CAPÍTULO 15
Para Jessica, ver a Edward sentado en el salón de su casa se había convertido en algo normal, aunque aún le resultaba extraño su presencia allí. Sus encuentros no eran demasiado extensos normalmente coincidían unos minutos en el salón cuando ella llegaba o él se iba ya que tanto ella como Bella intentaban no coincidir para sus encuentros cuando se encontraban con sus parejas, era una manera de tener algo de privacidad ya que las paredes eran de papel.
Aunque las veces que se habían encontrado él siempre se había mostrado amable, Jessica no terminaba de confiar del todo en él. Sentía que había una parte oculta, algo que podría hacerle daño a Bella. Pero no se atrevía a decírselo a su amiga, ya que solo eran suposiciones y su intuición podía fallar, además, Bella estaba tan feliz, que no quería perturbarla con tonterías.
—¿Trabajando en casa? —Preguntó sentándose frente a él mientras bebía de su botella de agua.
—Ultimando las preguntas de un examen.
—Espero que no seas muy duro con los chavales, yo tenía un profesor que era un auténtico capullo, siempre colaba en sus exámenes alguna pregunta trampa.
—Bueno, no soy un tirano, pero tampoco voy a ponérselo en bandeja, si lo hago no estudiarán.
—¿Y Bella?
—En la ducha, en cuanto termine me marcharé
—Puedes quedarte no hay problema, —Respondió mirándole fijamente
—¿Ocurre algo?
—Mira, puede que me esté metiendo donde no me llaman, pero Bella y yo somos amigas. Sé el tipo de relación que mantenéis y...
—Exactamente, creo que no es asunto tuyo, por muy amiga que seáis.
—Ya, pero no quiero ver sufrir a mi amiga. Jacob fue un capullo con ella y no sé por qué, pero creo que tú también terminarás haciéndola daño, así que... No lo fastidies, ¿Vale? Si no vas a tratarla como se merece deja todo esto antes de que sea demasiado tarde.
—Mira, aunque no te debo ningún tipo de explicación te diré que lo último que quiero en esta vida es hacerle daño, ¿De acuerdo?
—Eso espero.
—¡Jess! ¿Ya has llegado?
—Sí, ¿Has acabado en la ducha?
—Si, claro, toda tuya.
—Perfecto. Nos vemos Edward. Suerte con ese examen.
—Gracias —Respondió seriamente
—¿Todo bien? —Preguntó Bella llegando hasta él pues le notaba serio.
—Perfecto. —Respondió tomándola de la mano y haciendo que se sentase a horcajadas sobre él.
Sin perder el tiempo Bella empezó a acariciar su rostro. Se apoderó de su boca y empezó a besarle jugueteando con su lengua. Las manos de Edward se aferraron a su cintura y la apretó contra si
—Nena, o paras o no me dejarán entrar en el instituto con tremenda erección —Añadió mordiendo suavemente su cuello.
—Está bien, marchémonos.
ὠὠὠ
Edward terminó de peinarse. Iba retrasado, pero la reunión con el claustro de profesores de había alargado más de lo esperado. Era viernes y había quedado en reunirse con Bella en el club de Jasper. Su amigo había contratado a una banda de pop rock que estaba despegando musicalmente y que eran verdaderamente buenos. Ofrecerían un pequeño concierto en el club y puesto que Bella y Alice terminaban a la misma hora de trabajar, se marcharía juntas al cerrar la tienda por lo que él quedó en juntarse allí con ellos.
Terminó de peinarse y ponerse colonia. Estaba buscando las llaves dispuesto a salir cuando el sonido del timbre de la puerta le detuvo. No esperaba a nadie por lo que no tenía ni idea de quién podía ser.
Se dirigió hasta la puerta y al abrirla se quedó sorprendido ante la inesperada visita.
—¡Sorpresa! —Exclamó el hombre que se encontraba frente a él
—¡Emmet! ¿Qué haces aquí?
