Volvió agotado del trabajo, acababa de empezar el curso y Hiroki tenía la sensación de que cada año sus alumnos eran más tontos. Entró en la vivienda y se encontró con Kane tumbado en el sofá viendo la tele.

- Justo donde te dejé.- Dijo Hiroki llamando la atención del menor.- ¿Has hecho algo en todo el día?

- Claro.- Asintió Kane.- Nowaki ha bajado a hacer la compra y yo estoy vigilando a Haru-chan.

- ¿Y dónde está?

- En el dormitorio jugando.

- ¿Recuerdas lo que te dije cuando te acogimos?- Dijo el profesor y Kane resopló.- Te dije que te podías quedar hasta que te graduaras, lo que hace que me pregunte qué coño haces aquí si te graduaste hace tres meses.

- He ido a varias entrevistas de trabajo pero...

- ¿Qué?- Dijo Hiroki cruzándose de brazos.- No te han cogido, ¿verdad? Es que con esos pelos que llevas...

- Es que he decidido que voy a opositar para juez.

- Me estás vacilando, ¿verdad? ¿Cuántos años más esperas que te mantenga?- Le dijo Hiroki.- ¡Primero gánate la vida y luego ya harás lo que te dé la gana!

- Hiroki, es mi sueño, quiero llevar toga.

- Hiro-san, se oyen tus gritos desde el rellano.- Dijo Nowaki entrando con las bolsas de la compra.

- El nini este me desespera.- Dijo Hiroki.- Kane, te doy dos semanas para encontrar trabajo, sino a la calle. ¿Me has oído?

- Nowaki, mira lo que me está diciendo...

- Kane, no te vamos a echar pero necesitas un trabajo.- Le dijo Nowaki.- No puedes pasarte el día en el sofá, no es sano.

- ¿No me echaréis cuando tenga trabajo?

- Sí.

- No.

- Hiroki, ¿de verdad me vas a echar?

- Encuentra trabajo y ya hablaremos.- Dijo Hiroki suspirando. Se dirigió a la habitación de su pequeño y se lo encontró tumbado en el suelo. Haruki estaba muy concentrado y no reparó en la presencia de su padre, quien abrió la boca al ver que el niño estaba pintando con un rotulador el parqué.- ¡Haru-chan!- El niño dio un pequeño respingo y se quedó quieto mirando a su padre.- No se pinta el suelo, ni las paredes ni nada. No está bien. Las cosas hay que cuidarlas, que valen mucho dinero.- El niño agachó la mirada con gesto triste y contempló sus manos manchadas de pintura roja.

- Yo no he sido.- Dijo Haruki con voz de pito y Hiroki reprimió una sonrisa.

- ¿No? ¿Y quién ha sido?

- Kane.- Respondió el pequeño con gesto serio y el profesor tuvo que morderse el interior de la mejilla para no reír.

- ¿Kane ha pintado el suelo?- Preguntó Hiroki y Haruki asintió.- Pues si ha sido él tendré que castigarle.

- ¡Noooo!- Negó el niño.

- Sí, si ha sido él tendré que darle unos azotes al culo.

- ¡Ya estás tardando, Hiroki!- Gritó Kane desde el salón. Haruki se puso en pie y caminó hacia su padre.

- No, a Kane no.- Dijo el niño haciendo un puchero.

- ¿No había sido él?- Haruki negó con la cabeza.- ¿Entonces quién ha sido?- Haruki se encogió de hombros mirando al suelo.- Haru-chan, no vuelvas a hacer algo así, ¿vale?

- Sí.- Asintió el pequeño y Hiroki vio que le temblaba el labio, señal de que iba a romper a llorar en cualquier momento.

- Anda, grandullón, ven y dame un beso que no te he visto en todo el día.- El profesor extendió los brazos y Haruki corrió sonriente hacia él. Hiroki lo alzó y comenzó a darle besos mientras caminaba hacia el baño.- Vamos a limpiar las pruebas del delito.

- Hiro-san, en quince minutos estará la cena.- Anunció Nowaki al verle pasar cargando al pequeño.

- Solo voy a lavarle las manos, le bañaré después de cenar.

- De acuerdo.

