Nowaki trabajaba aquel domingo, por lo que Hiroki tuvo que preparar el desayuno para los niños. Una vez listo, fue al dormitorio de Haruki para despertarlos. Se sorprendió al ver a los pequeños ya despiertos y jugando.
- ¿Qué hacéis despiertos?- Dijo Hiroki.
- Jugar.- Respondió Naoki.
- Bueno, pues ahora toca desayunar.- Dijo el profesor.- Así que a lavarse las manos.
- Están limpias.- Dijo Haruki enseñándole sus manitas a su padre.
- Siempre hay que lavarse las manos antes de comer.
Los niños hicieron lo dicho y luego se sentaron a desayunar. Hiroki les observaba sonriendo cuando Kane salió de su habitación, cosa que sorprendió al profesor por lo temprano que era.
- Muy buenos días a todos.- Saludó un muy sonriente Kane, dio un beso a cada niño y luego se acercó a Hiroki con la intención de abrazarle.
- Quita, bicho.- Dijo el profesor.
- Estoy tan feliz que ni me duele tu rechazo.- Dijo Kane tomando asiento.- Hiroki, te tengo que contar algo.
- No me interesa si anoche...- Comenzó a decir Hiroki y miró de reojo a los niños.-...estuviste jugando con alguien.
- Exactamente. Me he enamorado.- Dijo Kane y Hiroki resopló.
- Siempre que juegas con alguien te acabas enamorando.
- Esta vez es de verdad, Hiroki. Jugué con Sato-chan.- El profesor abrió los ojos muy sorprendido.
- Niños, si ya habéis acabado de desayunar podéis ir a jugar.- Dijo Hiroki y los niños se fueron muy sonrientes.- ¿Te has acostado con Satoru?
- Sí, fue mágico.- Dijo Kane.- Jamás me habían tratado con tanto cariño, estoy seguro de que me quiere. Sato-chan es el hombre de mi vida.
- A ver, tómate las cosas con calma, ¿vale?- Le dijo Hiroki.- ¿Lo habéis hablado?
- No hay nada de qué hablar, nos vamos a casar.
- Kane, sois amigos desde hace mucho, es mejor que lo habléis y aclaréis las cosas.- Le dijo Hiroki y Kane negó.
- Me quiere, estoy seguro de ello. Fue tan cariñoso...
- Kane...
- Papá.- Interrumpió Haruki llevando una caja.- ¿Podemos jugar?
- ¿Con la arena?- Suspiró Hiroki sabiendo que los niños lo iban a poner todo perdido.
- Vamos a hacer un castillo.- Dijo Naoki.
- Vale, esperad a que cubra con papeles la mesa y os ponéis a jugar ahí.- Dijo Hiroki.
- Voy a enviarle un mensaje.- Dijo Kane sonriente mientras el profesor preparaba todo para que los niños jugaran con la arena de colores que él tanto odiaba.
- Cuidado con lo que le pones.- Le advirtió Hiroki.
- Enviado.- Sonrió Kane.
- ¿Qué le has dicho?
- Hola, mi amor. ¿Cómo has amanecido? Tengo muchas ganas de verte.- Leyó Kane.
- Un poco intenso, ¿no crees?- Dijo Hiroki y el móvil de Kane vibró.
- ¡Es él!- Exclamó emocionado y sonrió todavía más al leer el mensaje.- ¡Está loquito por mí!
- ¿Qué ha dicho?
- Buenos días. Voy de camino a tu casa, quiero que hablemos.- Dijo Kane y Hiroki hizo una mueca.- Se moría por verme y ya está viniendo...
- Ese hablemos no pinta muy bien.- Dijo Hiroki y les indicó a los niños que ya podían empezar a jugar.- Tened cuidado de no tirar arena al suelo.
- Vale.- Dijeron los dos niños a la vez.
- No tienes ni idea, seguro que va a pedirme ser su novio formal.
