Sonó el despertador y Shinobu gruñó enfadado. Miró la hora y vio que eran las nueve de la mañana. A su lado, Miyagi seguía roncando profundamente. Shinobu, todavía medio dormido, llevó su mano a la nariz de su novio y con dos dedos la apretó, impidiéndole respirar. El mayor, al notar la falta de aire, se despertó alarmado.

- ¡Shinobu-chin!

- Roncas.- Le dijo Shinobu.

- Ya lo sé, me lo recuerdas todos los días.- Dijo Miyagi y con un brazo atrajo hacia él al menor, quien se tumbó sobre él.

- Acaríciame la espalda, Miyagi.

- No, sé en qué acaban nuestras caricias y masajes y hoy tenemos prisa.

- ¿Por qué coño tenemos que ir?- Dijo Shinobu enterrando su cara en el pecho de Miyagi.- Aún somos muy jóvenes para... Bueno, yo aún soy muy joven para ir al cumple de dos mocosos.

- Me sorprende que no te lleves tan bien con ellos, más o menos tenéis la misma edad.- Dijo Miyagi sonriendo y Shinobu alzó la vista para mirarle.

- Pues entonces eres un pederasta.

- Qué tonto eres, Shinobu-chin.- Rió Miyagi y le besó suavemente los labios.- Venga, que llegaremos tarde.

- Esa es otra, ¿por qué tiene que empezar tan pronto? ¿Por qué coño ha de durar todo el día?

- Porque lo ha organizado Akihiko y es un exagerado. Me gustaría saber todas las propuestas que Misaki le ha rechazado.

- Tienen muy mimado al niño.

- Tú también eres un niño mimado.- Le dijo Miyagi.

- ¿Acaso he dicho que sea algo malo?

- Venga, vamos a movernos.- Dijo el mayor apartando suavemente a Shinobu, quien se agarró a él con fuerza.

- ¡No!

- ¿No?- Dijo Miyagi riendo.

- No vayamos, quedémonos en la cama y pasemos todo el día follando.

- Por mucho que me apetezca el plan, son los hijos de nuestros amigos y hay que ir.- Shinobu hizo un puchero pero se apartó, dejando libre al mayor.

- Espero que haya alcohol...

- No creo.

- Bueno, yendo Kane seguro que lleva algo de alcohol.- Comentó el estudiante.

- ¿Tú crees?

- Sí.- Asintió Shinobu.- Y también creo que Misaki en algún momento se emocionará y llorará.

- Y Akihiko también llorará.

- Y Kane querrá decir unas palabras.

- Pero Hiroki le mandará callar.- Dijo Miyagi sonriendo.

- Y Tadao no parará de hacerles fotos a los niños.

- Y tú intentarás hacer algún comentario agradable sobre los niños que sonará muy forzado.

- No suenan forzados.- Le dijo Shinobu con el ceño fruncido, haciendo reír a Miyagi.

- No te enfades que aún es muy pronto.

Misaki comenzó a llevar bandejas de comida a la mesa mientras Akihiko terminaba de poner la decoración. Naoki se encontraba emocionado porque aquel día era su cumpleaños y, según le había contado su padre, le iban a dar muchos regalos. Llamaron al timbre y el pequeño sonrió ilusionado.

- ¿Haru?

- Sí, cielo, debe de ser él.- Sonrió Misaki mientras caminaba hacia la puerta. Abrió y se encontró con Hiroki, Kane y Nowaki, quien llevaba a Haruki en brazos.- Hola, chicos.

- Buenos días, Misaki. Dinos en qué te ayudamos.- Sonrió Hiroki entrando en la vivienda.

- En nada.

- ¡Haru-chan!- Exclamó Naoki sonriendo. El nombrado le dio unos golpes a Nowaki, indicándole que quería bajar. El médico dejó a su hijo en el suelo y este corrió a abrazar a su amigo.

- Oh, qué bonito.- Dijo Kane sin ningún ápice de emoción en su voz.- ¿Comemos ya? Me duele el pene y quiero poder medicarme.

