"No puedo detener estos celos (parte 2)"
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En medio de ese abrazo reconfortante, compartiendo cada uno su calor, disfrutando de la compañía que brindaba el otro, el silencio resultó er afable.
—Kacchan— Musitó Deku en voz baja. Él asintió. —Me harás más preguntas o ya no?—
—Te haré más preguntas— Lo abrazó más fuerte, atreviéndose a dar ese paso, sintiendo que Deku lo permitía.
—Adelante— Dio pie a que continuara. —Te escucho desde aquí—
Katsuki se percató de su acción, apenas respirando hondo para no colapsarse en ese instante en que se abrazaban.
—Por qué te dicen por tu nombre de pila?—
—¡Ah! No pienses que es porque seamos pareja o algo así— Reparó alarmado. —Allá es normal decirte por tu nombre de pila, no es como aquí que no es común hablarnos de esa manera—
—Es normal decirte por tu primer nombre, entonces?— Arqueó las cejas.
—Sí, es normal— Aclaró, soltando una risita. —Todos en la agencia me dicen Izuku—
—Ya veo…— Exhaló, relajando la estrepitosa carga que pendía de sus hombros, relajándose entre el cálido y genuino abrazo de Deku.
—No me había dado cuenta que tu cabello es muy suave, Kacchan— Lo elogió Deku de un de repente, tomándolo bajo guardia.
—Que dices?!— Dijo en reprimenda, ruborizándose.
Deku echó una risita, colocando una mano sobre su cabello rubio y picudo, metiendo gentilmente su mano por sus mechones de pelo, estremeciéndolo hasta erizarle por completo la piel de los brazos.
Su corazón latía acelerado, retumbando en sus oídos rimbombando en sonidos calmos, similares al sonido de las olas del mar.
La mano de Deku acariciaba su cabello, centrándose en un mechón, luego cambiando a otro.
—Es muy suave, Kacchan— Suspiró conmovido, su voz sonando como un soplo de viento fresco.
—Apenas te das cuenta?— Bromeó, apegándose a su pecho, embriagándose sutilmente con el aroma cálido que emanaba la presencia de la persona que amaba. Cerró los ojos al momento en que Deku se rió a lo bajo, acariciando su cabello rubio sin ser agresivo o obsceno en su tacto, pues para él, era muy gentil y relajante de sentir.
—Qué otra pregunta tienes para hacerme, Kacchan?—
Se le olvidó por ese breve instante en que se distrajo por las caricias de Deku, lo que le iba a preguntar, y se desconcertó por su falta de concentración, pero su debilidad por Deku era mayor a todos sus demás obstáculos.
Posicionó sutilmente sus manos sobre la cintura de su amigo de la infancia, presionando sus dedos en su costado, notando que Deku no se vio perturbado por su acción, al contrario, se mostraba muy cómodo con él, y eso le gustaba.
—Piensas regresarte?— Musitó, reprimiendo su preocupación, aunque fue inevitable que surgiera un rasgo en su rostro de ese sentir suyo.
En eso, Deku se detuvo de acariciarle el cabello, y se inclinó a verle directo a los ojos, clavando su mirada a sus ojos rojos, penetrándolo. Había un enigma en ese par de ojos verdes que siempre intrigaba a Katsuki y no, no era el hecho de que fueran unos ojos puros e inocentes, sino, que no siempre sabía interpretarlos.
Le frustraba no saber cómo interpretar esa mirada que hacía que su corazón palpitara a todo vapor, acompañado de la sensación de querer acercarse y darle un beso, o muchos besos más sobre esos labios rosados y pequeños que conocía a la perfección desde la infancia.
—Sí— Fue su respuesta. Una para su juicio, muy contundente.
—Cuándo será eso?— Katsuki tenía clavadas sus manos sobre la cintura de su amigo de la infancia, aferrando cada contacto que su piel hacía con la de él.
—No tengo la fecha exacta— Admitió, ejecutando una sonrisa pequeña. Deku de un movimiento juntó sus frentes, fulminándolo con sus ojos verdes, haciendo que Katsuki se olvidara de todo y del resto, centrando su entera atención a admirar ese par de ojos que lo veían a él. Lo veían contundentes, firmes, sin borrar su innegable gentileza y ternura. —Descuida, no será pronto—
—Deku— Tragó saliva, sintiendo su corazón al borde de estallarle. —Qué es lo que hay allá que no hay aquí?—
—No sé exactamente cómo explicarlo, Kacchan— Sonrió apenado, sus ojos reflejando un conflicto interno que seguramente estaba sucediendo en la mente analítica del nerd. Lo que él notó fue que Deku no se despegaba de él, sino se mantenía uniendo su frente a la suya, teniendo su cálida mano fijada en su cabello, mas con la otra la posicionó en su hombro. —Pero, me encontré a mi mismo estando lejos del país que me vio nacer, y es que simplemente hallé un lugar al cual pertenecer, es decir…— Inspiró, centrando su mirada a sus ojos rojos, alumbrando el corazón de Katsuki con su cada gesto genuino para con él. —He tenido la oportunidad de conocer otros lugares que no creí conocer estando vivo, he conocido a muchas personas, he visto paisajes hermosos e inolvidables, tuve un perro por primera vez en mi vida, y logré ser independiente, cosa que siento que no logré estando en Japón—
—Estás inconforme estando aquí?— No tuvo fuerzas para ocultar su decepción al saber esos detalles sobre Deku.