- Kane, limpia el suelo del dormitorio de Haru-chan.- Le dijo Hiroki.

- Se dice por favor.- Dijo Kane levantándose del sofá.- Si es que soy como la Cenicienta, pero en esta versión la hermanastra es quien se casa con el príncipe.

- ¿Se supone que yo soy la hermanastra, cenutrio?

- Claro.- Asintió Kane.

- Dices que eres Cenicienta pero tú no llegarías ni a ser la rata esa.

- Hiro-san, no te alteres.- Le sonrió Nowaki.

- Claro, como a ti te ha tocado ser el príncipe...- Dijo Hiroki y se metió en el baño.- Venga, Haru-chan, a dejarte las manos limpitas.

- ¡Fría no!- Exclamó el pequeño al sentir el agua.

- Tarda un poco en salir tibia.- Hiroki le lavó las manos con insistencia y luego le ayudó a secarlas. Haruki le sonrió a su padre y este volvió a repartirle besos por toda la cara.- ¿De quién es el cumple la semana que viene? ¿Es tu cumple y el de Nao-chan?- El niño asintió feliz y rodeó con sus brazos el cuello del profesor.- ¿Cuántos cumplís?

- Dos.- Respondió Haruki y Hiroki rió.

- Ahora tenéis dos, vais a cumplir tres.

- El tío dice que me dará chuches.- Dijo el niño sonriente.

- ¿Qué tío? ¿Akihiko?

- Dice que son para Nao-chan y para mí.

- Qué mimados os tiene...- Murmuró Hiroki.

- ¿Papá quiere chuches?- Le preguntó el niño y Hiroki negó.- Yo te doy unas pocas.

- Gracias, grandullón, pero todas para vosotros. Venga, vamos a ver si ya está la cena.

Kane y Nowaki se encontraban en la cocina charlando. El médico sonrió al ver a su hijo aparecer junto con su marido.

- Haru-chan, coge tus cosas y llévalas a la mesa.- Le dijo Nowaki sin borrar su sonrisa. El pequeño se dirigió hacia el cajón donde estaban sus platos y vasos de plástico, iba a coger uno cuando vio que Kane sacaba tres platos de cerámica de un estante. Haruki retrocedió y miró al médico.

- No.- Dijo el pequeño llamando la atención de todos.

- ¿No? Haru-chan, ya está la cena.- Dijo Nowaki.- Venga, coge un plato y un vaso.

- No.

- Haruki, ya está bien.- Le dijo Hiroki tajante pero sin elevar la voz.- Papi ha dicho que lleves tus cosas a la mesa.

- No.- Repitió el niño echándose a llorar y señaló los platos que tenía Kane en la mano.- Yo quiero los de verdad...

- Haru-chan esos se pueden romper.- Le dijo Nowaki con tono amable.

- ¡Quiero esos, no soy un bebé!- Exclamó el niño sin parar de llorar. Hiroki fue a decir algo pero Kane se le adelantó.

- ¿Qué dices, Haru-chan? Tus platos molan mucho más que esta horterada que compró Hiroki.- Dijo Kane y el pequeño se tranquilizó un poco.- ¿Sabes qué? Me niego a cenar con un plato tan feo, hoy usaré uno de los de Haru-chan. Me dejas uno, ¿no?

- Sí.- Haruki, ya más calmado, corrió hasta su cajón y sacó dos platos, uno se lo tendió a Kane.- ¿Te gusta?

- Claro, soy muy fan de La Patrulla Canina. Venga, vamos a llevarlos a la mesa.- Dijo Kane tendiéndole la mano, el pequeño la cogió y ambos salieron de la cocina.

- Nowaki.- Dijo Hiroki mientras observaba un plato.- ¿A ti también te parecen horteras?

- Están bien, Hiro-san, cumplen con su función.- Le sonrió Nowaki.

- Eran los que estaban en oferta...- Murmuró Hiroki pensativo.- Igual si no tuviéramos a un gorrón en casa podríamos comprar platos más bonitos. ¡Kane, búscate un trabajo!

- ¿A qué viene eso ahora? ¡Estás obsesionado!- Gritó Kane desde la sala.


