Madame Bustier impartía su clase de manera normal y cotidiana, portaba un libro en su mano y con la otra escribía un par de palabras relacionadas con el tema, todos sus alumnos estaban escribiendo lo mismo que estaba en el pizarrón mientras la maestra hacía algunas preguntas. Parecía que todos le estaban poniendo atención.
A excepción de una alumna, quién no paraba de removerse en su asiento mirando el pizarrón con nulo interés y jugando con su lápiz apuñalando su cuaderno en blanco.
La profesora se dio cuenta de esto y con el tono amable de siempre se dirigió a su alumna dejando el gis a un lado y recargando su mano en su escritorio.
—Lila, ¿te sucede algo? Llevas distraída toda la hora de clase...
Lila saltó desde su asiento regañándose por ser tan descuidada al demostrar que esa clase no le interesaba en lo más mínimo, así que se las arregló para poner su cara de niña buena y de no romper un plato para hablarle a la profesora.
—En serio discúlpeme, profesora — empezó a decir Lila — y-yo... no veo muy bien con mi ojo izquierdo desde el incidente — se quejó — parece que mi problema de visión esta empeorando, no quería decir nada para no molestarla, pero se me hace imposible ver desde aquí lo que esta escrito en el pizarrón — alegó con tristeza.
La maestra sonrió de manera comprensiva y le indicó que se tranquilizara.
—No te preocupes Lila, estoy segura de que uno de tus compañeros del frente querrá cambiar de asiento contigo — respondió amablemente Caline Bustier.
Lila sonrió internamente satisfecha, esperando que Adrien fuera un caballero cómo siempre y le ofreciera sentarse a su lado, claro que tuvo que soportar antes los gritos indignados de la malcriada de Chloe cuándo la profesora le preguntó sutilmente si quería cambiar de asiento con Lila.
—¡Ni loca me moveré de aquí hasta la parte de atrás! ¡Este es MI lugar y ni yo ni Sabrina nos moveremos! — puntualizó cruzándose de brazos y agitando su rubio cabello recogido en una cola de caballo.
—¿Cómo puedes ser tan cruel y egoísta, Chloe? — dijo Rose levantándose de su asiento con indignación — ¡Lila tiene un problema de visión, deberías ser más considerada!
—Ella solo quiere cambiarse para poner más atención a la clase, no tienes porque ser tan dramática — mencionó Alix en el mismo tono aburrido de siempre, con su mano siento colocada en su mejilla para recargarse.
—¡Que vergüenza! No sabía que pudieras llegar a ser tan despreciable.
—¡Hmp! Cómo si me importara lo que ustedes, perdedores, piensen de mi...
—No cabe duda que Ladybug hizo lo correcto al quitarte el miraculous de la abeja — dijo Alya frunciendo el ceño — no eres para nada una súper heroína, eres una persona carente de sentimientos y muy egocéntrica.
Esas palabras hicieron que Chloe volteara a verla enojada, gruñendo cómo si tuviera rabia y mirándola cómo si quisiera despedazarla.
—¡Tú no sabes nada! ¡Así que cállate reportera de cuarta!
—¿¡Cómo me llamaste!?
—Chicas, cálmense por favor — la señorita Bustier aplaudió dos veces para llamar la atención de sus alumnos — nuestro objetivo no es pelear, es ayudar a uno de sus compañeros a reubicarse en un sitio dónde pueda prestar atención a mi clase, ¿es este el tipo de comportamiento que le dejamos ver a nuestro nuevo integrante?
Todos se encogieron en sus asientos ante el regaño, a excepción de Chloe quién nada más veía su manicura perfecta.
—Profesora Bustier, n-no tiene que estar obligada a cambiarme de asiento — se lamentó — me quedaré aquí atrás... no hay ningún problema, podré pedirle los apuntes a alguien después de clases.
—No puedo permitir esto Lila, sería una falta de delicadeza de mi parte dejarte al fondo cuándo lo que necesitas es estar al frente — agregó firmemente. Se mordió el labio inferior preocupada y miró al resto del salón reparando en Nino y en Adrien.
Sonrió aliviada y se acercó a ellos.
—Nino, Adrien... ¿Alguno de ustedes quisiera...?
—Yo lo haré señorita Bustier.
Lila miró con horror cómo Adrien se levantaba de su asiento con el brazo levantado.
