HOLA!
No pensaríais que iba a dejar tirada esta historia, ¿eh?
En dos días, el siguiente.
Este capi, os va a gustar... ;-)
Disfrutarlo...
CAPÍTULO 34
Carlisle y Bella iban a cazar y bajaban al continente. Ellos dos solos.
La idea de Jasper y Alice había sido buena, solo que fallaban en las formas.
Con Carlisle se acercaban a los muelles, pero no se escondían, agazapados. Si no que se sentaban, bastante alejados de los pescadores, como si fueran dos turistas, viendo el anochecer.
- Con calma Bella. No los olfatees como presas. Abre tu sentido del olfato, intentando clasificar los olores; aquí en los muelles, hay muchas fragancias. – le aconsejaba como buen instructor.
Otras veces se iban cerca de las aldeas, las que estaban adentradas en los bosques. Allí, también había diversidad de aromas.
Era una manera de que Bella ejercitara su sentido olfativo. Que aprendiera a oler y disfrutar de su sentido, no solo como mero instrumento de caza.
Ella se sentía desbordada por las fragancias humanas, pero Carlisle la obligaba a respirar. En alguna ocasión tubo que sujetarla por detrás, haciendo una cárcel, pero no dejaba que hullera.
Ella se lamentaba, gruñía y se retorcía, pero Carlisle tenía una fuerza mucho mayor de la parecía.
Cada pocos días volvían a la casa con todos. Bella debía aprender a distinguir, a clasificar. Y por supuesto, que no se convirtiera en una salvaje.
Además, pasar tiempo todos juntos, la relajaba. Aunque se sintiese un poco abrumada por la presencia de Edward.
El cual estaba fascinado con ella. Era una inmortal elegante, y muy atrayente.
Nunca hubiese imaginado que Bella, con todas las dudas que tuvo siempre para transformarme, resultase ser una vampira tan imponente.
Así pasaron un par de meses, y Bella iba sintiéndose más tranquila, menos alterada al acercarse a humanos. El trabajo de Carlisle iba haciendo efecto, poco a poco.
Pero Carlisle no le permitió acercarse ni un centímetro más que lo establecido el primer día.
- Ya me encuentro más tranquila, podíamos forzar un poco más. – Volvía a insistir, ahora en presencia de toda la familia. Carlisle ya negaba con la cabeza. – Llevamos más de dos meses así… es… - Bella alza las manos al cielo - ¡Desesperante!
- Bella, así debe ser. Con calma, despacio. No quiero "forzar" la situación. Un mal gesto te haría retroceder cien pasos.
- Bella… Pronto todo esto quedará en un recuerdo – la intentaba reconfortar Esme. – Pero hay que seguir los pasos.
- ¿A que ahora ya distingues y reconoces varios aromas cuando bajamos? – le preguntó Carlisle. Bella asintió, aún enfurruñada – Pues de eso se trata.
Edward la miraba con ojos comprensivos. Sabía lo muy difícil que podía llegar a ser la instrucción. Él había pasado por ella, y fue uno de los motivos de dejar a Carlisle; la frustración y la obediencia ciega hacía su instructor.
- Si sigues así, pronto daréis un paso más. – Le dijo, dirigiéndose a Bella directamente; esa debía ser la tercera vez que se hablaban así, el uno al otro. – Comprendo tu estado de frustración, yo lo he vivido – y le dedicó una tímida sonrisa. – Pero compensa sobremanera.
Bella lo miró, saliendo de su enfurruñamiento. Que él la hablara era algo casi hasta insólito, y que le dedicara una sonrisa, aunque fuese tan liviana, aún más.
Ambos mantenían un distanciamiento con el otro. No era molesto para el resto, ya que eran "políticamente correctos", pero si les llamaba la atención, que tras dos meses todos juntos, no hicieran por acercarse, aunque fuese un poco.
Pero ambos estaban confusos sobre los sentimientos del otro. A parte que sus propias meditaciones internas los tenían bloqueados.
Tal como le dijo Edward, el aguantar un poco más, y seguir siendo una buena alumna, le conllevó un avance.
Carlisle sopesó que era hora de acercarse un poco más, tanto en los muelles, como en las aldeas.
Bella, como buena alumna, iba reaccionando muy bien.
Por supuesto, tenía que hacer un gran esfuerzo, pero día a día, le costaba menos oler a los humanos.
