CAP 32

"Fotografía al Futuro"

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-Vaya!... esa sí es velocidad de la buena…

-Y todavía no has visto nada, el muchacho puede llegar todavía más lejos con la debida inspiración… mueve más esas ruedas muchacho, llevas caucho, no cemento!

-Entendido, señor!

El viento hizo volar tierra y algunas hojas secas por un lado y por encima de los coches que observaban el entrenamiento de Rayo McQueen en aquella pista de tierra que giraba alrededor de Willie's Butt y que en esos momentos hacía sonar con mayor potencia su motor para aumentar la velocidad que llevaba; el joven corredor de color rojo alzó el rostro y cerró los ojos mientras que respiraba profundo y permitía que el aire fresco llenase sus pulmones todo lo posible, sintiendo el viento golpeando su vidrio y pasando por debajo de su vientre dándole una sensación de libertad que por un largo tiempo creyó que se iba a convertir en desconocida pero que ahora, le abrazaba dándole la bienvenida de vuelta.

El sentir aquello en sus ruedas, el percibir el sonido de su propio motor como nunca y disfrutar del cambio en el equilibrio de toda su armazón cuando pasaba el peso de su cuerpo a un lado y otro para tomar cualquier desvío y luego, dejarse arrastrar por el suelo para dar una curva correctamente…

No había nada mejor

Aunque quizás estaba pensando demasiado pronto.

Sí existía algo mejor.

El pasar a un lado de la zona de entrenadores y poder percibir la mirada llena de orgullo y satisfacción en Hudson Hornet iba más allá de cualquier cosa que él pudiese medir. Ahora entendía lo que decía Adriano al decir que si el amor que sentían el uno por el otro era solo orgullo por el otro, entonces se desbordaba en todos los sentidos; al pasar nuevamente al lado de aquel grupo de tres coches de edad le dio una breve sonrisa a su entrenador que asintió discretamente pero pareció hinchar el pecho.

Casi parecía decir "ese es mi muchacho"

Y aquella expresión silenciosa tenía mucho más valor para él que cualquier otra en todo el mundo.

-Es una lástima que no lo hubiéramos descubierto nosotros primero, se lo habríamos arrebatado a Rusteze en cuanto le hubiéramos puesto el ojo encima –se lamentó Mark Shelby mientras que Paul a su lado soltaba un fuerte "WUHU!" al ver pasar el auto rojo con todo el entusiasmo de la carrera –tienes toda la razón al decir que es un corredor impresionantemente talentoso. Lo dije en la guarida y lo digo nuevamente: es excepcional como corredor…

-Si bueno… y yo repito lo que dije en ese entonces, Rayo realmente era bastante… egocéntrico?... cuando llegó al pueblo pero bueno, supongo que las personas siempre pueden cambiar… -dijo con calma Hudson Hornet a lo que su amigo rió de lado

-Y tú eras una blanca paloma, Hudson…

-Jmm –el hornet le vió de reojo mientras que el barracuda blanco comenzó a saltar sobre sus llantas

-Ah, ah… puedo entrenar con él, puedo, puedo, puedo? –comenzó a decir el viejo corredor y el hornet azul rodó los ojos mientras que el Rolls Royce reía por lo bajo –anda di que sí Huddy, por favor, siiiiiii?

-Diviértete, pero no lo maltrates mucho –advirtió el número 51 antes de cerrar los ojos junto con el Shelby por el nuevo grito que daba el barracuda y la forma que conducía, metiéndose de golpe en el camino del auto rojo que abrió los ojos de golpe y que por unos momentos, perdió el control de su movimiento

-OYE!

-Siempre prepárate para las sorpresas, hijo!

