Y no debe faltar la descarga de responsabilidad oficial. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.
Y me faltan palabras para agradecer a quién ha estado conmigo desde el principio y espero que siga estando, corrigiendo mis errores gramaticales y alentándome a seguir. ¡Gracias Erica Castelo, por ser mi beta y mi amiga!
El día de los inocentes
El resto del corto viaje terminó con muy poca fanfarria. Comimos buñuelos y bebimos café mientras caminábamos a lo largo del gigantesco río Mississippi. Nos divertimos. Nos reímos. Tomamos aspirina como si fueran dulces.
Llegó el jueves, y tomamos el corto vuelo a casa. A pesar de estar cansado, Edward estaba demasiado entusiasmado para dormir. A las ocho de la mañana fuimos a firmar todo el papeleo de la casa. Estaba muy emocionado. Luego trabajó el resto de la noche y vino a casa simplemente para desplomarse. Se quedó dormido en el sofá, y no tuve el corazón para despertarlo. Solo lo cubrí con una manta.
Durante el siguiente par de semanas, Edward y Emmett mudaron todas las cosas de mi novio a mi casa, pero la mayoría a un lugar de almacenaje no muy lejos de nuestro nuevo hogar. Decidimos que reservaríamos la compra de cosas nuevas, o incluso pensar en buscarlas, hasta después de mudarnos. No tenía idea de cómo íbamos a organizar las cosas, sus muebles y los míos. No estaba precisamente segura de cómo uniríamos nuestras vidas. Había estado sola por tanto tiempo en mi pequeño departamento que simplemente no estaba… segura. No sé de qué otra forma describirlo.
Sentía una tensión creciendo en mi vientre, un nerviosismo que no podía identificar. Todo estaba saliendo muy bien. La vida había sido maravillosa. Era como si tuviera la sensación que había llegado a mi límite. Que tal vez el universo me había dado muchísimo, que quizás era demasiado y vendría a quitármelo todo.
Esperaba que sucediera algo malo, solo no estaba segura de qué. O qué lo desencadenaría.
Edward solo me dijo que estaba nerviosa por la boda. Trató de tranquilizarme al decirme que estar frente a esa gente no sería tan horrible. Me aseguró que era una mujer completamente diferente de la que era el año anterior, fuerte y hermosa.
Permití que me distrajera con sus reconfortantes manos, pero sabía que no era eso. O quizás lo era. Que me jodan si lo sabía.
Fue una de las pocas veces que deseé haber estado en terapia. Quizás pude haberlo hablado y descifrado entonces.
Mi suerte no era tan buena. Toda mi vida lo había probado la mayor parte del tiempo. Y en ese momento sentí que como si estuviera viviendo en un sueño. Y sentí como si estuviera esperando despertar, y era casi doloroso.
Estaba pensando precisamente en eso cuando el estilista estaba trabajando en mí la mañana del primero de abril. Alice estaba recibiendo una manicura y pedicura mientras me arreglaban el cabello y me maquillaban. Luego cambiaríamos de lugar. Solo mantuve mis ojos cerrados y me moví de la forma en que la chica bajita con el rímel en la mano me dijo que hiciera.
"Deja de fruncir el ceño. Esta es una boda. Sé feliz," dijo con un bufido. "Al menos sonríe para que pueda aplicar bien el bronceador."
"¿Qué pasa, Bella?" Preguntó Alice. Había estado inusualmente callada toda la mañana, pero creo que en ella eran solo los nervios también. Para ella, era como si se casara por primera vez. Como si esta fuera su verdadera boda.
"Estoy nerviosa," mentí, un poco. Estaba nerviosa sobre tropezarme y golpearme la cara, pero eso no era lo que me estaba haciendo fruncir el ceño.
"No lo estés," suspiró. "Déjamelo a mí. Tengo eso cubierto. Trata de estar segura de ti misma por un rato. Una de nosotros tiene que estarlo."
"Eres la persona más segura de sí misma que conozco," dije con un resoplido. "Si no lo eres en este momento, estamos condenados."
