Delphi y Luna brincaban en los sillones a la vez que cantaban el opening de la serie japonesa Ranma ½, Mientras Theo hacia palomitas de maíz en la cocina.
— ¿Por qué no demostrar amor? Un te quiero y ya, con un beso y ya, y así todo podría ser mejor. — Cantó Delphi mientras se movía como una licuadora.
Le agradaba mucho Luna porque no le temía a jugar y hacer cosas fuera de lugar.
— Mira que el tiempo va deprisa, tal vez te puedas arrepentir, todo se acaba y no avisa. Tienes tu vida por vivir. Si me ves, Ranma soy de ti, este amor está creciendo por favor, Ranma di que sí — Luna se movía sin parar — y te entregaré mi corazón.
— Tío Theo quiero primos — Gritó Delphi —Oye lo que estoy diciendo, olvida la amargura, dame tu ternura. Discutir, por todo pelear. Una extraña manera de amar ¿Por qué no demostrar amor? Un te quiero y ya, con un beso y ya, y así todo podría ser mejor...
La pequeña había resultado ser más dulce que un caramelo y tan divertida como los niños de su edad podrían ser, Theo y Luna tuvieron que extraer los viejos recuerdos de sus dos primeros años que pasó en la Mansión Lestrange. Se encontraban en lo más profundo de la mente de la pequeña. Algún día se lo regresarían y de preferencia cuando fuera adulta para que comprendiera lo ocurrido.
Theo apareció con las palomitas de maíz en un bol, justo a tiempo para ver el capítulo, les gustaba la paz en la que vivía con las rubias más hermosas del mundo. Habían pasado seis meses viajando por el mundo y por supuesto a Potter le mintieron dándole una sola ubicación para que no hiciese alguna estupidez.
Luna experimentó lo que probablemente sería tener una familia con Theo, era un hombre que le gustaba consentir mucho a la pequeña y a la vez le enseñaba lecciones de humildad y sencillez, además de enseñarle a apreciar la cultura muggle, desde música, hasta series y películas. Todo era de la manera como Draco y Hermione criaban a Teddy. Ella amaba estar las tardes viendo series japonesas y terminar jugando como una niña con Delphi, quien fingía ser Sailor Venus, mientras Luna era Sailor Moon y Theo era el caballero del antifaz; En otros casos Delphi era Sango mientras Luna era Kagome y Theo era Inuyasha. Eran juego completamente inocentes... Sin embargo, muchas veces echaba de menos a Teddy ya que el solía ser Shippo y con su habilidad solía tener una cola de zorrito.
Muchas veces Delphi se encontraba triste al no poder jugar con su mejor amigo, cuando Hermione y Draco llegaban a visitarla sin él, se disculpaba muchas veces alegando que no lo volvería a hacer travesuras si la llevaban con él. La pareja de recién casados le prometía que en año nuevo volvería a Londres para vivir para siempre, solo debían arreglar unos asuntos.
Cuando el episodio terminó después de dejar expuesta la fobia a los gatos de Ranma y a Akane consolándolo.
— Se quieren y pelan por todo, pero a pesar de eso ella está para él. — Delphi giró lentamente hacia sus tíos y vio que tras ellos estaban Su hermano y cuñada. — Me recuerda a ustedes. Nunca están de acuerdo. Hola...
— Hemos venido para llevarlos a la cena por año nuevo — Anunció Hermione.
— ¿Podré ver a Teddy? — Preguntó cautelosa.
— Te está esperando en la madriguera — Draco le sonrió — Además de que vivirás con nosotros de ahora en adelante. ¿Te gusta la idea?
— Me encanta, yo, yo... He extrañado mi habitación y el jugo de naranja de Mione... Yo he extrañado a todos mis tíos... quiero verlos a todos y besarlos, abrazarlos y jugar con todos ... yo — Empezó a llorar y con sus manitas se limpiaba las lágrimas.
Hermione no dudó en acercarse a ella y cargarla. Era tan linda y era claro que se convertiría en la mujer hermosa de la fotografía. — Calma, estaremos juntos otra vez.
Se despidieron para luego retirarse por la chimenea.
Theodore y Luna se quedaron solos, después de todos debían de prepararse para la fiesta de año nuevo donde como cada año eran invitados por los Weasley.
— Es triste — Susurró Luna — Ya me había acostumbrado a tener a Delphi con nosotros.
— ¿Quieres una hija? — Preguntó el castaño, la vio asentir — Yo igual, deseo que sea una pequeña rubia como tú, su nombre sería Sol.
— Me gusta, y luego podríamos tener muchos hijos más, no sé con suerte y tendríamos gemelos, en mi familia hay gemelos, mis tías paternas lo eran... y también tuve unos tíos que fueron trillizos. — La joven miraba a su novio con alegría, veía sobre su cabeza un par de bichitos que le mostraban la felicidad. — ¿Estás seguro de que quieres ser padre? Le temías al compromiso...
Él negó con la cabeza — No le temo a nada si voy contigo de la mano, sé que no me soltarás en todo lo que debamos de vivir. ¿Te casarías conmigo?
La rubia se sorprendió. Vio como su novio metía su mano al bol de palomitas de maíz y sacaba un anillo — ¿eso es lo que creo que es?
— Pensé que lo verías, Delphi y yo esperábamos que lo notaras... Creo que lo olvidó por la emoción de volver a casa. — Theo tomó la mano de su novia — En vista de que no me das respuesta, te pongo el anillo.
— A mí no me importa si nos casamos o no, después de todo para ser padres eso no es necesario. Aun así, acepto casarme contigo para que papá no se enoje.
Un candoroso beso y un encuentro apasionado con la esperanza de tener una bebé, los hizo creer que en verdad tenían una extraña manera de amar, en especial por que ambos eran las personas raras en su grupo de amigos. Ella veía seres "invisibles" y él actuaba como un friki de los muggles, pero entre ellos eso era completamente normal.