- No seas ansias.- Le dijo Misaki.

- Nao-chan, felicidades.- Dijo Nowaki acercándose a los dos niños.- ¿Le das al tío un besito?

- Sí.- Dijo el niño y el médico se agachó para que Naoki le diera un beso en la mejilla.

- Pero qué mayores os habéis hecho.- Dijo Nowaki y los dos niños sonrieron.

- Misaki, me sabe fatal que lo hayáis organizado todo vosotros...- Dijo Hiroki.

- En verdad yo solo me he encargado de la comida, todo lo demás lo ha hecho Usagi-san. Estaba muy ilusionado preparando todo. De verdad que no ha sido ninguna molestia, él lo disfruta mucho.- Dijo Misaki observando como el escritor se dirigía a los niños con dos coronas de plástico, una para cada cumpleañero.

- Mirad lo que tengo para mis dos reyes.- Dijo Akihiko y los niños sonrieron. Le tendió una a cada uno y los niños se las pusieron.

- Yo digo que no les duran ni una hora.- Comentó el profesor y sonó el timbre. Hiroki, quien estaba más cerca de la puerta, se hizo a un lado y dejó pasar a Satoru.

- Buenos días.- Saludó el recién llegado.

- ¿Habéis invitado a este?- Dijo Kane señalando a Satoru.- Qué poco glamour...

- Ahora que ya no te tengo que poner la crema me vuelves a atacar, ¿no? Qué interesado eres.- Dijo Satoru y se acercó a los pequeños.- A ver qué guapos están mis chicos...

- No te acerques mucho a ellos o llamaremos a la policía.- Dijo Kane y su amigo le ignoró.

- Satuo, es mi cumple.- Le dijo Naoki sonriendo.

- Y el mío, Sato-chan.- Dijo Haru también sonriente.- Tengo tres.

- Lo sé, ya tenéis tres años.- Satoru se arrodilló para quedar a la altura de los pequeños.- Os he traído una cosita...

- No intentes comprarles, jamás te querrán más que a mí.- Dijo Kane dejando caer todo su peso en la espalda de su amigo, quien se tambaleó tratando de mantener el equilibrio.

- A ti no te quiere nadie, Kane.- Dijo Satoru.

- ¡Yo quiero a Kane! - Exclamó Haru.

- ¡Y yo!- Dijo Naoki.

- Jódete, Sato-chan.- Le dijo Kane apartándose para enseñarle la lengua.

- Esa boca...- Dijo Nowaki, quien se había puesto a ayudar a Akihiko con la decoración.

- Dadme un abrazo, mocosos.- Dijo Kane extendiendo los brazos. Los niños obedecieron y le abrazaron.- ¿Has visto, Sato-chan?

- Abrazan a todo el mundo, les encantan los abrazos.- Dijo Satoru y extendió los brazos.- ¡Chicos, un abrazo!

- ¡No, no, a él no!- Exclamó Kane y los dos niños se quedaron quietos sin saber qué hacer.

- Venga, ¿no queréis darme un abrazo? Me pondré muy triste...

- Vaya chantajista de mierd...

- Kane, no te lo volveré a repetir.- Le dijo Nowaki con gesto serio.- Nada de palabrotas delante de los niños.

- Lo siento, amor.- Le dijo Kane a Nowaki y algo le impactó en el cogote. Se giró y vio a Hiroki sacarle el dedo corazón.

- ¿Está triste Satuo?- Dijo Naoki y caminó hacia él extendiendo sus bracitos. Haruki, al ver a su amigo, miró un momento a Kane y este le indicó con un pequeño gesto, que nadie más vio, que fuera a abrazar a Satoru.

- ¡Sato-chan!- Gritó Haruki mientras corría a abrazar al nombrado, quien sonrió con superioridad a Kane.

- Enhorabuena, has conseguido que dos niños pequeños se atrevan a tocarte, ahora inténtalo con los de tu edad.

- Kane, eso está muy feo.- Dijo Misaki, quien acababa de salir de la cocina.- No hay que ser malos con los demás, ¿verdad, niños?