—¿Esas son formas de recibir a tu hermano mayor? ¡Ven aquí, tío! —Y sin esperar respuesta le abrazó golpeando fuertemente su espalda.
—¡Dios, Emmet! No hace falta que me saques los pulmones.
El único parecido que Edward compartía con su hermano era el color de sus ojos. A diferencia de su cabello cobrizo, Emmet tenía en pelo oscuro, heredado de su abuelo materno. Su físico imponente podía hacerle parecer hosco y serio, pero era todo lo contrario: risueño, bromista y agradable, idéntico a su madre.
Polos opuestos, pero con una relación de hermanos entrañable, aunque un poco distante en los últimos años debido al encierro emocional de Edward
—¡Eres un blando! ¡Necesitas ponerte en forma y acudir al gimnasio!
—Lo que pasa es que tú eres demasiado bestia y para tu información… salgo a correr. Pero a lo que voy, ¿Qué haces aquí ha ocurrido algo? ¿Mamá está bien?
—Sí, sí y papá también, por si te interesa. —Añadió obviando la falta de interés de su hermano por su padre.
—Si has venido a tocarme las narices ya te puedes ir.
—¡No!, ¡No es eso de verdad! Quiero hablar contigo, pero… ¿Ibas a algún lado? —Preguntó observando su atuendo.
—Había quedado en el local de Jasper, pero cuéntame, —Pidió invitándole a pasar.
—Llegaría tarde lo sabía, pero no podía dejar de lado a su hermano.
—Verás, se trata de Rosalie.
Rosalie Hale era la novia de su hermano. Llevaban juntos aproximadamente un año. Alta, rubia y de ojos azules, trabajaba como veterinaria. Ambos se conocieron cuando Emmet atropelló al perro del vecino y aunque al principio ambos no se soportaban, sin saber cómo terminaron enamorándose.
—¿Está todo bien con ella?
—Sí, demasiado bien, precisamente esa es la cuestión.
—Emmet, ve al grano por favor.
—Le he pedido a Rosalie que se case conmigo.
—¡Oh, pero eso es genial! ¡Me alegro por ti, hermano! —Le felicitó Edward abrazándole de nuevo.
—¡Gracias! Al menos saca una cerveza para celebrarlo. —Pidió Emmet observando como su hermano le obedecía y volvía de la cocina con un par de botellines.
—¡Por tu boda! —Propuso brindando, pero de repente frenó en seco— Espera, ha aceptado, ¿Verdad?
—¡Claro que sí! ¿Por qué si no estaría aquí?
—¡No sé! Es que como has venido con tanto secretismo y tan serio… Si solamente querías celebrar tu compromiso me deberías haber avisado y hubiese preparado algo especial.
En ese momento sonó el teléfono de Edward. Lo cogió de la mesa y observó el nombre de Bella en la pantalla. Debía esta esperándole en el club y el ya iba demasiado tarde.
—¿Bella? ¿Quién es Bella? —Preguntó Emmet pues no había sido lo suficientemente rápido para evitar que observase el nombre en la pantalla.
—Alguien que me está esperando. —Explicó sin querer entrar en muchos más detalles, pues de hacerlo se retrasaría más— Si quieres podemos quedar otro día y organizar algo especial, podemos avisar a Jasper y…
—Edward, espera, no estoy aquí solo por eso.
Tras escuchar las palabras de su hermano, las esperanzas de reunirse con Bella esa noche se disiparon. El teléfono volvió a sonar de nuevo haciendo que Emmet sonriese.
—Pues esa tal Bella parece estar un poco impaciente, ¡Qué calladito te lo tenías! —Bromeó.
—Voy a darle plantón a una tía por tu culpa, Emmet y te diré que no es cualquier tía, así que espero que sea importante lo que tienes que decirme.
Malhumorado, escribió un mensaje rápido a Bella excusándose.
