Y no debe faltar la descarga de responsabilidad oficial. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.
Y me faltan palabras para agradecer a quién ha estado conmigo desde el principio y espero que siga estando, corrigiendo mis errores gramaticales y alentándome a seguir. ¡Gracias Erica Castelo, por ser mi beta y mi amiga!
Un viaje a la playa
Tal y como el agente de bienes raíces había dicho, desocuparon la casa el primero de mayo. Nos tomó casi todo el mes de mayo solo mudar poco a poco nuestras cosas a la casa. Mudarlas, no desempacarlas.
Nos llevó mucho tiempo porque tanto Edward como yo estábamos trabajando mucho. Mayo y junio eran algunos de sus meses más ocupados por las bodas. Al parecer, todos querían casarse para entonces, y todos querían que Edward tocara en su boda. Estaba trabajando seis días a la semana, y podías darte cuenta que lo estaba agotando. Yo, por otro lado, estaba poniéndome al día con el tiempo que había perdido mientras nos instalábamos. Estaba tratando de acomodar las cosas hasta donde pudiera. Esperaba poder lograrlo por ambos.
Era el primero de junio cuando mudamos la última caja, y recorrí mi viejo departamento para asegurarme que no había olvidado nada. Edward me rodeó con sus brazos mientras estábamos en la sala vacía, dándome un momento para procesarlo todo.
"Wow," dije bajito.
"Tenemos muchos buenos recuerdos aquí," me dijo en voz baja, apretando mi cintura. "Sobre todo del último mes o algo así," susurró contra mi piel cuando se agachó para besar mi cuello.
Sin embargo, tenía razón. El último mes que vivimos juntos había sido genial. Aunque me preocupaba que quizás era un periodo como el de la luna de miel, era difícil no perderse en todas las pequeñas cosas maravillosas. Como quedarme dormida y despertar en los brazos de Edward todos los días.
Despertar para recibir una sonrisa y un beso. Eso, era increíble.
Y cada mañana preparábamos juntos el desayuno y comíamos en mi pequeña mesa antes de partir para nuestro día. Me preocupaba que la cercanía pudiera dañar algo. Que nos cansaríamos del otro, pero todavía no había pasado.
Lo único por lo que, remotamente, nos habíamos peleado, fue por reorganizar lo del dinero. Ya que la casa salió mucho más barata de lo que imaginamos inicialmente, Edward no se sentía cómodo con pagar solo eso. Finalmente lo resumimos a que él pagaría la casa y la comida, y yo pagaría todo lo demás. Llegamos a un arreglo con el que los dos estábamos contentos. No estaba precisamente segura aún cómo resolveríamos lo de salir a comer, porque no lo habíamos hecho mucho recientemente, pero supongo que lo averiguaríamos.
Tendríamos muchas cosas en las qué trabajar. Yo era buena en eso.
Esa noche dormimos por primera vez en la casa, rodeados de cajas, y completamente agotados. No por lo poco que mudamos ese día, sino por la gran cantidad de sexo que tuvimos. En un periodo de más de cinco horas, tuvimos sexo seis veces. En la isla de la cocina, contra la pared de lo que sería su sala de música, en el asiento de la ventana de mi nueva oficina, en la sala sobre el sofá mientras esperábamos que se terminara de cocinar la pizza, en la ducha mientras de verdad tratábamos de asearnos, y por último en la cama.
Aparentemente, el olor de la casa nueva era como Viagra para mi novio. Como alrededor de las dos de la mañana, sentí sus inquietas manos sobre mis caderas antes de dirigirse lentamente a la cima de mis muslos.
"No señor," murmuré. "La cocina está cerrada."
Me besó cariñosamente el cuello al mismo tiempo que se reía entre dientes, "¿Hemos vividos juntos en nuestra casa un gran total de menos de veinticuatro horas, y ya me estás rechazando?"
"Por supuesto," respondí con un bostezo. "Uno de nosotros tiene que ser responsable y asegurarse que durmamos un poco."
"Soy responsable. Mucho. Y, sé exactamente de qué soy responsable ahora," me dijo sugestivamente al oído. Fue una gran introducción, y tenía que saber qué cosa cursi iba a decir. Lo quería mucho, pero algunas veces era demasiado dulce.