- Hay que ser buenos.- Dijo Haruki mirando a su padrino, quien no pudo evitar reír.

- Y jugar con todos.- Añadió Naoki.

- Deberías aprender de ellos, Kane.- Le dijo Satoru y en ese momento volvió a sonar el timbre. Kane abrió y dejó pasar a Miyagi y a Shinobu. Los niños, que ya estaban dispuestos a dar abrazos a todo el mundo, fueron corriendo hacia el rubio para abrazarle las piernas.

- Anda, qué bien, qué efusivos.- Dijo Shinobu forzando una sonrisa.

- Qué guapos estáis con las coronas.- Comentó Miyagi haciendo sonreír a los pequeños.

- Ya solo falta Tadao, ¿no?- Dijo Misaki.

- Pues que llegue pronto que yo tengo hambre.- Dijo Kane.

- Ya estoy aquí.- Anunció el hombre entrando por la puerta que aún se encontraba abierta.

- ¡Abu!- Exclamaron los dos niños a la vez y el hombre los cogió en brazos.

- ¡Mis nietos favoritos!

- Y únicos que tienes.- Comentó Kane sentándose en la mesa.- ¿Comemos ya o qué?

- Si lo vuelves a decir una vez más, te echo.- Le dijo Akihiko.

- Misaki, tu hombre me está amenazando.

- A ver, tomad asiento que ya estamos todos.- Dijo Misaki y todos comenzaron a reunirse alrededor de la mesa.

- ¿Quién quiere mimosas?- Preguntó Hiroki saliendo de la cocina con una bandeja.

- ¡Sí! ¡Alcohol!- Exclamó Shinobu mientras Hiroki dejaba las copas encima de la mesa.

- Por supuesto, ¿qué es un brunch sin mimosas?- Dijo Akihiko.

- Seguiría siendo una pijada.

- Kane, nadie ha pedido tu opinión.- Dijo Satoru.

- De todas formas, no llevan mucho alcohol.- Comentó Hiroki.

- No importa, beberé muchas.- Dijo Shinobu.

- Pues te pasarás todo el día yendo al baño.- Dijo Miyagi.

- Pues como tú, que ya empiezas a a estar mal de la próstata.- Sonrió Shinobu haciendo reír a su novio.

- Claro, Shinobu-chin, porque tengo sesenta y ocho años...

- A partir de los cuarenta es cuando se empieza a revisar la próstata.- Comentó Nowaki sentando a los dos niños en la mesa.

- En dos años te meterán un dedo por el culo...- Le dijo Shinobu riendo a Miyagi.

- A ti te meten cosas peores todas las noches.- Dijo Kane.

- ¿Y a ti no?- Le dijo Shinobu sin borrar la sonrisa.

- Todavía tengo que estar tres semanas más sin sexo.- Dijo Kane poniendo cara de pena.

- Estamos en el cumpleaños de dos niños, cambiemos de tema.- Dijo Nowaki para luego dirigirse a los dos pequeños.- ¿Qué os apetece comer? Hay huevos, tortilla, mini sandwiches, cereales, fruta...

- ¡Tortilla!- Exclamó Haruki.

- Se pide por favor, Haru-chan.- Le dijo Hiroki.

- Tortilla, por favor, papi.- Dijo el niño mientras el médico le servía.

- Nao-chan, ¿tú qué quieres?- Le preguntó Nowaki y el niño observó la mesa pensativo.

- No hay tarta...

- Nao-chan, la tarta la comeremos más tarde.- Le sonrió Akihiko.

- Sándwich, por favor.- Dijo Naoki y Nowaki le puso un par en el plato.

- Te pongo dos distintos para que los pruebes.- Dijo Nowaki.

- Voy a hacerles una foto que están muy monos comiendo juntos.- Dijo Tadao sacando su teléfono móvil.

- Kane, ¿ya tienes trabajo?- Le preguntó Satoru.

- Tienes maldad.

- Kane, a mí también me interesa este asunto.- Dijo Hiroki.

