Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola de nuevo, por fin es viernes, he tenido una semana demasiado ajetreada, y mi tiempo para poder avanzar esta historia es cada vez más reducido, así que afectando mi productividad, no sé si pueda seguir manteniendo la idea de 42 capítulos, quizás tenga que acortarla, aun no es seguro, en fin, espero que el capítulo sea de su agrado, recuerden, estamos cerca del final.

Mrs Malfoy: Lo sé, pero recuerda que es un fic, que me gusta el drama y el cliché, así que quizás por esa razón, la trama va de esa manera, sumando que estamos en el suspenso por que el final se acerca y ¿cómo harán nuestros protagonistas para solucionar todo en tan poco tiempo? No se pierda el siguiente capítulo, por el mismo canal, y por la misma hora 👀🙊 gracias por tu review ❤

Nos leemos el próximo viernes. 💖

Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.✨


Jarvis sonrió encantado y abrazó a Lily con una enorme sonrisa, siempre era lo mismo con él, siempre tan agradable y encantador, recorrió la silla para ella y regreso a su lugar, aún con ese gesto amable.

—Hace bastante que no nos vemos, dime ¿Cómo van las cosas con Scorpius?

—De maravilla, bueno, ahora está fuera por trabajo, regresa en unos días, nada pesado, quiero imaginarme.

—Bien, dime entonces ¿Por cuál motivo es tu visita si todo va tan bien?

—Necesito tu ayuda en algunas cosas respecto a Scorpius.

—No sé qué camino tomará está charla y no sé si me agrade del todo.

—Él no quiere hablarme de sí mismo, así que quiero saber que puedes contarme de él, no lo sé, por ejemplo ¿Cómo es que se hicieron amigos?

—Si no lo sabes, no voy a ser yo quien te lo cuente.

—Yo me hice amiga de Lucy en el trabajo, charlamos un poco, y en ese momento, podía tener una cubierta bastante buena como muggle, ahora dime ¿Cómo es que dos personas que no se agradaban al inicio se volvieron de los mejores amigos uno del otro?

—Lily, me gustas, me gusta ayudarte y no hay nada que no haría por ti, sin embargo…

—Bueno, en realidad, esto lo harías por mí –sonrió.

—Y estás pidiendo que te cuente algo que involucra a mi mejor amigo, y es algo que no puedo.

—Claro, sin embargo sí me contaste algunas de tus aventuras en ese club y lo incluían ¿Qué es tan diferente ahora? –soltó enfadada.

—Que eso es algo irrisorio, la forma en que nos volvimos amigos, mejor pregúntale a él.

—Prefiere terminar conmigo que hablar de él ¿Por qué? Necesito… él me importa, y me siento impotente, Jarvis, comprenderme un poco.

—Te comprendo, Lily, pero él es mi mejor amigo, no me acosté contigo porque sabía lo que eso lo afectaría, aunque tuve la oportunidad, dime ¿Por qué lo traicionaría en algo así? Si desaproveche algo que quería con toda el alma.

Lily asintió, se puso de pie y salió de la oficina del castaño, el ruido del lugar inundó sus oídos, le sonrió a Lucy, que estaba con Archer, se unió a ellos, a pesar de que no habían ido juntos, la velada fue divertida, y después de un rato pudo quitarse el mal humor que la charla con Jarvis le había provocado.

—M—

El calendario frente a ella indicaba que Scorpius regresaría el lunes, por fortuna era viernes, faltaba cada vez menos, el ex de su hermano y su hermano tampoco se habían aparecido por su apartamento, así que había vuelto al trabajo contrario a lo que había pensado al inicio, el descanso no ayudaría de nada.

—Hola, Lily –saludó Sam –sé que las cosas no han estado del todo bien, pero, quiero seguir siendo tu amiga –sonrió.

—Gracias por decírmelo –soltó risueña la pelirroja.

—El lunes estoy planeando una comida con Lucy y Arch, irá mi novio, Ben, así que pensé que podías venir, con Scorpius, para que veas que lo he superado.

Lily se recargó en el respaldo de su silla giratoria, dedicándole una mirada seria, no le importaba si Sam había o no superado a Scorpius, él había decidido estar con ella sobre cualquier otra chica, sobre su vida promiscua, ir a una comida con ella, le daba igual, estaba muy segura que su rubio no la dejaría, al menos no por Samantha.