- Kane, no te hagas ilusiones.- Le dijo Hiroki y escucharon el timbre.
- ¡Ya está aquí!- Exclamó Kane corriendo hacia la puerta. Abrió y se encontró con Misaki y Akihiko.- Vaya mierda, sois vosotros...
- Igualmente.- Dijo el escritor mientras Misaki miraba a su amigo extrañado.
- ¡Mami!- Exclamó Naoki y Misaki entró para ir a saludar a su hijo.
- ¿Cómo está mi peque?- Dijo el estudiante dándole un beso al niño.
- Estamos haciendo un castillo.- Respondió Naoki.
- Muy bien.- Sonrió Misaki acariciando la cabeza del otro niño, quien sonrió a su tío.
- Kane, ¿quieres cerrar la puerta?- Le dijo Hiroki y el nombrado gruñó, fue a cerrarla pero alguien se lo impidió.
- No cierres, ya estoy aquí.- Dijo Satoru. Kane sonrió y se lanzó sobre él con la intención de besarle pero Satoru apartó la cara y se limitó a darle un abrazó.
- ¿Se lo contamos a Misaki?- Preguntó Kane.
- ¿Contarme qué?
- Nada, Misaki.- Dijo Satoru.- Kane, ¿podemos hablar en privado?
- ¿Cómo que nada?- Dijo Kane frunciendo el ceño.
- Kane, lo de ayer fue increíble, de verdad, pero creo que no debería volver a pasar.- Dijo Satoru.
- ¿Por qué?
- Dios, es como ver una catástrofe natural.- Murmuró Hiroki.
- Porque eres mi mejor amigo y no me gustaría que las cosas se pusieran tensas entre nosotros.
- ¡Pero estoy enamorado de ti!- Exclamó Kane con lágrimas en los ojos y Misaki abrió la boca sorprendido.
- ¡Por eso mismo!- Dijo Satoru.- Es lo que te pasa siempre, ¿no te das cuenta? Te acuestas con alguien y de repente te enamoras. Lo siento pero yo no quiero ser uno más, yo quiero seguir siendo tu amigo.
- Pero esta vez es de verdad, jamás me había sentido como...
- Kane, es lo mejor.- Le cortó Satoru. Kane rompió a llorar y le dio un empujón.- Kane...
- ¡ERES UN MIERDA!- Le gritó Kane y, por primera vez, a Satoru le dolió que su amigo le insultara. Kane se metió en su habitación y se encerró.
- Satoru, ¿qué ocurre?- Preguntó Misaki preocupado. El nombrado se giró a mirarle con lágrimas en los ojos.- ¿A qué ha venido todo eso?
- Yo...
- Satoru, dale unos días.- Dijo Hiroki dándole unas palmaditas en la espalda.
- Lo último que quiero es hacerle daño.- Murmuró Satoru con tristeza.
- Lo sé.- Dijo el profesor.
- No puedo irme así.- Dijo Satoru mirando la puerta del dormitorio de su amigo.
- Ahora mismo no te va a escuchar.- Le dijo Hiroki.- Yo hablaré con él.
- Satoru, estás muy nervioso.- Dijo Misaki.- Te acompañaré a casa.
- No hace falta...
- Sí, así me cuentas qué ha pasado.- Dijo Misaki.- Hiroki, ¿hablas tú con Kane?
- Sí, Misaki, no te preocupes.
- ¿Han follado?- Susurró Akihiko una vez Misaki y Satoru se hubieron marchado.
- Sí.- Asintió Hiroki.- Kane estaba muy ilusionado...
- Seguro que se le pasa pronto.
- No sé yo...- Dijo el profesor.- Voy a intentar hablar con él, vigila que los niños no se coman la arena.
- No creo que sean tan tontos...
