CAP 31

"Sacrificios"

.

.

.

-Chico?

Rayo McQueen apenas pudo mover los párpados y dejar salir un quejido suave, una especie de gruñido mientras que el viejo Hornet se acercaba y presionaba suavemente su capó con el del joven corredor que en aquellos momentos estaba alzado sobre una plataforma acolchada y cubierto en una buena parte con una cobija; era evidente que no querían que pasara frío ni estuviese incómodo y podía notarlo porque incluso habían colocado un almohadón grueso por debajo de la barbilla del chico para que estuviese apoyado de manera confortable. Debía de tomar nota de agradecer aquel detalle para con el chico a quienes lo estaban atendiendo, en cuanto estos terminasen el descanso que evidentemente necesitaban.

El Ford rojo dejó escapar un nuevo suspiro profundo antes de fruncir levemente el ceño

-Nos vamos a tardar en dejar el "chico" de lado, uh?

-Ya es costumbre –respondió Hudson Hornet con cariño, suavizando la mirada mientras que muy lentamente, comenzaba a ver el azul en los ojos del otro que los iba abriendo despacio para luego, enfocarlos en él –eres más joven que yo, así que puedes considerar ese "chico" como nuestro apelativo cariñoso…

-Entonces puedo decirte "abuelito"? –inquirió sonriendo débilmente pero con diversión el número 95 haciendo rodar los ojos a quien tenía delante –Doc, yo…yo…

-Está bien, hijo –interrumpió el hornet mirando al coche elevado que se encogió un poco con vergüenza –no tienes que explicar nada. Hablé con la persona a cargo y parece ser que tu computadora te ha jugado una muy mala pasada y te ha dado más problemas de los que ni yo mismo había calculado. En todo caso, tendrías que culparme a mí por no haber visto el daño real que tenías por dentro…

-No! –exclamó Rayo abriendo mucho los ojos y moviéndose repentinamente lo que hizo abrir con sorpresa los ojos al de mayor edad, antes de que el menor se encogiese adolorido en sus sitio apretando los párpados; Hudson Hornet de inmediato se movió para revisar que todo siguiera en su lugar antes de comenzar a acariciar el cofre del otro chico en un suave intento de calmarlo

-Shhh… no te muevas o te vas a hacer daño…

-No es tu culpa, tú me ayudaste y me curaste lo mejor que podías –dijo Rayo respirando de forma agitada mientras que su corazón palpitaba fuertemente y sentía que de alguna manera, comenzaba a marearse –gracias a ti pude regresar a casa…

-A casa –suspiró Hudson Hornet y se subió a la rampa que lo ponía al nivel del chico para besar su frente y su costado –me da gusto escuchar que consideras este pequeño pueblo tu casa…

-Es la única que he tenido –dijo el joven corredor y los ojos del hornet brillaron suavemente –supongo que ese es el motivo por el que tarde o temprano todos regresan a este sitio…

-Creo que si –se rió suavemente el anciano –y siempre serán bienvenidos. Por eso este sitio es el lugar más feliz de todos

Rayo sonrió y asintió débilmente cerrando los ojos mientras que su entrenador volvía a conducir para quedar por delante del más joven y volvía a pegar la punta de su rostro con la del chico, permitiendo que este le sintiese y acariciándole de vez en cuando

-Cómo te sientes?

-Bastante… vacío –respondió Rayo en un tono bajo y cansado para luego, fruncir el ceño y volver a abrir muy apenas los ojos –qué me hicieron?