"Oh, ¿y de qué eres responsable precisamente?"
"De tu orgasmo," dijo, deslizando una de sus manos debajo de mis bragas y entre mis muslos.
Gemí con fuerza, echando mi cabeza hacia atrás mientras sus dedos recorrían mi piel sensible. Retiré su mano rápidamente y me rodé para ver su rostro de 'Soy un inocente ángel angelical'. No quedaba muy bien con su sonrisa de 'voy a echarme un polvo' y su mirada de 'viva, no trae puesta una camiseta'.
"Mañana, me debes un masaje," le dije cuando ataqué su boca. Se rio entre dientes y asintió.
"Te reservaré un maldito día en el jodido spa. Te lo mereces, amor," dijo, su acento marcado por el placer de mis manos inquietas.
Sí, era cursi, pero normalmente eso funcionaba conmigo.
Me puse a horcajadas en su cintura al mismo tiempo que me inclinaba para besarlo. Con los simples movimientos de sus manos, empujó mis bragas a un lado y se esforzaba por entrar en mí.
"Espero que lo cumplas," le dije a medida que me deslizaba lentamente sobre él. "Ya no tengo veinticinco años, y no puedo con todo este abuso," le dije en broma.
"¿Abuso?" Dijo con un suave gruñido mientras sus dedos sujetaban mis caderas. "Te mostraré lo que es abuso, nena."
Un segundo estaba vertical y al siguiente estaba de espaldas, siendo penetrada repetidamente. No hablamos mucho después de eso. Salvo por el ocasional 'sí', 'oh Dios', 'joder' y mi favorita '¡Me corro!'
Después de eso, a pesar de estar totalmente agotados, estábamos demasiado entusiasmados para dormir. Yo yacía completamente desnuda en sus brazos, inhalando su intenso aroma sudoroso.
"¿Qué vas a hacer este sábado?" Pregunté inesperadamente, arrastrando mis dedos por su pecho.
"Bueno, se supone que trabajaría en una gran boda. Iba a estar de dos a siete, pero cancelaron."
"¡Oh! ¡No me habías dicho eso!"
"Oh, lo siento." Me sonrió levemente. "Apenas ocurrió ayer, y hemos estado muy ocupados. Ya que era algo grande, no planeé nada más. Así que, estoy libre. ¿Por qué?"
"Bueno, Charlie se va a retirar en un par de días, el viernes, y ya tiene su bote. Sé que quiere celebrar. Estaba pensando que tal vez podemos ver si quiere ir al lago y hacer una parrillada. Podríamos llevar a Bridget con nosotros y darle a Emmett y a Rose un descanso."
Rose estaba cansada, y muy gorda ya. Poco a poco se acercaba cada vez más la fecha de parto. Era una niña, y Emmett no cabía en sí de contento. Al parecer, a Emmett le gustaba estar rodeado de mujeres. Lo compadecía una vez que todas alcanzaran la etapa del síndrome premenstrual.
"Apuesto a que les encantará eso," Edward concordó. "¿También quieres invitar a Tanya? Ha estado ansiosa por verte."
"Eso suena bien," estuve de acuerdo. "La invitaré y a Alice para que me ayuden a buscar un traje de baño."
"Mmm," dijo despacio, moviendo su mano sobre mi pecho. "¿Vamos a tachar algo más de la lista?"
Supe al instante qué estaba preguntando. Conocía la lista casi tan bien como Alice. "Sí. Dos cosas en realidad. Un bronceado también. Pensé que era un buen momento como cualquiera."
"Ya casi la terminas," dijo de forma pensativa. "Tal vez una vez que desempaquemos y organicemos todo deberíamos hacer una fiesta de inauguración para que puedas tachar eso también. Puedo ayudarte a hacer un pastel."
"Tal vez. Vamos a ver cuánto tiempo nos lleva hacer eso," le dije bromeando. "Espero que algunas de esas cosas se desempaquen mágicamente solas. ¿Quién diría que personas solteras podrían adquirir tantas baratijas?"
"¡Eso lo dirás por tus cosas!" Me hizo cosquillas en mi costado. "Las mías no son baratijas."
