Ese día el príncipe de despertó de madrugada, no pudiendo conciliar el sueño se puso a apreciar el amanecer, el cielo estaba despejado, el sol se alzaba brillante, grande e imponente, era un augurio de que se acercaba un día hermoso, Will olía el aroma del jardín de las rosas parado en la terraza de su habitación con el rostro serio, él tenía un nudo en la garganta por el contraste que había a su alrededor y su corazón, un panorama maravilloso, lleno de luz que en otro tiempo abría sonreído y desayunado con entusiasmo para después dirigirse al bosque en busca de amigitos y aventuras pero en este día no podía, sentía el corazón abatido, sabía que era el futuro patriarca, sabía que lo mejor era irse a estudiar a Inglaterra, siempre supo que este momento llegaría, pero cuando encontró a esa personita que lo inspira para ser mejor persona no pensó que pronto se separaría de ella, suspiro pesadamente pensando que el tiempo es relativo y que para otros la palabra pronto significa solo unos minutos para él aunque pasará una eternidad junto a su ángel, separarse de ella siempre sería pronto.
Se vistió con su traje de equitación, era un día cálido y a pesar de ponerse la chaqueta negra de lana adornado con líneas azules en los bordes él seguía teniendo frío, observó el regalo de Candy, lo acarició con delicadeza y con la respiración agitada tomo el obsequio y lo depósito en su bolsillo derecho de su saco. Salió de su habitación apresuradamente no podía perder ni un instante más, atravesó el gran patio para dirigirse a las caballerizas, al encontrar a César le puso la montura para emprender el viaje hacia la colina de Pony.
El príncipe cabalgaba presuroso teniendo sentimientos encontrados, sentía alegría e ilusión por volver a ver al ángel pero sentía pesar por que era la última vez que la vería, Will sabía que pasarían muchos años para que se la volviera a encontrar. Cuando llegó a las faldas de la colina busco con la mirada a su hada, al verla a lo lejos trago en seco, con la mandíbula apretada bajo del caballo con decisión después se dirigió a ella con el corazón roto pero con pasos firmes y seguros.
Al llegar junto a la niña bonita flexiono las rodillas para quedar en cuclillas y poder apreciar el rostro angelical de Candy. Ella tenía los ojos cerrados mientras que el sol iluminaba sus mejillas tersas y sonrojadas, los rayos también provocaban destellos en la cabellera dorada de Candy, así tan quieta parecía un lago tranquilo pero Will con una sonrisa pensaba que la pequeña rubia más bien era un río caudaloso. Pasados unos instantes el hada abrió sus ojos verdes con asombro, la pequeña al percatarse de que tenía a su príncipe frente a ella sonrió ampliamente sin que la alegría le llegará del todo a los ojos.
Will no pudo verla a la cara por lo que desvío la mirada hacia el bosque y dijo —¿ por qué tan quieta, si tú eres un torbellino?
—jajaja estaba disfrutando de la brisa de la mañana
Will se paró para darle la mano a su hada y habló —me acompañas a dar un paseo
Candy sin pensarlo le dió la mano sintiendo la calidez de su príncipe, se subieron al corcel para cabalgar a orillas del río, la pequeña depósito su cabeza en el pecho de Will escuchando los golpeteos de su corazón mientras que él la rodeaba con los brazos para protegerla de un posible accidente, el futuro patriarca sentía como nacía la oscuridad en su interior para apoderarse de su alma y arrastrarlo hacia el infierno, más sin embargo no se iba a convertir en una presa fácil de capturar, él iba a dar batalla, con estos pensamientos introdujo su naricita en el cuello de su hada para oler su perfume, al percibir el aroma de su alma gemela se quedó hechizado por la fragancia natural de la niña que era la mezcla de las flores del campo con la brisa de las mañanas de primavera, el corazón acongojado del príncipe recibió un rayito de luz y esperanza, había una voz suave que le susurraba en su interior que tuviera fe por que ya estaba escrito de que ellos dos se volverían a encontrar.
El paseo fue reconfortante a pesar de la ausencia de risas, al llegar a la colina los dos subieron al padre árbol mientras que los dos veían el horizonte adornado por árboles majestuosos que era atravesado por un río azul, Candy se percato de que Will volvía a sacar su reloj de bolsillo y se entristeció, cuando los dos estaban sentados sobre una de las ramas del árbol, el hada no pudo contener más las lágrimas en sus ojos y empezó a llorar con amargura, el príncipe al verla tan desconsolada le tomo una mano y le pregunto —¿ qué pasa? ¿por qué lloras?
