Y no debe faltar la descarga de responsabilidad oficial. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.

Y me faltan palabras para agradecer a quién ha estado conmigo desde el principio y espero que siga estando, corrigiendo mis errores gramaticales y alentándome a seguir. ¡Gracias Erica Castelo, por ser mi beta y mi amiga!


El juego

Nueve días pasaron rápidamente. Edward estaba muy emocionado por el juego de béisbol. No estaba muy segura por qué. Me refiero a que, sabía que le gustaba el béisbol y que amaba a su sobrina, pero no iba a ser precisamente fácil mantener entretenida a una niña de tres años, sobre todo ya que iba a ser después de su hora de dormir.

Esperaba estar equivocada. De verdad, realmente lo esperaba.

Decidimos encontrarnos con Charlie para cenar antes del juego como a las cuatro y media, de modo que tuviéramos suficiente tiempo para organizarnos y llegar a nuestros asientos. Además, quería asegurarse de conseguir una bola de béisbol para Bridget.

Ya que íbamos a estar allí tan temprano, decidimos ir por Bridget a las tres treinta. Nunca sabes cuánto tiempo te va a llevar ir de un lugar a otro en Dallas. En ocasiones, el tráfico era horrible. Afortunadamente, no se veía tan mal. Era un suceso poco común.

"Hola," Emmett susurró cuando abrió la puerta. "Entren. Todavía no he arreglado a B. Está dormida en el sofá con su mamá. Quería asegurarme que tuviera una larga siesta para que esté de buen humor más tarde."

"Inteligente," sonreí al entrar. Me abrazó con un solo brazo antes de cerrar la puerta detrás de nosotros.

Rosalie estaba tendida en el enorme sofá de cuero, su gran estómago se elevaba casi medio metro de donde debería haber estado. O al menos eso me parecía. Traía puesta una camiseta de Emmett y nada más, sus piernas estaban cubiertas descuidadamente con una manta. Uno de sus brazos cubría sus ojos, y estaba roncando ruidosamente. Metida en su costado estaba Bridget, su rostro pegado al estómago de su madre.

Ciertamente esperaba que pudiera respirar. Emmett no parecía preocupado, así que no dije nada. También me pregunté si podía sentir al bebé pateando contra su mejilla. Era una idea interesante.

Me volví justo a tiempo para ver a Emmett dándole a Edward otro abrazo con un solo brazo, palmeando su espalda cuando entraron. "Hola. ¿Cómo estás?"

"Genial," sonrió Edward, rodeando mi cintura con sus brazos al venir a pararse junto a mí.

"¿Les gusta la nueva casa?"

"Es fabulosa," susurró, lo que en realidad no coincidió con su amplia sonrisa. "Quiero decir, aún nos estamos acostumbrando a ella. Todavía estamos desempacando. Tal vez, eventualmente terminaremos de establecernos," se rio entre dientes.

"Siempre es así. Por cierto, ¿qué vas a hacer para tu cumpleaños?"

"¿Tu cumpleaños?" Pregunté en voz baja. Sabía que el cumpleaños de Edward era en algún momento del verano, pero él no me había dicho nada al respecto.

"Sí," dijo Emmett, sonriéndome con suficiencia. "Es el veinte."

Edward masajeó su cuello con timidez. "En realidad, no lo he pensado. Hemos estado muy ocupados. Lo pensaré y te diré."

"Será mejor que lo hagas," le dio un codazo. "Tu mamá me patearía el trasero si no me asegurara de celebrarlo de algún modo. Estoy seguro que Bella tiene algo loco planeado para ti." Me guiñó un ojo juguetonamente. Solo me sonrojé, mordiendo mi labio al bajar la vista a mis pies. "Bueno, vamos a levantar a la peque, y la prepararemos para irse."

Rose ni siquiera se movió cuando Emmett quitó a la niña dormida de su costado. De hecho, sus ronquidos se hicieron más profundos. Me pregunté que si alguna vez me embarazaba, dormiría así. Como si hubiese tomado pastillas para dormir. No creo que una gigantesca invasión zombi podría haberla interrumpido en su descanso.