Akihiko resopló y se cruzó de brazos mosqueado. Misaki decidió ignorarle y fingió ver un concurso en la tele. El escritor, al ver que era ignorado, se puso delante de la tele.

- Usagi-san, no seas crío.- Le dijo el estudiante haciendo un gesto con la mano para que se moviera a un lado.

- Misaki, nunca me dejas hacer nada, todas mis ideas te parecen mal.

- A ver, es el cumple de dos niños de tres años, no tiene sentido lo que estás proponiendo y estoy seguro de que Hiroki y Nowaki estarán de acuerdo conmigo.- Dijo Misaki.

- A los niños les va a encantar.

- Usagi-san, ven.- Suspiró Misaki y le indicó que se sentara a su lado. Una vez el escritor se hubo sentado, le comenzó a acariciar la espalda.- Son muy pequeños todavía, no lo van a disfrutar igual que si tuvieran ocho años. Además, aún no tienen amigos como tal y ellos serían los únicos niños. ¿Para que vas a contratar a un payaso y a un mago si solo habrá dos niños?

- Pero seguro que les gustará...

- No creo, pasarán del pobre mago para ponerse a jugar a cualquier cosa.- Sonrió Misaki.- Guardemos esa idea para dentro de unos años, ¿vale?

- Pero quiero que tengan el mejor cumpleaños del mundo.

- Y lo tendrán. Estarán con sus seres queridos, quienes les van a dar regalos y a consentir. No necesitan más, Usagi-san. Se lo van a pasar genial, te lo aseguro.- Le sonrió Misaki cogiéndole la mano.- Y se van a volver locos cuando vean lo que les has comprado.

- ¿Tú crees?- Dijo Akihiko devolviéndole la sonrisa.- Hiroki me va a matar...

- Posiblemente.- Asintió Misaki. En aquel momento sonó el teléfono y el estudiante alargó la mano para cogerlo.- ¿Diga? Hola, Hiroki. ¿Qué? ¿Pero está bien?

- ¿Qué ocurre, Misaki?- Preguntó Akihiko frunciendo el ceño y el menor le hizo un gesto para que se callara.

- Claro, Hiroki, sin problema. Hasta ahora.- Misaki colgó y suspiró.- Hiroki nos traerá ahora a Haru-chan.

- ¿A estas horas? ¿Ha pasado algo?

- Sí, Nowaki ha llevado a Kane a urgencias, al parecer tiene fimosis. Hiroki nos dejará a Haru y se irá con ellos.

- Joder, qué dolor.

Casi una hora después, llegó Hiroki con Haruki dormido en sus brazos. El profesor dejó la bolsa con las mudas del niño en el suelo y se acercó a Akihiko para entregarle a Haruki.

- ¿Cómo ha sido?- Preguntó Misaki en un susurro para no despertar al pequeño.

- Estaba bien, como siempre. Pero después de acostar a Haru-chan, se ha metido en su habitación y de repente nos ha llamado llorando... Horrible, tenía eso horrible. Nowaki se lo ha llevado corriendo a urgencias.

- ¿Pero ha sido de repente?- Preguntó Akihiko.

- Dice que llevaba días notando alguna molestia pero ha sido hoy masturbándose cuando... Bueno, ya sabéis.- Respondió Hiroki.- Le he explicado a Haru-chan que hoy se quedaría con vosotros pero como estaba medio dormido no sé si se habrá enterado...

- No te preocupes, ahora lo acostaremos con Nao-chan y cuando se despierten ninguno de los dos protestará.- Sonrió Misaki.

- Muchas gracias por cuidar de Haru-chan.

- No tienes nada que agradecer, Hiroki.- Le dijo Akihiko.

- Exacto. Avísanos cuando sepáis algo, ¿vale?- Dijo Misaki.

Hiroki se marchó y Akihiko subió al dormitorio de su hijo, quien al notar que le levantaban la sábana se removió un poco y entreabrió los ojos para ver a su padre.

- Shh, sigue durmiendo, enano.- Susurró el escritor metiendo a Haruki en la cama. Naoki volvió a cerrar los ojos y continuó durmiendo.