—¡Maravilloso, Adrien! Gracias por ofrecerte a cambiar de asiento con Lila, eres un caballero en todo el sentido de la palabra.
Adrien le devolvió la sonrisa y comenzó a recoger sus cosas para cambiarse de asiento al puesto de Lila, el cual estaba vacío también por la ausencia de su compañero Nathaniel.
—Oh, Adrien... no sería justo para ti cambiar de asiento conmigo cuando Nino es tu mejor amigo — expresó con dulzura — no podría hacerte eso.
—Yo insisto — dijo Adrien poniendo una sonrisa amable — además, a Nino no le molesta, no porque me cambie de asiento dejaremos de ser amigos — se justificó.
—S-Si, p-pero... ¿Por qué no conservas mejor tu asiento? Podría también sentarme en el segundo lugar, no esta tan lejos del pizarrón y podré ver perfectamente bien — explicó.
Bien, le bastaba con quedar aunque sea a sólo unos centímetros del asiento de Adrien.
—Si quieres puedo cambiar de asiento contigo, Lila — ofreció Alya volteando a ver en dirección a la castaña.
La chica se sintió de pronto enfermiza de solo imaginarse sentada a lado de su enemiga por el resto del año escolar, hasta la graduación.
—¡No! — gritó repentinamente con horror en su voz, dándose cuenta después de que había cometido un error — Q-Quiero decir, n-no hace falta Aly... s-sé cuanto amas sentarte junto a Marinette, tal vez podría...
—Tengo una mejor idea — expresó Caline interrumpiendo la explicación de la italiana.
—Adrien, Marinette... ustedes irán al fondo... Alya, Nino, ocuparán el asiento que sigue, y Lila... te sentarás al frente, así no moverás a ninguno de los amigos de tus compañeros y atenderás la clase sin distracciones — atinó a decir satisfecha por la nueva reubicación — debes estudiar mucho... en el último examen no te fue tan bien.
Lila sonrió de manera forzada recogiendo su bolso apretando la correa con demasiada fuerza y sentándose al principio completamente sola mientras que la señorita Bustier comenzaba a hablar nuevamente sobre la clase de historia. Retuvo con fuerza el deseo de bostezar, esa clase no podría importarle menos. Su plan de estar junto a Adrien se había arruinado y ahora estaría al frente sola, estaba que hervía de coraje, debía hallar otra manera de acercársele.
En la parte de atrás, Adrien sonrió al saber que ya no tendría la atención puesta sobre él todo el tiempo por parte de la maestra, ahora tendría un poco más de libertad al estar en la parte de atrás, no era un lugar que se vigilara con esmero. Además, su compañera de asiento era Marinette, ahora podría pasar más tiempo con ella y cuidándola de la víbora de Lila, había notado perfectamente la mentira sobre el problema de visión para acercarse más a él. Estaba tan contento de que su plan no saliera cómo ella esperaba.
Tomó una bocanada de aire y miró de reojo a su compañera, que anotaba todo lo relacionado con la clase en su cuadernillo de flores. Hubiera podido contemplarla sin ningún problema durante toda la hora de clase, de no ser porque tenía algo importante que conversar con el ella al terminar la escuela.
Esta era la oportunidad perfecta.
Con disimulo, el rubio arrancó un pedazo de papel y escribió algo en el de manera rápida, doblándolo y pasándoselo a la chica, quién lo miró de manera confusa mientras lo abría y comenzaba a leer.
"¿Podrías quedarte a la hora de salida? Hay algo que quiero preguntarte..."
Marinette leyó en su mente de manera rápida y asintió en dirección al zagal haciendo saber que estaba de acuerdo.
Ahora podría averiguar que pasó exactamente con Kagami y la mentira que dijo Lila. No dejaría que Lila lastimara a las chicas que más le importaban.
...
—No olviden repasar el último tema para el próximo examen, recuerden que deben estudiar mucho para el examen que se aproxima... y no olviden resolver el cuestionario que les encargué. Que tengan una linda tarde, chicos — se despidió la maestra recogiendo su bolso y sus libros.
Uno a uno, todos los estudiantes salieron fuera del salón, incluida una furiosa castaña que salió directo del instituto sin siquiera despedirse de nadie, estaba demasiado molesta porque su estrategia para sentarse junto a Adrien no dio resultado.
