Capitulo 40

"La reflexión al final del camino"

El silencio reinaba como ninguna otra cosa en la habitación, lo único que podría igualar su presencia era el miedo y desesperación que abundaba en los corazones de las chicas. Ninguna movía ni un solo musculo y el tiempo parecía no tener la intención de avanzar en ese momento. Todas se sumían en sus propias pesadillas aun con los ojos abiertos pues ninguna esperaba tener que volver a pasar una crisis como la que se aproximaba. La razón era simple, aun cazando esas cosas constantemente cada una de ellas presentía que lo que se aproximaba era el final del camino, de alguna forma una pequeña noticia hizo que todas tuviéramos aquella sensación.

—Es el final del camino.— Murmuro con desdén Nico por fin rompiendo el silencio que dominaba la habitación.

Ninguna dijo nada.

—No lo es.— Dijo Honoka —Aun tenemos que pelear con la amenaza que se avecina. No sabemos de la magnitud a la que hablamos, tal vez solo sea una mera coincidencia que los sucesos pasaran de esa manera. No tenemos que pensar que será lo peor a lo que nos enfrentemos.—

—Bien sabemos que tan peligrosas son esas cosas. Una manada de tal magnitud como la que nos describieron es una amenaza tan grande que dudo que alguna de nosotras imaginemos. Vivimos el primer día de este infierno, si una sola de esas cosas logra entrar a la ciudad, no hay salvación, el virus se expandirá como el fuego, será un fuego que no podemos apaciguar.— Dijo la chica que amaba mientras esta se mantenía con su Katana entre brazos. —No podemos asegurarnos de defender toda la ciudad, no hay forma de contener algo de tal magnitud y aunque pudiéramos, el caos y la anarquía dentro de la ciudad acabarían con todo el sistema que tenemos.

Por primera vez en mi vida vi a Umi con una mirada de desesperanza, ni siquiera en sus peores momentos o encontrándose de cara con la muerte vi esos ojos en su rostro. El hecho de estar en espera de lo que era seguramente el fin de todo era peor que encontrarse con lo ello.

—Aun nos queda esa opción, ya saben, se suponía que el viaje se estaba preparando para dentro de medio año.— Comento Rin la cual sostenía la mano de Hanayo. —Ya saben, podrían adelantar la fecha de salida y evitar desde el principio una confrontación directa y…

—No seria posible.— Interrumpió Nozomi.— Esas cosas vienen directamente a la ciudad en el camino trazado que tienen, aun si se desviaran un poco, no tendríamos mas de dos meses. Seria imposible migrar toda una ciudad en tan poco tiempo.—

—Pero podríamos ya saben… Hacer una escala en otro lugar antes de llegar— Dijo Kotori. —Al final del día, Japón es el único infectado.

Japón un país primermundista con uno de los sustentos del mundo, un país casi perfecto en su totalidad, fue convertido en el infierno que ahora conocemos. La gente peleo por su vida desde que esto inicio, mas sin embargo estábamos tan ocupados sobreviviendo que para cuando recordamos el resto del mundo, todos lo dieron por muerto. ¿Como no hacerlo? Esta epidemia era tan violenta que era impensable que no llegara a otros países y continentes. Lo hizo, pero aun con la epidemia en plena propagación, los gobiernos tuvieron horas de anticipación para retener el virus, pues la situación de Japón ahora era recordada como la peor tragedia en la historia de la humanidad y en el momento supieron defenderse no como nosotras que el ataque llego de la nada, cobrando la vida de millones de inocentes. Los gobiernos tomaron medidas extremas con su seguridad, tenían un perímetro rodeando por completo los mares del país, evitando que cualquier persona saliera, normalmente haciéndolas volar en pedazos, otra medida que se tomo fue la idea de cortar todo tipo de comunicaciones con Japón esto con la idea de dejarnos por nuestra cuenta sin la posibilidad de transmitir un mensaje a otro país, razon por la que Eli dio por muerta a su familia en Rusia, siendo que esta aun estaba con vida. Un virus que empezo como una cura para enfermedades cerebrales crónicas, se convirtió en aquello que ahora conocemos como la muerte. El padre de Maki nos confeso que el fue el que estuvo a cargo de aquel proyecto, en realidad por eso mismo Eli sobrevivio a aquella mordida e infección, el virus se origino de Japón y las pruebas que desataron la pandemia fueron en japoneses por lo que descubrieron mas adelante que realmente los extranjeros o mestizos tenían una resistencia a el virus mas elevada que los originarios de Japon mas sin embargo las probabilidades que no fueran infectados era una de doscientos, por lo que Eli era apenas el 4to caso registrado en los últimos cuatro años y medio.

