Review's:

Devil01: Los golpes están para ser superados pero es más fácil cuando hay un apoyo de por medio, gracias. Eres alguien que me entiende, ahora ya no me siento oxidado en lo absoluto. Sigo con tus historias y mejora la atención para con los errores, la verdad es que si te veo potencial.

Guest: Verga, eso es mucha ira. Te felicito, de verdad, te expresaste de una forma sincera aunque grosera. Pero la verdad ante nada siempre es lo que cuenta. No he leído esa historia de mirror no se qué. Pero si me recomiendas no hacerlo te hare caso. Comparto tú opinión respecto a las historias de traición y también sobre ese sobre poblado uso de la caída del dragón. Pero a mí si me gusta, hasta cierto punto, la historia de nueva vida. Las demás que ha escrito no me llaman la atención. Hasta luego.

Leader.dbz: De hecho hice ese flash back para explicar primera interacción de Issei con Esdeath, aunque no era muy importante. Si, la verdad es que lo intento pero no me sale un capitulo que sea más largo, salvo por este que llego a 6.600 palabras. Pero aquí estoy otra vez, espero te guste.

Eso sería todo. Ahora vamos por el capitulo.

Capitulo-17: Un viaje al Helheim

No cavia lugar a dudas. Esa linda chica frente a él era Irina Shidou, su amiga de la infancia. Su aspecto había cambiado, ahora ya no era la misma niña marimacho de antes. Ahora era chica muy linda de un aspecto infantil, facciones definidas y un cabello más largo realzaban su belleza, el cabello lo llevaba en dos coletas volviéndola más infantil.

La sorpresa inundo al pelirrojo. Sin quererlo, una sonrisa apareció en sus labios.

—Sí, ha sido un tiempo —concordó él.

Solo se miraban con una sonrisa. Parecía que fue hasta entonces que Issei se diera cuenta de algo.

—Eres una exorcista.

Irina se sintió desnuda. Sujeto la cruz en su cuello como si buscara refugio.

—Sí, lo soy —lo acepto desviando la vista.

Quiso volver a hablar, algo así como apenado. Pero Issei se le adelanto.

—Me alegro.

Irina parecía confundida.

— ¿Qué quieres decir?

El chico sonrió.

—De niños siempre fuiste muy devota a Dios. Ahora que cumples con su labor estas cumpliendo tú meta. Y a mí me alegra que estés bien y cumpliendo ese deber que te hace feliz.

—Pero tú eres un demonio —dijo ella que al parecer, había estado evitando mencionarlo—. Y traicionaste a los tuyos.

—Eso es una historia larga.

Al igual que dos amigos que se reencuentran después de mucho tiempo, Issei e Irina estuvieron platicando gran parte de la noche. Irina le conto como fue su vida después de dejar Japón, sus inicios en la iglesia y el cómo se volvió una exorcista. Issei le conto como y porque se volvió un demonio renegado y algunos de sus días en solitario a partir de allí.

—Tú no cambias ¿verdad? —pregunto Irina algo molesta —. Siempre tienes que ser tú quien cargue con todo el peso. Aun de niños siempre te echabas la culpa de todo. Por eso ahora eres un demonio renegado lejos de tú familia.

Issei se paró orgulloso, hasta entonces había estado sentado en uno los bancos que quedaban en la iglesia.

—Y no importa cuántas veces tenga que entregar mi vida. Aún tengo fuerzas por si aún me necesitan. —cito una frase que lo definía. Miro a la chica con fuego en los ojos —ya lo he dicho. Nunca abandonare a un amigo y no me arrepentiré de mis decisiones.

La otra exorcista lo miro con algo de admiración. Irina por su parte le regalo una linda sonrisa antes de hablar.

—Quisiera que no fueras un demonio. Me gustaría ser tú compañero.

Él la miro conmovido.

—En otra vida quizás. Pero aun así somos amigos.

—Sí. Por cierto, no me has dicho ¿qué haces aquí?—recordó ella.

Él sonrió.

—Solo estoy de paso. Sabrás que no puedo estar mucho tiempo en territorio de demonios ni de la iglesia. De momento me estoy quedando en Grigori.

Ambas exorcistas se tensaron. Pero fue la segunda que hablo quitándose la capucha. Issei la vio, era hermosa aun con ese gesto duro que le dirigía, ojos de color avellana y cabello azul oscuro con un particular mechón verde al frente.

—Si estas con Grigori entonces podrás responder a mis preguntas —Issei la miro como asombrado y cautivado—. Nosotras estamos aquí por una misión que se nos encomendó, la de recuperar los fragmentos de Excalibur robados. Se cree que fue un Cadre de Grigori quien atentó contra la iglesia y las robo, se sospecha que fue Kokabiel. Dime ¿Qué sabes de esto?

No sabía nada de eso. Era una total sorpresa.

—Si te soy sincero me acabo de enterar de eso. No estaba al corriente.

—Pero ahora que lo estas. Debes saber que esto puede convocar a una nueva guerra entre facciones.

—De eso no cabe duda.

—Y si lo sabes ¿Por qué el ángel caído no hace nada?

—Eso no lo sé. Pero puedo decirte que si Kokabiel está detrás de esto, ustedes dos han aceptado una misión suicida. En verdad quieren morir.

—Morir no es tan malo si lo hacemos por la labor del Señor —añadió Irina que al parecer la idea de morir no le parecía tan mala siempre y cuando sea por Dios.

Xenovia la miro de soslayo. Ella no quería morir aun e Issei lo capto.

—En todo caso yo no puedo quedarme más tiempo. Nos vemos —y comenzó a caminar de nuevo.