A la mañana siguiente, Misaki fue a despertar a los pequeños. Alzó la persiana permitiendo que entrara la luz del sol y luego se acercó a la cama.

- Buenos días, chicos.- Dijo el castaño zarandeándolos suavemente.- Es hora de levantarse. Venga, dormilones, a mover el culete.- Naoki abrió lentamente los ojos y sonrió al ver a su amigo al lado.

- ¡Haru-chan!- Exclamó el pequeño feliz, despertando al otro con aquel grito.- ¡Mami, está Haru-chan!

- Sí, vino anoche y se quedará con nosotros hasta la tarde.

- Kane está malito.- Dijo Haruki apenado.

- Ya está mucho mejor, podrás verle esta noche.- Dijo Misaki y le dio un beso en la frente a cada niño.- Venga, a hacer pipí y a desayunar.

Misaki les sirvió el desayuno y los pequeños comenzaron a comer, mientras Akihiko miraba algo en su móvil. El estudiante se sentó enfrente de los pequeños y comenzó a comer.

- Misaki.- Le llamó el escritor.- No voy a llevarles a la guardería, se quedarán conmigo jugando.

- Usagi-san, no empieces. Tienen que ir.

- Pero...

- No me importa que decidas que Nao-chan no vaya a la guardería de vez en cuando, pero Haru-chan no es hijo nuestro y sus padres quieren que vaya.

- Pero por un día...

- No, Usagi-san.

- Está bien.- Suspiró el escritor.- Hoy no tengo mucho trabajo y me apetecía quedarme con ellos, pero me aguantaré.

- Muy bien, es lo que tienes que hacer.- Dijo Misaki.

- Hoy jugaremos a cocinitas.- Le informó Naoki a su amigo.

- Vale.- Sonrió Haruki.

- Nao-chan, no seas mandón, igual a Haru-chan le apetece jugar a otra cosa.- Dijo Misaki llevándose una tostada a la boca.

- A mí me gusta.- Dijo Haru.

- Sí, a Haru-chan le gusta.- Asintió Naoki.

- Mientras no juguéis a los médicos...- Murmuró el escritor y Misaki le miró con reproche.

- ¡Usagi-san!

- Mi papi es médico.- Comentó Haruki.- Me sacó de la barriga de papá.

- Sí, es muy buen médico.- Dijo Misaki sonriendo.- También sacó a Nao-chan de mi barriguita.

- Misaki, por favor, que estamos comiendo...- Le dijo Akihiko intentando disimular una sonrisa.

- Qué tonto eres a veces.- Rió Misaki y el escritor agarró su mano para besarla.

- Mis papás se besan en la boca.- Le dijo Naoki a su amigo.

- ¿Contando intimidades, enano?- Sonrió Akihiko.

- Mis papás también y Kane dice que da asco.- Dijo Haruki haciendo reír a los dos adultos.

- Venga, chicos, terminad de desayunar o llegaréis tarde a la guardería.- Dijo Misaki poniéndose en pie.- Yo me voy ya.

- No, te llevo en coche.- Le dijo Akihiko.- Primero te dejo a ti y luego a los niños.

- ¿Te dará tiempo?

- Claro.

- De acuerdo.

Llegaron a la universidad de Misaki, quien se quitó el cinturón y se giró hacia el asiento trasero para dar un beso a cada niño.

- Me voy a clase, pasadlo bien hoy.- Dijo el estudiante y luego se dirigió a su novio, quien le dio un pequeño beso.- Usagi-san, llévalos a la guardería.

- Que sí, Misaki, ¿dónde quieres que los lleve sino?

- Muy bien. Hasta luego.- Dijo Misaki y salió del coche, despidiéndose de los pequeños con la mano, quienes le devolvieron el saludo.

- Bueno, enanos, ¿queréis ir a la guardería?- Preguntó Akihiko observando como Misaki entraba en el edificio.

- Sí.- Asintieron los dos niños.

- ¿O preferís ir a... ¡Disneyland!

- ¡SIIIIIII!

- ¡AAAAAH DISNEY!

- Me lo tomo como un sí.- Dijo Akihiko mientras los niños continuaban gritando emocionados.- Misaki y Hiroki me van a matar...


