CAPÍTULO X
"Festival Escolar - Parte Cuatro"
"No lo puedo creer, lo logré!, calma Kanae, tu puedes hacerlo, por fin estamos solos, no lo vayas a arruinar", pensaba Kanae mientras caminaba al lado de Shinazugawa por los puestos del festival escolar, pero no podía mirarlo siquiera, la vergüenza era tal que sólo podía estar con sus manos aferrándose la una a la otra fuertemente, aunque notó que por donde caminaban siempre se les quedaban viendo.
- ¿Que pasa? ¿por qué estamos atrayendo la atención de todo el mundo?- pregunto Kanae.
- Kocho-san… como decirlo… es que te ves muy bien en ese traje de maid y por eso todo el mundo se está fijando en ti - dijo Sanemi nervioso mientras miraba a otro lado.
- ¿Eso piensas Shinazugawa-san?... gracias - dijo Kanae aún más nerviosa de lo que estaba hace unos segundos, a lo que trato de cambiar el tema preguntando tímidamente - ¿Quieres comer algo de takoyaki?
- La verdad presidenta… es que no tengo un solo centavo conmigo - respondió Shinazugawa con un tono suave, agachando la cabeza de la pena que le generaba decir esto.
Inmediatamente Kanae volteo a verlo, como si toda esa pena que sentía se hubiese evaporado al instante.
- ¿Y qué dices si yo te invito? - Le dijo sonriendo sin darse cuenta que su amable personalidad dominó inmediatamente a los demás sentimientos que tenía por Shinazugawa - Hoy te invitaré lo que quieras con gusto como compensación por defendernos a mi y a las chicas de esos matones de hace un rato, ¿Que dices?
Los dos se quedaron mirándose de nuevo, y después de un momento, Shinazugawa aceptaría volviendo a asentir con la cabeza en silencio, haciendo que Kanae pegara un salto de la dicha.
- Perfecto!, ahora, hay muchos lugares a los que quiero ir, espero que puedas seguirme el ritmo - continuó alegremente.
- Me parece bien presidenta, pero primero por favor vayamos a donde los de segundo, debo disculparme con Iguro-san y Kanroji-san.
Una vez fueron a visitar a los mencionados y de haber recibido otro regaño y promesas de castigo por haberlos ignorado durante el último mes, Sanemi se sentía un poco más tranquilo, a pesar que con cada paso que daba, su cuerpo se iba volviendo más y más pesado. "Todo está saliendo como lo he planeado, aguanta un poco más, por favor, apenas termine la jornada iré corriendo a casa y podré enfrentar lo que se viene", pensó Sanemi.
- Dios estaba muy asustada cuando ese tonto me tomó por el brazo Shinazugawa-san, caíste de la nada y me salvaste - dijo Kanae sonriendo mientras comía takoyaki, sentada al lado de Shinazugawa que estaba haciendo lo mismo mientras la escuchaba.
- No fue nada presidenta, se que cualquiera de los otros chicos habría hecho lo mismo - respondió Sanemi.
- ¿La estás pasando bien? - volvió a preguntar Kanae un poco más casual, aunque no podía evitar sentirse realmente apenada, un poco de color nacía en sus mejillas - Mañana serán las actividades deportivas, estoy muy emocionada, haremos lo posible para que los de tercero ganemos la competencia ¿verdad?
- Lo estoy pasando bien… - Aquella respuesta era honesta y Sanemi lo sabía, aunque decirlo le causó mucha tristeza, sabía que para él no habría competencias deportivas, ni fogata, ni graduación, pero no iba a permitir que lo descubrieran cuando estaba tan cerca de completar su plan.
- Aunque no vi tu nombre inscrito en ninguna de las competencias Shinazugawa-san - Interrumpió Kanae, a lo que Shinazugawa sorprendido levantó la mirada y se quedó un par de segundos en silencio.
- Está bien Shinazugawa-san, se que debes tener tus razones para no haberte inscrito en ninguna de las actividades deportivas… y tus razones para no decirme, aunque se me hizo un poco extraño, se que con tu estado físico podrías haber ayudado mucho a que ganáramos en muchas competencias jejeje - continuó Kanae ya un poco más seria, mirando su contenedor de takoyaki, aunque aún un poco nerviosa - la verdad Shinazugawa-san es que la razón de por qué te invité a que fuéramos a las actividades del festival solos, es porque quiero… ganarme tu confianza… quiero que confíes en mí como confías en Rengoku-san y Uzui-san - Kanae decía esto mientras miraba a Sanemi, cada vez con más decisión.
