Este capitulo se lo dedico a SilverBullet, gracias por tus buenas ideas y las conversaciones que hemos tenido!

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Cambios

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Aún recuerdo la última vez que sentí aquella brisa marina sobre mi rostro, que jugueteaba con mi corto cabello. Sentir la arena en mis pies desnudos y el agua fría del mar que iba y venía, era maravilloso.

Justo antes que las cortinas de la noche comenzarán a cubrir la costa, observaba las estrellas en ese hermoso ocaso, junto a tí. Ignorantes de los sacrificios que tendríamos que hacer y de los cambios que vendrían.

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Caminaron bordeando lo que era la playa, viendo desde allí la arena y las olas que se formaban, tanto grandes como pequeñas. Había una cantidad normal de gente, ni muy concurrido tampoco tan vació. Los niños corriendo por allí, comerciantes ambulantes que habían traído sus puestos para vender algo de comida o bebida. Algunas personas solo estaban sentadas en las bancas repartidas por ese paseo, incluso veían a algunos pocos, que se habían adentrado al terreno de la playa, para sentarse cómodamente sobre la arena, mientras disfrutaban de la brisa marina, el sonido del mar y de las gaviotas que sobrevolaban cerca de la orilla.

- ¿Qué tal si comemos algo?- propuso el de cabellos naranjas.

- Si, yo no he desayunado.- respondió Sameshima totalmente tranquilo, Kazemaru y Taiki voltearon a verlo sorprendido, bastante coordinados.

- ¿De verdad?- preguntaron sorprendidos,

- Allí hay un local- el peliverde con tranquilidad, apuntaba a un pequeño local de comida ambulante, a la cual se dirigieron.

- Me sorprende eso de tí.- le dijo Taiki al superior. Este último le miró con esa expresión tranquila de siempre..

- No dormí bien, me levante tarde y debía llegar temprano.

- Estoy seguro que Kiyoshi no piensa como tu, superior.- le hizo saber Masaru, mientras él y Kazemaru pedían algo para todos. Al final compraron una gran porción de takoyaki para ellos y buscaron algún lugar para comer, encontrando unas mesas al estilo picnic, no muy lejos de allí.

- Vi una máquina de bebidas, iré a comprar algunas ¿alguien quiere una?- pregunto Kazemaru.

- Yo quiero un matcha, por favor.- pidió Sameshima.

- Lo mismo para mí.- le dijo Taiki.

- Para mí solo agua está bien.- contestó Masaru.

- ¿Quieres que te acompañé a comprar?- preguntó Sameshima, todos se habían sentado, con excepción de Kazemaru y este estaba a punto de levantarse para acompañarlo.

- No, está bien, debes tener hambre, comiencen sin mí.- les dijo, y antes de que cualquier otro propusiera acompañarle, se fue rápidamente.

Kazemaru quería estar solo un momento, y también quería revisar su teléfono a solas. Así que envió un mensaje rápido a Hideki:

¿Todo bien?

Un simple mensaje para luego buscar la máquina de bebidas que había visto antes, no demoró mucho, cuando la encontró Hideki le había respondido el mensaje.

No te preocupes, nada raro ha ocurrido.

Si llega a ocurrir algo te avisaré

Diviértete.

- ¿Diviértete?- repitió en voz baja el último mensaje, parecía más fácil decirlo que hacerlo. Pensaba mientras elegía las bebidas: dos matchas, agua y él quería un jugo de naranja. Tomó las bebidas entre sus brazos, para sostenerlas contra su pecho y empezar a volver sobre sus pasos, con sus pensamientos dirigidos en los recientes acontecimientos.

Pero justo cuando salía de detrás de la máquina de bebidas, choco contra alguien, mas bien algo. Terminó en el suelo, ya que lo que sea que haya sido, lo empujo un poco más, como si alguien le hubiera arrojado algo. Demás está decir que las bebidas cayeron al suelo y rodaron hasta detenerse.

- ¡eh! Lo-lo siento mucho, te golpee con mi tabla ¡¿estas bien?!

Si, le había golpeado con eso al parecer, pero le había dolido más el golpe contra el piso, aunque no era grave.

- ¿te golpeaste la cabeza? ¿te duele algo?- pudo escuchar la voz preguntarle de nuevo, se notaba bastante nervioso y preocupado.

- Es-estoy bien, no te preocupe-

Se quedó en silencio al ver el rostro del muchacho, era mucho más alto que él, usaba un bañador, su piel estaba bronceada debido al sol, unas antiparras decoraban su cabeza y la tabla, con la que había chocado, la llevaba bajo el brazo.

- ¡Tsunami!- reconocería esa cabellera rosa clara donde sea, y su expresión juvenil no había cambiado para nada, lo único diferente en él era su estatura, pero todo lo demás era tal cual recordaba de él.

El moreno le miró confundido.- ... ¿nos conocemos?

Kazemaru se quedó de piedra en ese momento, lo había nombrado sin querer y con demasiada confianza.

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Fudou había pensado que estaría sin hacer nada en casa, bueno se había puesto a ordenar su pieza, cambiar sus sábanas, lavar su ropa, ventilar su habitación que seguro aún tenía restos de su resfrió. Estaba en eso, cuando tocaron la puerta, fue a abrir sin muchas ganas, encontrando allí a Sakuma.

- No esperaba tu visita.- Fudou se hizo a un lado para que pasara, Sakuma no tardó en hacerlo. En segundos estaban en la sala de Fudou, no era la primera vez que lo visitaba.

- Pude avisarle a la gran mayoría sobre Kazemaru, a propósito pensé que lo vería aquí.

- Fue a casa temprano, iba a conocer a su hermano menor.

- Es verdad, le enviaré un mensaje preguntándole cómo le fue.- sonrió Sakuma.

- También vino el enano.

Un silencio incomodo se poso entre ambos, pero duró poco.- Ya veo ¿y qué tal?

- ¿Cómo que "Qué tal"?

- No, nada...- Sakuma lo miró con sospecha, después de todo, al principio Fudou parecía muy obsesionado con el chico, con Kazemaru y con todo.- ¿se llevaron bien?

- Supongo, no se quedó mucho tiempo.

- En fin, quizás podría invitarlo a la fiesta de mañana también, sería sorprendente verlos juntos.

- Es un niño y tomaremos alcohol.- le hizo saber Fudou en un tono de regaño.

- Bueno, pues que no tome.- aclaró Sakuma, se le hizo divertido, y al mismo tiempo extraño, el hecho de que Fudou se preocupara de esos detalles, sobre todo que se lo dijera en ese tono tan protector. Suponía que le tenía bastante cariño.- En fin, venía hablarte del torneo y sobre Ishido.- Fudou puso cara de molestia, pero era un tema obligatoria a hablar.

Le ofreció algo de tomar antes empezar, ya que se sumergieron en su charla sobre el torneo: lo poco que quedaba para terminar y los posibles resultados de los votos al seitei.

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¿Nos conocemos? Era la pregunta del adulto que tenía enfrente, Kazemaru maldijo en su fuero interno, porque el nombre había salido de sus labios con sorpresa y con un tono bastante familiar.

Piensa, Kazemaru. Vamos.

- eh...

