Y no debe faltar la descarga de responsabilidad oficial. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.

Y me faltan palabras para agradecer a quién ha estado conmigo desde el principio y espero que siga estando, corrigiendo mis errores gramaticales y alentándome a seguir. ¡Gracias Erica Castelo, por ser mi beta y mi amiga!


Resaca

"¡Santo jodido cielo!" Chillé literalmente por el dolor cuando alguien comenzó a golpear mi puerta en la madrugada. Sí, las diez de la mañana era la madrugada cuando has dormido muy poco, has tenido mucho sexo, e incluso más alcohol. "No volveré a beber."

"Oh, Dios," gimió Edward, frotando su frente. "Vete, Alice."

"¡Pero traigo un remedio para la resaca!"

"Vas a traer un ojo morado si no me dejas volver a dormir," grité. La escuché bufar del otro lado de la puerta, a pesar de la tremendamente dolorosa resaca resonando en mis oídos.

"¡Oye! ¡Sé amable y abre la puerta!" Dijo Jasper. "También traemos comida. No queremos perdernos los desfiles."

Edward se quitó las mantas de encima con un gruñido, y noté una placentera cosita. Bueno, tal vez no era una cosita. Él seguía desnudo. También lo vio y de prisa se puso unos pantalones. Encontré mis bragas y una camiseta, la de Edward de hecho, antes de darme por vencida y volver a caer en la cama. Ya que la camiseta me llegaba a las rodillas, no me importó.

"Por fin," dijo Alice, cargando una jarra de Bloody Marys. Hice una mueca, arrojando un brazo sobre mis ojos. "¡Vamos, no es tan malo!"

"Te odio," murmuré, rodándome sobre mi estómago para ocultarme de la luz. Sentí que Edward se metía a mi lado.

"¿No es increíble cómo bebió más que tú, y no está ni un poco resacosa?" Escuché que la voz de Rose preguntó. También se escuchó demasiado animada, sobre todo ya que sabía que tenía que estar sufriendo de algún tipo de náuseas matutinas.

"Eso es porque ya se tomó tres bloody Mary's," dijo Jasper. "Todavía está ebria, creo. A este paso, va estar ebria por días."

"Naahh…" Alice se echó a reír. "Vamos, chicos. Tengo bloody Mary's para todos, excepto Rose. Y trajimos algo de fruta, tocino y pan tostado que encontramos en el desayuno bufet antes que cerrara."

"Para tu información, beber agua es mejor para ti que el remedio para la resaca," Emmett agregó a la conversación. También sonaba muy animado, maldición. Tal vez era porque era tan grande que podía soportar mejor el licor.

"Él ya tomó unas seis botellas esta mañana," dijo Rose cuando sentí que la cama se movía junto a mí. "Tal vez tú también deberías tomar un poco."

"Les prometo que tomaré de los dos," dije, finalmente rindiéndome al hecho de que no iban a callarse o dejarme en paz. Me di la vuelta, palmeando el trasero de mi novio que ya estaba roncando para despertarlo. "Si tengo que estar despierta, tú también."

"No quiero," murmuró, y le di una fuerte nalgada. "¡Ay, bien! Estoy despierto. Malvada," se quejó. "Oh, bloody Mary's."

Me senté, y Alice nos trajo a los dos un vaso grande de esa cosa con tomate y vodka, menos el apio, y un plato con una mezcla de comida en él. Cogí un pedazo de tocino e hice una mueca. La idea de grasa hizo que se revolviera mi estómago. Así que, en vez de eso, me decidí por una rebanada de pan tostado y le pasé el plato a Edward. Aunque él también tenía resaca, no parecía molestarle la comida para nada.

"Entonces, ¿los planes para hoy?" Pregunté.

"Desfile. Almuerzo. Desfile. Cena. Desfile. ¡Luego BEBER!" Alice dijo alegremente.

