Apenas entrar en la propiedad noto un auto que no había visto antes, lo que ocasionó que aparcara un poco más lejos que de costumbre. Al bajar y caminar hacia la casa, noto un sendero de sangre que se adentraba en la casa blanca. Lo cual puso sus sentidos alerta y durante ese corto trayecto, no dejó de ver alrededor.

Torciendo los labios llegando hasta la puerta principal. En ese punto, solo esperaba que apenas abrir la puerta, no le volaran la cabeza.

Cuando introdujo su llave y entró, esperaba ver muchas escenas, cada una peor que la anterior, así que por ello se sorprendió un poco de ver a Angel semi recostado en el sofá siendo atendido por una chica de cabello rosado y voluptuoso.

Ambos al verlo entrar se le quedaron viendo, haciendo sentir incómodo a Alastor. Tratando de disimular, se aclaró la garganta y desvió la mirada.

—¿También te atacaron a ti? —preguntó Alastor cerrando la puerta tras él.

—¿Como que también? —cuestionó incorporándose de golpe, asustando a la chica y sorprendiendo a Alastor por la reacción.

—¡Anthony! —rumio la chica con molestia al ver como los puntos que estaba haciendo se separaban de nuevo—, aún no termino pedazo de idiota.

—Espera Molly, esto es importante —dijo Angel viéndola sobre el hombro.

Alastor al verlo venir, observó más de cerca la herida notando que si que era profunda; al mismo tiempo y sin querer, sus ojos se habían desviado sutilmente hacia el torso del chico, descubriendo que los años en el bajo mundo no eran en vano.

A su vez, maldiciendo en voz baja por encontrarse observando el cuerpo ajeno.

—Creo que sería bueno que te dejes atender, estas sangrando mucho —comentó desviando un poco la mirada, centrándose en la chica en la sala, visiblemente cabreada.

—¿Te hirieron? —preguntó mirándolo de pies a cabeza, ignorando por completo lo que acababa de decir Alastor y lo que la Molly le gritaba.

—¿Siquiera me escuchaste? —cuestiono ladeando la cabeza—. No, estoy bien, me cargue a dos de ellos pero el tercero lo deje escapar... aunque no creo que logré sobrevivir en todo caso. Ni siquiera encontró el camino de regreso a su vehículo —comentó encogiéndose de hombros.

Angel suspiro un poco llevándose una mano al pecho. En parte sintiéndose aliviado por la revelación, así como orgulloso de saber que muy difícilmente algo le podría pasar al hombre frente a él.

Otro motivo para amarlo, si se lo preguntaban.

—Menos mal —musitó dándose vuelta.

—¿Ya puedo curarte? —inquirio Molly con las manos en las caderas al verlo sentarse en el sofá de nuevo, visiblemente molesta.

—Sip —dijo con una enorme sonrisa mirando de reojo a Alastor.

Molly simplemente negó con la cabeza antes de empezar otra vez, esperando que ya no se moviera en esta ocasión.

Alastor se sentó en el sofá frente al cual estaban los chicos, notando de pronto cierta similitud entre ambos. Y aunque hubiera preferido no preguntar, cierta curiosidad pico en él.

—¿Son familia? —preguntó cruzando sus piernas, sin perder la conexión de su mirada con el mafioso.

La chica golpeó la frente de Angel cuando este hizo un ademán de moverse, haciéndolo sonreír.

—Gemelos fraternos —dijo el chico mirando mal a su hermana que ahora tiraba del hilo de nuevo para cerrar la herida.

—Y me quedaré sin hermano si no paras de hacer estupideces Tony —le dijo molesta—, mira que pelear en lugar de retirarte, si que eres estúpido, ¡era la banda completa insensato!

—¡Ugh! No seas molesta —se quejó al decirlo—, además, no andes diciendo mi nombre como si-

—Ya sabía lindura —comentó Alastor poniéndose de pie y caminando hacia la cocina, ante la mirada curiosa de Angel—, tus otros amigos, te han llamado Anthony. Así que, un gusto, Tony.

Angel se pasó su mano libre por su cabello, alborotandolo un poco sin borrar la sonrisa que se había dibujado en su rostro.

No era que no quisiera decirle su nombre real, sabía que eventualmente tendría que hacerlo, el problema era que cuanto más cercano Alastor se volviera a él, más se vería envuelto en sus peleas territoriales y otros asuntos que involucran armas y drogas.

Lo que menos quería era causarle problemas, pero por lo visto cuanto más buscaba eso, más se los daba.

—Imbéciles —se quejo por lo bajo.

—Sabes, me sorprende que no haya pasado esto antes —dijo Alastor desde la cocina—, considerando el tiempo que llevo alrededor tuyo.

Molly término y miró hacia donde el hombre de cabello castaño, ponía una tetera.

—¿Tu nombre? —pregunto la chica con una ceja arqueada. Sabía quién era, su hermano le hablaba más de lo necesario de él, pero quería que él mismo se presentará.

Si debía ser sincera, Alastor no le daba confianza, era un asesino a sangre fría y sin miramiento alguno, aunque no podía decir mucho sobre su hermano, pues él tampoco dudaba en tirar del gatillo si la situación lo requería.

—Oh, pero que descortés soy —rió Alastor regresando a la sala para extenderle una mano a la chica que sonrió ladinamente al verlo llegar—, Alastor, un placer.

—Molly —sonrió apretando su mano, notando que de inmediato, que era más grande de lo que espero.

Alastor la soltó y miró hacia Angel que se ponía su camiseta tapando la herida que tenía en el hombro izquierdo. Sintiendo una sensación extraña de decepción.

—¿Una puñalada?

—Buen ojo.

—Práctica y costumbre —comentó restándole importancia, ya sabiendo que muy probablemente Angel ya le hubiera contado sobre sus actividades extracurriculares—, ¿eres medico o algo así? —pregunto mirando a la chica guardar lo que había usado en un pequeño maletín negro.

La chica simplemente negó con la cabeza.

—Tengo experiencia en esto, crecer en este entorno te hace desarrollar ciertas habilidades —comentó caminando hacia su hermano dando un beso en cada mejilla—, cuidado, por favor y por lo que más quieras, no salgas de aquí durante un tiempo.

—Si, si, lo que digas —rió al decirlo recibiendo un apretón de mejilla.

Molly se despidió de Alastor con una suave reverencia de cabeza y se dirigió hacia la puerta, abandonando de una vez aquella propiedad.

Al quedarse solos, tanto Alastor como Angel se dirigieron una mirada.

—Tenemos que hablar —advirtió Alastor caminando de regreso a la cocina, siendo seguido en silencio por Angel.