"Cielos, gracias por la motivación. Necesito algo de beber." Le di una mirada severa. Me hizo prometerle que no le permitiría ponerse ebria hasta la recepción. "¡Solo una!"
"También quiero una."
Agitó su mano, diciendo que me escuchó antes de que saliera al pasillo. No sé a quién engatusó en el pasillo, pero regresó poco después con dos copas. "Aquí tienes, princesa."
Me lo tomé de un solo trago. "Gracias," dije débilmente al cambiar de posición con ella. Era su turno para el maquillaje. "Así que, ¿cuántas personas van a venir, de todos modos?" ¨
"Trecientos confirmaron su asistencia. No conozco a la mitad de ellos. Mi mamá y mi papá invitaron a todos los que conocen. También los padres de Jasper. Odio decir esto, y sé que será la primera vez, pero creo que esto se salió de control."
"¿Tú crees?" Dije con un resoplido. "No hay duda de ello."
"Creo que es el castigo de mi madre por escaparnos a Las Vegas la primera vez," dijo con un suspiro.
"Probablemente," concordé. "Mi madre no tendrá nada que ver con mi boda. Solo se presentará."
"Tienen una hora," escuché que Rose gritó desde el otro lado de la puerta. Estaba ocupada preparando a la niña de las flores, Bridge, y a la portadora de los anillos, Tanya, en otra habitación. "Los chicos acaban de llegar, y van a socializar con los invitados."
"Gracias," Alice gritó antes de suspirar. "Casi es la hora del show."
Caminé por el pasillo sosteniendo un ramo de lirios blancos que Alice había elegido para mí. Eran sencillos y hermosos, como lo era mi vestido púrpura con el tono de las joyas. Bridget ya había corrido por la alfombra roja, arrojando pétalos de diferentes colores por todas partes. Tanya le había seguido, sosteniendo una almohadilla con los anillos. Estaba parada a un lado donde estarían las chicas, esperando a que las necesitaran.
Jasper se veía como si fuera a vomitar.
Edward parecía estar a punto de reventar de alegría. Sus ojos se iluminaron cuando me vio, y se enderezó un poco más. Cuando llegué al lugar en el que me quedaría, articuló las palabras, 'te amo' por sobre la cabeza de su mejor amigo. Solo le sonreí en respuesta, asintiendo una vez para mostrarle que sentía lo mismo.
No sabía exactamente cómo Alice se movía en su enorme vestido. Había una larga cola arrastrando por detrás, el vestido crujiendo ruidosamente con cada paso. No era mi estilo, pero era totalmente Alice.
Nunca había visto tanta gente en un solo lugar al mismo tiempo. Sentí que el calor fluyó a mi rostro y bajó por mi cuello al mismo tiempo que me mecía un poco. Tanya estaba justo detrás de mí, empujándome de vuelta a mi lugar.
"Alice te matará si vomitas en este momento," me dijo con una risita al oído.
"No la culparía," le susurré en respuesta. "Puedo ver por qué se escapó a Las Vegas la primera vez."
"Quiero una boda enorme. Más grande que esta," me respondió a medida que Alice se acercaba.
"Espero que no te importe si me siento en las bancas entonces," le dije con un guiño.
Escuché que Edward se aclaró la garganta y lo miré. Articuló las palabras '¿Estás bien?'. Sonreí y le asentí, abanicándome el rostro para mostrarle que solo tenía calor.
Finalmente, Alice alcanzó a su ahora sonriente esposo y tomó su mano. Todo se movió mucho más rápido después de eso.
Después de la ceremonia, nos tomamos fotos mientras todos los demás se dirigían al salón de recepción. Tomamos un millón de diferentes poses, tratando de conseguir las tomas correctas. Parecía que nunca terminaría.
Edward estaba detrás de mí, con su brazo alrededor de mi cintura, mientras posábamos para la foto de la dama de honor y el padrino.