Sin embargo, Bridget no despertó precisamente alegre, la pobrecita. Gimió con fuerza, con su cabeza descansando en el hombro de Emmett. "Papi, estaba cómoda."

"Lo sé, pequeña, pero Edward está aquí," le dijo con cariño.

"¿También Bella?" Dijo con una vocecita, sus ojos apenas abiertos al asimilar la información.

"Mmmm," le respondió, frotando su espalda al caminar hacia su recámara.

"¿Eso quiere decir que voy a volver a ver al abuelo Charlie?" Preguntó bajito antes de que escuchara la puerta cerrarse. Miré a Edward con las cejas levantadas.

"Te apuesto a que va a dejar ese juego de béisbol con muchas cosas," dijo, tratando de distraerme. Pero, no me iba a disuadir. Estaba en una misión.

Le di un fuerte puñetazo en el hombro, provocando que se encogiera.

"¿Por qué no me dijiste que era tu cumpleaños? ¡Es en menos de dos semanas!"

"No me pareció importante."

"El día de tu nacimiento es algo muy importante para mí." Le dije con el ceño fruncido. "Desearía que me hubieras dicho."

"Lo siento," dijo con un tono tranquilizador, masajeando mi hombro con su mano. "Ya tengo el mejor regalo posible."

"Mandilón," murmuró Rosalie al darse vuelta, rascándose el estómago antes de empezar a roncar de nuevo. Me eché a reír, provocando que Edward también se riera.

"Mujer, si no estuvieras embarazada," le dijo amenazadoramente. Ella levantó su brazo del sofá y le mostró el dedo medio. Él solo se rio otra vez, sacudiendo la cabeza. "Bella, no preocupes por eso, ¿está bien?"

"Sí, claro," murmuré justo cuando Bridge salió de su habitación, frotando sus ojos para ahuyentar el sueño. Caminó hacia su madre y le dio un beso antes de acercarse a Edward. Solo levantó sus brazos débilmente, moviéndole sus dedos.

"Palomita adormilada," le dijo, enterrando la nariz en su cabello cariñosamente. "¿Tuviste buenos sueños?"

"Soñé que era un mono," dijo, descansando la cabeza en su hombro.

"No me sorprende. Eres un mono," le dijo bromeando, picando su costado.

"No soy un mono," se quejó débilmente mientras caminábamos hacia el coche. "Soy una bonita princesa."

"Me pregunto dónde escuchó eso." Le rodé los ojos a Edward. Me sonrió mientras la ponía en su asiento, uno para niños que ahora estaba permanentemente en el asiento trasero de mi coche. Me encantaba pasar tiempo con Bridget y Edward, y se veía bien allí atrás. Creo que Edward pensaba lo mismo.

Bridget estaba mucho más despierta para cuando llegamos al moderno restaurante casual. Hablaba sin parar sobre el juego de béisbol y cómo estaba ansiosa por volver a ver al abuelo Charlie. Fue gracioso escuchar ese término, sobre todo porque ella ni de cerca era nieta suya. Pero, apuesto que a él simplemente le encantará.

"¡Allí están mis chicas!" Dijo Charlie, poniéndose de cuclillas al nivel de Bridget cuando nos acercamos. Ella corrió a sus brazos y chilló. Él se rio entre dientes, girando por un momento. "¿Cómo estás esta tarde?"

"¡Feliz!" Dijo, batiéndole sus pestañas. Sip, ella ya se lo estaba trabajando y probablemente ninguno de ellos siquiera lo sabía. Iba a ser muy peligrosa cuando creciera. Los chicos iban a seguirla como cachorros. "¡Tengo hambre!"

"¡Yo también!" Él concordó, dándose la vuelta y entrando al restaurante.

"Ni siquiera nos saludó," hice un puchero al seguirlos. Edward se rio entre dientes, rodeando mi cintura con sus brazos cuando nos paramos frente al puesto de la anfitriona, esperando a que nos sentaran.

Acercó sus labios a mi oído, susurrando suavemente. "Hola," dijo, mordisqueándolo.

