Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

En la entrada de la verdadera habitación 301, estaba Kakashi Hatake con las manos en los bolsillos.

—Así que también has venido, Sakura ... —dijo Kakashi. —Me alegro por ti y por los demás. Así os podréis inscribir oficialmente para el examen de ascenso a chunin.

—¿Qué quieres decir con eso?—preguntó Sakura sin comprender.

—Verás, solo permiten inscribirse para el examen a grupos completos. Así es como ha sido siempre.—explicó Kakashi.

—¡Ey, tuerto! —dijo Bakugo contrariado. —¡No me vengas con estas mierdas ahora! ¡Tú mismo dijiste que hacer este examen era voluntario!—

—Es verdad que lo dije, Bakugo. No mentí del todo, ya que debía ser una decisión individual y que nadie estuviera presionado para apuntarse para no afectar al grupo. Quería que la decisión fuera libre sin ningún tipo de coacción. —dijo Kakashi. —Si Sakura no hubiera venido, nos os habría dejado inscribiros ni a ti ni a Sasuke.

—Tsk. ...masculló Bakugo, no muy convencido con la respuesta de su sensei, pero como al final todo salió bien no comentó nada más.

—Dejad de pensar en eso. Ya está hecho y estáis todos aquí por una buena razón. Sakura ... —dijo Kakashi mirando a la pelirrosa— Bakugo...—su mirada se posó en la del rubio ceniza— y Sasuke. —Me siento muy orgulloso de vosotros. No habría podido tener un equipo mejor. —mostró una sonrisa debajo de su máscara. —Buena suerte en los exámenes.—

Sasuke y Sakura abrieron la puerta y entraron en la sala, pero Bakugo se quedó un momento para charlar a solas con su sensei

—Tuerto, cuando me vas a decir donde conseguiste ese sharingan. Que yo sepa, no eres un Uchiha.—dijo Bakugo frunciendo el ceño.

—No soy un Uchiha, Bakugo. —respondió Kakashi.

—¿Y entonces?—preguntó Bakugo alzando una ceja.

—Es una historia muy larga y si te la cuento llegarás tarde al examen, además que tampoco me apetece contar batallitas del pasado. Quizás si te conviertes en chunin, cambie de opinión.—dijo Kakashi.

—Te tomo la palabra, Kakashi. —dijo Bakugo con el rostro muy serio.

—¿Y por qué de este interés en mi pasado tan de repente, Bakugo?—preguntó Kakashi

—Hay demasiados misterios del clan Uchiha que necesito de una explicación. —respondió Bakugo, recordando el episodio de la matanza del clan Uchiha, el tipo raro de la máscara y las evasivas del Hokage y de Danzo.

—Mmm. —dijo Kakashi con aire pensativo.

Ahí acabó la conversación ya que Bakugo entró en la habitación donde estaban todos los inscritos en el examen de ascenso a chunin. Kakashi cerró la puerta y caminó rumbo a la torre del Hokage.

Dentro de la habitación 301, cientos de candidatos de todas las villas ninja miraban al grupo 7 con desprecio.

—Vaya, no tenía ni idea de que habría tanta competencia. —susurró Sakura preocupada. —Además, todos parecen mucho mayores que nosotros.—

—Mmm. —Sasuke frunció el ceño sintiéndose un poco intimidado por la animadversión que contenían las cientos de miradas.

—No sabía que habría tanto extra. —pensó Bakugo analizando a la competencia. Luego mostró sus blanquecinos dientes sonriendo con arrogancia —Bueno, da igual. Más dulce será la victoria cuando los machaque a todos. —

La tensión que sentía el grupo 7 por el ambiente se cortó cuando apareció Ino, abrazando a Sasuke por la espalda con fuerza.

—¡Sasuke-kun, llegas tarde!—exclamó una sonrojada Ino. —¡No tienes idea de cuánto estaba deseando que aparecieras por aquí!—

Sasuke no pensaba lo mismo, su cara de desagrado lo reflejaba.

—¡Tú, Ino-cerda, apártate de Sasuke! ¡Él es mío!—gritó Sakura fuera de sí, con una vena hinchada en la frente.