- Yo encontré trabajo antes de graduarme...

- Vale, Sato-chan, lo apuntaré en mi lista de cosas que a nadie le importan.- Dijo Kane.- Tengo dos entrevistas esta semana, ¿contento, Hiroki?

- Lo estaré cuando te contraten.

- ¿Para qué son?- Quiso saber Shinobu.

- Uno es para ser asesor en una empresa...

- No deberías ser asesor de nadie jamás.- Dijo Satoru.

-...y el otro es en un pequeño bufete de abogados, sería principalmente para llevar divorcios y esas cosas.

- Eso está bien.- Dijo Nowaki.- Estamos muy orgullosos de ti.

- Nowaki, aún no ha hecho nada.- Dijo Hiroki.

- Oye, he conseguido las entrevistas. Por cierto, Hiroki, ¿me compras un traje?

- Te compramos uno para la graduación.

- Ya, pero no quiero repetir modelito.- Dijo Kane haciendo reír al escritor.

- Hiroki, no te vas a librar de él en la vida.- Dijo Akihiko.

- Siempre puedes alquilar uno.- Le dijo Misaki.

- No, eso es de pobres.- Negó Kane.

- ¿Y tú qué eres, burricalvo?- Le dijo Hiroki con el ceño fruncido.

- Un mantenido.- Dijo Shinobu.

- Pues como tú, que te mantiene el sugar daddy.- Le dijo Kane al rubio.

- Me encanta que nos juntemos todos, sois tan divertidos...- Dijo Tadao sonriendo.

- Mi mamá tiene un bebé en la barriga.- Dijo Naoki de repente y todos quedaron en silencio mirando a Misaki. Akihiko estaba pálido.

- No, no, no me miréis que no estoy embarazado.- Negó Misaki rápidamente.- No sé de dónde se ha sacado eso...

- Nao-chan, ¿por qué dices eso?- Le preguntó Nowaki curioso.

- Porque...porque mi mamá tiene un bebé en la barriga y si quiere lo puede hacer grande.- Dijo Naoki como si fuera lo más obvio.

- Sí, mi papá también.- Asintió Haruki.- Se le hará grande la barriga y tendré un hermanito.

- La barriga y las tetas.

- ¡Kane!- Exclamó Hiroki.

- Vamos, que tu mamá tiene un bebé en la barriga y que cuando él quiera, hará que crezca para que nazca, ¿es eso?- Dijo Nowaki y Naoki asintió.

- Casi infarto.- Murmuró Akihiko.

Llegó el momento de la tarta y los niños estaban eufóricos abriendo los regalos. Todos les dieron lo que les habían comprado y ya solo quedaba el regalo de Akihiko y Misaki.

- Intenté convencerle de que era demasiado, pero estaba tan ilusionado...- Se excusó Misaki y Hiroki suspiró.

- ¿Es muy caro?

- Se lo encargó hace meses a Ferrari.- Susurró Misaki y Hiroki le miró sin entender.

- Niños, venid conmigo un momento.- Dijo Akihiko casi más ilusionado que los pequeños. Los llevó a una de las habitaciones y los niños comenzaron a gritar eufóricos al ver dos coches rojos para niños.- Como os gusta tanto mi coche, he encargado que os hagan uno para cada uno. ¿Queréis subir?

- ¡SIIIIIII!- Exclamaron los dos a la vez y Akihiko les ayudó a montar. Empezaron a conducir hacia la sala, donde estaban todos los demás.

- ¡AKIHIKO, INCONSCIENTE!- Gritó Hiroki al ver a su hijo subido en un mini ferrari.

- Usagi-san, ponles los cascos.

- Pero si no pueden ir muy rápido...- Dijo Akihiko ignorando a Hiroki.

- Un poco excesivo, ¿no?- Dijo Nowaki.

- A mí también me puedes comprar uno, pero el mío de verdad.- Dijo Kane.

- Pero si tú no conduces.- Le dijo Satoru.

- Pero con esa motivación sí que me saco el carnet.

- Qué bonitos mis niños, voy a hacerles una foto.- Dijo Tadao.