Cerró la puerta de un portazo cuándo fue la última en salir, que era lo que Adrien y Marinette esperaban.
Una vez que se encontraron solos, ambos chequearon que ya todos estuvieran fuera del instituto, sobre todo a la indeseada chica de largo cabello castaña cuya función no era otra que mentir.
—Parece que ya se fueron todos — murmuró Marinette asomándose por la puerta para luego cerrarla despacio — ¿no deberías estar camino a casa Adrien? Sé que tu padre te obliga a cumplir con un horario algo... estricto, ¿no te meterás en problemas? — inquirió algo preocupada.
—Ya me las arreglaré, acabo de enviarle un mensaje a mi guardaespaldas indicándole que las clases se han alargado unos 20 minutos más, tenemos aún tiempo...
—¿Querías preguntarme algo, no es cierto? — suspiró la fémina recargándose en la puerta.
Adrien asintió.
—Es acerca de lo que pasó esta mañana...
Marinette cerró los ojos sintiendo la angustia e incomodidad adaptarse a su pecho.
—¿Qué fue lo que oíste?
—No oí la historia completa... la verdad, me sorprendió mucho saber que Kagami había sido expulsada... — reveló con un deje de preocupación — le hice frente a Lila porque de alguna manera sabía que ella estaba involucrada en esto... pero, claramente no resultó. Sólo me dijo que Kagami te había golpeado y ella te salvó, yo... sé que quizás eso no es cierto.
—Lo es... b-bueno, en parte... la verdad es qué, Lila tiene algo de razón en lo que dijo.
—¿Qué?
—Me refiero a lo del golpe — señaló Marinette. — sé que Kagami no lo hizo intencionalmente, estoy segura — afirmó — al parecer Lila le dijo algo a Kagami... algo en lo que le hizo creer que yo tuve la culpa... pero aún no sé que fue lo que le dijo para que estuviera tan molesta conmigo..
—Kagami estaba molesta porque alguien había rebuscado en su taquilla de esgrima... al parecer pensó que eras tú.
—¡¿Qué?! ¡Eso es imposible! Ni siquiera conozco cuál es su taquilla, es obvio que es una gran mentira — gruñó la pelinegra apretando sus puños con demasiada fuerza.
—Lila lo planeó todo, tenemos que ir a aclararlo. — sugirió Adrien.
—Lo veo casi imposible, Adrien — se lamentó Marinette — Kagami cree que yo fui la causa de que la expulsaran, después de todo ella me golpeó, pero no por las cosas que dijo Lila, todo es un simple malentendido — repitió con voz cansada. — no supe cómo resolverlo, estaba decidida a hablar con Kagami pacíficamente, pero luego encontré a Lila toda golpeada y me di cuenta de que era sólo una trampa que preparó Lila para hacer que la echaran de esta escuela.
—No es tu culpa, Marinette — la consoló Adrien colocando una mano en su hombro a modo de apoyo — ¿Cómo ibas a saber lo que Lila planeaba hacer?
—Debí haber preevisto que ella tramaría algo para deshacerse de sus "rivales" — dijo esto haciendo un énfasis y comillas con sus dedos.
—Pues lo que hizo se salió de control, Kagami no tiene cómo madre a la persona más dulce del mundo que digamos.
—Sé que no estaba contenta con Kagami cuándo le dijeron que sería expulsada, Lila fue muy convincente a la hora de dar su versión — comentó rabiando de solo recordar el papel de víctima que se montó Lila al decírselo al director — si no supiera qué es una gran mentirosa, hasta yo le hubiese creído — luego recordó a la mamá de Kagami — el rostro de Madame Tsurugi permanecía circunspecto y calmado, pero yo sabía que estaba conteniéndose de no gritar, era demasiado visible — contó acariciando sus brazos sobre su chaqueta.
—Conociendo a Madame Tsurugi, al igual que mi padre, habrá obligado a Kagami a estudiar en casa — murmuró pensativo, estaba más que seguro que su severa madre había no había tomado muy bien la noticia de que su hija fue expulsada por agresión — lo cuál explica porque no he recibido ningún mensaje de ella, que le quitaran su celular debió ser parte del castigo. Tenemos que ir a su casa para hablar con ella.
—¿Cómo? La señora Tsurugi no nos dejará pasar, tienen un auto que habla y se conduce sólo, a puesto a que la seguridad en ese lugar podría competir con cualquier cuarto de control.