"Estoy de acuerdo contigo hasta la parte de la bebida," sonreí con suficiencia. "Esta noche voy a beber agua."

"¡Bien! ¡Abúrrete!"

Emmett se sentó junto a Edward y también comenzó a comer. Pelearon por el último pedazo de tocino como un par de niños. Finalmente lo partieron a la mitad, Emmett se quedó con el pedazo más grande que metió completo a su boca.

Pero, apenas lo noté. Lo que noté en vez de eso fue el hecho de que Jasper me estaba mirando. Fijamente.

"¿Qué?" Le demandé.

Se sonrojó, bajando la vista a su regazo. "Oh, nada. Lo siento."

"No, está bien. En serio, puedes decirme," le dije gentilmente. "¿Tienes algo en mente?"

"Bueno… después de anoche… solo… tengo curiosidad… Lo siento."

"¿Anoche?" Pregunté estúpidamente. Me tomó unos diez segundos recordar exactamente lo que ocurrió la noche anterior. Me sonrojé de un vivo color rojo, y mis manos volaron a mi rostro. "Oh, Dios mío. Lamento mucho eso. Lo olvidé."

"¿Qué ocurrió?" Rosalie preguntó, confundida.

"Los pillamos in fraganti cuando lo estaban haciendo," Alice dijo con una risita. "También fue muy caliente."

"Oye, mi sobrino," se quejó Emmett, señalando a Edward.

"Entonces, no escuches," Rose lo ignoró y se inclinó hacia adelante como si estuviera esperando los jugosos detalles. Pude ver por la expresión en el rostro de Alice que iba a compartirlos. Emmett se levantó de un salto, yéndose al baño.

"Bien, de todos modos voy a orinar como caballo de carreras ruso," murmuró, azotando la puerta del baño. Alice y Rose soltaron una risita, y Alice se sentó en la cama frente a Rose.

"Estoy aquí," me quejé.

"Lo sabemos," dijo Alice, palmeando mi rodilla. "Pero, cariño, cuando ves algo así de sexy, tienes que compartirlo. Así que, a lo que vamos, ella estaba a horcajadas sobre él—desnuda de la cintura para arriba. Y se estaban atacando el uno al otro como algo salido del Discovery Channel.

"Alice, por favor," dijo Edward, poniendo su vaso vacío en la mesita de noche. ¿Puedes hacer eso cuando no estemos presentes?"

"Así que, ¿sobre qué exactamente tienes curiosidad?" Rose le preguntó a su hermano. Jasper solo se sonrojó de un brillante tono de rojo. "Oh, esto es bueno."

"¡Quiere ver sus tetas!" Alice dijo encantada.

Tres personas en la habitación gritaron "Alice" al mismo tiempo. "Oh, por favor, detente en este momento. Ya estoy lo bastante horrorizado," Jasper se quejó. "Sí, tengo curiosidad, pero siempre la he tenido. Jesús, ¿acabo de decir eso en voz alta?" Dijo, cubriéndose los ojos. "Tal vez todavía estoy ebrio también."

"Estamos en Mardi Gras, Bella. Muéstraselas a Jasper. Tal vez te de algunos collares," Rose dijo con una risita. "Muéstraselas."

"Oh, Dios," Alice gimió riéndose, cayendo sobre mis piernas. "Eso sería increíble. ¡Hazlo!"

"¡Estaba bromeando!" Rosalie se rio y empujó su cabeza. "En su mayoría. Mira, tengo que ayudar a mi hermano de vez en cuando. Ha querido ver tus tetas desde el instituto. En serio, creo que estarías tachando algo de la lista de Jasper."

"¡No es cierto!" Dijo Jasper, con el rostro casi de color púrpura. "¡Basta!"

"Mentiroso," tres personas dijeron al mismo tiempo. Yo no era una de ellas.

Edward cubrió sus ojos y respiró hondo. "¿Por qué estamos hablando de mi novia mostrándoselas a mi mejor amigo?"