Nunca se preguntaron, ¿De donde consiguieron los brazaletes para infección?. Los sobrevivientes de Japon, entre ellos el padre de Maki llegaron a un acuerdo con los demas gobiernos, si se cumplía un plazo forzoso de cinco años en una ciudad sin ningun incidente o infectado, se nos permitiría abandonar el país alejándonos de este maldito infierno. La migración de la ciudad seria a una isla en el norte de Europa llamada Islandia en la cual tendríamos que vivir otros tres o cuatro años para luego integrarnos al resto del mundo esto por seguridad, para asegurarse de que ninguno de los ciudadanos que migraron portarían el virus.

—No podemos hacer escala en ningún lugar— Comento de nueva cuenta Nozomi. —Ningún gobierno nos aceptaría en sus tierras, ni yo lo haria si estuviera en su lugar…—

—Lo único que nos queda es ser fuertes.— Hable con suficiencia y coraje, cosa que no era normal de mi persona, pero por primera vez tenia el animo de vivir, queria vivir junto a Umi-chan y junto a mis amigas.

Eli suspiro con molestia para luego mirar a todas en general. —No tiene sentido pensarlo ahora, en lo que a nosotras respecta, faltan dos meses para que lleguen a este punto, no tiene sentido el preocuparnos o temer ahora mismo.—

—Nadie quiere morir estando tan cerca de la salvación Eli, compréndenos.— Esta vez hablo Maki con miedo. —Hemos pasado por tantas muertes que despues de años de estar en cautiverio a salvo de cualquier peligro, no queremos volver a eso, ni siquiera queremos pensarlo.—

—Las chicas de Aquors no piensan como nosotras— Comento Honoka. —Tsu-chan me ha dicho que ellas creen que pueden contra esta amenaza, son arrogantes.—

—Demasiado a decir verdad— Rio por un momento Nozomi. —Jamas han tenido que disparar contra un ser humano, y jamás pelearon contra esas cosas sabiendo que podría ser la ultima vez, nosotras nos hemos visto tantas veces en la muerte que sabemos que no podremos con la amenaza que viene.—

El silencio reino por un momento hasta que alguien se deshizo de el de una manera poco común.

—¿Fue correcto haber llegado a este lugar?— Cuestiono Umi. —Se bien lo que pasamos afuera, mas sin embargo, ¿tendremos que morir en este lugar?—

La mire fijamente. —¿Qué se supone que estas sugiriendo Umi-chan?—

Esta solo se removió incomoda. —¿No piensan que deberíamos largarnos de aquí antes de que eso pase? Podremos salvarnos, tal vez no abandonemos Japón nunca, pero podremos vivir mas tiempo que si nos quedamos.— La chica pareció sentir una mirada acusatoria de varias de las presentes. —He vivido tan feliz con ustedes que la idea de perderlas me aterra. Preferiría que todas escapáramos.—

—Sobreviviremos.— Sentencie rápidamente.

La mayoría me vieron con ojos de sorpresa, otras cuantas con algo de lastima sabiendo que era una mentira la que se habia deslizado de mis labios. Una mentira que realmente abrazaba nuestros corazones.

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El camino era cruel y el viaje ya se había extendido por mas de tres horas, tanto la peli azul como yo íbamos con una mueca de incomodidad, ambas vestidas con nuestros uniformes estilo militar. Ninguna hablaba pues incluso el silencio entre ella y yo era mas que suficiente para no sentir soledad.

El camino fue despiadado claramente, llevábamos días sin ver a nuestras amigas, acampando constantemente en los bosques cercanos y alimentándonos de manera pobre. El constante olor a el aire libre me recodaba el terror que experimente hace años, donde este olor era prueba de que cualquier respiro podría ser el ultimo.