- Lo siento presidenta, no es que no confíe en ti… es que... - En ese instante, Sanemi volvió a sentir aquella urgencia de decirle todo a Kanae, de pedirle ayuda, así como a Rengoku y a los demás, pero de nuevo ahogó todos esos deseos, él sabía en el fondo que no se perdonaría si los terminaba involucrando, ésto era algo que debía hacer solo, y si debía dar su poca felicidad para lograrlo, iba a hacerlo sin dudarlo.
- Está bien… no tienes que decir nada más, sé que me tomará un tiempo para que confíes plenamente en mí, pero no me voy a rendir - dijo Kanae sin dejar de sonreír mientras se levantaba - por ahora vamos a tratar de ir a tantas actividades como podamos ¿Te parece Shinazugawa-san?.
A lo que Sanemi sonriendo un poco, se levantó también y asintió, "Esto es todo lo que puedo hacer por ti Kocho-san, espero que no me odies cuando te enteres...".
Y así los dos se dispusieron a ir a la primer actividad en la que Kanae quería participar sin falta, la casa embrujada de los de primero. A pesar de que la resistencia de Kanae a todo lo que tenga que ver con cosas paranormales o que puedan asustar era muy baja por no decir cero; había escuchado el rumor de que las personas que participaran en este evento al finalizarlo serían más cercanas que cualquiera y esto encendió un bombillo en ella, "es perfecto!, no se que tal sea Sanemi para estos temas pero si el rumor es cierto, podría estar más cerca de Sanemi… ehh quiero decir podría ser más cercana a él..."
El lugar de la casa embrujada que habían seleccionado los de primero no era nada más que el edificio abandonado en donde Sanemi y sus amigos habían estado compartiendo sus horas de almuerzo. Al pasar cerca de ese lugar, Sanemi no pudo evitar sentir nostalgia y tristeza, al pensar en los buenos momentos que paso con todos ahí y en que muy probablemente esa sería la última vez en la que vería ese lugar.
Un grito de Kanae lo sacó de sus pensamientos, cuando ya estaban cerca a la entrada del edificio la presidenta salió corriendo emocionada para saludar a alguien que estaba recibiendo a los asistentes.
- Giyuu-chan! Que lindo! Eres la parca! Déjame tomarte una foto!
- Buenas tardes, Kocho-senpai… - respondió Giyuu un poco apenado.
- Jejeje listo ya la tome -dijo Kanae guardando su celular y acto seguido señalo a Sanemi quien ya la había alcanzado - Giyuu-chan te quiero presentar a Shinazugawa-san, él es quien ha estado encargado junto con tu hermano en la preparación de la comida para el maid café - complementó Kanae.
- Mucho gusto - dijo Sanemi en un tono un poco seco.
-Mucho gusto, soy el hermano menor de la familia Urokodaki, gracias por cuidar de Onii-san - respondió Giyuu formalmente inclinándose para luego preguntar - ¿vienen los dos solos o esperan a alguien más?
- Lo-los dos solos… - dijo Kanae algo sonrojada apartando un poco la mirada.
- Ok, entonces tomen esta linterna y entren - dijo Giyuu, a lo que continuó con un robótico tono de voz recitando un diálogo un poco forzado - WAHAHAHA Disfruten del terror de la mejor casa embrujada de la Kimetsu School WAHAHAHA entren antes de que tenga que llevarme sus almas WAHAHA.
El edificio había sido modificado para que por las ventanas no entrara ni un rayo de luz y para que solo se pudiera seguir una ruta, la cual empezaba inmediatamente subiendo al segundo piso, recorriendo un largo pasillo hasta las escaleras del otro extremo del mismo, para después bajar y recorrerlo de vuelta hasta llegar al mismo punto por donde se entraba. Algunos de los de primero estaban disfrazados de diferentes espectros y otros cuantos se encargaban de las trampas y sonidos para generar un ambiente más tenebroso.
