BECKETT

Alexis y yo llegamos felices a las canchas de béisbol y no puedo evitar sonreír al ver como mi padre se inclinaba y le da un suave beso en los labios a mi madre, luego le comenta algo y ella se gira rápidamente y viene a nuestro encuentro, lo primero que hace es inclinarse y besar repetidamente a Alexis mientras le pregunta como esta.

Hija – dice cuando me saluda, me besa cariñosamente y me abraza con fuerza.

Hola mami – digo como cuando era una niña.

Estas tan hermosa – dice mientras toma mi rostro entre sus manos.

¿estás bien? – digo extrañada por su forma de hablarme. 

Tu madre está algo nostálgica hoy – dice mi padre mientras saluda a Alexis y luego a mí.

¿y eso por qué? – digo un poco preocupada.

Nada en especial – dice ella – simplemente te veo ahora una mujer realizada, llena de vida, con una pareja y una hija y no puedo evitar pensar en cómo hasta hace poco eras mi niñita.

Siempre seré tu niñita – digo abrazándola con fuerza y sonriendo por la forma en que se ha referido a Alexis– aunque algunas veces me cambies por Alexis. – digo fingiendo indignación.

Bueno ella también es mi bebe – dice tomándola en brazos.

Bueno cariño – dice mi padre – tus bebes deben ir a entrenar, así que vamos.

Mi padre toma mi bolso y el de Alexis, mientras comienza a caminar hacia el campo, donde ya comienzan a llegar los demás niños, mi madre, Alexis y yo lo seguimos con una sonrisa.


No paraba de reír por las caras raras que mi padre hacia solo para que Alexis sonriera, cuando el sonido del timbre nos sorprendió a todos, por un momento pensé que sería Rick que venía a recogernos a casa de mis padres, para que fuese a prepararme para nuestra cita, pero en su lugar apareció Lanie cargada con varias bolsas y una enorme caja.

Hola Guapa – dice con una sonrisa – ha venido tu hada madrina – mientras me entrega un sobre.

Por encima la bella letra de Rick había plasmado las palabras "bibidi babidi bu", al abrirlo había una pequeña nota que decía.

Mi amor

te he enviado a Lanie quien saqueo mi cuenta bancaria para que esta noche estés aún más hermosa de lo que ya eres. Dentro de dos horas llegara un chofer a recogerte y a llevar la maleta de Alexis, ya que ella pasara la noche con tus padres.

te veo en un rato y recuerda que te amo.

Rick

Cuando termine de leer la nota, mi madre ya había llevado a Lanie a mi antigua habitación, cuando entre sobre la cama había un hermoso vestido negro, unos tacones de infarto, un bolso pequeño y algunas piezas de joyería que me enamoraron en cuanto las vi, Lanie estaba sacando todo el maquillaje y poniéndolo sobre mi pequeño tocador.

Bien chicas voy por algunas cosas para comer – dice mi madre dejándonos solas.

Mientras tu madre trae la comida, tú debes darte una ducha y ponerte esto – dice Lanie entregándome una bolsa que dice Victoria's Secret.

Lanie, ¿Qué está pasando? – digo tomando la bolsa.

Pasa que tienes un hombre que te ama y te quiere consentir así que aprovecha – dice y antes de que pueda preguntar o ver que hay en la bolsa ya me ha empujado hasta el baño. sonrió mientras comienzo a desvestirme pensando en que locura tendrá planeada mi escritor favorito.

Cuando salgo de la habitación mis padres me observan orgullosos y sonrientes. Mientras doy una vuelta para que me vean.

Kate, etas muy guapa – dice Alexis con una sonrisa.

Gracias princesa – digo besando su mejilla – ¿segura que te quieres quedar aquí con los abuelos? – le pregunto.

Si – dice con una sonrisa – la abela Jo, me ensenala a hacel pizza.

Mmm que bien, cariño – sonrió.

Hija estas preciosas – dice mi padre dándome un beso. – Rick es un chico con suerte.

Gracias papá – contesto 

Disfruta esta noche – dice mi madre dándome un beso también.

Lo hare – contesto.

Bien amiga yo me voy – dice Lanie – disfruta y ya me contaras como salió todo – me besa y se va.

Justo cuando ella sale, llega Josh vestido elegantemente, un gorro de chofer y una pequeña maleta rosa.

Señorita Beckett, él señor Castle me ha enviado a recogerla – dice con una sonrisa y una voz que pretende ser formal. – también ha enviado el equipaje de la mini Castle – dice tomando en brazos a Alexis y llenándola de besos.

¿tú eres mi chofer? – digo con una sonrisa.

Si, tu novio me ha dejado su Mercedes – sonríe – le he ayudado con sus sorpresas.

¿hay más sorpresas? – pregunto.

Un par más – me guiña el ojo – pero no puedo decirte nada más. ¿nos vamos?