—No es eso, Kacchan—Explicó, frunciendo el entrecejo. —Aquí tuve buenas experiencias y he conocido a personas que me han inspirado y motivado a ser mejor, mejor dicho, te conocí a ti, Kacchan— Especificó llevado por la emoción. Katsuki se fijó en su mirar, atreviéndose a acercar aun más sus frentes, tocando el borde de sus narices; sin restricciones, logró respirar el mismo aliento que Deku, asimismo, incrementando su rubor en el rostro. —Sin ti no hubiera llegado hasta donde estoy ahorita; eres mi inspiración y mi motivación, Kacchan, eso nunca ha cambiado desde que éramos niños—
—Lo sé— Inconscientemente, sonrió satisfecho.
—Lo que diferencia todo es que el clima tropical me gusta más que el de aquí— Admitió sumamente avergonzado, abrazándolo de golpe. Katsuki se sorprendió ante eso, abriendo las orbes de sus duros ojos rojos, combustionándose por el repentino contacto físico. —¡Kacchan, qué vergüenza me da decirte esto!— Chilló sobre oreja.
—Te regresarás por el maldito clima?!— Espetó, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura, en sentido de posesión.
—No solo eso— Comentó en tono de vergüenza. —Mi perro, mis cosas, mi trabajo, mis amigos, todo eso está allá—
—Eso también lo puedes tener aquí— Insistió.
—No quieres que me vaya, Kacchan?— Irrumpió, mirándolo fijamente.
Eso le pasaba por mostrarse vulnerable frente a él, mas no quería permitirse quedarse callado cuando la situación lo ameritaba, debido a que su silencio de varios años terminaría afectándole en gran medida y repercutiendo sus sentimientos de forma negativa.
Que si él no quería que Deku se fuera? Por supuesto que no, en ningún modo lo querría volver a presenciar en carne propia, puesto a que la espera esta vez, sería más incierta que la primera vez y él no estaba dispuesto a soltarlo; su corazón ansiaba mantenerlo cerca, porque no aguantaría otra separación más, si no, se quebraría en pedazos.
Katsuki supo que huir de sus palabras era inútil, pero era aún más inútil huir de esos ojos sinceros que lo observaban ansiosos de su respuesta. Lo contemplaban como dos estrellas varadas en el cielo nocturnal, tan celestiales y tan hermosas.
No se vio con la necesidad de requerir a los insultos, mas que admitir la pura verdad.
—No— Confesó, presionando con la punta de sus dedos la cintura de Deku. —No quiero que te vayas—
—Entiendo— Suspiró ambiguo, alarmando a Katsuki, que no supo cómo interpretar aquello.
—Deku?— Lo llamó, obteniendo su atención.
—No me esperaba esa respuesta— Admitió, bajando la mirada.
—Querías que mintiera?— Encaró, arqueando las cejas. Deku negó, alarmado. —Entonces?—
—Es que pensé que querías que me fuera— Se separó de su frente, frunciendo las cejas en ademán pensativo. —Tu me odias, Kacchan, no es así?—
Odiarlo?! Lo amaba, mas no lo odiaba.
—No— Impotente por la separación, sus manos se clavaron en la cintura de Deku, y acercó su frente a la suya, tal como estaban momentos atrás.
—No me odias?— Cuestionó intrigado.
—¡No!— Gritó fuerte y claro, a ver si en su cabeza de bosque le llegaba el mensaje.
—Entonces, te caigo bien?— Supuso, esbozando una sonrisa.
Te amo, imbécil, pensó frustrado. De qué otra manera se lo haría saber? Comprándole un ramo de flores y lanzárselas en la cara a ver si tenía un poco de sentido común al comprender la razón de todas las estupideces que había estado haciendo por él.
A ver si en tanto análisis que esa cabeza de bosque hacía por su cuenta, surgía un poco de conciencia en percatarse de su presencia.
Te amo, maldito nerd, es que no lo ves?!
—No me caes bien— Renegó, acompañado de un intenso rubor en las mejillas.
Deku se echó a reír de alegría; esas risas llenaban de gozo su corazón, que recibía ese sentimiento apremiante como propio, lo tomaba y lo resguardaba profundamente en su interior.
Aun le faltaba mucho por decir a Katsuki, le faltaban muchas palabras por hacérselas saber al nerd, pero ya llevaba mucho terreno abarcado en poquito tiempo, al paso que iba, de seguro lograría un buen avance.
—¡Eres un dolor de cabeza, maldito nerd!— Gritó, sintiéndose vulnerable frente a su rubor, pero sobre todo, frente a esa inmensidad de persona que ahora era Deku.
—Lo aprecio mucho, Kacchan— Soltó entre sus carcajadas.
—Aprecias los insultos?!— Dijo en una mueca sarcástica.
Deku lo abrazó más fuerte, intensificando sus sensaciones en un estallido de calor en su cuerpo.
Ese nerd no tenía vergüenza por lo que hacía con su pobre corazón.
—Te quiero mucho, Kacchan— Exteriorizó en un tono gentil.
Espera… qué? Katsuki frunció el ceño, anonadado.
Qué significaba eso?
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P.D. Fue un poquito el capítulo, pero es que esta era como la breve continuación del capítulo anterior.
Deku y Kacchan tienen un acercamiento entre ellos, al igual que Deku le hace una confesión que Kacchan desconoce cómo interpretarla.
Qué insinuara Deku?
