Capítulo 38
Ya no es seguro
-Bromeas ¿no?- Dice Beth riéndose en mi cara, si fuese otra persona estaría indignado, pero tratándose de ella, lo único que quiero es que no pare.
-En absoluto.-
-Pero es ridículo. ¿Quién pensaría que Daryl podría estar interesado en mí solo por un par de abrazos?-
-Al parecer Carol.- Digo contagiándome de su diversión.
-Y cabrearla te encanta.-
-Culpable.- Admito sin vergüenza. –Aunque más que cabrearla per se, lo que me gusta es despistarla.-
-Lo que tú digas. ¿Y cuál es tu plan maestro si puede saberse?-
-Ninguno en concreto, Daryl te cae bien ¿no?- Pregunto sabiendo de sobra la respuesta.
-Claro, es un buen hombre.- Dice mirándome ahora con algo de desconfianza.
-Pues solo tienes que ser un poco más cariñosa con él de lo que ya lo eres, y conseguir que ellas se pongan celosas.-
-Con Carol puede que funcione, pero dudo que Cassidy se lo trague.-
-¿Es que crees que es inmune a los celos?- Cuestiono curioso, nunca está demás otro punto de vista.
-No, lo que digo es que Carol es la que podría provocárselos, no yo.-
-Tal vez al principio sea así,- sonrío acercándome a ella despacio. –Tú sé dulce, lo demás se irá dando poco a poco.-
-Supongo que podría enseñarle a Daryl lo que encontré el otro día en la biblioteca, pensaba dárselo directamente a Cassidy, pero así me ganaría más la confianza de él.- Comenta pensativa sin notar mis intenciones.
-Así es como piensa una sociópata.- Digo orgulloso.
-¿Eso no debería preocuparte?- Pregunta sonrojándose.
-Solo si temiese morir,- me encojo de hombros. –Y no es el caso.- Beth esquiva mi beso riéndose. –Hey,- me quejo. -¿A dónde te crees que vas?-
-A ver a Daryl, Carol aún no ha salido para ocupar su puesto en la torre de vigilancia, así que sí corro me dará tiempo para que me vea con él.-
-De acuerdo, diviértete.- Digo resignado a no verla a solas hasta la noche.
-Y tú no mates a nadie de mi lista de inmunes.- Pongo los ojos en blanco al escucharla.
-Cada día me dices lo mismo.- ¿En que maldito momento accedí a respetar esa estúpida cosa?
-Es para asegurarme de que lo tienes presente,- dice lanzándome un beso y desapareciendo por un pasillo.
Diablos, lo hice porque la quiero, es patético.
Niego con la cabeza antes de ir en busca de algo que hacer, estar ocioso y desaparecer durante horas con todo lo que ha pasado últimamente ya no es una opción viable, por desgracia.
…..
Me paseo como un perro enjaulado por el patio, -no aguanto más,- maldigo al no ver ningún signo desde las torres de que vayan a aparecer pronto.
¿Y sí han tenido problemas?
No dejo de pensar en los peores escenarios posibles.
-Se acabó,- justo cuando me doy la vuelta para ir a por mi ballesta y salir a buscarlas aunque Cass se cabree aún más conmigo si es posible, Maggie me detiene poniendo una mano en mi pecho.
-A ver, ¿a dónde su supone que pretendes irte?-
-No es asunto tuyo.-
-Lo será si cuando llegue Cassidy tú no has vuelto de hacerte el héroe.-
-No lo entiendes.- Niego apretando mis puños.
-Lo hago, mejor que tú de hecho, esto que sientes ahora mismo, estás ganas de subirte por las paredes de la prisión es el día a día de Cassidy cada vez que eliges a Merle para ir a cazar en lugar de a ella.- Me quedo callado observándola y ella lo toma como una señal para continuar. –Es difícil y exasperante, pero tal vez sea una buena oportunidad para replantearos los dos algunos aspectos de vuestra relación.-
-Dices que lo hagamos los dos, pero te refieres a mí.- Digo entrecerrando los ojos.
-Indudablemente, pero no quería ser tan obvia.- Sonríe animada. –Tu mujer tiene un montón de recursos, lo sabes, la has visto en acción cuando hemos salido en grupo, pronto estarán de vuelta.- Se aparta un poco. –Intenta tranquilizarte.-
-Si mañana no han regresado iré a buscarlas.- Al escucharme su sonrisa se amplía aún más.
-Es como estar oyendo a Cassidy, palabra por palabra,- al fin se le escapa la risa que ha intentado contener. –Se nota que estáis hechos el uno para el otro.-
No le respondo, no sé qué decirle, porque no estoy seguro de que sea cierto, pero lo que sí sé es que si esta vida de muerte merece la pena a pesar del dolor es por ella.
-Daryl, eh Daryl,- a lo lejos Beth me llama.
-Últimamente parece más animada,- comenta Maggie seria. –Aunque también más distraída.-
-Es joven.- Digo encogiéndome de hombros.
-Ya, tal vez… ¿Sabes? Creo que a Ethan le gusta.- Mi ceño se frunce tanto que podría sujetar una monera.
-No bromees con eso.- Digo conteniendo a duras penas mis ganas de escupir al suelo ante la idea.
-No lo hago, él lo insinuó cuando lo de la gripe, no sé qué pensar al respecto, no les he visto juntos más de lo habitual, pero… A veces tengo la sensación de que ella desaparece, es casi como si se me escapase de entre las manos.- Duda y se humedece los labios. –No tiene sentido ¿verdad?-
-No dejes que se acerque a él Maggie, es peligroso.-
-Sí, ya sé que es inestable, pero tanto como peligroso.- Clavo mi mirada en la suya.
