Ignorando lo acordado con su pareja, Shinobu decidió ir a hablar con su padre. Se dirigió al club de campo donde sabía que encontraría a su padre. Se sorprendió al verle nada más llegar, estaba junto a los imbéciles de sus amigos en el aparcamiento. Todos rodeaban un coche que se veía claramente que era nuevo.
- Es mi nuevo bebé.- Escuchó que decía su padre.
- ¿Cómo es que tú mujer te ha dejado comprarlo?- Preguntó uno de aquellos hombres.
- Yo no necesito el permiso de nadie. Además, las mujeres no entienden de coches.
Las ganas de hablar con su padre se esfumaron y Shinobu sintió mucha rabia. Miyagi sufriendo para poder llegar a final de mes y el culpable de aquello se encontraba tan ancho, sin ningún tipo de remordimiento y con un cochazo nuevo.
Shinobu se mantuvo alejado del grupo, no tenía ganas de ser visto por ninguno de aquellos hombres. En un momento dado, uno de los amigos de su padre se acercó al coche con la intención de señalar algo.
- Oye, mantén la distancia, lo saqué ayer del concesionario y no quiero que me lo dejes lleno de huellas.- Dijo su padre y el hombre retrocedió unos pasos.- Bueno, ¿vamos a jugar unos hoyos?
- Sí, ya hemos perdido demasiado el tiempo.
Cuando los hombres se metieron en el club, Shinobu, cegado por la rabia, sacó su llave del bolsillo y caminó decidido hacia el Porsche nuevo de su padre. Sintió satisfacción al ver aquella raya decorar un lateral del coche, haciendo contraste con la pintura roja. No pareciéndole aquello suficiente, Shinobu cogió una piedra y la lanzó con todas sus fuerzas contra la luna del coche. El impacto solo consiguió hacer una grieta pero Shinobu decidió parar, pues estaba seguro de que aquel golpe debía de haber alertado a alguien. Y así fue. Su padre le miraba desde la entrada del edificio con la boca entreabierta y los ojos como platos. Shinobu, algo asustado, decidió dar un paso al frente.
- ¡Jódete, cabronazo!- Le gritó y su padre le miró colérico. El mayor empezó a caminar hacia él y Shinobu echó a correr lo más rápido que pudo. Corrió durante unos minutos hasta llegar a la primera boca de metro que vio y se metió allí sintiéndose por fin a salvo, pues su padre jamás había usado el metro y sabía que era imposible que se atreviera a bajar. Ya estando en el andén suspiró aliviado.
Por favor, dime algo, aunque sea un insulto. No podemos seguir así, te echo mucho de menos.
Kane leyó aquel mensaje y lo ignoró como todos los demás que le había mandado Satoru. Se levantó de la cama y se dirigió al baño con la intención de ducharse, pues tenía que ir a trabajar.
- Ocupado.
- Nowaki, date prisa que voy a llegar tarde.- Le dijo Kane, quien seguía bastante desanimado.
- Ya salgo, me estoy secando.- Le dijo el médico desde el otro lado de la puerta.
- ¡Pipi!- Exclamó Haruki corriendo hacia el baño, abrió la puerta y se metió en él.
- Enano, ponte a la cola.- Le dijo Kane. Hiroki salió del dormitorio ya vestido para ir a trabajar.- Hiroki, aquí hace falta otro baño.
- Claro, pondremos uno más en el ala oeste, entre la sala de cine y la piscina climática.- Le dijo el profesor. Nowaki salió del baño con una toalla atada a la cintura.
- Ya puedes pasar.- Le dijo Nowaki y Kane entró en el baño. Haruki le sonrió y caminó hacia la salida.
- Haru-chan, ¿te has lavado las manos?- Le preguntó Kane comenzando a desnudarse.
- No hace falta.
- Claro que hace falta, te has tocado el pito.- Dijo Kane haciendo reír al niño, quien caminó hacia el lavamanos.- Muy bien, Haru-chan.
- Kane, hoy voy a bailar en la guarde. ¿Vendrás?
- Claro, enano, no me lo perdería por nada.- Le sonrió Kane.
