Capítulo 36: Los invasores del Norte
Dato curioso del #no se cuál xq originalmente el mayordomo de Akxel planeaba ponerlo como un familiar de él tío hermano o algo parecido
Dato perturbador del día: el "mayordomo" de Akxel trató de abusar de él cuando era más joven pero como Akxel ya estaba crecidito no se dejó.
MaryValentineWong: La escena gore no estaba planeada desde el inicio jeje, por la escena donde los hombres de Weselton atacaron a Elsa me pregunto qué habría pasado si no hubiera intervenido Hans. Ya cómo me he topado con tanto AU y varios fanfics donde ponen una Elsa que nada que ver con el canon… Los niños ya tienen 5 años, en el capítulo 32 se celebró su cumpleaños, Joseff tiene 4. Y ya en este punto de la historia están entre finales de noviembre e inicios de diciembre de 1845.
Joan Carrington: Me alegra que te gustara jeje, ahora veremos que le pasó a Akxel. Que linda sería Birgit Northuldra, ya me diste una idea. Quien quedará estéril es quien menos te imaginas. Ya cuando Alny crezca más castrará gente jejejeje
Siento la demora :'v estuve en periodo de exámenes la semana pasada me invadió la pereza y… bueno ya está el capítulo.
Lejos de Arendelle en Tierras del Norte casi cerca de los círculos polares donde apenas había vida y sólo había tundra, frío y hielo un hombre de cabello negro con un mechón platino que se encontraba en no muy buenas condiciones era llevado por dos soldados ante un hombre mayor siniestro con aspecto bárbaro tenía un casco de cuernos y vestía pieles.
— Mi señor, el general Ferguensen trató de escapar. —dijo uno de los fornidos soldados, quien en Arendelle se hacía pasar por su escolta.
— ¡Suéltenme! -forcejeaba Akxel y los soldados sueltan al hombre, cae bruscamente sobre el suelo y se cubre la mano adolorida.
— Te di UNA oportunidad y fallaste, sólo tenías que darle ese maldito anillo a la reina y la tendrías dominada. Me informaron TODO. ¡¿CÓMO TE PUDO VENCER UN NIÑO DE CINCO AÑOS!?
—Si tan informado está, debe saber que ese niño no era un niño común como cualquiera, tiene poderes e incluso más fuertes que los de su madre. Mire lo que me hizo.
— ¿Te tiñó el cabello? ¿No me digas que la niña te hizo trencitas?
— ¿¡No ve como me dejó la mano!? ¡Está congelada! No tengo movimiento, está paralizada. ¡Duele por los mil demonios! Siento que la parálisis se extiende, está llegando casi hasta el codo. Me temo que ya no podré usar alguna arma. Ya no le seré útil. —Akxel esperaba el día en que el Kallxer se deshiciera de él cuando ya no le fuera útil en las batallas. Después de más de una década de una vida de batallas, muerte y sangre se quería unir a esas vidas que arrebató a sangre fría, reunirse en el más allá con su familia a la que perdió, con hermano Louik o quizás, se quemaría en las brasas del infierno por sus sanguinarios pecados. Prefería eso a seguir haciendo el trabajo sucio de un viejo ambicioso repugnante.
— ¡Como que No! Traigan al curandero y haga algo con este lisidado. Ya que tú manera no funcionó, ahora lo haremos a la mía.
El Kallxer se va a preparar su ejército y a reunir a sus aliados y corte.
Akxel ya sabía cómo trabajaba el curandero del Kallxer, a veces el general Ferguensen pensaba que ese supuesto curandero era un charlatán que se hacía pasar por un médico brujo. Al ver llegar al médico brujo con sus herramientas de trabajo presintió que lo que sea que le iba a hacer le iba a doler e incluso lo dejaría peor.
— "Dios, tenme piedad y mátame de una vez aunque sea dolorosa". — pensó el malherido hombre cuando el curandero procedió a revisarlo.