-Lo es, no te quepa duda, Gin lo sabe mejor que nadie, ¿no te has dado cuenta de cómo actúa con él? Le repele como si fuera un caminante, puede que sea una niña, pero no la subestimes por eso, estarías cometiendo un error.-
-¿De verdad crees que…?-
-Uf, al fin te encuentro,- dice Beth alcanzándonos, parece emocionada y Maggie enseguida guarda silencio, aparcando el tema para más tarde. –Hola Señora Rhee.- Saluda burlona.
-Buenos días hermanita.- Le responde Maggie haciéndole una mueca graciosa.
-¿Y a mí para que me necesitas?- La pregunto cruzándome de brazos.
-Pues porque he encontrado algo en la biblioteca que te va a gustar, hazme caso- me asegura cogiendo una de mis manos y obligándome a ir con ella.
-¿De qué demonios hablas?- Pregunto dejándome arrastrar por su entusiasmo, agradecido de que me distraiga de mi preocupación por Cass, al menos por unos minutos.
-Ya lo verás cuando te lo enseñe- me asegura con una sonrisa, -tú no seas impaciente.-
-¿Cogidos de la manita?- Pregunta Carol con diversión apenas contenida cuando nos ve pasar delante de ella. –A ver si con la tontería acaba resultando que Connors va a tener que ponerse celosa.-
Eso hace que me tense, ¿lo dice en serio? ¿Podría ser?
-No digas tonterías Carol, venga Daryl.- Vuelve a tirar de mí sin darle importancia a las palabras de Peletier, pero yo no consigo ignorarlas con la misma facilidad, ¿y sí por eso decidió irse de repente? ¿Estaba molesta por el tiempo que paso con Beth y yo no lo supe ver?
No… Ella me habría dicho algo, cuando tiene un objetivo fijado es brutalmente clara. Aunque… Es cierto que no siempre soy capaz de entenderla, esta podría ser una de esas veces.
Joder, estar en una relación a veces es jodidamente complicado.
Otras sin embargo… La mayoría por suerte, es como disparar una de mis flechas.
-Daryl te estoy hablando.- Me llama Beth trayéndome de vuelta al presente.
-Dudo que en la biblioteca pueda haber nada que me interese.- Comento escéptico.
-Ah- levanta el dedo índice delante de mi cara. –No dirás lo mismo cuando te enseñe esto, espera aquí.- Rebusca entre unos papeles archivados en una carpeta, cuando da con lo que busca los saca y los pone sobre la mesa para que pueda verlos.
-¿Son partituras?- Pregunto pasando los dedos sobre las notas negras.
-Sí,- dice entusiasmada. –Cuando las encontré pensé en dárselas a Cassidy, pero luego me acordé de que cuando se fue bueno…- Se calla incómoda cuando la miro.
-Ya.-
-El caso es que, creí que si se los dabas tú ayudaría a limar asperezas.-
-Gracias,- digo juntándolas. –Seguro que la encantará.- Me emociona que nos haya tenido en cuenta y que quiera ayudarnos, no estoy acostumbrado a gestos así, sin darme cuenta empiezo a cambiar nervioso el peso de mi cuerpo de un pie a otro.
-No hay de que, tú me has ayudado mucho desde que te conozco, es una pequeña manera de devolvértelo.-
-Yo no he hecho nada.- Niego guardando las partituras en su carpeta con todo el cuidado del que soy capaz.
-Discrepo al respecto pero no pienso discutir, iré a ver si puedo echar una mano en las cocinas hoy que Carol está ocupada en la vigilancia.-
-Oye Beth.- La llamo en un arrebato, que nos deja mirándonos en silencio rodeados de estanterías. -¿Todo bien?- Consigo decir al fin forzando mi garganta.
-Si claro.- Responde extrañada. -¿Por qué lo preguntas?-
-Quería asegurarme.- Me encojo de hombros. –Nada más.-
-No tienes que preocuparte tanto por mí, tú mismo lo dijiste, he llegado hasta aquí igual que todos, soy fuerte.- Hace un gesto con la mano. –Te veo luego.- Frunzo el ceño incómodo cuando se va dejándome solo, algo sucede con ella, lo sé, pero no soy capaz de ver de qué se trata.
Solo espero por su propio bien que diga la verdad y que no esté intentando hacerse daño otra vez, al menos no parece que tenga ninguna herida reciente.
¿Qué ha dicho Maggie sobre ella? Que la notaba animada y distraída, como si se la escapase.
Puede ser que simplemente se trate de que esté madurando, pero eso no preocuparía a Maggie.
¿Entonces qué es lo que no nos encaja a ninguno de su actitud?
Es importante, de eso estoy seguro, aunque por el momento solo sea una sensación.
Suspiro sonriendo al mirar la carpeta, a Cass la encantará incluso aunque ya se sepa las melodías.
Necesito que vuelva, abrazarla y ver su sonrisa, hasta que no lo haga no volveré a respirar con normalidad.
Por ahora llevaré su regalo a nuestra celda, después buscaré algo que hacer, o incordiaré un poco Ale, tal vez eso mejore mi humor.
…
Estoy en un lugar que no conozco sin embargo, tengo la sensación de que no es la primera vez que estoy aquí, viendo la luz del sol muy arriba atravesando las ramas de los árboles suavemente mecidas por el viento, me siento en paz.
Es casi como… El pensamiento se aleja volando antes de que lo termine.
Una mariposa blanca cruza volando justo delante de mí y se me escapa una sonrisa.
-Tenéis que iros, ya no es seguro.- Las palabras me atraviesan como una herida y me incorporo…
…..