-Por el momento parece que han retirado tu motor y algunas piezas que solo te están haciendo más daño que bien para poder mantenerte saludable en lo que reemplazamos todo –explicó y por unos instantes observó el miedo en el gesto del chico, que volteó los ojos para ver la gran cantidad de cables y tubos que se conectaban por distintas partes de su cuerpo, haciendo todas las funciones que generalmente él cubriría con sus propios sistemas. Hudson Hornet pudo ver como el chico perdía el color del rostro y el labio empezaba a temblarle y rápidamente decidió hablar –no, no, no. Ni siquiera pienses en eso…

-Pero…

-No vas a dejar de correr, tranquilo –dijo el Hornet volviendo a presionar con suavidad el capó del otro coche para calmarlo, ya que este había comenzado a respirar agitado y a gemir –justo por eso están haciendo todos estos reemplazos y están asegurándose de que todo el tiempo cumplas con las especificaciones de la Asociación. No vamos a permitir que te encuentren ningún detalle que te detenga de seguir con lo que amas…

-A ti te amo más –dijo el 95 sin pensar y el mayor abrió un poco más los ojos, pero con un gesto de afecto y gusto que hizo ruborizar con fuerza a quien tenía delante –me refiero… a… bueno, ya lo había pensado –Rayo bajó un poco la mirada y se encogió de hombros –entre una cosa y otra si tuviera que elegir… prefiero quedarme contigo…

-Y yo lo considero todo un honor Rayo, gracias

Dijo el Jefe de Mecánicos dando un pequeño beso al capó del menor que cerró los ojos con una pequeña sonrisa

-Ojalá yo hubiera sido así de listo y maduro cuando tenía tu edad…

-Tú no me hubieras elegido? –inquirió el joven corredor pero el mayor pudo ver que no lo hacía dolido ni con intenciones de pasar un mal rato; era una simpática curiosidad acerca de su pasado, por lo que no tenía sentido que escondiera esas cosas que a esas alturas, no tenían valor

-Yo era imbécil y cabezotas… como alguien que conozco que hacía lo mismo en su momento –dijo con calma el número 51 provocando un puchero fingido en su estudiante –y entre el corazón y las carreras, siempre iba a elegir estas últimas. Tú sabes lo que pasó con Mark, así de idiota podía llegar a ser…

-Bueno, en ese caso… me alegra que lo hayas sido porque de lo contrario, no estaríamos aquí juntos, cierto?

Sonrió con un gesto satisfecho el McQueen haciendo parpadear al otro, que levemente sonrió y dejó escapar una risa agradable mientras asentía suavemente

-Tienes toda la razón, Rayo. Eso es muy cierto

El hornet azul se acercó un poco más al menor que cerró los ojos en cuanto recibió el suave beso que el otro le daba; era gracioso pero todavía no se acostumbraba a aquello, solo sintiendo como su corazón volvía a bailar alegremente con aquel gesto de cariño viniendo de su entrenador. Ahora con la mente más despejada, agotada a niveles ridículos pero clara como nunca, podía decir que era todo lo feliz que soñaba cuando era apenas un chiquillo en medio del campo de sus padres, creyendo en un futuro que iba a ser muy diferente al que tenía planeado.

Sus sueños de carrera, de estrellato, de riquezas infinitas y fama sin iguales no podían compararse en ningún punto a lo que sentía cuando compartía el aliento con aquel viejo hornet que le había volteado el mundo con apenas esfuerzo.

Si le dijesen que tendría que volver al pasado y remolcar a Bessie para completar la calle otra vez, con tal de conocer a Hudson Hornet lo haría felizmente y sin omitir nada puesto que lo que más querría, sería terminar nuevamente en aquel sitio, estando a su lado; no lamentaba ni uno solo de sus errores solo porque estos lo habían dejado en ese punto donde finalmente sabía que era tan amado como él mismo lo hacía y que lo que tuviera el futuro podría enfrentarlo mientras siempre pudiese escuchar la voz de ese viejo corredor.

Separó un poco más los labios y apretó un poco su rostro con el del otro, profundizando aquel acto un poco más mientras daba un fuerte suspiro y sintiendo como era correspondido de igual manera por su mentor, amigo y amante que parecía tan feliz como él mismo; el sonido de los mecanismos que mantenían su cuerpo encendido y el pequeño burbujear de los líquidos que entraban y salían para mantener la temperatura adecuada de su sistema y de sus partes metálicas apenas y eran un susurro, en comparación con el sonido de su felicidad plena mientras compartía sentimientos con el único otro que sabía, que lo entendía de la forma más completa que existía.