"Te ves muy hermosa," me susurró cariñosamente al oído. Me volví un poco para mirarlo a los ojos, el flash de la cámara se accionó en ese momento. Me dio una tierna sonrisa, y decidí que al diablo con la cámara. Me acerqué y lo besé con firmeza.
Creo que el flash de la cámara destelló una docena más de veces durante el beso. No podía haberme importado menos.
Viajamos a la recepción en una limusina. Se celebraba en un enorme hotel, y Alice había conseguido una habitación por la noche para ella y Jasper, y una para Edward y para mí. Era bueno no tener que preocuparme por la cantidad de champán que consumiera.
Edward y yo entramos primero al salón, el DJ anunciando nuestros nombres como el padrino y la dama de honor antes de anunciar a la novia y al novio. Todos aplaudieron, el sonido haciendo eco por todo el salón.
Fue una locura.
Comimos, y Edward y yo hicimos cada uno un brindis para honrar a nuestros amigos antes de partir el pastel. Alice le dio una mordida y luego Jasper lo comió delicadamente de sus dedos. Se veían el uno al otro con mucho amor y afecto. Fue muy hermoso.
Y luego comenzó el baile. Edward y yo salimos a la pista, al igual que lo hizo la pareja feliz, para iniciar el primer baile.
"No puedo esperar a que hagamos esto," me susurró al oído, y pude sentir su sonrisa contra mi mejilla. "Tú en un vestido blanco. Yo sonriéndote como un tonto, como Jasper en este momento. Aunque, supongo que esa es mi expresión normal cuando estoy contigo."
"Edward," di un suave suspiro, apoyando mi cabeza en su hombro.
"¿Qué te está molestando, mi amor?" Preguntó gentilmente. Solo me encogí de hombros, incapaz de decir qué era.
El DJ invitó al resto de la gente a acompañarnos cuando empezó una nueva canción. Me aferré a Edward con más fuerza, mi lugar seguro. Sabía que si seguía aferrándome a él, el mal presentimiento eventualmente desaparecería.
Pero de pronto escuché una voz en mi oído. "Oye, ¿puedo interrumpir?"
La voz fue tan familiar que mi cabeza se dio la vuelta de golpe, casi golpeando mi frente con la de Jacob. Estaba agachado, con una enorme sonrisa en el rostro.
"H-o-o-ola…" Tartamudeé.
"¿Cómo estás, Bells?" Preguntó. Edward se quedó allí, solo frunciendo el ceño y viéndose demasiado confundido para su propio bien.
"¿Qué estás haciendo aquí?" Pregunté en vez de responder.
"Mi esposa trabaja con la madre de la novia. Lo siento, estoy siendo descortés. Soy Jacob Black," dijo, tendiéndole su mano a Edward. "Tú eres el padrino, ¿cierto?"
"Sí," dijo Edward con un tono malhumorado que nunca había escuchado antes. No estaba muy segura, pero creo que estaba celoso. Debía saber que no tenía razón para estarlo. Me miró, con una expresión inquisitiva en su rostro.
"Edward, por qué nos vas con Jasper para ver cuándo es que necesitamos hacer eso con el liguero y las flores."
"Está bien," dijo despacio. Le dio otra breve mirada a Jake antes de alejarse entre la gente.
Jake me tomó en sus enormes brazos, y despacio empezamos a balancearnos al ritmo de la música. "Ha pasado mucho tiempo desde que nos vimos, Bells. Te ves sorprendente."
"Gracias. He perdido algo de peso." Me encogí de hombros. "Así que, ¿dónde está la señora Black?" Pregunté con una ceja alzada.
"Está en nuestra mesa. Quería darnos algo de tiempo para hablar antes de acercarse." Se encogió de hombros en respuesta. "¿Sabes? Te echo de menos."
"Sí, de acuerdo," dije con un resoplido, rodando los ojos.
"Dios, siempre fuiste muy autocrítica. Es verdad. Fuiste mi mejor amiga por mucho tiempo. Es extraño ya no tenerte en mi vida," dijo Jacob con un suave suspiro. "Para que sepas, solo porque lo nuestro no funcionó, no significa que no podamos ser amigos."