Justo cuando miro la radio con lástima porque ya no funcione Rainbow pega un salto en el asiento como si la hubiesen disparado con su tasser.
-Joder.- Gruño enderezando el volante para volver a la carretera. –Casi nos matas.- Digo sintiendo mi corazón acelerado dentro de mi pecho, pero parece que no me oye, mira a su alrededor como si buscase un peligro inminente. –Hey, ¿estás bien?-
-¿Qué?- Parpadea y centra sus ojos en mí. -¿Michonne?-
-Soy yo, no me desgastes el nombre, ¿qué ha pasado? ¿Has tenido una pesadilla?-
-¿Una pesadilla?-
-Deja de repetir todo lo que digo, están empezando a preocuparme.-
-Lo siento,- da un último repaso a su alrededor antes de reclinarse en su asiento y poner los pies en el salpicadero del coche.
-¿Un mal sueño?-
-No lo sé,- dice pensativa golpeando su muslo con su dedo índice. –Supongo que sí, pero no me acuerdo.- Suspira y me sonríe como si nada, pero le noto en la cara el esfuerzo que hace por hacer parecer que todo está bien, a pesar de la evidente sensación de urgencia que siente. -¿Qué? ¿Falta mucho?-
Decido seguirla la corriente por esta vez. –Un par de kilómetros. ¿Te mueres de ganas por ver a tu hombre eh?-
Tuerce la boca cuando le digo eso. –Sí y no…-
-¿Y eso?-
-Sabes porque,- pone los ojos en blanco. –Como siga cabreado no sé cómo reaccionaré, además está lo del ataque.-
-Si le dices a Rick que no se lo cuento no lo hará.-
-Ya.- Se pone aún más seria cuando le sugiero eso. –Prefiero no hacerlo.-
-¿Por qué?- Cuestiono extrañada. –No solo es amigo de Daryl, también lo es tuyo, no le importaría cubrirte por esta vez.-
-Es mejor así,- cambia de postura y se sienta estilo indio. –Oye dime una cosita, ¿a ti Rick te gusta?- Me rio ante su pregunta.
-No tenía ni idea de que hubiese vuelto al instituto.- Me burlo.
-Bueno, iba a decir si te ponía caliente, pero creí que a lo mejor era pasarse para una primera toma de contacto sobre el tema.- Se ríe y al fin vemos la prisión a lo lejos, hay caminantes, pero nada que suponga un problema para llegar.
-Tal vez me parezca interesante.- Concedo sintiéndome nerviosa al reconocerlo.
-¡Bien, lo sabía, haríais una gran pareja!- Casi le puedo ver un aura de corazones a su alrededor cuando exclama eso.
-No creo que el piense en eso después de lo de su mujer, y yo tampoco tengo prisa por estar con nadie.- Justo cuando creo que he arruinado la buena atmosfera ella responde lo que menos esperaba.
-Mierda, no nos hemos acordado de ir al sex-shop, el unicornio va a matarme, me había pedido unas esposas con forro de peluche rosa.- Maldice encogiéndose en el asiento. ¿Es qué no es capaz de estarse quieta?
-Matarte no, pero exigirte tu parte de la próxima tanda de galletas que haga Carol, puede.-
-Ni hablar,- me mira horrorizada mientras atravesamos la barrera de coches cuando Karen y Robie nos abren camino. –Vamos, que prefiero que me mate, así te lo digo.-
-Me lo dices así porque sabes que será muerte por cosquillas y en el fondo te encanta.-
-Me gustan, no encantan, hay diferencia. Y para un rato, no hasta la muerte.- Puntualiza.
-Lo que tú digas.- Niego divertida.
–Hogar dulce hogar.- Dice con una sonrisa inmensa en cuanto termino de aparcar.
-¿Ya no te preocupa tu inminente defunción?-
-Lo único que podría preocuparme hoy en día sería no poder vivir junto a la gente que quiero. Eso y la escasez de bollos, ese dolor siempre irá conmigo.- Asegura melodramática llevándose una mano a la frente.
-Rainbow.- Chilla una voz y la veo desaparecer arrastrada por los brazos del huracán Ale. –Te he echado de menos bizcochito mío.-
-Socorro.- Gesticula con sus labios cuando salgo de la camioneta. –Me asfixia.-
-Creo que Rainbow necesita respirar.- Le comento a Ale pero sin esforzarme demasiado por hacerme escuchar.
-Que aguante el aire coño, que allí afuera habéis tenido mucho.- Suelto una carcajada ante ese argumento.
-Traidora.- Me dice ella con un puchero.
-No lo soy, es solo que no me meto en peleas perdidas de antemano.-
-¿Necesitas ayuda con eso?- Se ofrece Rick al verme cargada con bolsas.
-Puedo con ellas, pero hay más en la parte de atras.- Digo haciendo un esfuerzo por no desviar mi mirada de la suya al recordar mi conversación con Rainbow.
-Parece que ha ido bien.- Dice al ver todo lo que hemos encontrado. -¿Os habéis topado con algún problema por el camino?-
-Algunos.- Digo recordando a los hombres del motel, -pero nada que no pudiéramos manejar.- Le aseguro
-Me alegro.- Me sonríe y yo quizá me quede mirando un poco más de lo socialmente aceptable el intenso color azul de sus ojos.
-Y nosotras de haber vuelto.- Digo volviendo en mí y emprendiendo la marcha hacia el pabellón para que pongan lo que hay en las bolsas en el inventario que lleva Maggie antes de guardarlo todo.
Rainbow tiene razón, es bueno tener un hogar al que volver.
Lo había olvidado.
…..
Consigo escaparme del abrazo constrictor del unicornio y salgo corriendo hacia la parte trasera de la prisión con la esperanza de que no se le ocurra buscarme allí.