Solamente el seguir besando al otro, incluso cuando percibió como la lengua de este entraba en su boca…

Un escalofrío le recorrió por completo pero de alguna forma, su cerebro estaba volando lejos de cualquier dolor que hubiera podido tener; la calidez y el cariño con la que el otro tomaba sus labios y le presionaba muy apenas le hacían suspirar de felicidad, sintiéndose más tranquilo de lo que nunca había estado

.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

.

-Muy bien. Qué sucede?

Los ojos de aquel viejo auto eran bastante aguzados y el pequeño ampere se tensó solo por unos segundos

Siempre que tenía que darle reporte de algo se ponía nervioso sin entender por qué, ya que Mark Shelby siempre había sido amable con él desde que lo rescatasen del destino que había tenido una vez que lo hubiesen desechado; quizás era justamente los recuerdos al fondo de su cabeza de cuando tenía que enfrentar a sus primeros líderes lo que le ponían en aquel estado a la defensiva cuando sabía que no era necesario con quien le había recibido en la familia. Quizás el Rolls Royce era duro, estricto y podía ser frío y cruel con sus enemigos pero también de primera persona, era alguien amable y que se preocupaba por los suyos. Kadoa estaba muy agradecido con él y por eso a pesar de repelar en algunas ocasiones, siempre accedía a cualquier trabajo que le diese

-Necesito tu avión más rápido, que vaya inmediatamente al aeropuerto de los Daytona en Daytona Beach, Florida –dijo levemente tenso el menor lo que hizo que el viejo delante suyo alzase ambas cejas apenas –y tus dos corredores más veloces. Uno para traer lo que necesito al avión y otro que lo espere de este lado para traer el paquete tan rápido como sea posible al pueblo

Se hizo silencio por unos momentos mientras que en el resto de espacios, los demás coches conversaban en un tono de voz más tranquilo pero bajo, respetando el momento tenso que estaban viviendo todos debido al corredor de la Pistón; incluso la presencia de algunos de los miembros del equipo de Rusteze no parecían provocar más alteraciones y de todas maneras, el sheriff del sitio se mantenía observando todo lo que sucedía. Mark Shelby dio un suspiro profundo mientras que removía un poco su aceite y luego, entornó la mirada mientras que quien tenía delante no le quitaba la vista de encima, ignorando completamente su propia bebida.

-Así de grave es la situación?

-Tú sabías que Rayo McQueen era un modificado personalizado?

-Lo suponía –replicó el Shelby con paciencia antes de alzar la mirada ante la expresión inquisidora de su mecánico –pude detectar trazos de varios coches distintos… y definitivamente, lo que ya sabíamos –Mark hizo una pequeña mueca –es lo que pienso, cierto?

-Tiene parte de un GT –Kadoa miró en otra dirección y se frotó los labios nerviosamente con una de sus llantas –demonios. Eso explica por qué era tan bueno en las pistas…

-Es irónico que tú me cuestiones de esto porque justamente, Hudson me ha pedido un favor relacionado –Mark resopló a través de su parrilla –pero te preocupa. Qué descubriste? Tan malo es lo que hizo su padre?

El auto negro permaneció en silencio un momento antes de negar con la cabeza

-No es que sea malo, es solo que lo hace complicado –dijo y el Shelby se acomodó mejor en su sitio

-Explica

-Los dos son demasiado únicos incluso y a pesar de que quien ya sabemos es mucho más apegado a su modelo original, lo que significa que de principio fue hecho para resistencia, durabilidad y velocidad –los ojos rojos del menor buscaron a los del mayor que parecía pensar en lo que iba diciendo –los cambios que tiene son muy precisos y finos a pesar de su edad y no esperaba verlos de nuevo. Cuando fui a Florida como me lo pediste para las reparaciones, me di cuenta de que él tenía una pieza extra, una especie de rotor que se comunica todo el sistema en forma de circuito: si sube la temperatura, de inmediato hace una inyección extra para bajar la temperatura. Aceite haciendo presión?... llega directo al pequeño rotor y la presión extra se desvía a cualquier otro lado donde no haga daño. Desbalance?... esa cosa es capaz de deslizarse como un giroscopio para compensar cualquier desequilibrio.