Xenovia lo miro irse. No serviría de nada seguir hablando con él. Irina solo alzo la mano despidiéndose. Issei se detuvo, y sin darse vuelta hablo.

—Me gustaría que no le dijeran nada de esto a mi hermana, ni a nadie. Mantengamos este encuentro entre nosotros.

Sin esperar respuesta desapareció mediante un círculo mágico.

—"Kokabiel… ¿que estas tramando?"—se pregunto el pelirrojo contemplando la ciudad desde una de sus colinas.

Al día siguiente Issei preparaba una mochila en Grigori Vali lo esperaba en la puerta de su habitación. También llevaba una mochila al hombro.

—Y ¿Cómo está el equipo?—pregunto Issei sin dejar de empacar su mochila.

Iban a salir de viaje. Solo ellos dos, como no lo hacían desde algún tiempo. Por eso estaban preparando el equipaje.

—Preguntan por ti —contesto Vali con fastidio en su sonrisa—. Quieren saber cuándo te unirás.

—Tú sabes la repuesta —añadió Issei llevando la mochila al hombro antes de caminar hasta la puerta—. Cuando Rias esté lista, mí unión será efectuada.

Y pasando junto a Vali salió por la puerta. El peli-plata lo siguió a través de las instalaciones de Grigori. No era extraño que al caminar varios ángeles caídos se quedaran viéndolos, unos con desprecio y otros con asombro.

— ¿Vuelven a salir?—pregunta una fémina de cabello purpura con la que se cruzaron.

Issei asintió sin dejar de caminar. La mujer camino junto a ellos, el pelirrojo ahora era más alto que ella.

— ¿A dónde irán ahora? —volvió a preguntar la chica.

—Al norte—respondió Vali sin especificar nada.

—Volveremos en una semana, Penemue-sensei. —añadió Issei dirigiéndole una sonrisa.

—Issei-kun, ya viene siendo hora de que dejes de llamarme de esa manera. Ya no soy tú maestra. "Y además creo que ya me has superado"—hablo la mujer pensando lo último con sospecha.

—Creo que tienes razón. Penemue-chan.

La chica frunció el seño con un sonrojo.

—Está bien que me llames por mi nombre. Pero sigo siendo mayor que tú para que me llames con ese honorifico tan infantil.

—"Si tan solo supieras…"—pensó el chico con una sonrisa.

Issei siguió caminando junto a Vali. Penemue aun los seguía mientras hablaba con el pelirrojo. Vali los miraba por el rabillo del ojo.

—"¿Acaso no se dará cuenta?"—Se cuestiono Vali—. "Es evidente que a ella le gusta."

Siguieron su camino sin ningún percance, al menos hasta que un ángel caído llamo a Penemue por pedido de Shemhazai en la oficina. La mujer frunció el seño contestándole de mala gana, Issei miro esto con diversión mientras ladeaba el gesto. El caído se fue a avisarle a Shemhazai tartamudeando. La mujer soltó un suspiro antes de volverse asía Issei.

—Supongo que nos veremos después—dijo Issei.

Ella le sonrió. Sin decir nada comenzó a caminar mientras se alejaba. Issei hizo lo mismo junto a su hermano. No tardaron en salir de las instalaciones.

Academia Kuoh

Rias estaba sentada en su escritorio, una nota estaba en su mano. Su mirada parecía pensativa. El resto del club permanecía tranquilo haciendo sus cosas.

La nota la encontró Akeno encima del escritorio, estaba firmada por una bonita caligrafía de letra cursiva a nombre de E. Grey. Al saber de quién era, lo primero que la morena hizo fue entregárselo a su Rey.

Rias recién terminaba de leerlo. Al fin se levanto para hablar.

—Tal parece que Ex ha tenido que salir de improviso. Nos dejo un programa de entrenamiento a seguir.

— ¿Cuándo volverá?—pregunto Asia.

—Eso no lo dice. Tampoco pone a donde va ni que tiene que hacer.

—Ara, ara, es un poco egoísta al no compartir sus asuntos.

Rias suspiro. Pero con aires de grandeza declaro:

—Pero dice que cuando nos vuelva a ver tenemos que ser el doble de fuertes que ahora. Entonces esforcémonos.

— ¡Hai, buchou!

En otro lugar.

Ambos jóvenes se encontraban en un gran círculo de piedra. Era un área muy apartada del mundo humano, y mítica del mismo.

—Entonces, ¿nos llevaras? —no fue otro que el mismo Vali quien hizo la pregunta.

Cabe destacar que con ellos se encontraba una de las existencias más poderosas. Ophis.

—Si—fue todo lo que la loli respondió de forma monótona.

Entonces, detrás de la niña, se abrió un portal que conectaba dimensiones. Al otro lado solo se veía oscuridad. Era impresionante que alguien pudiera crear un portal entre dimensiones con tan poco esfuerzo. Y sin embargo, allí estaba.

—Estaremos de vuelta en una semana —aclaro Vali segundos antes de cruzar el portal.

Ahora fue Issei quien dio un paso al frente para quedar frente a la brecha entre mundos.

—Ddraig —hablo Ophis mirando al pelirrojo—. ¿Por qué siento algo distinto en ti?

Issei no la volteo a ver. Sabía que la mirada de Ophis era tan profunda como la suya, por eso no le convenía verla a los ojos.

—Me siento como de costumbre—fue todo lo que él dijo antes de cruzar la brecha.

Entonces el portal se cerro y Ophis quedo sola.

—Como de costumbre—repitió las palabras antes dichas por el joven.