Al entrar pudieron escuchar como la puerta se cerraba con un chirrido detrás de ellos quedando completamente a oscuras. Mientras Sanemi tranquilamente buscaba el botón de encendido de la linterna, una no tan valiente Kanae estaba completamente estática a su lado con los ojos cerrados, "como pensé, no podré con esto, estoy muy asustada…".
- ¿Estas bien Kocho-san? - pregunto Sanemi quien ya había prendido la linterna y estaba alumbrando a Kanae.
Kanae al sentir que ya había luz, abrió los ojos y se encontró directamente con los ojos de Sanemi quien se había acercado a ella para ver si estaba bien.
- Shi-shinazugawa-san, s-si estoy bien n-no te preocupes - respondió Kanae quien inmediatamente apartó la mirada, "ahhh la cara de Shinazugawa-san estaba muy cerca!" pensó.
- Bueno sigamos adelante... - dijo Sanemi quien empezó a caminar de inmediato hacia el segundo piso, pero no escuchó los pasos de Kanae quien seguía inmóvil en el mismo sitio, "¿Será que le teme a la oscuridad?" se preguntó Sanemi mientras volvía a acercarse a la presidenta.
- Kocho-san si tienes miedo podemos salir…
- N-no t-tengo miedo!
- Pero estas pálida y temblando - dijo Sanemi mientras la alumbraba con la linterna - mmm esta bien… entonces qué tal esto...
Kanae vio tenuemente como Sanemi le ofrecía su mano mientras parecía que miraba en otra dirección, la luz no dejaba ver con claridad.
- ¿S-Shinazugawa-san?
- Presidenta... si quieres puedes agarrar mi mano mientras hacemos el recorrido, así te sentirás más segura - dijo Sanemi quien también estaba temblando de lo nervioso que se puso por haberle hecho tal ofrecimiento a Kanae - Mi hermanito solía asustarse cuando íbamos a este tipo de atracciones y esta era la única forma de que podíamos terminarlas.
Kanae al ver el gesto de Sanemi se sintió conmovida y al mismo tiempo un poco intrigada "¿Hermanito?, ¿Shinazugawa tiene hermanos? no sabía... " pensó, pero al ver que Sanemi aún estaba con la mano extendida volvió a la realidad y aun con un poco de pena aceptó su ofrecimiento.
- Gracias - dijo agarrando la mano de Shinazugawa - hace muchos años no venía, no pensé que seguiría teniendo miedo a estas cosas.
- No te preocupes, tratemos de hacer el recorrido lo más rápido posible para que no pases un mal rato - dijo Sanemi, quien empezó a caminar junto a Kanae ya cogidos de la mano, él cual al fijarse en ello pensó, "la mano de la presidenta es suave, no se compara con las mías".
- Lo siento… - dijo Sanemi suavemente.
- ¿Eh? - eso último cogió desprevenida a Kanae - ¿Por qué te disculpas?
- … Mis manos son ásperas... espero no te incomode...
- jejeje, Shinazugawa-san inesperadamente te preocupas por pequeñeces, no me molesta en lo absoluto.
A pesar del ambiente tenebroso que habían logrado crear los de primero en la casa embrujada, extrañamente Kanae ya no se sentía tan asustada como en un principio, más bien estaba feliz de que Sanemi estuviera sujetando su mano, lo cual le daba mucha tranquilidad. Pero al subir al segundo piso toda esa tranquilidad se esfumó después de que apareciera el primer yokai saliendo de uno de los salones preguntando "¿Soy hermosa?", haciendo que Kanae gritara del susto y se aferrara fuertemente al brazo de Sanemi cerrando los ojos, ocasionando que este último se tensara mucho más al sentirla tan cerca, al punto que los pechos de Kanae estaban contra su brazo y podía percibir su perfume de flores.
- Kocho-san, me vas a romper el brazo… tranquilízate, mira de cerca es solo uno de los estudiantes disfrazado de Kuchisake Onna, avancemos.
(Kuchisake Onna era la hermosa esposa de un celoso samurai que le cortó la cara para que dejara de atraer a otros hombres. Murió por el corte y ahora es un yokai vengativo que persigue a las personas preguntando "¿soy hermosa?")
A pesar de que Sanemi le había dicho eso, Kanae seguiría sujetándolo del brazo durante todo el recorrido que duró alrededor de 15 minutos, aunque trato de no aplicar tanta fuerza.