El moreno le observó con curiosidad, a propósito aún seguía en el suelo, mirando desde abajo a la persona con la que había chocado. Notando aquello, enseguida se levantó, con rapidez y sorprendiendo al mayor por aquel movimiento brusco.

- Vi sus partidos junto al inazuma japan.- respondió algo rígido, y esta vez en un tono más formal

- ¡oh, si! A veces olvido que estuve jugando y eso que fue hace poco.- no tuvo problemas de reírse de sí mismo por su mala memoria. Kazemaru también rió, aunque su risa era más fingida, pero Tsunami no notó aquello.- ¿Estás bien? Creo que te llevaste un fuerte golpe, me disculpo.

- N-no, e-estoy bien.- respondió casi enseguida. El mayor dejó su tabla a un lado, apoyada en la máquina de bebidas, y comenzó a recoger las botellas que el chico había dejado caer debido al accidente anterior. Kazemaru no tardó en imitarlo y recogió las demás.

- Gracias, yo puedo solo, no se preocupe.

- Si te acabas de golpear, déjame acompañarte para saber que estas bien al menos ¿A donde te diriges?

- oh, Esta bien...- no tuvo más opción que permitirle acompañarle, no parecía ser que Tsunami fuera mala persona, bueno, nunca lo había sido según recordaba. Terminó por sonreír, y le dijo que iba donde unos amigos, que lo esperaban.

- ¿y te enviaron a comprar solo?

- ah, yo me ofrecí la verdad.

- Vaya, que buen amigo eres.-le elogió el mayor entusiasmado.

- No es nada, la verdad.- sonrió un poco nervioso por que le diera tanta importancia algo que no debía darle, según él, sobre todo porque se había alejado de ellos por otra razón más.

No tardaron mucho en volver donde estaban sus amigos, en el camino Tsunami le dijo que había venido a surfear algunas olas de este lugar, quería probar las olas de esa playa y estaba entusiasmado. Cuando se acercaban, Taiki se dio cuenta primero y le indico a los otros dos, quienes voltearon a verle. Kazemaru pudo sentir sus miradas curiosas sobre él y su acompañante.

- ¿Quien es tu amigo, Kazemaru?- pregunto Taiki, una vez estuvieron con ellos.

- Es Tsunami... no es mi amigo, solo me ayudo un poco.- dijo inmediatamente después.

- Sí, choqué con él por accidente.- explicaba el pelirosa avergonzado, mientras rascaba la parte posterior de su cabeza.- En fin, parece que no te hiciste daño.- dejo las dos botellas que traía en la mesa, donde los chicos estaban sentados.- Y estas a salvo con tus amigos. De verdad perdona por el golpe.

- No se preocupe y gracias.

- Hasta pronto ¡Disfruten de la playa!- les gritó aquello último ya que se alejo corriendo, con tabla de surf en mano, al parecer directo a surfear.

- ... podría ser... ¿Era Tsunami Jousuke?

- Si, lo era.- respondió Masaru a la pregunta de Taiki.

Todo el grupo se había quedado mudo, mientras Kazemaru hablaba con él. Ellos le habían reconocido a primera vista, primero por la apariencia y cuando Kazemiya se los presentó, confirmaron quién era.

- ¿eh? ¿Lo conocían?

- Todo aquel que juega fútbol lo conoce.- le indico Masaru.

- ah, s-sí es cierto.- a veces olvidaba ciertas cosas, como que sus amigos también tenían conocimiento de algunos jugadores, ya que estos habían hecho el fútbol su profesión.- Fu-fue una gran coincidencia ¿No creen? Fue muy amable, tampoco pensé que lo conocería.

- ¿Habrá venido aquí para reunirse con sus amigos?- preguntó Masaru al grupo en general. Mientras Kazemaru tomaba asiento al lado de él.

- Es verdad ¿El tío de Kiyoshi no había jugado cuando tenía nuestra edad?- pregunto Taiki pensativo, el peliverde asintió

- Quizás viene a reunirse con sus amigos de la infancia.

A Kazemaru no le estaba gustando por donde iba la conversación de Taiki y Masaru, porque eso le trajo imágenes de lo que había ocurrido ayer en casa de Fudou ¿Acaso de verdad se reunirían todos con esa persona? Cabizbajo y pensativo, formó unos puños con sus manos, que estaban ocultos debajo de la mesa, justo encima de sus piernas, así que nadie lo notó.

- Deberíamos poder comer ahora ¿no?- las palabras de Sameshima, le sacaron enseguida de la nube negra que comenzaba cernirse sobre él amenazante. Cuando levanto la mirada, la oscura del pelinegro se encontró con su mirada azulada ¿Había notado su angustia?

- Es verdad. Lo sentimos superior.- se disculpaba Taiki, alcanzando su bebida y la de Sameshima, para entregársela al superior.

- Sí, incluso a mí me dio hambre.- indicó Masaru.

- Pensé que ya habían comenzado.- Kazemaru notó que la comida estaba tal cual la había dejado cuando se fue.

- No, decidieron esperar.- indicó el peliverde.- Claro, yo estaba en desacuerdo.- Masaru comenzó a comer enseguida después de su comentario, como siempre orgulloso. A Kazemaru no le molesto su respuesta, incluso le hubiese parecido mucho más sorprendente, que Masaru si fuera a estar de acuerdo con ello.

- ¿Pero no tenías hambre? - su superior se hallaba muy tranquilo, ya probando los takoyaki. Este asintió con la cabeza antes de hablar.

- No iba a morir de hambre si esperaba un poco más.- le indicó con sencillez, Taiki que estaba sentado al lado de él, solo sonrió a su respuesta, sencilla expresión que contagió a Kazemaru.

Después de eso, siguieron comiendo con tranquilidad, conversando de cosas como de la escuela, las actividades usuales, también de que harían en las vacaciones. Por ejemplo, Taiki ya tenía planificado algo con su familia, algo que hacían cada año, que era un viaje al norte de japón, a un pequeño pueblo donde vivían sus abuelos maternos. Por otro lado, ni Masaru, ni Sameshima, y obviamente ni Ichirouta, tenían algo planeado para las vacaciones.

- Masaru, en las vacaciones pasadas ¿no estabas saliendo con Kiyoshi?- preguntó repentinamente el de cabellos oscuros, con ese mismo tono monótono de siempre. El de cabellos verdes, literalmente escupió lo que estaba tomando como reacción a esa pregunta.

- ¡Pero no lo digas así!- exclamo sonrojado y algo alterado, mientras pasaba su mano por su boca, para limpiarla.

- oh ¿perdón?- Sameshima no entendía porque tanto alboroto por una, para él, sencilla pregunta. Kazemaru sonrió nervioso en su lugar, mientras solo comía.

- ¡No es lo que piensas!- le gritó Masaru al peliturquesa.

- Yo-yo no estoy pensando en nada.- contestó para que se tranquilizará.

- Solo fue una salida, de un día.- remarcó el peliverde.- De un día, es todo. ¡Además a Taiki también lo había invitado! ¡Solo que no fue!- les recordó. Taiki solo asintió, ya que Masaru se veía muy alterado.