Por desgracia la tranquilidad en Arendelle no duró mucho. Un par de semanas después de la ejecución del mayordomo de Akxel, se reportaron amenazas y ataques en las fronteras, algunos mercaderes llegaban al palacio de Arendelle diciendo que fueron atacados por soldados extranjeros. A demás de que el almirante a la reina reportó un avistamiento de naves de guerra que venían apuntando sus cañones a Arendelle, si mencionar las amenazas y cabezas clavadas en lanzas en las fronteras, se sentía un ambiente tenso.
— Majestad, somos comerciantes de las Islas del norte pero de la nada un barco comenzó a atacar nuestro navío y lo terminó hundiendo, no perdimos vidas gracias a Dios pero perdimos la mercancía y nos quedamos sin medio de transporte. —hablaba un comerciante con la reina.
— Lamento el infortunio, les daremos una indemnización por las pérdidas y les repondré su navío.
—Muchas gracias por su atención Majestad. — se retira el comerciante del salón.
—Seguramente fueron esos bárbaros de Kalljonxia de los que hablaba el "mayordomo " de Akxel.— comenta Anna.
— No me cabe duda.
—Majestad nos reportaron que durante la noche otros 3 barcos que volvían a Arendelle fueron atacados. Además de que dejaron esto. — le reporta el almirante y este le muestra a la reina una flecha con un pedazo de cuero atado en el que venía escrito un mensaje tan horrible que dejó horrorizados a los presentes en la junta y el narrador no se atreve a contar.
— Por Dios.
—Venia con una cabeza, era del capitán del barco. Sus restos ya se los entregamos a sus familiares para que lo velen. — se quita el sombrero el almirante.
—Que lamentable, mis condolencias a su familia, el capitán Julessen era muy responsable y entregado a su trabajo.
—Ya están comenzando a atacar por mar y las fronteras, ¿que hacemos? —pregunta el consejero Gerd.
— Será inevitable la guerra dudo mucho que quieran arreglar las cosas de otra manera. Lo que sabemos es que son unos invasores del Norte que se la pasan conquistando territorios extendiendo sus dominios y ahora Arendelle es su nuevo objetivo. No nos queda más opción que prepararnos.
—Tendremos que pedir ayuda a nuestros aliados. —dice el consejero Gerd.
—Capitán preparen a sus mejores soldados y alisten el armamento.
—Entendido majestad. —responde el capitán.
—Todavía tenemos nuestra arma secreta. — dice decidida Anna.
—Muy apenas tenemos artillería y armamento para los soldados, cual es esa arma secreta? — pregunta el consejero Jerk.
—Pues los poderes de mi hermana, si el líder de Kalljonxia nos tiene en la mira por las habilidades de mi hermana le demostraremos de que estamos hechos no vamos a dejar que nos intimide, se metió con el reino equivocado.
Con la latente tensión de que estallara una guerra, Elsa tomó medidas, por seguridad de la población de declaro toque de queda, al caer la noche la noche la gente se encerraba en sus casas, hubo mayor vigilancia en los puertos y fronteras; pero tampoco podía faltar majestuosos e imponentes buques de hielo que eran navegados por intimidantes marineros gigantes de hielo como Malvavisco, antes de que cayera la noche Elsa fue el fiordo piso el agua congelándola y creó unos grandes centinelas más armados que Malvavisco, con el permafrost de Olaf siendo inderretibles* para que vigilaran y defendieran el reino en caso de algún ataque.
Tranquila por el blindaje de hielo y nieve que había colocado Elsa regresa al palacio de Arendelle con la esperanza que sus protecciones sean suficientes para defender a Arendelle de Kalljonxia.