Levanté una ceja de forma desafiante. Lo tomó como una invitación a atacarme, sus ligeros dedos me hicieron cosquillas en mis costados antes de fluir con naturalidad a caricias sensuales.
Sí, terminamos teniendo sexo otra vez. Antes de finalmente quedarnos dormidos, le dije con seriedad que sería mejor que hiciera la cita para el masaje por la mañana. Iba a necesitarlo.
Alice me encontró en el spa, extremadamente emocionada. "Así que, ¿qué vamos a hacernos?"
"Masaje facial, y una depilación completa."
"¿Una depilación completa? ¿En serio? ¿Por qué?" Preguntó, sorprendida.
"Bueno, porque después de esto voy a ir a comprarme mi primer bikini y quiero estar suave cuando me lo ponga el sábado. Por cierto, nos reuniremos con Tanya para almorzar antes de ir de compras, si te parece bien."
"¡Me parece genial! ¡No he podido verla desde la boda! Entonces, ¿dónde vamos ir a comprar ese bikini?" Dijo, frotando sus manos de esa forma malvada de una adicta a las compras.
"¡¿En Target?!" Se quejó cuando entramos a la tienda unas horas más tarde. Nos encontramos en la cafetería para almorzar con Tanya. Ella decidió no trabajar ese verano después de todo, así que tenía mucho tiempo en sus manos. Estaba más que emocionada de aceptar la invitación de ir a la playa. A mi padre le encantó la idea, y me dijo que invitara a todo el que quisiera. Le dije a Tanya que trajera a una amiga. Estaba encantada.
"¿Por qué no podemos ir a un mejor lugar?" Se quejó Alice, trayéndome de vuelta al presente.
"Porque voy a ponérmelo tal vez una vez o dos veces. No voy a gastar mucho en él."
"Además, me gusta Target," dijo Tanya antes de sacarle la lengua a Alice. "Tiene ropa linda."
"Bien, bien," murmuró Alice. "Veamos, vas a necesitar algo de bronceador porque no queremos que se te fría el trasero en el sol, una toalla de playa grande, unas gafas de sol para proteger tus ojos, unas sandalias, un pareo y un traje de baño, junto con un respaldo."
"¿Un respaldo?" Fruncí el ceño.
"Vas a ir a la playa con una niña y con Edward. Un respaldo sería prudente," Tanya estuvo de acuerdo. "¡Oh, y vas a necesitar una bolsa de playa! ¡Oh! Deberíamos comprar unos juguetes de playa para sorprender a Bridget."
Me divertí mucho más viendo los juguetes de lo que debería. Gasté unos buenos cincuenta dólares solo en juguetes, nada más. Después de eso, Alice finalmente me llevó a rastras a los trajes de baño. Estaba temiendo un poco probármelos.
Por fuera, estaba llegando al punto donde estaba linda y delgada. Por dentro, todavía era una insegura chica gorda, y ella no se llevaba bien con un traje de baño de dos piezas.
Así que, traté de salirme con la mía probándome los que me cubrían más. Pero ni Alice ni Tanya me lo permitieron.
"¿Cuál es el punto si solo vas a cubrirte?" Tanya preguntó, dándome uno delgado parecido a hilo dental con teñido anudado. Estaba bonito pero apenas era suficiente tela para cubrir algo. "Pruébate este. ¡Te queda!"
"¡Oh, y este también!" Dijo Alice, extendiendo un negro y plateado en mi dirección. Al menos cubría un poco más.
Me habría ocultado en el vestidor, pero me atosigaron hasta que salí a mostrarles. Al parecer, estos eran los elegidos. Traería puestos pantalones cortos y un pareo la mayor parte del día de todos modos.
O, al menos, eso fue lo que me dije.
"Muchas gracias," dijo Rose al inclinarse sobre su estómago para abrazarme. Estaba hecha polvo. Podía darme cuenta por el hecho que básicamente traía puesto un muumuu (1) cuando normalmente vestía muy bien. En sus pies traía pantuflas que no coincidían.
Nadie dijo una palabra. Sabíamos que no debíamos hacerlo.
"¡BELLLLLLLAAAA!" Bridget chilló al caer en mis brazos desde los de su padre. "¡ESTOY LISTA!"