- Kane, soy yo.- Dijo Hiroki llamando a la puerta pero no obtuvo respuesta.- Satoru ya se ha ido, ¿podemos hablar?- Suspiró al no obtener respuesta.- Me gustaría contarte la primera vez que Nowaki y yo lo hicimos, ¿puedo pasar?
- Vale.- Escuchó la voz temblorosa del joven y Hiroki entró. Kane se encontraba hecho un ovillo sobre su cama.- Odio verte así.- Hiroki se tumbó a su lado abrazándole.
- No le gusto...- Dijo Kane llorando.
- Kane, tú vales mucho y puedes estar con cualquiera. Eres un chico guapo e inteligente.
- ¿Entonces por qué no quiere estar conmigo?
- Porque le da miedo que salga mal y dejéis de ser amigos.- Respondió Hiroki.
- ¿Y cree que después de lo de hoy voy a querer seguir siendo su amigo?
- Kane...
- Me ha hecho mucho daño y no quiero saber nada de él.- Dijo Kane sin parar de llorar.- Me ha ofendido cuando ha dicho que no quiere ser uno más, como si yo fuera... ¿Qué hay de malo en que quiera disfrutar de mi sexualidad? ¿Tanto le jode que haya estado con más hombres que él?
- No ha querido decir eso.- Dijo Hiroki.
- No le defiendas.- Dijo Kane.- Tienes que ponerte de mi parte.
- Aunque no lo parezca, yo siempre estoy de tu parte.- Le dijo el profesor sin romper el abrazo.
- Oye, ¿no me ibas a hablar de Nowaki?- Dijo Kane y Hiroki sonrió de lado.
- La primera vez que lo hicimos estábamos muy borrachos y yo me fui del hotel a la mañana siguiente sin decirle nada.- Dijo Hiroki.- Me avergüenzo mucho de aquello, me porté mal con él pero en aquel momento pensé que era lo mejor.
- ¿Quieres decir que Satoru y yo vamos a acabar juntos como vosotros?
- No, Kane, cada caso es distinto.- Suspiró el profesor.- Lo que quiero decir es que nos dejamos llevar cuando las cosas están en caliente, date tiempo a ti y dale tiempo a Satoru. Estoy seguro de que volveréis a ser amigos.
- Pero yo no quiero ser solo su amigo...
- ¿No te importa vuestra amistad?
- Claro que me importa, pero me he enamorado.- Dijo Kane todavía llorando.
- Ay, mi niño tonto...- Hiroki acarició el cabello del menor y se quedaron en esa posición durante un tiempo, hasta que comenzaron a escuchar demasiado ruido en el salón.- Este Akihiko es peor que ellos.
- Ve con ellos, no te destrocen la casa.
- No, me apetece estar contigo.- Le dijo Hiroki.
- A partir de ahora lloraré cuando quiera que me trates bien.- Dijo Kane con una pequeña sonrisa y Hiroki le dio un pellizco.- ¡Joder!
- Yo jamás te trato mal.
Shinobu llegó a casa cansado, aquel domingo había salido a tomar algo con su madre, quien era la única persona de su familia que le hablaba, y la mujer no había parado de enseñarle fotos de la hija de Risako. Shinobu sentía que había agotado su sonrisa falsa para lo que quedaba de mes.
Miyagi se encontraba sentado en la mesa de la cocina, escribiendo algo en una libreta. Por su expresión, Shinobu supo que el mayor estaba haciendo números.
- Ya estoy aquí.- Dijo el menor abrazándole por la espalda.- ¿Qué haces?
- Cuentas, llegamos muy justos a final de mes.- Respondió Miyagi sin apartar la vista de los papeles.- Oye, Shinobu-chin, ¿no vas mucho a la peluquería?- El estudiante le miró extrañado.
- No, voy lo normal.
- Bueno, vas bastante más que yo.- Dijo el profesor.- Y haces mucho más gasto que yo. No te lo tomes a mal pero si yo puedo ir unas cuatro veces al año, no entiendo por qué tú vas unas quince.