Pidieron ayuda a sus aliados, Anna se encontraba redactando cartas a las naciones vecinas para que los ayudarán a hacer frente a Kalljonxia, DunBroch tenía un sólido ejército con buenos aliados como lo era Amestria, una nación que jamás en su historia había perdido una guerra. Aunque ya no eran invitados a sus eventos sociales también solicitaron la ayuda de Varbergk, la nación todavía tenía fuertes lazos con Arendelle además de ya había hecho frente a Kalljonxia.
A la mañana siguiente Elsa fue a verificar las fronteras y el fiordo. Se desconcertó al ver que no había rastro de las naves de hielo, sus centinelas y el agua está descongelada.
Elsa va informarle a su consejo.
—Puse protecciones, congele el agua y puse centinelas y ya no estaban. — explica la reina.
—Se derritieron quizás. — dice el consejero Jerk.
— Pensé que mis poderes eran demasiado para este mundo ¿y ahora resulta que no son suficientes?— dice preocupada la reina mientras observa sus manos.
— No hacía tanto calor como para que se derritieran además de que mi hermana es capaz de crear hielo que no se derrite. —responde la princesa pelirroja. — Sólo ella es capaz de quitarlo. ¿Y si ellos también poseen magia? ¿Muchas armas de fuego? ¿Un lanza llamas? ¿Si pudieron con nuestra secretísima arma, que nos espera a nosotros? ¡Vamos a morir! ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! — grita histéricamente la trenzuda y jalonea a su hermana y está le propina un par de bofetadas y un zape para que se calme. -Perdón me altere y me ofusqué, lo necesitaba.
—Tengo un mal presentimiento, es obvio que no son enemigos comunes Y Anna tenga razón y Kalljonxia también posee magia contra mis poderes.
— Y por cierto más desalentadoras noticias todavía no recibirnos respuestas de nuestros aliados. -informa Kai.
—Esperemos que Varbergk acepte ayudarnos es el más cercano y además el enfrentó antes a esos bárbaros.
—Eso esperemos. —dice Elsa preocupada.
—Kristoff, ¿podrías hacerme un favor? —habla Elsa con su cuñado.
—Puedes contar conmigo, ¿que necesitas?
— Ya sabes que hemos estado recibiendo amenazas de una guerra y ataques de unos bárbaros del Norte, con ese potencial peligro no quiero que los niños estén expuestos y su seguridad se vea comprometida. Te pido que por favor lleves a a Anders, Aline y a tus hijos Joseff y Kristynna al palacio de hielo en la Montaña del Norte, después les daré una señal cuando sea seguro dejar Arendelle y vayan a Vesterland, Mari les ofrecerá refugio político. Protégelos, te estoy confiando mi más valioso tesoro.
—Entendido Elsa, los cuidare como si fueran mis propios hijos, los protegeré con mi vida, Pero... ¿Y Anna?
— Aunque estuvo muy insistente en quedarse conmigo para defender Arendelle, la convencí de irse con sus hijos, Krista aún es muy pequeña y la necesita.
— Puedes confiar en mi Elsa.
— ¿Qué haces mami? ¿Vamos a salir de viaje? Que estás haciendo muchas maletas. -le pregunta el pequeño Joseff a su mamá al verla apurada preparando lo que van a necesitar al salir de Arendelle.
—Tiene razón Joffy. ¿Por qué hasta mis cosas y las de Alny estás empacando? —pregunta muy curioso Andy a su tía.
—Saldremos por un tiempo de Arendelle. —dice Anna con una calma que en realidad no sentía.
— ¿Vendrá mamá con nosotros?
—Ella se quedará en Arendelle, tiene un deber de protegerlo.
Llega Kristoff a ayudarle con el equipaje a su esposa y alistan a los niños para su viaje.
— ¿Papá porque nos vamos a ir? — le pregunta a su tío a quien veía padre.
—Bien, no les mentiré las cosas aquí en Arendelle se han puesto feas y hay tipos malos que van a tratar de hacernos daño. Así que tu mamá me pidió que los sacará de Arendelle a un lugar seguro, iremos a Vesterland por un tiempo mientras las cosas se calman. Me han contado que es lindo. Por su mamá no se preocupen ella es muy lista y valiente, confíen en ella.
