Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


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Capítulo 40

Planear una boda nunca había sido sencillo, hacerlo en menos de una semana lo era mucho menos, pero no por eso imposible, con mucha ayuda y varios gritos, por fin había llegado el gran día.

Esme había estado eufórica cuando le permitieron ser la encargada de preparar el patio trasero de la casa Cullen, había prometido hacer su magia. Bella confiaba ciegamente en ella, incluso en ese momento mientras ella estaba encerrada en el baño, confiaba que Esme tendría el jardín listo para la hora en que los invitados comenzaran a llegar.

No dudaba de sus capacidades.

Tampoco lo hacía con Angela, quien estaba junto con Tanya asegurándose de que las niñas merendaran de manera adecuada y no se acercaran a sus atuendos hasta que llegara el momento.

Lo último que necesitaban ese día era preocuparse por un problema de vestuario.

Suficiente problema era estar encerrada en el baño regresando todo lo que habías comido la noche anterior al escusado, no era precisamente la forma en la que Bella se imaginaba pasar la mañana de su boda, había visto múltiples películas en donde la novia disfrutaba al máximo la preparación para asistir a la ceremonia, pero esas mujeres no estaban embarazadas ni mucho menos la bebé quería hacerlas vomitar su estómago.

Tenía a la maquillista y estilista en la habitación encargándose de Sue después de que ella llevara más de veinte minutos con la cabeza metida en el inodoro, ya no salía nada de su estómago, pero al parecer ante el más mínimo movimiento Ranita la hacía marear.

¿Por qué nadie le había dicho que las náuseas eran una perra?

Hasta ese momento las náuseas habían estado controladas, ni siquiera le habían molestado realmente, pero en ese momento solo podía pensar que su pequeña no se lo pondría fácil el día de la boda, después de todo, la noche anterior sus hermanas habían tenido problemas para dormir debido a lo emocionadas que estaban por todo, con Edward las habían calmado y quedado con ellas hasta que se durmieron, y ahora su pequeña hacía acto de presencia dejando en claro que ella también podía demandar su atención.

Tres toques en la puerta la hicieron bufar.

—Estoy bien, Sue, no te preocupes, saldré en un minuto.

—No soy Sue, Bella, ¿puedo entrar?

—No, es de mala suerte ver a la novia antes de la boda —dijo sin siquiera sopesar la idea de permitirle entrar.

—No tienes el vestido puesto.

—Sigue contando.

—Bella, estoy preocupado, ¿necesitamos ir al hospital? Quizás debamos posponer esto, si te sientes mal no voy a ponerte ni a ti ni al bebé en peligro.

—Estamos bien —respondió, aunque el cosquilleo en su garganta la hizo meter su cabeza de vuelta al inodoro esperando esa horrible quemazón.

—¡Bella!

Suspirando, se levantó y abrió la puerta del baño, se apartó y regresó a su posición anterior.

Esperaba que solo entrara Edward, pero ahí tenía a Gretchen y Hailey con tubos en la cabeza y el ceño fruncido.

—Es muy sucio de tu parte traer a mis bebés como tus aliadas —renegó Bella cerrando la tapa del inodoro y tirando la cadena.

—¿Mami no bien?

—Mami muy bien —le respondió a Hailey tomando sus manitas y sentándola en su regazo—. ¿Cómo no voy a estar bien si hoy me caso con tu papi y firmamos los papeles de adopción?

—Angie dijo que no estabas bien —protestó Gretchen sentándose junto a ella.

—Angela exagera muchas veces —le restó importancia—, estoy bien, las náuseas se irán, solo es Ranita quejándose de que ayer comimos mucho picante.

—¿A qué hora comiste picante? —preguntó Edward de cuclillas frente a ella—. Que yo recuerde me mandaste por helado de chocolate.

—Tardaste demasiado y yo tenía antojo.

—Glotona.

—Mucho, señor Cullen, ahora precisamente tengo cierto antojo, pero lamentablemente no puedes saciarme en este momento, ya sabes, hay mucha gente por aquí.