Kadoa negó un par de veces con la cabeza cerrando los ojos

-Es una pieza única, hecha específicamente para estas situaciones. Y recuerdo que cuando vi esa pieza en el corredor del señor Daytona, tuve que hacer varias hojas de especificaciones y estudiarla para poder crear una pieza idéntica en caso de que el chico la perdiese o se le dañase. Me atrevo a decir que, no existe otra aparte de la que yo mismo he hecho porque es algo inventado por el padre del chico justo para hacerlo lo que es ahora. El asunto… es que Rayo tiene una pieza exactamente igual…

-Estás seguro? –Mark le observó con un gesto serio y aún más pensativo e interesado mientras que su mecánico asentía

-Por completo. El asunto es, que al menos por lo que pude ver el de Rayo fue dejado a la mitad. Todo lo que veo en el chico McQueen es que lo hicieron y lo estructuraron para ser una versión mejorada del mayor pero lo dejaron a medias y esta única pieza no fue ajustada para funcionar como debía de haberlo hecho… soporta bastante bien descargas mayores a las normales pero lo que hizo Leander llevó la pieza al límite y ha terminado por destruirla y sin esa pieza, Rayo nunca va a recuperarse

Hizo una mueca mostrando los dientes y Mark dejó escapar un fuerte suspiro, cerrando los ojos

-Cómo ha podido correr en las pistas sin que lo hayan descalificado por ello?

-Porque no incurre en ninguna falta a las reglas –Kadoa volvió a hacer una mueca mirando a su jefe que le observó intrigado –no cubren esa pieza o esas áreas en específico por lo tanto, no hay regla que estén rompiendo porque ni siquiera afecta el peso o el número de piezas que deba de tener esa zona, literalmente quien la creó aprovechó todas las lagunas posibles para que eso no fuese un problema. El asunto es… bueno… -negó con la cabeza –tengo que reemplazarla sí o sí a menos que queramos que el chico nunca salga del hospital del señor Hornet

Mark asintió despacio y luego, le observó con extrañeza

-Pero dijiste que tenías la pieza de repuesto que creaste para el número 19…

-Esa es la otra maravilla del asunto –sonrió a desgana el auto negro, como si aquello le incordiase bastante –el cuerpo del chico ya está muy acostumbrado a su pieza y si le metemos algo nuevo va a tardar mucho tiempo en acostumbrarse a la pieza nueva y podría presentar un caso de rechazo al que no me quiero arriesgar –explicó ladeando la cabeza y el Rolls Royce volvió a verle con preocupación

-Puede pasar?

-Ha sucedido hasta en los nuestros Mark, lo sabes –dijo el joven finalmente dándole un sorbo a su aceite –incluso con piezas originales puede que alguna tenga una diminuta diferencia que tira a la basura todo el trabajo. Rayo necesita un trasplante como tal y solamente hay un coche en este mundo que posee exactamente la misma pieza, casi con el mismo desgaste pero aún funcional y que el cuerpo de Rayo no va a rechazar… y la necesitamos con urgencia antes de que las piezas del chico ya no puedan funcionar correctamente porque honestamente, no sé cuánto tiempo pueda aguantar un auto como Rayo sin motor y sin sus piezas más fundamentales…

-Y qué pasará con el mayor?