Helheim

Issei ingresaba al Helheim luego de haber cruzado la brecha. Esta última desapareció inmediatamente luego de su ingreso.

El lugar era exactamente como se lo había imaginado. Un infierno de cielo negro.

[Cuidado]—le previno Ddraig.

Pero Issei ya estaba al tanto. Sus ojos se encendieron al igual que su cicatriz y una ola de fuego lo cubría de pies a cabeza.

El fuego no disminuyo. Issei permanecía intacto dentro de las llamas, su energía lo protegía.

Los ojos negros del dragón que le atacaba permanecían inmovibles de él. Issei lo vio, era lo que antaño se le conocería como un dragón. Pero que ahora, no era más que un cadáver de uno. O en otras palabras, un necro-dragón.

[Y pensar que esta criatura fue alguna vez un dragón]—hablo Ddraig sin expresar un sentimiento.

Issei entendía la razón de Ddraig. Y es que ver a un dragón majestuoso e indomable en esta apariencia… no era más que otra prueba de lo que les esperaba luego de morir. Nada.

La bestia volvió a rugir lanzando su putrefacto aliento hacia el pelirrojo. Sin duda era un muerto viviente.

Más aun, del suelo comenzaban a salir zombis y esqueletos, todos vestidos con armaduras de mal aspecto. No eran más que los muertos que llegaban a aquel lugar. Pero solo cascarones vacios sin vida ni alma.

El negro-Dragón lanzo una mordida. Pero el pelirrojo le detuvo sujetándole por el hocico. No le fue difícil hacerlo con una sola mano. Así pudo usar la otra para invocar una espada claymore. Misma que incrusto en el ojo izquierdo de la bestia.

La criatura soltó un chillido antes de retroceder intentando, inútilmente, quitarse la espada del ojo. Las otras criaturas se lanzaron contra él desde todas direcciones.

[Sectusempra]

Pero con un trazo de su mano treinta y tres zombis cayeron al suelo partidos en dos o más pedazos. Aun así, los otros no se inmutaron y continuaron su acometida contra él.

Pero aunque esas criaturas corrieran contra él. Eran relativamente muy lentas a sus ojos. Por ende, Issei miro por el rabillo de su ojo para encontrase a Vali combatiendo contra centenares de esas mismas criaturas.

Con un bufido, el pelirrojo dejo escapar una onda de poder. Misma onda que mando a volar a la mayoría de enemigos. Con el campo libre momentáneamente, el necro-dragón se lanzo nuevamente contra él.

Con habilidad y una agilidad demencial. El pelirrojo lo esquivo al tiempo que empuñaba la espada y caía encima del necro-dragón. Se sujeto de uno de sus cuernos para no caer con los erráticos movimientos que la bestia hacia para quitárselo de encima.

Issei alzo la espada rodeada de energía demoniaca… y la bajo un corte.

La bestia cayó al suelo sin moverse, su cuello seccionado de su cuerpo por un limpio corte. Issei, aun encima del cadáver, salto a tierra. La espada en su mano estaba consumida, ahora era inútil.

Soltó la empuñadura vio como de la tierra se levantaban más guerreros zombis.

— (Suspiro) Este será un largo día.

Un espeluznante castillo, con apariencia de estar abandonado, estaba construido en ese mismo reino de muerte. En uno de sus barcones se hallaban dos figuras, ambas mirando en la misma dirección en la que se vislumbraba un mismo caos.

Una de esas figuras, la que vestía de negro y de apariencia más decadente, dibujo una sonrisa en sus labios, o mejor dicho en su media boca, ya que la mitad de su boca eran simples huesos con un poco de carne.

—Parece que vuestros invitados ya han llegado—hablo esa silueta, siendo su voz la de una mujer y, aunque sensual, no dejaba de ser escalofriante.

—Parece que si—dijo el segundo, este siendo un hombre delgado y joven. Este miro a una tercera figura—. Deberías darles la bienvenida.

La tercera no era un humano, ni su apariencia tampoco lo era. Era un canino de cuatro patas y gran tamaño. Este acato la orden de otro y salto por el barcón camino al origen del caos.

—Usaras a Fenrir para probarlos—dijo la primera con una sonrisa.

En otro sonrió malicioso.

—De hecho espero que te unas a él luego de que los veas pelear—revelo.

La mujer lo miro, un ojo amarillo y hermoso, el otro de igual color pero sin luz de vida y tapado por el cabello negro de la mujer. Ese ojo izquierdo estaba en la cuenca de lo que era su cráneo.

—Dudo que eso pase. Pocos son capaces de enfrentarse a un Dios y tú lo sabes—hablo la mujer con supremacía.

Pero el otro no se inmuto.

—Puede ser. Pero si ellos no son capaces de lidiar contigo entonces no me dan ánimos de aceptar su oferta.

La mujer, que al parecer estaba medio muerta, volteo a ver hacia aquel lugar. Ahora estaba expectante a lo que pronto pasaría.

Su espada cayo perforando el cuello de otro necrófago, el último. Ya no les quedaban enemigos que enfrentar, en esos minutos abrían eliminado a cientos de esqueletos, zombis, y demás criaturas de las cuales ninguna les había resultado un verdadero reto.

—Ya acabaste por allí—pregunto Issei sin voltearse.

Vali estaba detrás de él, vestía la armadura y tenía la mano extendida al frente. Una esfera de poder fue lanzada a lo lejos desde su mano. Un grupo de enemigos fue reducido a trescientos metros de allí.

—Si—afirmo bajando la mano así como desaparecía su yermo—. Estos oponentes no representan ningún problema.

—Y aun así usas tú Balance Breaker.

—Es mi estilo. Tú tienes el tuyo siendo más reservado.