Se rió Paul Atkins antes de comenzar a correr y a gritar de emoción, siendo seguido por un Rayo que cuestionó con la mirada por unos segundos a su mentor que se encogió de hombros y movió la cabeza para que siguiera con aquello; el número 95 asintió en respuesta y volviendo a hacer sonar su motor comenzó a acelerar con una sonrisa de confianza y suficiencia para alcanzar al otro auto de carreras que hacía varios movimientos y torceduras en las curvas que el McQueen nunca había visto en la vida

Realmente tenía mucho que aprender

Por su parte los otros dos coches que quedaban continuaban observando aquello en silencio, permitiendo que los otros dos se divirtiesen con lo suyo

-Paul nunca va a dejar de sorprenderme, parece que no hubiera pasado ni un solo año desde la última vez que lo vi correr –Hudson Hornet sonrió suavemente mirando aquello y dejó escapar un suspiro –cómo me permití dejar yo este tipo de cosas?

-Las situaciones cambian y dependen de muchos factores… y de las personas, Hudson –suspiró Mark –todos tomamos nuestras decisiones y ahora vivimos con ellas. Tú decidiste cambiar de vida, de ciudad y de equipo pero recibiste a cambio algo de mucho más valor –los ojos azules del hornet miraron por unos segundos a su amigo –no pienses en cosas que ya no serán. Mejor concéntrate en el futuro que tienes por delante y lo que puedes todavía hacer para concretar un futuro mejor para ustedes dos. Porque esas oportunidades aún no han pasado y todavía las puedes aprovechar pero eso… eso dependerá de ti y solo de ti

El corredor veterano dejó escapar un fuerte suspiro y solo por un segundo, sonrió brevemente y se permitió hacer algo que nunca en su vida había hecho.

Por un momento, se apoyó de lado en el viejo Rolls Royce que abrió los ojos de golpe mientras que su capó se encendía como una luz de alto en plena noche y sentía que su corazón se paraba.

-Siempre fuiste muy sabio a tu manera, incluso cuando éramos jóvenes –Hudson Hornet cerró los ojos unos segundos y su amigo le vió de reojo con total nerviosismo y tragando pesado –gracias

-No tienes que agradecerlo –replicó Mark tratando de no balbucear mucho mientras que alzaba la mirada y el viejo Hornet daba un suspiro profundo, como si estuviera descansando de algo –me… me da gusto saber que finalmente nos hemos reencontrado todos y bueno… que podrás ser finalmente feliz. Es lo que todos y yo queríamos para ti…

-Lo sé. Y gracias por eso también

Dijo con suavidad el viejo Hornet aun sonriendo suavemente, sin moverse de cómo estaba mientras que para el Rolls Royce todo parecía moverse en cámara lenta, como en un sueño… hasta que una gran nube de tierra les cayó encima, haciéndoles encogerse de hombros y sacudir la cabeza

-CONSÍGANSE UNA HABITACIÓN, PAR DE TÓRTOLOS!

Paul Atkins se reía con fuerza al pasar a su lado arrojándoles tierra y dejando a ambos autos viejos viéndole con rabia mientras que gruñían y un muy confundido Rayo McQueen pasaba por delante y volteaba a verles solo por un segundo con expresión de desconcierto; no había entendido que había querido decir el auto blanco y solo atinaba a distinguir la irritación de su novio mientras que Mark a su lado comenzaba a toser, aparentemente tratando de sacar un poco de la tierra de sus viejos filtros.

-Pero qué paso? No entiendo… -se dijo Rayo y aceleró hasta quedar a la par del viejo barracuda que seguía riendo bastante quitado de la pena –qué sucedió Paul?

-Bueno… podríamos decir que cosas de adultos –dijo con inocencia el barracuda alzando la mirada mientras que el más joven le veía todavía más confundido y algo molesto

-Estás diciendo que yo no soy un adulto!?

-Bueno…

Ninguno de los dos tuvo tiempo de decir nada más ya que al siguiente momento un veloz borrón azul pasó entre ambos dejándoles atrás mientras apretaban los párpados por el polvo que ahora iba en su contra

-En lugar de charlar podrían moverse más rápido, par de caracoles! –un Hornet con mirada feroz, alegre y decidida les veía desde varios metros adelante, sonriéndoles con suficiencia –esto es un entrenamiento serio, no un juego de té a la tarde!

Los dos autos que en aquellos momentos habían estado corriendo abrieron la boca por unos momentos al tiempo que el número 51 se separaba todavía más de ellos pero entonces, el Rayo McQueen sonrió con gesto divertido y casi retador

-Así me gusta… no creas que vas a disfrutar de esta victoria por mucho tiempo, Doc!