—El punto el cual acordamos con la central esta cerca de aquí— dijo el conductor mientras que las sacudidas del auto no se detenían. Umi siempre se veía tranquila, pero regresar a el exterior le aterraba y en esta ocasión era obvio aunque intentaba aparentar lo contrario.

La chica tomaba la katana de su familia con fuerza como si quisiera depositar su alma en aquella arma. Un viaje que aceptamos por el bien de una ciudad. Irnos a escondidas de nuestras amigas admito no fue la mejor decisión, si regresamos con vida, probablemente ellas nos maten.

—Estaremos bien.— Le dije a Umi con un tono dulce el cual no pasó desapercibido para ella. —Tú me proteges, yo te protejo. Me parece que es lo mejor que podemos hacer.—

La chica sonrió con confianza. —No será necesario, puedo protegerme yo misma además de hacerlo contigo.—

En ese momento recordé las veces que esta chica me salvo, por casi un año entero, ella estuvo protegiéndome de cada peligro que se presentó ante mí. Salvando a una chica indefensa que termino por ser su mayor admiradora y la cual la tomo como su inspiración de persona. Umi me transmitía seguridad, era un sentimiento que no cualquiera podía brindar, que nadie más me dio; Era tan segura de sí misma incluso en los momentos más difíciles podía tomar las decisiones más complicadas con tal de mantener a todas a salvo, más de una vez saltando frente a el peligro por querer proteger a sus hermanas y a sus amigas. Umi-chan sin duda alguna era la persona que aspiraba a ser, la persona que más admiraba en todo Muse, ni Rin igualaba su coraje, ni Maki o Nico su inteligencia, Ni siquiera Eli podría competir con su belleza; Umi era la más fuerte e increíble de todo el grupo.

Cuando todo se ponía oscuro, sabía que Umi podría hacer todo a su alcance para salvarnos. Por eso temía de ella. Temía que algún día pondría la seguridad de las demás antes que la suya.

Mire a mi alrededor preguntando que seria lo que en realidad buscábamos, no lo entendía del todo, nos mandaron a buscar un cargamento pesado. La ciudad lo necesitaba para sobrevivir, fueron las palabras de el Señor Nishikino; Sin ese cargamento la ciudad probablemente caería ante la amenaza que se aproximaba, bajo este comentario nos encomendó a un grupo pequeño conformado por cuatro personas para ir por tal cargamento, siendo personas esenciales, Umi y el otro chico como copiloto siendo grandes combatientes cuerpo a cuerpo, el hombre que manejaba el automóvil siendo de los mejores conductores esto en caso de que alguna horda de esas cosas se aparecieran de improviso y yo era el elemento poco común en un tipo de misión, el porque de no traer a una miembro mas capacitada que yo, era simple. Era una persona con capacidad de analizar construcciones y con gran facilidad de moverme en una ciudad solo con un mapa tomando atajos, lugares menos concurridos, evitando peligros, eso me hizo algo que necesitaban para ubicar aquella misión. Nuestras amigas jamás nos dejarían venir fuera de las murallas a tantos días de distancia en auto por lo que nos fugamos una noche sin decir ni una sola palabra.

Pocas horas después en el silencio del auto fue interrumpido por el hombre que conducía avisándonos que llegamos a nuestro destino, que esperaba que diera la ruta adecuada para conducir. Siendo sinceros, por mas que miraba el mapa y trazaba la ruta, me daba que no era una gran ciudad si no mas bien un pueblo. El cargamento debía de ser demasiado importante si para solo un pueblo habían mandado a alguien para trazar una ruta en este digo, cualquiera podría hacerlo, pero querían asegurarse que el paquete fuera entregado completamente.

El tiempo paso hasta que entramos al pueblo y para nuestra sorpresa aunque el suelo tenia concreto, aunque las casas estaban ahí, vacías. La vista fue increíble. Lo vi. Vi lo que en verdad decían las historias de terror sobre un pueblo fantasma. Ya había estado en ciudades destruidas, pero al menos tenían rastros de seres vivos o no vivos. Esta era algo que carecía de todo lo anterior. El viento era el único sonido que se colaba entre el silencio además de nuestro camión el cual se detenía algunos minutos después de entrar a este lugar.