- ¿No te gusta mi pelo?- Le preguntó Shinobu poniéndose a la defensiva.
- Ya sabes que no lo digo por eso, lo digo porque gastas mucho dinero en...
- Miyagi, la peluquería no me la puedes tocar. Quítame otra cosa pero eso no, no es ningún capricho.
- ¿Y por qué no vas a una más asequible? Hay algunas en las que te atienden estudiantes y son mucho más baratas.
- No voy a dejar que me haga el tinte cualquiera.- Dijo Shinobu tajante.- Además, mi peluquero sabe qué es lo que quiero, entro y no tengo ni que hablar.
- Shinobu, gastas unos 10000 yenes al mes en la peluquería. Nos vendría muy bien ese dinero.
- Miyagi, es una necesidad.
- ¿Y si te hago yo el tinte?- Propuso el profesor y Shinobu le miró horrorizado.- Venden en los supermercados y seguro que es muy sencillo de...
- Ya está, me pondré a trabajar y yo me pagaré mis cosas.- Dijo Shinobu decidido.- No pienso seguir malgastando tu dinero en mis absurdos caprichos.
- No, Shinobu, no es eso... Sabes que a mí no me importa, pero la verdad es que...- Dijo Miyagi y comenzó a adquirir un tono rojizo en las mejillas.- Me han despedido...otra vez.
- ¿Qué? ¿Por qué?- Preguntó Shinobu y el mayor suspiró.- Mi padre lo ha vuelto a hacer, ¿verdad?
- Lo bueno es que me van a dar el finiquito y...
- No, ya estoy harto.- Dijo el rubio.- Voy a hablar con él.
- No, es mejor que no, no quiero que las cosas empeoren.
- ¿Cómo van a empeorar? Ya ha conseguido que te echen de tres institutos.- Dijo Shinobu.- Esto tiene que parar.
- Shinobu-chin, no vale la pena.- Dijo Miyagi.- Podemos apretarnos el cinturón durante un tiempo y, bueno, en unos meses ya serás abogado y las cosas serán más fáciles.
- Me pondré a trabajar ya.
- No, tu trabajo es estudiar y debes centrarte en eso. Yo me encargaré del tema del dinero y no te preocupes por tu pelo, haré todo lo posible para que puedas ir a esa peluquería.
- No es justo que tú cargues con todo, tienes que empezar a dejar de verme como a un crío.- Le dijo Shinobu.- Si hay un problema deberíamos solucionarlo los dos.
- Y lo haremos juntos, tú estudia y en unos meses nos irá mejor.- Dijo Miyagi y Shinobu suspiró.
- Puedo volver a hacer de modelo.
- No, Shinobu-chin, no quiero que tu padre lo vea y sepa que no puedo darte todo lo que tú te mereces. Le dije que no te faltaría de nada...
- ¿Y de quién es la culpa? Ese hombre no ha parado de putearnos y, sinceramente, lo que piense me da igual. ¿Sabes qué? Voy a decírselo a mi madre y voy a decirle que se divorcie, que se merece a alguien mejor. Mi padre es un puto inútil y te aseguro que sin mi madre no dura ni un día.
- Shinobu, no malmetas.
- No es malmeter, es contarle a mi madre la verdad.
- Shinobu-chin, déjalo estar, saldremos de esta.- Le dijo Miyagi acariciando su mano.- Mañana ya tengo una entrevista de trabajo.
- Está bien.- Suspiró Shinobu.
Misaki miró extrañado a su novio, quien estaba escuchando lo que decía Naoki, quien era muy dicharachero. Akihiko se volvió a llevar la mano a la cabeza y se rascó. Misaki frunció el ceño y miró a su hijo, quien reía rascándose también de vez en cuando la cabeza.
- Y Haru va a estar conmigo porque es mi más mejor amigo y podemos ir chico con chico y yo quiero estar con Haru y Haru quiere estar conmigo. Y una niña quería estar conmigo pero no puedo porque yo voy con Haru.