—Aa, no te había visto, Sakura. Veo que sigues tan frentona y fea como siempre. —replicó Ino.

—¿QUÉ HAS DICHO?—preguntó Sakura apretando el puño.

Ino se separó de Sasuke un momento y se acercó a Bakugo.

—Hace mucho tiempo que no te veo, Bakugo. ¿Me has echado de menos?—dijo Ino con tono coqueto.

—Mmmm, la verdad es que no. —contestó Bakugo con tono ausente, intentaba ver donde estaban Neji, Gaara y Lee pero no los encontraba con la mirada.

Ino bajó la cabeza con frustración. Pero se recuperó casi al instante y apretó el puño

—¡Pues que sepas que yo tampoco, idiota! —exclamó con furia la rubia.

—¡A quien crees que le estás llamando idiota, perra! —gritó Bakugo acercando su rostro a Ino para intimidarla.

—¡Pues a ti, idiota!—contestó Ino no dejándose intimidar y dando un paso hacia el rubio ceniza.

—Grrr. —gruñeron los dos, estando a escasos centímetros uno del otro.

—Sabía que esto iba a ser una lata, pero no creía que hasta este punto.—dijo Shikamaru bostezando, acompañado de Choji que estaba comiendo de su bolsa de papas.

—¿Eh? ¿Tú también estás aquí, niño bostezos?—preguntó Bakugo volteando la cabeza y olvidándose de la discusión con Ino. —Estaba seguro que encontrarías alguna excusa para no acudir a esto.

—Es una lata el examen. —se rascó la cabeza Shikamaru. —Pero aún hubiera sido más lata el aguantar los gritos de mi madre si no hubiera participado en el examen.—

—Ñam, ñam, ñam. —asintió con la cabeza Choji.

—Aún no puedo creerme la mala suerte que tuve cuando me tocaron estos dos en mi grupo. —se lamentó Ino.

—¡Ey! —se acercó un emocionado Naruto acompañado de Kiba y Hinata. —¡Por fin, estamos los nueve genin de nuestra promoción! ¡Dattebayo!—

—¡Contigo quería hablar yo, mocoso! —dijo Bakugo acercándose a paso ligero y señalando a Naruto.

—¿Eh? ¿Sobre qué, Bakugo?—preguntó Naruto sin comprender.

—¡Más te vale que le digas a tu viejo que deje de mandarme misiones cutres!—dijo Bakugo golpeando el pecho de Naruto con su índice. Luego le vino la cabeza el incidente con Konohamaru —¡Y sobretodo le dices a ese bastardo que no me mande críos impertinentes para desafiarme! —

—Yo no tengo el poder para ...—no finalizó la frase ya que lo interrumpió Bakugo.

—¡Nada de excusas, bastardo! —luego giró su cabeza donde estaba Hinata. — ¡Y tú, ojos raros!—

—Bakugo-kun ...—dijo Hinata medio asustada y medio emocionada porque su amor platónico se dirigiera a él.

—Antes he cruzado unas palabras con un bastardo que creo que es de tu familia. ¿Quién diablos es?—exigió saber Bakugo.

—¿Eh? Esto ...—antes de que pudiera contestar Hinata, Kiba dio un paso adelante y se colocó entre medias de los dos.

—Un perdedor como tú no puede venir exigiendo a mis compañeros, Bakugo. —dijo Kiba con tono amenazante. Luego se fijó en Kubikiribōchō, la gran espada que le había regalado Zabuza. —Ja. ¿Te crees que por llevar esa cosa va a cambiar el hecho de que seas un inútil, Bakugo?—

—No necesito de este trasto para mandarte al otro barrio, cara de perro ...—dijo Bakugo en tono amenazante.

Los dos se quedaron callados mirándose mutuamente con los ojos entrecerrados. La tensión podía cortarse con un cuchillo. Akamaru, que estaba sobre la capucha de Kiba gruñía tratando de intimidar a Bakugo. Hinata miraba a ambos lados preocupada, por un lado estaba Kiba que era su compañero de equipo pero por el otro lado estaba Bakugo, su amor platónico. Ino volvía a ponerse al cuello de Sasuke para incordiar a Sakura, así que ninguno prestaba atención a la pelea verbal de los dos genin.