No sabía cuánto necesitaba escuchar la risa de Edward y las niñas para sentirse mejor, quizás su Ranita solo quería escuchar a su papi.

La quemazón le dijo que estaba loca y necesitaba quitar a Hailey de su regazo para volver a meter su cabeza en el escusado.

—Te llevaré al hospital.

—Estoy bien, no es necesario.

—Nunca he visto a una mujer con náuseas tan intensas.

—Es más común de lo que crees, Edward —dijo Sue desde la entrada—, yo pasé todo mi embarazo con mareos y náuseas, Bella incluso las tiene menos que yo, además los nervios de novia no la ayudan en este momento.

—¿Ves?, estaré bien. —Entrelazó sus manos con las de él—. Ve, lleva a las niñas a que tomen una siesta, se han levantado muy temprano el día de hoy y ayer se saltaron su hora de dormir. Lo último que queremos es tener a dos niñas molestas por falta de sueño durante la ceremonia.

El bostezo de Hailey fue suficiente para reafirmar sus palabras.

—De acuerdo —aceptó Edward poniéndose de pie y ayudándolas a ponerse de pie también—, pero volveré apenas pueda dormir a estas dos diablillas.

Ambas niñas se rieron haciendo que Bella y Edward también rieran.

Besó a las niñas y al padre y los acompañó a la puerta.

—Te veré en el altar —murmuró Edward sin querer marcharse.

Iba a responderle, pero el chillido de Angela seguido por las quejas de las niñas diciéndole que era de mala suerte ver a la novia la hicieron reír, dejó un rápido beso en los labios de Edward, tomó a Hailey y Gretchen y cerró la puerta dejando que su novio se hiciera cargo de la situación, no iba a exponer a sus niñas a la locura explosiva de su amiga, sus hormonas alborotadas solo hacían que fuera aún más efusiva.

—¿Papi está en problemas? —preguntó Gretchen, aparentemente contenta con quedarse en la habitación.

El parloteo, así como la risa de Tanya burlándose de él, fue lo último que escuchó antes de alejarse de la puerta e iniciar con la tarea de dormir a sus pequeñas, quizás era una mala prometida por no interceder por el novio, pero por lo menos quedarse con las niñas le daba puntos a su favor.

O eso quería pensar.

Bella había tenido un pequeño ataque cuando los rizos no quedaban como lo habían hecho en la prueba, sus nervios solo aumentaron cuando la estilista la quemó pues Hailey había rodado por la cama y estuvo a punto de caer, lo que hizo que ella se moviera para ir a su encuentro terminando con la tenaza tocando su nuca.

Le había ardido, pero no lo suficiente como para arrepentirse por salvar a su niña de una caída que terminaría con una niña llorando y ella bastante mortificada.

Sue se había llevado a las niñas una vez se despertaron, antes les quitó el pañuelo que Bella les había puesto en el cabello evitando que los tubos se soltaran, quizás usar las tenazas y planchas era mucho más sencillo y rápido, pero prefería mantener el cabello de las niñas lo más alejado del calor por el momento.

Las demás habían ido a verla y se habían quedado junto a ella hasta que estuvieron aburridas de ver como la peinaban y maquillaban y terminaron marchándose a jugar con el Xbox un rato más.

Lo que la había dejado sola con la estilista y maquillista haciendo su trabajo.

—Tiene a unas niñas encantadoras, las seis son una verdadera dulzura —dijo la maquillista mientras arreglaba sus cejas.

—Gracias, ellas son mi vida entera.

—Se nota, igual de guapas que su padre.

—¿Eso es un halago a mis niñas o a mi prometido?

Las tres se rieron y siguieron con su trabajo por las siguientes horas, Sue había ido a decirle que Esme estaba teniendo un mini ataque ya que Elizabeth se había presentado, ese no había sido precisamente el problema, sino encontrarla prácticamente encima de un visiblemente mortificado Carlisle.

