Disclaimer: No soy Jotaká ni Warner. Inherentemente Harry Potter no me pertenece.

Este relato participa en la tabla Alergias de Primavera organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash.

Palabra: Flores.

Personaje: Fraile Gordo.

Palabras: 510.


ALERGIAS DE PRIMAVERA.

...

VEINTINUEVE.


Al Fraile no le preocupa el tiempo; cuando estaba vivo no lo hacía y ahora que pertenece al mundo de los fantasmas sigue sin importarle. La noción del tiempo lo ponía nervioso en sus años vivos; ¿para qué dedicarle tiempo a una cosa que no podía frenar? En vez de vivir pendiente del transcurrir de los días, el Fraile vivió amando y atesorando cada momento. Ahora, en su muerte ¿qué sentido tiene el tiempo? Sigue corriendo imparable, solo que ahora a él no le afecta. Por otra parte, al Barón Sanguinario sí le importa; lleva cuenta de cada día de su deambular por el mundo de los vivos; a Helena solo le interesa el tiempo en detrimetro de los importantes hallazgos; y Nick está al pendiente de sus años mortuorios simplemente por hacer fiesta.

Pero a lo que iba; en toda su estadía como fantasma oficial de Hufflepuff, el Fraile ha conocido cantidad increíble de niños dentro de su casa y fuera. A cada nueva generación de Hufflepuffs se esmera en conocer. El Barón lo acusa de ser demasiado blandengue, lo acusa de querer fingir que sigue con vida. El Fraile no quiere sentirse vivo principalmente porque no se siente muerto. Tampoco busca en esos niños un vestigio de su pasada vida. El Fraile se lleva bien con su muerte. Lo que él busca al charlar y conocer a todos esos niños es ayudarlos. En la Casa de Hufflepuff todos saben que pueden contar con él para cualquier cosa; niños y adolescentes se acercan a contarle secretos, pedirle consejos, solicitar su ayuda.

Ah, hace pocos años conoció a una niña que se hizo su amiga. En las primaveras la niña recogía flores mientras le contaba su día y él la escuchaba atento; en el verano se paseaban por las orillas del Lago Negro, buscando algo de frescor para la niña; en invierno ocupaban un sofá cerca del fuego mientras ella hacía su tarea; en otoño la veía reír cuando se tiraba en los montones de hojarascas que armaba para ella. El Fraile la extraña cada cambio de estación. No todos los niños son como Sara; el Fraile conoce también a niños mezquinos, niños odiosos y adolescentes problemáticos. En su casa hay muchos y no pretende, después de conocer a tantos, cortarlos con la misma tijera. Cada niño y niña es diferente y excepcional de maneras distintas. Eso sí: cada estudiante que porta el emblema de Helga Hufflepuff es de naturaleza amable, cordial. Sus niños, pese a ciertas tendencias a las bromas y la rebeldía, tienen en su interior todo aquello que la fundadora de su casa apreciaba.

Zacharias Smith es un niño distinto. El Fraile, como con todos, intentó darle la bienvenida y conocerlo la mañana después del Banquete de Bienvenida. El niño ni siquiera lo miró. Lo dejo con media palabra en la boca y se marchó sin mirar atrás.

El Fraile no sabe cuántos años lleva siendo el fantasma de Hufflepuff, pero sí sabe que en todos esos años jamás ha conocido a un niño como Zacharias Smith.


¡Hola, hola!

Sencillamente ahora me van a arrancar de mis frías e inertes manos el headcanon de que el Fraile y Zach se van a hacer amigos. DE MIS MANOS MUERTAS.

Besitos,

Carly