Los niños parecieron entender y no molestaron más a sus tíos, los ayudaron y llevaron las cosas de Franz y Snowky.
Para el atardecer los príncipes ya se encontraban a bordo del trineo del maestro proveedor. Elsa veía con pesar como se iba alejando los observó hasta que se alejaron del campo de visión de la reina.
Después de esa difícil despedida Elsa fue preparar a su ejército y defensas para enfrentar a los Kalljonxianos.
Kilómetros al sur, en Varbergk ajeno a las tensiones en Arendelle, los Reyes de las Islas del Sur por fin vinieron a conocer a su nueva nieta, si bien aún seguían molestos con su hijo por lo que le hizo a la reina de Arendelle pero la niña no tenía culpa de los pecados de su padre. Los soberanos no vinieron solos, sus otros 12 vástagos los acompañaron, 5 sólo vinieron porque no tenían nada más que hacer, 4 querían molestar a su hermano y los sólo 3 estaban en verdad interesados en conocer a su sobrina.
Fue doloroso para el príncipe tratar con la indiferencia, frialdad y decepción en los ojos de sus padres. Soportar las burlas de sus hermanos y ponerse sus máscaras ante su familia. Pasaban los días y Hans contaba los días en el establo como si fuera un prisionero esperando a que se fueran sus nefastos hermanos, sólo Lars lo comprendía, Grant se la pasaba batallando con sus hijos y los achaques de su mujer encinta y Robert estaba muy llorón. Si no fuera por Lavine ya habría perdido la cordura.
— Ya es tarde Hans, deberías ya ir a dormir. No has dejado el establo desde que terminó la cena. -le dice Lavine preocupada por su marido.
— No sé si pueda soportar esto hasta Navidad Liv— responde el príncipe desganado — mis padres han estado molestos, mis hermanos no pierden la oportunidad de humillarme.
—Ya pasará, en lo que menos te des cuenta el tiempo pasará volando y tus hermanos ya se habrán ido. Además te tengo un regalo para navidad que te encantará
—Como desees Lavi. —besa las manos de su mujer el príncipe. Y van a sus aposentos. Se preparan para dormir aunque el príncipe se tarda más en conciliar el sueño debido a su inquieta conciencia que le seguía recordando sus pecados del pasado y debía arreglar las cosas con aquellos inocentes que les había hecho tanto daño.
Mientras tanto en Kalljonxia un moribundo Akxel yace con fiebre, con su brazo derecho envuelto en vendas empapadas de sangre y ya no tenía su mano derecha.
—Ven sígueme. — le ordena el Kallxer a su miserable general.
—Dudo poder moverme, he estado convaleciente con fiebre y sangrando por días, antes y no me dio una infección. -dice cansado el pelinegro quien ya estaba más allá que acá.
—Dije sígueme. — responde el Kallxer con firmeza. Akxel se levanta con dificultad tambaleándose y apoyándose con muletas.
El tirano guía a Akxel hacia un bosque oscuro, sin vida y siniestro, el Kallxer caminaba a paso firme sin darle un descanso a su convaleciente general quien apenas podía seguirle el paso con las muletas. Pararon hasta que llegaron a una cueva. Akxel sintió una horrorosa sensación en su espina dorsal que lo hizo ponerle en alerta.
—Se ve solo, ¿no hay osos en esta cueva?
—No tonto. Aquí está nuestro pase directo para conquistar Arendelle y derrotar a la reina.
—Lo estaba esperando Señor. —sale de la nada un brujo chamán a mostrarle sus respetos al Kallxer y por el semblante del anciano aumento la desconfianza de Akxel. ¿Acaso lo matarán? No podía imaginar peores escenarios así que le daba igual su destino, lo peor para el sería seguir en el campo de batalla a conquistar más reinos.