—Es probable, pero debemos intentar.
—En caso de qué logremos explicarle a Kagami lo sucedido, ¿Cómo haremos para que el director y la madre de Kagami nos crean sobre la palabra de Lila? No tenemos pruebas en contra de ella...
—Un paso a la vez, Marinette — la tranquilizó Adrien tomando suavemente su mano — ya verás que lograremos resolverlo — prometió.
—Eso espero — murmuró suavemente deseando con todo el corazón acabar con esa interminable pesadilla.
...
El auto de Adrien llegó después de 20 minutos cómo le había dicho, después de rogarle a su chofer que los llevara a la mansión Tsurugi, finalmente estaban frente a la entrada de esta.
Ambos estaban nerviosos, pero permanecían firmes con la decisión de arreglar las cosas.
Adrien se acercó decidido hacia el timbre y presionó un botón el cuál tomó un tiempo de espera cuando se escuchó una voz con acento japonés dirigirse hacia ellos.
—¿Hola? ¿Qué se le ofrece?
—Salut, Madame... disculpe la intromisión... me preguntaba si podría hablar con Kagami Tsurugi, necesito...
—Lo lamento mucho, pero la señora Tsurugi me dejo muy en claro que la señorita Kagami hoy no recibe a nadie.
—Dígale que es importante, por favor — rogó Adrien acentuándose más a la pared.
La chica se desconectó por un momento y luego volvió a hablar.
—Lo lamento jovencito, no esta permitido. Nadie puede ver a la señorita Kagami a menos que sean sus profesores particulares.
—¿Ni siquiera si soy el hijo de Gabriel Agreste?
—¿Gabriel Agreste?
—Si — confirmó — Madame Tsurugi es socia de mi padre, tengo que hablar con Kagami de algo respecto a sus negocios, no tardaré mucho. — esperó que con eso les dieran la oportunidad de entrar.
Se escuchó un suspiro por parte de la chica.
—Espere un momento.
Un instante después, la puerta de rejas se abrió de manera lenta y reveló a una señora de no más de treinta años vestida con un tradicional kimono japonés y unas sandalias, al igual que la familia Tsurugi, su rostro era inexpresivo y tenía un caminar elegante que inspiraba distinción.
Al ver a Marinette junto al joven enarcó una ceja en confusión.
—Y esta... ¿jovencita?, Creí que sólo era usted quién venía a ofrecerle la información a la señorita Tsurugi.
—Viene conmigo, solo necesitamos unos minutos, no demoraremos... se lo prometo.
—Bien, por favor quítense los zapatos e ingresen — informó.
Rápidamente ambos adolescentes dejaron sus zapatos a la entrada de la puerta e ingresaron a la enorme mansión tradicional con un estilo japonés bastante destacado. Aunque las puertas corredizas estaban cerradas, no pudieron evitar sentir ese mismo aire frío que se sentía en la mansión Agreste, a Adrien le resultó desagradablemente familiar.
Cruzaron un hermoso y enorme jardín para llegar a un pequeño Dojo, el salón de entrenamiento personal de la familia Tsurugi.
Marinette se quedó mirando encantada una pequeña fuente de agua hecha de rocas con algunas carpas de colores nadando dentro de ella, con una pequeña rama de bambú goteando agua para oxigenar la fuente. Totalmente encantadora.
El carraspeo de la seria mujer fue lo que la trajo a la realidad. Avanzó junto a Adrien quedándose a su lado, cómo si se mantuviera segura. Estaba muy asustada, no quería admitirlo, pero temía que Kagami la golpeara otra vez, no era su culpa que Lila envenenara los pensamientos de Kagami con malos comentarios y mentiras. Pero aún así, tenía en mente una alta posibilidad de que no les creyera.
Adrien notó lo callada que estaba su compañera y le roza el hombro llamando su atención.
—Todo estará bien, estoy contigo — tranquilizó entrelazando su mano con la de la chica ofreciéndole una sonrisa sincera y relajándola de inmediato.
Marinette sonrió nerviosamente al versus manos unidas y calmando los latidos de su agitado corazón, tanto por los nervios cómo por la acción del joven.
A medida que se acercaban al Dojo cada vez se empezaron a escuchar gritos agudos y quejidos, al igual que el sonido de golpes y rasgaduras, incluso algunos insultos en japonés de los que Adrien prefirió no traducir su significado.