Bajamos del camión con suma precaución, tanto Umi como yo teníamos nuestras armas en mano, el conductor y el otro chico se quedarían a hacer guardia del vehículo por si alguien tenía la ingeniosa idea de intentar llevarlo. Entonces tanto mi amiga y yo empezamos a andar por las calles del pueblo con cuidado, era tan difícil creer que ninguna de esas cosas estuviera por aquí que era incluso mas inquietante. Las calles a pesar de estar pavimentadas daban una impresión rural, las casas eran pequeñas de un piso cada una, todas pegadas una de otra a lo largo de la calle, exceptuando algunos edificios como restaurantes o negocios locales además de oficinas y estructuras de servicios como bomberos, policía, jurados. Cuanto mas caminábamos mas desolado se sentía este pueblo, ni rastro de un ser vivo.

—Necesitamos buscar el edificio de la policía principal, nos dijeron que ahí encontraríamos el paquete.— Menciono Umi con seriedad.

Por un momento guarde silencio hasta que pude hablar. —¿Qué será el paquete que nos mandaron a buscar?—

—No lo se, pero no creo que tengamos tiempo para preocuparnos por ello… Cuando volvamos las demás nos harán pedazos. Me preocupa un poco que Rin y Nozomi se vayan a enojar demasiado.—

—Creo que no lo tomaran muy bien.— Reí levemente. —A este punto deben de estarse volviendo locas, todas quieren salir de este infierno y empezar una nueva vida, poder vivir de nuevo.—

A lo largo de esas palabras nos seguimos moviendo rápidamente buscando el edificio que se nos había indicado, nada por el momento fue una preocupación.

—Kotori… Quería hacerte una pregunta.— Dijo Umi llamando mi atención. —Cuando salgamos de Japón, y podamos vivir normalmente como lo hacíamos antes. ¿Crees que te gustaría vivir conmigo un tiempo? Ya sabes, solo como amigas, no tengo familia mas que ustedes y podría decir que contigo me siento...Como decirlo… Feliz—

Ese tipo de preguntas eran del tipo en las cuales siendo como era Umi, ella estaría demasiado avergonzada, pero sorpresivamente cuando vi su rostro, tenia un sonrojo en su rostro, hablaba seriamente. Sabia que sus palabras no tenían doble cara, que en realidad lo que dijo era lo que en realidad quería que pasara nada tras de ello. Era una propuesta honesta.

—Por supuesto.— Correspondí a la chica con una sonrisa y un leve sonrojo en mi rostro provocando que ella sonriera con alegría, un gesto extraño de su persona.

Yo amaba a Umi-chan de eso estaba segura. Los sentimientos que tenia hacia ella probablemente eran correspondidos por ella. Sin embargo ese lazo tan especial que teníamos desde nuestra infancia provocaba que no hubiera necesidad ni siquiera de hablarlo. No éramos amigas ni tampoco amantes. Era algo mas especial.

La expresión de la chica fue de felicidad por un momento para luego seguir su camino a mi lado de una manera más seria. Tanto caminar fue productivo a lo largo de quince minutos ya que encontramos el edificio que buscábamos, una estructura de cuatro pisos que abarcaba una calle entera.

La entrada como ya era costumbre simplemente estaba destrozada, no había mucho mas que describir que eso, un edificio hecho pedazos. Al adentrarnos me trajo viejos recuerdos del como fue nuestro primer encuentro en una comisaria de policía en una ciudad mucho mas grande y un edificio fácilmente quince veces mas grande que este.

Caminamos de nueva cuenta por los pasillos en un silencio que era mas alarmante que cualquier tipo de ruido o por un momento eso pensé hasta que adentradas en el edificio un sonido me puso la piel de gallina, una lata siendo pateada. Rápidamente voltee hacia donde había provenido el ruido y mi sorpresa fue evidente al ver a un niño al final del pasillo, este simplemente me vio con cara de terror. No era una de esas cosas, mas mi arma lo asusto claramente por lo que este solo retrocedió en primera instancia para de inmediato correr en otra dirección.

