Landline
Una adaptación a Crepúsculo por Redana Crisp
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Rainbow Rowell. Yo sólo los mezclo y juego con ellos.
XXX
Capítulo 29
Ya todos se habían ido. Su madre dejó la televisión de la sala encendida, para que los perritos pudiesen escuchar los villancicos.
Bella se encontraba sentada en la mesa de la cocina, viendo fijamente el teléfono de casa pegado a la pared.
El Edward del pasado no llamaría. En realidad, ella no quería que lo hiciera.
Simplemente no quería que esto terminara.
Bella no se sentía lista para perder a Edward todavía. Incluso si la que lo hacía era su antiguo yo. No se hallaba preparada para dejarlo ir.
(Alguien le había dado a Bella un teléfono mágico, y todo lo que quería hacer con él era quedarse despierta toda la noche hablando con su antiguo novio. Si le hubiesen dado una máquina del tiempo completa, probablemente la hubiese usado para acurrucarse con él. Que alguien más asesine a Hitler.)
Quizá el Edward con que el que estuvo hablando toda la semana se encontraba camino a California, quizá no, quizá era un fragmento de su imaginación —pero ese Edward aún se sentía como si estuviese al alcance de su mano. Bella aún creía poder arreglar las cosas con él.
Su Edward…
Su Edward ya no contestaba cuando llamaba.
Su Edward había dejado de intentar hacerla entrar en razón.
Y tal vez eso significaba que no era suyo. No realmente.
Edward.
Bella se levantó y caminó hasta el teléfono, recorriendo con sus dedos el frío auricular, antes de levantarlo de la base. Los botones se encendieron, y con delicadeza marcó el número del celular de Edward…
La llamada inmediatamente pasó al buzón de mensaje.
Bella se preparó para dejar un mensaje —aunque no estaba segura de qué decir— pero el beep nunca sonó.
—Lo lamentamos —dijo una voz—. Este buzón de mensajes está… lleno —dijo otra. La llamada se desconectó y Bella comenzó a escuchar el tono de marcar.
Se desmoronó contra la pared, el auricular aún en su mano.
¿Acaso importaba que Edward estuviese de camino a ella en 1998, cuando en realidad no regresaría con ella ahora? ¿Qué bien haría ganárselo de nuevo en el pasado, sólo para perderlo en el futuro?
En pocos días, Edward traería a las chicas de vuelta a casa. Bella los buscaría en el aeropuerto. ¿Qué se dirían el uno al otro cuando se vieran a la cara luego de diez días de silencio?
La semana pasada, todo se congeló cuando Edward se fue.
El tono para marcar cambió a la señal de descolgado. Bella soltó el auricular, y este rebotó lentamente con su cable en espiral.
¿Así era como se había sentido Edward? ¿Anoche? (En 1998.) ¿Cuando Bella le colgó el teléfono? De por sí, ya se sentía lo suficientemente enojado, y sonaba muy asustado, debía de haber enloquecido cuando no pudo hacerla entender. ¿Cuántas veces lo intentó?
Bella siempre pensó que había sido una intensa y romántica urgencia la que hizo que Edward condujera toda la noche para reunirse con ella en la mañana de navidad. Pero quizá se subió al auto porque no pudo hacerla entender. Tal vez sólo necesitaba verla y saber que todo estaba bien ente ellos…
Bella se levantó en cámara lenta.
Edward. El rey de los grandes gestos. Edward, quien cruzó el desierto y el camino entre las montañas para alcanzarla.
Edward.
El llavero de Bella se encontraba en la encimera, donde Rosalie lo dejó. Ella lo tomó.
¿Qué más necesitaba? Licencia de conducir, tarjeta de crédito, teléfono — todo estaba en el auto. Podía escabullirse por la puerta del garaje y dejar la casa cerrada con llave. Le echó un vistazo a los cachorritos de camino afuera.
Bella podía hacer esto.
No había nada más que pudiera hacer.
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Ajá. Está sucediendo lo que creen que está sucediendo.