Esta bien – digo tomando a Alexis en brazos – princesa pórtate muy bien con los abuelos, mañana pasaremos por ti – digo besándola, para después despedirme de todos e irme.

Salimos y aunque intento sonsacar a Josh no me dice a donde vamos, su respuesta constante es que me deje llevar y lo disfrute. Aunque al ver las calles por las que vamos es más que obvio que vamos a uno de los helipuertos de Manhattan. 

Cuando el coche se detiene, Josh no se baja, sin embargo, la puerta se abre y una mano aparece para ayudarme a salir, cuando veo al dueño de esa mano sonrió tontamente al ver esos ojos azules que tanto amo. Cuando salgo me recibe con un beso y un abrazo.

Estas hermosa – dice sin alejarse mucho de mí.

Y tú en esmoquin estas increíble – lo beso de nuevo. - ¿A dónde vamos?

Bueno - dice tomándome del brazo y comenzando a guiarme hacia el interior del edificio – de momento a ver el atardecer desde los cielos.

¿vamos a volar? – digo con ilusión.

Si daremos una vuelta por toda la ciudad viendo el atardecer.

¿y luego? 

No comas ansias – sonríe – una cosa a la vez.

Subimos en un lujoso helicóptero y como Rick prometió sobrevolamos todo New York viendo unos paisajes espectaculares que me dejan sin respiración, pero más me deja sin respiración cuando veo la forma en que Rick me mira, como mi ilusión y felicidad lo hacen tan feliz. En este momento puedo ver y sentir todo el amor que él tiene por mí y eso solo hace este viaje aún más especial. 

Al anochecer nos dirigimos a los Hampton, mientras compartimos una copa de champagne y algunas caricias y besos suaves. Cuando aterrizamos en el helipuerto de los Hampton, Rick me pide que me coloque un antifaz, ya que, aunque vamos a su casa, hay algo especial que no quiere que vea.


CASTLE

Ha sido un viaje maravilloso, Kate esta preciosa y las sorpresas que he preparado hasta ahora han salido muy bien, y mientras la veía sonreír al admirar el paisaje fui aún más consciente de lo mucho que la amo, que ella definitivamente es la mujer de mi vida. Ahora la guio con cuidado hasta el lado derecho de la casa, allí hay un inmenso árbol que antes sostenía un hermoso columpio, pero hoy con ayuda de Josh lo hemos quitado e iluminado el árbol con muchas luces, bajo el hay una mesa decorada de forma sencilla, pero romántica, en la cocina un par de empleados listos para servir la cena y junto a la mesa una botella bien fría de champagne.

Tomo un ramo de rosas que está en la mesa y con cuidado le quito el antifaz, veo como le cuesta un poco adaptarse a la luz, pero cuando lo hace, me observa con el ramo de rosa en las manos y después ve todo a su alrededor y sé que he hecho bien al seguir los consejo de Josh.

Esto… yo… - no termina la frase se acerca a mí y me besa – es maravilloso, gracias, gracias – dice entre besos.

¿así que te gusto? – digo 

Me encanta – me besa.

Me alegro que lo haga – digo entregándole el ramo de rosas – quiero que esta noche sea especial e inolvidable.

Lo has logrado - dice y veo que está reteniendo sus lágrimas y aunque no lo tenía planeado decido que es el momento.

Me alegro – meto mi mano al bolsillo de mi saco y tomo la pequeña caja que llevo tanto tiempo guardando y coloco una rodilla en el suelo – pero espero que lo que viene ahora, también sea inolvidable.

Rick…

Kate – la interrumpo- tu eres la mujer más increíble que jamás conocí, eres fuerte, independiente, testaruda, fuerte y a veces frustrante – suspiro – pero a la vez eres dulce, tierna, extraordinaria y la mejor madre que mi hija pueda tener, porque tú eres su madre – remarco eso-  Antes de ti pensé que éramos felices, pero cuando llegaste a nuestras vidas, descubrí que eres lo que nos faltaba para realmente ser felices.  – abro la pequeña caja – así que en nombre de Alexis y mío quiero proponerte que formes parte de nuestra familia para siempre.

Hay un silencio, mientras las lágrimas se deslizan suavemente por el rostro de Kate y comienzo a ponerme nervioso, no sé si quizá me apresure, estoy a punto de guardar la caja y ponerme de pie cuando siento los brazos de Kate en mi cuello, ella se ha puesto de rodillas y me abraza con fuerza.

Te amo – dice sobre mi cuello – tú y Alexis son lo mejor que me ha pasado y lo que más deseo es que estemos juntos para siempre.

Se aleja de mí y me besa, es un beso lleno de nuevas promesas y de nuevos sueños que estoy ansioso por cumplir junto a las mujeres de mi vida. Con cuidado deslizo el anillo en su dedo y lo observo con una sonrisa.

Es enorme – dice con una sonrisa.

No, tus dedos son muy pequeños – digo para después besar su mano y así seguir disfrutando de esta increíble noche.