Un día, como otro cualquiera, justo cuando iban a irse al continente, Carlisle le dio una gran sorpresa a Bella.
- A llegado la hora de avanzar un poco más – Bella lo miró sorprendida y, curiosa. – Hoy vamos a llevar compañía. Jasper vendrá con nosotros.
Bella se giró hacía el nombrado con una gran sonrisa en su rostro.
- Es hora de ir bajando siendo más. Será, más divertido – Aclaró.
Los tres vampiros se sentaron en los muelles, olfateando. Tras unas horas, Carlisle llevó a cabo otra prueba, más arriesgada. Era hora de que Bella diese otro paso.
- Ahora, - dijo Carlisle levantándose de donde permanecían sentados - vamos a dar un paseo. Te mereces un premio por aguantar tan bien y, apenas, protestar – le dedicó una mirada divertida.
Bella lo miró asombrada. No esperaba, para nada, un paso tan tremendo.
- Me vas a dar la mano, y caminaremos. Solo nos acercaremos unos metros.
Carlisle miró hacía Jasper, el cual asintió. Él iba detrás de ellos, de forma desentendida.
Bella estaba pletórica de semejante premio.
En un momento dado se giró para mirar a Jasper, e interceptó un gesto de entendimiento entre él y su padre.
- Por eso bajó Jasper… Para ir calculando mi estado de ánimo, ¿verdad? – No estaba recriminándoles nada, estaba agradecida, pero no pudo evitar sentir un punto de malestar.
- Lo estás haciendo genial, Bella. – la encaró Jasper, - pero aún estás muy inestable. – La miró con intención – Pero desde que todos están aquí y sigues a rajatabla las normas de Carlisle, estás muchísimo más controlada. Y cazas mucho menos… Vas aguantando tu sed de forma magistral.
Bella suspiró, y asintió dándole la razón a su hermano.
Cuando Bella quiso darse cuenta, estaban tan solo a unos treinta pasos de los pescadores, y estaba muy controlada.
Volteó a mirar a Jasper, y este negó.
- No. No estoy usando mi don contigo. Eres tu sola. No te quites el mérito.
Uno de los pescadores se les acercó sin previo aviso; ni Carlisle ni Jasper previnieron tal acción hasta que lo tuvieron demasiado cerca para poder moverse con libertad.
Cuando estuvo a unos diez pasos les habló tan tranquilo.
- Hola… Los he visto varias veces por el muelle… ¿son nuevos por aquí? – Se dirigió a Carlisle y a Bella.
Carlisle le dio un suave codazo a Bella para que contestase.
- Eh… sí. Estamos… en una de las islas. – Contestó nerviosa.
- Pasando un tiempo sabático. ¿Qué tal se da la pesca? – Le preguntó Carlisle, ya que vio que Bella estaba algo atorada.
Buena cosa había hecho… A los lugareños no había cosa que más le gustara que hablar sobre pesca.
El hombre, entrado en sus cincuenta, se acercó incentivado por Carlisle y charlaron durante un rato, quedando a tan solo unos cuatro pasos de Bella.
- Tranquila Bella… Relájate, pareces un palo. Si Emmet pudiera verte ahora mismo, tendría broma para una década – Le bromeó Jasper; Bella giró la cabeza mirándolo alucinada. – Aspira los olores… No lo olfatees a él. No es comida. – Su voz adquirió un tono serio, de orden militar.
Bella respiró profundo, sintiendo a Jasper tras ella, preparado para sujetarla ante un mal movimiento, el cual no se produjo.
Tuvo que concentrase mucho; muchísimo, pero consiguió aislar el olor de la sangre del humano, y obligar a su cerebro a no degustarlo. A rechazar esa fragancia.
- Me alegro de conocerla, señorita – se despidió muy amigable el pescador. - Otro día deben acercarse hasta mi barca. – Invitó.
- Por supuesto, hasta otra – Se despidió Carlisle.
Cuando el lugareño se hubo alejado lo suficiente, Carlisle y Jasper sonrieron emocionados a Bella. La cual permanecía muy controlada y con una pose relativamente relajada.
- ¡Genial Bella! – La felicitó Jasper – Es increíble como lo has llevado.
Eso fue un soplo de aire fresco para Bella; un gran avance, tremendo, y le dio un subidón a su autoestima.
