Resquicios de orgullo
STaty
Capítulo 17
[…]
Estaba bastante molesto. No le gustaba no saber donde estaba Hermione. Le hacía desconfiar el hecho de que no hablase con él y sí con Zoty. Cuando fue a la Madriguera o se reunió con compañeros de clase se lo comentó. No es que fuera controlador, pero temía lo que pudiera hacer. Eres una inconsciente y demasiado inocente. Suspiró, se pasó las manos por el pelo y se levantó de su despacho. No quería seguir dándole vueltas, pero temía que quisiera ayudarle y fuera a por Zabini.
Estaba tomando una copa, cuando escuchó como la chica llegaba.
-¿Dónde estabas?-preguntó sin filtro ninguno.
-No tengo porque decirte nada- dijo la chica divertida por la actitud.
-Granger, dime que no has hecho ninguna tontería.
-No he hecho nada. Solo he quedado con Viktor.
-¿Viktor? ¿Qué Viktor? ¿Krum?
-Sí.
-¿Y por qué no me lo dijiste? –le preguntó elevando la voz.
-¿Por qué debería?
-Porque estaba preocupado- dijo sin pensar el chico- eres impulsiva y…
Draco no siguió hablando porque Hermione saltó en sus brazos y lo besó.
-Se defenderme- le dijo divertida entre sus brazos.
-Aun así, no me gusta. Además, te prohíbo que vuelvas a verlo a solas. No confío en él.
-No tienes ningún derecho sobre mí- comentó fingiendo indignación.
-Eres mía desde que te regalé tu casa y decidiste quedarte conmigo- estaba tan molesto por las palabras de la chica, que no se paró pensar en el comportamiento de la chica.
-Eres un novio muy celoso- le comentó sin soltarlo.
-Nunca te pedí que fueras mi novia.
Hermione sonríe. Le toca la punta de la nariz y se separa ligeramente.
-¿Quieres ser mi novio?
-Solo si no sales nunca más de mi cama- dijo con una sonrisa irresistible.
Sus planes eran esperar, al menos un par de meses antes de preguntarle si quería ser su pareja. Pero ella se le había adelantado. Que exteriorizara sus sentimientos tan libremente, lo reconfortaba. Poco a poco habían ido escalando peldaños. Siempre estuvo detrás de sus amigos, pero se estaba acercando rápidamente. Deseaba el momento en el que se hiciera públicamente su relación. Deseaba enseñarles a todos, la mujer tan perfecta que tenía.
Hermione se levantó temprano y bajó a desayunar.
-Buenos días- le dijo al rubio.
-Buenos días-mientras cerraba el periódico- ¿qué haces levantada tan temprano?
-Tengo ir a darle una autorización para que entren en el jardín a arreglar una tubería. ¿Y tú?
-Tengo negocios que atender- dijo obviamente.
-¿Los diriges tú todos?
-Yo soy el CEO. Tengo consejeros, director financiero, directora comercial… ellos hacen funcionar las diferentes empresas. Pero al final, el que toma todas las decisiones soy yo.
-¿Cuántos negocios tienes?
-Realmente es un conglomerado de empresas. Incluso tengo algunas en el mundo muggle. Después de que Voldemort desapareciera, mi padre no era bien visto del todo y decidió invertir algo de su capital por si ocurriese cualquier cosa, tener un resguardo.
-¿Por qué no se deshizo de esos negocios cuando regresó?
-No lo sé, no me enteré que los tenía hasta que los heredé. Él siempre dijo aborrecer a los muggles, pero no sé hasta que punto- comentó pensativo.
-¿Y tú?
-¿Te parece que te aborrezco?
-Y soy una bruja.
-Aborrezco a algunos, pero lo mismo que con los seres mágicos. Lo que me llama la atención es lo originales que son con sus inventos a pesar de no tener magia. ¿Qué dirías que eres, más muggles o más bruja?
-No reniego de mis orígenes, pero si tengo que decidir, diría que soy bruja. Es lo que soy ahora.
Siguieron hablando unos minutos más, hasta que cada uno partió a su destino.
Ya estaba harta de que su estómago le pasara tantas facturas. Necesitaba concentrarse para retomar las clases con fuerzas. Así que decidió ir al médico a una revisión. Al principio pensó en ir a su médico de toda la vida, pero sabía que un medimago podría encontrar una cura más rápida.
-Señorita Granger, antes de nada, hacemos unas pruebas rutinarias por seguridad. Por favor introduzca su mano en estos tarros.
Hermione fue introduciendo su mano en cada uno hasta que el tercer tarro cambió de color.