— Así qué ya debes de tenerlo listo.
—Así es. —el anciano encapuchado chamán saca algo que parece una simple vara de madera ordinaria. —Con esto podréis someter a la poderosa Reina de las Nieves.
—A mí no me quiera engañar, está cosa parece ser uno de sus viejos bastones. —el chamán golpea al miserable hombre con susodicho "bastón" dejándole otra magulladura más al pobre.
—Eso y más puede hacer estos báculos que pueden ser confundidos por bastones por cualquier ignorante como él.
— ¿Algo que pueda hacer por este pobre diablo? —pregunta el Kallxer refiriéndose a su herido y maltratado general.
—Esto podría funcionar, en los peores casos como efecto secundario trae una mortal diarrea; pero lo volverá vigoroso. —muestra el chamán una pequeña cápsula que olía a pasto y tierra abonada. Hace que Akxel abra la boca y lo obliga a que se trague la cápsula a la fuerza la cual tenía un sabor más desagradable que su olor, sin mencionar que Akxel se dio cuenta de que el anciano no se lavaba las manos.
—Gracias por sus servicios, su recompensa. —el Kallxer le entrega un pequeño costal de hierbas extrañas al anciano chamán quien lo abre su pago y aspira el aroma del contenido con los ojos en blanco e hipnotizado.
Mientras los dos viejos estaban en sus negocios, Akxel estaba convulsionado, después de 10 segundos de esa horrible sacudida el miserable hombre terminó vomitando. Tirado ahí en el suelo pensó siempre fin la muerte vendría por él, pero al ver la dura mirada del Kallxer que le decía que se levantará, no se molestó en levantar al miserable general y camino hacía la salida de la cueva. Akxel trató de levantarse dio un par de pasos y ya no necesitaba las muletas para caminar, pero se sentía más seco, vacío y con una sensación repulsiva en su interior.
—¿Listo para la nueva conquista? — se voltea el Kallxer hacia Akxel.
Para su decepción la muerte lo iba a hacer esperar de nuevo.
El Kallxer manda a un mensajero a reunir a todos sus súbditos (y gente conquistada de otros reinos que terminaron como esclavos) y soldados y altos mandos
Ya reunida la gente el Kallxer sale al balcón a dar un discurso típico de cualquier político de tercer mundo.
—Súbditos míos — se dirige a la multitud— Hace unos días el conde de Invellkireck visitó Arendelle en son de paz y les confirmo que todos esos rumores sobre la reina son reales, sus poderes de hielo son terribles, es un monstruo al igual que sus hijos. El conde Ferguensen había descubierto una conspiración, esa hija de Lilith es una verdadera bruja estaba planeando invadir otros reinos a expandir su imperio de hielo y congelando a cualquiera que se atraviese en camino, sólo miren como volvió el conde después de esa visita. Salga Ferguensen para que vean nuestros súbditos de las atrocidades que son capaces esos monstruos.
Sale Akxel con cara de pocos amigos en una silla de ruedas que ya no necesitaba, ya no tenía su mano derecha.
"¡JA! ¿No recuerdo haber descubierto alguna conspiración? ¡Por favor! El 80% de mis heridas me las hicieron aquí". — pensó el pelinegro. — "¿No era mejor mostrar mi cadáver descuartizado congelado?"
—Está tan traumatizado que ya ni siquiera puede hablar. — habla el Kallxer y Akxel no puede evitar poner los ojos en blanco echando a perder el teatro del Kallxer. —Ven lo que les digo, podrían venir esta noche cuando menos se lo esperen a atacar, convirtiendo a sus niños en muñecos de nieves diabólicos o en estatuas que decoraran el gélido castillo de la reina de las nieves. —diciendo esto provoca que las mujeres aterrorizadas abracen a su niños y otras los meten a sus casas— ¿Lo permitiremos?