Su carácter, ya bastante apaciguado, se tornó desde ese día mucho más amigable y cercano. Estaba empezando a ser ella; Bella.
- ¡Alice, Alice! – la llamó, excitada, una vez regresaron a la isla – ¿Lo has visto? – Bella entró en la casa como un torbellino y con una sonrisa que iluminaria el mundo.
- Si, nena… - le sonrió su hermana, contagiada de la alegría de Bella. – Estamos orgullosísimos de ti – le comunicó, lanzando una rápida mirada al interior, donde estaba el resto de la familia.
Todos la miraban con ojos repletos de orgullo, pero Edward tenía una luz diferente. Mucho más intensa que el resto.
Bella comenzó a moverse de forma vampírica por la casa, era como un borrón; estaba exultante de alegría. No podía estar quieta.
El resto se la quedó mirando atónitos, pero aun con las sonrisas de orgullo puestas, ya que no habían visto a Bella moverse con esa libertad, con esa falta de "pudor" hacía su condición de vampira. Ya que ella seguía usando un comportamiento humano en la casa. Solo salían a la luz sus nuevos sentidos cuando iba de caza, y siempre iba con Carlisle en exclusiva.
Y de pronto, hizo algo con lo que nadie, absolutamente nadie, contaba. O por lo menos no dentro de los próximos cien años…
Se paró delante de Edward, sobresaltándolo, a tan solo un par de pasos, mirándolo con una ilusión infantil.
- ¿Lo has visto? – Le preguntó, con unos ojos iluminados como dos soles.
- Si, por supuesto. Alice – miró para la nombrada – Me lo ha dejado ver. – Sonrió feliz – No te haces una idea de lo orgulloso que me siento de ti – Su sonrisa podría derretir un iceberg.
- Gracias… ¡siiii! – Comenzó a dar pequeños saltitos, convirtiéndola casi en un borrón.
Y tras ese acercamiento, hubo otro gesto que dejó a Edward aún más perplejo:
Sin más, dejó de saltar y apoyó suavemente su mano en el antebrazo a Edward. Fue un gesto sencillo, sin meditarlo. Tan inocente y relajado, como si lo hiciese a diario.
Su subconsciente, podríamos decir, que le jugó una mala pasada.
- Emmet… el día de salir a bailar, está más próximo – le alzó las cejas. Pero sin quitar la mano del brazo de Edward. – Y dejar a los humanos alucinados – dijo como tal cosa.
Todos se quedan completamente alucinados con esa expresión.
"¿Bella acaba de decir eso? Guauuu… Quién lo diría"
El pensamiento de Alice, llegó alto y claro a la mente de Edward, el cual asintió, incluso más atónito que el resto de la familia.
El cual estaba como enajenado percibiendo el tacto de Bella en su brazo. No se atrevía a hacer el más mínimo movimiento, para que ella no rompiera el contacto. Ya que se había dado perfecta cuenta de que Bella lo había hecho inconscientemente.
- Si, Bellita… Muy próximo… - Le contestó Emmet acercándose a ella, mientras se movía como si sonase una bachata.
Eso hizo que Bella rompiera el contacto con Edward, ya que de pronto en la estancia comenzó a oírse música latina, y ambos titanes se lanzaron el uno para el otro, comenzando a moverse como bailarines profesionales.
- Qué ganas tenía de poder bailar así contigo… - Bella miró directa y amorosa a Emmet, el cual se sentía derretir – Enséñame lo que sabes hacer, hermanito – lo retó, mirándolo con una ceja alzada.
- Mamá, vas a quedarte sin salón – Soltó Edward, comenzando a reírse. Aunque aun se sentía algo aturdido por el toque de Bella.
- Chicos… Por favor… - Suplicaba la matriarca.
Emmet tomó a Bella de un brazo y de un giro magistral, la subió a su espalda, sacándola a la terraza trasera.
La música invadió la zona, de eso se encargó Rose; en ese momento hubiese hecho lo imposible porque su esposo y su nueva hermana, siguieran disfrutando el momento.
Todos se quedaron mirándolos danzar, embelesados.
Era la primera vez, en más de dos meses que llevaban todos juntos en la isla, que habían visto a Bella tan desinhibida. Tan vampira.
Edward la contemplaba completamente enajenado por los encantos que la vampira derrochaba.