Issei sonrió. Su estilo y el de Vali eran muy distintos entre sí. Vali se guiaba por el poder y su magia sometiendo y doblegando a sus oponentes. Issei por su parte usaba distintos tipos de combate dependiendo del oponente, pero de llegar al caso podía combinar cada una de sus habilidades para enfrentar a los oponentes más poderosos.

Y desde siempre, había sido rival el uno del otro.

Se miraron con una sonrisa y su rivalidad latente en la vista de ambos.

—Te sugiero que tengas cuidado—le advirtió Issei con una sonrisa levantado el puño.

—Supongo que por algo lo dirás. —dijo Vali levantando su puño con una esfera de poder.

¡!

Pareció pasar en cámara lenta. Vali se voltea lanzando la esfera en su mano, el lobo gigantesco detrás de él lo esquivo con una velocidad y agilidad únicas, al mismo tiempo acorto la distancia y mordió al peli-plata, este alcanza a poner los brazos en X, y esa misma X es mordida.

El lobo, ya teniéndolo sujeto, lo vate como a un muñeco antes de arrojarlo lejos y fijar a Issei.

Pero el pelirrojo ya lo había fijado y el lobo no pudo más que recibir de lleno el puño del pelirrojo causando que el impulso lo mandara a rastras por el suelo.

—Te dije que tuvieras cuidado—repitió Issei caminando hacia el lobo que se levantaba—. Fenrir, el come de Dioses —y sonrió— de este me encargo yo.

—Shuf, como quieras —escupió Vali antes de comenzar a curarse las manos.

Issei miraba al lobo con una sonrisa y un desafío latente en los ojos. Fenrir le enseñaba los dientes con un gruñido feroz, le molestaba la sonrisa burlona en los labios del pelirrojo.

¡WOFF!

Fue un ladrido que impulso una ola de poder morado. Issei desapareció dejando que esa onda destruyera el suelo.

[Splinter Frost] (Esquirla Helada)

Fenrir lo había fijado sobre él. Pero las estacas de hielo ya estaban cayendo como una lluvia de balas. Pero, aunque lastimaban a Fenrir, no perforaban su piel ni lo herían. El lobo soltó otro aullido destrozando todos los cristales de hielo que se le abalanzaban y siguiendo hasta Issei. Pero este volvió a desaparecer en un arranque de velocidad.

El lobo lo fijo abajo y al frente. Corriendo asía él con una espada Claymore en su mano derecha.

Fenrir esquivo el primer corte e Issei giro el cuerpo lanzándole el segundo. Pero la espada se partió al chocar contra los dientes del animal. Un nuevo aullido, Issei lo recibió con los brazos en una X.

Fue empujado dos metros asía atrás y la chaqueta recibió varios cortes. De nuevo, se miraban entre ellos con el mismo desafío de hace 13 segundos.

Fenrir se abalanzo contra él. Issei se cubrió con el brazo izquierdo.

—Au…—soltó un quejido con molestia.

[Boost]

Arrastro el pie asía atrás antes de impulsarlo hacia adelante y patear a Fenrir. El lobo quedo elevado en el aire siendo obligado a soltar el brazo de Issei. Pero el chico también le arrojo una esfera de poder.

¡BONM!

Fenrir la recibió de lleno en el aire antes de caer al suelo echando humo. El brazo enguantado de Issei sangraba y estaba agrietado.

—"Eso no puede ser bueno"—pensó al ver la dañada Boosted Gear—. "Esos colmillos representan un gran peligro. Entiendo porque le dicen el devora Dioses."

El lobo se levantaba bajo la vista de Issei. El pelirrojo apretó el puño en sangrado, la Boosted Gear destello rayos rojos, estaba fallando.

[No creo que podamos mantener la Boosted Gear activada mucho tiempo]—aviso Ddraig desde la gema.

Issei también lo sabía, y afilo su mirada.

[Boost]

Fenrir no lo vio venir. Issei había sido mucho más rápido esta vez y había desaparecido y reaparecido en su costado al tiempo que lo pateaba mandándolo de vuelta al suelo.

[Boost]

[Dragon Shot]

No contento con eso lanzo su ataque básico arrastrando a Fenrir aun más por el suelo mientras era golpeado por el rayo.

[Boost]

Fenrir se levantaba…

¡PUM!

Solo para ser derribado de nueva cuenta y en esta ocasión destruir el suelo y la tierra debajo de él. El puño de Issei se hundió en sus costillas y por primera vez, el lobo sangro, el vital liquido salía desde su boca en gran cantidad.

—El mocoso no lo hace tan mal —fue el comentario de la mujer quien sonreía—. Incluso ha dominado a Fenrir con relativa facilidad.

El otro sujeto no se mostraba tan encantado. Las miradas de ambos se mantuvieron puestas en la lejanía de la pelea.

El lobo fue obligado a levantarse por voluntad del pelirrojo. Este le propino otro golpe, y otro más de inmediato.

[Boost] [Explosión]

Todo el poder acumulado hasta entonces se manifestó en el joven. Fenrir lo ataco con un zarpazo. Pero Issei lo bloqueo con la mano izquierda, pareció reprimirse un quejido cuando el guantelete volvió a destellar. Pero no se inmuto, y con su puño izquierdo apretado…

Fenrir lanzo su mordida…

…e Issei lo igualo con su puño.

¡PUM! ¡CRACK!

La Boosted Gear se desactivo y Fenrir cayó al suelo con la falta de algunos dientes y otros rotos. Issei dejo escapar un jadeo, se había sobre exigido y el uso de la Boosted Gear dañada representaba un gran dolor en su cuerpo. Pero estaba bien.