Por otro lado, Sanemi a pesar de estar demasiado cansado, no podía negar que se estaba divirtiendo, ciertamente los disfraces y toda la decoración eran muy buenos, le encantaban por lo que podría darles una calificación de 9/10. Siempre le había gustado mucho las casas embrujadas y había ido a varias con Genya antes del accidente, a pesar de que este último continuamente lloraba, siempre insistía en acompañarlo. "Aunque me de mucho miedo, no dejaré a Onii-chan solo…", aquel recuerdo le dio un poco de tristeza a Sanemi, y tuvo que obligarse a sí mismo a ahogarlo para poder disfrutar el momento que estaba pasando con la presidenta.
Al llegar a la salida, Kanae aun seguía sujetando a Sanemi del brazo y lo volteó a mirar con los ojos llorosos - Lo logramos Shinazugawa-san! - dijo con una voz un poco disfonica por haber gritado cada vez que aparecía un nuevo yokai o por cualquier ruido tenebroso.
Sanemi al verla se puso completamente rojo, la cara de Kanae realmente estaba muy cerca y no pudo decirle nada solo se le quedo viendo, a lo que Kanae al notar el sonrojo de Sanemi y la escena que estaban haciendo ya a plena luz, lo soltó e intentó cambiar el tema ya que ella también se estaba empezando a sentir muy nerviosa y su corazón que estaba latiendo como loco no ayudaba.
-¿S-shinazugawa-san que tal te pareció? ¿te divertiste? - dijo mientras se aclaraba la garganta.
- S-sí, presidenta… ¿a-ahora a dónde quieres ir?- pregunto Sanemi viendo que Kanae lo miro y le dirigió una linda sonrisa, esa que él había extrañado ver durante el último mes.
-Ven sígueme! - dijo Kanae alegremente.
Así los dos continuaron su recorrido por el festival escolar participando en casi todas las actividades a las que Kanae quería ir, como tiro al blanco y múltiples puestos de comida, donde Shinazugawa pudo comer muchas cosas que hacía años no probaba debido a sus condiciones económicas. Sin embargo, tuvieron que correr en varias ocasiones de un lugar para otro, ya que el tiempo de descanso no era tan largo como ellos pensaron y aún quedaba la última jornada de trabajo antes del cierre, y a pesar que el dolor de cuerpo de Shinazugawa poco a poco había regresado y aquella presión en su pecho que había tenido durante los últimos días estaba de nuevo molestando, realmente no le importaba ya que estaba pasando un buen rato junto a Kocho-san.
-Lo siento… Shinazugawa-san - dijo Kanae sonriendo y jadeando después de correr - … realmente quería ir a tantas actividades como pudiera... ahora puedo volver al trabajo tranquila jejejeje.
- No hay problema... - respondió también jadeando Sanemi, aunque aquella molesta tos volvió a aparecer, "Mierda, volví a excederme de nuevo, eres un idiota Sanemi".
- ¿Estás bien Shinazugawa-san? - preguntó Kanae mientras lo miraba.
- S-Si, no te preocupes presidenta, es mejor que volvamos pronto, nos espera la última parte de la jornada, ve adelantándote por favor, tengo que ir al baño.
- Esta bien…
Pero cuando Shinazugawa se dio la vuelta para ir hacia el baño, la voz de la presidenta lo detuvo, como aquel día en el que habían hecho las paces, haciendo que se volteara a verla.
- Shinazugawa-san, realmente la pasé de maravilla hoy, y espero que tu también,y ya que mañana no participarás en las actividades deportivas... si no te molesta... ¿qué te parece si animamos a nuestros compañeros juntos? - preguntó Kanae mientras lo miraba - ésta vez no aceptaré un no como respuesta jejejeje.
Una punzada apareció en el pecho de Sanemi, fue un dolor muy fuerte, pero apenas duró un segundo, éste no sabía si se debía a la pregunta o a la fatiga de su cuerpo.
- Esta bien presidenta... - dijo Sanemi, aunque sin mirarla.
- ¿En serio!?, genial!, ya verás tengo el itinerario de las competencias de nuestro curso para que no nos perdamos ninguna, yo estaré en la de atletismo jejejeje, así que espero que me animes con todas tus fuerzas - concluyó una sonriente Kanae.