El pequeño salió del baño y Kane se dio una ducha rápida, después se dirigió a la sala donde estaban los otros tres desayunando.
- ¡Kane va a venir a verme!- Exclamó Haruki sonriente y el nombrado le dio un beso en la cabeza.
- ¿Te dará tiempo?- Le preguntó Hiroki.
- Sí, ya avisé en el trabajo de que hoy saldría un poco antes.- Respondió Kane tomando asiento en la mesa.
- Es que está muy mal organizado, los de la guardería no piensan en los padres.- Se quejó Hiroki.- La mayoría trabajamos a esa hora y nos resulta muy complicado asistir. Menos mal que Akihiko vendrá a recogernos a la universidad, sino no nos daría tiempo. Es que es imposible.
- Pon una queja.- Le dijo Kane.
- Ya lo ha hecho.- Suspiró Nowaki.
- No tienen consideración con los padres que trabajamos.
- ¿No vendrás a verme?- Le preguntó Haruki y le comenzó a temblar el labio, señal de que iba a llorar.
- Sí, cariño, claro que iré a verte. El tío Akihiko nos recogerá al abuelo, al tío Misaki y a mí para poder veros.- Dijo Hiroki tranquilizando al pequeño. El profesor miró a Kane.- Satoru también irá.
- ¿Y quién le ha invitado?- Dijo Kane con el ceño fruncido.
- No seas malo, Kane.- Dijo Nowaki, quien no tenía ni idea de lo ocurrido entre ellos dos.
- Naoki le ha invitado.
- Yo también quiero que Sato-chan me vea bailar.- Dijo el niño.
- Pues genial.- Murmuró Kane dando un sorbo a su taza de café. Escucharon un claxon y Nowaki se puso en pie.
- Venga, Haru-chan, ya está ahí el tío Akihiko.- Dijo el médico y el niño fue corriendo a coger su mochilita.
- ¿Lo llevas todo, grandullón?- Dijo Hiroki y el pequeño asintió. El profesor se inclinó y le dio un beso a su hijo.- Te veo luego en el festival.
- Adiós, papá. Adiós, Kane.- Dijo el niño y extendió las manitas para que su padrino le diera también un beso.
- Hasta luego, Haru-chan.- Le dijo Kane después de inclinarse a besarle. Nowaki cogió la mano de su hijo y salió para acompañarle hasta el coche del escritor, quien le llevaría a la guardería.
- Kane, actúa con normalidad.- Le dijo Hiroki una vez se quedaron a solas.- No dejes que te vea deprimido.
- Es que no quiero verle y saber que va a estar ahí...
- Hazme caso, búscate a otro, olvídate de él. Creo que esa es la única manera de que volváis a ser amigos.
- No quiero a otro, Hiroki.
- ¿No dijiste que ibas a salir de fiesta?
- Lo dije pero no me apetece.
- No me obligues a sacarte a rastras.- Dijo Hiroki.- Bueno, me voy a trabajar.
- Adiós, Hiroki.
A Shinobu se le fue el color de la cara cuando entró en su casa y vio a su padre sentado en el sofá junto con Miyagi, quien le miró con enfado.
- Shinobu.- Dijo su padre poniéndose en pie.
- ¿Por qué coño le has dejado entrar?- Le preguntó Shinobu a Miyagi.
- Porque dice que te va a denunciar.- Dijo Miyagi.
- El coche que me has rayado y apedreado me ha costado 17.500.000 yenes.- Dijo su padre sin alzar la voz.- ¿Cómo piensas pagármelos?
- ¿Disculpa? Yo a ti no te voy a pagar nada.
- Pues contrata a un buen abogado.- Le dijo su padre con una sonrisa de lado.
- ¡Yo soy abogado!
- Aún no, te faltan ocho meses.- Dijo su padre dirigiéndose a la salida.
- ¿Cómo puedes ser tan cruel?- Le dijo Shinobu.- No has parado de hacernos la vida imposible, ¿no te das cuenta de que esto no es vida?- Su padre fue a decir algo pero el rubio se llevó una mano al vientre y habló.- Por tu culpa voy a tener que abortar, porque me niego a traer al mundo a un niño al que no puedo mantener. Espero que puedas dormir por las noches.