- Claro, enano, si tu pareja es Haru no puedes ir con otra persona.- Dijo Akihiko con una sonrisa, volviendo a rascarse.
- Nao-chan, si no paras de hablar no puedes comer. Ya nos contarás después lo del festival de la guarde.- Le dijo Misaki al niño, quien asintió.- Usagi-san, ¿estás bien?
- Sí, ¿por?
- No, nada, como te estás rascando tanto...
- Sí, me pica la cabeza.- Asintió el escritor.- Igual es alergia.
- ¡Y a mí!- Exclamó el niño.
- ¿A ti también te pica, Nao-chan?
- Sí.- Dijo el niño y Misaki frunció el ceño.
Al acabar de cenar, el castaño subió a su hijo al baño y ahí comenzó a revisarle la cabeza. Suspiró al encontrar a los causantes del picor de su pequeño.
- Vaya engorro.- Murmuró el estudiante y luego alzó la voz para llamar a su novio.- ¡Usagi-san, ven!
- ¿Qué ocurre?- Dijo el escritor entrando en el baño.
- Siéntate.- Le indicó Misaki y el mayor obedeció. El castaño comenzó a revisar su pelo.
- Me encanta cuando te pones cariñoso.- Sonrió Akihiko, contento de que su novio quisiera acariciarle el cabello. Le hizo un gesto a su hijo para que fuera hasta él y lo sentó en sus piernas.- Misaki, qué dulce eres...
- Lo que me temía, tú también tienes piojos.- Anunció Misaki.
- ¿QUÉ?- Exclamó el escritor alarmado.- Imposible, jamás he tenido, ni siquiera de niño.
- Pues enhorabuena, una experiencia más.- Le dijo Misaki.- Usagi-san, no pongas esa cara que no es para tanto. Mañana iré a la farmacia y en nada todos esos bichitos estarán muertos.
- ¿Y por qué tengo yo y no tú?- Dijo Akihiko.
- Porque eres tú quien se ha pasado todo el día jugando con los niños.
- ¿Me tendré que rapar?- Preguntó Akihiko asustado.
- Por supuesto que no, no seas tan dramático.- Le dijo Misaki y fue a darle un beso en la mejilla pero el escritor se apartó.
- Misaki, lo eres todo para mí y no quiero contagiarte.
- Usagi-san, son solo piojos...
- Dormiré en la habitación de Nao-chan, esa será la zona de cuarentena.- Dijo Akihiko poniéndose de pie con el niño en brazos y alejándose del estudiante.- Será mejor que mantengamos la distancia hasta que todo pase.
- Usagi-san, no es tan grave.- Dijo Misaki.
- No me perdonaría jamás el contagiarte.
- Haz lo que quieras.- Suspiró Misaki.- Voy a llamar a Hiroki, seguro que Haru-chan también tiene.
- Si Haru-chan también es uno de los infectados, dile a Hiroki que yo puedo hacerme cargo de él hasta que estemos limpios.
- ¿Puedes parar de dramatizar? Nadie se pone de cuarentena por unos piojos y Hiroki no va a desterrar a su hijo solo por eso.
- No es desterrar, es asegurarse de que la epidemia no se expande.
- ¿Qué epidemia? De verdad, Usagi-san...
Habían pasado tres días y Kane seguía sin responder a los mensajes de Satoru. Seguía enfadado con él, para él aquel encuentro fue algo especial y le dolía que para su amigo no fuera así. También le dolía que Satoru no le creyera cuando decía que estaba enamorado.
- Kane, ¿te pica la cabeza?- Le preguntó Hiroki entrando en su dormitorio.
- No.
- Menos mal, Haruki tiene piojos.- Dijo el profesor.- Oye, no puedes seguir encerrado en la habitación.
- No estoy encerrado, he ido a trabajar.