Gritó y haciendo rugir el motor volvió a acelerar la velocidad ante la mirada satisfecha y contenta de un Paul Atkins que al siguiente momento hizo ruir el propio mientras soltaba un fuerte "YEEHAW!" y comenzaba a seguirlos

Definitivamente… aquella era una magnífica tarde

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Y aquella misma noche, mientras que los viejos Mark y Paul conducían hacia el iluminado y vivaz pueblo de Radiador Springs, charlando animadamente y quizás el auto blanco molestando al viejo Royce, Rayo suspiraba fuertemente y cerraba los ojos, disfrutando del fresco de la noche

-Esta es una sensación verdaderamente maravillosa…

-Sí que lo es –respondió el Hornet que avanzaba lentamente a su lado, sonriendo suavemente y cubierto de tierra de una forma en la que no había estado en años

-Siempre digo lo mismo pero… vaya. Nunca voy a dejar de amar las luces en Radiador Springs cada noche y la forma en que parece vivir y convertirse en un verdadero hogar –los ojos de Rayo brillaban con verdadero cariño hacia el pueblo y sus párpados bajaron un poco, mientras que su sonrisa se volvía un poco más sentimental –gracias Doc. Todo esto te lo debo a ti

-No, todo esto te lo debes a ti mismo –corrigió el anciano recibiendo la mirada de gratitud del más joven –has crecido Rayo. Y mucho, me siento muy orgulloso de la persona en la que te has convertido y espero, que nunca olvides quien eres en verdad y que es justo ese mismo Rayo… al que todos quieren tanto. Y al que yo mismo amo

La sonrisa de Rayo se volvió un poco más amplia

-Gracias

-No hay de qué –replicó el auto rojo finalmente aceptando aquello y ambos se detuvieron en la parte más alta de la calle que transitaban para seguir viendo el pueblito a lo lejos y a sus habitantes que platicaban entre ellos con pequeñas risas de felicidad

-Podemos hablar un momento?

-Seguro –Rayo miró brevemente extrañado a su mentor que parecía repentinamente pensativo –hice algo malo, Hudson?

El viejo coche sonrió un poco más. Realmente comenzaba a adorar el escuchar su nombre proveniente de los labios de quien ahora era su pareja sentimental y que no tenía ni idea de lo mucho que significaba aquello para él. Quizás algún día se lo diría.

-No hiciste nada malo, Rayo –respondió el anciano de ojos azules en un tono de voz bajo –es solo… con todo esto que ha pasado en el último año…

-Oh –el menor se quedó sin saber muy bien que decir y bajó un poco la mirada, comenzando a ponerse nervioso

-Durante un buen momento estuviste pensando que no me merecías y que con todo lo que había pasado… que quizás yo no iba a querer volver a verte o qué pensaría diferente de ti. Que quizás no tendrías el mismo valor para mí y que quizás sería mejor si morías porque no tendría que lidiar contigo… -los ojos del McQueen se volvieron tristes y cerró estos mientas que el viejo hornet continuaba hablando –pero estás muy equivocado. Honestamente… yo habría querido morir si algo te hubiera ocurrido…

-Hudson… -dijo despacio el coche de color rojo, mirándole aún con tristeza –yo… nunca hubiera querido…

-Estoy seguro de que tú sientes lo mismo, cierto? –los ojos azules del mayor se clavaron en los del más joven que se ruborizó suavemente –creo que los dos nos hemos vuelto lo suficientemente locos como para no importarnos el vivir si el otro no está. Hemos olvidado lo que son los sentimientos de los demás para enfocarnos egoístamente en lo que queremos y en la persona que queremos y por eso mismo, preferiríamos la muerte a sentir cualquier dolor de este tipo, si eso significa que vamos a faltarnos…

-Lo lamento –se disculpó el chico del rayo en el costado con pena –sé que es una tontería… yo… no sé qué decir…