- ¿Qué? ¿Estás...- Murmuró el hombre y luego se dirigió a Miyagi.- ¿Es eso cierto? ¿Está embarazado?
- De seis semanas.- Asintió Miyagi.- Nos hacía mucha ilusión pero ahora que no tengo empleo... Es imposible.
- No, ni hablar.- Negó el hombre.- Hijo, si quieres tener a ese niño lo tendrás, yo os ayudaré económicamente.
- No queremos que alguien como tú nos ayude, tenemos dignidad.- Dijo Shinobu.- Solo te pedimos que te marches y nos dejes en paz, déjanos vivir.
- Mi pequeño.- Dijo su padre abrazándole. Shinobu se quedó quieto y no correspondió el abrazo.- Perdóname, por favor, estaba muy enfadado. No me alejes de mi nieto.
- No te has ganado el ser abuelo.
- No digas eso, sabes que te quiero mucho.- Dijo el hombre y llevó una mano a la barriga del más joven.- Déjame ser parte de su vida.
- Necesito tiempo para pensarlo.- Dijo Shinobu.
- Está bien. Vamos hablando.- Dijo el hombre.- Miyagi, lamento lo de tus trabajos, te recomendaré en varios institutos.
- Gracias.- Se limitó a decir Miyagi. El hombre se marchó y la pareja se miró durante unos segundos en silencio, hasta que el menor lo rompió.
- Del uno al diez, ¿cómo de enfadado estás?
- 17.500.000.- Dijo Miyagi.- ¿Cómo se te ocurre rayarle el coche? ¿En qué coño estabas pensando? ¿Y lo del embarazo? ¿Qué demonios vamos a hacer cuando vea que no hay niño?
- Oye, que tú me has seguido el rollo.
- Pues claro, no te iba a dejar con el culo al aire.- Dijo el profesor.- ¿Qué vamos a hacer? Parece que le ha hecho ilusión lo del embarazo.
- Ya, no esperaba esa reacción. Esperaba darle pena y que nos dejara en paz.
- Nos va a matar cuando vea que no hay niño.
- Miyagi, no te agobies. Diremos que me he caído por las escaleras y que lo he perdido, en plan culebrón.
- Genial, más mentiras.- Murmuró Miyagi.
- ¿Alguna idea mejor? Porque no pienso dejar que me preñes.
- Eso desde luego, preferiría pagar los 17.500.000 a tener un hijo.- Dijo Miyagi.- En vaya lío nos has metido por culpa de tu impulsividad.
- Menos quejas que ha dicho que te va a conseguir trabajo.- Le dijo Shinobu.
- Claro, porque cree que voy a ser el padre de su nieto.
- Bueno, pero eres mi papi...- Dijo Shinobu acercándose a él para tocarle el culo.
- Shinobu-chin, no es el momento, estamos en medio de una crisis.
- Venga, que no es para tanto.
- ¿Y si quiere ir a alguna ecografía o algo?- Dijo Miyagi preocupado.
- Ojalá tuviéramos algún amigo que se dedicara a eso...
- No podemos meter a Nowaki en esto.- Le dijo Miyagi.
- ¿Se te ocurre algo mejor?
Nowaki llegó a la guardería a la hora acordada y sonrió al ver a tanto niño jugando. Al verle, su hijo y su sobrino corrieron hacia él sonriendo. El médico extendió los brazos y alzó a los dos a la vez.
- ¿Quién quiere que le pinte la cara?
- ¡Yo!- Exclamaron los pequeños a la vez.
Nowaki les puso la ropa para el festival y procedió a pintarles la cara.
- Nao-chan, querías ir de tigre, ¿no?- Dijo Nowaki y el niño asintió.
- Haru-chan, ¿te gusta?- Le preguntó Naoki cuando su tío terminó de pintarle la cara.
- Sí, me gusta mucho.
- Haru-chan, ¿tú qué quieres que te pinte?
- Si te pintas como un tigre iremos iguales.- Le informó Naoki.- Está bien si vamos iguales porque somos pareja.
- Papi, yo quiero ir como Nao-chan.
- Muy bien, otro tigre entonces.- Sonrió Nowaki y le pintó la cara exactamente igual que al otro.