—Siempre consideré a Esme como una coqueta incorregible que no le molestaba que otras se le insinuaran a su hombre, ella misma lo hacía aun cuando estaba casada —negó con la cabeza divertida—, al parecer nuestra liberal Esme ha sentado cabeza.

—Debes reconocer que Carlisle es guapo y ahora que cuida su apariencia y acompaña a Esme al salón cada quince días, ha acentuado sus encantos masculinos.

—¿Hablan del guapo hombre rubio que nos dejó entrar más temprano? —preguntó la estilista—. Porque es verdaderamente un hombre guapo, ¿dónde puedo conseguir a uno así para mí?

—Tengo un sobrino realmente apuesto —respondió Sue—, puedo presentarte si…

—¡Mamá!

Bella rodó los ojos al escuchar el grito de Leah, había sido la menos feliz durante los preparativos, lo fue aún más cuando ni siquiera le pidió ser una de las damas.

—Bella tiene su número, ella te lo dará, necesito ir con Leah antes de que despierte a los muertos con sus gritos.

Solo faltaban diez minutos para la boda, Angela le había asegurado que todo estaba impecable, no había ni una flor fuera de lugar y las siete niñas estaban vestidas y peinadas sin problema, había vestido por último a Hailey para evitar que se ensuciara o tuviera un berrinche.

No había nada de lo que preocuparse, más de que el tiempo pasara y que todos los invitados estuvieran en su lugar y Esme o Angela subieran para decirle que era momento de bajar, pero mientras esperaba Bella podía contemplar el trabajo de la modista. Sonrió ante su reflejo, definitivamente había sido la mejor decisión que había tomado.

No fue cosa sencilla tomar los retazos de tela del vestido de Renée y transformarlo en el suyo.

Angela había estado renegando por su decisión, pero siendo la fiel amiga que era, había sugerido cambios y dado ideas para hacerlo más de acuerdo a su estilo.

Y cada una de esas ideas por fin había sido creada y amaba el resultado.

—Siempre pensé que usarías un vestido estilo princesa —dijo Charlie desde la puerta, usando un esmoquin y una corbata que combinaba con el vestido de Sue.

—El de mamá no era así.

—No lo era, pero pensé que le haríamos unos cuantos retoques y sería el vestido de princesa que deseabas, conservando la esencia de Renée, pero aumentando la tuya.

—Es algo que yo haría —se encogió de hombros al mismo tiempo que volvía a contemplarse en el espejo—, pero creo que este me representa aún más y mamá estaría encantada con el resultado.

—Lo estaría, y este definitivamente va más contigo y la panza no se te nota, soy un padre moderno, pero me alegra que te cases antes de que nazca.

—Eso es muy anticuado.

—No puedes culparme, además, no castré a Edward por embarazarte.

—Tengo veintinueve, papi, no soy precisamente una niña a la que su novio ha embarazado.

—Tú siempre serás mi niña, aún con siete nietas, tú seguirás siendo mi Galletita, mi preciosa niña renegona, pero con los abrazos más dulces, tiernos y amorosos que pudiera imaginar.

—¡Oh, papá!

Bella corrió a su encuentro y lo abrazó dejando que el aroma a tabaco y pino de su papi la calmara.

Siempre lo había hecho, incluso cuando él no lo sabía.

La puerta se abrió dando paso a las niñas y a Rosalie, quienes venían parloteando sobre lo gracioso que era el sombrero de la tía Leonor.

—¿Podemos llevar la cola? —preguntaron las gemelas al mismo tiempo.

Bella se separó solo un poco de su papi, él le sonreía de la misma forma traviesa que ella sonreía, las niñas no habían visto su ropa, aun cuando se lo habían pedido, ella siempre encontró una excusa para no hacerlo, había querido sorprenderlas a todas.

Se giró lentamente disfrutando de la sorpresa e incredulidad en los ojos de todos.

—¿Se han quedado calladas porque no me veo linda?

—Ese no es un vestido —se quejó Nessa—, tú dijiste que tenías el vestido ideal.