- Ya, pero solo sales para trabajar y antes...
- No me apetece.- Se limitó a decir Kane.
- Satoru ha llamado, dice que no das señales de vida. Está preocupado.- Dijo Hiroki y Kane resopló.- He pensado en invitarle a cenar mañana.
- No, Hiroki, si le invitas jamás te volveré a hablar.
- Pues entonces sal, conoce gente, pásalo bien pero no te pases toda la tarde tumbado en la cama autocompadeciéndote. No me gusta verte así y, como sigas con esa actitud, me obligarás a hacer algo que no quiero.
- ¿Me vas a echar de casa?
- No, saldré de fiesta contigo y me aseguraré de que te lo pasas bien.- Dijo Hiroki haciendo sonreír a Kane.
- Gracias, Hiroki, pero sé lo mucho que odias salir de fiesta ahora que tienes a Haru.- Dijo Kane.- Te prometo que este sábado saldré, se lo diré a Shinobu.
- También se lo puedes decir a Satoru...
- ¿Por qué insistes tanto?
- Porque no quiero que dejéis de ser amigo. Os conozco desde que teníais doce años y siempre habéis estado juntos.
- Me lo pensaré, ¿de acuerdo?
- Vale.
Tal y como dijo, Misaki compró un producto para acabar con aquellos condenados bichos. Se lo aplicó primero a su hijo y luego a su novio y les indicó que tenían que estar veinte minutos con la cabeza tapada. Era algo complicado, teniendo en cuenta que el pequeño no paraba quieto e intentaba tocarse la cabeza.
El teléfono fijo sonó y Misaki le indicó al escritor que vigilara al pequeño. El estudiante respondió y sonrió al escuchar la voz de Aikawa.
- ¿Cómo está el sensei?
- Bien, como siempre.
- ¿De verdad? Me envió anoche un correo diciendo que se ha cogido la baja y no puede trabajar.
- ¿Qué?- Dijo Misaki confundido.
- Mencionó algo de unos parásitos. ¿Dónde los tiene? ¿En el intestino? ¿Es muy grave?
- Disculpa, Aikawa, pero me pillas en mal momento. Te llamo en unos minutos.- Dijo Misaki. Después de colgar se dirigió con cabreo a su novio.- ¡Usagi-san! ¿Se puede saber qué te pasa en la cabeza?
- Pues que tengo piojos.- Respondió el escritor.
- ¿Cómo se te ocurre preocupar a Aikawa de esa manera? ¡Tener piojos no es obstáculo para trabajar!
- Bueno, pica mucho.
- ¡Llama a Aikawa y pídele disculpas!
- Misaki, no puedo decirle que tengo piojos, va a pensar que soy un guarro.
- ¡Pues haberlo pensado antes de decir que tienes parásitos!
- Es que son parásitos.
- De verdad, cuando te pones en plan crío...
- Misaki, sé comprensible.
- Mami, pica.
- Ya lo sé, corazón, cinco minutos más.- Le dijo Misaki con voz dulce.- Usagi-san, llama inmediatamente a Aikawa, no te lo voy a volver a repetir.
- Está bien, le diré que ha sido una broma.- Suspiró el escritor y salió a la terraza a hacer la llamada.
- Mami, ¿me pintarás la cara para el festival?
- Corazón, mami tiene clase hasta tarde y no podré, iré cuando el festival empiece y os veré bailar a Haru-chan y a ti, ¿vale?
- ¿Y quién me pintará la cara?- Preguntó Naoki con cara triste.
- El tío Nowaki irá pronto y os pintará la cara.
- Pero yo quiero que me pinte la cara de tigre.- Dijo Naoki.
- Pues te pintará un tigre.
- ¿Sabe pintar tigres?- Preguntó el niño preocupado.
- Claro.
- Mami, llama al tío y pregúntale si sabe.
- Nao-chan, no voy a molestarle para eso. Además, el tío Nowaki hace muy bien los tigres, es todo un experto.