- Pero qué guapos estáis.- Dijo Satoru, quien acababa de llegar. Los dos niños sonrieron al verle y le abrazaron las piernas.
- Has venido, Satuo.- Dijo Naoki feliz.
- Por supuesto, ya te dije que vendría.- Le sonrió Satoru.
- ¿Qué te parece?- Le preguntó Nowaki.- Creo que me han quedado bien, se ve que son tigres, ¿no?
- Sí, te han quedado genial.
- Me vi un par de tutoriales en YouTube.
- Oye, ¿Kane va a venir?- Quiso saber Satoru.
- Sí, no creo que tarde mucho. Ha dicho que saldría pronto de trabajar.
- Bien.- Asintió Satoru y, como si le hubieran invocado, apareció Kane.
- ¡Kane!- Exclamó Haruki feliz. El nombrado cogió en brazos a su ahijado.
- ¡Estás hecho una fiera!- Sonrió Kane. Naoki se acercó a él sonriendo.- Y tú también, Nao-chan. Estáis impresionantes.
- Kane, ¿qué tal?- Saludó Satoru. Kane estuvo tentado a no dirigirle la palabra pero, siguiendo los consejos de Hiroki, decidió actuar con normalidad.
- Muy bien. ¿Tú?
- Bien. Esto aún tardará un poco en empezar, ¿te apetece ir a tomar algo mientras?
- No, gracias, prefiero quedarme con los niños.- Respondió Kane dejando a Haruki en el suelo.
- Te he enviado muchos mensajes.- Le dijo Satoru en voz baja.
- He estado ocupado.
- Ya. Oye, ¿te apetece salir el sábado? Seguro que Shinobu se apunta.
- No sé, ya veré.
- Niños, venid conmigo que en nada va a empezar el festival.- Dijo la maestra. Naoki puso mala cara y se dirigió a Nowaki.
- Tío, mis papás no están.
- Tranquilo, vienen en nada.- Le sonrió Nowaki pero borró la sonrisa al ver que el niño estaba a nada de romper a llorar. El médico le cogió en brazos y le hizo cosquillas.- Tus papás ya están de camino, se mueren de ganas de verte de tigre.
- ¿De verdad?
- Claro. ¿Sabes quién más viene con ellos?
- ¿Quién?
- El abuelo.- Le dijo Nowaki y Naoki sonrió.- Y traerá la cámara para grabar a sus dos nietos.
- ¡Bien!
- Venga, id con vuestra maestra.- Dijo el médico dejando a Naoki en el suelo. Los dos niños se dieron la mano y fueron hacia la mujer.
- ¡Ya estamos aquí!- Exclamó Misaki, quien iba corriendo seguido de Hiroki y Tadao.- ¿Y los niños?
- Con su grupo.- Respondió Nowaki.- Será mejor que pillemos asientos. ¿Y Akihiko?
- Dios, la muerte...- Llegó el escritor sin aliento.
- Pero si no has corrido, a los dos metros te has empezado a ahogar.- Le dijo Hiroki.
- Soy un hombre sedentario, ¿algún problema?
- ¡Ahí está mi pequeño!- Exclamó Misaki al divisar a Naoki entre la multitud de niños.
- Pero qué monos.- Sonrió Akihiko mirando también a su hijo y a su sobrino.
- Te ha quedado bien, Nowaki.- Le sonrió Hiroki. En aquel momento, vieron como un niño le daba un empujón a Naoki.
- ¡Hijo de puta!
- ¡USAGI-SAN!
- Ha empujado a mi bebé.- Dijo Akihiko enfadado.
- Son cosas de niños.- Dijo Misaki. Akihiko fue a decir algo pero observaron como Haruki cogía carrerilla y le daba un empujón a aquel niño, tirándolo al suelo.
- ¡Haruki!- Exclamó Nowaki alarmado.- Violencia no...
- Es la primera vez que veo algo de mí en mi hijo.- Sonrió Hiroki.- Y yo que pensaba que no tenía carácter.
- Yo también estoy orgulloso de Haru-chan.- Asintió Akihiko.
- Pues yo no.- Dijo Nowaki.- Hablaré con él sobre lo que ha hecho.