- Esta bien, esta bien, creo que ya lo entendimos.- el pelinaranja trataba de mostrarse calmado para que el otro también se calmará. Bueno, el comentario del superior también le había sonado algo mal, incluso Taiki estuvo a punto de escupir su bebida, pero se contuvo. Volteo entonces a ver a Sameshima, este último ahora observaba el mar, ignorando completamente a Masaru y sus innecesarias explicaciones. Sí, había olvidado que a Sameshima, le gustaba más la tranquilidad, y no parecía muy consciente, o siquiera culpable, de su comentario. A Kazemaru le pareció gracioso el comportamiento de Sameshima como de Masaru, pero no se rió para no alterar al peliverde.

- D-de todas formas, creo que estaba muy bueno el takoyaki.- comentó el de cabellos naranjas para cambiar de tema.

- Claro ¿Todavía tienes hambre, superior?- Kazemaru ahora se dirigía a Sameshima, quien ya había dejado de comer.

- No, estoy satisfecho.-

- Podríamos ir a ver la playa.- propuso Taiki.- Aún queda tiempo.- A su lado, Kazemiya asintió, Masaru hizo lo mismo, ya más calmado. Así el grupo se movió, dejando la basura en el contenedor correspondiente, antes de retirarse.

No habían ido preparados como para entrar al mar, así que solo caminaron cerca de la arena, incluso fueron a un puente cercano que allí había, por el cual siguieron su caminata. Taiki saco su telefono para sacar fotos desde el borde del puente, las olas que veían a lo lejos se veían majestuosas, como también peligrosas.

- ¿No es Tsunami-san?- pregunto Masaru, observando una gran ola a lo lejos, donde resaltaba una cabellera rosa.

Taiki se tomó un momento para observar y confirmar que si, era Tsunami montado en su tabla de surf, dejándose llevar por la ola.- Es muy talentoso.

Kazemaru también se acercó al barandal del puente, observando a todos los surfistas, además de Tsunami, había incluso otro grupos de personas más, observando desde sus tablas, flotando y animando desde esa distancia. No pudo evitar preguntarse si Tsunami estaba aquí por esa persona, seguro los chicos, Fudou y los otros, le habían llamado y el surfista estaba aquí por él.

Hideki dijo que era falso entonces ¿Por qué no se daban cuenta los demás? Se preguntaba, mientras sus manos, aferradas al barandal, apretaron con algo de fuerza, debido a la sensación de frustración que sentía al no saber que hacer. Mientras pensaba en lo que estaba ocurriendo actualmente, sus amigos seguían admirando las olas y a los surfistas, ajenos a los problemas que tenía su compañero. Tan ensimismado estaba en esos pensamientos, que incluso Taiki le llamo pero este pareció no escucharlo.

- Oye Kazemiya ¿estás sordo o qué?- la voz de Masaru, que se notaba molesta y con poca paciencia le sacó de sus más profundos pensamientos. Cuando levanto la cabeza y observó al grupo, los tres chicos le miraban preocupados, excepto Masaru, que solo parecía lanzarle una mirada de molestia.

- Pe-perdón.- no pudo evitar tartamudear y sonrojarse al sentir esas tres miradas sobre él.

- ¿Ocurre algo?- la mirada oscura de Taiki se veía notablemente preocupada por su compañero, incluso hasta triste.

- No... no es nada.

Sameshima le inspecciono un poco.- Te ves un poco pálido, quizás los takoyaki te sentaron mal.

- ¡¿Qué?! No, estoy bien es... solo que...- se detuvo un momento, observando el piso del puente.

- Solo dilo y ya.- la voz de Masaru se notaba molesta, pero Taiki le lanzó una mirada y bastó para que este dejara de presionarlo.

Kazemaru soltó un suspiro, debía decirlo, era parte del plan.- Bueno, verán... hay algo que debo decirles.

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Aquella mañana había despertado de buen humor, tomó un baño, desayunó y luego salió con sus padres. Compraron una mejor cama para él y algo de ropa, aunque varias veces les dijo que así estaba bien, que no necesitaba nada, le bastaba con la ropa que había traído consigo, pero ellos insistieron.

Después de eso, comieron fuera y regresaron a casa, bastante felices, conversando y recuperando el tiempo perdido. Ahora, él estaba sentado en el sofá, leyendo una revista sobre jardinería, algo que había aprendido en su vida en la isla.

- Hijo sabes, quisiéramos hablar contigo de algo.- su madre, con tranquilidad se acercó y se sentó en el sofá frente a él. Su padre, apareció momentos después, con una taza de café en su mano, acostumbraba a beberlo..

- ¿Ocurre algo?- preguntó, dejando la revista a un lado, parecía importante y no quería perder detalle de lo que iban a decirle.

- Hemos intentado no confundirte con tanta información, pero ya que Nirai volverá creo que debemos hablar sobre algo, un tema que te involucra a tí.- le dijo su madre, el pelilargo les miro confundidos.

- Pueden decirme lo que sea, lo saben.- le dijo con tranquilidad y confianza. Su madre le miró nerviosa, para luego observar a su esposo, el morocho solo asintió dándole ánimo.

- Ichirouta ya es bastante grande, lo comprenderá.- fueron sus suaves palabras. Su madre asintió y le tendió un sobre a su hijo, este le tomo con duda ¿debía abrirlo? se preguntó.

- Como sabes. Nirai no sabe sobre tí, pensábamos decirle cuando fuera un poco más grande todo lo que había ocurrido.- aclaró ella.- Aunque creo que sospecha que algo le ocultamos.- después de decir aquello, con cierta gracia, observó aquel sobre blanco que sostenía su hijo.- Ese sobre, es algo que dejaron para tí cuando apenas eras un bebé.

- ¿para mí? ¿Cuando era un bebé?

- Escucha Ichirouta, tu...- la rubia respiró hondo antes de seguir hablando, le costaba mucho decir las siguientes palabras.

- Mamá, solo dilo... por favor.- su tono parecía angustiado.

- Está bien.- volvió hacer una pausa, pero al ver los ojos decididos de su hijo y su atención sobre ella, reveló lo que quería decirle finalmente.- Escucha, biológicamente no eres nuestro hijo.- un silencio se formó entre los presentes, los tres adultos se observaron, la pareja un poco nerviosa y el más joven sin saber como reaccionar. El peliturquesa solo volteó su vista al sobre como si fuera algo ajeno a él.- Eso no significa que no te amamos, siempre te hemos querido y hemos estado orgulloso de tí, desde el inicio.

- ¿Qué se supone que hay aquí?- pregunto un poco sorprendido, interrumpiendo un poco las palabras de su madre.

- E-es la carta que dejó tu madre para tí, para nosotros.

Se mantuvo en silencio un momento, sus padres tampoco dijeron nada. Hasta que finalmente abrió el sobre, para sacar aquella carta que estaba dentro. La extendió frente a él y comenzó a leerla en silencio, sus ojos pasaron por cada letra, párrafo, aquella letra era bastante clara, ordenada y fácil de leer. Luego de terminar de leer se quedó en silencio, se veía muy pensativo, incluso confundido. Parpadeo un par de veces, alejando la carta de su visión, al parecer comprendiendo lo que acababa de leer.

