Libertad de acción
Capsule Corp. - Saga Androides.
Vegeta yacía inconsciente en la enfermería del primer piso. Acaba de sobrevivir a un accidente del cual aun no sabían como había salido casi ileso. Bulma y su madre se ocupaban de limpiarlo y sacarle las esquirlas de metal que estaban incrustadas en su piel, sobre todo en su costado izquierdo. Una vez hecho esto, la muchacha comenzó a esculcar en busca de alguna fractura que no fuera visible. Halló una en su húmero derecho y varias costillas del mismo lado, Pero lo que llamó su atención, fue una pequeña protuberancia en su mano del mismo lado. Era similar a un guisante, ubicado entre su pulgar y su índice. Intrigada, miró a Bunny, que permanecía aun limpiando a su huésped – Mamá… ¿Qué crees que sea esto?
La mujer alzó la vista hacia su hija y enseguida se acercó a ver de qué se trataba. Tomó la mano del hombre y auscultó, buscando lo que había llamado la atención de su hija – Mmm… Es extraño… No parece un hueso extra… - dejó con cuidado la extremidad de Vegeta y fue en busca de un pequeño aparato para ecografías. Al volver, le aplicó un poco de gel a la mano y comenzó a escanear, para saber si era algún daño interno. Pero con lo que se encontraron no era nada de lo que imaginaban.
Ambas mujeres acercaron su rostro al monitor, viendo con asombro que parecía un objeto metálico.
- ¿Se te ocurre que podría ser, cariño?
La científica se lo quedó pensando un momento
-No parece algo que hayan puesto allí como un implante por alguna fractura… Creo que lo mejor es extraerlo para saber que es…
- ¡Sin permiso de Vegeta! – exclamó la rubia, llevándose las enguantadas manos cerca de sus mejillas.
-No creo que le importe… Si pregunta, le diremos que pensamos que era algún trozo de metal de la nave…
Su madre asintió y fue en busca de un bisturí, pinzas, anestesia y gazas.
Luego de unos minutos y un pequeño corte en la mano del saiyajin, Bulma dejó caer en una nueva charola con suero el objeto extraído. Una vez limpio, volvió a tomarlo y lo examinó de cerca.
- ¿Qué es? – le preguntó Bunny, pensando en que su hija podría descifrar el misterio.
-No estoy segura…. – comentó su hija, observando de cerca el pequeño aparato – Parece un microchip, pero es de una tecnología demasiado avanzada como para asegurarlo… Lo mejor será llevármelo al laboratorio para analizarlo.
Bunny asintió, mientras terminaba de aplicar una pequeña sutura en la mano del saiyajin para enseguida comenzar a vendarlo.
…
Pasaron unos días y el saiyajin se recuperó bastante rápido, considerando lo grave de su accidente. Ya había vuelto a retomar su entrenamiento en la nueva nave que sus anfitriones habían construido para él y había confirmado que el accidente en sí había sido beneficioso, ya que sus poderes habían aumentado considerablemente.
Esa tarde se dirigió a la oficina de Bulma, ya pasaban de las diez de la noche y le había extrañado que la mujer no se hubiese presentado a cenar con el resto de la familia. Descendió al sótano y avanzó con seguridad hasta llegar a la puerta tras la cual sabía que estaba ella. Respiró hondo antes de entrar, ya que aún no sabía cómo plantearle la duda que tenía. Cuando retiró sus vendajes había notado la incisión en su mano y había tanteado buscando aquel objeto que tenía bajo la piel casi desde que podía recordar. La sorprendió trabajando en el ordenador. Ella, al oír la puerta abrirse, se giró de inmediato y lo saludó - ¿Qué te trae por aquí a estas horas? ¡No me digas que me extrañabas!
Vegeta se cruzó de brazos y sonrió un momento -Hmn… ¡Ya quisieras! Pero no – alzó la vista y la observó con seriedad - Si vine hasta aquí es porque quiero preguntarte algo y espero que esta vez no te vayas por la tangente…
Bulma lo miró seria, imitando el gesto del saiyajin – Y eso ¿Qué sería?