El lobo abrió los ojos antes de comenzar a levantarse, aun no estaba vencido. Issei salto evitando sus colmillos.

—"Parece que aun no sabe que ha perdido."

[En ese caso recalquemos nuestra victoria]

Issei sonrió, no podía tener un mejor compañero. Se dejo caer hacia Fenrir con los brazos extendidos, un colmillo arrancado de raíz estaba en su mano y era enorme.

Issei se precipito demasiado ante las mandíbulas de Fenrir. Estuvo a punto de ser alcanzado cuando uso su mano libre apoyada en el hocico para esquivar las fauces del lobo. Los colmillos de Fenrir rasgaron la cola de su chaqueta.

Issei giro con ayuda de su mano, misma que tuvo que quitar antes de que Fenrir la atrapara. Cayó al suelo por la espalda del lobo, y solo tuvo que girarse.

¡!

(Geiseres de sangre)

Fue un solo segundo… en el que le propinaba una seria larguísima de cortes muy agudos y profundos a lo largo de todo su cuerpo. Los chorros de sangre de las heridas no se hicieron esperar y Fenrir sufrió una recaída en sus fuerzas. No obstante, no cayó al suelo de plano, de hecho, cayó jadeante sobre sus cuatro patas y era incapaz de voltearse a ver al pelirrojo.

Issei camino alrededor del abatido lobo, de forma lenta y sin prisa, estaba disfrutando de la humillación que le proporcionaba a ese ser que era capaz y que incluso había devorado Dragones y Dioses. Fenrir lo miraba con ira, cosa que lo complacía más de lo que debería, sonrió con ironía.

Allí estaba Fenrir, una de las bestias más peligrosas, reducida bajo la mano de un joven que no superaba un cuarto de siglo con su edad. Simplemente increíble.

Fenrir lo miro a los ojos con humillación, no podía subir la cabeza, le habían cortado demasiados puntos del cuerpo y ahora no podía más que sostenerse.

Vio esos ojos rasgados como los suyos y rojos como ningunos. Lo reconoció, y supo entonces de quien se trataba y porque no había ganada, porque nunca hubiera sido capaz de ganar esa pelea… no, no podía ganarle… no a él.

Issei levanto la cabeza con superioridad como lo haría un tirano orgulloso ante un miserable plebeyo. Le estaba señalando su lugar al lobo, y más explicito no podía ser.

Fue como una revelación que lo lavo de toda humillación por la cual tuvo que pasar. Pues si Fenrir era un monstruo… aquel muchacho tendría que ser el Dios de los monstruos.

Aun así, había perdido una pelea en la que no tenía oportunidad, y sabía lo que esa mirada le ordenaba.

—"Imposible". —fue el pensamiento que recorrió la mente del Dios que había engendrado ese lobo.

La figura femenina que lo acompañaba estaba expectante, incrédula ante lo que sus ojos veían a la lejanía. Nunca espero que algo así fuese a pasar.

—"Quien es este niño…"

Con un enorme esfuerzo, más del que debería de hacer, el lobo doblo la parta delantera y luego la otra dejándolo sumiso ante el pelirrojo.

Fenrir miro a Issei. Y supo que su humillación no le había sido suficiente todavía.

El lobo bajo la cabeza como un más sumiso ante el pelirrojo.

Issei dio dos pasos al frente y puso su pie derecho sobre la cabeza del lobo. Sonreía con las manos apoyadas en la rodilla del pie que pisaba a Fenrir.

El lobo abrió un ojo y en su mirar no se reflejaba odio alguno, solo humillación y aceptación.

Entonces dos figuras bajaron cerca de ellos. No tuvieron que voltear para saber de quienes se trataban. Pero Vali les dio la cara.

—Se tardaron más de lo que esperaba —fue lo que les dijo Vali dándoles la bienvenida.

No se trataba de nadie más, pues, que de una mujer —que de no ser por su apariencia necrófaga— se diría que era una perfecta belleza. Su cabellera negra, sedosa y larga caía estaba despeinada a pesar de diadema, pero eso le daba un aire rebelde de guerrera, sus caderas de avispa mostraban algo de piel, carne y hueso del lado derecho, el brazo de ese mismo lado también estaba corroído a medias como el de un cadáver en putrefacción. Sus ojos, o su único ojo pues le faltaba el otro, era amarillo antinatural y hermoso como pocos, su mandíbula revelaba el hueso del lado derecho. Parecía estar medio muerta y medio viva.

No cavia duda. Era sin duda la Diosa de la muerte regente de ese mundo, Hela.

El otro era un joven de aspecto delgado y figura alta, cabello negro con un gran mechón morado bien peinado y con ropas de noble revelando sus hombros. No podía ser nadie más que el padre de Hela y de Fenrir… Loki, el Dios del engaño.

(N/A: La apariencia de Loki es la del Loki de Shuumatsu no valkyrie, prefiero esta versión a la de DxD)

—Supongo que les habla disgustado mi bienvenida. Pero entiendan que no puedo tomar este asunto a la ligera —hablo Loki sin arrepentimiento. Pero en sus ojos se mostraba cierto disgusto para con su hijo.

Fenrir no le prestó una mínima atención, seguía debajo del pie del pelirrojo quien le sonreía al Dios con burla.

—Puedes irte—dijo Issei levantando el pie.

Fenrir se levanto, sus heridas ya comenzaban a menguar. Estuvo a punto de irse cuando Issei lo detuvo, en su mano estaba un collar de enorme tamaño. Fenrir lo entendió y ofreció su cabeza a la humillación.