—Sí, bien, sí está de humor, iremos.

—Ah ¿si está de humor? –se burló.

—Salió de la ciudad por trabajo, así que… bueno, no sé qué tan cansado regrese, y si prefiera pasar el día comiendo fuera.

—Todas las personas comen, Lily –soltó Sam.

—Sí, pero el plato favorito de él, no es algo que sirvan en restaurantes –sonrió.

La mirada enfadada de Sam, le ocasionó un enorme placer, y no era mentira, muchas veces, el rubio prefería quedarse en casa, haciendo el amor con ella, que yendo a comer.

—Sí, bien, entonces, me avisas.

—Desde luego –sonrió.

Notó la sonrisa divertida de Lucy al otro lado, en aprobación a su cambio de personalidad, anteriormente, se habría quedado callada, siendo pisoteada, Scorpius Malfoy había cambiado muchas cosas en ella, y eso le agradaba más de lo que podía admitir para los demás, o para el mismo rubio, o la cabeza le explotaría al aumentar su ego.

—Vaya, dime ¿te animarás a llevarlo?

—No lo sé, si sus planes son mejores que los de Sam, no.

—Mejores ¿Qué puede ser mejor que comida?

—El sexo, y más si es con él, créeme, no hay nada que prefiera en esta vida antes que estar con él.

—Ah, es tan romántico –sonrió Lucy.

—No te burles de mí –negó divertida.

—No me burlo, sólo… me alegra que estés tan feliz y enamorada, por fin las peleas terminaron ¿no?

—Sí, estoy locamente enamorada de él, Lucy, no sé en qué momento pasó, sólo sé que paso demasiado tiempo pensando en él, por un momento pensé que no había nadie hecho para mí, y bueno, llegó Scorpius, con su cara atractiva, preocupándose por mí, mi estabilidad tanto emocional como… en general, mi felicidad, desviviéndose por mí de formas en que nadie más lo había hecho, lo amo.

—Te comprendo, siento lo mismo cada que estoy con Arch.

—En fin, Scorpius vuelve pronto, y soy la chica más feliz del mundo.

—Sí, puedo verlo –sonrió –pero ahora a trabajar, o serás la chica despedida más feliz del mundo.

—X—

Lily sonrió cuando se encontró con Sally esperándola en su oficina en el ministerio, se levantó, ya que había estado sentado en una silla frente a su escritorio, la abrazó fuertemente.

—Te ves muy feliz –soltó Sally.

—Bueno, estoy enamorada de mi novio, pronto va a volver de su misión, y me tiene de buen humor.

—Sí, así es el amor –sonrió.

—Perdón por ser tan insensible –hizo una mueca.

—No te preocupes, dime, antes de que Albus y yo termináramos, me dijo que pasaban muchos días juntos últimamente, que ya casi no se veían en el apartamento.

—Ah, ni me digas, estuve a un segundo de pedirle que se mudara conmigo, no lo quiero lejos de mí, lo amo, quiero vivir con él, dormir y despertar a su lado.

—Vaya que sí te llegó el amor, Albus y yo teníamos más saliendo juntos, y ni siquiera nos cruzó por la mente esa posibilidad.

—Bueno, si tengo seguro algo en mi vida, en este momento, es que Scorpius Malfoy, es todo lo que quiero y necesito, para ser feliz.

—Eso es estar cien por cien segura, digo, confías que no vuelva a las andadas ¿no?

—Tenemos un trato, cuando él tenga la necesidad de ir con alguien más, terminaremos en ese momento, tampoco quiero retenerlo en contra de su voluntad.

—Eres realista al menos, es un buen chico, a mí me agrada, pero… eres la hermana de Albus, siempre voy a ponerte primero que todos, incluso que Al, me apoyas en formas que nadie más lo ha hecho, aparte de mi hermano, claro –sonrió.

—Tu hermano es un gran tipo, tiene que serlo.

—Lo es, me hubiese gustado que lo conocieras antes, digo, así, posiblemente tendría una oportunidad contigo.

Lily sonrió, pero su gesto debió dar a entender que eso jamás pasaría, porque Sally cambió de tema de inmediato, y es que nadie podría compararse jamás con Scorpius.