- Venga, vamos a sentarnos.- Dijo Tadao y todos se dirigieron a los asientos. Para desgracia de Kane, Satoru se las ingenió para sentarse a su lado.
- Lo que me dijiste el otro día, ¿lo sigues pensando?- Dijo Satoru en voz muy baja.
- ¿Acaso te importa?- Dijo Kane.- Ya me dejaste bien claro que no quieres ser uno más.
- Kane, yo...
- Y ahora a callar que ya empieza el coñazo este.- Le dijo Kane tajante.
Tuvieron que soportar a cuatro grupos de niños antes de que les llegara el turno al grupo de Naoki y Haruki. Los niños salieron al escenario cogidos de la mano en parejas y se colocaron donde les indicaba su maestra. La música comenzó a sonar y los niños comenzaron a bailar, todos menos Naoki, quien había divisado a sus padres y estaba sonriente saludándoles con la manita.
- Usagi-san, deja de devolverle el saludo, sino no bailará.- Le dijo Misaki.
- Sería muy descortés por mi parte.- Dijo el escritor sin parar de saludar a su hijo con la mano.
El festival llegó a su fin y cada padre recogió a su hijo. El grupo de amigos se dirigió a un restaurante con la intención de cenar allí. Satoru se acercó a Kane y posó una mano en su cintura.
- Kane, me gustaría hablar contigo.
- No me toques.- Le dijo Kane y Satoru apartó la mano rápidamente.- ¿Quieres que todo vuelva a la normalidad? Perfecto, el viernes saldremos de fiesta.
- De acuerdo.- Asintió Satoru.
- ¿Lo hemos hecho bien?- Preguntó Naoki.
- Lo habéis hecho genial.- Respondió Tadao.- Lo tengo grabado, luego os lo enseño.
- Haru-chan, antes de empezar la actuación, ¿le has pegado a un compañero?- Le preguntó Nowaki. El niño se le quedó mirando durante unos segundos y negó lentamente con la cabeza.- ¿Seguro? Me ha parecido ver que le empujabas.
- Es que ha empujado a Nao-chan...
- Entonces deberías habérselo contado a tu maestra, empujar a los compañeros no está nada bien.
- Nowaki, ¿quieres que tu hijo sea un chivato?- Dijo Kane.
- Lo que no quiero es que sea un abusón.- Dijo el médico.
- Y no lo será, solo estaba defendiendo a Naoki.- Dijo Akihiko.- Todos sabemos que Haru-chan es muy buen niño.
- Papi yo no quiero que le peguen a Nao-chan.- Dijo el pequeño echándose a llorar.- Ha sido sin querer, he visto que le empujaba y yo le he empujado sin darme cuenta.
- Venga, grandullón, no llores.- Le dijo Hiroki.- No pasa nada, pero a la próxima haz lo que ha dicho papi.
- Vale.
- Tío.- Le llamó Naoki a Nowaki.- Ese niño es muy malo, tira del pelo a las niñas.
- ¿De verdad hace eso?
- Sí.- Asintió Naoki.- Pero Haru-chan no es malo, Haru-chan es muy bueno y por eso es mi más mejor amigo.
- Ya lo sé, ya sé que es muy bueno.- Dijo Nowaki sonriéndole a su hijo, quien ya había dejado de llorar.
El viernes llegó y Shinobu se preparó para salir de fiesta con sus amigos, aunque no planeaba volver muy tarde, pues al día siguiente debía madrugar para ir a hacerse la ecografía falsa. Ya vestido para la ocasión, se acercó a Miyagi y le dio un beso.
- No bebas mucho, tu padre vendrá pronto y no quiero que te vea resacoso.- Le dijo el profesor.
- Puedo decir que son nauseas matutinas, seguro que se lo cree.- Sonrió Shinobu y volvió a besar a su novio, quien llevó una mano a su muslo y lo atrajo hacia él sentándole sobre su regazo.
- Shinobu-chin...- Susurró Miyagi en su oreja.
- Viejo, cuando vuelva follamos, ¿vale?
- Cuando vuelvas yo ya estaré dormido.- Le dijo Miyagi.