—Yo dije que tenía mi atuendo ideal, nunca dije vestido, ustedes lo llamaron vestido.

—Chica lista —murmuró Charlie—, digna hija de su padre.

Bella rodó los ojos y se giró para verse de nuevo en el espejo.

Convertir el vestido de Renée en un traje de novia había sido toda una odisea, pero lo había logrado. Había soñado con un vestido de princesa, con la tela ondeando en sus piernas, presumiendo una larga cola, pero su traje era mil veces mejor, era el ideal para casarse con una familia tan particular y única como lo era la suya.

Había conservado el encaje del vestido de Renée y agregado un poco más, la larga falda estaba hecha por completo de la tela del vestido original, su velo también era de Renée, lo demás había sido tela nueva, ahora, al verse al espejo, amaba la imagen de su reflejo.

—Bonita —dijo Hailey tomando con su diminuto puño la tela de la falda.

—Te ves muy hermosa, Isabella, ni siquiera yo usé un pantalón en el día de mi boda, aunque debo admitir que es… tu estilo.

—No es un vestido —protestó Tamara—, pero me gusta.

—A nosotras también —dijeron las gemelas.

Gretchen y Nessa asintieron de acuerdo.

No sabía cuánto necesitaba la aprobación de las niñas, hasta ese momento.

Quizás un vestido largo, estilo princesa o sirena, algo con más escote o definitivamente sexi sería lo que los invitados estaban esperando ver, ella se caracterizaba por la confianza y seguridad en sí misma y en su aspecto, y por eso mismo había tomado la decisión de usar un traje, era algo que definitivamente sorprendería a todos, en especial a su prometido que no tenía ni idea.

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Edward descansaba sus brazos en las caderas de Bella mientras giraban alrededor de la pista improvisada.

Verla caminar acompañada de Charlie con la falda ondeando detrás de ella, fue una visión exquisita, pero fue un deleite ver el pantalón de seda que usaba en lugar de la falda, ya que había pensado encontrarla con un vestido ajustado, mostrando la diminuta curvatura en su vientre, todos sabían del embarazo por eso ni siquiera intentaba ocultarlo.

Los invitados tampoco habían esperado verla vistiendo de ese modo, pero ver la sonrisa presuntuosa de Bella solo le confirmó que ella sí esperaba esa reacción, la sonrisa de Angela solo bastó para reafirmar su suposición.

Bella había conseguido un vestido de novia digno de recordar.

—¿Te he dicho lo hermosa que te ves esta noche?

—Solo unas tres o cuatro veces.

—No las suficientes, estás hermosa, más de lo normal.

—Tú también estás muy guapo, debo admitir que nunca pensé que verte vestido a juego con las niñas haría que fueras un papi mucho más sexi y apuesto, creo que mis amigas han babeado por ti todo este tiempo.

—¿Ah, sí? No me he dado cuenta, no cuando mis ojos no han dejado de verte, mi señora Cullen.

—Cullen-Swan.

—Cullen, Swan o Dwyer, no me importa el nombre siempre que estés conmigo, te amo.

—Yo te amo más.

Se inclinó y capturó sus labios.

Había estado casado antes, se enamoró y creyó que eran las indicadas, pero en ese momento, al tener a esa hermosa chica que lo había aceptado con todo y su six pack, estaba seguro de que nunca se había sentido más feliz y completo.

Las niñas llegaron junto a ellos, tomándolos de las manos y dando vueltas alrededor de la pista.

Edward se prometió pasar los siguientes años haciendo inmensamente feliz a la mujer que hacía a sus hijas sentirse amadas, felices y valiosas.


Se ha llegado el día de la boda y nos acercamos cada vez más a saber si el #QueremosUnNeneCullenparaBella o si será otra nena más a la que Bella llenará de moños y lazos...aunque si es niño, creo que Bella también lo haría 😅😅

Carito, el vestido es completamente gracias a ti y tu grandiosa búsqueda, eres la mejor 😻

Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor.

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Nos vemos muy pronto


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