— ¡Noooo! —responde a coro el pueblo.
—Entonces, ¡Hay que Destruir a La bestia!
[Hombre del pueblo]:
Nadie a salvo estará
En las noches cazará
[Mujer con hijos]:
Hasta nuestros pobres niños ese monstruo congelará
[Pueblerina]:
Y si no lo detenemos mucho mal provocará
[Dark Kallxer]:
Ya tenemos que acción tomar
¡Lo iremos a atrapar!
Juntos ya, sin temor
Sin que nada nos detenga
En la oscuridad del bosque invernal
Y al pasar
¡Qué emoción!
Por el puente del castillo
Hallaremos algo horrible al entrar
Fiera es con cuchillas filosas
¡Criminal!
Ella es cruel por placer
Y aunque sea feroz
No podrá detenernos
¡Y al fin!
Morirá
¡Muera ya!
[Coros]
Las antorchas tener
[Dark Kallxer]:
Con valor en mi caballo voy
[Coros]
Contamos con el Kallxer para vencer
[Dark Kallxer]:
Con honor, conquistador
Aquí van todos conmigo
Pues sé bien que harán lo que ordene yo
[Akxel]:
Una hechicera anda ahí y no hay duda
Pero veo otro monstruo surgir
[Dark Kallxer y kalljonxianos]:
Hay que ir juntos ya
A luchar
Con los arcos y espadas atacar
En Arendelle se estaban preparando para la batalla y la reina se encontraba poniendo defensas y organizando su ejército junto con su almirante y generales.
[Soldados de Arendelle]:
Levantar el tendón
Marcharemos al compás
Sin temor y sin sentido al corazón
[Coros]
Entonar la canción
Aquí vamos de cien dragones
[Dark Kallxer]:
Y tenemos la razón
[Coros]
¡Que muera ya!
Mientas Kristoff y Anna iban hacia el palacio de hielo con los niños. Elsa estaba al frente lista para enfrentar a Kalljonxia. De encontraba pisando el fiordo congelado, estaba uniformada con un conjunto de hielo y unas botas negras, armada con una espada de hielo, tenía una mirada determinada en el rostro. A pesar de no usar corona se mostraba digna y firme como la reina que es.
Se escuchó un cañonazo.
Pudo haber derrumbado a la reina de no ser porque puso una gruesa muralla de hielo que bloqueó el impacto. Cómo dieron a entender que no iba a razonar. Elsa contraataca creo grandes estacas de hielo que perforaron los barcos. Los soldados enemigos comenzaron a salir, los de Arendelle se pierden en defensas. Elsa hace que el suelo del fiordo se derrita provocando que los soldados de Kalljonxia cayeran al agua. Apenas habían pasado 15 minutos de que comenzó el enfrentamiento y Arendelle llevaba la ventaja, aunque Kalljonxia tenía un mayor número de hombres el ejército de Arendelle era más astuto y tenía buena estrategia.
—Señor hemos tenido muchas pérdidas, nos derrotaran. —le dice un soldados al Kallxer.
—Esto apenas está comenzando, todavía tengo un haz bajo la manga. —saca el báculo que le había entregado el brujo chamán apunta hacía la reina y le dispara una energía verdosa fosforescente. Elsa siente un golpe por la espalda que la derrumba.
— ¡Su Majestad! ¿Se encuentra bien? —le pregunta un general a la reina.
—Estoy bien, sentí algo que me golpeó por la espalda y me aturdió, pero mis poderes ahora están fallando. —dice Elsa mirando con preocupación sus manos que apenas podían producir unos cuantos copos de nieve.
—Ya llegó caballería de Freezenberg. —informa un mayor.
—Majestad, será mejor que se ponga a salvo, ya contamos con refuerzos no se preocupe. Un reino sin su reina es débil. Podría encontrar una cura para sus poderes. — le dice el consejero Svante a la reina.