"Porque es gracioso," su tía respondió.

"E increíble," Alice añadió.

Y para mi vergüenza las dos chicas empezaron a corear 'muéstraselas, muéstraselas' una y otra vez. Edward gimió cuando miré a Rose.

"¡Tú no tienes excusa!"

Se encogió de hombros.

Nunca he sido buena con la presión de grupo o controlando mis impulsos.

Tal vez también estaba un poco ebria todavía porque levanté mi camiseta por un buen segundo antes de volverla a bajar. Las dos chicas aplaudieron, Edward se rio a su pesar y levantó una manta para cubrir mi cuerpo, y los ojos de Jasper casi se salieron de sus cuencas.

"¿Qué demonios está pasando aquí?" Emmett demandó cuando volvió del baño. "Ustedes son ruidosos."

"Bella le mostró las tetas a Jasper," Rosalie se rio.

"Maldita sea, siempre me pierdo lo mejor."

"De acuerdo, necesitamos prepararnos," dijo Edward al levantarse cuando su tío se quejó por no ver mi pecho. Le entregó a Alice su media jarra de bloody Marys. "Tenemos que vestirnos, y Bella necesita ponerse un sujetador." Se acercó a Jasper y lo palmeó en el hombro. "Deja de mirar los pechos de mi novia. No puedo mirar las de Alice. Es lo justo."

"¡Puedes mirar las mías si quieres!" Ella se rio. Rosalie rodó los ojos al ponerse de pie, agarrando a Alice por el brazo.

"Creo que a lo que él se refiere es que las tuyas son tan pequeñas que no puede verlas. Ve a tomar una ducha, alcohólica. Ya nos divertimos. Dejemos que se preparen." Entonces agarró a Emmett por el codo. "Tú también."

"Siempre me pierdo toda la diversión," Emmett se quejó al marcharse con su esposa. Jasper todavía estaba parado allí, viéndose perplejo.

"No tenías que hacer eso," finalmente dijo, sacudiendo su cabeza.

Finalmente salí de la cama y me acerqué a él. "Oye, este viaje se trata sobre hacer los sueños realidad. ¿Quién soy yo para negarme?"

Se rio y rodeó mi cintura con su brazo al darme un casi abrazo. "Gracias, cariño."

"Le estás agradeciendo a mi novia por mostrarte sus tetas," Edward bufó juguetonamente. "Algo está mal aquí."

"Fue solo un gesto amistoso. No fue como si las tocara," Jasper hizo un puchero. Me eché a reír, devolviéndole el abrazo.

"Vete antes de que te metas en problemas."

"¿Con quién? ¿Alice o Edward?"

"Ambos," dije con una risita.

Cuando la puerta se cerró detrás de Jasper, sentí dos fuertes brazos rodear mi cintura. "Nunca, jamás, sé lo que vas a hacer. Eres muy impredecible."

"No estás enojado conmigo, ¿verdad?" Le pregunté, sacando mi labio inferior.

"No," se echó a reír. "No puedo creer que hicieras eso, pero no. No estoy enojado. Con pechos como esos, supongo que deberías compartirlos con el mundo."

Me di vuelta en sus brazos y le di un manotazo en el pecho. Echó su cabeza hacia atrás, riendo. "¡Edward!"

"Lo siento," dijo con una risita, apoyando su frente en la mía. "No puedo creer que hicieras eso."

"Yo tampoco lo creo," concordé con un suave suspiro. "No puedo creer muchas de las cosas que hice anoche. Lamento lo de la stripper."

"Yo también," sonrió con suficiencia. "Aunque al parecer ustedes tuvieron una agradable conversación."

"La tuvimos," le dije, pasando mis manos por sus brazos. "Me pregunto si hay algo que no recuerde de anoche…"

"¡Oh! Eso me recuerda," dijo, apartándose de mí y yendo por sus jeans que traía puestos el día anterior. Estaban en el suelo, y buscó en sus bolsillos antes de encontrar una simple bolsa de papel. "Creo que los dos necesitamos esto hoy."