Issei pareció un niño colocándole un collar a su perro, un perro del doble de tamaño de un caballo. Hela contuvo una risita y Loki se contuvo de gruñir. Fenrir estaba siendo muy manso ante ese pobre demonio.

—Ahora sí, puedes irte —y con las palabras de Issei el lobo desapareció en un círculo mágico.

—"Aun no sé cómo demonios lo hace."—Pensó Vali como su hermano dominaba a bestias como ese lobo—. La verdad es que si nos ha gustado su bienvenida. Fue interesante como calentamiento. Pero ahora pasaremos a lo que hemos venido en un principio.

Luego de esa demostración de habilidades. Tanto Dioses como los demonios fueron transportados por Hela a un castillo de apariencia lúgubre. Parecía no haber estado habitado durante muchos años, como tal, la maleza había hecho estragos.

Afuera no estaba mejor, una tormenta de nieve se filtraba por algunas ventanas. Era sorprendente el cambio en el clima que habían sufrido.

—Bonita decoración —comento Issei sin sarcasmo alguno.

Hela sonrió.

— ¡Skull!—al llamado de la Diosa un esqueleto se presento como un soldado de rodillas ante ella—. Llévalos a sus aposentos. Asumo que querrán cambiarse para la cena.

—No podría estar más de acuerdo—le afirmo Vali concordando con Issei.

Issei se miraba en el espejo, había salido aireado de la pelea contra el lobo por muy poco. Su mano ya se había curado por sí sola, pero la Boosted Gear aun estaría inutilizable durante algún tiempo.

Se puso una camisa negra y una chaqueta, la misma chaqueta con capa rasgada que uso en la batalla, ahora parecía estar bastante deteriorada.

Su atención paso a lo que había en su bolcillo. Saco el colmillo de Fenrir de la chaqueta, lo miro con atención. Era sin duda enorme, mediría unos 53 centímetros desde la raíz hasta la punta y estaba afilado, tanto como para atravesar la piel de un Dios.

[Un buen trofeo si me lo preguntas]—añadió Ddraig dando su opinión.

Issei guardo el colmillo dentro de su dimensión de bolcillo. No tenía intención alguna de desechar ese trofeo.

¡Toc, toc!

—Entre.

Con la autorización del pelirrojo el esqueleto entro.

—Hela-sama me pidió que le avisara que ya la cena esta lista.

Fin capitulo.

Ya sé, ya sé, me tarde bastante. Pero esto todavía no termina.

Capitulo-17.5: Exorcistas.

—Ara, ara ¿Una taza de té?—ofreció Akeno sosteniendo una bandeja con dos tazas de té.

Sentadas en el sillón se encontraban las exorcistas Xenovia e Irina.

Sona le había avisado sobre esto desde el día anterior. Por ende, esperaba esta reunión.

Pero lo que Rias no esperaba era ver que su antigua amiga era ahora una exorcista. No obstante, pudo mantener la calma de forma profesional.

—Entonces—comenzó Rias aceptando la taza de té—, ¿a qué debo esta visita?

—Oh, vamos. Al menos puedes saludar a una amiga de la infancia.

Rias sonrió. Irina no había cambiado en su personalidad. Pero físicamente se contaba otra historia.

—Irina, no estamos aquí para fraternizar con el enemigo.

Xenovia se mostraba más seria y profesional. Algo más práctico para un miembro de la iglesia.

—A mí también me agrada verte de nuevo, Shidou. Pero este no es el momento.

Se saludaron con la mirada y una típica sonrisa sincera. Pero tenían otros asuntos que tratar y fue Xenovia quien dio el paso inicial.

—Estamos aquí por un atentado. Tres de los fragmentos de Excalibur fueron robados de la iglesia hace una semana.

Kiba ensombreció aún más la vista y apretó los puños dejando los nudillos blancos.

—No entiendo a qué viene todo eso. Ningún demonio en esta ciudad ha provocado ningún conflicto con la iglesia. Por eso no veo la razón de que ustedes estén aquí.

Xenovia afilo la mirada. Rias la veía de igual manera.

—No tientes las condiciones, princesa de Gremory. Si estamos aquí es porque sabemos que los responsables están en esta ciudad.

Rias afilo la mirada.

—No asumirán que…

—Para nada —se adelantó Irina—. Xenovia quiso decir que los responsables se esconden en esta ciudad. No quiso decir que ustedes los protegían.

—Claro que los demonios también odian a las espadas sagradas.

Irina le lanzo una mirada de reproche. Rias tocio suavemente para retomar el hilo de la conversación.

— ¿Ah? A sí. Por eso queremos pedirles que no intervengan.

— ¿Me piden que no defienda mi territorio?

—A cambio. Nosotros nos iremos sin mayores inconvenientes.

Con un suspiro, Rias asintió, más como si aceptara concederle un favor a Irina.

—Pero si la situación se les va de las manos. No crean que me quedare de brazos cruzados. Tengan por seguro que intervendré.

Ambas exorcistas se intercambiaron miradas antes de asentir.

—Estamos de acuerdo. Con su permiso.

Se pusieron de pie antes de comenzar a caminar hacia la salida. Ya habían terminado sus asuntos.

Pero la vista de la peli-azul se cruzó con cierta rubia ex monja. Se puso frente a ella. Asia parecía algo nerviosa.

— ¿Xenovia?

—Tú eres Asia Argento ¿cierto?

—S-sí, soy yo. ¿Me conocen?

—Tú eres la santa doncella que usa el don de Dios para sanar a los demonios y ángeles caídos. Incluso te convertiste en uno de ellos.

—Yo… hnm…

—"Asia."