—X—

La caja sobre la mesa de su apartamento la hizo fruncir el ceño, no había ordenado nada, y no creía que su familia le hubiese enviado algo, se acercó después de colocar las llaves en la cesta junto a la puerta, una nota pegada le hizo fruncir el ceño.

Su corazón se agitó cuando los pedazos de papel tomaron forma ante sus ojos, había dibujado demasiadas veces a Scorpius y no se habría dado cuenta de eso, sino es que todo estuviese roto, por fortuna, podía seguir haciéndolo.

Creo que olvidas quién te enseñó a dibujar, dulzura, y es de mala educación usar tan buen talento en una basura como él, si tantas dudas tienes de porqué es como es, deberías venir conmigo y preguntar, no te sorprenda, que sé más de él que tú ¿y sabes por qué?

Porque si no fuera por mí, él jamás se habría fijado en ti.

No te preocupes, eso lo puedo solucionar, ¿al menos te despediste de él cuando se fue? Por qué conmigo no lo hiciste, pero claro, yo siempre he estado junto a ti. Yo nunca descuido mis cosas. Y menos a mí juguete favorito.

Las manos de Lily comenzaron a temblar, sujetó la nota cerca de ella y avanzó decidida hasta la chimenea, tenía que irse de ahí, lo mejor era que pasara la noche en un lugar seguro.

—M—

Albus avanzó somnoliento hasta la cocina, pero se detuvo cuando escuchó un suave ruido en la habitación de su mejor amigo, sujetó su varita en alto, ya que éste no llegaría hasta el lunes, y si lo hacía, lo más probable es que pasara la noche en el apartamento de Lily, como normalmente se le estaba haciendo costumbre.

Solo movió la cabeza cuando notó que el ruido había sido de una almohada al caerse al suelo, Lily dormía plácidamente en la cama de Scorpius, despertarla o molestarla no serviría de nada, posiblemente lo extrañaba y quería algo con su aroma, así era de tonta romántica su hermanita, cerró la puerta y fue hasta la cocina por un poco de café.

—M—

Ted observó de reojo a Scorpius, uno de los informantes de Harry les había dicho que habían dado con un lugar donde Sebastian se había escondido por un tiempo, que posiblemente pudiesen encontrar cosas ahí, y para frustración del metamorfomago, y la furia contenida del rubio, sólo se habían encontrado con una cabaña llena de souvenir, trofeos y cosas desagradables.

Ropa de Lily, sus dibujos desde que comenzó hasta unos fechados de la semana pasada, y lo más espantoso, imágenes en movimiento de lo que por mucho tiempo le había obligado a hacer.

—Deberías controlarte –soltó Ted.

—Claro, es tan fácil ¿no es cierto? Por eso tu cabello no ha cambiado de color desde hace casi una semana, y eso que Lily sólo es para ti una hermanita, no me quiero imaginar si en lugar de cosas de Lily fuese un retorcido homenaje a tu esposa.

—Lo comprendo ¿de acuerdo? Para mí tampoco es fácil, me siento tan malditamente culpable, porque fui yo quien llevó a Sebastian por primera vez a la casa de mi padrino, yo dejé que cuidara de ella sólo por irme a besuquear con Victoire, esto es mi culpa, no de mi padrino ni de nadie más.

—Quiero pensar, que si hubieses tenido idea de qué tan perturbado estaba, jamás habrías cruzado palabra con él.

—Te lo juro, si tuviese la oportunidad de volver tan atrás en el tiempo, lo habría matado.

—Las cosas pasan por algo, Ted, no siempre la vida es justa, y por lo visto, es más injusta si llevas el apellido Potter.

Ted suspiró, posiblemente tenía razón, se quedó callado, con los recuerdos de aquel lugar tapizado con imágenes de una joven Lily, en su mayoría desnuda, en otras cuantas, desde ángulos que sólo demostraban que ese imbécil, había estado planeando aquello desde que la conoció.

—No puedes llevártelo –soltó Scorpius cuando Ted sujetó una snitch.

—Se la regalé yo a Lily, era su favorita –observó al rubio –se la di después de que me dijera que cuando fuese grande, se casaría conmigo.

—Ella cree que eso se lo dijo a Sebastian –murmuró el rubio.