—Tiene razón, ahora que estoy en desventaja sere un estorbo que un apoyo.
—Nunca quise decir eso, no quisiera que se arriesgue y deje a Arendelle y a su familia.
Elsa sale de la trinchera con la agilidad de un zorro blanco, tratando de camuflarse se embarro de lodo huyendo al bosque asegurándose de que no estuvieran siguiendola. Iba a ir a montaña del Norte en donde deberían estar Anna y Kristoff con los niños. Vio a Taiga bebiendo agua, quien nunca quiso separarse de su ama.
— Hola Taiga, podrías darme una mano, digo una pata. Tengo que llegar en cuanto antes al palacio de hielo. ¿Lo recuerdas?
Taiga asiente y se inclina para que Elsa la monte.
—Hay que ser discretas para que no nos descubran. ¿Entendido?
Para sorpresa de la reina el pelaje de la osa se empieza a mimetizar con su entorno, sus ojos comienzan a brillar con una intensa luz liliácea, la osa abre el hocico lanza un potente rugido y aparece una especie de Vórtice.
— ¡¿Por qué no me dijiste lo que hacías?! ¡Ahhhhhhhhh!
Y Taiga prácticamente se va casi volando por el vórtice y Elsa se aferra al pelaje de la osa para no caerse. En menos de un minuto ya se encuentra en su palacio de hielo. Todo se ve tal cual como lo había dejado, le extraño que hubiera tanto silencio. Reviso como estaba Malvavisco y los snowgies. Exploró el palacio y le preocupó no encontrar a sus hijos, a Joseff, Kristynna ni a Anna ni a Kristoff.
—Qué extraño ya deberían haber llegado. Espero que no les haya sucedido nada y estén bien.
Se escucha un estruendo en el primer piso Elsa baja a revisar y se encuentra a Malvavisco y a los nevaditos derretidos hechos charco, parecía que hubo una inundación ahí adentro. Siente que alguien la sujeta de la espalda y la aferra con fuerza.
—Le advertí que había peores monstruos que yo. —reconoce Elsa la voz de Akxel quien fue el que la había inmovilizado, el hombre que estaba ahí se veía tan diferente a aquel que conoció en ese baile y trato de cortejarla. Ahora ese mismo hombre tenía un aspecto bárbaro y descuidado, parece que no lo habían tratado bien después de su huida de Arendelle.
Llegan muchos más soldados con sus armas y lanzas unos atan a Taiga y la encierran en una red, el que más destaca entre los bárbaros es un hombre mayor, con un abrigo de cuero, una piel de reno la cual tenía unas enormes astas. La energía de ese hombre era siniestra y repulsiva.
—Majestad, por fin nos conocemos. —acaricia el viejo la barbilla de la reina con malicia y la reina lo fulmina con una mirada asesina.
Ya iba cayendo la noche, Anna, Kristoff y los principitos de Arendelle iban atravesando el bosque, los bandidos y los lobos eran la menor de sus preocupaciones.
—Ya mérito llegamos. —decía Olaf quien se estaba aburriendo.
—No, todavía no. —Dice Kristoff cansado.
— ¿Ya mérito? —pregunta otra vez el muñeco de nieve.
—Por enésima vez que ¡Nooooo! —regaña Susanne a Olaf exasperada por su fastidioso comportamiento.
—Es que me aburro.
—Pues busca con que desaburrirte. —contesta fastidiada Sussy.
— ¡Silencio! — les ordena en voz baja Kristoff quien vigilaba que no hubiera peligro alrededor. — ¿No sientes que hay algo extraño Anna?
Anna observa con cuidado y en efecto nota algo extraño.
—Es como si nos estuvieran observando. — dice Anna bastante seria con Kristynna en sus brazos.
— ¿Son lobos? No puede ser tan malo. —dice Aline que no soltaba a Sir Jorgenbjorgen, peluche que le heredó su mamá.