—¡¿Un niño?!— Se alerto Umi sorprendiéndose en igual medida que yo. —¿Qué demonios hace un niño solo aquí?

No lo pensé mucho a decir verdad pues solo empecé a correr en dirección al pasillo donde el pequeño desapareció.

Sabia muy bien como era el mundo desde que todo se sumió en oscuridad, los humanos eran igual de peligrosos que esas cosas o incluso un poco mas, la confianza en muchas ocasiones te llevaban a la muerte. Sin embargo cuatro años transcurrieron a lo largo de este desastre, un niño era ajeno a este mundo a este punto.

Corriendo por fin encontré al pequeño que corría despavorido, era pequeño de verdad, un chico de probablemente menos de diez años. El lloraba mientras corría y yo intentaba alcanzarlo. El pasillo por el que corría era carente de luz, entrecerrabas los ojos para ser capaz de ver.

—¡Espera!— Le grite al niño para que dejara de correr pero esto solo pareció dar un efecto contrario.

El pequeño dio una gran vuelta en L por el siguiente pasillo a su derecha y entonces iba a seguirlo aun ahí adentro, pero de pronto algo me detuvo en seco al casi llegar la intersección de ambos pasillos. Un sonido metálico que provoco un giro de varias tuercas. En el momento lo distinguí sin ningún problema. Mi rostro careció de color y lo único que fui capaz de hacer fue instintivamente tomar mi arma pequeña de la cintura. Una pistola. Quite el seguro de inmediato y retrocedí la mayor cantidad de pasos que mi cuerpo permitió. Entonces fue cuando una chica mucho mas mayor que el pequeño se asomo por el pasillo con una arma sostenida en dos manos. No me di cuenta en ese momento pero esto transcurrió en solo un par de segundos desde que escuche aquel sonido.

Por un momento mi alma se debatió de una manera violenta. Ahora que lo veía nunca había experimentado un debate tan intenso dentro de mi, la chica estaba claro que me acabaría si no actuaba en el momento pero por otro lado, nunca tuve que asesinar antes de esto, no a un ser humano. Tenia que asesinarla.

Un momento fue suficiente. El sonido del arma lleno por completo el pasillo, esta acabo con la vida de la chica, siendo un disparo de lleno en el abdomen, todo se resolvió en una fracción de segundo pero para mi pareció una eternidad, veía como mi arma desprendía calor pero peor aun, vi como la chica soltaba su arma lentamente y se recargaba contra el muro descendiendo constantemente, dejando un rastro rojo en esta.

—¡Kotori!— Escuche el llamado de Umi que venia tras de mi. Sus pasos resonando de manera latente en el pasillo.

Sin embargo su llamado fue ignorado por mi mente. Miraba a la chica en la intersección del pasillo, contra el muro, sin mover ni un solo musculo. Acabe con su vida para salvar la mía. Supongo que jamas entendí el significado de humanidad hasta que la perdí. No dudaría si hubiera intentado asesinar a Umi pero fue por capricho, la chica aunque mantenía el arma, era inexperta, temblaban sus manos con miedo, ella solo tenia miedo. ¿En que demonios me he convertido?.

Entonces de inmediato, fui hacia la chica ignorando a Umi que sin darme cuenta de inmediato, ya estaba a mi lado, fui lo mas rápido que pude pero entonces fue cuando me arrodille junto a la chica que vi que ella seguía con vida, sus movimientos era bruscos cuando me acerque, pero sobre todo su mirada fue de odio y miedo, sus ojos a pesar de ser los de una persona normal me miraban con desprecio y suplica. Por un momento recordé a mi madre. No sabia el porque pero por alguna razón sentía como si esa mirada fuera de mi madre, la madre que murió por mi culpa.

"¿Ella me despreciara desde ese día?" Fue un pensamiento después del disparo que recibió por intentar devorarme.

—N…No los toqu…— Murmuro esas palabras sorprendiéndome de que aun fuera capaz de expresarlas.