- Me apetecía regalarles eso.- Dijo Akihiko encogiéndose de hombros.- Mirad lo contentos que están.

- Pero es que ahora nuestros regalos parecen una mierda.- Dijo Shinobu.

- Yo por eso no les he regalado nada.- Dijo Kane.

- Yo creo que ha sido porque Hiroki no te ha dado la paga.- Dijo Satoru.

- ¿Sabes qué? Les voy a regalar algo que no se puede comprar. Me gustaría decir unas palabras.- Dijo Kane poniéndose en pie.

- Kane, siéntate y calla.- Le dijo Hiroki.- Akihiko, esta vez te has pasado.

- Me da igual lo que digáis, son mi hijo y mi sobrino y hago lo que me da la gana.

- Yo de mayor quiero ser como él.- Dijo Kane.

- Jamás tendrás tanto dinero.- Le dijo Satoru.

- Desde que cobras estás un poco insoportable.- Le dijo Kane a su amigo.- Igual lo que vas a acabar cobrando es una hostia.

- Chicos, hostilidad no.- Dijo Miyagi.

Ya llegada la noche, los invitados se marcharon y Misaki consiguió dormir a Naoki, cosa que no fue fácil pues al pequeño aún le duraba la euforia de aquel día. El estudiante bajó las escaleras y se sentó junto a su novio, quien se encontraba en el sofá.

- Estoy agotado, Misaki.

- Yo también. Ha estado bien, ¿no?

- Sí, ha sido genial.- Asintió el escritor.

- Tres añitos ya... Está creciendo demasiado rápido.- Dijo Misaki y se le humedecieron los ojos.- Dentro de nada se irá a la universidad y nos abandonará...

- ¿Pero qué estás diciendo? Si eres tú quien aún va a la universidad.- Sonrió Akihiko abrazándole.

- Pero pasa tan rápido el tiempo...

- Anda, que solo tiene tres años, sigue siendo un bebé.- Dijo el escritor y le dio un corto beso en los labios.- Y te aseguro que siempre será nuestro bebé.

- Eso es cierto. Gracias, Usagi-san, ya me siento mejor.- Dijo Misaki sonriendo.- Aunque cuando acabe la universidad, podríamos plantearnos que el bebé que llevo en la barriga crezca, ¿no crees?

- Misaki, amo con locura a nuestro hijo.

- Lo sé.

- Pero me gusta como están las cosas ahora, nos va bien.- Dijo Akihiko y Misaki asintió.

- Lo dejamos para más adelante entonces.

- Lo iremos viendo, Misaki.

Había pasado un mes desde su operación y Kane ya estaba completamente recuperado y con trabajo y, para celebrarlo, iba a salir de fiesta con Shinobu y Satoru, con la idea de estrenar su miembro descapotado.

Naoki iba a quedarse a dormir en casa de Hiroki y Nowaki, pues Akihiko de había visto obligado a ir a una cena de la editorial y se negaba a asistir sin Misaki.

- Nowaki, cocinas de muerte, no como Hiroki.- Dijo Kane con la boca llena.

- ¡Lo dice el que no sabe ni freír un huevo!- Gritó Hiroki.

- Hiro-san cocina muy bien.

- Pero tú lo haces con amor y eso se nota.- Le dijo Kane a Nowaki.

- ¿Podemos jugar?- Preguntó Haruki.

- Ya es tarde, grandullón. Ahora toca cenar, después un baño y a la cama.- Dijo Hiroki.

- Mañana por la mañana podréis jugar.- Les sonrió Nowaki a los niños.

- Pero en silencio que yo estaré durmiendo.- Dijo Kane.- Por cierto, me bañaré con los niños, que sino no me dará tiempo. He quedado en un rato.

- ¿Te encargas tú?- Dijo Hiroki y Kane asintió.

- Claro.

- Kane, ¿y el cuento?- Le dijo Haru.- Hoy también se lo puedes leer a Nao-chan.

- Mi papá sabe muchos cuentos.- Comentó Naoki.