- Ichirouta, tu siempre serás nuestro primer hijo, eso tenlo por seguro.- le dijo su padre, ante el silencio eterno de su hijo mayor.

- Yo, la verdad no sé que... decir.- finalmente hablo y dejo la carta sobre la mesita de centro.- Era tu hermana...- no era una pregunta, pero su madre asintió.

- Se parecía mucho a tí.- respondió ella con cierta ilusión.

No dijo nada más después de eso, se mantuvo en silencio y se levantó.- Voy a salir un momento.

- ¿eh? Te acompaño.- su madre se puso de pie enseguida, pero Ichirouta negó con suavidad moviendo su cabeza.

- Esta bien, solo quiero estar solo un momento, respirar aire, solo caminaré cerca de la casa, no me alejaré del vecindario, lo prometo.

El morocho también se puso de pie, y puso una mano en el hombro de su esposa.- Anda, pero si demoras demasiado iremos a buscarte.- le indicó su padre, el joven sonrió y asintió, para luego marcharse decir mas.

Una vez que el pelilargo salió de casa, Yumiko habló con preocupación.- Tal vez esté molesto con nosotros.

- Claro que no.- respondió su esposo.- Solo debe querer asimilar las cosas que han ocurrido.- la rubia espero que eso fuera cierto y que todo estuviera bien con él.

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- ¡¿Te irás?!- gritaron Masaru y Taiki, bastante sorprendidos, al escuchar las palabras de su compañero, es que eso era lo último que esperaban oír hoy.

- Es-es solo una posibilidad.- les indico él.- Un alta posibilidad.- susurro algo apenado.- Pero mi padre quizás lo cambien a otra ciudad por su trabajo y bueno, si eso ocurre tendré que irme.

Si Hideki logra arreglar su dispositivo. Pensó.

- Que problemático.- Masaru se cruzó de brazos.

- Debe ser un buen ascenso para tu padre, seguro estás orgulloso de él.- habló Taiki.- Pero es una lástima si te vas, ya formabas parte del grupo.- le sonrió el pelinaranja, Kazemaru sorprendido terminó por sonreírle, pero era una sonrisa triste.

- Aún es una posibilidad ¿no? - pregunto Sameshima.

Kazemaru solo abrió la boca ante eso.- Ah, bueno...- aceptaba que tenía razón, ya que si el dispositivo no estaba arreglado, nunca se iría.

- Puede ser que no te vayas al final.- indicó Masaru.

- Tienes razón, pero no creo que un jefe bromee con eso.- aclaro Taiki aunque dudoso.

- De todas formas, este paseo llegó en un buen momento.- Sameshima puso una mano en su mentón, los demás no entendieron sus palabras, incluso los otros tres ladearon su cabeza, en una clara señal de no comprenderlo. Lo cual, el de último año notó y enseguida lo aclaro.- Kiyoshi lo dijo: hacer recuerdos.- terminó por agregar él.

- ¿Hacer recuerdos?- Masaru arqueo una ceja, tanto él como Kazemaru se observaron sin comprender el mensaje. Taiki sonrió,

- Tienes razón, o más bien Kiyoshi tuvo razón.

- Creo que será el fin del mundo.- fue el comentario de Masaru ante lo último que había dicho el pelinaranja.- ¿Puedes explicar por qué razón Kiyoshi va a provocar el fin del mundo?

- No seas cruel.- aunque a Taiki le pareció gracioso su comentario.- Pero si te vas.- esta vez se dirigía a Kazemaru.- Tendrás muchos recuerdos hoy, en el parque de diversiones, con nosotros. Bueno, todos obtendremos recuerdos.

- Recuerdos...- repitió Kazemaru, comprendiendo finalmente todo.

Puedo conversar un momento contigo, Kazemaru. A solas.

El de cabellos turquesas sacudió su cabeza, cuando escuchó aquella voz haciendo eco en su mente. Taiki le iba a preguntar si ocurría algo malo, pero Kazemaru se adelantó.- Tienes razón.- contestó un poco más animado.

- Bueno entonces.- Masaru miraba la hora de su teléfono.- Deberíamos volver al parque, con suerte el tarado este ahí.

- Masaru.- fue el intento de regaño de Taiki.- En fin, hay que ir volviendo...- Taiki volteo a ver a Sameshima, quien levantó la mano para saludar a alguien en la distancia, le pareció extraño hasta que notó la figura que le devolvía el saludo.

Tsunami Jousuke, estaba sentado en su tabla, flotando en medio del mar, al parecer les había reconocido desde donde estaba. El mayor, les saludaba enérgico, con una gran sonrisa en su rostro, dejando ver sus blancos dientes. Los demás chicos no tardaron en corresponder el saludo, antes de marcharse finalmente. Kazemaru por ese instante no se preguntó por el "otro", solo esperaba que Tsunami estuviera bien y a salvo.

Mientras llegaban al punto de encuentro, Taiki había recibido un mensaje de Kiyoshi, diciéndole que ya estaba allí esperándolos. El pelinaranja solo le respondió que iban en camino, apenas acercarse al lugar notaron la figura de Kiyoshi, quien también los notó a ellos y no pudo evitar sonreír al verlos. Aunque esa sonrisa del castaño, pasó de felicidad a angustia en solo segundos.

- ¡Kiyoshi!- gritaron Kazemaru y Taiki, aterrados y bastante sincronizados, al verlo en el suelo toser y sosteniendo su estómago.

- Oye...- hablo una persona a su lado.- O comienzas a ser puntual, o te mato.- le aclaro Masaru amenazante. El peliverde era el responsable de aquel gancho que le había dejado casi sin aire. Es que apenas Kiyoshi estuvo en su campo de visión, había corrido a su encuentro y no para darle un amistoso abrazo.

- ¡Eres un salvaje!- le gritó el castaño apenas recuperó el aire.

- No te golpee tan fuerte.

- ¿Acaso no sabes la fuerza que tienes?

- Es que eres un debilucho, ya muerete

- ¡¿Qué?! ¡Taiki dile algo!- le pidió el pobre castaño, pero el aludido solo sonrió nervioso ¿Qué iba a ser? Ellos eran así y Masaru no iba a cambiar su actitud solo porque él lo dijera.- ¡Oye! ¡¿Adónde vas?!- el de cabellos verdes ya había comenzando a caminar hacia la entrada del parque de diversiones, ignorándolo completamente.

- Bueno ya solo entremos de una vez.- Taiki empujo a Kiyoshi, quien parecía muy enojado, es que él había llegado muy feliz, con la intención de saludarlos cordialmente a todos y era recibido por un golpe, que casi le saca todo el aire y los pulmones de paso.

Finalmente entraron al parque de diversiones. Antes de subirse a un juego, pasearon un poco para ver todas las atracciones que habían y buscar también el baño, se sorprendieron al ver todo tan animado, había gente repartiendo globos a los niños pequeños, Kiyoshi claro quería uno, pero le daba vergüenza admitirlo. Vendían dulces también, entre otras comida no muy sanas, y Kiyoshi ya quería probar algo de esa comida.

- ¡A la montaña rusa!- grito el castaño, tal como si fuera el líder del grupo.

- ¿No deberíamos empezar por algo más suave?- pregunto Kazemaru.