"Sí, supongo que tienes razón," de nuevo me encogí de hombros. Me sentía muy incómoda, no sabía qué más hacer.
"Así que, ¿quién es el señor amistoso?" Jake preguntó, cambiando el tema. "¿Un amigo tuyo?"
"Mi novio."
"Eso explica por qué me odia," se rio entre dientes.
"No te odia," le dije rápidamente. "No sé qué fue eso. Nunca antes lo he visto actuar de esa forma."
"Probablemente le preocupa que haya venido aquí porque me di cuenta de lo que me estoy perdiendo y que voy a tratar de robarte—"
"Jake—" Lo interrumpí, pero sacudió su cabeza.
"Bueno, tiene razón en eso. Me he dado cuenta que te echo de menos. Quién eras tú cuando éramos niños, si eso tiene sentido. Quiero que volvamos a ser amigos, si estás dispuesta. Me refiero a que, puedo entender si no te sientes cómoda con eso. Pero espero que no haya hecho nada cuando rompimos para hacer que me odies…"
"Jake, no lo hiciste. Honestamente, muchos chicos podrían seguir tu ejemplo. No tienes idea de cuánto te respeto por ser honesto conmigo," dije, alejándome de él para poder mirar sus enormes ojos castaños. "Creo que nunca te lo agradecí."
"No escucho eso a menudo," se rio entre dientes. "Toma," dijo, sacando una tarjeta de su cartera. "Ese es mi correo y mi teléfono. Me encantaría saber qué ocurre contigo en estos días. Ness y yo vendremos a despedirnos antes de irnos." Jacob se acercó y dejó un beso en mi mejilla. "Me da mucho gusto verte de nuevo, Bells. Y también verte tan hermosa. Ni siquiera estaba seguro si eras tú o no."
"¿He cambiado tanto?" Le pregunté sorprendida, y mis mejillas se colorearon.
"Bueno, solo digamos que Edward es un hombre con suerte y dejémoslo así."
Me sonrojé de un color más intenso, sonriendo hacia el suelo. "Gracias."
"Bueno, será mejor que vaya por otro pedazo de pastel de chocolate antes de que se acabe. Ness tiene seis meses de embarazo, y no se cansa del chocolate. No quiero que esto se ponga feo si no le llevo otro pedazo," su risa fue cálida antes de llevar mi mano a su boca para un beso. "En serio, llámame. Podemos reunirnos y hablar."
"De acuerdo," hablé bajito. Estoy segura que no me escuchó ya que se marchaba para volver con su esposa.
Bueno, no estaba segura qué pensar de todo eso.
El lugar estaba ruidoso, lleno de mucha actividad, lo que no ayudó para el dolor de cabeza que amenazaba. Miré hacia la multitud para ver si podía ver a Edward, pero o yo era demasiado baja o él simplemente no estaba en el lugar. Decidí que si no podía estar en sus brazos, usaría el tiempo para encontrar un lugar tranquilo para ordenar mis pensamientos.
Fui con Alice. "Oye, ¿cuándo vamos a terminar aquí?"
Agarró el brazo de su esposo, mirado su reloj. Él apenas si se dio cuenta ya que hablaba con una pareja mayor. "No hasta dentro de una otra hora. ¿Por qué?"
"Voy a subir a mi habitación y refrescarme."
"¿Tienes la tarjeta llave?" Preguntó. La saqué de su escondite en mi sujetador. Ella solo sonrió con suficiencia. "De acuerdo, no llegues tarde. Te necesito."
"Estaré aquí." Le aseguré. "Solo tardaré unos minutos."
La habitación estaba en el décimo piso, que era casi en la cima. Era una de las suites más lindas, aunque no la más linda. Sabía que Alice tenía esa. Fue bastante fácil de encontrar, ya que solo había cuatro habitaciones en el piso. La nuestra estaba en la esquina este.