Lo estaba. Tenía su propia bolsita de playa, y ya traía puesto un traje de baño. Tenía a Ariel de La Sirenita, así como sus gafas de sol a juego. Inclusos sus sandalias estaban a juego.
"¿Qué soy yo? ¿Hígado picado?" Edward le preguntó a Bridget juguetonamente con el ceño fruncido. Ella soltó una risita y estiró sus brazos, abrazándolo con fuerza. "¿Cómo está mi pequeña?"
"¡EMOCIONADA!"
"Gracias de nuevo," dijo Rose, haciendo una mueca al escuchar su voz chillona. Incluso Edward retrocedió por el sonido.
"Mamá dijo que Tanya también irá," la niñita dijo emocionada al dirigirnos hacia el coche.
"Sí, es cierto. Y su amiga Kate también va ir con nosotros. Parece muy agradable. También vas a conocer al papá de Bella. Tiene un bote," Edward le explicó. Las dos chicas estaban en la parte de atrás del coche, a cada lado del asiento de Bridget, esperándonos pacientemente. Estaban charlando alegremente sobre algo, soltando risitas y sonrojándose.
Iba a ser un muy buen día. Ya era fácil de ver.
"¡Hola, papá!" Llamé a mi padre que estaba en la plataforma de madera junto a su nuevo bote. Había decidido rentar una cabaña junto al lago, así que teníamos un tramo de playa privada. Fue muy gracioso verlo en un par de horribles pantalones cortos estilo hawaiano cubiertos de flores y una camiseta sin mangas, dejando al descubierto su bronceado de granjero. Tenía su gorra de béisbol y sus habituales gafas de sol, sus pies se veían extraños en sus sandalias.
Me saludó animadamente con la mano en respuesta, poniendo sus cosas de pesca en el bote. Por supuesto, no perdería la oportunidad de pescar. Nos encontró en el extremo del muelle, abrazándome con fuerza.
"Muchacha, te ves más linda cada vez que te veo," se rio entre dientes, plantando un beso en mi mejilla. "¿Cómo estás, Edward?"
"Bien, señor."
"Na, no me llames señor. No soy jefe ya de nadie."
"Buena gramática esa, papá," me reí entre dientes. Por supuesto, me ignoró.
"Por todos los cielos, Birdie. ¡No me dijiste que hoy estaría rodeado de tanta mujer bella!" Le guiñó el ojo a Tanya y a Kate, haciéndolas reír. Se puso de cuclillas. "¿Y quién eres tú, preciosa?"
Como si no lo supiera.
"¡Soy Bridget!" Dijo, sonriendo al ver su expresión alegre.
"Déjame ver," dijo, viéndola y pretendiendo utilizar sus manos para medir su altura. "Sip, creo que tengo la caña de pescar perfecta para ti."
"¿Una caña de pescar?" Preguntó, confundida.
"Sí, señorita. Sucede que está en mi bote. ¿Te gustaría verla?" Dijo, abriendo los brazos para ella. Se arrojó a ellos.
"¡Sí, por favor!" Asintió mientras él se ponía de pie. Juntos caminaron hacia el bote. Mientras se alejaban, la escuché hablar de nuevo, "Bella dijo que eras un oficial de policía."
"Lo era."
"¿Tienes un arma?" Preguntó con curiosidad. Vi a Edward sonreír con suficiencia al mismo tiempo que rodaba los ojos.
"Está en casa. Pero, tengo una pistola de agua."
No solo tenía una pistola de agua, sino que le había comprado una caña de pescar de Barbie, un chaleco salvavidas de Mickey Mouse y una enorme de pelota de playa, junto con otra docena de juguetes. También tenía chalecos salvavidas para todos los demás. Planeó el día más que yo.
"Puedo ver que sabe cómo ganarse el corazón de una chica," Tanya dijo riéndose mientras se ponía su chaleco. "Con cosas."
Kate, callada pero siempre sonriendo, asintió. De casualidad también tenía cañas de pescar para ellas. No tenía idea cómo las convenció a todas de ir a pescar con él, y en seguida me di cuenta que no había espacio para Edward y para mí en ese pequeño bote.
Eso no me molestó ni un poco.
"Muy bien, damas," dijo Charlie, aplaudiendo con una amplia sonrisa. "Veamos si atrapamos algunos pescados para cenar."