Tragó saliva fuertemente antes de ver cómo la empleada se detenía en la puerta y tocaba tres veces, a los pocos segundos la voz de Kagami se escucho desde dentro hablando en su idioma con la empleada, quién le informó contestando también en un perfecto japonés que tenía visitantes.
Kagami no esperaba a nadie, así que ató la yukata aún más a su cintura y simplemente aplanchó su corto cabello hacia atrás luciendo así más presentable.
Cuándo salió y su mirada castaña se topó con la de Adrien, su corazón simplemente quiso estallar de felicidad, quería arrojarse a sus brazos y decirle lo mucho que lo había extrañado, que la disculpara por no haberle dicho que ya no iba a asistir a las clases de esgrima.
Pero toda esa felicidad se vio opacada al notar que alguien salía detrás del chico. Su mirada se ensombreció y sus manos empuñaron con fuerza el arma que portaba en su mano.
Usualmente ella era calmada, pensaba fríamente las cosas y trataba de ser paciente con ciertas cosas, aunque aún seguía trabajando en ciertas cosas, pero... tener a la causante de su expulsión frente a ella simplemente la hizo ver rojo, no necesitaba de la subyugación de un Akuma para destrozar esa cara de inocencia que mostraba frente a ella, la mostraría tal y cómo ella era. Una víbora venenosa que no se dedicaba a nada más que arruinarle la vida a los demás, no dejaría que lo hiciera con Adrien.
El rubio se sorprendió ver de esa manera a Kagami, vestía solo una Yukata blanca de entrenamiento y lucía totalmente exhausta, muy diferente a cómo se había visto siempre. Elegante, arreglada, serena.
Alcanzó a notar que el salón de entrenamiento estaba completamente arruinado, gracias a que la puerta corrediza de tela dejaba una pequeña abertura ante la salida de la muchacha.
Debía admitir que esta Kagami que veía también lo asustaba un poco, lucía totalmente peligrosa, lista para saltar a su yugular.
Habían pasado muchos minutos y ambos seguían en silencio, así que Kagami lo rompió fulminando a la pelinegra que estaba tomada de las manos de Adrien y apuntándola con su arma de manera despectiva.
—¿Qué hace ella aquí? — preguntó asiando la filosa arma en su dirección.
Este movimiento alertó a la chica y se escondió aún más detrás de Adrien sintiendo que su cuerpo se ponía a temblar de solo verla apuntándola con esa arma.
Adrien la ocultó con su cuerpo defendiéndola de la penetrante mirada glacial de la castaña y calmándola con unas cuantas palabras.
—¿Podríamos hablar a solas un momento? — inquirió mandándole una mirada de súplica y reparando en la empleada que no se había movido un centímetro de la puerta.
Kagami entrecerró los ojos con la cólera aún recorriendo sus venas, pero asintió con firmeza sólo porque era una petición de Adrien.
Miró a la empleada que carecía de alguna emoción.
—Retírate — ordenó.
La empleada asintió dando una reverencia y alejándose del grupo de adolescentes.
La mujer era tan fría e inexpresiva que Marinette de inmediato se fijo en lo parecida que era con la asistente del padre de Adrien, Natalie. Ella podría ser sin duda una copia perfecta en versión japonesa.
—Me gustaría que no me hicieran perder más mi tiempo —habló con dureza — digan algo, rápido — anunció la esgrimista clavando la espada en el suelo de madera y recargando su brazo en ella.
A Adrien le tomó tiempo buscar las palabras adecuadas para comenzar, y es que no podía evitar sentirse incómodo por la mirada tan fría que le mandaba su amiga.
—Kagami, no he traído a Marinette para que la trates de esa manera... —dijo finalmente con una voz un poco fría, hasta el mismo se sorprendió.
—Discúlpame si no soy amable con una de las personas que es la responsable de que mi madre me tenga encerrada en casa — espetó con la furia impregnada en sus lagunas castañas.
—¡Ella no...! — Adrien tuvo qué respirar con fuerza para no gritar disparates — ella no tuvo nada que ver con tu expulsión Kagami — le hizo saber de manera más tranquila pero sin dejar que su voz temblara.
—Lo dices porque no la conoces cómo en realidad es... — arrastró las palabras — puede que su cara de inocencia te tenga algo engañado, o quizás porque eres demasiado bueno con las personas para darles una segunda oportunidad que no merecen — masculló.