Entré fácilmente, utilizando mi llave para abrir la puerta. La deslicé en la ranura, y la luz destello de color verde al primer intento. Empujé la puerta para entrar, esperando estar sola.
No lo estaba.
Edward estaba acostado en la cama con sus manos sobre su rostro.
"Oye," dije sorprendida, y preocupada al instante. "¿Estás bien?"
"Sí," dijo bruscamente, sentándose con un bufido. Pasó la mano bruscamente por su cabello, parpadeando despacio para hacer que sus ojos se ajustaran a la luz. "¿Qué estás haciendo aquí arriba?"
"Necesitaba algo de aire. Ese lugar estaba demasiado atestado."
"Dímelo a mí," murmuró.
"Edward, ¿qué pasa?" Insistí, acercándome a él. Pero antes de que pudiera tocarlo, él se puso de pie y caminó hacia la ventana. El sol estaba alto en el cielo, casi fuera de la vista desde donde estábamos. Todavía cegaba por su brillo, aunque había una nube oscura en el horizonte. Una vez más anunciando lluvia. Aunque eso no me sorprendía. Solo esperaba que ningún clima horrible resultara de ello. Era, después de todo, temporada de tornados. Era lo último que todos necesitábamos.
"Nada," dijo en seguida.
"Me estás mintiendo."
Levantó su barbilla, sus labios en una fina línea. "No, no es así."
"¿Esto es por Jake? No sabía que iba a estar aquí. Él tampoco lo sabía."
"No tenías que bailar con él," dijo Edward bajito. Me tomó un momento comprender lo que dijo tan bajito.
"Fue un buen amigo mío por mucho tiempo. Solo hablamos," le dije con un suspiro al sentarme en la cama. "Preferiría bailar contigo."
"Mm," fue cómo respondió.
"Su esposa estaba allí," agregué. "Está embarazada de su segundo hijo. Quería que pasáramos a saludarlos antes que terminara la velada. Quería que volviéramos a ser amigos."
"¿Qué respondiste a eso?" Preguntó hacia la ventana.
"No estoy segura que realmente hubiera dicho algo," le dije sinceramente. "Me dio su tarjeta y me dijo que lo llamara para que pudiéramos reunirnos. En realidad, no acepté o lo dije que no."
"¿Vas a hacerlo?"
"Solo si tú estás todo el tiempo a mi lado."
"Confío en ti, Bella," dijo con un suspiro.
"Lo sé," dije al ponerme de pie. "Entonces, ¿esto no es sobre Jacob? ¿Qué te está molestando?"
"No estoy seguro," dijo con tono bajo al mismo tiempo que pegaba su frente al vidrio. "Has estado muy…. ansiosa, últimamente. Me he estado preguntando si has cambiado de opinión."
"¿Cambiado mi opinión sobre qué?"
"Todo."
"Edward," suspiré. "Solo estoy nerviosa, es todo. No he cambiado de opinión sobre nada."
"¿De qué estás nerviosa?" Preguntó cuando finalmente se volvió para mirarme.
"De muchas cosas. Si va a funcionar. Cómo va a ser la vida ahora que vivimos juntos. Si podemos soportar la presión por todo."
"Pero, ¿no me amas?" Preguntó como si lo resolviera todo. Edward se veía tan joven en ese momento, más joven de lo que lo había visto antes. Sus ojos estaban enormes y verdes, suplicándome que dijera que amor era todo lo que necesitábamos, como en la canción de los Beatles o algo así.
"¿Cómo puedes preguntarme algo así?" Pregunté dolida. "Por supuesto que sí. Pero el amor no tiene nada que ver con esto. Solo una vez hemos estado juntos una semana completa. Y eso fue fuera de la ciudad. Se requiere tiempo acostumbrarse a los hábitos de otra persona. ¿Y si no podemos hacerlo?"
"Antes de ayer, prácticamente vivía contigo de todos modos," Edward dijo con un suspiro.
"Pero no cuando yo estaba trabajando. O cuando tú estabas practicando. Necesitaremos tiempo para adaptarnos. Sé que todo eso de la casa te parece muy romántico, pero va a ser mucho trabajo."