"¿Crees que pueda atrapar un pez dorado?" Preguntó Bridget, pensando su pregunta en voz alta. Papá se rio con ganas.
"Si no, pequeña, te compraré uno."
Le tomó un gran total de treinta minutos a Bridget, y a Tanya para esto, tener a Charlie en las palmas de sus manos. Conocía la mirada en sus ojos. Nunca la había visto antes, pero sabía cuál era. Era la Mirada del Abuelo.
"No sabía que tu papá era tan bueno con los niños," Edward comentó mientras colocaba las sillas de playa que trajimos con nosotros. Ya había instalado la parrilla, y había organizado todo en la mesa de picnic para más tarde. Todo lo que quedaba por hacer era ponerse un poco más de bronceador y recostarse en el sol.
Edward todavía no había visto mi traje de baño, porque me cambié en el baño, para su irritación. En realidad, estaba un poco nerviosa. Me decidí por el del teñido anudado ya que estábamos con Tanya. No quería que pensara que no me gustó.
"Tampoco lo sabía," me encogí de hombros. "Me refiero a que, siempre fue bueno conmigo, pero es diferente cuando son tus propios hijos," le dije mientras bajaba mis pantalones cortos y empezaba a quitarme el pareo. Edward todavía estaba luchando con la extraña silla de playa.
"Sí, eso supongo. Imagino que algunas personas solo—" Se detuvo a mitad de la oración.
"¿Solo qué?" Pregunté, volviéndome para mirarlo. Su boca abierta, sus ojos saltones. "¿Qué?"
"De verdad me alegra que tu padre no esté aquí," murmuró al mirar mi cuerpo de arriba abajo. "Mierda."
"Me has visto con menos ropa. Hoy, para ser exactos. ¿Recuerdas? Tomamos una ducha juntos." Le dije bromeando.
"¿No te das cuenta de lo absolutamente ardiente que tu cuerpo es para mí?" Dijo con un tono casi salvaje. Hizo que me estremeciera de la cabeza a los pies. De pronto, parecía estar a la caza al acecharme. "Estás jodidamente deliciosa, y voy a tener que mirarte todo el día y tratar de controlarme."
"No tienes que mirarme, ¿sabes?"
"Como si tuviera opción. Ya es lo bastante difícil quitarte los ojos de encima. Bueno, al menos tengo unos minutos para tratar de acostumbrarme," murmuró antes de sonreírme con dulzura. "¿Te gustaría que te ayudara con el bronceador?"
"Solo quieres una oportunidad para manosearme," lo acusé.
"Um, duh." Rodó los ojos, tomando el tubo de mis manos. Puso una gran cantidad del líquido blanco en sus manos y me hizo un gesto con su cabeza, "Date la vuelta."
"Esto va a terminar en algo sucio."
"Sip," se rio entre dientes al frotarlo sobre mis hombros y bajando por mis brazos. Con un toque experto, bajó por mi espalda. Esperaba que sus manos estuvieran en mi trasero a continuación, pero en vez de eso, las deslizó hacia el frente, frotando mi estómago con el líquido blanco.
Y luego sus manos subieron bajo mi top. "¡Edward!" Jadeé, sus manos frías.
"No pueden vernos aquí. Casi están en medio del lago," me dijo al oído, retorciendo sus manos húmedas sobre mis pechos. "Y aunque te ame, no sería capaz de resistirme a burlarme de ti por tener los pezones quemados por el sol."
"¿No te compadecerías de mí?"
"Oh, sí me compadecería de ti, pero hay algunas cosas de las que no puedes evitar burlarte. Si alguna vez me quemo el trasero, puedes burlarte de mí sin piedad." Sonrió antes de besar el lóbulo de mi oreja, tirando de él con sus dientes.
"Tendré que recordar eso," solté una risita. "Creo que están cubiertos, cariño," le dije al empujar sus manos hacia abajo.
"Sí, lo están. Es momento de las piernas."
Me dio la vuelta, puso algo más de la crema blanca en sus manos y se dejó caer de rodillas. La mirada que me dio fue de maldad pura. "Ponme en las piernas," le advertí.