—Si alguien trata de meterse con nosotros lo va a lamentar. Nadie se mete con el príncipe del hielo sin que tenga su merecido. —fanfarronea Andy cuando de repente sale disparada una flecha que por poco le da en la cabeza.
— ¡Nos emboscaron! —exclama Anna y Kristy comienza a llorar.
—Sabía que había algo raro. ¡Corre Sven! ¡Corre! — le ordena el rubio al reno y este corre como el viento.
Y entonces les cae una lluvia de flechas dirigidas al trineo.
—Andy cuida a Krista. —Andy carga a su primita y Anna saca una espada tratando de esquivar las flechas, Andy le entrega a Kristy a Joseff y junto con Aline crean unos escudos de hielo para protegerse. —Y decía Elsa que exageraba al traer una espada.
Trataban de dejar atrás a los soldados, Kristoff temía que Sven fuera herido en esa tormenta de flechas y lanzas. Cuando pensaban que las cosas no podían ponerse peor, llega disparada una lanza que parte el trineo en dos Anna casi se cae con niña en brazos y Joseff casi se golpea de no ser porque su madre lo agarra de la ropa y no se da un mal golpe. Kristoff ayuda a su esposa a subirse en lo que queda del trineo y también a Frans, luego baja por sus sobrinos quienes iban en la parte de atrás que se separó.
—Resistan voy por ustedes. Vengan. —Kristoff se acerca con sus sobrinos y los toma de la mano. Al ver que venían un montón de soldados a perseguirlos el rubio mejor carga a los mellizos en cada brazo y se va corriendo. No le faltaba mucho para llegar a Sven pero Kristoff siente algo que se atora en su pie y lo jala hacia atrás. Uno de los soldados lo había atrapado.
—Olvídense de mí, corran, Andy, Alny lo que importa ahora son sus vidas, no dejen que los atrapen. —los suelta el rubio.
—No te vamos a dejar tío Kristoff.
—No se preocupen por mí, puedo con estos neandertales. Huyan, corran y pónganse a salvó con Sven. — Kristoff saca su espada y trata de defenderse de los kalljonxianos.
Los niños con tristeza obedecen a su tío, Andy toma de la mano a su hermana y salen corriendo. Se vieron rodeados y la única salida era por el lago congelado.
Kristoff por su parte ya no pudo solo con tantos soldados y termina siendo atrapado. Sven ve sin poder hacer nada, sólo esperaba poder alcanzar a Andy y a Alny.
— ¡Sir Jorgenbjorgen! Exclama Aline mortificada cuando se le cae su peluche.
— ¡Oh por favor! —regresa rápido por el peluche de su hermana y se van corriendo lo más rápido que pueden hacia Sven. Aline apenas podía seguir, con dificultad respiraba y podía seguirle el paso a su hermano. Andy sentía que apenas podía seguir pero el miedo lo hacía correr como alma que lleva el diablo.
Corrían despavoridos y desesperados por sobrevivir pero antes de que los atrapara un soldado el hielo que estaban pisando se rompe y ambos hermanos caen sin remedio al agua.
Anna ve con impotencia sin poder hacer nada por sus sobrinos y Kristoff, Sven al ver el peligro en que estaban por instinto se aleja con pesar para buscar un lugar seguro para Anna y sus hijos.
*inderretible puede que esa palabra no exista pero según Sowick se escucha genail jeje
Dato curioso: apenas me voy dando cuenta que son 7 los consejeros reales de Arendelle, como los 7 enanos ajajajajaja XD
Einar
Oliverio
Svante
Heimdal
Jerk
Gerd
Lamont
Y quedó en suspenso…
La canción que utilice aquí es "Que muera ya" del live action del 2017 de la Bella y la Bestia con algunas modificaciones para adoptarla ala historia, la canción no pertenece y sólo la uso con fines de diversión sin propósitos de lucro.