—No, me lo dijo a mí, frente a él, sólo me reí, besé su frente y le dije que volviera cuando tuviera 20, fue sólo una forma de no matar su ilusión, y porque fue incómodo que una niña me dijera eso –soltó.

—Normalmente, es incómodo que te digan eso, cuando podrías ser su padre –negó.

—Cierto –sonrió Ted.

—Pero en serio, devuélvela, hay cosas recientes aquí, significa que se va a dar cuenta si falta algo.

—Bien.

Ted esperó a que el rubio se diera media vuelta para guardar la snitch de nuevo en su túnica, y salió del lugar, oficialmente su misión había terminado, quería volver a casa, estar junto a la mujer que amaba, y después buscar a Lily, para disculparse con ella por haber llevado al monstruo a su vida.

—Voy a matarte, Sebastian –juró el metamorfo y salió del lugar.

—X—

El metamorfo estaba demasiado serio para gusto del rubio, se irían en la mañana, sólo tenían que esperar el traslador, ninguno de los dos estaba de un buen humor, reportar aquello no iba a ser fácil, y menos cuando Harry Potter tuviese en su cara las imágenes que habían tomado, todo aquello por idea de Albus, a quien de forma extra oficial, le había comentado todo lo que se trataba la misión, y haciendo pasar aquella idea como suya.

Ahora tenía que hacer que el padre de su novia, la viese desnuda, a una edad temprana, en posiciones que a ningún padre le gustaría ver a su hija, a ninguna edad.

—Ya por fin esta pesadilla termina, mañana podré estar con ella –se animó a hablar.

—Admito que no me agradas para ella, principalmente, por tu vida promiscua –soltó –no creo que seas capaz de dejar todo aquello en el pasado, pero por el bien de Lily, espero que sí.

—He amado a Lily desde que la vi, bueno, en niveles, claro, aunque según mi padre, fue amor a primera vista.

—Aunque te rías, suele pasar, me enamoré de Victoire desde que éramos niños, seguimos juntos, después de tanto tiempo.

—Victoire no tiene un Sebastian Keller en su vida –murmuró Scorpius.

—Ella te ama ¿por qué lo dudas tú?

—Ya lo dijiste, no soy un buen tipo, he hecho cosas malas, he jugado con las chicas, y ¿todo para qué? Demostrarle a alguien que está equivocada respecto a mí.

—Rose es la dueña de tus pesadillas ¿no es así?

—La detesto –murmuró –no es como tal una pesadilla, simplemente…

—Háblalo con Lily –sugirió el metamorfo –no hay nadie más interesada en ti que ella, en tu bienestar, la hubieses visto arrinconar a Rose en su cumpleaños, si no las separo, posiblemente hubieses tenido que pedirle a tu padre una poción para hacerle crecer el cabello a Lily –se burló Ted.

—Que ella me ame es lo mejor que me pudo pasar.

—Lo imagino, Lily es una chica muy especial.

—La quiero conmigo para toda la vida –observó al metamorfo –ya aclarando que no te agrado, pero… sabiendo lo mucho que la amo, dime ¿es muy pronto para casarme con ella?

—Yo no soy a quien se lo tienes que preguntar –se burló.

—No, pero… eres el único que conozco casado, y que es cercano a ella, dime ¿si mañana le propongo matrimonio, es muy pronto?

—Tienen saliendo relativamente poco –aceptó el varón –pero, cuando lo sabes, lo sabes, a veces te toma años, otras veces, meses.

—Quiero casarme con ella, tener hijos, pero… cuando quiero plantear el tema, la verdad es que me acobardo –se burló –al final, parece que jamás podré dejar de ser ese Scorpius miedoso.

—Sólo… atrévete –lo animó –a mí me temblaba todo cuando pensaba en proponérselo a Victoire.

—No es tan fácil, al menos no para mí.

—Claro que lo es, la invitaste a salir, es prácticamente la misma cosa.

—No –se burló –creo que la única forma en la que yo pueda proponerle matrimonio, es… al borde de la muerte, así, si responde que no, al menos ya estaré muerto.

—M—

La lechuza de Lily le llegó cerca de las cinco, comunicándole los planes que Samantha, su compañera muggle del trabajo había hecho, él no tenía muchas ganas de asistir, pero no se negaría a pasar su último día libre con su chica, así que se duchó, se colocó unos jeans azules deslavados y una playera blanca, que le quedaba un poco floja, contrario de lo que se esperaría de su buena figura.