Cuando revisen las bolsas y vea que no está lo que me había pedido me va a caer una buena.
Pero la verdad es que después del asalto en el motel, la confesión de Mich y la tormenta que enfangó la cuneta hasta el punto que temimos tener que buscar otra camioneta porque no podíamos sacarla, abandonando en consecuencia lo que habíamos encontrado… Bueno, que me distraje.
La vida que no es igualitaria y… Mierda.
¿Ahora qué hago?
¿Tenía que encontrármelo justo de frente en serio? Así no tengo escapatoria, darme la vuelta no es una opción, ya me ha visto.
Me muerdo el interior de la mejilla y sigo hacia delante. Él me mira serio mientras se aparta de la pared, el humo del cigarrillo que se estaba fumando sube en suaves volutas hacia el cielo.
¿Por qué tiene que ser tan jodidamente guapo cuando está cabreado?
Abro los ojos como platos cuando tira la colilla y empieza a caminar hacia mí como si me estuviera acechando.
Lo que iba a decirle muere en sus labios cuando me besa como si quisiera devorarme.
Daryl Dixon, maestro en calentar al personal con una mirada me está besando hasta reducirme a un montón de gemidos incoherentes.
-Te he echado de menos.- Dice quitándose su chaleco y arrojándolo al suelo.
Antes de que pueda decirle que yo también le he añorado me saca por la cabeza la camiseta que llevo y se queda mirando el puñal retráctil que Mich me regaló.
Me lo quito bajo su atenta mirada, mejor evitar accidentes tontos, solo unos segundos más tarde me doy cuenta de que también ha visto mis moratones.
-¿Quién?- Dice en mi oído en un tono tan grave y protector que mis bragas se humedecen al segundo.
-Están muertos,- le digo lamiendo su cuello hasta llegar a su labio inferior y morderlo, -¿qué más da?-
Su clara mirada se oscurece y ya no sé si se debe a la furia o al deseo. Como sea me alegra que no insista en que no debería haber salido, ¿qué tengo que hacer para que entienda que puedo cuidarme sola?
Desabrochamos nuestros mutuos pantalones y nos dedicamos a enloquecernos masturbándonos mutuamente.
De pronto somos miradas que se encuentran en un beso de almas y gemidos que se abrazan en plena tarde de verano.
Jugamos, intentando llevarnos al extremo.
Él consigue encontrar mi límite antes, las rodillas me tiemblan y me apoyo en su pecho en busca de un poco de la estabilidad perdida.
-Eres mía.- Dice sabiendo de sobra que he caído en su trampa, al fin y al cabo, él es mi cazador sexy.
Me tumba sobre su chaleco para proteger mi espalda pero la arenilla del patio araña mi trasero, aunque no es como si me importase demasiado ahora, la verdad.
-Siempre volveré a tu lado angelito.- Le prometo antes de que me dé la primera embestida que me deja muda de placer.
Es implacable y me encanta que me trate con esa rudeza tan suya, tan salvaje, tan puramente Dixon.
Araño sus brazos cuando sube las corvas de mis rodillas a sus hombros, mis gemidos se convierten en gritos que soy incapaz de reprimir
Sus embestidas son ahora incluso más potentes que antes, y su pulgar torturando mi clítoris es sencillamente demasiado bueno como para no dejarme llevar bajo el sol de Georgia.
-Joder sí.- Grito al llegar a mi clímax, con el cielo azul extendiéndose sobre mí como una inmensa sábana protectora de amor.
Él bufa haciendo un esfuerzo por ir más rápido para ayudar a que mi orgasmo dure más, cuando los últimos espasmos mueren, baja el ritmo a un extremo torturante, lo que nos permite mirarnos a los ojos y saborear el momento, al menos hasta que acelera de nuevo provocándome un delicioso cosquilleo antes de que salga de mi interior para así correrse sobre mi cadera, no le gusta hacerlo dentro sin condón, le preocupa la posibilidad de dejarme embaraza tanto como que me muerda un caminante cuando salgo.
-Debí despedirme de ti de la manera correcta.- Se lamenta y yo valoro cada palabra, sé lo difícil que ha tenido que ser para él decirlas.
-En eso estamos de acuerdo, pero entiendo que te pusieras así.- Admito mientras me dejo querer por él.
-Lo manejaré mejor la próxima vez.- Me promete con un beso suave en la clavícula. –Es que la posibilidad de perderte… Me aterra.- Confiesa en un susurro.
-Lo sé, a mí me pasa lo mismo contigo, pero pase lo que pase en el futuro si de algo puedes estar seguro es de que le haremos frente juntos.- Le aseguro acariciando su pelo.
-Te amo.- Dice antes de meterse uno de mis pezones en su boca y conseguir que incline la cabeza hacia atrás de placer.
-Tal vez deba irme más a menudo.- Le provoco divertida.
Él literalmente me gruñe ante la idea, pero no hablamos más, demasiado ocupados como lo estamos en usar nuestras bocas para cosas más útiles.
…
-Ven aquí.- Le digo atrayéndola para verla bien.
-¿Todavía tienes ganas de más?- Se ríe nerviosa, amo esa risa.
-No es eso.- Acaricio con suavidad su trasero arañado por las piedrecillas del patio. –Debería haberme puesto yo debajo.-
-De eso nada, has estado más que perfecto arriba.- Me asegura dejando una serie de besos desde mi mentón hasta mi oreja. –Oye ¿vamos a comer algo? Me muero de hambre.-
Una sonrisilla se me escapa al oírla decir eso.
-Antes hay algo que quiero enseñarte.- Le digo al oído abrazándola por la espalda.