Sacó una bolsita púrpura. "¿Qué es eso?"

"Una bolsa grisgrís. Se supone que es para la buena suerte. Sé que estás preocupada por la casa y pensé que un poco de ayuda extra no nos vendría mal," dijo, colocándola en mi palma. "Creo que probablemente la necesitaremos en general para el resto del viaje."

"Bueno, ya no voy a beber así que eso debe ayudarle enormemente a mi suerte," murmuré, haciendo reír bajito a Edward. "Ven, vamos a arreglarnos."

El desfile al que fuimos fue al mediodía y prácticamente fue para niños. Aunque fue muy divertido. Recibí muchos lanzamientos impresionantes, incluyendo un lindo osito de peluche hecho a mano. Almorzamos después de eso en un puesto callejero. Era comida frita, y honestamente, no ayudó a mi estómago en lo más mínimo.

Esperábamos el siguiente desfile cuando el teléfono de Edward sonó. "¿Hola? Sí, soy yo. ¿Oh? Hola, sí, señor."

"¿Con quién está hablando?" Alice preguntó a mi lado. Solo me encogí de hombros.

"¿En serio? ¡Wow! ¡De acuerdo! Esas son fantásticas noticias. No, gracias. Bueno, justo ahora estamos fuera de la ciudad, pero podremos ir el viernes por la mañana a firmar los papeles si le parece bien. ¡Genial! Muy bien. Gracias, señor. ¡Gracias!"

Tan pronto como colgó el teléfono, una enorme sonrisa cruzó su rostro. "La tenemos."

"¿Qué?" Pregunté, acercándome a él.

"¡La tenemos! ¡Tenemos la casa!" Dijo, agarrando mi cintura y besándome con fuerza. Me tomó todo un minuto asimilar lo que había dicho.

Conseguimos la casa. Edward y yo íbamos a vivir juntos en nuestra propia casa. Un casa en la que quizás íbamos a criar a nuestros hijos.

Casi me desmayé. Afortunadamente, los brazos de Edward estaban alrededor de mi cintura y me sujetó mientras sus labios se movían hábilmente contra los míos.

El resto del día pasó rápidamente después de eso. Para cuando volvimos al hotel, cada uno de nosotros tenía una bolsa de basura llena de cosas de los desfiles. No estaba exactamente segura de cómo íbamos a llevar todo a casa, pero supe por la forma en que Alice las portaba, que no iba a renunciar a sus ganancias tan fácilmente.

Así que nos sentamos en el suelo como un montón de niñitos en Halloween, clasificando nuestro botín buscando los mejores. Nos quedamos con todas las tazas y todos los lanzamientos únicos como mi osito de peluche y collares destellantes. Cuando terminamos, teníamos una enorme pila de cosas que íbamos a donar de vuelta a las comparsas antes de irnos de Nueva Orleans.

"¿Qué demonios es un Moon pie?" Edward preguntó, cogiendo un paquete de galleta. Su acento fue totalmente inglés, ni una pizca del sureño con el que normalmente se mezcla. Me eché a reír, tomándolo de su mano.

"Algo que ninguno de nosotros necesita."

"Nada es mejor que una RC cola y un Moon Pie," dijo Emmett con el acento más marcado posible. Jasper se echó a reír, asintiendo.

Alice, después de toda la emoción de clasificar sus premios y todo lo que bebió, estaba dormida en el suelo con su cabeza en el regazo de Jasper. Rosalie también estaba cabeceando apoyada en Emmett.

"Creo que las agotamos," dijo Jasper, pasando su mano por el desordenado cabello de su esposa. "Deberíamos dormir un poco. ¿A qué hora quieren que nos encontremos mañana?"