-No tienes que decir nada, si te estoy diciendo que yo siento lo mismo –respondió el Hornet recibiendo una mirada de completa sorpresa del otro –no te lo acabo de decir?... no me imagino viviendo sin ti, sencillamente, no podría soportar eso –dijo el coche azul girando su cuerpo para quedar delante de su pupilo, que no dejaba de verle con la impresión reflejaba en el iris y la pena brillando en su capó –todo esto me enseñó demasiadas cosas… tú me has enseñado mucho desde que nos conocimos y eso vale demasiado para mí. Tu vida… tu existencia, tu mirada… todo lo que eres y te hace único, te hace demasiado valioso para mí y no quiero perderte –la mirada del Hornet se suavizó con dolor –no quiero que nunca faltes en mi vida, Rayo…

-Ni yo quiero perderte –respondió el chico para luego, conducir y cerrar los ojos mientras apretaba el rostro por un lado del de su mentor, apretándose con este y sintiendo como era correspondido de igual manera –no otra vez. No podría…

-En ese caso… hagamos todo lo posible para no volver a darnos este tipo de sustos el uno al otro, de acuerdo? –dijo el viejo corredor mirando con todo el amor que podía al corredor novato que le veía con la misma ilusión que él le otorgaba –vivamos todo lo que podamos juntos… y partamos en su momento, juntos también. Estúpido y egoísta pero… al final, nos tenemos nosotros y eso nos basta, cierto?

-Si nuestros amigos te oyen, te van a matar a ti primero de seguro –bromeó Rayo con su tono de voz ondulante y burlón provocando una buena risa en su mentor que se acercó

-Muy posiblemente

Se besaron. Con calma y suavidad, ya que en esos momentos ya no existía algo que los presionase o que los amenazase para que se separasen nuevamente y lo único que podían hacer, era disfrutar del saber que lo que sentían era correspondido total y completamente, sin peros, sin dudas y sin temor a que el otro fuese a abandonarlos; podían sentirse en paz, tan solo compartiendo ese sentimiento y sintiendo el aliento del otro con la seguridad de que ambos estaban vivos y que, sin importar lo que les deparara el futuro no lo iban a enfrentar solos.

Porque nunca más iban a tener que sufrir eso

-Te amo, Hudson –musitó el joven corredor novato con los labios casi pegados a los de su gran amor mientras que este sonreía y le veía nuevamente a los ojos

-Y yo te amo a ti, Rayo…

-Oigan! Vengan un momento!

La voz de Paul resonó fuerte hasta donde ellos dos se encontraban y finalmente, se separaron para acercarse a los otros dos ancianos que parecían esperarlos con una gran sonrisa mientras que un tercer coche con una cámara fotográfica parecía aguardar pacientemente a que llegasen los otros dos; Rayo les observó con curiosidad por algunos momentos mientras que Mark parecía hablar por unos segundos con el Hornet que le escuchó tranquilamente antes de asentir un par de veces, con un pequeño brillo de agrado.

-Qué sucede?

-Bueno, como sabes nosotros pronto volveremos a nuestro hogar –dijo Paul con calma para luego, ver el gesto de tristeza en el auto rojo –pero no será para siempre, hijo!... no te vas a librar tan fácilmente de nosotros…

-Una vez Serpiente, se es Serpiente para siempre –dijo con calma Mark Shelby observando al corredor mientras sonreía de lado y Rayo alzó una ceja ahora mirando a Doc

-O sea…

-Que han decidido adoptarte a pesar de mí, eso es lo que quieren decir –gruñó el viejo médico en un tono entre irritado y divertido, mientras el barracuda blanca se reía –hacerte pandillero honorario… que menuda tontería…

-Cuál tontería, si tú nunca te quitaste el tatuaje! –exclamó Paul golpeando el costado del Hornet que abrió mucho los ojos y se cubrió la pequeña plaquita que había caído de lado a pesar de que él pensaba que la tenía bien oculta y asegurada

-OYE!