-¿De qué se trata si puede saberse?- Cuestiona relajándose por unos segundos contra mi cuerpo, confiando plenamente en mí, nadie antes de ella lo había hecho nunca, ni si quiera el idiota de mi hermano.
-Es una sorpresa, aunque la idea no fue mía,- confieso liberándola de mis brazos con evidente reticencia, así que en cuando terminamos de vestirnos ella toma mi mano al vuelo de camino a nuestra celda.
-¿Ah no? ¿Y de quien fue?- Cuestiona llena de curiosidad.
-Beth,- sonríe cuando se lo digo.
-Últimamente se la ve más animada ¿no?- Me pregunta sin venir a cuento.
-¿A ti también te lo parece?- Parpadea confusa ante mi tono.
-Pues sí, ¿por? ¿Pasa algo malo?-
-Maggie está preocupada.-
-Es su hermana mayor, está genéticamente obligada a preocuparse por Beth.- Dice para calmarme.
-Ya…-
-Daryl.- Me detiene antes de subir las escaleras. –Ella es una chica lista, si le sucediese algo que no pudiese manejar pediría ayuda.-
-Lo sé, y a lo mejor es por lo de la gripe pero en los últimos días, sobre todo desde que te fuiste, cada vez ha sido más fuerte la sensación de que estar aquí ya no es seguro.-
-¿Qué has dicho?- Pregunta empalideciendo.
-Nada,- preocupado la sujeto por los hombros al verla así. -¿Te mareas?-
-No, es solo que antes de llegar a la prisión me ha parecido que había alguien observándonos, es una tontería. ¿Verdad?- Me pregunta repentinamente asustada.
-¿Viste algo?-
-No, que va, de hecho seguro que fue por un sueño que tuve porque me desperté con el impulso de mirar a mi alrededor, es todo.-
-Seguramente no sea nada.- Digo intentando no asustarla todavía más de lo que ya está.
-Pero no lo crees.- Me estudia con la mirada, -¿irás a echar un vistazo con Merle?-
-Es mejor prevenir, pero no tenía en mente a Merle.- Digo acariciando su cara con la yema de mis dedos, echo de menos notar la suavidad de su piel, aunque por suerte sigo conservando la sensibilidad en las palmas de mis manos.
-¿Quieres que vaya contigo a revisar el perímetro? Me siento halagada angelito.- Me dice con una sonrisa antes de darme un tierno beso.
Le doy un azote y ella sube corriendo las escaleras, cuando la alcanzo ya está en nuestra celda abriendo la carpeta.
-Oh mi madre,- se lleva una mano a la boca -son de Queen, está Who wants to live forever, y Love of my life, y Show must go on.- Grita emocionada con cada título.
-¿Te gustan?-
-Gustarme es poco, me encantan, te amo.- Los suelta y se engancha a mi cintura para besarme la cara por todas partes, menos mal que la agarro por el trasero a tiempo, sus piernas aún tiemblan un poco. -¿Por qué me miras así?- Me pregunta cuando la vuelvo a dejar en el suelo.
-Me alegra verte feliz.- Admito relajado apoyándome contra la pared. –Eso es todo.-
-Eres literalmente el hombre más maravilloso del mundo, ven aquí conmigo.-
-¿Todavía te quedan fuerzas?- Pregunto pícaro repitiendo sus palabras de hace apenas un rato.
Me responde con un beso hambriento que me hace perder el autocontrol con ella una vez más, no sé si es el sabor de su piel o la forma en que se mueve, pero no puedo mantenerme alejado.
….
-¿Es qué no piensan venir a cenar?- Me quejo molesta al ver el sitio que suele ocupar Daryl vacío.
-Entiéndelo Carol, se han echado de menos.- Les defiende Glenn cogiendo un poco de cecina para él y para Maggie. –Deberías estar contenta de que se hayan reconciliado.-
-Y lo estoy.- Aseguro, pero incluso a mí me suena a mentira.
-Ya estamos aquí. ¿Qué hay de comer?- Pregunta Connors dejándose caer sobre Castillo, quien al instante la abraza como si fuera un peluche. -¿No estás enfadado por lo de tu encargo?-
-Para nada,- ella le mira sin creerle. –Bueno vale, mañana estaré molesto, ahora mismo estoy ocupado sintiéndome estúpidamente feliz porque hayas vuelto. ¿Contenta?-
-En éxtasis.- Responde quitándole un tomate de la mano.
-Trae aquí ladronzuela.-
-Si me lo has dado tú.-
-¿Serás? Si me lo has quitado de la mano.-
-Dejémoslo en que mi perspectiva difiere de la tuya.-
-Si con razón se dice que todas las rubias sois malas.- Se mete con ella antes de hacerla cosquillas, estos dos siempre están igual, la vida para mí sería mucho mejor si estuviesen juntos, son tan iguales que encajarían a la perfección, ¿por qué tuvo que fijarse en Daryl? Me lamento de mi mala fortuna, pero todo pasa cuando él se sienta frente a mí.
-Hola.- Me saluda con su inconfundible voz ronca.
-Hola, ya pensaba que se os habían pegado las sábanas.- Sonríe satisfecho de sí al escuchar mi pulla pero no contesta.
-Daryl.- Beth se sienta a su lado apoyando sus manos en su bíceps. -¿Qué? ¿Le ha gustado?- Le pregunta al oído acercándose demasiado.
Miro a Connors para ver si percibe lo mismo que yo, pero está demasiado ocupada hablando con Karen y robando comida del plato de Castillo.
-Sí, muchas gracias.- Le responde él agachando la mirada. Daryl nunca hace eso conmigo. Aprieto mis dientes hasta que duele.