Busque en mi botiquín de primeros auxilios buscando cualquier cosa que fuera útil, entonces encontré las vendas y desinfectante. Sabia que era inútil, lo sabia, pero aun así intente tratar el disparo de su abdomen.

Entonces fue cuando algo paso. Algo que simplemente me rompió el corazón.

—¿Hermana?— El sonido de unos pequeños se colaron entre mis pensamientos haciéndome voltear mi vista, viendo a dos pequeños, el primero que había corrido trayéndome aquí y otro que se veía un poco mas joven que el primero.

Para cuando los pequeños entraron en el pasillo fui contra ellos y cubrí los ojos de ambos mientras los míos se hundían en lagrimas de dolor.

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—El paquete estaba completo.— Dijo el chico mientras subía la ultima caja.

Armas… Todo este viaje fue por una cantidad ridícula de armas que el señor Nishikino rastreo hasta aquí, suficientes para abastecer todas las armas pesadas de la ciudad. Eso fue lo que me orillo a este punto donde mi ser se sentía vacío, donde en realidad antes habitaba esperanza y felicidad, no pude evitar darme cuenta de lo egoísta que estábamos siendo, toda la gente fuera de las murallas de Kyoto estaban en una situación de vida o muerte, lo estaban desde hace años.

—No fue tu culpa, lo sabes.— Dijo Umi a mi lado mientras observaba como ambos chicos ahora hablaban directamente a la central de la ciudad. —Si los pequeños tienen suerte, conseguiremos la autorización para que entren a Kyoto, si un equipo de campo los supervisa a fondo puede que logren ir con nosotros.

—Asesine a su hermana.— Dije con desdén y odio a mi persona.—¿Qué tipo de persona soy?

—Kotori, yo hubiera hecho lo mismo de estar en tus zapatos, lo comprend…—

—Ese es el problema Umi-chan, entiendes el sentimiento pero te has vuelto incapaz de sentir algo mas que alivio por la supervivencia.— Mis palabras fueron claramente crueles mas sin embargo no me encargue de medirlas ya que en realidad estaba muy herida y confundida. —Revisare que no olvidemos nada.— Dije sin importarme si Umi se oponía a la idea.

Entonces me volví a adentrar en el edificio con la intención de ir no a el cuarto de almacén donde estaba el paquete si no que mas bien me dirigí a los pasillos donde estuve antes, donde asesine a una pobre chica inocente donde…

Antes de siquiera llegar al lugar solo me empecé a detener poco a poco, mientras mis manos se posicionaban en mi rostro y por primera vez desde que empezó este infierno, lo desee, lo desee tan fuerte que tal vez dios me pudo haber escuchado.

"No quiero vivir en este mundo"

Era una suplica extraña, llena de contradicciones, quisiera estar muerta, pero a la vez anhelaba vivir. Anhelaba vivir pero a la vez la culpa me empezaba a carcomer, una culpa que siempre estuvo ahí ahora me devoraba. ¿De que me serviría vivir en un mundo sin estas cosas si mis manos ya estaban manchadas de sangre? Mi mundo seria una miseria sabiendo todo lo que he hecho, he asesinado sin dudarlo ni un solo momento y el consolarme con la idea de que los que asesine eran no vivos, no me liberaba de la culpa, ¿cuanta gente en agonía sufre mientras yo río? Porque tuve que nacer en un mundo tan devastado… Si solo hubiera aceptado esa maldita beca en Europa, nunca hubiera tenido que vivir en este infierno.

Mis palabras seguían resonando con fuerza en mi mente, cada insulto dirigido a mi misma era cada vez peor conforme pasaban, mis amigas parecían igual de egoístas que yo, pero sabia que ellas suprimieron su culpa lo máximo posible, todas lo lograron hacer excepto yo. Aun tenia un corazón débil, me costaba aceptar este mundo aun.