- No seas aburrido.- le indico Kiyoshi y no tardo nada en tomar la mano del peliturquesa y correr hacia dicho juego, para sorpresa de los demás. No tardaron en seguirlos para hacer la fila y subir al juego.

Ya allí, Kiyoshi les molesto para tomarse una foto grupal, así que la espera en la fila fue divertida de alguna manera. Con Masaru diciendo que no quería una foto, aunque lo hacía solo para molestar a Kiyoshi en realidad, pero al final cedió siendo convencido por los demás.

Terminaron por subir a la montaña rusa, sus caídas libres, subidas y vueltas, habían sido adrenalinicas, Masaru no pudo evitar gritar al sentir la sensación de que iban bajando demasiado rápido, Kiyoshi solo reía demasiado emocionado, casi parecía un loco.

- ¡Subamos de nuevo!- fue el grito de Kiyoshi, cuando habían bajado.

- ¡Estás loco!- fue el gritó del peliverde.

Kiyoshi se sonrió de una manera que no le agrado para nada a Masaru.- ¿Miedo?

- Ya quisieras

- ¿Por qué no probamos otro juego? Tenemos todo el día para subirnos a la montaña las veces que queramos.- intervino Taiki, antes que comenzarán su pelea en medio de la feria. A Kazemaru se le hacía muy gracioso la forma de ser de ambos, se notaba que se tenían mucha confianza.

Gracias a la intervención de Taiki, subieron a juegos mucho más suaves y tranquilos, en fin que querían probar todos los juegos posibles que se les permitiera ese día. Así que entre eso, Kiyoshi sacando fotos y queriendo comer algodon de azucar, y bromas de por medio medio, se pasó rápido la mañana y fueron a comer algo ya que se les abrió el apetito. El mismo lugar contaba con algunas zonas de comida, así que los chicos fueron a comer algunas hamburguesas, acompañadas con bebidas.

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Hideki había despachado a Kazemaru a su paseo con tranquilidad, y él simplemente se había puesto manos a la obra, decidió observar los lugares cercanos, pero no había nada inusual. Intentar vigilar algo que no sabía como se presentaría, no era algo muy fácil. Bien podría ir donde esa falsa persona, pero su instinto le decía que era mejor jugar al ignorante y solo preocuparse de los amigos de Kazemaru.

Termino por llegar al edificio de su trabajo, mas que nada por simple costumbre, a pesar de que hoy no trabajaba. De todas formas, ahora debía buscar ciertas piezas para reparar su dispositivo, esperaba que fuera fácil, tampoco quería demorar demasiado en ello.

- ¡Kazemiya!- escucho un grito, una voz bastante conocida, su expresión pasó de seria a molesta en segundos, pero dejó escapar un suspiro y enfrentar lo que sea que tenía que pasar.

- Kidou, cuánto tiempo.- el de lentes se acercó a él, al parecer salía del edificio donde trabajaba y lo vio. Notó enseguida que se veía bastante pálido, no podía notarlo por los lentes que llevaba puesto, pero estaba seguro que tenía incluso hasta ojeras.- Te ves terrible.

- No comencé hablarte solo para saber tu opinión de mí.- le indicó un poco molesto, ya que se notaba que Hideki se estaba burlando de él.- Me pediste que revisará las cámaras ese día ¿no? Lo hice.

Hideki estaba sorprendido, con todo lo que estaba pasando, había olvidado aquello. De todas formas, ya no era necesario, sospechaba lo que había ocurrido y de todas formas, una vez que se fueran, todo se arreglaría.

- Ven conmigo.- le indicó Kidou.- Apresúrate.

- Solo dime lo que viste, también debo hacer algunas cosas.

- Es importante, hay algo muy extraño en las cámaras.- Kidou no estaba bromeando, se notaba bastante serio

- Bueno, tan solo dime-

- No vas a creerlo tan fácil, debes verlo.- pudo notar las pupilas rojas a través de esas gafas, que lo observaban con intensidad. Kidou estaba hablando en serio, algo había ocurrido para que este estuviera tan molesto con el tema. Pero de todas formas, ya nada podía hacer, debían irse, entonces no ocurriría nada malo con ellos, ni con nadie, y ese accidente solo quedaría como una anécdota.

Hideki quería escaparse, pero al final Kidou lo terminó empujando dentro del edificio.- ¡¿Qué demonios Kidou?!- le gritó Hideki, ya bastante ofuscado por todo, literal lo había agarrado de uno de sus brazos y arrastrado hasta el recibidor del edificio, casi Hideki cae al suelo por eso.

- Solo hazme caso.- Kidou se veía agitado, le había costado llevarlo hasta dentro siquiera. Hideki se resigno, solo le dijo que fuera rápido, sobre todo porque habían llamado la atención de las personas que estaban en el edificio y podía notar como susurraban cosas. Que vergüenza.

Después de eso, fueron hasta la sala del guardia de seguridad, que era en el mismo piso, Kidou tenía llaves, así que no les fue difícil entrar. Pasaron por un estrecho pasillo, bastante oscuro, de no ser por la luz led que estaba en techo. Mientras lo seguía, Hideki respondió un mensaje que tenía en su teléfono, era de Ichirouta, se notaba que debía estar preocupado por todo, esperaba que se divirtiera un poco. Incluso le hubiese gustado mucho acompañarlo, quizás vigilarlo de lejos, sin meterse entre sus amigos y él, sí sonaba bastante mal eso, pero también estaba preocupado. Sin embargo confiaba en que estaba a salvo allí, después de todo, sus amigos eran incapaces de hacerle daño. Así que solo le envió un corto mensaje, indicando que todo estaba bien y que se divirtiera.

Sin querer chocó contra Kido, hundiendo su rostro en su cabello y empujándolo un poco, su teléfono también cayó al suelo debido a eso.

- Estate atento.- le indicó con algo de molestia el de lentes.

- Pareces bastante delicado hoy.- Hideki rodó los ojos y recogió su teléfono, verificando que el mensaje hubiera llegado a su destino. El comentario claramente molesto a Kidou.

- Parece que estabas en una conversación importante.- notó Yuuto.

- Si, con mi hijo.- Kidou notó aquel tono posesivo que utilizó el otro, no dijo nada al respecto, pero si que recordaba a su hijo, se lo había encontrado varias veces. La última vez, el más joven, le dedicó unas palabras, que de alguna forma le dejaron pensativo, a su parecer era un chico muy extraño.

- Si, es un buen niño.- dijo finalmente Kidou, Hideki arqueo una ceja ante ese comentario, pero no alcanzó a decir nada más, ya que luego de eso entraron a una habitación más grande, con pantallas de televisores por todas partes, todas grabando en ese momento algún lugar, habitación de la empresa o pasillos.

- Te mostraré la grabación.- Kidou volteo a verlo, Hideki solo se quedó cerca de la puerta, esperando que este le mostrará la dichosa grabación. El de rastas volteo al tablero para colocar los datos y acceder a los archivos, justo en ese momento sintió un mareo y para su sorpresa comenzaba a ver doble, todo había ocurrido tan de repente que no supo como reaccionar a ello. No sabía de que afirmarse para no caer, ni de pedir ayudar, la voz no le salía.