Él avanzó hasta quedar frente al escritorio y extendió su mano izquierda hacia la muchacha – No creas que no noté que me extirparon el dispositivo que tenía en esta mano… ¿Qué hiciste con él?
Bulma alzó sus cejas y sin querer tragó saliva. No esperaba que él lo notara y esperaba que jamás le preguntara por ello. Respiró hondo y le dijo, poniéndose de pie, al tiempo que avanzaba hacia él – Vegeta, no lo sacamos a propósito… - lo miró a los ojos y se sinceró - Pensamos que era alguna esquirla o un trozo de hueso que se había desprendido por el accidente… - tomó la mano del saiyajin, logrando que él se tensara un momento y agregó, bajando su vista a la extremidad - por eso intervenimos tu mano… -volvió a mirarlo, sin soltar su mano - ¿Estás molesto?
Vegeta se la quedó observando. No estaba molesto, de hecho, no sabía como reaccionar. Si no fuese por la cicatriz en el dorso de su mano izquierda no recordaría siquiera su existencia – No…No estoy molesto, pero necesito que me lo regreses…
Ahora Bulma puso cara de loca – Este ¿es algo importante?
Vegeta retiró su mano. Ella conseguía molestarlo con tan poco - ¡Maldición! NO me respondas con una pregunta ¿Qué demonios hiciste con él, Bulma?
La muchacha puso cara de culpable – Bueno, lo que pasa es que lo desarme para averiguar que era… ¿Sigues molesto?
-Por supuesto que estoy molesto… - comentó, dando unos pasos por la habitación - ¡Eso era de mi propiedad! – Enseguida se calmó y cerró sus ojos un momento – Olvídalo. De todas formas, yo solo lo quería para destruirlo… Al parecer me ahorraste el trámite…
La muchacha se aproximó hasta quedar frente a él nuevamente y lo miró con curiosidad – ¿No me dirás qué era?
Vegeta alzó su vista hacia ella y le dijo - ¡Cómo si no lo supieras!
La mirada de Bulma se volvió sombría – Lo sabías….
-Si. Supuse que lo había investigado.
-Y ¿Cómo te sientes?
-No preguntes idioteces. Sabes perfectamente que eso era lo último que me ataba al lagarto ese… Lo único que me molesta es no haberlo extraído antes…. Aunque ya no viene al caso. Ese dispositivo servía para que Freezer nos controlara dándonos unidades monetarias… Muchos lo idolatraban por los bonos que les daba… Para mí solo era otra forma de humillarnos y esclavizarnos, ya que si no hacías lo que quería te podía quitar todo y dejarte sin manera de poder relacionarte con los comercios que él mismo manejaba… ¡Era indigno para un príncipe guerrero como yo!
Bulma no supo que decir. Comprendía lo que decía Vegeta. Ese Tirano había encontrado la forma de dominar a sus hombres a través de bonificaciones y recompensas. Por lo que claramente la mayoría estaba tan inmersa en el sistema que había ideado Freezer, que no se daban cuenta de que finalmente el dinero solo daba vueltas en el interior de su Imperio, por lo que realmente eran esclavos del monstruo ese. Pensó que tal vez a Vegeta le molestaba no poder cobrar lo que realmente valía su trabajo, pero prefirió no indagar más en eso. Lo único que quería era que Vegeta no estuviese molesto con ella por algo que ya había quedado en el pasado, por lo que finalmente le preguntó – Y bien ¿Estamos en paz?
El saiyajin la miró a los ojos y le respondió, con cansancio – Si, supongo que sí… Creo que ya puedo considerarme un hombre libre al fin …
Bulma le sonrió y se acercó a darle un beso en la mejilla, pero el saiyajin la agarró sorpresivamente por la cintura y le dijo - Ni creas que te lo perdonaré tan fácil…
La muchacha le sonrió coqueta y le dijo - ¿Quieres ir a celebrarlo?
-Por supuesto – le confirmó él, sin dejar de mirarla a los ojos, atrayéndola aun más a su cuerpo. Por fin era totalmente libre y podía decidir, por sí mismo, lo que quería hacer por el resto de sus días.
…
Fin.