-Me alegra haber ayudado,- se aparta un poco pero sus manos siguen sobre él. –Te ha cambiado la cara, no pareces el mismo de esta mañana.- Se encoge de hombros antes de seguir comiendo, ella se ríe y apoya su cabeza sobre su hombro de manera distraída.
-Oye Beth- dice Connors al fin dándose cuenta de la manera en que la pequeña de los Greene intenta seducir a su hombre. –Muchas gracias, Daryl me ha dicho que le ayudaste con el regalo, es genial.-
-Oh, no es nada,- le asegura sonrojándose sin despegarse de él, -le dije que no te lo contara.-
-No seas tonta, es un detalle.- ¿Pero es que esta mujer está ciega? –Si quieres que te enseñe a tocar alguna con la guitarra dímelo, desde lo de la gripe hemos dejado las clases a medias, lo siento por eso cielo.-
-No te preocupes, tampoco me he acordado, he estado distraída.- Dice apartándose al fin de él pero dedicándole una última mirada por el rabillo del ojo.
-Todos hemos estado un poco desubicados, es normal.- La consuela Connors con ternura.
-¿Estás bien Carol?- Me pregunta Daryl de repente al notarme tensa.
-Sí, sí, solo estaba pensando.- Le digo, pero no parece convencerle demasiado.
Después de la cena mientras Connors y Michonne cuentan cómo les ha ido yo salgo a que me dé un poco el aire, no puedo aguantar más las atenciones que Beth le dedica al hombre del que estoy enamorada.
-Carol.- Daryl sale de las sombras asustándome.
-Por Dios,- me llevo la mano al corazón. –No hagas eso, podría haberte matado.- Digo guardando mi cuchillo.
-Lo siento.-
-No lo sientes.- Niego divertida, -¿tienes un cigarrillo?- Me lo da y comenzamos a fumárnoslo por turnos.
-¿Qué es lo que te ha pasado en la cena? Estabas rara.-
-No es nada es que…- De pronto se me ocurre.
-¿Qué?- Insiste él queriendo ayudarme.
-Pues que a lo mejor ahora sé porque Connors se fue así tan de repente. ¿Tú le habías estado dando vueltas no?-
-Sí.- Admite sin saber por dónde van los tiros. –Pero si fuera por algo que yo hubiera hecho, me lo habría dicho, la conozco.- Asegura serio.
-Ya, cierto, salvo que fuera porque estaba celosa de Beth y le daba vergüenza reconocerlo.-
-Eso no tiene gracia.- Dice frunciendo el ceño a la defensiva, lo que solo puede significar que él ya lo había pensado, pero había descartado la posibilidad.
-No pretendía ser un chiste, piénsalo, desde la gripe habéis estado muy juntos, y antes de eso tú intentabas espantar a Zack como si ella fuera algo tuyo. A lo mejor sus dudas la pudieron y necesitaba tiempo para aclararse.-
La sospecha cruza su cara. -¿Tú crees?-
-Soy una mujer Daryl, sé cómo pensamos, si fuera jugadora, apostaría por ello.- Término el cigarro. –No digo que debas ignorar a Beth, pero quizá no estaría de más tomar un poco de espacio con ella por el bien de tu relación, ¿no crees?- Le aconsejo antes de irme a mi celda, con suerte me hará caso y así solo tendré que preocuparme por una rubia tonta.
….
Tarareo una melodía mientras me desvisto para tumbarme a placer en mi maravilloso colchón, bendito el día que mi angelito lo trajo.
-Pareces feliz.- Comenta Daryl al verme, lo que me recuerda tarde que no le he enseñado su ballesta nueva, bueno, mañana habrá tiempo.
-Lo estoy,- me dejo caer y suspiro. -¿Es qué no piensas venir aquí conmigo?- Le pregunto con los ojos empezando a cerrárseme.
El peso de su cuerpo hunde ligeramente el colchón y yo ruedo hasta él para abrazarle, tan cálido como siempre.
-Cass.- Me llama apartándome el pelo de la cara, adoro que me mime. –¿Tú…? ¿Tú no estás celosa de Beth verdad?- Eso consigue espabilarme un poco.
¿Qué bicho le habrá picado para pensar esa tontería tan grande? Quiero decir, es Beth por el amor de la Diosa. Sí, de acuerdo, ella le mira como si fuera un jodido héroe, cosa en la que por cierto estoy completamente de acuerdo con ella, pero él la trata como si fuera la hermanita pequeña que sus padres nunca engendraron, ver como la cuida es una de las cosas más tiernas y adorables del mundo.
-Pues no, ¿es que tengo motivos para estar celosa y no me he enterado?- Pregunto sin contener mi diversión alzando una ceja.
-Ninguno.- Me asegura llevando mi mano hasta su corazón.
-¿Hablas en serio?- Me siento sobre él con ganas de jugar un poco con mi angelito, ya que me ha espabilado es de justicia que pague las consecuencias y me dé amor. -Porque bueno, ella también es rubia y bajita, aunque es más alta que yo.- Me quejo poniendo un puchero.
Noto como su cuerpo se relaja y me acerca más contra cierta parte de su anatomía.
Sin esperar le introduzco en mi interior y comienzo a cabalgarle despacio, me encanta su cara de placer torturado mientras sus manos se aferran a mis caderas.
-A ti- dice algo pero no le entiendo, me inclino sobre él y aprovecha para devorar mi cuello -no deseo a nadie como a ti.-
-Demuéstramelo,- le pido escapando de su boca y apoyando mis manos en sus rodillas, nuestros sexos son el punto de contacto de la locura.