—Dime: ¿Aun crees en Dios?

—Xenovia ¿Cómo le preguntas eso? Es obvio que no…

—No, hay personas que se sienten culpables y aún creen.

— ¡Yo sí creo en Dios!—exclamo Asia en un tono algo alto—. Simplemente no puedo dejar de creer en él. Siempre creeré en él.

Xenovia la miro al tiempo que empuñaba el bulto en su espalda.

—Si es cierto lo que dices. Entonces déjame purificarte con mi Excalibur, el Señor es misericordioso y aún puede perdonarte si te arrepientes ahora de tus pecados.

— ¡Asia!

En ese momento Kiba interpuso en el curso de Xenovia. La chica lo miro con frialdad.

— ¿Y tú quién eres?

—Soy tu senpai.

En el patio de la vieja escuela, un poco alejado de la misma, ambos espadachines empuñaban sus espadas. Tanto el grupo Gremory como Irina estaban haciendo papel de testigos.

— ¡Vamos, Xenovia!—la última estaba más entusiasmada que los demás.

Rias permanecía de brazos cruzados junto a su sequito. Esta sería una buena oportunidad para ver cuánto había mejorado Kiba. Ella estaba al tanto de los resentimientos y el odio que Kiba sentía asía la iglesia, y más en particular, las Excalibur. Quería comprobar si Kiba podría superar esos sentimientos.

— ¿Por qué sonríes?

Kiba desenfundo su espada. Xenovia lanzo a volar su túnica revelando un traje de cuero negro ajustado a su cuerpo bien proporcionado. Era algo explicito para un uniforme de exorcista.

—La razón de mi vida, casi la olvidaba. Por eso supongo que debo agradecerte. Pues estoy muy cerca de cumplirla.

A una velocidad que Xenovia no podía ver, Kiba desapareció de su vista, y fue más por instinto que la chica alzo la espada para detener la hoja de Kiba.

Sin embargo eso no sería lo único que ella haría. Ella empujo asía adelante y Kiba salto para tomar distancia. La espada del rubio se partió ante la Excalibur de Xenovia.

—Esta es la Excalibur Destruction. Y tu espada no podrá contra ella ni contra mí —hablo Xenovia blandiendo la pesada espada con mango de hacha sin representarle demasiado esfuerzo.

¡PUM!

Todo el suelo sufrió el impacto de su espada hundiéndose en un cráter no demasiado profundo. Kiba casi fue alcanzado, pero lo evito a tiempo.

—"Destruiré esa espada."

[Swords birth)

Del salieron múltiples espadas en todo el patio. Kiba empuño dos antes de sacarlas del suelo y encarar a Xenovia con una espada de fuego y otra de hielo.

—Pongamos a prueba tu teoría.

Y de nueva cuenta. Kiba se lanzó contra Xenovia. Pero de nueva manera, la chica logra bloquear el ataque y romper las espadas de Kiba. El rubio retoma la distancia.

Alzo la mano sobre la tierra y de esta salió una espada mucho más grande, incluso más que la de Xenovia.

— ¡Comprobemos cual espada es más fuerte!—bramo Kiba enardecido.

El rubio se lanzó otra vez contra la chica. Pero la espada lo volvió lento.

— ¡Destruiré esa Excalibur!

Xenovia no dijo nada y solo aprovecho el esfuerzo que Kiba asía al levantar esa enorme espada.

— ¡Gag!

Kiba solo pudo escupir saliva y dejar escapar el aire al sentir su estómago golpeado por ese mango de hacha que poseía aquella espada.

Xenovia retiro su espada y Kiba cayó al suelo pesadamente sujetándose el estómago. Xenovia había ganado con relativa facilidad. Y ahora volvía a ponerse su túnica y comenzaba a irse.

—Te agradezco que no lo hachas matado—se expresó Rias cuando paso junto a ella.

—No estamos aquí para cazar demonios—fue todo lo que Xenovia dijo pasando de largo por su camino.

Irina se fue junto a su compañera luego de despedirse con la mano.

Kiba se levantaba con dificultades, tambaleaba aun estremecido por el golpe. Asia se le acercaba con intenciones de sanarlo.

—No—le impidió Kiba respaldándose con una mano.

Se levantó y comenzó a en dirección al bosque.

—Yuuto…

Al llamado de su Rey Kiba solo pudo bajar la mirada avergonzado. Pero no detuvo su camino susurrando un "lo siento". Koneko lo iba a seguir pero Rias la detuvo de hacerlo.

—Buchou… senpai…

—No te preocupes, él estará bien. Solo necesita estar solo —le tranquilizo Rias abrazándola.

Koneko asintió a las palabras de la pelirroja. Y todas quedaron viendo el bosque por el que se había marchado Kiba.

Helheim

Ambos Dioses estaban cenaban con los dos jóvenes en aquel lúgubre castillo. A pesar de esa apariencia, el lugar no afectaba a ninguno de los que allí se sentaban a cenar.

La comida era terrible y el cadáver que la traía no ayudaba a hacerla más apetitosa. Sin embargo el vino era increíble.

—Entonces—hablo Loki comenzando la conversación—, ¿Cuál fue el motivo que los llevo a venir aquí?

Issei tomo de su copa. No era su obligación hacer nada. Vali fue quien hablo.

—Queremos contar con su apoyo para con la brigada del caos.

—Sí, antes ya me han mencionado algo ha respecto. ¿Tan interesados están en tenerme de su parte que aceptaron venir aquí sin quejas?

No, ese no era el único motivo para viajar a ese lugar. Pero el resto no tenían porque decírselos a Loki.