- Lo siento, campeón, hoy tengo prisa.- Dijo Kane acariciando la cabecita de Haruki, quien rompió a llorar.

- Haru-chan, no llores.- Le dijo Naoki abrazándole.

- Yo quiero que Kane lea el cuento...

- Kane ha quedado, hoy no puede ser.- Le dijo Hiroki.- Yo os leeré el cuento.

- Pero yo quiero Kane...

- Haru-chan, ya está bien. Nao-chan pensará que eres un llorón.- Le dijo Hiroki.

- No llores. Mi flan para ti.- Dijo Naoki acercándole su postre a su amigo.

- Gracias pero es tuyo y yo ya tengo.- Le dijo Haruki parando de llorar.

- Nao-chan, eso ha sido un gesto muy bonito pero él ya tiene el suyo.- Le dijo Nowaki.

- Aquí el único que no tiene flan soy yo.- Comentó Kane.

- Solo tienen flan los niños buenos.- Le dijo Hiroki.

- Hay en la nevera, los he hecho yo caseros.- Dijo Nowaki.

- Mañana para desayunar, a no ser que estos glotones acaben con todos.- Dijo Kane haciendo cosquillas a los niños.

Después de la cena, los tres se metieron en la bañera. Se encontraban jugando los niños cuando de repente, Naoki señaló la entrepierna de Kane.

- Mi papá tiene el pito más grande.- Dijo el niño y Haruki se llevó las manos a la boca riendo.

- Pues me alegro por Misaki, ¿qué quieres que te diga?

- Es que a Kane se lo han cortado.- Aclaró Haruki y se escuchó la risa de Hiroki desde fuera.

- ¡Hiroki, no seas maruja!- Le gritó Kane.- Tu papá siempre está poniendo la oreja...

- Kane, ¿te vas?- Preguntó Haruki.

- Sí. Al igual que tú te lo pasas bien con Nao-chan, yo me lo paso bien saliendo con mis amigos.

- ¿Conmigo no?- Dijo su ahijado.

- Con vosotros es con quienes mejor me lo paso.- Dijo Kane y los dos niños sonrieron satisfechos.

Hiroki se llevó a los niños a la habitación de Haruki para contarles el cuento y Kane aprovechó para acabar de arreglarse. Salió de casa y fue corriendo hacia el metro, llegaba tarde como era costumbre en él. Llegó a la plaza donde habían quedado y vio a Satoru y a Shinobu, quienes estaban esperándole.

- ¿Algún día serás capaz de llegar a tiempo?- Le dijo Satoru.

- Tenía a dos niños a mi cargo, es muy difícil ser padre soltero.

- No nos cuentes películas y vamos ya a algún sitio.- Dijo Shinobu.- Miyagi suele aguantar hasta las tres, si me paso de esa hora se queda frito y ya no vendrá a recogerme.

- Haberle dicho que viniera.- Dijo Kane.

- Dice que ni de coña, que no tiene edad para aguantar el chunda chunda.- Aclaró el rubio y los tres entraron en una pequeña discoteca. La música de dentro les ensordeció y Shinobu pensó que Miyagi tenía razón. Kane fue directo a la barra y pidió tres bebidas. Estuvieron toda la noche bebiendo como condenados a muerte y a las tres, un muy borracho Shinobu llamó a Miyagi para que fuera en coche a recogerle. Ya eran más de las cuatro y Kane y Satoru continuaban bebiendo.

- Esa pava debe de ser miope.- Dijo Kane riendo.

- ¿Por?

- Porque no para de mirarte, creo que le gustas.

- Pues no me interesa.- Dijo Satoru sin borrar la sonrisa.

- Pues ve y dile que eres gay.

- Soy bisexual.

- ¿Y ella qué sabe?- Dijo Kane riendo.

- Tengo una idea para dejarle claro que no me interesa.- Dijo Satoru sonriendo de lado.