"Compórtate," murmuré.

"Sabemos a dónde nos lleva esto, ¿no es así?" Dijo sugestivamente.

"Sí, a que te de un puñetazo por propasarte frente a mi papá."

Charlie se aclaró la garganta, "Voy a pretender que no escuché nada de eso."

"Por favor, hazlo," le dije con el ceño fruncido, apartándome de Edward y dándole una mirada malvada. Él solo me miró con timidez, dándome una sonrisa de disculpa.

Cuando la anfitriona nos llevaba a nuestra mesa, él agarró mi trasero de un modo no tal sutil. Me eché a reír y le di un puñetazo en el brazo, haciéndolo reír en respuesta. Me hizo cosquillas, haciéndome chillar como una niñita y lo golpeé otra vez.

Todo fue como si estuviéramos en quinto grado.

Charlie, que caminaba frente a nosotros con la niña, ni siquiera se dio la vuelta para decir, "¿Necesito separarlos a ustedes dos?"

"Él empezó," dije de forma acusadora.

"Tú empezaste," Edward replicó.

Nos sacamos la lengua el uno al otro al mismo tiempo.

"Son unos bobos," dijo Bridget con un resoplido. "Mi papi me dijo que cuando las niñas golpean a los niños es que están coqueteando."

Edward sonrió, ayudando a la pequeña a sentarse. La besó en la cima de su cabeza, frotando sus brazos. "Sip, algunas veces lo hacen."

"¿Estás coqueteando con Edward?" Bridget preguntó con ojos amplios. Su inocencia era adorable.

"Sip," le guiñé un ojo. Se echó a reír, aplaudiendo.

"¿Eso quiere decir que van a casarse?" Preguntó de forma ruidosa y muy entusiasta. Desde la boda de Alice había estado obsesionada con casarse y las bodas. No era algo extraño para una niñita, de todos modos.

Eso no quiere decir que el silencio no se extendió en la mesa. Los menús dejaron de moverse, y tres pares de ojos estaban sobre mí a la vez.

Carraspeé y deseé ansiosamente una coca para beber, simplemente para no tener que responder. Sobre todo, frente a mi padre. Pero el camarero todavía no había venido a la mesa, y me quedé con las ganas.

Aclaré mi garganta repentinamente seca y le sonreí a Bridget con dulzura. "Bueno, sí. Algún día. Amo muchísimo a Edward."

Mi novio sonrió como el gato que se comió el canario. Mi padre estaba increíblemente pensativo. Y al parecer, todo lo que hice al responder esa pregunta fue emocionar aún más a la pobre niña.

"¿Puedo ser de nuevo la niña de las flores? ¿Puedo ponerme un vestido rojo? ¿Tu boda puede ser en rojo? ¡Rojo es mi color favorito!" Comenzó a decir, parloteando sin parar. Edward se inclinó, cubriendo su boca delicadamente antes de que pudiera gritar mucho más fuerte.

"Bridge, todavía no le he propuesto matrimonio a Bella. Un hombre tiene que proponerle matrimonio a una mujer antes que puedan tener una boda. Sin mencionar que ella tiene que decir que sí."

"Bueno, pregúntale," dijo, rodando los ojos.

"¡Bueno, hay algunas cosas que tengo que hacer primero!" Se rio entre dientes, tocando su nariz. "Pero cuando lo haga, tú serás la primera en saberlo, ¿está bien?"

"¿Lo prometes?" Lo miró con seriedad. Solté una risita, cubriendo mi boca para ocultarla de la niña con una expresión extremadamente seria. Era muy dulce.

"Lo prometo."

Afortunadamente, eso satisfizo a la pequeña.

El camarero finalmente vino a tomar nuestra orden de bebidas. Edward y yo compartimos una ensalada y una hamburguesa. Bridget pidió dedos de pollo, y mi padre pidió bagre. Se lo pasó a lo grande tratando de conseguir que la niña probara un poco de su pescado. Quería mostrarle por qué estaba pescando el otro día en primer lugar. Cuando ella finalmente lo probó, le gustó tanto que mi padre terminó comiéndose el pollo en su lugar.