"Lo siento mucho presidenta, siento mentirte de esta manera pero si te digo que no vendré a la escuela mañana levantaré sospechas", Sanemi de repente sintió como su brazo derecho comenzó a entumirse, sentía como sus piernas comenzaban a volverse gelatinosas de nuevo, el efecto no iba a durar mucho más y aún quedaban varias horas de jornada. "¿Qué demonios voy a hacer?, si desaparezco de la nada, me buscarán".
- ¿Shinazugawa-san? - preguntó Kanae mientras se acercaba a él - ¿Estás bien?, te he notado un poco raro desde que terminamos de visitar los puestos.
- Estoy bien presidenta, es solo que estoy un poco cansado, ha sido un día agitado - respondió rápidamente Sanemi bajando la mirada para que Kanae no se acercara más, no quería que notara que la tos había vuelto. - Por favor adelántate al café, iré enseguida - acto seguido, dio media vuelta rápidamente y se fue al baño de hombres.
Sanemi apenas si pudo llegar al baño, por un momento sintió que se iba a desmayar, ya ahi saco torpemente unas pastas de su bolsillo y se quedó mirándolas fijamente por un rato mientras jadeaba y tosía, "Nunca he tomado más de lo inicial, ¿debería hacerlo?", aunque no mucho después se dijo a sí mismo - Demonios!, no es momento para pensar en las consecuencias Sanemi, todo lo que importa es que puedas terminar el día sin levantar sospechas - su voz resonó en aquel baño en el que no estaba nadie más si no él.
- ¿Lo habré presionado mucho? - se decía Kanae mientras caminaba rápidamente hacia el salón, al mismo tiempo que con su mano derecha presionaba su uniforme a la altura del pecho - No puedo creer que hayamos hecho todo eso juntos, estoy tan feliz... parece un sueño...y mañana estaremos la mayoría del día solos también, espero poder hablar de lo que ha pasado el último mes, quizás si tiene problemas de dinero, yo pueda ayudarle...
Así la última parte de la jornada continuó, aunque todos los de tercero esperaron con ansias, al final lamentablemente el director Ubuyashiki no pudo asistir al festival escolar, por su condición de salud, se encontraba en casa descansando junto a su familia. Sin embargo, para gusto de Kanae, pudo atender personalmente a sus hermanas quienes fueron a visitarla, y lo mismo pasaría con los seres queridos de los demás. Aunque aquel ritmo infernal del maid café se mantendría por otras 4 horas.
- Allá van los últimos clientes - dijo un agotado Rengoku mientras cerraba las puertas del maid café.
- LO LOGRAMOS! - Gritó Uzui, a lo que todos en el salón respondieron con un grito de euforia.
- De lejos fuimos el evento más popular de hoy - dijo una de las chicas maid - Todo gracias a que nos guiaste Kanae-chan junto a Rengoku-san - A lo que la aludida la miró con una gran sonrisa.
- Todos lo hicimos juntos.
Mientras tanto en la cocina, los dos pobres chefs, se sentaron un momento para por fin tomarse un merecido descanso después de tan brutal jornada laboral.
- Creo que no volveré a cocinar el resto del año jejeje - dijo Sabito mientras miraba al suelo sentado apoyando sus codos sobre sus piernas, habían estado sudando como locos, ya que la temperatura en la cocina era bastante alta, algo que no ayudaba para nada a sus cansados cuerpos - Lo logramos Shinazugawa-san, buen trabajo - aunque no obtuvo respuesta de Sanemi.
Este último sentía como si se fuera a desmayar en cualquier momento, era claro que había cometido un error, su vista estaba borrosa y todo su cuerpo se sentía rígido, entumecido, como si le hubieran encadenado pesas en cada una de sus extremidades y cuando se sentó, no supo si podría levantarse de nuevo. "Solo un poco más por favor, ahora solo queda despedirme e irme a casa, por favor resiste".
- De nuevo, muchas gracias por haberme permitido ir a ver a mis hermanos, prometo que no olvidaré eso, si algún día necesitas algo de mi, no dudes en pedírmelo - continuó Sabito mientras se levantaba - ahora vamos, es hora de que la presidenta diga unas palabras a todos. Sanemi se levantó con mucha dificultad, pero asegurándose que Sabito no lo viera para no levantar sospechas, él sabía que estaba muy cerca de conseguir su objetivo, solo debía resistir un poco más. Pero mayor fue su sorpresa cuando al salir de la cocina junto a Sabito, el resto del salón, con Kocho, Rengoku y Uzui al frente de todos, los recibieron con un gran aplauso. Tal fue el impacto, que por un momento Sanemi se olvidó del dolor y del malestar en su cuerpo, en su mente no entendía lo que estaba pasando.