"Como a las once," dijo Edward. "Todos necesitamos dormir después de ayer y hoy. Mis pies me están matando."

"El zoológico, el ferry, el acuario, almorzar, y luego paseamos por el barrio en busca de pralinés (1)."

"Jasper, eres un hombre salvaje, mi amigo," le dije en broma.

"Lo sé," dijo en broma. "Buenas noches a todos."

"Qué día," dijo mi novio cuando estábamos solos. Me levantó del suelo y me llevó a la cama. "¿Cómo estás?"

"Exhausta."

"¿Pero feliz?" Me dio una pequeña sonrisa, tocando mi mejilla.

"Mucho," le dije, inclinándome hacia su palma. Coloqué mis dos manos en la suya y la presioné contra mi rostro. "Dime en qué estás pensando."

"Estoy pensando en, primero… que soy el hombre más afortunado del mundo por tener tan buena vida. Tengo una excelente mujer y amigos divertidos. Tengo una buena familia. Todo en mi vida empieza a tomar forma."

"¿Y segundo?"

"Que necesito unas aspirinas y un baño en la tina. Me duele todo el cuerpo," se rio entre dientes. "¿Quieres acompañarme?"

"Suena bien para mí," le dije, quitándome los zapatos y mis calcetines. Edward me ayudó a quitarme el resto de la ropa antes de llenar la tina en el baño. Me senté entre sus piernas mientras tomábamos turnos lavándonos el uno al otro.

Fue el final perfecto para un día lleno de actividad.

"Madre de Dios," Alice entrecerró los ojos en el sol el día siguiente. Su resaca finalmente la alcanzó. Y como si le hubiese acumulado el dolor, ella realmente estaba sufriendo mientras caminábamos por el zoológico. "¿Deben dejar tan brillante aquí afuera?"

"Al menos no está caliente también," Rosalie le dijo. "Lousiana en marzo es casi la perfección si no está lloviendo."

El zoológico estaba bien, no era tan grande como el de Londres pero aún tenía animales muy bonitos. Sabía que había sufrido un poco después de Katrina. Me sentí terrible por los animales que se quedaron en el huracán. Afortunadamente, si recuerdo bien lo que escuché en las noticias, no perdieron mucho, si es que alguno.

Tuve que admitirlo, me gustó mucho más el viaje en ferry. Fue en un antiguo barco a vapor con rueda de paletas llamado el Natchez. Estaba en cubierta con los brazos de Edward a mi alrededor, viendo el río Mississippi.

"Es sorprendente como aguas lodosas pueden ser hermosas," dije casi melancólica.

"Eso creo también," dijo de acuerdo, besando ligeramente mi cuello. "Nueva Orleans es uno de esos lugares en los que no me importaría quedarme un tiempo. Hay mucho qué ver y un par de días casi no es suficiente.

"Tendremos que volver en vacaciones."

"Me parece bien," sonrió contra mi piel. Me giré en su abrazo y envolví su cuello con mis brazos. Comenzamos a besarnos, bloqueando al mundo entero.

Si no lo hubiera hecho, probablemente habría notado el gigantesco superpetrolero que se acercaba a un lado del bote. Aunque sin duda captó mi atención cuando hizo sonar su bocina. Chillé, casi muriendo del susto. Edward se echó a reír, frotando delicadamente mi espalda.

"Wow, esas cosas son enormes," comenté una vez recuperé el control. En ese momento pude ver el adolescente mirándome en sus ojos, pensando en lo genial que sería 'jugar' con una de esas cosas.

Y la imagen de un niño pequeño de cabello rojizo con ojos castaños apareció en mi mente. Fue casi impactante lo clara que era la visión de nuestra descendencia. Con pecas, posiblemente gafas, cabello alborotado como el de su padre y los ojos castaños enmarcados por gruesas pestañas como los de su madre. Alto y sonriendo con un pequeño espacio entre sus dientes como yo lo tuve. Tal vez tendrá frenos igual que yo cuando era un adolescente.