Lo último que escuchó fue que alguien lo llamaba, antes de hundirse en la profunda oscuridad.

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- ¿Qué clase de psicótico pide ensalada y manzanas en fetas, en un local de comida rápida?- ese había sido el comentario de Kiyoshi, una vez que todos se hubieran sentado a la mesa con sus pedidos. Es que el peliverde había sido el único en pedir ese menú.

Masaru solo le miro de manera aburrida.- Me sorprende que sepas de la existencia de la palabra psicótico.-

- Muy gracioso.

- Vamos, vamos.- Kazemaru estaba sentado a un lado de él tratando de calmarlos. Sameshima a un lado del peliturquesa, quien ya comenzaba a beber su soda en completo silencio, lo mismo hacia Masaru, aunque él había comprado una botella de agua. Taiki, al lado del peliverde, había tomado el ketchup para agregarle a su hamburguesa y Kiyoshi comenzó a comer de mala gana, molesto por los comentarios de Masaru. Estaban sentados en una mesa redonda, disfrutando de su comida, o eso intentaban, ya que cada tanto, ciertas dos personas se colocaban a pelear sobre cualquier cosa.

Descansaron un rato antes de seguir, a pesar de que Kiyoshi quería subirse a un juego enseguida. Taiki tuvo que convencerlo que mejor esperará, si no quería tener un accidente y devolver todo lo que había comido. Con esas palabras se tranquilizó, aunque el ataque de fotos de Kiyoshi seguía.

Para Kazemaru, el ánimo de Kiyoshi y en general de los demás, hacían el día bastante divertido y feliz. Cada uno con sus diferentes formas de ser, aportaba algo, incluso Sameshima y su actitud tranquila, combinaba perfectamente en esa imagen. Todo eso, le hacía olvidar por lo que estaba pasando en ese momento, conversar con ellos, reír, tomar fotografías, subir a los juegos, de verdad deseaba que el día no terminará. Pero el tiempo avanza y ya iba atardeciendo, los juegos comenzaban a iluminarse con las luces que poseían y el paseo casi estaba por acabarse, sobre todo cuando Kiyoshi corrió al baño después de bajarse de la montaña rusa. Si, habían subido de nuevo a ese juego, era como la cuarta vez que subían.

- Sabía que esto iba a ocurrir.- Taiki había comprado dos botellas de agua, una para Kiyoshi, este último sentado en una banca, estaba pálido y al parecer había vomitado todo lo que había comido. La otra botella era para Masaru, quizás él no había vomitado, pero estaba palido y parecía apunto de correr al baño, aunque lo negaba. El peliverde estaba sentado en la misma larga banca que Kiyoshi, solo que en el otro extremo, apoyado completamente su espalda en el respaldar, tratando de respirar profundamente, mientras sentía ese malestar.

- No, solo necesito recostarme.- le indico a Taiki, quien le había ofrecido una botella, pero este no quiso recibirla.

- ja, muy resistente ¿eh?- era el comentario sarcástico de Kiyoshi, que provocó que el otro gruñera.

- Si, al menos no he vomitado.- le indico Masaru.

- Pues haber si puedes subirte a otro juego.- le indicó y apuntó a la noria, que parecía ser tan alta como el London Eye, o al menos para Masaru lo parecía porque de solo verla, se levantó y luego corrió en dirección al baño.

- ¡Masaru!- grito Taiki, mientras Kiyoshi entre que se sentía fatal y trataba de reír, quedó recostado en la banca.

- Supongo que se terminaron los juegos. Será mejor volver a nuestras casas.- indicó Kazemaru.

- No, espera, quería subirme a la noria.- imploró Kiyoshi en su estado.

- No, vomitaras dentro.- declaró Sameshima, su tono claramente era de repulsión. Después de todo, las góndolas eran cerradas completamente, imaginar estar ahí encerrados con Kiyoshi vomitando, no parecía ser una de las cosas que él deseaba, ni ninguno de los presentes.

- Entonces suban ustedes y tomen una foto del atardecer, por favoooooor.- les imploro, los tres chicos se quedaron mirando y dejaron escapar un suspiro muy coordinadamente.

- Vayan ustedes.- les dijo Taiki.- Me quedaré a cuidar de Kiyoshi y esperare a Masaru.- Kazemaru y Sameshima se miraron, ambos se encogieron de hombros y comenzaron a alejarse, mientras Kiyoshi les gritaba que no olvidarán la fotografía.

No pasó mucho tiempo para que subieran a la noria, aunque había una fila bastante larga, no esperaron demasiado, la fila avanzó rápido. Apenas si pudieron conversar acerca de la resistencia de Kiyoshi y su delicado estómago, lo mismo de Masaru. Se subieron a una góndola, era pequeña, pero perfectamente hubiesen cabido los cincos allí, lamentablemente solo estaban ellos dos.

A pesar de que Sameshima, parecía que le hubiera dado lo mismo subir o no a la noria, Kazemaru pudo identificar que se veía algo feliz y emocionado. Entonces recordó, que su superior no había venido a este tipo de juegos, en cambio a Kazemaru, le traían siempre, al menos una vez al año a estas atracciones durante las vacaciones.

- Se te ve animado.- le indicó, mientras la góndola donde estaban, comenzaba a subir lentamente.

- Es mi atracción favorita.- comentó, apenas Kazemaru terminó de hablar, cosa que sorprendió al peliturquesa.

- Pensé que no habías venido a este tipo de juegos.- Ichirouta estaba extrañado por ese comentario, sobre todo porque Sameshima demoró en responder.

- ... un par de veces visite este tipo de parque, pero era un lugar mucho más pequeño y más sencillo, no había tantos juegos, venía con un amigo, que ya no está en este mundo.- palabras que dejaron a Kazemaru en silencio, Sameshima lucía tranquilo, como siempre reservado.

- Lo lamento.- exclamó con duda Kazemaru, sin saber muy bien que decir, pero el pelinegro solo negó con la cabeza con lentitud.

- Será mejor que saques la foto.- le recordó, todavía no estaban llegando al punto más alto, pero ya podían ver el atardecer, es que la noria era muy, muy alta, lo suficiente para tener una hermosa vista panorámica del lugar.

- Lo que se está perdiendo Kiyoshi.- mencionaba el peliturquesa mientras se acercaba a la ventana y sacaba unas fotos con su teléfono.

- Eso me recuerda, que no le hemos dicho sobre tu posible partida.- palabras que sorprendieron a Ichirouta, porque claro, era cierto. Cuando lo vieron, Masaru fue quien le recibió con un gran golpe, después de eso, fue un no parar, entre paseos, decidir a que juego subir primero, luego comer, descansar, pasear más, y volver a los juegos, sacar muchas fotos, porque Kiyoshi al parecer quería sacar más, y finalmente, que este último se enfermará.

- Tienes razón, creo que debemos decirle después de bajarnos.- Kazemaru esperaba que no se molestara porque olvidaron decirle.

- Es una pena si te vas, ya que te has vuelto muy importante en el grupo de Taiki.- comentó con sinceridad.

- Soy tan importante como el superior.- le indicó él.- Aunque no niego que los extrañaré, si me voy.