Y no le importó ni un poco.

Para cuando finalmente tomamos nuestros asientos en el estadio de béisbol de ladrillo rojo, Bridget ya tenía una bolsa con un programa en ella, dos bolas de béisbol, y una bolsa llena de dulce de algodón de tres colores. Mi padre tenía una cerveza, igual que Edward y yo compartí un refresco de dieta con Bridget.

Birdget estaba contenta solo con su dulce, más interesada en eso que en las primeras dos entradas del juego. La única vez que dejó de comer fue cuando cantaron el himno nacional.

"Entonces, ¿qué piensas de tu primer juego de béisbol?" Preguntó Edward, su brazo cubriendo el respaldo de mi silla. Estaba acurrucada en la curva de su brazo, viendo desde donde mi cabeza descansaba contra su hombro.

"Bueno, la silla es cómoda," dije con una sonrisa, meneándome un poco para demostrar mi punto. "Y la compañía es buena."

"Tomaré eso como un cumplido," dijo Charlie desde su lugar junto a Bridget.

"Lo es," me eché a reír. "Esto es agradable. Me encanta que hiciéramos esto. Tenemos que hacerlo de nuevo muy pronto."

"Eso me parece bien," dijo mi papá, palmeando mi mano con dulzura. "Edward, asegúrate que lo haga."

"Lo haré," se rio entre dientes, tomando un largo trago de su cerveza. "Sobre todo si significa sacar a mis chicas."

Me giré un poco y besé su mandíbula, solo sonriendo para mis adentros. No creía que hubiera algo mucho mejor que esto.

En algún momento de la cuarta entrada, Bridget tenía unas palomitas de maíz y un refresco gracias a mi padre. Para la sexta entrada, estaba sentada en el regazo de Charlie, viendo mientras el juego avanzaba.

Tenía que suceder. Durante la mitad de la octava entrada, los ojos de Bridget se abrieron como platos como si estuviera sorprendida y juntó sus rodillas. "Tengo que ir al baño."

Tanto Edward como Charlie se levantaron como si fueran a llevarla. Puse los ojos en blanco y me levanté. "Yo la llevo chicos. No quiero que entre al baño de hombres en un estadio de deportes."

"Probablemente tienes razón," Charlie sonrió con suficiencia. Enfocó sus ojos en Bridget. "¡Apresúrate y cuando el juego termine te compraremos un recuerdo!"

"¡Está bien!" Sonrió, agarrando mi mano y tirando de mí hacia las escaleras.

Afortunadamente, los baños no estaban muy lejos, pero había una pequeña fila. Bridget esperó tan pacientemente como pudo, bailando en su lugar junto a mí. Solté una risita, "El refresco te dio muchas ganas de ir al baño, ¿eh?"

"Muchas," Bridget estuvo de acuerdo, asintiendo mientras continuaba retorciéndose. Justo a tiempo, una casilla se abrió y ella entró corriendo. Me quedé afuera de la puerta y la mantuve cerrada porque por la prisa había olvidado ponerle seguro. Fue difícil aguantarme la risa cuando dejó escapar un suspiro de satisfacción cuando finalmente pudo hacer.

Eran los sencillos placeres de la vida.

Nos lavamos las manos y volvimos a nuestros asientos. Estaban a mitad de la novena, y no faltaba mucho tiempo para que terminara. Los Rangers iban adelante por tres carreras, y no parecía que el otro equipo fuera a recuperarse de eso.

Cuando volvimos a la fila donde Edward y mi padre estaban sentados, noté que estaban cerca el uno del otro, hablando con seriedad.

"¿De qué están hablando?" Pregunté, y se separaron al instante, sus rostros tornándose de color rojo.

"De nada," dijo Edward de prisa, poniéndose de pie para dejar mi asiento. Bridget se volvió a poner cómoda en el regazo de Charlie.

"No parecía nada," le dije, viéndolos a ambos con curiosidad. Charlie no me miró, sino directamente hacia el juego con su brazo protectoramente alrededor de la cintura de Bridget, de modo que no se cayera de su regazo.