—Pero —continúo el Dios— ¿Qué gano yo con aceptar?

—Aliados—fue lo que dijo Vali, pero sonó poco a los oídos de Loki.

Loki sonrió con burla. ¿Acaso era todo lo que ofrecían por la ayuda de un Dios?

—Poca cosa. Yo no necesito más aliados…

—No me entendiste. La meta principal de la brigada del caos, es derrotar al Gran Rojo.

La mirada de ambos Dioses se entrecerró. Pero una lánguida sonrisa apareció en los labios de Loki. Y fue solo cuestión de segundos antes de que estallara en carcajadas. Vali cerró los ojos y tomo de la copa.

—Para cumplir ese objetivo necesitamos todo el poder que podamos reunir de las diversas facciones.

Loki dejo de reír. Vali hablaba en serio acerca de ese objetivo.

— ¿Derrotar al Gran Rojo?

—Es el objetivo principal. Pero antes de eso nos tenemos que poner a prueba ante los seres y facciones más poderosos, y la facción nórdica no es la excepción. Odín y Thor también son objetivos en nuestra lista.

Loki no dijo nada y se mantuvo en silencio pensativo. A cabo dijo:

—Luego de enfrentarse a los Dioses más fuertes. ¿Qué harán?

—L o que pase después. No nos interesa en lo más mínimo. Solo nos importa derrotar a los oponentes más poderosos, no tenemos intensiones de gobernar el mundo ni nada por el estilo.

Las palabras de Vali eran claras y directas. Aun así, Loki se tomo su tiempo. Eran objetivos simples y que él podía aprovechar para su conveniencia.

— ¿Quiénes más forman parte de esta brigada?—pregunto por fin.

Vali, de hecho, esperaba esa pregunta, y estaba listo para responderla antes de siquiera llegar a ese mundo.

—De revelarle esa información, usted aun está a tiempo de vendernos. No podemos arriesgarnos a eso.

Ahora fue Loki quien tomaba de su copa.

—Ya veo. Entonces tendré que declinar a su oferta. Entenderán que Yo también tengo mucho que arriesgar y el unirme a una facción de terroristas de la cual no sé nada resultaría estúpido.

—Entendemos. —puntualizo Vali.

Loki no dijo nada, ninguno de los jóvenes le prestaba atención alguna y Hela le miraba con una sonrisa mientras le indicaba la salida. Eso lo colmo.

—Desgraciada—mascullo levantándose con ira.

Después de que las puertas se hubieran cerrado detrás de Loki. Vali procedió a hablar.

— ¿Podemos pasar al siguiente tema?

—Claro, claro. —Consintió ella de buen humor—. Supongo que querrán reclutarme a mí también.

Le irritaba la vanidad que Los Dioses mostraban. ¿Acaso creían que el universo dependía de ellos? Como sea, Vali le desinflaría la nube.

—De hecho no.

—Oh. Y yo que estaba ansiosa por saber de qué forma me tentarían. Digo, son demonios ¿no?—miro a Vali y luego a Issei.

—En efecto. Lo somos—afirmo Vali.

—Bueno. No esperaba que vinieran a este lugar solo con las intensiones de reclutarme a mi o a Loki. Pero, entonces, ¿Cuál es el otro motivo por el cual viajaron hasta este lugar? No creo que sea un viaje de placer.

Vali sonrió mientras se ponía de pie. Placer era un término que él podría usar para definir un motivo que lo llevo allí. No se inmuto para contestarle con la brusquedad que liberaba su aura.

—Quiero una batalla contra usted.

Fin capitulo

Poco más de dos meses desde la última vez que actualice. En aquel entonces no me estaba yendo demasiado bien. ¡Pero ahora estamos terriblemente mal!

Dos días después de subir ese capítulo me suspendieron del liceo, y el día siguiente también me botaron del trabajo. Luego de eso me quede sin fondos para ir a un internet y escribir. Pero bueno, las penas están hechas para ser superaras y fortalecernos.

Espero que a todos los miembros del fandom estén bien en estos momentos de crisis con esa porquería del coronavirus o covid-19. Una mierda ¿ah?

Bueno, con todo eso aun pude seguir escribiendo y terminar este capítulo que divide en dos partes. Espero les guste.

Como un detalle extra, o una disculpa por la demora, les dejo un top 10 de los seres más poderosos en el universo de esta historia, no conozco el top original pero siempre he preferido hacer el mío propio.

10-Tiamat (Reina Dragona más fuerte)

9-Susano'o (Dios de la tormenta de la mitología Japonés)

8-Ra (Dios del Sol Egipcio)

7-Hades

6-Poseidón

5-Zeus

4-Thor

3-Odin

2-Ophis

1-Shiva – Gran Rojo – Trihexa

Esos vendrían siendo los ocupantes del los puestos principales. Pero no son definitivos, en esta historia el top-10 se actualiza cada siglo. Y estos 10 puestos principales siempre han pasado de manos de Dioses y Dragones siendo estos los seres más poderosos. Pero como los dragones más poderosos han sido eliminados los Dioses se han apoderado de la mayoría de los puestos. Otra cosa que les quiero dejar en claro es que Shiva y Gran Rojo están empatados en el primer puesto de las existencias más poderosas debido a que ninguno lucha comúnmente pero se sabe que son los de mayor poder. Así mismo el Trihexa compartiría ese mismo puesto pero en la historia como tal esta no aparece en el top. Soy yo quien se los deja a ustedes en este top.

Sin más que poner. Su humilde servidor se despide de ustedes fieles lectores. ¡Ojo! Que para el próximo capítulo paso lista de los review's así que digan presente.

Hasta la próxima.