Y ante mi incentivo él acelera, para luego dejarme con ganas justo cuando estoy al borde, me lo hace al menos cinco veces antes de permitir que me corra, el orgasmo que me asalta después de ese juego es brutal.
Me tumbo a su lado agotada, no podría con un polvo más salvo que él hiciera todo el trabajo.
Y eso no es igual de divertido.
-Por curiosidad morbosa, ¿se puede saber que te ha hecho pensar que tenía problemas con cómo te llevas con Beth?- Aunque me hago una idea aproximada de quien le ha metido esa idea en la cabeza.
Tiene el pelo corto, hace unas galletas riquísimas y me tiene una tirria que no me puede ni ver con Daryl sin que la salga un sarpullido.
-Nada, un comentario estúpido.- Dice sin querer darle importancia envolviéndome en un cálido abrazo.
-Pues no escuches a gente estúpida Dixon- digo besando su pecho.
-Cass,- me llama una vez más.
-¿Sí?-
-Sin ti… Sin tu luz estaría perdido en la oscuridad, ¿lo sabes no? Nunca podría dejarte por nadie.- Vale, está consiguiendo que me ponga más tierna que un bollo recién hecho.
-¿Eso incluye a Carol?- Tanteo insegura.
-¿Qué tiene ella que ver?- Pregunta sin entender, sí es que cuando digo que este hombre es bueno, es porque lo es.
-Bueno, si hay alguien que pueda ponerme celosa es ella, pero en mi defensa es que sé que siente algo por ti, y que a mí no me traga.-
-¡Si te hace galletas!- Exclama sorprendido por el tema que he sacado, sin duda estaba convencido que mi animadversión por Carol ya era cosa del pasado, ojalá.
-Para disimular y que yo pierda puntos contigo, es muy lista.- Digo sacando mis morritos. Se le escapa una risa incrédula ante eso. -¿Te burlas de mis sentimientos?- Pregunto anonadada, sobrevivir a tantas cosas solo para ser vacilada por el hombre al que amo.
Indignante me parece, así os lo digo.
-No, solo de que creas que sería posible que te dejase por otra, sea quien sea.-
-Malo.- Me lamento.
-Sí, he debido de follarte mal ahora para que dudes de que a la única a la que deseo es a ti,- muerde mi cuello. –Al parecer necesitas que te lo demuestre de manera más concienzuda.-
-Oh no por favor, no puedo con mi vida, mañana todo lo que tú quieras.- Digo sin fuerzas para escapar, ni ganas de resistirme.
-Ya, es que desde que te recuperé no soy de dejar para mañana lo que puedo disfrutar hoy.- Su boca comienza un descenso hacia el sur de mi cuerpo. -¿Preparada?-
-No,- digo nerviosa mordiendo mi labio inferior por la anticipación.
-Allá voy,- dice antes de comenzar a lamerme y conseguir que me derrita contra su lengua como si fuera un helado.
Le adoro más si es posible con cada respiración que doy.
…
Solo hay algo que me guste tanto como matar, aunque no más, follar con Beth.
Espero con las manos metidas en los bolsillos a que aparezca Bob para su dosis nocturna, es hora de recoger el sedal.
-¿Ethan?-
-Aquí,- digo encendiendo mi linterna, él se acerca corriendo, angustiado por la oscuridad asfixiante del corredor.
-Menos mal, empezaba a temer que me hubiese perdido, este sitio de noche casi parece un laberinto.- Sonrío condescendiente al escucharle. –Por cierto, aquí tienes.- En una bolsa de plástico me da el embudo y la manguera que le pedí cuando iniciamos nuestro acuerdo hace unos días.
-Genial, gracias.- Digo con mi sonrisa más sincera.
-Aunque sigo sin entender porque no podías coger esto tú mismo.- Comenta extrañado.
-Hubiese quedado en el registro de Maggie.-
-¿Y eso que puede importar?-
-Mucho,- me acerco a él despacio. –Mis asuntos son solo míos, no me gusta que la gente meta sus narices en ellos, se podría decir que soy celoso de mi intimidad. Tal vez un psicólogo te daría una respuesta mejor.-
-Ya… Claro. ¿Mi chupito?- Pregunta en un tono de voz extraño, puede que pensando que mañana le contará a Maggie a quien le ha entregado los objetos que le pidió, su error es creer que tendrá esa oportunidad.
-Un segundo.- Le doy la espalda para abrir la celda de aislamiento y en ese mismo momento, un golpe seco se oye antes de que el cuerpo de Bob caiga desmadejado en el suelo.
-Bien hecho.-
-Creías que me echaría atrás, ¿verdad?- Pregunta Beth ofendida.
-¿Si digo que sí me darás un palazo en la cabeza a mí también?-
-No me tientes,- dice dándome con su puño suavemente en el hombro.
Enciendo más linternas en el almacén etílico de Ale antes de que metamos el cuerpo y lo atemos a una silla con cinta americana.
-Sí quieres irte será mejor que lo hagas antes de que despierte, si te ve te pedirá ayuda.-
-Que se atreva.- Reta al hombre inconsciente mientras deja la puerta abierta apenas lo justo para no quedarnos encerrados.
-Esa es mi Reina.- Digo orgulloso de su sed de sangre. Mientras aún está inconsciente le abro la boca y coloco el embudo en ella, de nuevo uso la cinta para dejarlo fijo en su lugar, la boca de Bob.
Los minutos transcurren lentos, pero la decisión en el rostro de Beth no vacila ni un ápice con el pasar del tiempo, si acaso se hace más patente en su lenguaje corporal las ganas que tiene de llevar esto hasta su trágico final.
-Mmmm- Al fin. –Mmmmm.- Bob se despierta y mira a su alrededor asustado.