"¿En qué estás pensando?" Edward me preguntó bajito al oído. Me sonrojé, sacudiendo mi cabeza bajando la vista con timidez. Sabía que iba a presionarme por más información, pero el bote atracó, y se nos unió el resto de la banda desde el interior del barco. Rosalie y Alice habían decidido utilizar su tiempo para una siesta, y los hombres decidieron que querían una cerveza.

Ahora, el zoológico estuvo decente, pero el acuario fue asombroso. Lo recorrimos por aproximadamente una hora antes de ir a almorzar en el área de restaurantes. Decidimos de nuestras opciones que queríamos Burger King. Edward y yo pedimos una ensalada cada uno y compartimos una doble whopper. Y después de eso, comimos algo de helado.

¿Quién le diría que no a un Haagen Daz?

Después de eso, decidimos pasar por algunas otras exhibiciones. Me encantaron las dos nutrias gigantes y probablemente podría haberlas visto todo el día. A Edward le gustaron los tiburones, así como a Alice.

A Rosalie le gustó la tienda de regalos. Hasta ahora en el viaje, había comprado seis diferentes pequeños regalos para Bridget de seis diferentes lugares. Además, tenía todos los collares con los que podría querer jugar.

Esa niñita iba a estar muy mimada cuando su mamá llegara a casa. Aunque, si sabía algo de la familia de Esme que la estaba cuidado… bueno, ya la estaban mimando.

Una vez que terminamos con los peces, decidimos caminar por el barrio. Estaba mucho más tranquilo que el día anterior en Mardi Gras, algo de lo que estaba agradecida.

Unos treinta minutos después de iniciar nuestra caminata nos topamos con algo que hizo que incluso la resacosa de Alice se alegrara de nuevo. La galería de arte del Perro Azul. Chilló con fuerza, un sonido estridente y extremadamente entusiasmado, y tomó a Jasper de la mano al arrastrarlo al interior.

Tenía que admitirlo, me gustaron las pinturas. Eran brillantes y hermosas, y había algo en los perros que parecía estar en todas sus pinturas.

No estuvimos allí ni cinco minutos antes que Alice dijera, "Me gustaría comprar esta."

Señaló una con el perro ligeramente a un lado sentado en un remolino de rosas. Por supuesto, la pintura se llamaba 'Pink Floyd'. Era muy Alice.

Lo que significaba que no tenía que mirar el precio. Estaba segura que era exorbitante.

Se necesitó mucho menos dinero para hacer feliz a Jasper. Bueno, tal vez fue así. Compró medio kilo de pralinés en cada una de las tiendas que los preparaban. Y también eran de diferentes tipos. De frutos secos diferentes. Algunos eran de chocolate. Dijo que quería 'analizarlos' para poder descifrar qué ruta quería tomar. Y que los quería para inspiración.

Yo solo estaba feliz con las muestras gratis que la mayoría de ellas nos dieron.

Después de eso, volvimos al hotel a dejar nuestras compras. Enviarían la pintura a Dallas, de modo que Alice no tuvo que preocuparse por cargarla por todos lados. Todos nos refrescamos antes de salir a cenar.

Decidí ponerme el único vestido que traje conmigo y un par de bailarinas. Fuimos a un hermoso restaurante 'Creole Italian' llamado Bacco. Fue increíblemente romántico, y no me habría molestado estar allí a solas con Edward.

Quizás cuando volviéramos de vacaciones.

Empezaba a oscurecer cuando salimos, todos los fiesteros saliendo una vez más. Ninguno de nosotros deseaba realmente lidiar de nuevo con los 'más jóvenes'.

"Entonces, ¿qué deberíamos hacer?" Preguntó Jasper.

"Vamos al casino," Edward sugirió con una pequeña sonrisa casi malvada. No podía imaginar qué tenía planeado.