Después de comer, le dieron el alta a Kane, quien había sido operado aquella noche. Llegaron a casa y el menor se acostó en su cama con la ayuda de Nowaki y Hiroki.

- Oye, Hiroki, ¿te han dado el pellejo?- Preguntó Kane.

- ¿Por qué coño iban a darme eso, so marrano?

- Hombre, de recuerdo.- Dijo Kane.- Por cierto, Nowaki, serás tú quien me ponga la cremita, ¿no?

- ¡Y una mierda!- Exclamó Hiroki.- ¡Te la pones tú, ninguno de nosotros te va a tocar la polla!

- Hiro-san, esa boca...

- Haru-chan no está.- Dijo el profesor.

- Hiroki, yo no me la puedo poner, me da impresión.

- Está bien, Kane, yo te la pondré.- Suspiró Nowaki y el menor sonrió.

- No, no, no, no.- Negó Hiroki.- Ya se la pongo yo.

- No hace falta que os peleéis por ponerme la crema, podéis turnaros.

- Te tengo un asco...- Le dijo Hiroki.

- Bueno, Nowaki, la cremita no se va a poner sola.- Le guiñó un ojo Kane. El médico asintió y se acercó hacia él.- ¡NO, NO, PARA!- Nowaki se quedó quieto sin atreverse a dar un paso más.- ¡ALÉJATE DE MÍ!

- ¿Qué demonios te pasa ahora?- Preguntó Hiroki algo preocupado.

- Nowaki no puede hacerlo, me pone demasiado.- Explicó Kane cerrando los ojos y respirando hondo.- Si me toca se me pondrá dura y como tenga una erección, me moriré de dolor.

- Está bien, ya lo haré yo.- Dijo Hiroki.

- No, tú también me pones, en menor medida pero me pones. Este es trabajo para alguien que no sea capaz de excitarme nada, una persona cuyo atractivo sea el mismo que una verruga genital.- Dijo Kane y cogió su móvil de la mesita de noche.

- ¿A quién vas a llamar?- Quiso saber el profesor.

- ¡Sato-chan! Necesito que vengas a ponerme crema en el pene.- Dijo Kane para luego apartar el teléfono de su oreja y mirar con confusión a Hiroki y a Nowaki.- Me ha colgado.

- Me pregunto por qué.- Murmuró Hiroki y en aquel momento llamaron al timbre. Nowaki fue a abrir y se oyeron varias voces. Segundos después, entraron en el dormitorio los dos niños cogidos de la mano.

- ¡Kane!- Exclamó Haruki trepando a la cama para abrazar a su padrino. Naoki le imitó e hizo lo mismo.

- ¿Qué tal? ¿Os lo habéis pasado bien?- Preguntó Kane y Nowaki volvió junto con Akihiko y Misaki.

- ¡He visto a Mickey!- Dijo Haruki desconcertando a los adultos.

- ¡Y hemos ido por un río!- Contó Naoki sonriendo.

- Misaki, ¿les has dado setas a estos niños?- Le preguntó Kane.

- No tengo ni idea de qué están hablando.- Dijo Misaki y miró de reojo a su novio, quien se encogió de hombros.

- Para que luego digan que los niños de hoy en día no tienen imaginación...- Dijo el escritor.

- ¡El tío me ha comprado un juguete de Toy Story!

- ¡A mí de Stitch!

- Akihiko, ¿has llevado a los niños a la guardería?- Le preguntó Hiroki frunciendo el ceño.

- ¡Hemos ido a Disney!- Exclamó Naoki todavía eufórico por lo vivido aquel día.

- ¡Me dijiste que los ibas a llevar a la guardería!- Le riñó Misaki.

- Bueno, ellos me dijeron que me guardarían el secreto y mira, cinco segundos han tardado en contarlo.

- Ya te vale, Akihiko, nos los vas a echar a perder.- Le dijo Hiroki.

- ¿Hay fotos?- Preguntó Nowaki, lamentando no haber podido ir también.

- Sí, muchas.- Asintió el escritor.- Pero hemos estado muy poco rato, solo hemos podido estar en una zona y no hemos visto ninguno de los espectáculos. Habrá que volver.