Mi hermano ha llegado inesperadamente
No puedo ir. Lo siento.
Te recompensaré.
Suspiró, desconectó el teléfono y dirigió de nuevo toda su atención a Emmet.
—Tú dirás, estoy expectante.
—¿Serás mi padrino?
—Emmet, eso no hace falta ni preguntarlo. ¡Claro que seré tu padrino!
—Lo sabía, pero nunca está demás preguntar.
—¿Eso es todo?
—No. Verás, mamá y papá ya lo saben. Te puedes imaginar lo contenta que se ha puesto mamá, creo que ya está soñando con el día de la boda. Juraría, que incluso está más emocionada que Rosalie.
Edward sonrió al imaginar a su madre conteniendo las lágrimas de felicidad. Su sueño era ver como sus hijos se casaban y formaban su propia familia, y Emmet, estaba a punto de lograrlo.
—Creo que te esperan unos meses muy duros. Mamá va a atosigarte con los preparativos siempre que Rosalie lo permita. —Le palmeó el hombro a modo de consolación.
—Lo hará créeme. El caso, —Continuó Emmet— Es que hay algo que le impide a mamá ser completamente feliz y que me gustaría solucionar antes de ese día.
Edward no pudo evitar tensarse pues intuía por donde iba su hermano.
—¿Te ha pedido mamá que vengas?
—No, ella no sabe nada, lo he decidido yo solo. Creo que es hora de que arregléis lo sucedido.
—Hay cosas que no se pueden arreglar. ¡Ojalá pudiera! ¡Ojalá pudiese volver el tiempo atrás y evitar que hubiese pasado todo!
—Sabes que no me refiero a eso. —Emmet intuía por las palabras de su hermano que no estaba haciendo referencia directamente al desencuentro con su padre— Todos sufrimos por lo ocurrido, a todos nos dolió. Tú cambiaste, pero los demás también lo hicimos. Ninguno ha vuelto a ser el mismo desde aquello.
—Sabes que no es igual…—Murmuró entre dientes.
—Lo sé, sé que tu dolor es diferente al nuestro, pero eso no significa que los demás no sintiéramos su pérdida. Todos amábamos a Ness, todos la queríamos y todos la perdimos ese día. Papá incluido, sabes que él bebía los vientos por ella.
—Me acusó de matarla. ¡A mí! ¡Estalló lleno de furia! ¿De verdad crees que yo quería su muerte? ¡Ojalá hubiese sido yo y no ella!
—Lo sé, y papá se equivocó al acusarte, pero él ni siquiera fue consciente de sus palabras. En el fondo, sois tan iguales, tan viscerales. Fue la rabia la que hablaba por él, no su corazón.
—Ni siquiera puede mirarme a la cara. ¿Cómo crees que puedo arreglarlo cuando no puede ni mirarme a los ojos?
—Tú tampoco lo haces. Ambos os rechazáis, porque creo que en el fondo tenéis miedo de enfrentar la realidad y creo que ya va siendo hora de dejar atrás el pasado. No olvidarlo, porque eso jamás podrás hacerlo, pero si a convivir con ello.
—Lo intento, lo estoy intentando…
—¿Y esa tal Bella tiene algo que ver? —Preguntó enarcando una ceja.
—Sí, estoy…estoy con ella. Estoy intentando ser algo decente para ella, pero creo que voy a joderlo. Es demasiado buena para mí. —Confesó Edward. Estaba abierto en canal, su hermano siempre tenía esa capacidad; le escuchaba, le aconsejaba, conseguía buscar en su interior y hacerle sacar toda la mierda que llevaba dentro. Necesitaba sacar toda esa nube de confusión que tenía en su interior.
—Puede que sea adecuada para ti. De eso no tengo dudas. Si ha conseguido acercarse y romper el puto iceberg en el que te has convertido, ya tiene toda mi admiración. —Intentó bromear Emmet.
— ¡Idiota!
