Muchas gracias por todo el apoyo que está recibiendo este triste intento de historia.

Alguien a leído mi One-Shot "Consecuencias", bueno ya tiene segunda parte, y ese es el comienzo de la historia.

Como siempre los personajes no me pertenecen yo solo los ocupo sin fines de lucro.

Capítulo XVI. Premoniciones.

Todo era borroso, y sentía como su conciencia se desvanecía poco a poco... Azrael se preguntaba cuantas veces debía estar en la misma situación.

Su corazón latía desbocado tratando de mantenerse vivo, pero era inútil, el estaba muerto... lo había estado desde hacia mucho tiempo. Lo que quedaba era solo un cascarón vacío que hacia lo que pensaba era lo mejor, solo para tratar de sentirse tan siquiera un poco vivo.

Sus ojos viajaron a sus manos, estaban ensangrentadas, sabia lo que había hecho, otra vez lo había hecho...

Frente a el veía el cuerpo en él suelo...

- Ya volvimos. - el llamado de Anna lo hizo salir de su mente.

Tratando de actuar lo más natural posible, vio el reloj en su muñeca, sin prestarle realmente atención a la hora, aunque sabia que la mirada de Minerva había estado sobre de el desde antes de "despertar", en ese momento no le importo.

- No es un poco temprano. - escucho decir a Iduna, que se había tranquilizado lo suficiente como para poder hablar.

- No tuvimos la ultima hora. - Dijo Elsa al mismo tiempo que se acercaba a su madre y la saludaba como de costumbre.

Y aunque el momento fue conmovedor, Azrael noto como Anna, parecía estar en guardia, veía con cierto nerviosismo a sus lados como si esperara algo, permaneciendo en silencio, posiblemente perdida en sus pensamientos.

Y al parecer era más parecida a el de lo que pensaba, aunque no sabia si eso era algo bueno o malo.

Era preferible esperar a que ella quisiera hablar, por lo que solo fue a su oficina a esperar por la cachorra.

Apenas tuvo tiempo de servirse una copa de whisky cuando escucho la puerta abrirse.

- Abuelo, podemos hablar. - la voz calmada de la cobriza no hizo más que alertarlo.

- Claro, pasa.

La adolescente entro, y cerró la puerta esperando que lo que dijera adentro de la habitación solo quedara entre ambos, por lo menos por un tiempo.

Teniendo frente suyo a Azrael, la mente de Anna quedo en blanco, no sabiendo siquiera por dónde comenzar a hablar.

- ¿Como te fue en la escuela? - preguntó esperando que si el comenzará la conversación, con el tiempo Anna comenzaría a hablar.

Sin embargo, Anna se tensó apenas escucho la pregunta, recordando los dos sucesos que ocurrieron en ella.

- Ten, toma un trago, puede que te ayude a tranquilizarte. - Dijo Azrael ofreciéndole el vaso que sostenía a Anna.

No siendo la primera vez que tomará, la cobriza tomo el vaso dándole un gran trago, tomándose la mayoría del líquido, cuando el cristal se separo de sus labios, hizo una ligera mueca por el ardor del alcohol bajando por su garganta. Pero fue suficiente para distraer su mente.

- La manada de Elsa está haciendo un reclutamiento. - dijo viendo el vaso en sus manos, perdiéndose en sus pensamientos por un momento.

Azrael se sento en la silla detrás de su escritorio, suponía que eso sucedería, sin embargo esperaba tener un poco más de tiempo, tan siquiera para asegurarse que las dos omegas que tenía bajo su cuidado pudieran tener una vida lo más normal posible.

- ¿Que esta sucediendo? - Aunque preguntara, Azrael sintió como la cachorra trataba de usar su voz con el, haciéndole esbozar una sonrisa.

- Hay personas que no saben avanzar con el tiempo, y quieren seguir haciendo las cosas como hace años. - Su mirada hizo temblar a Anna, dendole una advertencia sobre usar su voz con el. - Tratarán de recuperarlas, más por orgullo que por otra cosa, pero no serán tan estúpidos como para arriesgar a todos sus alfas, o por lo menos eso espero.