Avanzó un par de calles, observó el lugar, no era algo muy elegante, pero tampoco tan malo, entró, buscando a su novia, ubicándola al fondo, caminando hasta el baño del lugar, así que decidió ir hasta ella, posiblemente podrían tener un poco de diversión en otro lugar público, como a ella tanto le gustaba.

Rodeó la cintura de la pelirroja desde atrás, sobresaltándola, sonrió encantada cuando notó que era él, girando en sus brazos y sonriendo entusiasmada.

—Volví, como lo prometí –informó.

—Me alegra que estés aquí –acarició su rostro, aliviada.

—Lo dices como si dudabas que volviera ¿pasa algo?

—No –se apresuró –bueno…

—Lily…

El rubio soltó a su novia cuando la voz de Lucy sonó a sus espaldas, se mordió el labio inferior apenada, al parecer nadie lo había visto entrar, no vestía como él normalmente lo hacía.

—Te va el look casual –sonrió la chica.

—Gracias, Lucy –agradeció, sin emoción alguna.

—Iré al baño, no tardo, cariño –besó la mandíbula de Scorpius y se perdió detrás de la puerta.

—Perdón la interrupción…

Scorpius giró a verla, pero el hombre en la puerta del bar le hizo salir sin decir nada más, llamando la atención de la chica, que se cruzó de brazos, normalmente siempre parecía prepotente, mujeriego y sin culpa alguna.

—Pensé que Albus te había dicho que…

—Lo sé, tengo que decirte algo, y te lo juro, Scorpius, no lo sabía…

— ¿Qué es lo que no sabías? –Se cruzó de brazos –dime, Sally ¿qué no sabías? ¿Lo que tú hermano le hizo a Lily?

—Yo sólo sé que él la ama, Scorpius, y sólo quiero que Sebastian sea feliz, y tú te interpones en su camino, en su felicidad con Lily.

—Ella no lo ama, y en todo caso, tu hermano tiene…

—Sólo aléjate de ella.

La mirada gris de Scorpius fue hasta la varita del chico de piel oscura, negó con una sonrisa, aquello iba en contra de los estatutos, y con Lily en el lugar, aquello no pintaba bien para Sally.

—No quiero matarte –soltó –pero… si no me dejas opción…

—Dime ¿Sebastian te lo pidió? –cuestionó, sujetando la propia.

—Yo… no quiero, Albus jamás me lo perdonaría, pero… aléjate de ella, sino lo haces, quizá el hechizo golpee en tu espalda.

Sally se echó a correr, tranquilizando a Scorpius, suspiró, se giró un poco, dando la espalda a la entrada del pequeño callejón.

—Hombres, siempre tan cobardes –soltó una dulce voz femenina.

Scorpius se giró, Lucy se cuadró frente a él cuando el rubio la ubicó, suspiró divertido, no quería imaginar tener que borrarle la memoria por estar en contacto con el mundo mágico, Lily lo castraría.

—Yo…

—La verdad es que siempre ha sido un cobarde, no me sorprende –avanzó hasta Scorpius, con una sonrisa divertida –pero deberías hacerle caso.

—No sé de qué hablas, Lucy.

—Lucy –se burló de él –la verdad, es que la academia ya no prepara a las nuevas generaciones de igual forma –avanzó hasta el rubio –pero bueno, ni siquiera el mismo Harry Potter, dudó un poco de Lucy, recuérdame ¿cuántos aurores había en el cumpleaños de Lily?

El rubio no supo cómo reaccionar a lo que estaba pasando, sólo podía ver a Lucy, la amiga muggle de Lily hablando de aurores ¿Lily le había dicho sobre el mundo mágico?

—Bueno, siempre han sido unos idiotas –rió, cantarinamente –tardaron demasiado tiempo en darse cuenta lo bien que disfrutaba de Lily, y su cuerpo –negó –te desconcierta aún, te ayudaré.

Cuando dio un paso hasta él, la figura de Lucy desapareció, en su lugar, un varón de cabellos negros, y ojos azules apareció, seguía luciendo joven, para la edad que tenía, jugó con algo en la mano, al rubio le tomó unos momentos ver que no era su varita con lo que jugaba.

—Así está mejor, estamos casi del tamaño.

