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YO DIRIA QUE SI

-Candy, Candy, aquí. Estoy aquí.

Candy era incapaz de ver nada. Caminaba a ciegas, con las manos frente a ella, intentando aferrarse a algo o más bien a alguien. Avanzaba con torpeza, tanteando con los pies también y aún así, en varias ocasiones a punto estuvo de caerse de bruces.

-Aquí - oyó de nuevo y se giró hacia aquella voz que le indicaba hacia dónde ir.

Tras unos vacilantes pasos más, tropezó de nuevo y maldijo por lo bajo antes de echarse a reír. Apoyó sus manos sobre los muslos para tratar de sofocar sus carcajadas. Hacía tiempo que no se divertía tanto.

-Vamos, Candy - oyó que se burlaba Archie a lo lejos - No me digas que unos críos van a poder contigo.

-No es tan fácil encontrarlos con los ojos vendados, Archie - protestó, evidentemente bromeando.

Cuando lo oyó reír, le sacó la lengua aún cuando no estaba segura de si estaba viéndole la cara o no. Puso sus manos en las caderas, inspiró profundamente y trató de concentrarse en los ruidos a su alrededor para localizar a alguno de los niños. No podía consentir que Archie continuase riéndose de ella por no ser capaz de atrapar a ninguno.

-Si jugases con nosotros, te atraparía en seguida - lo desafió mientras movía sus manos en torno a ella - Con lo grande y ruidoso que te has vuelto, sería muy fácil.

-No soy grande y ruidoso - protestó él.

-Tonto, Archie - intervino Mairi riendo también - Sólo quiere molestarte.

Candy aprovechó para avanzar hacia su hermana, que sí jugaba. Escapó por centímetros y la oyó reír de nuevo, ya lejos de su alcance.

-Dios, esto es bochornoso - no pudo impedir que la risa escapase de su boca de nuevo - ¿Cuanto tiempo llevo con los ojos vendados?

-No el suficiente - la provocó su hermana.

-Como te pille, Mai - la risa debilitaba su amenaza.

-Si me pillas.

Candy sintió una brisa a su lado y rozó con los dedos a alguien, sin llegar a sujetarlo. Supo que había sido uno de los niños porque lo oyó reír también. Le estaba gustando aquel juego a pesar de quedar en evidencia delante de todos.

-Ya me he hartado - se plantó donde estaba, cruzando los brazos y volvió a concentrarse - Ahora sí que encontraré a alguien, como me llamo Candy White.

Un ligero ruido a su derecha le llamó la atención y se giró hacia el lugar contrario, fingiendo no haberlo escuchado. Se movió con disimulo, acercando sus pasos hacia allí y sonrió al sentir una presencia cerca de ella.

-Te atrapé - gritó eufórica cuando agarró a alguien.

-Ahora tienes que descubrir quién es Candy - su hermana habló tras ella, conteniendo la risa.

Candy pasó sus manos por el torso de la persona que tenía frente a ella. Notó los músculos bien definidos y la dureza de los mismos. Movió sus manos lentamente hacia arriba, reposándolas finalmente en unos anchos hombros. Sonrió al imaginarse quién era.

-Creía que no jugabas, Archie - dijo al mismo tiempo que subía las manos hacia su cara.

Candy frunció el ceño al sentir en sus palmas un rostro que, definitivamente no era el de Archie.

-Y no juego - le dijo él, también detrás de ella.

Candy se sacó la venda con rapidez y contuvo la respiración cuando su mirada se perdió en la profundidad de unos ojos tan azules comoek cielo enmplena tarde soleada, pero tan brillantes al mismo tiempo, que era imposible romper el contacto con ellos.

-Tú - susurró cuando por fin logró recuperar el control de sí misma.

-Yo - sonrió él con picardía - ¿Me extrañaste, querida?

-Para nada - se cruzó de brazos.

-Por como me has... recibido - alzó las cejas y sonrió - yo diría que sí.

-No sabía que eras tú. Te aseguro que de haberlo sabido, el recibimiento habría sido otro, Albert.

-No has olvidado mi nombre - dijo, recordándole la conversación en el momento de su despedida.

Candy bufó y Albert rió. Mairi aprovechó para acercarse a ellos, se moría por saber quién era aquel hombre que tantas libertades se tomaba con su hermana. Sobre todo porque ella parecía a punto de degollarlo allí mismo, pero no lo hacía.

-Soy Mairi - se inclinó hacia él en una graciosa reverencia - La hermana de Candy.

-Un placer conoceros por fin, Mairi - tomó su mano para besársela- Candy me ha hablado mucho de vos.

Candy volvió a bufar pero ambos la ignoraron. Archie se colocó tras ella, apoyando las manos en sus hombros y desafió a Albert con la mirada.

-Mi nombre es Archie - dijo a modo de saludo.

-El hermano de Alistair - le tendió la mano - También he oído hablar mucho de vos. Aunque os imaginaba más... joven.

Archie aceptó su mano sin separarse de Candy y con el ceño fruncido, aunque sorprendido de que lo tratase con tanta deferencia. Como a un adulto.

-He pasado un tiempo con vuestro hermano - le explicó - Os envía saludos.

-¿Cuándo regresan? - preguntó Mairi francamente interesada.

-Pronto, supongo - la miró - No estoy al tanto de sus planes pero no creo que tarden mucho en volver.

-Murdo ha de estar deseándolo - Candy comenzó a caminar hacia el castillo - Será mejor avisar de que tenemos un invitado.

-Tu madre me indicó dónde encontrarte - le dijo Albert cuando la alcanzó.

-Cómo no - suspiró.

-¿No te alegras de verme?

-No.

-Yo diría que sí - sonrió al ver cómo se apartaba cuando se acercó a ella más de lo extrictamente necesario.

Había echado de menos desafiarla. Y aquel carácter suyo, tan ardiente y pasional. Y sus ojos verdes llameantes por sus provocaciones. La había extrañado a ella.

-¿Qué haces aquí, de todas formas? - ignoró sus últimas palabras.

-He venido a verte a ti, Candy.

Por si sus palabras no fuesen suficientes para acelerar los latidos de su corazón, su intensa mirada la dejó temblando. Puede que no hubiese podido dejar de pensar en él en aquellas semanas separados, pero sí había olvidado cuán intensa era su reacción hacia él. O tal vez había estado intentando convencerse a sí misma de que no se sentiría así, si volvía a verlo. Cuán engañada había estado.

-Ya me has visto - le dijo tratando de controlar su agitada respiración - ¿Cuándo te vas?

-¿Tantas ganas tienes de deshacerte de mí? - se acercó de nuevo para susurrarle - ¿O temes no poder controlar tu deseo por mí?

-Yo no te deseo - le espetó.

-Yo diría que sí.

CONTINUARA