La mente de Anna iba a mil por hora, las palabras de Azrael le hacían hacerse más preguntas. - ¿Cómo tratarán de recuperarlas?

La mano de Azrael se cerró, mostrándole a Anna su puño lleno de cicatrices. - Las personas como nosotros no pueden vivir en paz, somos seres que viven de la batalla, lo sentiste, se que lo hiciste.

La confusión se marcó en las facciones de la cobriza.

- Cuando la sangre de ese bastardo cubría tu piel, cuando tu corazón latía con fuerza al calor de la pelea, el querer matarle, el hacerle ver que tu eras superior, puedes decir que fue una buena causa, que había hecho daño a su propia sangre, que se merecía eso y más, que tu solo lo hiciste por las circunstancias, pero sabemos que eso solo fue un bonus... Lo que en verdad querías era mostrarle que era un Alfa inferior a ti.

La mirada de Anna se perdió detrás de Azrael, como si desde que había sucedió aquello hubiera tenido una máscara que ella misma había creado, sintiéndose una justiciera, pero no era así, en ese momento en realidad no pensaba en Elsa o en su madre, era como le había dicho Azrael, sólo quería hacerle ver la diferencia entre ambos.

El hombre dejo que Anna tuviera su propia revelación, sabía por experiencia propia, lo conflictivo que llegaba a ser, como podrías perderte a ti mismo, pero era el camino que debían tomar.

- ¿Por que me lo dices?

- Era hora de tener esta platica, no sé cuánto tiempo en realidad me queda, tú eres la siguiente en la línea. - la mano de Azrael abrió una pequeña caja de madera que había sobre su escritorio, tomando un puro de ella y ofreciéndole uno a Anna, el alfa corto la colilla con su cortador y se lo prestó a Anna para que hiciera lo mismo antes de encenderlo. - He vivido mucho tiempo ya, más del que debería. - El humo escapo entre los dientes del alfa.

- ¿Que quieres decir?

- Te lo dije, somos seres conflictivos, reclame mi derecho sobre la manada de Iduna y Elsa, pero ellos tienen el derecho de pelear por ser el alfa de las manadas. - La ceniza del puro cayo sobre el cenicero. - Por eso están llamando a los que creen que podrían ocupar el lugar.

El miedo de perder a alguien más, nació dentro de Anna, e hizo lo mejor que pudo para ocultarlo, asintiendo sin que su rostro mostrará ningún signo de su malestar.

- Hay otra cosa. - Dijo prefiriendo cambiar de tema. - Bueno, no es una cosa, es una chica, una omega.

El hombre miro a la cachorra con simpatía, pero no podía hacer nada más. - Siempre que comienza así, ya estás en problemas.

Anna sonrío. - Lo se, y es que no lo entiendo, se que siento algo por Elsa, no sé que es exactamente, pero lo siento dentro de mi.

- ¿Entonces?

- Es que, hoy una niña, me abrazo de la nada, y fue de pronto como si volviera a suceder... aghhh... esto es difícil de explicar.

- Sentiste nuevamente lo que sucedió con Elsa.

- Exacto, no tan fuerte, pero ahí estaba.

- Mmmm... esto sonara un poco extraño, pero posiblemente te estés preparando para tener cachorros.

- ¿Cachorros? Pero niña con niña no cuaja. - La misma mente de la cobriza hizo a un lado cualquier otro pensamiento, como lo había estado haciendo desde hacía mucho tiempo atrás.

- Si fueras una humana común y corriente así sería, pero eres una alfa, no directamente, pero descendiente de la familia Månen, una de las manadas más fuertes que hubieron. - su orgullo hablaba, pero ello no lo hacía menos cierto. - Eso significa, que tu cuerpo va a desarrollar un miembro, según se, no es del todo permanente, sino que sale cuando es tiempo y después vuelves a tu estado natural.

- Esa es mucha información innecesaria, ¿que tiene que ver con que sienta ello por alguien más además de Elsa?

La actitud relajada que había estado teniendo Azrael cambio nuevamente. - Muchas veces, las omegas no resisten nuestros genes... en nuestra manada, era raro encontrar a una omega ajena, porque la mayoría muere durante el parto, y tú instinto se está preparando para que en caso de que pase, haya alguien que te acompañe.