"Muchacha, deja de ser entrometida," Charlie se burló, todavía sin mirarme. "No estábamos hablando sobre nada."

Lamí mi labio superior pensativa mientras los veía a ambos. Mi papá se rehusaba a mirarme a los ojos, y cuando le entrecerré mis ojos a Edward, se sonrojó aún más. Me acerqué, susurrando en su oído, "¿Te estaba haciendo pasar un mal rato?"

Edward resopló, "No, amor. No te preocupes por eso, ¿de acuerdo?"

Habría presionado más, pero escuché el crujido de un bate y la multitud se volvió loca. Al parecer, los Rangers anotaron otra carrera. Decidí que probablemente era mejor dejar el tema hasta que no tuviéramos compañía.

"¡Oh, mira!" Charlie dijo emocionado como una vieja mujer sureña, "¡Es un pequeño uniforme de porrista! Edward, ¿cuál crees que sea su talla?"

"Papi, ella no necesita todo eso," le dije. Ya había aceptado comprarle un oso de peluche con el jersey. Me ignoró.

"Para cuatro años," respondió Edward. Le di una mirada, y solo se encogió de hombros. "¡Será mejor que lo ayude! Va a comprarlo de todos modos. Más vale que lo compre un poco grande para que le quede aunque crezca."

"Ya puedo ver cómo serán ustedes dos cuando tengan hijos," mi papá dijo al buscar entre los atuendos. Encontró el que quería y lo colgó en su brazo. "Ella va a ser la jefa, y tú vas a ser el papá que dice '¡Claro, nena, por supuesto, puedes comer helado!'" Se echó a reír.

"Mira quién habla," murmuré.

"Y saliste bien, ¿no?" Me sonrió. Vi cómo sus ojos se iluminaron. "¡Oh! ¡Pompones! Esos le irán perfectamente."

Edward cargaba a Bridget dormida hacia la puerta principal de la casa de Emmett y Rosalie mientras yo llevaba todo su botín. Su nuevo oso de peluche colgaba de uno de sus brazos, sin caerse simplemente porque uno de sus brazos estaba aplastado entre la niña y el cuerpo de Edward.

"Wow," Rosalie dijo al ver todos los regalos. "Chicos, no tenían que comprarle todas esas cosas."

"No lo hicimos," dije con el ceño fruncido.

"El abuelo Charlie lo hizo," Edward se rio, entregándole la niña a su padre. "De verdad, le está gustando el título."

"Sí, ella no pasa mucho tiempo con los abuelos. Ya saben, con mamá y papá en Florida y los padres de Rose todavía trabajando," Emmett se encogió de hombros. "No voy a detenerla si a él no le molesta."

"Créeme, no le molesta," dije riéndome entre dientes. "En lo absoluto."

Rosalie tomó todas las cosas de mis brazos, examinándolas con curiosidad. "Um, está bien. Bueno, muchas gracias por llevarla. Fue bueno tener algo de tranquilidad."

"Como siempre, de nada," le dije, dándole un abrazo rápido. Edward hizo lo mismo, besando su mejilla.

"Trataré de llevármela de nuevo la próxima semana, Rose," le dijo. "Sé lo cansada que estás. Trataré de darte un descanso si puedo."

"Que Dios te bendiga," murmuró antes de darnos una cálida sonrisa. "Buenas noches, chicos."

El viaje de regreso a casa fue tranquilo. Estaba tratando de pensar en la mejor forma de descubrir cómo preguntarle a Edward de qué estaba hablando con mi padre. También estaba pensando en lo que quería hacer para su cumpleaños. Quería que fuera una sorpresa, al menos.

No fue difícil decidir lo que quería hacer por él. Era un hombre de familia, y sabía que echaba de menos a sus padres. La parte difícil sería tratar de traerlos aquí sin que se enterara antes. Tendría que hablar con ellos más temprano que tarde. Esa noche si era posible.

Era justo después de la medianoche para cuando llegamos a casa. Me quité los zapatos, dejándolos en el vestíbulo al mismo tiempo que estiraba mis brazos. Edward rodeó mi cintura con sus brazos por detrás, besando suavemente mi cuello.