Pero antes de que el viejo coche pudiese esconderla, Rayo ya había visto la pequeña serpiente tallada en verde y que había notado en todos los demás miembros de aquel grupo; con un gesto de burla emitió un silbido de admiración que provocó que el Hornet se ruborizase y gruñese

-Pero que sexy luce eso, abuelito…

-A callar, niño –replicó el Hornet con un escalofrío de irritación para que luego, el viejo Paul Atkins empujase a Rayo McQueen para que se parase al lado del Hornet antes de ser el barracuda quien se pusiese del otro lado de Rayo y Mark Shelby se acomodase a un lado del viejo corredor azul

-No queremos irnos a casa sin llevarnos un recuerdo –dijo el auto rojo vino con calma, recibiendo una mirada curiosa y suave del McQueen –nos gusta seguir en contacto con la familia… y nuestra familia, está junta otra vez…

Los párpados de Mark bajaron suavemente a la mitad de sus ojos mientras Rayo seguía viéndole y sentía que algo muy cálido empezaba a crecer en el interior de su pecho.

-Esperamos tanto tiempo por esto… y ahora, tenemos un nuevo miembro en la familia, yo no sé ustedes pero pienso presumir de esto y de haber conocido al Rayito McQueen entre todas mis vecinas –se rió el barracuda con bastantes ánimos –quizás me consiga hasta novias nuevas solo por eso!

-No necesitas usar a Rayo para eso, tú siempre te las arreglaste para tener quince novias en cada ciudad, viejo idiota –gruñó el Hornet mientras que apretaba un poco más su cuerpo de lado, acomodándose con todos los demás para aquella foto y comenzaba a reír con todos por aquellos chistes

-Pero qué dices! Si tú siempre te las robabas a todas y aun así, nunca le hacías caso a ninguna… desconsiderado pedazo de chatarra snob!

Rayo sonrió todavía más

Así que esa era una verdadera familia, una donde te amaban solo porque existías sin esperar nada más de ti a cambio, excepto que les amaras con la misma fuerza e intensidad. Una familia que estaba para ti sin importar el tiempo, la distancia o los problemas. Una que lo había abrazado y que se había arriesgado a la muerte y todo… todo por tenerlo de regreso, incluso luchando para arrancarlo verdaderamente de las garras de la muerte, incluso si estaba ya más allá de cualquier salvación.

Suavizó la mirada

Una familia con Hudson Hornet

Mejor amigo, mentor, amante…

Y mientras aquella fotografía era tomada, para marcar en la memoria de los tiempos ese único momento, Rayo podía sentir como también esa escena se iba grabando en lo más profundo de su corazón

No había necesidad de estar dudando de ello.

Finalmente… estaba en casa.

Finalmente, lo tenía todo

Finalmente…

Ya no tenía que pensar.

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:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::THE END::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

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10 años después de su creación original... 5 años después de la re-publicación en fanfiction... 2 años después de su hiatus más largo...

Finalmente vemos el final de este fanfic que tantas emociones nos trajo a todos. Si les soy sincera, se me esta acelerando el corazón mientras coloco el COMPLETE en la descripción de este fanfic porque aún no puedo creer que, al fin, este haya llegado a su punto final.

Es bastante fuerte para mí.

Significa que ya no veremos más lo que sigue y el m-preg?

No, no significa eso. Ya me pongo a escribir el primer capítulo del fic que sigue a este. Si, tiene que haber m-preg, lo prometí y lo cumpliré pero mientras escribía el final, se me ocurrió una pequeña historia, al menos 5 capítulos para divertirnos un poco antes de volver a los dramas, porque, babes, la vida de Rayo no parece librarse de estos últimos. Parece que su nombre se escribe con DRAMA mayúscula xD.

En todo caso, quiero agradecerles el haberme acompañado hasta el punto final de este primer fanfic. Uno que literalmente empezó con la primer película y ha terminado con la tercera. Cruzamos las tres películas, pueden creerlo?... en algún punto tocaré lo que compete a este pero por el momento, ya sabemos que este universo se va a separar solamente por Doc Hudson. Lo queremos demasiado para dejar que se muera xD.

Muchas gracias a todos y todas por seguirnos leyendo y espero, que sigamos juntos disfrutando del mundo de Cars y sus fics por un larog tiempo más

Con todo mi cariño

~Sorakai no Tora

(28/Mar/2020)