El casino al que fuimos, Harrah's, era mucho más grande que a los que fuimos en Shreveport. De hecho, era algo alucinante. Mi novio tomó mi mano y me llevó directamente a las mesas de blackjack.

"No creo que esto sea una buena idea," me quejé cuando me senté junto a él. Sonrió con suficiencia al mismo tiempo que sacaba un billete de cien dólares de su billetera. Era una mesa de cinco dólares, y dividió las fichas entre nosotros. "Edward…"

"¡Vamos! Juega conmigo, cariño," dijo tranquilamente.

Algo en sus palabras hizo que un cosquilleo se disparara por mi espalda. "Bien. Me disculpo si pierdo todo tu dinero."

La primera mano recibí un quince y Edward un blackjack. La siguiente vez recibí un catorce y Edward… otro blackjack. Cada vez, yo perdí, y él salía ganando.

"Tienes mala suerte," se rio entre dientes cuando el crupier me quitó mis veintidós y le deslizó a Edward sus ganancias. Comenzó con un once y los duplicó. Consiguió un veinte y ganó. "Pero, creo que me traes buena suerte."

Después de perder la quinta mano consecutivamente, le deslicé el resto de mis fichas a Edward y me levanté de mi silla para que alguien más pudiera jugar. "Entonces, ¿por qué no solo me quedo aquí parada y soy tu amuleto de la buena suerte?"

Envolvió su brazo alrededor de mi cintura mientras colocaba diez dólares. Mientras repartían sus cartas, me incliné y besé suavemente su mejilla.

Fue otro blackjack. ¿Quién tenía ese tipo de suerte?

"Mm, sí. Creo que te quedarás justo aquí," dijo, apretando mi cintura al acercarme a su lado, "por el resto de la noche."

Como si hubiera otro lugar en el que prefiriera estar.

Se marchó de esa mesa de blackjack con quinientos dólares más que con los que vino.


(1) El praliné es una pasta utilizada en repostería y compuesta tradicionalmente de una mezcla de almendra o avellana confitada en azúcar caramelizado. Se utiliza la misma cantidad de almendras que de azúcar.


¡Tienen la casa! Lo que significa que empezarán su vida juntos. Aunque prácticamente ya estaban viviendo juntos, pero ahora será algo más formal :) *suspiros* ¿Y no les parece que Bella piensa cada vez más en los hijos que tendría con Edward? Se me hace que estos dos no tardarán mucho antes de que Bella quede embarazada. ¿Ustedes qué creen? En fin, el viaje a Nueva Orleans terminó, ahora viene la boda y la parte de ellos comenzando su vida juntos. Ya veremos cómo les irá con eso ;) Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y así poder leer pronto el siguiente. Recuerden que sus reviews es lo único que mantiene con vida al fandom, lo que anima a las autoras y traductoras a seguir aquí. Es una muestra de agradecimiento de su parte que significa mucho para nosotros.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Kabum, NaNYs SANZ, Brenda Cullenn, aliceforever85, injoa, Esal, Aislinn Massi, kaja0507, YessyVL13, freedom2604, alejandra1987, Car Cullen Stewart Pattinson, terewee, bealnum, keyra100, PRISOL, bbluelilas, JANETH A SANDOVAL, Rosii, Tecupi, Gabriela Cullen, jupy, Flor Santana, AnnieOR, Lady Grigori, Vrigny, BereB, JadeHSos, Adriu, Liz Vidal, Bells Lopez, Valevalverde57, Marie Sellory, Lizdayanna, Pameva, ariyasy, piligm, miop, Bertlin, lagie, rjnavajas, Manligrez, Mafer, paupau1, tulgarita, patymdn, Lectora de Fics, Pam Malfoy Black, EriCastelo, viridianaconticruz, Say's, Tata XOXO, Ali-Lu Kuran Hale, Kriss21, cavendano13, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de USTEDES.