Como pudo la niña contesto —me adoptaron
Con una sonrisa Will contesto —eso es bueno... Tendrás una familia
—me llevarán lejos de aquí... No podremos vernos más
El pequeño niño sintió que lo golpearon fuertemente en el pecho al escuchar estás palabras, y haciendo un gran esfuerzo por tener serenidad contesto —pequeña es bueno que hayas sido adoptada, tendrás la oportunidad de tener unos padres... Estoy seguro que te amaran como mereces
—pero ya no podré verte...
— aveces no comprendemos de por que pasan las cosas pero cuando pasa el tiempo nos damos cuenta de que lo vivido siempre fue lo mejor para nosotros
Will volvió a observar su reloj mientras que Candy le decía —¿ya tienes que irte?... Tan pronto
—si
El príncipe bajo del árbol despues ayudó a Candy a descender para dejarla parada frente a él, después ella comentó —le dije a la señorita Pony que no quería ser adoptada y que quería vivir aquí para siempre —
El príncipe la escuchaba estupefacto, después del asombro Will sintió pesar por el comportamiento de su ángel y le gritó molesto con los ojos clavados en los de ella —¡tonta! ¡eres una tonta!. No vuelvas a poner en riesgo tu integridad por otra persona
La niña no se espanto si no que le sostuvo la mirada sin miedo y le contestó con seguridad — ¡tú no eres cualquier persona! Tú eres mi príncipe... Yo soy feliz a tu lado
Con estás palabras la niña desarmo la armadura del príncipe derritiendo su corazón y Will dijo —es mejor que te vayas con una familia, el hogar de Pony no tiene capacidad para tantos niños... Además yo pronto tendré que marcharme también
A Candy le cayó la noticia como si le hubieran aventado una tonelada de nieve fría a su cuerpecito frágil, se quedó sin habla mientras que sus mejillas pasaban de rojos a blancos, cuando por fin pudo hablar dijo en un susurro — ¿te vas?
—si, tengo que hacerlo
—¿a dónde vas?
—a Inglaterra... Voy a estudiar
—¿no puedes estudiar aquí?
—toda mi familia a estudiado en el colegio San Pablo... Ellos esperan que yo también valla a esa escuela. Es una tradición familiar
—pero ya no podremos vernos
—Candy yo... Yo tengo que estudiar para poder hacerme cargo de mis responsabilidades. Es dolorosa nuestra separación pero es lo mejor
—¡pues no lo aceptó!
—por favor... Solo quiero que me despidas con una sonrisa. ¿por qué no respetas mis deseos?
—no puedo aceptarlo por que no es lo que deseas
Con el rostro dulce el príncipe dijo con la voz cargada de sentimientos —eres alocada, ingenua, infantil y honesta por eso yo te... —el príncipe no pudo continuar hablando y solo optó por abrazarla y después de un momento continuó diciendo —no me salen las palabras, para expresarte que te quiero. No sé como explicarte, que me haces sentir. Como si fuera el verano y el invierno no existiera — Candy levantó el rostro y clavo su mirada verde en los ojos azules del príncipe y sonrió ligeramente — y con esa sonrisa que nunca se olvida —el príncipe tomo la mano derecha de Candy y lo depósito en su corazón y continuó diciendo —llegaste hasta aquí
La niña escondió su rostro en el pecho de Will ocultando sus lagrimas mientras que él le decía —Candy... Quiero que aceptes nuestra separación
Ella solo pudo decir con un nudo en la garganta —si
— prométeme que no harás ninguna locura
—si
—te irás con tus padres adoptivos y pondrás de tu parte para que algún día se conviertan en tu familia
—si
—te cuidarás... tendrás prudencia a la hora de trepar los árboles, de cabalgar y de nadar en los ríos
—si
—come bien... Principalmente frutas y verduras
—si
—tranquila no te rindas. Te juro que esto no es el final tú y yo nos volveremos a encontrar
El príncipe saco el obsequio que traía en su bolsillo, se lo entrego a Candy y expreso —te traje únicamente lo que te corresponde
—¿ qué es?
—cuando lo habrás lo sabrás y cuando nos volvamos a encontrar reclamaré lo que me pertenece
La pequeña estaba confundida por las palabras de su príncipe pero aceptaba gustosa el obsequio, y a pesar del dolor de su corazón se dispuso a enfrentar al destino con una sonrisa en honor a Will, con lágrimas caudalosas surcando sus mejillas veía alejarse al futuro patriarca en su corcel negro, sosteniendo su obsequio con ambas manos a la altura de su pecho. Mientras que Will se soltó del cuerpo reconfortante de Candy para emprender su viaje a Europa con la convicción de encontrarla en el futuro, si ella cuidaba su broche sabría reconocerlo con el paso del tiempo, y el príncipe confiaba ciegamente en que su corazón sería cuidado con esmero por su hada.
Continuará...
Inspirado en la despedida de Norman y Emma de la serie " The promised Neverland". Y de la canción "como miraré" interpretado por "Juanse Laverde".