"Eso hago…" Alargó las palabras, frotando sus manos antes de aplicarla en mis muslos bajando hasta los dedos de mis pies. Incluso se aseguró que la parte superior de mis pies estuviera cubierta. Luego volvió a subir, deslizándolas por debajo de la parte inferior de mi traje de baño.
"Edward," chillé, mis caderas moviéndose hacia adelante cuando sentí lo frío. Se rio con picardía.
"¿Sabes lo difícil que esto es para mí?" Preguntó al inclinarse ligeramente hacia adelante. Su nariz se arrastró por el centro de mi bikini antes de bajar lentamente. "¿Estar así de cerca de ti? Podría mover este pedacito de tela a un lado y comer en el cielo en un segundo. Oh, Dios, y para rematar estás muy suave. Es una maldita tortura."
"Eres increíblemente malo. Hay tres niñas en ese bote y un viejo que no quieren encontrarnos follando como conejos en la playa."
"Y esa es la única razón por la que me estoy comportando en este momento," dijo, moviendo la tela solo un poco para permitir que su lengua pasara por mi carne ansiosa. Jadeé, colocando una mano encima de su cabeza para mantener el equilibrio. "Es muy difícil no decir '¡delicioso!'…" Y cuando dijo lo último, me mordisqueó juguetonamente. Chillé con fuerza, golpeando la parte superior de su cabeza. Se echó a reír bajito, poniéndose de pie. Me miró directamente a los ojos al mover sus manos por debajo de mi bikini frotándome con loción bronceadora. "Tampoco me gustaría que se quemara."
"Eres. Malo," tartamudeé.
Me dio una sonrisa torcida. "Lo soy, señorita." Solo puse los ojos en blanco.
"Tienes que comportarte."
"Bien…" Bufó juguetonamente. Edward entonces me dio una nalgada y dijo, "Coloca tu lindo trasero en esa silla para poder ver que te rostizas en el sol."
"No voy a rostizarme." Rodé los ojos.
"Broncearse es hornearse. No que no esté interesado en ver cómo te ves con un bronceado." Se fue a su silla y se sentó, sacando un libro. "Yo estaré justo aquí, pretendiendo leer inocentemente, pero en vez de eso estaré fantaseando con las cosas sucias que podría hacerte en el agua y en la arena."
Sonrió con picardía y se puso sus gafas de sol.
Mi novio era un cretino, pero que me jodan si no lo quería más por ello.
Así que, me puse mis gafas de sol y me recosté en la silla de playa. Me gustaba la sensación del caliente sol en mi espalda en contraste con la brisa fría. Me rodé en diferente posición cada pocos minutos, para que no quedara 'medio cocida' en palabras de Edward.
Aproximadamente una hora más tarde, todos volvieron sin atrapar un solo pescado. Eso no era normal para mi papá que podía atrapar pescados hasta en su peor día. Pero en vez de estar malhumorado por ello, se la estaba pasando genial. Incluso consiguió que Kate hablara.
De modo que seguimos con nuestro plan original de hamburguesas. Las niñas entraron al agua a jugar, mientras los adultos preparaban la comida.
"¿Te la estás pasando bien, papi?" Pregunté con una sonrisa. Me había puesto mis pantalones cortos, pero decidí dejarme el traje de baño, ya que era bastante cómodo.
"Sí, así es," sonrió con cariño. "De verdad me agrada esa Bridget. Es divertidísima, Edward."
"A ella también parece agradarle," mi novio respondió, picando la parrilla con un palo para asegurase que todos los carbones estuvieran ardiendo. No sabía que Edward sabía asar a la parrilla, pero no debería sorprenderme. Sabía hacer de todo cuando se trataba de cocinar.
"¿Eso crees?" Dijo con un suave suspiro y una sonrisa. "Bueno, puedes traerla para subir al bote con nosotros cuando quieras. Es una pescadora natural. Incluso, casi atrapó un pez."
"¿Casi?"
"Sí. Se asustó cuando cayó al piso del bote y lo arrojó del vuelta al agua, pobrecita," se rio entre dientes. "Desearía haber tenido una cámara."