Bufó, cruzando los brazos al volver a mirar por la ventana. "Actúas como si fuera a ser doloroso."
"Por favor, no seas así," le dije bajito. "No es nada contra ti. Es más contra mí, en realidad. Me preocupa que soy demasiado mayor y apegada a mis costumbres."
"Bella, ¿por qué no hemos hablando más sobre matrimonio?" Soltó. No me miraba cuando lo hizo.
"Lo hemos hecho."
"No mucho."
¿Cómo se supone que le respondiera? Lo habíamos hablado. Aunque no a gran escala. No había un anillo de compromiso en mi dedo, y estaba agradecida de eso por ahora. Todavía estaba trabajando con algunas cosas. Todavía estaba trabajando en mí. Casi estaba allí. Casi, pero no aún.
"Edward, ambos sabremos cuando estemos listos para eso. Sé que tú lo estás. Y por más preocupada que esté sobre la casa, es un paso hacia la dirección correcta. Solo dame un poco más de tiempo para acostumbrarme a eso, acostumbrarme a vivir contigo. Y entonces lo hablaremos," le pedí, tocando sus hombros al caminar detrás de él. "Solo dame un poco de tiempo."
"¿Quieres casarte conmigo?" Preguntó bajito.
"Sí," le dije sinceramente. "Pero no estoy lista para estar comprometida."
"¿Cuál es la diferencia si ya lo sabes?"
"La diferencia soy yo," traté de explicar, pero estaba segura que lo estaba haciendo horrible. Rodeé su cintura con mis brazos y comencé a hablar contra su cuello. "Edward, ni siquiera hemos estado juntos un año completo. Ten paciencia."
"No quiero tenerla. Te quiero a ti."
"Me tienes," le dije.
"Todo de ti."
"Me tienes," le dije otra vez. "Lo prometo. Vamos a establecernos en la casa antes de empezar a hablar sobre matrimonio, ¿por favor? Sé que será difícil para ti, pero quiero que todo esté en su lugar antes que volvamos a ser lanzados hacia la locura. Ha sido un año frenético para mí. Necesito que las cosas se calmen por un tiempo. Solo estoy pidiendo un poco de tiempo."
Esto era lo que esperaba que pasara. Y tan pronto como las palabras cayeron de mis labios, me sentí un poco mejor. Sabía que Edward se acercaba poco a poco a proponerme matrimonio, y yo no estaba lista. Temía pedir más tiempo, pero tan pronto como lo hice, me sentí mejor.
"¿Tiempo?" Preguntó al girarse lentamente en mis brazos, rodeando mi cintura lentamente. "¿Cuánto tiempo?"
"No más de tres meses, lo prometo. Solo quiero asegurarme que todo esté desempacado y en su lugar." Mordí mi labio inferior al mirar en sus turbulentos y oscuros ojos verdes. "¿Por favor?"
"Tan pronto como la última caja esté desempacada, vamos a hablar sobre ello." Me sonrió con suficiencia. "Quiero decir, realmente hablar sobre ello."
"Sí, señor," sonreí. "Permaneceremos despiertos toda la noche y hablaremos de ello si quieres. Incluso prepararé panqueques por la mañana."
Gimió, "Yo prepararé los panqueques. Quiero sobrevivir."
Jadeé, y se rio entre dientes antes de atraerme para un beso lento y apasionado. Sus dedos rodearon delicadamente la parte de atrás de mi cuello, acercándome aún más a él.
Tan pronto como su lengua se deslizó por entre sus labios para buscar la mía, su móvil empezó a sonar. Supo automáticamente quién era. Alice.
"¿Sí?" Respondió. Rodó los ojos. "Sí, me doy cuenta de eso. No, ella está conmigo. Deja de ponerte como loca. Todavía tenemos veinte minutos. Ugh, bien, mujer. Bajaremos en un minuto. Dios, sí. Estamos decentes. De acuerdo. Bien. ¡ADIÓS ALICE!" Prácticamente le gritó al teléfono al mismo tiempo que lo cerraba.