- Será un gran cambio que te vayas.- opinó, para luego levantar la mirada y agregar algo más.- Quizás podrías quedarte.-

¿Quedarme?

- En mi caso, mis padres siempre están trabajando, así que literalmente vivo solo.

- No lo sabía.

- Ellos me dejan dinero para mis cosas claro, tú podrías hacer lo mismo, si llegas a irte.

- Sería ideal hacerlo de esa manera, pero...- no podía decirle la verdad.- No podría dejar a mi padre solo.- finalizó con esa excusa.

- ... si, debe ser difícil.- comentó.- Separarte de tu familia.

- ... eh... si.- contesto con algo de duda.

- Debe ser un buen padre, entonces.- comentó, de alguna forma, parecía que sonreía. Kazemaru encontró en esas palabras un sentimiento extraño, es que él no estaba pensando específicamente en Hideki, si no en sus padres: los que había dejado atrás.

Pero ellos están bien, sin mí. No me necesitaban, solo les hubiese traído desgracias.

- ¿Te adaptaste muy bien a las clases, verdad?

- ¿eh? Sí.- hoy Sameshima estaba muy conversador, era lo que pensaba Kazemaru.

- Yo también fui nuevo en su momento, recuerdo que entre a mitad de semestre cuando iba en segundo.

- No lo sabía.- respondió sorprendido.- La verdad que ha sido fácil, Kiyoshi, Taiki, incluso Masaru, han hecho que sea más fácil. Son buenas personas y amigos. Todos los del club y de mi salón lo son.

- Me alegro mucho, después de todo debió ser una gran cambio, casi como un nuevo tiempo para ti.- declaró con una sonrisa misteriosa. Kazemaru no supo cómo interpretar eso, tan sólo le observó sorprendido unos momentos para comenzar a ponerse nervioso.

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Despertó y observó extrañado el techo blanco, no recordaba que el techo de su habitación tuviera ese color. En un segundo su mente se encendió, y sus recuerdos más recientes, fluyeron cual corriente sin detenerse, su primera reacción fue separarse de la cama donde estaba. Aún llevaba puesta su ropa, excepto por su saco y sus zapatos, solo llevaba sus pantalones color gris oscuro y su camisa, que estaba a medio abotonar.

- Hermano...- y claro, tampoco llevaba los lentes, sus ojos rojizos observaron a su hermana. Haruna, estaba en sillas ruedas, le habían dado de alta y venía regularmente al hospital, a sus controles diarios y con el especialista para volver a caminar.

- ¿Qué haces... ?

Haruna dejó escapar un suspiro.- ¿Qué ocurrió contigo?- preguntó preocupada, Haruna hablaba con lentitud, buscando las palabras correctas, ya no estaba utilizando su tableta.- La enfermera que te atendió me conocía, me llamó, entonces vine.

- ¿Dónde estoy?

- En la clínica, cerca de tu trabajo.- le dijo.- Has dormido como por 5 horas.- la expresión de Kidou paso a alarmada enseguida, notó enseguida la aguja en su cuerpo, al parecer era suero. Pero eso quedó de lado cuando recordó que no había estado solo.

- Espera, había alguien conmigo.

- Si, lo ví antes de que se fuera, se me hizo familiar ¿Es tu novio?

- ¿QUÉ? ¡NO! ¡¿Quien te dijo tal barbaridad, Haruna?!- demás está decir que el rostro de Kidou estaba completamente rojo. Haruna solo estaba un poco sorprendida por la respuesta y reacción de su hermano.

- Bueno, te acompaño hasta acá, dicen que te llevo en sus brazos hasta la salida del edificio.

En ese instante, Kidou quería morirse de la vergüenza ¿De verdad? ¿Cómo era posible que hubiese hecho eso? ¡Seguro que todos los que estaban allí le habían visto!

- oh, despertó señor Kidou.- una enfermera, que era mucho mayor que ellos, interrumpió la conversación. Su cabello castaño, lo llevaba completamente recogido y vestía el típico traje blanco de enfermera, sonrió con dulzura a Haruna, quien le devolvió la sonrisa.-

- ¿Qué me ocurrió?

- Ya está bastante mayor para saber que debe comer y beber bien, estaba deshidratado, obviamente terminaría en el suelo en algún momento. Se que tiene mucho trabajo, pero debería tener cuidado de no sobreesforzarse mucho.- le indico la mujer con una mirada de regaño hacia el más joven.

Era verdad, tenía su trabajo en la empresa, las juntas que debía hacer, los problemas con el sector cinco, el entrenamiento al Raimon, eran muchas cosas. Incluso ahora, recordaba que no había tenido una comida decente hace bastante, ni siquiera recordaba si hoy había desayunado

- Por lo pronto, descanso es lo que más se le indicará cuando se vaya, y claro comer como corresponde. Le diré al doctor que venga y hable con usted, él le dirá más. Nos vemos Haruna-chan- se despidió la enfermera.

- Si, nos vemos.- Haruna le sonrió, entonces despidiéndose de Kidou abandonó la habitación.

- Como si fuera tan fácil descansar.- Kidou recostado nuevamente, llevó su brazo hasta su frente, repasando lo que había ocurrido hoy, y todo había comenzado, sólo porque quería mostrarle aquel extraño video a Kazemiya Hideki. Es que lo que había visto en las cámaras, era inusual y extraño.

Ese mismo día en la mañana de su accidente, algunas puertas de los elevadores se habían abierto por si solos, y el ascensor ni siquiera estaba en ese piso, lo gracioso es que ocurría cuando nadie estaba cerca para mirar. Tuvo que pedir una revisión a las puertas, pero no había nada extraño en ellas, ese suceso no volvió a repetirse después, solo fue ese día en la mañana, después del accidente no volvió a ocurrir.

Haruna se había quedado en silencio, ya que su hermano se veía muy pensativo, de todas formas no sabía que conversar con él y aún seguía molesta, pero eso no quería decir que no estuviera preocupada.

- Debes mejorar, el Raimon espera porque los entrenes, será mejor que descanses.- fue lo que le dijo ella, antes de comenzar a deslizar su silla hasta la salida.

- ¿Quieres que te ayude?

- Estoy bien, la enfermera es mi amiga, me ayudara.- le indico.

- Gracias por venir.

- Bueno, es algo que una hermana debe hacer.- sonrió tenuemente Haruna, para luego deslizar la puerta, atravesarla y volver a cerrarla, despidiéndose de su hermano. Al final Kidou se quedó solo, hundido en sus propios pensamientos, hasta que el doctor apareció.

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- ¿Por qué pones esa cara?- Sameshima le dedicó una mirada de preocupación.- ¿Dije algo malo? ¿Acaso te sientes mal?

- No, es sólo...

- ¿Por qué es un nuevo tiempo para ti? ¿acaso no me exprese bien? Me refería a que tienes una nueva escuela, nueva ciudad, nuevos amigos, un nuevo horario.- decía enumerando cada cosa que nombraba con sus dedos. Kazemiya asentía a lo que decía, pensando que quizás sólo estaba siendo paranoico, y reía nerviosamente.- Bueno, se te extrañará si te llegas a ir.

