El amor está en el aire y los celos también.

Usará Carol a Cassidy para apartar a Daryl de Beth.

¿Qué haría Ethan si se sintiese celoso de él?

Por otra parte Rick no está gestionando nada bien sus emociones, esperemos que eso no provoque un error de juicio que la prisión tenga que lamentar a posteriori.

Pero eso ya será cosa del siguiente capítulo que aún tengo que escribir.

En cuanto a mí soy muy Daryl en el aspecto de que en una relación me cuesta decir te quiero, mucho, para mí es como una bomba directa al corazón. But, es bonito de todas formas. Y como él, aunque no lo diga, o no tanto, me esfuerzo por tratar de demostrarlo tanto como soy capaz.

Ella amante de boicotearse a si misma en la vida.

En Fanfictió gracias a poty90 por comentar, me anima mucho.

En gracias por votar a WalkerDixon, a Debie_Daryl y a Kisalifibaeni, y a are221099 por comentar, i love you.

Como siempre espero que os haya gustado el capítulo, besototes for all.