La chispa entre Bella y Emmet, fue contagiosa y todos se pusieron a bailar entre risas, incluso Carlisle y Esme se lanzaron, meciéndose suavemente.
Rose con Jasper y Alice con Edward.
- Podrías poner algo más lento – propuso Carlisle.
Bella y Emmet seguían entretenidos a lo suyo, meneándose y danzando cual bailarines de bachata.
Rose escondió una sonrisa pícara, y en dos segundos cambió el ritmo latino por una canción mucho más suave; para bailar melosos y acaramelados.
Las dos parejas jóvenes se posicionaron al lado de Bella y Emmet, en un movimiento más que preparado, cambiaron las parejas, haciéndolo de tal forma, que Edward y Bella se quedaron solos el uno enfrente al otro, a pocos centímetros.
- Venga chicos, no rompáis el momento – Los animó Emmet – Demuéstrale a Edward lo buenísima bailarina que eres – Emmet le guiñó un ojo, de forma divertida.
Bella tomó aire, de forma forzada, mientras todos la miraban. Era una canción lenta, pero no parecía de esas que destilaban romanticismo.
Edward le ofreció la mano, y sin mirarlo a los ojos, la aceptó. No iba a ponerse en evidencia por un simple baile, y sobre todo que Edward creyera que aún era débil, como cuando era humana.
Edward agradeció que ella no hiciera contacto con sus orbes, ya que sabía que estaba devorándola; sus ojos mostraban lo que su boca, con mucho esfuerzo, callaba.
"Solo es una canción. Pero menuda canción… Joder, Rose…" Pensó Bella.
Ricky Martin ft. Chambao - Tu Recuerdo HD : watch?v=fYpKgXK2OEk&list=PLB3YKZhLhyMTp1aWvY0WZZdXgFnqdG9PE&index=99&t=0s
No era la clásica canción romántica, pero la música era suave y… la letra era tremenda… Casi parecía escrita para ellos. Si siguiera siendo humana, estaría acalorada y roja como un tomate.
Edward no lo estaba llevando nada bien tampoco. Tener a Bella, ahora como su igual, entre sus brazos… Las veces que había imaginado algo así, eran incontables.
El estribillo llegó, con la fuerza de la música, y junto a sus sentimientos, que iban aflorando, ambos, como sincronizados, fueron acercando esos centímetros de seguridad que habían tomado.
Edward soltó su mano, y pasó las dos por la espalda de Bella, de forma suave y sensual; ella deslizó de igual forma, las suyas por los brazos y la clavícula de él, hasta llegar a su cuello, donde las dejó, moviendo muy suavemente los dedos por la nuca de Edward.
Bella descansó la cabeza en el pecho de Edward, y él apoyó su mejilla en la sien de ella.
Ambos lanzaron un suspiro cargado de romanticismo.
"Tu recuerdo sigue aquí… como aguacero de mayo. Y echa tan fuerte que hasta me quema hasta la piel. Quema y moja por igual. Y yo no se lo que pensar. Si tu recuerdo me hace bien o me hace mal. Tu recuerdo sigue aquí. Pero se rompe, rompe el corazón. Quema y moja por igual. Se que te tengo que olvidar. Si tu recuerdo me hace bien o me hace mal."
Y otra vez, como sincronizados, separaron las cabezas, y se miraron. Directo a los ojos; con la intensidad que provoca una mirada tan intensa a solo unos centímetros de distancia.
Bella giró levemente la cara, y Edward bajó un poco la suya.
El beso estaba hecho.
Ambos lo deseaban. Sus almas lo necesitaban.
Sus ojos eran cristalinos, cargados de emociones… Cargados de Amor. Ambos eran más que conscientes de los sentimientos del otro.
Pero el aura de romanticismo en el que se habían envuelto se quebró, al acabarse la canción de golpe.
Ambos se miraron, con cierto temor y dudas en los ojos.
Se amaban, si, pero ninguno, por sus respectivos motivos, querían ir más a ya.
Toda la familia se quedó con el chasco, ya que suponían que habría beso, y con tal acción, la reconciliación entre ellos estaría más cerca.
Alice le lanzó una mirada pesarosa a su hermano, el cual, tras lanzar un suspiro lastimoso, agachó la cabeza frunciendo el ceño.
Alice se quedó pensativa y muy confundida… ¿Qué le pasaba a su hermano?
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Habrá que esperar un poquito más, a ver si se reconcilian ;-)
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