"Así que, ¿disfrutaste el juego?" Preguntó casualmente.

"Fue muy divertido," respondí. Decidí utilizar la oportunidad si iba hacérmelo tan fácil. "Todavía tengo curiosidad por saber de qué estaban hablando mi padre y tú."

Me dio la vuelta, con sus manos en mi cintura. "Nada de lo que tengas qué preocuparte, amor."

"Solo me preocupa que te estuviera dando mierda por—" Colocó sus labios sobre los míos, besándolos con firmeza.

"No fue nada de eso. Estábamos hablando sobre ciertas cosas que vienen con la casa. Algunas responsabilidades," dijo crípticamente. Mi novio volvió a besar mis labios lentamente, pasando sus manos sobre mi trasero. "Eso es todo."

"Mmm," murmuré. No creí que eso fuera todo, para nada. Cuando alguien dice 'Eso es todo' por lo general, te ocultan alguna información.

Y se lo habría dicho, si no me estuviera distrayendo con sus manos inquietas. Le habría permitido que continuara, si yo no tuviera también cosas qué hacer. Me aparté, frunciendo un poco el ceño. "Acabo de recordar algo que tengo que hacer para el trabajo antes de que se me olvide."

"¿Tan tarde?" Se quejó, pasando los dedos por mi cabello.

"Sí, no debería tardar mucho," le respondí, sacando mi teléfono de mi bolso y deslizándolo en mi bolsillo antes de arrojar la bolsa sobre la mesa junto a la puerta.

"¿Tal vez pueda ayudar?" Se ofreció con dulzura. Mordisqueé mi labio, pensando en una forma de distraerlo.

"De hecho, tengo un poco de hambre. ¿Crees que tal vez puedas preparar algo?" Pregunté, batiendo mis pestañas. Sabía que no podría resistirlas.

"¿Cuánto tiempo crees que tardarás trabajando?" Preguntó con aire pensativo.

"Treinta minutos, máximo."

"Puedo trabajar con eso. ¿Qué te gustaría?" Edward preguntó con una pequeña sonrisa, arrastrando sus dedos a lo largo de mi mandíbula. Su toque era maravilloso.

"Lo que tú quieras," le dije. "Me encanta lo que sea que cocines. Prometo que trataré de terminar tan rápido como sea posible," dije al apartarme de su agarre antes de que pudiera atraparme con sus cálidas caricias y sus besos aún más calientes.

Fui hacia mi oficina, escribiendo de prisa en mi teléfono. No estaba segura qué hora era en Londres, o donde sea que estuviera ella, pero no quería despertar a Esme. Decidí que la mejor manera era mandarle un mensaje y luego buscaría vuelos de Londres a Dallas por unos minutos.

"Esme, cuando recibas esto, ¿podrías llamarme? No importa la hora. Tengo un favor que pedirte."

No más de un minuto después que envié el mensaje, mi teléfono estaba sonando. Mi laptop ni siquiera había terminado de cargarse todavía.

"¿Todo está bien?" Esme preguntó en seguida, con mucho ruido en el fondo.

"Todo está bien. ¿Dónde estás?"

"Estamos en un aeropuerto de Polonia. Hoy volvemos a Londres. ¿Cuál es el favor? ¿Todo está bien?"

Aclaré suavemente mi garganta. "Todo está genial. Bueno, es solo que el cumpleaños de Edward se acerca y no me dijo hasta esta noche, pero quiero sorprenderlo. Me preguntaba si podría convencerte a ti y a Carlisle de venir—"

"¡Claro!" Chilló en seguida. "¡Nos encantaría!"

Ni siquiera tuve oportunidad de terminar la oración antes que ella respondiera. Debe haber estado buscando una excusa para venir a los Estados Unidos.

"Sería una sorpresa," le dije. "Tal vez tener una pequeña fiesta."

"¡Oh! ¡Eso sería perfecto! ¡Deberíamos hacerle a Edward una gran fiesta! Reunir a toda la familia. Eso sería maravilloso. ¿Cuándo nos quieres allí?"