Kazemaru ya tranquilo, pero ahora sorprendido, por las sinceras palabras de Sameshima, sonrió suavemente. Si, él también los extrañaría, a todos y cada uno de ellos, pero por su bien y por el de todos, debía irse. Apretó sus puños un momento, pero Sameshima le dijo que debía tomar más fotos, sin darse cuenta habían llegado al punto más alto de la noria y lentamente iban descendiendo. No tuvo tiempo de sentirse mal, ya que Kiyoshi le había pedido tomar fotografías del hermoso atardecer, así que sacó otras fotos más.

En ese momento, le hubiese gustado compartir ese paisaje con los demás: con Fudou, Endou, Fubuki, Midorikawa —su auto nombrado hermano mayor— con Tobitaka, con todos. Pero era imposible, no había futuro para que eso pasará, al menos no había uno donde él pudiera estar junto a ellos.

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- ¡¿EEEEEH?! ¡¿Cómo que posiblemente te mudarás?!- apenas bajar, buscaron a Taiki y los demás, y abandonaron el parque. Ya afuera, pusieron al día al castaño sobre que Kazemiya probablemente tendría que irse por el trabajo de su padre, y claramente Kiyoshi se veía afectado por recién enterarse de aquello.- ¡¿Por qué no me dijeron?!

- Porque no se nos dio la gana.- Masaru se adelantó, que por cierto, ambos ya se sentían mucho mejor. Al parecer una ida al baño, descanso, bastó para que se recuperarán. Kiyoshi ignoró completamente el comentario del peliverde.

- No puedes irte, sería una lástima.

- Si, ya no le podrás copiar la tarea a nadie.- le recordó Masaru.

- ¡Callate! ¡Kazemiya es un buen amigo! ¡No como tú!

Ahí comenzaban de nuevo, mientras los otros tres solo le observaban ya algo cansados, no solo por soportar sus discusiones, sino también por el ajetreado y divertido día que habían tenido. Al final, los separaron para continuar con su camino de vuelta a sus casas.

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El de largo cabello turquesa regreso a casa antes de que anocheciera, lo que menos quería era que se alarmaran si no regresaba a casa o si regresaba muy tarde.- Regrese.- recordó anunciarse apenas atravesar la entrada. Lo primero que recibió fue un abrazo repentino de su madre.

- Lo siento, estaba preocupada ¿está todo bien?- se separó de él, para dejarle espacio, observándolo con miedo y duda.

- Disculpa, mamá. Estoy bien, solo quería pensar sobre lo que me dijeron..

- ¿y que tal?-

Pudo notar que su madre esperaba una respuesta y este sonrió con suavidad, tomando las manos de la contraria.- Siempre serás mi madre, y mi padre, siempre será mi padre.- contestó finalmente, eso relajo a la rubia y le sonrió más tranquila y feliz.- Aunque tengo muchas preguntas.

- Te prometo contestarlas todas, pero dejemoslas para después.- le sonrió ella, un poco más tranquila.- No adivinarás quien vino mientras no estabas.- le llevó entonces escaleras arriba, ante la curiosidad del más joven. Atravesaron el pasillo y llegaron hasta una habitación, no era la suya.

- Está de regreso.- la voz de su padre llamó su atención, pero más que eso fue quien lo acompañaba: un pequeño niño de corta cabellera azulada oscura y unos grandes y curiosos ojos estaba a su lado. Al parecer estaban conversando, pero cuando su mamá y él se asomaron, la conversación se detuvo.

- ...papá...- el pequeño al ver al extraño, se aferró a las ropas de su padre, buscando protección.

- Tranquilo, tranquilo, es un amigo.- le hizo saber él con alegría, pero el pequeño no cambio esa expresión de preocupación y nerviosismo.

- Es algo tímido.- le susurro su madre a su hijo mayor.

El de largos cabellos turquesas sonrió con dulzura, dio unos pasos dentro de la habitación, pero no se acercó mucho, al ver que el pequeño no parecía mirarle precisamente con confianza. Se acuclilló y le regaló una sonrisa.- Me llamo Ichirouta ¿cómo te llamas tú?- aún un poco intimidado por la presencia de esa nueva persona, observó a su padre, para saber que hacer.

- Anda respondele.- le animo y acarició sus cortos cabellos con suavidad.- Es un amigo.- dudoso, pero aún aferrado a las ropas de su papá, volteó a verle.

- Ni-nirai...- al escuchar el nombre, el mayor le sonrió.

- Sabes, me dijeron que te gusta el fútbol, yo también jugaba antes.- eso llamo un poco la atención del menor, quien le miró con curiosidad.

- ¿De verdad?- preguntó.

- Claro que sí, se mucho acerca del fútbol, te puedo enseñar si quieres.

- Si, si quiero.- respondió, soltando finalmente las ropas de su papá.

- Entonces seamos amigos Nirai ¿Qué dices?- el menor le miró otra vez con algo de duda, observó a sus padres quienes solo observaban la escena en silencio, entre ansiosos y nerviosos. Claro, ellos nunca pensaron que sus hijos terminarían reuniéndose, Yumiko siempre se había preguntado como sería esa reunión y allí estaban, finalmente ese deseo cumplido.

Como los adultos solo observaban en silencio, y el menor no veía una negativa en ellos, solo se dejo llevar por su emoción. Si, estaba nervioso por la presencia de esta nueva persona, ya que era un desconocido, pero el entusiasmo por el tema del fútbol, era mucho más que sus nervios. Volvió su vista al de largos cabellos, para responder con una inocente sonrisa.

- ¡Si, seamos amigos!

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Me pregunto si existirá un mundo sin dolor y sin ira ¿Lo existe? Incluso si lo imagino, se ve algo bastante irreal.

Entonces ¿Para qué fin he nacido? No encuentro respuesta, solo puedo estremecerme dentro de esta jaula, deseando poder volar lejos, enamorandome cada vez de aquella hermosa luna que es la única luz que puedo ver a través de esos barrotes dorados, la única luz que puede hacerme olvidar de este destino que he decidido egoístamente para todos. Como desearía poder escoger la libertad, pero para mí no existe esa opción.

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Continuará.

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Buenos días, tardes, noche, madrugadas! XD

Espero que este capitulo les haya gustado, es algo tranquilo, pero SUMAMENTE necesario.

¿Comentarios? ¿Algo que destacar de este capítulo? ¿teorías nuevas? ¿Esperaban algo más? ¿Que dudas quedan aún por resolver? ¿Veremos por fin a este Kazemaru en acción? ¿Dónde está Miyasaka que no aparece? ¿Se habrá muerto de la vergüenza Hideki? ¿El fútbol une a todos? ¿Habrá camiones locos aquí también? ¿Dejaré de hacer tantas preguntas?

Espero publicar pronto el próximo capítulo, que aún no estoy segura si hacer el capitulo de Miyasaka o dejarlo para la próxima y que el siguiente sea el capítulo de la reunión de los chicos. De todas formas son capítulos que pasan en paralelo. De por sí, para que vean que soy buena se los voy a decir, una parte de este capítulo ya forma parte del capítulo de Miyasaka, así que se volverá a mencionar.

Gracias por leer hasta aquí! Y Ya esta :D!