-Le enviaré la pieza de repuesto, él tiene mejores oportunidades de recibirla sin rechazo porque no está en una condición crítica –hizo una mueca incómoda –pero tendrá que dejar pasar esta temporada…

-No le va a hacer nada de gracia –dijo el mafioso alzando levemente la mirada y el otro auto hizo una mueca

-Nunca han sido fáciles estas cosas… yo hablaré con él –se ofreció el ampere recibiendo un asentimiento por parte de su jefe –después de todo, ya nos hemos hecho amigos…

-Haz lo que tengas que hacer y yo pondré en alerta a mis hombres, en unas horas tendrás uno de mis hombres en el autódromo de los Daytona esperando y el avión lo mismo –Mark se enderezó y frunció el ceño, siendo imitado por el menor –si necesitas algo más, no dejes de informarme

-Por supuesto –había respondido el otro

.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

.

La llamada había sido tal cuál la había imaginado e incluso, había sido más fácil de lo que había creído. No sabía realmente nada acerca de Rayo McQueen como corredor o como persona, nunca había tratado con este… pero todos decían que era un chico de lo más agradable; que había tenido un inicio como un pequeño higadito prepotente pero que su ahora Jefe de Mecánicos había tenido el acierto de colocarle las llantas pegadas al pavimento y que al parecer en su interior, realmente el número 95 era un auto de lo más… adorable.

Si, esa era la palabra que casi todos usaban a final de cuentas.

El crío era bastante más listo que la media, podía captar bastantes cosas y tenía sus momentos de agudeza para responder tan velozmente como hacía sus carreras de ser necesario, además de que era valiente y temerario hasta la demencia y que había conseguido mandar al demonio en medio de un ataque de pánico, a dos Serpientes más que bien capacitadas; Kadoa rió entre dientes mientras se dirigía a la clínica de Hudson Hornet, recordando cómo había tenido que atender a esos dos sujetos heridos pero estos, lejos de verse molestos parecían encantados con el niño del rayo amarillo.

Ahora, comenzaba a sentir un pinchazo de curiosidad e inquietud por conocerlo él mismo y ver qué tan cierto era todo lo que escuchaba sobre él…

Y bueno… quizás eso tenía también que ver con la reacción que había tenido, al hablar con quien tenía el único repuesto compatible para el McQueen:

"Qué le ha pasado?"

"Es una larga historia, pero se trata de una emergencia" había dicho Kadoa mientras escuchaba el jadeo de terror del otro lado del auricular "tienes que calmarte. Ustedes dos tienen una pieza única y que comparten, sabes muy bien que yo hice un repuesto para ti en caso de ser necesario pero…"

"Es la compatibilidad, verdad?... maldición, ese viejo bastardo, sabía que no lo había completado… eso quieres decir que necesitas el mío para que no…"

El ampere había podido sentir el aura de aquel Ford GT en poderosas oleadas de miedo que llegaban hasta él a pesar de la distancia y no pudo menos que sentir la tristeza que recorría la línea telefónica, casi como si pudiera ver las lágrimas de quien estaba del otro lado; tenía que admitir que eso le provocaba un ligero sentimiento de envidia, ya que jamás en la vida había tenido a alguien que se preocupara a ese grado por él, como para llorarle o lamentarse solo por el hecho de estar sufriendo algún tipo de dolor.

"Doa… él… él va a…"

Había podido sentir como la voz del otro auto se ahogaba y rápidamente respondió antes de que se hiciera más ideas.

"No, pero se quedará sin oportunidades si no recibimos pronto esa pieza"

"Voy donde mis mecánicos temporales y te la enviaré de inmediato, puedo llevarla yo mismo y puedes sacármela en aquel sitio…"

"Y a cambio te quedarías por mucho tiempo encerrado en este pueblo o peor, porque una vez que te coloque el reemplazo vas a necesitar de un largo período de recuperación y rehabilitación" había dicho el ampere, antes de hacer una pausa larga "y hablando de eso… acerca… de tu próxima carrera…"

"Toma la pieza. Si no quieres que vaya, a quién debo de dársela?... no me importa la carrera, incluso si no vuelvo a correr en lo que me resta de vida, fuera de él no tengo nada que me importe…. Sálvalo Doa… lo que necesites de mí, toda la carrocería, el armazón, todas mis piezas… no me interesa, no permitas que le suceda nada malo… él… es lo único que tengo…"

Y de nuevo, la bendita envidia.