- Pues te despierto.
Shinobu le dio un último beso y se apartó de él. Salió de su casa y fue dando un paseo hasta el sitio donde había quedado con sus amigos, pues estaba bastante cerca. Satoru ya se encontraba allí y solo faltaba Kane.
- Kane como siempre el último. - Dijo Shinobu y Satoru asintió.
- No creo que tarde mucho. Por cierto, ¿te ha comentado algo sobre mí?
- ¿Sobre ti?- Dijo Shinobu extrañado.- No, no me ha dicho nada. ¿Por qué lo dices?
- Por nada. Mira, ya viene por ahí.
- Joder, qué arreglado va...- Comentó Shinobu.
- Sí, está muy guapo.- Murmuró Satoru.
- Lamento la espera.- Dijo Kane sonriendo y dio una vuelta sobre sí mismo.- ¿Qué os parece? ¿No os encanta el cuero sintético?
- Te hacen muy buen culo esos pantalones, ¿verdad, Satoru?.- Dijo Shinobu.
- Sí, te quedan muy bien.- Asintió Satoru.
- Venga, vamos a emborracharnos un poco que hoy me tengo que ir pronto.
- Es verdad, mañana tienes la ecografía.- Dijo Kane riendo.- Me lo ha contado Nowaki.
- ¿Me he perdido algo?- Preguntó Satoru.
- A ver, resumiendo.- Suspiró Shinobu.- Mi padre hizo que despidieran de nuevo a Miyagi, fui a dialogar con él y acabé rayando su coche nuevo. Vino a casa amenazándome y le dije que estaba preñado y que iba a abortar porque somos pobres y de esta manera darle pena y que nos dejara en paz. El tiro me ha salido un poco por la culata porque no ha sido así, está bastante ilusionado con eso de ser abuelo de nuevo y ahora me llama todos los días y quiere ir a las ecografías. Así que le pedí a Nowaki que me hiciera una ecografía y fingiera que estoy embarazado. Básicamente ha sido eso.
- Estás fatal de la cabeza.- Rió Satoru.- Como tu padre se entere de que es mentira no te lo perdonará jamás.
- Todo ventajas.
Entraron en la discoteca y comenzaron a pedir chupitos mientras charlaban de todo un poco. Kane intentaba disimular lo incómodo que se sentía en presencia de Satoru, quien no le quitaba los ojos de encima.
- Mañana no podrás levantarte para que Nowaki te mire la mierda en las tripas.- Rió Kane.
- Pues sí, porque es lo único que va a ver.- Rió Shinobu pidiendo otra ronda.- Venga, esta ya la última y me voy.
- Eso has dicho hace dos.- Dijo Satoru sonriendo.
- ¿No te da vergüenza beber en tu estado?- Dijo Kane acariciando la barriga de Shinobu, quien rió.
- Soy lo peor, me va a salir tonto.
- Espera, ponte mi chaqueta.- Dijo Kane metiéndole la prenda por debajo de la camiseta. Shinobu comenzó a acariciarse la barriga y a posar mientras Kane le hacía fotos.
- Mirad, Miyagi me ha hecho un bombo.- Dijo Shinobu haciendo reír a los otros dos.
- Te faltan las tetas, como las de Hiroki.- Dijo Kane.- Sato-chan, pídele dos naranjas al camarero.
- Sí, claro, seguro que tienen.- Sonrió Satoru.
- Kane, hazme un vídeo y así se lo mando a Miyagi, seguro que se descojona.
- Vale, grabando.- Dijo Kane y Shinobu caminó lentamente hacia su amigo y luego se puso de perfil, acariciando aquella barriga amorfa.- Niños, la marcha atrás no funciona.
- ¡Antes de llover chispea!- Gritó Kane.
Pocos minutos después, Shinobu finalmente se marchó, dejando a sus dos amigos solos. Se produjo un pequeño silencio entre ellos y Satoru decidió romperlo.
- Voy a la barra a por una copa, ¿te apetece algo?
- ¿Pagas tú?- Preguntó Kane y su amigo asintió.- Pues tráeme lo más caro.