Dejo que me vea y parece aliviado, -¿quién te ha hecho esto?- Pregunto fingiendo preocupación, él niega, -tranquilo, vas a saberlo pronto.- Beth aparece en su campo de visión.
El rostro de Bob es una máscara perfecta de perplejidad.
-Creo que no entiende lo que está a punto de pasarle.- Dice ella apoyándose en mi hombro.
-Acláraselo.- Digo haciendo un gesto teatral con mi mano en dirección a nuestra víctima.
-Vas a morir, por lo que le hiciste a Zack.- Le revela sin piedad.
-Mmmm- niega con la cabeza y se revuelve.
-Sí,- dice tajante Beth, como un latigazo en la oscuridad. –Tú cogiste esa botella de vino, tú quedaste atrapado por tu vicio, así que Zack murió por culpa tuya.-
-O jieno.-
-Creo que intenta disculparse.- La miro con curiosidad. -¿Le perdonas?-
-No, no lo hago, le condeno.- Dice llena de ira, lo que consigue arrancarme una punzada de celos, creí que Zack solo era un entretenimiento, una manera de negar sus sentimientos por mí, pero realmente parece dolida por su perdida ahora. –Vas a morir ahogado en alcohol, un castigo muy griego. Tu pena es tu vicio.- Le obliga a mirarla, -podría haberlo pasado por alto si no hubiese sido porque volviste a actuar como un ser despreciable de nuevo cuando la gente moría por la gripe.- Se aparta de él con evidentes ganas de arañarle la cara hasta despellejársela. –Hazlo.- Me ordena y saco la manguera de la bolsa.
-Di aaahhhh.- Bob comienza a mover la cabeza como un desesperado. –Vamos hombre, no es personal, es simplemente que tú eres el ratón y yo el gato.- Le explico comenzando a meter la manguera en su esófago a través del embudo. Su gesto de dolor es evidente, gruesas lágrimas ruedan por sus mejillas, seguramente el tubo es demasiado duro, pero es que en fin, la vida no es igualitaria. –Dame la primera botella.-
Beth me la entrega sin hablar, ahora es una fría mano ejecutora sin conciencia, una botella de vodka cae por la manguera recortada hasta su estómago, de vez en cuando me detengo porque tose y el alcohol sube para arriba, pero después continúo.
Cuando terminamos con esa empezamos con otra de Whisky, el tiempo se estira como un chicle mientras las lágrimas se deslizan por las mejillas de Bob, le rellenamos como a un pato borracho hasta que el alcohol se desborda incluso por su nariz.
-¿Y ahora?- Pregunta Beth agarrando mi mano con fuerza.
-Tenemos dos opciones, dejar que se convierta y soltarle en el pabellón C.- Ella da un tirón a mi mano, ahí está su hermana y la broma no le hace gracia. –Oh clavarle un cuchillo en la sien y llevarle con la carretilla que tengo fuera hasta el centro del patio para que todos lo vean mañana al despertar.-
-¿Pero y los vigilantes?- Pregunta reticente.
-Es luna nueva, no pasará nada, aunque hagamos ruido y enciendan sus linternas para enfocarnos con ellas, solo verán sombras en la oscuridad.- Acaricio sus hombros para tranquilizarla. –Puedo hacerlo solo si lo prefieres, ve a descansar.-
-No, yo quise esto, así que lo haremos juntos hasta el final.- Me mira con duda cuando termina de hablar. -¿Qué pasa?-
-Creo que acabo de enamorarme aún más de ti si es que eso es posible.- Ella se sonroja.
-Deja de decir idioteces,- saca su cuchillo y lo clava en la sien de Bob. –Tenemos trabajo que hacer.- Dice apagando todas las linternas salvo una antes de abrir la puerta del todo para que podamos echar el cuerpo a la carretilla.
Mi extraño pajarillo, ella no solo ve lo malo en mí, sino que lo ama y además de eso me enseña la oscuridad que oculta su cara de ángel.
Juntos, Reina de la muerte y Asesino, somos imparables, al menos hasta que el destino nos convierta en caminantes.
Y eso está lejos de sucedernos porque el futuro que nos aguarda es brillante, lo sé.
¿Al fin y al cabo de que otra manera podría ser la historia?
*/*/*
Hola almas corsarias, estamos a 23 de marzo, ¿qué deciros?
Importante, respetemos la cuarentena, no salgamos de casa salvo que sea necesario, esto no es un juego.
Con todo mi corazón gracias al ejército por el bestial esfuerzo que ha hecho en el IFEMA para montar más de 5000 camas para los enfermos de coronavirus en menos de 48, sois unos héroes.
Volviendo al capítulo, Cass ha estado muerta en distintas ocasiones pero por fortuna siempre ha conseguido volver, pero nadie vuelve del otro lado sin cambiar un poco, ¿tendrá su sueño algo que ver? Por otra parte Daryl tiene la misma sensación que ella. Y él, Maggie y Ale creen que algo sucede con Beth. ¿Será ella el peligro que intuyen?
¿O se acerca algo para lo que la barrera de coches que han creado no va a poder protegerles?
La prisión ha soportado muchas cosas, pero tal vez a pesar de todo su hogar está a punto de caer.
¿Beth podrá controlar a Ethan? ¿O resultará que Beth es más destructiva que su psicótico amante?
Descubridlo en el próximo capítulo.
Muchas gracias en Fanfictió a poty90 por sus comentarios.
Gracias en por votar a WalkerDixon, a DebieDaryl y a are221099 por votar en el anterior capítulo, sus quiero.
Y por comentar en Wattpad gracias de nuevo a are221099.
Como siempre espero que el capítulo os haya gustado, besototes for all.