- Sí, pero a la próxima invítame a mí también, Akihiko.- Dijo Kane y volvió a sonar el timbre.

- Ya voy yo.- Dijo Nowaki y salió del dormitorio.

- De verdad, eres peor que los niños.- Le dijo Hiroki al escritor.

- Hiroki, te prometo que me había dicho que los llevaría a la guardería.- Le dijo Misaki y el profesor posó una mano en el hombro del joven.

- Tranquilo, Misaki, conozco perfectamente a Akihiko para saber que todo es culpa suya.

- Se pone muy contento cuando tiene a los niños y se deja llevar.- Susurró Misaki y Hiroki asintió.

- Sabes que te puedo oír, ¿no?- Dijo el escritor. Nowaki entró de nuevo en el dormitorio, esta vez junto a Satoru.

- Que conste que ya estaba de camino cuando me has llamado.- Dijo Satoru a modo de saludo.- Y ni de coña voy a tocártela.

- Venga, Sato-chan, que estoy malito...

- Ni hablar.- Negó Satoru.

- Kane, ¿qué te pasa?- Le preguntó Naoki.

- Que le han cortado el pito.- Respondió Akihiko con una sonrisa y los dos niños gritaron escandalizados.

- Usagi-san...

- Y ahora tiene el pito pequeñito.- Dijo Satoru riendo.

- Ya te gustaría a ti tener la anaconda que tengo entre las piernas, Sato-chan.

- Niños, a jugar al dormitorio que esta conversación no es bonita.- Dijo Nowaki y los dos pequeños bajaron de la cama para ir a la habitación de Haruki.

- ¿Te duele mucho?- Preguntó Misaki.

- Un poco pero sobreviviré. Eso sí, necesito que alguien me dé cremita.- Dijo Kane.- Y tiene que ser alguien con cero atractivo sexual. Sato-chan...

- No.- Negó el nombrado.

- Por favor, Sato-chan, es una cuestión de salud...

- Está bien.- Suspiró Satoru.- Pero tienes que dejar de nombrar a la modelo, no podrás volver a molestarme con eso.

- Joder, Sato-chan, ¿no lo puedes hacer y ya está?

- No.

- De acuerdo, no volveré a mencionarla.- Asintió Kane.

- Y nada de hacer comentarios mientras te ponga la crema.- Dijo Satoru.

- Qué sí, que seré bueno.

- Vale, pues...- Dijo Satoru con cierto nerviosismo y se dirigió a los demás.- ¿Os importa salir un momento?

- Claro.- Dijo Misaki.

- Pasadlo bien.- Rió Akihiko saliendo junto a los demás.

- ¿Es esta crema?- Preguntó Satoru señalando una que había encima de la mesita de noche.

- Sí, es esa.

- Muy bien, pues... ¿te la sacas?- Dijo Satoru incómodo y Kane asintió bajándose los pantalones del pijama, dejando su hombría al aire.- No se ve tan mal. Es decir, para ser tan reciente...

- Sí, quedará bien.- Dijo Kane mientras Satoru se echaba un poco de crema en el dedo.

- ¿Con esto será suficiente?

- Supongo.- Respondió Kane. Satoru se inclinó y comenzó a aplicarle la crema, haciendo que Kane gimiera levemente.

- ¿Te he hecho daño?

- Es que está fría...

- Pues aguanta.- Dijo Satoru. Acabó de ponerle la crema y le subió con mucho cuidado el pantalón. Kane miró a su amigo observando que este tenía las mejillas sonrojadas.

- Sato-chan, te has puesto rojito.

- Tú también.- Satoru se incorporó y dejó la crema donde estaba.- Voy a lavarme las manos...

- ¿Es la primera vez que tocas un pene ajeno?- Quiso saber Kane y Satoru le miró con reproche.

- ¿Qué te había dicho? Nada de comentarios sobre...

- No lo he dicho con maldad, en verdad tengo curiosidad.

- Estuve una vez con un hombre, ¿contento?- Dijo Satoru caminando hacia la puerta.

- ¿Fuiste activo o pasivo?

- Ambos.

- Viciosillo...- Dijo Kane riendo. Satoru rodó los ojos y salió del dormitorio.