Las palabras y pensamientos se aglomeraban en mi mente mientras volvía a caminar hacia aquel pasillo… mire con miedo el muro con los ojos cansados de tanto llorar, forzándome a ver aquella escena una vez mas. Mi primera vista fue el muro bañado en rojo de sangre y mientras mas bajaba la mirada mas me di cuenta de que este mundo no estaba bien. No estaba el cadáver de la chica… Solo había sangre, pero donde estaba un cuerpo inerte ahora no se encontraba nada. Una única solución entro en mi mente para que esto pasara. Así que corrí con todas mis fuerzas a la salida, mientras intentaba gritar, pero la misma velocidad con la que corría provocaba que esto no fuera posible.

Entonces cuando llegue a la salida ahí la vi, una chica bañada en sangre la cual ahora corría hacia la persona que amaba, esa persona que le daba la espalda. Corrí rápidamente. Vi cuando esa cosa se abalanzaba contra esa persona que tanto se esmero en protegerme, sus pies dejaron el suelo para intentar someterla de un solo movimiento como un depredador. Umi era rápida, claramente lo era, pero ese tiempo era tan reducido que para cuando ella tomo poso su mano sobre su espada no tendría posibilidades de desenvainar.

Rápidamente e intentando, proteger lo único que le daba felicidad a mis días, me lance contra esa cosa en pleno vuelo interceptándola por completo y desviándola con éxito de aquella chica que tantas veces me protegió. Entonces sentí como esa cosa me lastimo en el brazo aunque claramente después de eso me aleje de esta sacando mi arma de su funda y apuntándola hacia ese monstruo pero no pude disparar porque… porque seria como asesinar dos veces a una persona. No podía disparar.

Cuando esa cosa se puso de pie para intentar rematar, un sonido rasgando el viento se presento acompañado de una cabellera azul que se posicionaba frente a mi. Entonces esa cosa frente a ella cayo.

Fue un evento repentino mas sin embargo Umi estaba bien y los pequeños tambien pero yo estaba sorprendida de que Dios hubiera escuchado mi llamado de una manera tan peculiar, ¿me arrepentía de la suplica? Claro que lo hacia. Puse en peligro a todos. Si algo aprendí en este mundo es que Dios realmente escuchaba los llamados que tenían dolor y resentimiento en ellos… Esto era la prueba de ello.

Revisamos que todos estuvieran bien y nadie hubiera sido atacado por esa cosa antes que nosotras para lo que nuestra suerte fue así. Después de ese problema simplemente seguimos trabajando como si nada hubiera pasado. Cargábamos las cajas que faltaban y mientras Umi parecía consternada esta me miraba con constante miedo.

—Kotori… Sobre lo de hace un rato…— Esta dijo mientras por fin terminábamos de cargar todo. —Yo se que no soy perfecta y claramente lo que ha pasado en el mundo en estos últimos años, no ha sido para nada mejor. Soy una mala persona, lo se, se que aun eres mas humana que cualquiera de nosotras y prometo intentare mejorar… Ser mas empática; Entenderte mejor y…—

—No hay necesidad de eso Umi-chan.— Le sonreí con sinceridad. —Tu eres Umi-chan y para mi es lo único que basta, desde el día que te conocí, siempre has sido genial a tu manera, segura, increíble y cada vez mas impresionante. Fuerte, insuperable y bella.— La mire con una sonrisa incluso mas grande. —Me protegiste de niña y me protegiste ahora mismo. Eres la persona que mas admiro Umi-chan.—

Umi al principio se sonrojo de una manera bestial, pero entonces un sonido hizo que esa reacción fuera completamente contraria, incluso podría decir que de terror, sus ojos perdieron toda felicidad y su piel palideció peor que si hubiera visto a la misma muerte.

El sonido estallaba de cuatro lugares a la vez, de las muñecas de cada uno de los integrantes de este equipo. Tres alertas eran de advertencia sobre alejarse de un infectado… Y la cuarta alerta era un infectado. Umi miro mi brazalete con miedo y terror entonces observo como el mío era diferente a los demás. Me miro con horror y lo único que pude hacer fue sonreírle.