-¿Qué significa?
-Enhorabuena, está embarazada.
-¿Cómo dice? –preguntó la chica sin creérselo.
-No se preocupe, debido a la intensidad de este color le puedo decir que solo está embarazada de unas semanas. Me gustaría hacerle más pruebas para comprobar que todo vaya bien.
-No, aquí hay un error.
Hermione recogió su bolso y su abrigo y salió rápidamente de ahí. Pensó en ir a la Mansión, pero necesitaba pensar. No entendía nada, Malfoy le había dicho que se cuidaba. Si se cuidaba, ¿por qué estaba embarazada? No sería ningún plan retorcido de él. Porque si eso era así, sería muy de psicópata. Además, la venganza también lo salpicaría a él.
Vale, su mente le decía que él la quería y que no fue a propósito todo esto. Empezó a pensar y recordó aquella vez en la que Draco había sido herido por una armadura y le había hecho una poción. Podía ser que hubiese interferido en su método anticonceptivo.
No se lo podía creer, que mala suerte tenía. No quería ser madre tan pronto. Sus amigos la iban a matar a ella y al rubio, la iban a mirar mal en las clases, iban a tacharla de cazafortunas y lo peor de todo que aunque él chico la quería no sabía si estaba preparado para semejante conflicto.
Tuvo que parar en el medio de la calle a vomitar porque le subía la bilis.
No sabía que hacer y cada vez estaba más nerviosa. Hace unos mese hubiese recurrido a sus amigos o a sus padres. Pero ahora todo le decía que fuera a ver a Draco.
Se apareció en la mansión
-¡Zoty!- le llamó.
-Sí, señorita.
-¿Dónde está Draco?
-En su despacho, hoy tenía una reunión.
-Necesito verlo con urgencia- le dijo un poco desquiciada.
-Lo iré a avisar.
En un ¡plof! Desapareció, dejando una castaña muy afectada. A los pocos segundos apareció el elfo.
-El señor vendrá pronto.
Hermione se sentó en el sofá y comenzó a llorar. Había deducido que esa reunión era importante y que no molestara. Desolada comenzó a pensar en que todavía tenía su casa y Harry y Ginny podrían ayudarla con su bebé.
En menos de un par de minutos apareció el rubio. En cuanto vio a su elfo, supo que algo no andaba bien. Si no fuera grave Hermione le hubiese mandado una carta o un mensaje por cualquier otro medio menos molestar a Zoty.
-¿Qué ocurre? – se arrodilló ante ella.
-Estoy embarazada.
Draco se levantó de golpe. Por un solo segundo, en su mente corrió la palabra traición, él se cuidaba, no ella. Pero al mirarla a la cara comprendió que sus dudas no tenían fundamento. Le tendió la mano.
-Ven-le dijo dulcemente.
-¿A dónde?- preguntó con cierto temor.
-A comprobar realmente si estás embarazada.
-Pero en San Mungo…
-No me fío- al verle la cara, añadió- de ellos.
Fueron a una de las habitaciones que le había recomendado no entrar. El rubio cogió una vasija y le echó un par de líquidos.
-Necesito una gota de tu sangre.
Draco le acercó un cuchillo y le pidió su mano. Se lo clavó en la punta de un dedo, lo suficiente para que cayera una pequeña gota. Después se lo introduzco en la boca y le dio un beso en la mano, antes de soltarla. La acercó a él y la abrazó.
-No estás embarazada.
-Pero…
-Si lo estuvieras, al momento esto se abría teñido de color y sigue siendo de color blanquecino.
-Pero en San Mungo…
-Son funcionarios, gente acomodada sin ansia por crecer o dar un buen servicio- dijo muy enfadado por el mal rato que le habían hecho pasar a la castaña.
-¡Eres un clasista!- exclamó enojada.
-Puede, pero al menos yo sé hacer las cosas bien. Ahora ven.
La cogió de la mano y la llevó al jardín. Se sentó en la raíz de un árbol y la sentó a ella en sus piernas.
-¿No estabas en una reunión?
-Sí, una importante.
-¿No tienes que regresar?
-La he pospuesto para mañana.
-¿Por mí?
-Tú eres más importante.
-Gracias- dijo enternecida mientras se giraba a mirarlo.
Él le dio un pequeño beso en la nariz.
-¿Por qué me trajiste aquí?
-No has estado bien del todo. Necesitas relajarte y tomar el aire. Pensé que este sería un buen sitio.
-Sí, si lo es.