- De acuerdo.- Resopló Satoru sin poder reprimir una sonrisa. Había bastante gente en la barra, por lo que tardó en pedir y que le sirvieran. Al volver donde estaba su amigo, vio que se estaba besando con un musculitos. Satoru sintió una ola de celos invadirle pero decidió controlarse. Iba a acercarse a ellos cuando aquel chulo de gimnasio cogió de la mano a Kane y le guió hacia el baño.- Ni de puta coña.
Satoru dejó las copas en una mesa y les siguió abriéndose paso entre la gente. Cuando estaban a punto de entrar en el baño, Satoru les paró. Kane le miró con el ceño fruncido y el bigardo puso mala cara.
- ¿Qué quieres?
- Disculpa pero él es mi amigo y ha bebido bastante, creo que te estás aprovechando de él.- Dijo Satoru rápidamente.- Así que si en verdad estás interesado en mi amigo, dale tu número y él ya te llamará cuando sea plenamente consciente.
- Sato-chan, ¿de qué vas?
- ¿Me estás vacilando, empollón?
- No, te estoy hablando en serio. Será mejor que dejes a mi amigo.
- Eres increíble.- Resopló Kane.
- Te doy dos segundos para desaparecer de mi vista.
- ¿O qué?- Dijo Satoru con una valentía que no sabía muy bien de dónde la había sacado.
- O te reventaré esa cara de payaso que tienes.
- Sin faltar que yo no te he insultado y podría haberlo hecho perfectamente, porque con esas pintas de unga unga...- Satoru no terminó la frase pues recibió un puñetazo en la nariz que le tiró al suelo.
- ¡Sato-chan!- Exclamó Kane alarmado y se arrodilló para examinar a su amigo.- ¿Estás bien?
- Creo que me ha roto la nariz...
- Lo dudo, habría más sangre.- Dijo Kane y se puso en pie.- Oye, troglodita, ni se te ocurra volver a tocar a Sato-chan.
- Paso de movidas, tampoco estás tan bueno.- Dijo el musculitos para luego desaparecer. Kane ayudó a Satoru a ponerse en pie y salieron de la discoteca.
- Kane...
- Tranquilo, sé que te duele, vamos a casa y te pondré...- Comenzó a decir Kane pero Satoru le interrumpió.
- Tenía miedo de perderte y por eso te rechacé, porque prefiero ser solo tu amigo a no ser nada. Bueno, al menos eso era lo que pensaba porque ahora quiero arriesgarlo todo. Estoy loco por ti.
- Sato-chan...
- Estoy enamorado de ti y si tú sigues sintiendo lo mismo, me encantaría que fueras mi novio.- Kane le miró con lágrimas en los ojos pero no dijo nada.- Lo digo de verdad, no puedo parar de pensar en ti, quiero estar contigo. Ahora mismo eres la persona que más me importa del mundo y... joder, di algo, por favor.
- Te sangra la nariz.- Dijo Kane y se abalanzó a abrazarle.- Claro que quiero ser tu novio, idiota.
- Menos mal.- Suspiró aliviado y Kane le besó suavemente.
- Vamos a mi casa, te curaremos y haremos el amor.- Dijo Kane y volvió a besarle.
Hiroki despertó de mal humor. Le había dicho a Kane en muchas ocasiones que no trajera hombres a casa, pues no quería que Haruki tuviera que cruzarse con desconocidos por las mañanas. Normalmente Kane cumplía esa norma, pero aquella madrugada Nowaki y él habían sido despertados por sus gemidos.
- Hiro-san, no pongas esa cara.
- Le dije que se animara, pero no me refería a que nos trajera a un maromo a casa.- Dijo Hiroki preparando el desayuno.- Pues que no espere que le dé de desayunar a su ligue, conforme salga por esa puerta lo echo a patadas.
- Es cierto que andaba decaído. ¿Qué le ocurría?- Quiso saber Nowaki. Haruki salió de su dormitorio frotándose los ojos todavía medio dormido y fue a abrazar al profesor.
- Buenos días, grandullón. ¿Qué tal has dormido?- El pequeño no respondió, simplemente abrazó con más fuerza a su padre, quien se agachó para cogerle en brazos.- Qué mimosín se ha despertado mi niño.- Hiroki comenzó a repartirle besos por la cara, haciéndole reír.