No comprendía ese tipo de amor que podía traspasarlo todo, incluso los años de desconocimiento o de los kilómetros entre unos y otros.

Se sentía vacío pero al mismo tiempo, una pequeña chispa de comprensión y felicidad le llegó tan solo por saberse participe de un conocimiento sobre algo que seguramente no muchos sabían; había cerrado los ojos, rogando que algún día, todo pudiese arreglarse para ambos coches y que todo ese amor valiera la pena el sacrificio que aquel auto estaba dispuesto a hacer por alguien a quien no había visto en años. Todas esas energías positivas y de cariño eran una especie de abrazo que le llegaba a distancia pero que de todas maneras, era confortante.

-Ustedes dos en verdad son todo un caso de Chrysler…

Se rió entre dientes el híbrido empujando con la punta del rostro las puertas de la clínica para dirigirse hacia la zona donde estaban los pacientes delicados… pero en cuando abrió esas puertas para entrar con cuidado, pensando en respetar un poco la intimidad de aquella pareja que seguramente estaba descansando…

Ohhh por todas sus baterías solares.

-TESLA Y PROVEEDORES, QUÉ ESTÁN HACIENDO!?

Ahora él era quien iba a estallar en llamas

No estaba seguro de porqué estaba molesto. Si por el hecho de que esos dos se besaban de forma tan apasionada que comenzaba a sentirse incluso avergonzado de haberse metido a la habitación del hospital y ahora tenía ganas de salir y hundirse debajo de la arena o porque sus pobres aparatos traídos desde muy lejos comenzaban a mostrar un desgaste importante de líquidos que ya debían de haberse usado en el coche herido para mantenerlo funcionando de manera correcta; casi juraba que si no hubiese llegado en ese instante, quizás esos dos hubiesen comenzado con actividades más peligrosas y entonces él mismo hubiera sacado a patadas a aquel hornet, amigo de su jefe actual o no.

Hablando de cómo el amor estupiditizaba a los autos de todas las edades…

Los dos autos descubiertos ahora parecían completamente abochornados y el ampere dejó escapar un suspiro profundo y paciente

-Doctor Hudson, como experto en su ramo debo de decir que he encontrado esto un poco… inquietante –comenzó a decir el híbrido negro tratando de recuperar un poco el control del susto recibido mientras que a Rayo le brotaba una pequeña gota de la nuca

"Creo que decepcionante era la palabra que quería usar" pensó el Ford rojo al notar las expresiones que hacía aquel auto que se veía casi de su edad pero que de todas maneras confrontaba a su mentor como si fueran iguales; suponía que era algo que tenía que admirar, ya que aunque él solía faltarle el respeto a sus mayores no solía tratarlos al mismo nivel: sabía cuál era su posición y tenía muy en claro cuál era la de quienes tenían muchos más kilómetros que él. Pero Hudson Hornet no se veía molesto, en todo caso, bastante avergonzado aunque levemente sonriente. El coche azul carraspeó un poco y se encogió de hombros como disculpándose de sus actos mientras que el auto negro ahora se acercaba al McQueen y comenzaba a observarlo con detenimiento, como revisando que todo siguiera funcionando en orden

-Creo que me ganó la alegría de ver al muchacho despierto –dijo sencillamente el viejo coche de carreras. Y era verdad. La felicidad y el alivio de saber que el otro seguía vivo, por un segundo habían mandado todas sus precauciones a volar y tan solo le había besado, dejando expresar un poco de todo lo que se había guardado y del miedo que lo había retenido sin dormir por días –me disculpo, chico. Me temo que este viejo últimamente se ha estado dejando llevar por todo esto…

-Y eso es tan malo? –dijo Rayo viendo con un leve reproche a su mentor que hizo una mueca