"¿El día antes de su cumpleaños?" Pensé en voz alta. "Por supuesto, yo pagaré todo."

"¡No, no lo harás!" Dijo con un bufido. "Entonces, un día antes. ¿Te gustaría hacer una fiesta sorpresa? ¡Estoy segura que a mis hermanas les encantará!"

"Sí. Eso sería genial. A Edward le encantan esas comidas estilo buffet que hacen," ofrecí.

"¡Eso sería perfecto! Las llamaré esta tarde, y pondremos las cosas en marcha. Te llamaré con más detalles," dijo emocionada. Escuché a Carlisle en el fondo, sonando completamente confundido. "¡Vamos a ir a Texas para el cumpleaños de Edward! Bella es un genio."

"Solo quiero hacer feliz a Edward," le dije sinceramente.

"Y estás haciendo un fantástico trabajo," dijo en voz baja. Prácticamente podía ver su sonrisa. "Cielo, tenemos que irnos. Están anunciando nuestro vuelo. Hoy compraremos los boletos, y llamaré a mis hermanas. Organizaremos todo."

"Solo una cosa," le dije rápidamente antes que colgara. "Quiero hacer su pastel de cumpleaños."

"¡Entendido!" Se echó a reír. "Te amo, cariño," dijo, con su acento marcado.

"También te amo," sonreí, colgando el teléfono. Dejé el teléfono sobre mi escritorio, cerrando mi laptop. Al parecer, no tenía que buscar vuelos después de todo.

Me dirigí a la cocina donde Edward estaba preparando lo que parecían ser omelettes y pan tostado con un rico té caliente. Me dio una amplia sonrisa. "Eso fue rápido."

"Sí, fue mucho más fácil de lo que pensé que sería," respondí con sinceridad. Me acerqué a él y abracé suavemente su cintura. "¿Quieres que haga algo?"

"Solo que te quedes allí y seas la chica sexy de siempre," me dijo bromeando y besando mi frente. Me eché a reír, apretándolo con más fuerza.

"De acuerdo, bueno, tal vez puedas darme la mantequilla del refrigerador."

Mientras veía a Edward moverse en la cocina, sonreí para mis adentros. Ya estaba muy feliz, y estaba ansiosa por ver su reacción a su sorpresa de cumpleaños.


Bueno, creo que todas nos imaginamos de qué estaban hablando Edward y Charlie, ¿no es así? ¿Y qué les pareció el abuelo Charlie? Es obvio que está deseando tener nietos, me pregunto cuánto tardará Bella para concederle su deseo mmm…Y se acerca el cumpleaños de Edward, sin duda esa fiesta sorpresa va a ser lo máximo, con toda la familia como le gusta a Edward. Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y así poder leer pronto el siguiente, recuerden que faltan pocos capítulos para terminar esta linda historia. Y por supuesto, les recuerdo que sus reviews es el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión, decir gracias no cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo, escribir unas cuantas palabras y enviar ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Jade HSos, Vrigny, Valevalverde57, Smedina, injoa, kaja0507, PRISOL, NaNYs SANZ, Esal, Bertlin, paupau1, YessyVL13, gmguevaraz, jupy, Sully YM, Leah De Call, Tecupi, Say's, Manligrez, freedom2604, glow0718, saraipineda44, Aislinn Massi, aliceforever85, Ilucena928, Gabriela Cullen, Kriss21, Andrea Ojeda, Lizdayanna, Kabum, Beatriz Gomes2, Marie Sellory, Pameva, Car Cullen Stewart Pattinson, tulgarita, Flor Santana, miop, Pam Malfoy Black, Lady Grigori, Cullen573, somas, Liz Vidal, Ali-Lu Kuran Hale, patymdn, Adriu, ariyasy, EriCastelo, Tata XOXO, nini18, alejandra1987, cavendano13, Brenda Cullenn, AnnieOR, rjnavajas, bbluelilas, Mafer, Lectora de Fics, Yoliki, piligm, lagie, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? Depende de USTEDES.