- Qué envidia, yo también quiero.- Dijo Nowaki acercándose a su hijo con la intención de darle besos. La puerta del dormitorio de Kane se abrió y de ella salió Satoru, sorprendiendo a Nowaki y haciendo sonreír a Hiroki.
- Buenos días.- Saludó Satoru algo cohibido.
- Buenos días.- Dijo Hiroki.- ¿Qué te apetece desayunar?
- ¡Sato-chan!- Exclamó Haruki alegre.
- Hola, chiquitín.- Sonrió Satoru.- Cualquier cosa está bien, Hiroki.
- ¿Qué está pasando?- Le preguntó Nowaki a su marido en voz baja.- ¿Kane no había traído a un ligue?
- Buenos días.- Saludó un muy sonriente Kane acercándose a Satoru para abrazarle por la espalda.
- Hiro-san, no entiendo nada.
- Haru-chan, ¿sabes una cosa?- Dijo Kane.
- ¿Qué?
- Tengo nuevo novio...
- ¿Quién?- Preguntó el niño curioso y Kane le dio un beso en los labios a Satoru.
- Kane...- Rió Satoru algo avergonzado.
- ¡Le has besado en la boca!- Exclamó el niño sorprendido.
- Es que somos novios.- Dijo Kane haciendo sonreír a Hiroki, quien dejó a Haruki en el suelo.
- Genial, ¿cuándo os iréis a vivir juntos?
- Hiroki, la llevas clara si crees que te vas a librar de mí tan fácilmente.- Le dijo Kane.- Tú y yo estamos destinados a estar juntos.
- Pues vaya destino más horrible.
- Yo me marcho ya, tengo que fingir que Shinobu está embarazado.- Dijo Nowaki.- Chicos, me alegro mucho por vosotros.
- Gracias, Nowaki, pero que sepas que sigues siendo mi amor platónico.- Dijo Kane y Hiroki le dio con la espátula de madera en la mano. El médico se marchó y todos comenzaron a desayunar.
- Oye, ¿qué te ha pasado en la nariz?- Preguntó Hiroki con el ceño fruncido.- La tienes un poco hinchada.
- Bueno, eso...
- Se peleó con un cachas por mí.- Sonrió Kane abrazando de nuevo a Satoru.
- Por supuesto tenía que ser culpa tuya...- Dijo Hiroki.
Shinobu pasó con su padre a la consulta, Miyagi no había querido ir pues decía que no se sentía cómodo con aquella mentira. Nowaki le indicó a Shinobu que se tumbara en la camilla y le aplicó el gel. El médico miró la pantalla y frunció el ceño. Shinobu se estaba empezando a impacientar, pues Nowaki no apartaba la vista de la pantalla.
- Nowaki...- Dijo Shinobu llamando su atención. El médico le miró mordiéndose el labio y el rubio le hizo un gesto para que hablara.
- Está todo bien, Shinobu. El bebé está perfectamente.
- ¿De verdad?- Sonrió el hombre mirando la pantalla.
- Sí. ¿Nos disculpa un momento?- Dijo Nowaki.- Me gustaría hacerle una revisión a Shinobu.
- Sí, por supuesto.- Asintió el hombre.- Además, yo me tengo que ir ya. ¿Te doy dinero para un taxi, Shinobu?
- No, no hace falta.- Negó Shinobu. El hombre se marchó y el rubio soltó una carcajada.- ¡Se lo ha tragado!
- Shinobu...
- Muchas gracias, te debo una enorme.
- Shinobu, escucha.- Dijo Nowaki y una especie de palpitaciones resonaron en la consulta.
- ¿Qué es eso?
- Es el corazón, Shinobu.
- ¿El mío?- Dijo el estudiante desconcertado y el médico negó.
- El del bebé.
- Oye, Nowaki, mi padre ya no está aquí, ya puedes dejarlo estar.- Dijo Shinobu riendo pero la sonrisa se le fue borrando al ver la cara de su amigo.
- Estás embarazado de verdad, Shinobu. De unas diez semanas.
Pues al final Miyagi sí que le ha hecho un bombo...