—Lo siento Umi-chan.— dije mientras le mostraba mi brazo el cual sangraba. —Creía que podría ocultarlo unos minutos mas. Quería esta contigo un poco mas.—

—K-Kotori… Como… Como paso esto.— Esta abrió los ojos con mas terror. —Fue mi culpa… Esa cosa… cuando tu la interceptaste ella te mordió.—

—No fue tu culpa.— Dije con una sonrisa. —En realidad creo que fue mi culpa de alguna manera. Te queria proteger Umi-chan siempre lo has hecho, nunca me has dejado sola en ningun momento por mas daño que te hagas, solo queria pagarte haciendo lo mismo por ti. Porque nos protegemos mutuamente ¿no es asi?

Umi tenia la mirada perdida en mi. —No puedo perderte Kotori… No a ti.— Por primera vez logre visualizar las lagrimas de Umi desde que la conocía, estas se deslizaban por sus mejillas mientras que yo solo podia sonreírle tiernamente. —No hemos hecho lo que planeamos.

—Luego será.

—Jamas tuvimos un cita.

—El tiempo contigo me era suficiente.

—Nunca te dije que era lo que sentía.

—Nunca fue necesario entre nosotras.

Cada frase que salía de los labios de la chica solo las consolaba de la mejora manera que podía, sabiendo que esta era la ultima conversación que tendríamos quería agradecerle por todo, todo el tiempo que estuvo a mi lado desde que eramos niñas, queria agradecerle por todos los sentimientos que despertó en mi. Queria agradecerle por ser ella.

—No me iré sin ti.— Declaro Umi Soltando su Katana. —No te dejare sola, nunca.—

—¿Cuándo yo me vaya que harás?— Le pregunte con cariño. —Puedo hacerlo sola, las demás aun te necesitan.—

Umi lloraba sin parar, mientras intentaba reescribir la historia con sus lagrimas, me dolía verla así.

Sin embargo sentía como mi cuerpo empezaba a cambiar, el proceso era lento sin duda alguna, como una especie de anestesia, mi cuerpo se sentía un poco adormilado, mi piel ya no tenia el mismo tono que antes, no estaba volviéndome una de esas cosas, no aun, pero el proceso había comenzado.

—Tienes que irte Umi-chan—

—¡NO ME IRE! ¡Me quedare contigo siempre!— Alego la peli azul ya fuera de sus cabales. —Eres la única chica y persona que yo he…—

No le di tiempo a terminar la oración porque de inmediato arremetí contra ella con una arma de electrochoque que encontré en medio de nuestro trabajo. Lo tome porque sabría que ella no cedería a dejarme aquí.

—No tienes que decirlo… Yo también siento lo mismo por ti. Cuida de las demás por mi.

Después de eso simplemente lleve a Umi con los dos chicos que minutos antes nos habían estado viendo ya que ellos estaban al tanto de la situación por los brazaletes.

Cuando llegue con ellos les pedí que partieran lo mas rápido posible para no tener riesgos de dañarlos y sobre todo para que Umi no regresara.

Y asi fue como vi al vehiculo alejarse rápidamente, lo segui con mi mirada hasta que ya no fui capaz de visualizarlo… Sabia que sea que estuviera Umi yo la ciudaria, si el paraíso es real, podría guiarte y cuidarte desde lo alto, podría ver como sobrevivias y vivias tu vida la cual tanto luchamos por preservar.

Me sente en el tejado de una casa, viendo el atardecer mientras tomaba mi arma. La mire unos cuantos segundos con algo de recelo mientras sonreía involuntariamente, porque sabia que mis amigas lo lograrían, porque sabia que ella las protegería.

El como lo sabia era simple y el pensamiento fue tan fugaz como el sonido del arma.

"Porque es la persona de la que me enamore"

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Hola amigos.

Hace tiempo que no nos veíamos por aquí, me alegra estar de vuelta aunque sea por unos cuantos capítulos. Muy bien, no se que decir respecto al capitulo, solo decir que extrañaba escribir y recordarles de nuevo que esta historia terminara si o si. Habra un final, no la dejare sin terminar.

Sus reviews me inspiran lo saben y creo que poca gente hubiera imaginado la trama que manejaba el mundo en general, en mi mente sonaba mejor claramente, pero aun asi creo que tendremos un buen final y un gran desenlace, me gustaria saber sus opiniones o como les gustaria que terminara (Esto solo por mera curiosidad, no influirá)

Hasta la próxima, prometo que será pronto.