Hermione dejó caer la cabeza hacia atrás y al poco se quedó dormida. El chico la cogió en brazos y la llevó a su habitación para que descansara. Le dio un suave beso y salió de la habitación. Iba a mandar hacer una visita a San Mungo.
Los meses pasaron y estaban llegando al final del curso. Hasta ese momento todo había ido como la seda para la pareja, quizás demasiado. Draco había dejado de dedicarle tiempo a su venganza y Hermione, por extraño que parezca, al estudio. Debido a ello, se encontraba bastante estresada.
Ambos se encontraban en la biblioteca de los Malfoy. Draco estaba estudiando en el escritorio, mientras que Hermione estaba sobre la alfombra ocupando gran parte de ella con libros, pergaminos y demás útiles.
-Deberías tranquilizarte- dijo el chico al ver como tachaba el pergamino con gran efusividad.
-¿Y cómo? Tenemos en unos días los exámenes finales y dos días después los exámenes, el acceso al Ministerio.
-Se me ocurren un par de posturas que podrían tranquilizarte lo que queda de día- dijo divertido.
Hermione como respuesta le lanzó un libro.
-Veo que estás peor de lo que imaginé- comentó divertido.
-No tengo tiempo que perder- aseguró molesta.
-Esto no va a ser perder el tiempo.
-No quiero sexo.
-Ajá. Tú sigue estudiando.
Se acercó a la chica que estaba tumbada en el suelo boca abajo. Se sentó a su lado y le sacó los zapatos.
-Malfoy, para- estaba nerviosa por su cercanía.
-No. Tú estudia- le ordenó.
Le levantó un poco la camiseta y la acarició la espalda, descendió hacia su cadera haciendo círculos. Hermione disfrutaba de esas caricias que la relajaban. Cuando estaba realmente laxa dirigió sus manos hacia la cremallera del pantalón. La respiración de la chica comenzó a acelerarse.
-¿Qué vas a hacer?- preguntó con la voz entrecortada.
-Estudia- le dio un azote en el culo.
-¡Ah!- exclamó sorprendida.
Volvió a poner las manos en su cadera, se las alzó y delicadamente presionó sobre su espalda para que se inclinase. Deslizó las manos hacia su cremallera y comenzó a bajarla. Lentamente le retiró el pantalón y las bragas a la vez. Para tener mejor acceso, colocó un par de cojines debajo de su barriga.
-Draco, no es necesario.
Como respuesta le dio un cachete.
-No te descentres y estudia o te castigaré- dijo divertido.
Hermione jadeó.
La castaña lo miraba sobre su hombro, todavía expectante de lo que iba a hacer. La mezcla de emoción y sexualidad le estaban haciendo ya estragos. El solo pensar en que Draco la iba a tocar, ya le aceleraba el pulso y le hacía remover su interior. Agradecía que le hubiese sacado las bragas porque estaba segura que ya se empezarían a humedecer. Disfrutaba tanto de las caricias del rubio que con tan solo tenerle cerca se excitaba.
El chico sonrió al pensar en lo divertido que iba a ser. Lentamente, se acercó a su festín. Comenzó acariciando su pierna y subió hasta su culo y lo apretó suavemente. Hermione dejó escapar un sonoro suspiro. Le dio un beso a su nalga y comenzó a besar hasta llegar a su clítoris. Hermione se estremeció cuando pasó por sus labios vaginales. Pasó su lengua recorriendo toda su feminidad. La chica se estremeció al notar la humedad de su lengua.
Continuó su camino hasta llegar a su clítoris, donde comenzó a dar pequeños lengüetazos a su pequeño botón. Notó como se iba hinchando y continuó haciendo movimientos lentos intercalados con rápidos.
Notaba como su cuerpo empezaba a notar descargas de deseo. Se apoyó más sobre su brazo y levantó sus caderas para darle más acceso.
El rubio comenzó a succionar y morder ligeramente el centro de su deseo hasta que notó como la chica se retorcía de placer.
No contento, siguió con sus labios chupando su clítoris mientras introducía un par de dedos dentro de la chica. Hermione loca de placer, ya no podía contener sus gemidos.
Cuando notó que estaba cerca su orgasmo, acercó un dedo a su cavidad y lo introdujo notando su humedad. Lo curvó y comenzó a moverlo jugando con su punto erógeno.
El chico se sacó su pañuelo y la limpió. Hermione se quiso dar la vuelta, pero él se lo impidió. Le subió las bragas y el pantalón.
- ¿Estudiaste mucho? –preguntó divertido.
- ¿Cómo…? ¿Qué? - balbuceó.
-Sexo oral- dijo divertido.