- Llámale, por fa...- Dijo el niño haciendo un puchero. Misaki suspiró y sacó su móvil.
- Ten, pregúntale tú.- El estudiante le tendió el móvil a su hijo y este lo agarró con sus dos manos y se lo puso en la oreja.
- Hola, Misaki.
- ¡Tío!
- Hola, cariño. ¿Cómo estás?
- Bien. Tío, ¿tú sabes pintar tigres?
- ¿Pintar tigres?- Dijo Nowaki extrañado.
- Quiero que me pintes un tigre en la cara para el festival.
- Nao-chan, así no se piden las cosas.- Le dijo Misaki en voz baja.
- Por favor, tío.
- Claro que sé, Nao-chan. No te preocupes por eso que serás el mejor tigre.
- Gracias, tío.
- De nada, cielo.
- ¿Y Haru-chan? ¿Qué le vas a pintar en la cara?- Quiso saber el pequeño.
- No lo sé, todavía no me ha dicho nada.
- Puedes pintarle un tigre porque así vamos iguales, bailamos juntos y está bien si vamos los dos de tigre. Una niña quería ponerse conmigo pero yo voy con Haru-chan y solo puedo ir con él. Así que píntale un tigre a él también porque vamos juntos.
- Naoki, deja que Haru-chan decida por sí mismo.- Le dijo Misaki.
- Será mejor que lo habléis entre vosotros y ya me decís.- Le dijo Nowaki riendo suavemente.
- Tío.
- Dime.
- ¿Sabes que tengo piojos?
- Nao-chan, no hace falta que se lo cuentes a todo el mundo.- Dijo Misaki riendo.- Además, el tío ya lo sabe.
- Sí, lo sé. Haru-chan también tiene.
- Y mi papá.
- ¿Akihiko también? Pobre.
- Papá se va a enfadar porque has contado su secreto.- Le dijo Misaki sin borrar la sonrisa.- Venga, despídete del tío.
- Adiós, tío, mami quiere que no hable más contigo.
- ¡Naoki!
- Adiós, Nao-chan.- Dijo Nowaki riendo. Misaki le quitó el móvil a su hijo rápidamente.
- Nowaki, que yo simplemente le he dicho que se despida porque ya te ha preguntado lo que tenía que preguntar, no es que no quiera que hable contigo.
- Misaki, tranquilo, ya lo sé. Los niños son así de naturales. No te preocupes tanto.
- Es que lo cuenta todo, no puedo comentar nada delante de él sin que luego lo diga.- Dijo Misaki haciendo reír al médico.
- Nao-chan es muy gracioso.
- Supongo que sí. Oye, muchas gracias por ofrecerte a ir pronto a lo del festival.
- No te preocupes, ese día no trabajo.
- Menos mal, porque Usagi-san también tiene una reunión...
- Vosotros ni os preocupéis, yo me encargo de vestir a los niños y de pintarles la cara.
- Perfecto. Bueno, voy a lavarle la cabeza a Nao-chan, que le he puesto lo de los piojos.
- De acuerdo, Misaki. Hasta pronto.
- Adiós, Nowaki.- Dijo Misaki y colgó.- ¡Usagi-san, ya es la hora!
- Menos mal, esto es insufrible.- Akihiko volvió a meterse en el baño.- Además, huele a caca.
- Sí, huele a caca.- Dijo Naoki riendo.
- ¿Has hablado con Aikawa?
- Por desgracia.
- ¿Le has pedido perdón?
- Sí, algo así.- Dijo el escritor.
- Papá, el tío me va a pintar la cara de tigre.- Dijo el niño sonriendo.
- Pues tendrás que practicar tu rugido.- Le dijo Akihiko y el niño emitió una especie de gruñido, haciendo reír a sus padres.- ¡Vaya fiera!
- Venga, fiera, a ver esa cabecita.