- ¿Qué está pasando? - preguntó un confundido Sabito.
- Tu que crees amigo, estamos reconociendo a las dos extravagantes personas que más aportaron para que hoy todo fuera un éxito - respondió Uzui.
- Es cierto!, nada de esto habría sido posible sin la ayuda de nuestros dos excepcionales chefs - complemento Kanae mientras miraba fijamente a Sanemi - Muchas gracias!
- Lo sentimos mucho Shinazugawa-san - dijo otra de las compañeras - no solo nos ayudaste mucho en la cocina, sino que también nos protegiste de aquellos matones, estamos arrepentidos de haberte juzgado de esa forma.
- Es verdad, lo sentimos - se pudo escuchar de varios compañeros que estaban en la parte de atrás; mientras todo esto pasaba, Rengoku y Uzui miraban esto contentos mientras sonreían.
- Les dije que mi extravagante amigo era un genio de la cocina - complementó Uzui mientras se iba acercando a Sanemi para abrazarlo como siempre lo hacía, aunque sabía que Sanemi odiaba eso, lo hacía para molestarlo.
- ¿Tienes algo que decir Sanemi-san? - dijo Rengoku, ya con su habitual postura, en la cual estaba erguido mientras tenía sus brazos cruzados.
- Adelante, te lo mereces - dijo Sabito mientras miraba a Sanemi y sonreía un poco.
Todo el salón se había quedado en silencio mirándolo, atentos a lo que iba a decir, Sanemi estaba siendo llenado por un mar de sentimientos que pensó que había olvidado, todo el dolor y cansancio había valido la pena y él lo sabía, de repente y sin poder evitarlo, algunos recuerdos de su escuela secundaria llegaron, antes de aquel horrible día, cuando aún era un niño normal, cuando aún tenía amigos e incluso se había enamorado de una chica, de como él era el mejor en los deportes y todos confiaban en él, de cómo lo miraban con admiración y lo escuchaban. De una forma extraña sintió que aquel estado lo había recuperado, que tenía amigos de nuevo, que lo iban a tratar de forma amable de nuevo y... que de pronto había aparecido de nuevo una chica a la cual podía decir que le gustaba.
Sanemi no podría recordar exactamente que iba a decir en aquel momento, quizás un "Muchas gracias por permitirme participar", o tal vez un "Gracias a todos por confiar en mí", su plan era agradecerles a todos, en especial a sus amigos y a Kocho-san para después quizás decir alguna excusa tonta para tener que retirarse y poder ir a casa a descansar, para nunca más volver. Pero una vez más, y como de costumbre, la realidad le recordaba que para él nada sería tan fácil, no después del pecado que había cometido hacía su familia. Cuando dio un paso adelante y se dispuso a decir algo, de repente sintió como si algo hubiese explotado en su pecho, como si algún fantasma que no podía ver le hubiese golpeado el pecho con una maza rompiéndole todo allí dentro, fue tal el dolor que sintió, que solo pudo agarrar su uniforme a la altura del pecho fuertemente mientras caía al suelo, todo se movía tan lento, como si el tiempo se hubiese casi detenido, el rostro de sus amigos y compañeros... el rostro de Kanae, que lo miraban detenidamente, después todo fue solo oscuridad.
Shinazugawa Sanemi cayó de bruces mientras sostenía con fuerza su pecho con su brazo izquierdo y hacía una mueca de dolor para quedar inconsciente en el acto, todos en el salón quedaron perplejos, y al final solo se pudo escuchar el grito de la presidenta del consejo estudiantil.
- SANEMI!
Muchas gracias a todos por leer nuestro fanfic, realmente hemos disfrutado y sufrido como ustedes no se imaginan escribiendo esta historia, les queremos contar que hemos llegado oficialmente a la mitad argumental del fanfic, esto no significa que serán exactamente otros diez capítulos, serán los que la historia permita.
De nuevo muchas gracias a todos los que han leído hasta aquí y a todos los que han comentado.
Con cariño:
Monami y Phynxz