—Estas siendo muy dura, Kagami... ella sólo vino a explicarte algunas cosas acerca de Lila...
—¿Vienes acaso a regodearte en mi cara que el plan de tu amiguita y tú funcionó? — se dirigió hacia Marinette.
—¡N-No! Yo sólo... pues, yo...
—Vi lo suficiente para saber lo que tú y tu amiga la experta de las mentiras son capaces de hacer para eliminar a sus competencias...
Adrien sintió que su frustración aumentaba con creces tratando de no perder los estribos.
—No sabes cómo sucedieron las cosas en realidad — reprendió el joven modelo.
—Tampoco tú lo sabes — debatió.
—Kagami, lo que dijo Adrien es verdad — musitó Marinette asomándose con algo de pánico — jamás hice nada de lo que Lila te dijo, ella sólo miente a todo el mundo. Ni siquiera tenía idea de lo que había pasado cuándo tu me golpeaste.
—Y me expulsaron por ello, darte tu merecido fue lo que me condenó a ser vista cómo una agresora.
Marinette no supo que hacer en ese instante. Sentía un peso muy grande en el estómago. No le creía, ella estaba segura de que había sido culpa de ella que la expulsaran, esta chica era terca.
—Por favor... por favor, creéme... — imploró con la voz quebradiza a punto de estallar en llanto. Sólo había querido aclarar las cosas, sabía que sería difícil, pero estando con Adrien hacía que las cosas se tornaran menos horribles.
Kagami caminó pausadamente hasta la chica, no se compadeció al ver las cristalinas lágrimas que sus ojos derramaban, de seguro era una experta cómo su amiga en fingir las famosas lágrimas de cocodrilo.
—No te atrevas a venir a mi casa otra vez — advirtió con clara amenaza — que ya no estudie en Françoise Dupont no me impide ganarte la batalla por el corazón de Adrien — afirmó con seguridad.
Marinette se puso pálida de repente. Se soltó del agarré de Adrien y se apresuró a correr hacia la salida desbordando en llanto tras haber sido descubierta que estaba enamorada de Adrien, ahora el lo sabía. Estaba... tan avergonzada.
Adrien trato de detenerla, pero sólo pudo gritar su nombre cuándo se alejó demasiado cómo para ir tras ella. Volteó a ver a su amiga furioso.
—No puedo creer lo que has hecho Kagami, esto no es propio de ti. Creí que te conocía cómo mi amiga.
—¿Por qué la defiendes tanto de todos modos? Sabes qué ella esta enamorada de ti y va tras tu corazón, con engaños y mentiras. Es sólo una caza fortunas cualquiera al igual que su amiguita.
—¡Marinette no es nada de eso! ¡Ella sería incapaz!
—Yo también lo creía y mira como terminó todo — expresó con ironía. — las personas no son lo que aparentan, Adrien.
—Pues esta vez te equivocas Kagami, ella es una persona amable, dulce y considerada. Puedes creer en mi palabra de qué ella no fue la que hurgó en tus cosas, ni tampoco se alió con Lila para expulsarte, fue una trampa, a ella también la engañaron — justificó.
—No me puedo creer que ella no haya tenido nada que ver Adrien, Marinette no es como crees, ¡¿Cómo puedes permitir que una persona así guste de ti?!
—¡Porque ella también me gusta, Kagami!
...
¡Hola, Hola!
¿Me extrañaron? Digan que si, no sean así .
Y vamos a ver, de todas las historias que puse cómo opción para actualizar... ¡Todas tuvieron los mismos resultados! Xd
Así que opté por publicar la que ya tenía casi lista... "Fantasías de media noche" también esta ya por la mitad, así que puede que en unos días, haya actualización .
Un agradecimiento especial a todos los que leyeron mi corto Fic de "Umbrella Returned" tuvo más visitas de las que esperé obtener y en serio se los agradezco, así que en compensación... díganme, ¿Quisieran que la convierta en historia? O ¿Lo dejo cómo OS?
La decisión es suya, claro .
Espero que les haya gustado este capítulo, tanto cómo a mi me gustó escribirlo. En serio me esforcé mucho y espero que haya quedado bien.
Un beso y un abrazo para todos, mis gatitos y mis ladies.
¡Bye, bye!