—¡Capullo! —Sonrió— Pero cuéntame más.
—Estamos en una especie de relación sin compromisos, sin planes de futuro…
—¡No jodas que ahora sois de esos liberales que se acuestan con cualquiera!
—¡No!, Me refiero a que nos centramos en el presente, sin prisas, viendo a donde nos lleva esto.
—¿Pero...? Porque intuyo que hay un, pero.
—Pero ella quiere más, lo sé, lo intuyo, me lo ha pedido. Me ha pedido que me abra a ella y por ahora lo estoy haciendo, pero sé que pronto querrá que formalicemos esto, me preguntará que somos, hacia donde va lo nuestro…. Está intentando refrenarse con todas sus fuerzas, pero ella no es de esas chicas que se conforman con una relación de sexo y nada más. Lo supe desde el principio y aún así me lo negué a mí mismo e insistí en seguir hacia delante.
—¿Y tú? ¿tú también quieres más…?
—Sí, y me da miedo porque nunca me he sentido así. Nunca, Emmet, nunca.
—Ni siquiera con…
—Ni siquiera con ella, y eso es lo que más miedo me da. Saber que esta vez todo puede ser diferente.
—Pero esa diferencia puede ser para bien. ¿No crees?
Edward se levantó del sofá y frotó sus manos contra su cara en señal de desesperación. Estaba tan confundido.
—¿Has hablado con ella? ¿Sabe lo de Ness? ¿Sabe lo que ocurrió?
—En parte, no todo. Aún… no he tenido fuerzas para hablarle de ella.
—Pues tal vez deberías empezar por ahí. No puedes ocultarle algo que forma parte de ti. Si quieres intentar algo serio con ella debe conocerte por completo. No la conozco, pero estoy seguro de que es una mujer que merece la pena.
—¿Y si me odia?
—Edward, no te odiará, el único que lo hace eres tú mismo. Fue un accidente, punto. Habla con ella, cuéntaselo todo y después…. Después habla con papá, lo necesitas, lo necesitáis ambos. Es la única manera de que cierres ese capítulo y vuelvas a ser feliz.
—¿Tú crees?
—Lo sé.
—Soy una mierda de hermano. Tú vienes con la feliz noticia de que vas a casarte y yo te abrumo con mis penas.
—Una de las tareas de ser el hermano mayor es esa, además, te equivocas, no sabes lo feliz que me hace saber que estás con alguien.
—No le digas nada a mamá, que nos conocemos, Emmet.
—Seré una tumba. Piensa que mi fiesta de compromiso puede ser una buena ocasión para que se la presentes.
—¿Fiesta de compromiso?
—Cosas de madres y suegras. Será pronto es lo único que sé, no queremos retrasar mucho la boda, en cuanto el cura nos diga una fecha estará todo cerrado. Ya te iré informando. Tienes que cumplir con tus labores de padrino.
—Que pasan por organizar una buena despedida de soltero.
—Así me gusta, ¡Esa es la actitud!
Edward se despidió de su hermano con un cariñoso abrazo. Miró la hora y vio que era demasiado tarde para reunirse con Bella, probablemente ya estaría en casa descansando y además, su cabeza era un torbellino de pensamientos. Necesitaba pensar y asimilar las palabras de Emmet.
Estaba dispuesto a seguir adelante, a cerrar el pasado, a confiar en lo suyo con Bella, pero para eso necesitaba pensar cómo iba a hacerlo.
¡Hola! ¿Qué tal todo?
Pues ya conocemos un poco más de Edward, aunque este chico es una caja fuerte en cuanto a su vida se refiere.
¿Qué os ha parecido el capítulo?
Muchas gracias a todos por los favs, follows y reviews. Espero ansiosa vuestros comentarios.
Nos leemos el martes en el grupo de Facebook Elite Fanfiction y sus Martes de Adelantos y el viernes en el capítulo.
Saludos.