—Venga, venga, chicos. —dijo Naruto con una gota en la nuca por la incomodidad de la situación. —No nos peleemos entre nosotros que somos amigos.—

—Nunca podría ser amigo de este perdedor, Naruto. —dijo Kiba dando la espalda al par de rubios.

—¿Amigos? —dijo con incredulidad Bakugo. —Tienes el mismo cerebro de mosquito que tu viejo, butanero—

—Vaya, vaya. Para una vez que nos reunimos los nueve y nos la pasamos discutiendo. —dijo Shikamaru con las manos en los bolsillos. —Vaya lata.—

—Los nueve novatos ...—dijo Kiba mirando hacia el resto de la competencia. —Así es como nos llaman el resto de candidatos. Me da que esto va a ser divertido. Al menos para quienes pasemos el corte, ¿verdad, Sasuke?—

—Cuidado, no vayas a confiarte demasiado, Kiba. —replicó Sasuke con una sonrisa soberbia y escabulléndose del abrazo de Ino.

—Ya veréis. Vamos a machacaros. Nuestro grupo está compuesto por el hijo del Hokage, la heredera del clan Hyuga y por mí, que soy asombroso. —dijo Kiba con arrogancia. —Además, hemos estado entrenando como bestias. No tenéis ninguna posibilidad.—

—Me estás empezando a cabrear, cara de perro. —masculló Bakugo con ganas de darle una paliza.

—No hagas caso a Kiba, Bakugo. Seguro que no quería decir eso. —dijo Hinata juntando sus índices por los nervios que sentía por hablar con Bakugo.

—¿Eh?—dijeron Kiba y Bakugo a la vez porque no entendían porque decía eso Hinata. Hinata se puso roja como un tomate por la vergüenza que sentía.

—Ey, chicos. Quizá sería mejor que hablarais un poco más bajo. —recomendó un joven con el pelo canoso de unos 20 años de edad que llevaba gafas. —Sois los nueve genin recién salidos de la academia. Los nueve novatos, ¿verdad? Yo de vosotros, no iría montando un espectáculo. Calmaos, esto no es una excursión de clase.—

—¿Y tú quién demonios eres?—preguntó Ino, algo enfadada por la actitud del tipo desconocido.

—Soy Kabuto Yakushi. —respondió el joven, extendiendo su mano para saludar a Bakugo que era el que más cerca se encontraba de él.

—Anda y vete a tomar por culo, cuatro ojos. —dijo Bakugo de malos modos y rechazando el saludo.

—¡BAKA-GO! ¿CUÁNTAS VECES TENGO QUE DECIRTE QUE TIENES QUE DEJAR DE SER UN MALEDUCADO?— gritó Sakura zarandeando al rubio ceniza. Éste por la misteriosa magia que tenía Sakura se sentía incapaz de hacer nada contra ella.

—Jejeje. —dijo con una sonrisa nerviosa Kabuto. —No pasa nada. Pero mirad alrededor. Habéis dejado huella.—todos los otros candidatos miraban a los nueve con odio. —¿Veis a esos chicos de allí?—dijo señalando a un grupo de ninjas con la cinta que contenía cuatro rayas verticales. —Son de la villa oculta de la lluvia. Están todos muy susceptibles por el examen y supongo que no querréis guerra.—

Sakura dejó de zarandear a Bakugo y miró hacia atrás asustada.

—En fin, no podéis evitarlo. Al fin y al cabo habéis acabado de salir de la academia y no sabéis como funciona el mundo —dijo Kabuto cerrando los ojos. —Me recordáis a mí hace un tiempo.—

—¿Esta no es la primera vez que te presentas, Kabuto?—preguntó Sakura.

—No. Es la séptima. —respondió Kabuto.

Bakugo miró con mayor desconfianza al joven canoso al decir que era su séptima vez. Había algo en él que no le daba buena espina.