"Bueno, en realidad, señor," dijo Edward, ignorando el bufido de mi padre al escuchar la palabra 'señor'. "Estaba considerando llevar a las chicas a un juego de béisbol algún día en el siguiente par de semanas. Sería un juego entre semana. Sé que le gustan los deportes," su voz se apagó, guiñándome un ojo de modo que mi padre no pudiera verlo.
Sabía exactamente lo que estaba haciendo. Me estaba ayudando a pasar tiempo con toda la gente que más amaba, mientras tachaba algo más de mi lista.
Sin duda lo recompensaría cuando llegáramos a casa.
"¿Los Rangers?" Mi papá preguntó pensativo. "¿En serio? Mm, creo que esa me parece una fantástica idea. Hay un juego en un par de semanas que realmente quiero ver. Es un lunes. Van a regalar bolas de béisbol o algo así."
"Un lunes sería perfecto," concordó Edward. "¿Le gustaría ir con Bella, con Bridget y conmigo? No creo que Tanya quiera ir porque no le gustan los deportes, pero también iba a preguntarle."
"¡Me encantaría, Edward!" Mi padre dijo con un tono de voz indudablemente tierno. Era muy diferente a la voz de oficial de policía. "¿Sabes? Eres un buen hombre. Bueno con los niños. Es muy amable de tu parte permitir que tu tío y tu tía tengan un descanso. No conozco muchas personas que harían eso voluntariamente."
Mi dulce novio deslizó su brazo alrededor de mi cintura, besando ligeramente la cima de mi cabeza. Suspiré contenta. A mi padre le agradaba Edward. Incluso se llevaba bien con su familia—los que conocía, de todos modos. Era como si todos encajáramos de esa forma. Miré a los intensos ojos verdes de mi novio y me maravillé por la expresión de felicidad que resplandecía en ellos.
"Gracias, señor," dijo, mirándome y no a mi padre. Apretó mi cintura con fuerza. "Amo a mi familia."
Sabía exactamente lo que estaba diciendo. Estaba diciendo que ahora yo era parte de su familia. La idea me llenó de calidez, desde la punta de mis dedos cubiertos de loción bronceadora hasta la cima de mi cabeza que recibía otro cariñoso beso de Edward.
(1) Vestido largo y suelto, por lo general de brillante colorido o estampado, que es utilizado especialmente por las mujeres hawaianas.
Primero que nada, espero que todos estén bien, que estén tomando las medidas necesarias para cuidar su salud. Espero que Dios nos dé a todos la fortaleza necesaria para salir adelante. Cuídense mucho por favor *abrazos y besos virtuales*
Pues bueno, por lo visto, como dijo Edward nos acercamos al fin de la lista y eso significa, el fin de esta historia. Solo faltan unos cuantos capítulos y por supuesto, podemos terminarla más rápidamente si ustedes corresponden como saben hacerlo, así que, si leyeron el capítulo, usen el cuadrito de abajo y escriban qué fue lo que más les gustó, si no se les ocurre que escribir, con un gracias es suficiente. Lo importante es saber que están allí, que leen y agradecen el tiempo dedicado a la traducción y beteo de esta historia para su diversión, no les cuesta nada, hay que ser agradecidos. Les recuerdo que ese es el único pago que recibimos por dedicar de nuestro tiempo para su diversión :) Háganlo y así veremos en que termina la historia de estos dos.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: JessMel, kaja0507, YessyVL13, Andrea Ojeda, Brenda Cullenn, A, miop, Smedina, NaNYs SANZ, Vrigny, glow0718, injoa, freedom2604, lagie, Car Cullen Stewart Pattinson, Jade HSos, Gabriela Cullen, alejandra1987, piligm, Aislinn Massi, Lectora de Fics, Manligrez, BereB, rjnavajas, LoreVab, somas, Adriu, Pameva, JANETH A SANDOVAL, Gabs Frape, AnnieOR, paupau1, Rossi, Valevalverde57, Tata XOXO, aliceforever85, Esal, cavendano13, Marie Sellory, bbluelilas, EriCastelo, patymdn, jupy, Tecupi, Mafer, ariyasy, Ali-Lu Kuran Hale, Lizdayanna, Lady Grigori, Liz Vidal, PRISOL, Bertlin, Kriss21, Say's, Pam Malfoy Black, saraipineda44, Yoliki, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? DEPENDE DE USTEDES.