-Tomando en cuenta que el adulto mayor es él y que es tu médico responsable, un poco –respondió el coche de ojos rojos ajustando un poco más los aditamentos eléctricos que mantenían despierto al McQueen –pero… también lo entiendo. Dejarse llevar no es malo señor Hornet, solo recuerde tener cuidado… en estos momentos es verdad que el joven McQueen no tiene nada que quemarse… pero tampoco tiene nada que lo proteja de cualquier… "circunstancia"…

Ambos coches se ruborizaron, habían comprendido perfectamente el significado de "circunstancia". El número 95 carraspeó un poco viendo en otra dirección aunque su mentor después de unos momentos le guiñó discretamente un ojo y entonces, miró al joven mecánico que lo atendía

-No me digas joven McQueen, suena demasiado raro tomando en cuenta que me estás salvando y ayudando –dijo el de ojos azules, recibiendo una mirada curiosa del ampere –solo dime Rayo. Así es como me llaman todos mis amigos, bueno, excepto Sally que me llama "Letritas"…

-Rayo, eh? –dijo el auto híbrido con interés y asintió después de reír suavemente –eso me parece bien. Entonces tu puedes llamarme "Doa" si gustas… creo que no me presenté ya que estabas dormido cuando llegué. Mi nombre es Kadoa Ioniq y soy el Jefe de Mecánicos líder en el clan de las Serpientes. Es un placer finalmente conocer a Rayo McQueen, tengo un amigo que nunca deja de alabarte y ya me decía que eras especial una vez que te conocían bien… veo que no se equivocaba

El aludido se encogió un poco y el auto negro comenzó a reír mientras que el Hornet se acercaba por un lado, un poco más serio y se puso a observar los aparatos que revisaba el híbrido

-Que más va a faltar?

-Una pieza especial pero ya la están preparando –dijo tranquilamente el ampere aunque en su interior, continuaba sintiéndose preocupado –es algo único en este chico pero ya lo hemos cubierto. Así que en este momento es hora de comenzar con el resto de la operación para que no nos tome tiempo el dejarlo listo –volteó a ver al auto de ojos azul claro que lucía bastante preocupado y le sonrió suavemente –no te preocupes. Volverás a participar en la siguiente Copa Pistón sin ningún problema y hasta me atrevo a decir, que te sentirás mucho mejor para correr… no tienes nada de qué preocuparte

Le dijo de forma tranquilizadora y entonces, el McQueen volteó a ver a su Jefe de Mecánicos que le regaló una sonrisa calma

-Hazle caso novato, todo va a salir bien

-De acuerdo –suspiró el número 95 mientras que el otro mecánico se dirigía al líquido que utilizaban como anestesia y permitía que volviese a correr

-Ahora vas a dormir, Rayo –dijo Kadoa mientras que el aludido volvía a suspirar profundo y apoyaba la cabeza en la gruesa almohada que tenía delante –un par de días y cuando despiertes, podrás salir y respirar otra vez. Te espera una larga recuperación y algo más de rehabilitación… pero te sentirás como nuevo… preparado?

El corredor asintió y entonces, le dirigió una última mirada a Hudson Hornet que volvió a subir a la plataforma a su lado

-Estarás aquí cuando despierte, cierto? –dijo con un tono que comenzaba a sonar adormilado pero evidenciaba, que estaba luchando para no cerrar los ojos

El número 51 le vió por última vez y asintió para luego, besarle los párpados

-Justo a tu lado cuando despiertes, novato. Como lo estaré siempre

Rayo McQueen esbozó una última y débil sonrisa antes de que la oscuridad y la calidez del sueño terminasen por llevárselo a donde ningún mal podía tocarlo y a donde ni Bran Leander ni ningún otro, podrían alcanzarlo nuevamente.

.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::TBC::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

.

Gracias a todas y todos por seguirnos sintonizando! Espero que este capítulo haya sido de su agrado... y sí chica, perdonada ;). No problemo n_n ~

~Sorakai no Tora