- ¿Cuál?- Quiso saber Kane. Satoru le atrajo hacia él y le besó. Kane abrió los ojos sorprendido y luego reprimió una carcajada por la situación. Notó la lengua de Satoru rozar su labio y Kane abrió ligeramente la boca para darle acceso a ella. Continuaron besándose, Kane llevó sus manos al culo de su amigo y le dio un apretón. Satoru agarró a Kane de la cintura y lo atrajo más hacia él, rozando sus miembros ya erectos. Satoru comenzó a besarle el cuello y Kane subió sus manos hasta el pelo del otro, agarrándole con fuerza mientras echaba la cabeza hacia atrás.

- Como me has puesto en un momento...- Kane notó el aliento con olor a alcohol de Satoru sobre su boca.

- ¿Vamos al baño?- Dijo Kane deseando que la respuesta fuera afirmativa. Satoru le besó con ansia y segundos después se separaron.

- Vamos.

Kane le llevó hasta uno de los cubículos del baño y luego cerró con pestillo. Se miraron un momento a los ojos con la respiración agitada y Kane sonrió antes de arrodillarse ante Satoru, quien se bajó el pantalón con rapidez, exponiendo su miembro. Kane lo agarró con una mano y comenzó a masturbarlo mientras daba pequeños lametones por toda su extensión.

- Qué imagen más bonita.- Murmuró Satoru y no pudo decir nada más, pues Kane comenzó a engullirle arrancándole un pequeño gruñido. Kane metía y sacaba el miembro de su amigo de su boca, sin dejar de masturbarlo. Sintió la mano de Satoru posarse en su cabeza y Kane pensó que iba a comenzar a hacer fuerza para que se lo metiera más, como ya le había ocurrido en otras ocasiones, por eso se sorprendió cuando la mano de Satoru descendió hasta su mejilla y comenzó a acariciarle esa zona y detrás de la oreja. Kane abrió los ojos y se encontró con la mirada de Satoru, quien le observaba con los ojos entrecerrados a causa del placer.- Para, para, me voy a correr.- Dijo Satoru y Kane se incorporó. Satoru pasó su mano por su cintura y le dio la vuelta, dejándole de espaldas a él.- A ti te gusta ser quien recibe, ¿no?

- Sí.- Asintió Kane notando la lengua de Satoru en su oreja.

- No llevo lubricantes, así que...- Satoru le bajo el pantalón y la ropa interior a Kane y esta vez fue él quien se arrodilló. Agarró las nalgas de su amigo y las separó para comenzar a lamer su entrada. Los gemidos de Kane resonaron por todo el cubículo, indicándole a Satoru que lo estaba haciendo muy bien. Kane se inclinó hacia delante, sacando trasero y facilitándole las cosas a Satoru, quien seguía concentrado lamiendo su entrada. La mano derecha de Satoru viajó hacia la hombría del otro, para comenzar a masturbarle.

- ¡Sato-chan!- Gimió Kane deseando que aquel momento no acabara nunca. Satoru se separó ligeramente e introdujo un dedo, al ver que entraba con facilidad introdujo otro y empezó a moverlos, haciendo gemir todavía más a Kane.- Sato-chan, por favor...

Satoru no dijo nada, buscó su cartera y sacó un condón de ella, lo abrió y se lo puso. Se incorporó y agarró a Kane con una mano de una de sus caderas y con la otra condujo su pene hasta la entrada de Kane. Lo metió poco a poco y una vez estuvo dentro esperó unos segundos hasta que notó que Kane comenzaba a moverse, entonces lo sacó lentamente para comenzar a embestirlo bruscamente.

- ¡Sato-chan!- Exclamó Kane cerrando los ojos y dejándose llevar. Satoru le mordía y besaba el cuello sin interrumpir el movimiento de caderas. Minutos después, Satoru le cogió suavemente de la barbilla y le giró un poco la cara para besarle. Kane se separó un poco sintiendo que ya iba a correrse.- ¡SATORU!- Exclamó Kane manchando la pared de aquel baño y el nombrado se corrió pocos segundos después.

- Es la primera vez que me llamas así.- Murmuró Satoru intentando recuperar el aliento.

- Es que me has sorprendido.