Tenía razón, Sebastian era un par de centímetros más alto que el rubio, con el cuerpo esbelto y un poco marcado, una mueca de desprecio en su cara.

—Te has divertido mucho con ella, pero puedo asegurarte, que ni un minuto, la has pasado mejor que yo, estando entre sus piernas ¿o sí?

—Eres un maldito bastardo –bramó, lanzándose sobre él.

—Ah, vamos, rubiecito, no hice con ella algo que tú no hicieras, mejor, hice muchísimas cosas más, dime que de todo lo que viste en ese lugar, no te planteaste hacer con ella alguna que otra cosa de esas, y ella –sonrió –imagino que lo ha estado deseando, volver a estar conmigo o ¿te ha dicho las veces que he estado en contacto?

El rubio tembló de furia, volvía a irse sobre Sebastian, pero no logró nada, sólo ocasionó una risa divertida, estiró su mano, y fue como si un enorme imán lo atrajera hasta el moreno.

—Lily es mía, siempre lo ha sido y eso no cambiará ¿estamos claros?

—Ella me ama a mí –soltó con esfuerzo, ya que Sebastian apretó su cuello.

—Un pequeño inconveniente, envíe a Sally a matarte, pero no lo hizo, hubiese sido sencillo, pero, en lugar, te dejó la muerte dolorosa, agradece a tu abuelo Lucius por esto, fue un buen mentor.

El moreno le mostró una pequeña daga negra, no comprendía a que se refería, en un instante, aquel objeto estaba incrustado en su abdomen, ocasionándole un espantoso dolor.

—Es obsidiana, es un cristal natural, es más fuerte que el acero, y se puede fracturar fácilmente –le susurró divertido –pero, eso no es lo que llamó mi atención cuando tu abuelo me la mostró, sino algo más interesante, del país donde la trajo –enterró la pequeña daga aún más, girándola un poco, disfrutando del dolor que el rubio mostraba –está asociada con un dios de la noche, también es conocida como el "espejo de la verdad", porque es capaz de mostrarte implacablemente tus defectos, tus miedos y traumas –rió –si no tienes miedo, no te hará nada pero, dime, Scorpius ¿cuáles son tus miedos?

Lo soltó, ya libre, sacó la daga de su abdomen y la tiró al suelo, cuando Sebastian retrocedió, la imagen de Lucy volvió a aparecer, gritó desesperada y en un momento, una multitud se acercó a ver lo que ocurría.

—Scorpius –escuchó la voz de Lily, preocupada –Scorpius –corrió hasta él –que… ¿qué ocurrió?

El rubio sonrió, cubriéndose la herida, pero la sangre era demasiada, y todo se estaba volviendo borroso, sintió el cuerpo caliente de su novia pegado al de él, lo estaba sosteniendo, porque en un algún momento, se había debilitado.

—La ambulancia viene en camino –dijo alguien de los presentes.

—Scorpius, tranquilízate.

La escuchó murmurar algunos hechizos, pero nada funcionaba, esa daga era de su abuelo, sólo significaba que era un artilugio de magia oscura, se burló, era un estúpido, tenían un plan de respaldo si se topaban con Keller de frente y en lugar de llamarlos, fue sobre él.

—Tranquilízate, ya viene la ambulancia –buscó a Lily, todo le daba vueltas, le sonrió para tranquilizarla, estaba llorando.

—Te amo –murmuró, y se llevó la mano a la herida.

—Yo también te amo, Scorpius –se inclinó a besarlo.

— ¿En serio me amas? –sonrió, incrédulo.

—Sí, te amo.

—Cásate conmigo –levantó la vista hasta ella, pero la veía borrosa –sé mi esposa, por favor.

Lily sollozó —Denos permiso, señorita –dijo el paramédico quitándola del lado de Scorpius.

La silueta borrosa de Lucy se puso junto a Lily, y la abrazó para consolarla, el rubio estiró la mano, para sujetar a su novia, y así alejarla de Sebastian, quería decirle que era él, detuvieron el andar en la camilla.

—Dile a papá, que… que el abuelo… dile a papá que… perdón, ella es…

—Tenemos que irnos –dijo el paramédico.

—No, dile a papá que… -sonrió y la poca fuerza se fue de su extremidad –estás feliz –observó a Keller –porque… voy a morir.