"¿Nos llaman?" Supuse con una ceja levantada.
"Su real dolor en el trasero nos llama. Al parecer, es hora de arrojar las flores y el liguero."
"Terminemos de una vez con eso, luego volvamos aquí," sugerí. Edward me dio una sonrisa pícara.
"Suena bien para mí."
No atrapé el ramo. Como si pudiera atrapar algo, era demasiado torpe. En vez de eso, del enorme grupo de mujeres que intentó agarrarlo, Tanya lo atrapo con un grito triunfante. Dio de saltitos, con un chillido de alegría adolescente.
Edward atrapó fácilmente el liguero con una mano. Aunque no estoy realmente segura que cualquiera de los otros chicos solteros, de verdad lo intentaran.
El fotógrafo les tomó juntos una foto, una seria que fue muy dulce y una tonta donde Edward pretendía besarla. Tanya parecía asqueada, sus ojos amplios y un lado de su boca estaba enroscada hacia arriba con fingido desagrado.
Quería una copia de las dos fotos para la casa, junto con las de Edward y yo.
Cuando terminaron con las fotos, Edward le dio el liguero a Bridget. Luego ella se la puso de inmediato en la cabeza y empezó a correr por todos lados pretendiendo ser una india.
Fue muy lindo.
Le dije a Jacob adiós desde lejos cuando lo vi irse con su esposa. No estaba precisamente lista para hablar con él otra vez, y no estaba segura si alguna vez lo estaría.
Otra cosa en la que esperaría a que todo se calmara, por decirlo así.
Después que la novia y el novio se fueran a su habitación en medio de la tormenta de burbujas, también lo hicimos Edward y yo. Me sentí mucho más ligera que al principio del día, con mi mano en la suya.
Sabía que todo lo que necesitaba era estar cerca de él. Si podía tener eso, podía manejar lo que sea que la vida me lanzara.
Bueno, tuvimos un poco de drama pero pasó pronto. Y en realidad, no fue tanto la presencia de Jacob lo que molestó a Edward, sino al parecer el nerviosismo de Bella al ver que Edward se acercaba cada vez más a pedirle matrimonio. Después de todo resultó ser como su papá y su tío jejeje. Pero tal parece que llegaron a una solución que es lo mejor para los dos, le da oportunidad a Bella para hacerse a la idea y a Edward la perspectiva de un matrimonio en un futuro cercano. ¿Y qué les pareció ese encuentro con Jacob? Es cierto que hizo bien en decirle a Bella que quería a alguien más, ¿pero será justo que espere que aún quiera ser su amiga? ¿Ustedes lo harían? En fin, espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció. Y recuerden, de ustedes depende que tengamos los capítulos más pronto. No les cuesta nada demostrar su agradecimiento con un review, solo unos minutos y su deseo de hacerlo. Ese es el único pago que recibimos por dedicar este tiempo para su diversión ;)
Muchas gracias a quienes hayan dejado su review en el capítulo anterior: LoreVab, Andrea Ojeda, somas, Sully YM, Brenda Cullenn, Jade HSos, freedom2604, JessMel, Esal, Rosii, Tecupi, Aislinn Massi, JANETH A SANDOVAL, glow0718, saraipineda44, paupau1, Vrigny, YessyVL13, Ilucena928, Say's, BereB, Pameva, Lectora de Fics, PRISOL, Valevalverde57, Yoliki, Marie Sellory, miop, alejandra1987, Tata XOXO, patymdn, Lady Grigori, Adriu, Car Cullen Stewart Pattinson, Liz Vidal, Ali-Lu Kuran Hale, AnnieOR, EriCastelo, Bertlin, Lizdayanna, aliceforever85, tulgarita, injoa, lagie, jupy, Kabum, cavendano13, bbluelilas, Manligrez, A, rjnavajas, Gabriela Cullen, Flor Santana, Mafer, Kriss21, Pam Malfoy Black,
