Quizás fueron cinco o quizás diez minutos desde que los gemelos se habían ido afuera para seguir con lo de siempre. Dejándonos a nuestro protagonista castaño con un personaje secundario con el papel de sirvienta. Tan pronto cómo ellos se largaron, Dipper se dirigió con emoción y esperanza a la zona de cocina dónde estaba Cloe lavando los trastes una vez usados para el desayuno.

Ella notó su presencia y una vez listo su trabajo fue con él a la sala para entablar una conversación rápida y breve dónde le daría al Pines lo que más necesitaba en ese momento incluyendo su ayuda.

—En serio, muchas gracias Cloe. — esbozó una sonrisa de profundo agradecimiento mientras tocaba como si fuera el mejor tesoro que ha encontrado, aquella llave que sostenía en su mano. Bueno, una copia pero le serviría. Puesto la original era de plata y la cargaba la mujer.

El día anterior Cloe aprovechó que, al hacer las compras para la despensa fue lo más rápido y discreta posible a un lugar dónde vendían y hacían copias de cualquier tipo de llave lo cuál al principio le resultó difícil.

—Espero que logre su cometido. — dijo ella con una media sonrisa. La emoción e ilusión igual se reflejaba en sus ojos como los del castaño.

Y antes de que se presentará un silencio incómodo, Pines preguntó:

—¿Qué piensas sobre lo que ellos me hacen?

Cloe iba a responder con otra pregunta al no entender de inmediato a lo que se refería, lo pude notar entre sus pensamiento pero así como abrió la boca, la cerró para pensarlo un poco y crear una mueca algo triste en sus labios secos.

—Sé que está mal. P-Pero no deseo meterme en ese asunto privado. Sólo quiero el dinero. Necesito dinero.

—Entiendo... ¿Qué crees que suceda después de que me vaya y noten mi falta de ausencia? — se encogió de hombros, la llave la mantenía en una de sus manos cerradas como puño.

—...Bueno, primero te buscarán en toda la casa y al no encontrarse se alterarían y buscarían por fuera. Y si es ya muy tarde no sé que puedan hacer después. — respondió sonando lo más sincera posible.

—¿Y qué pasará contigo?

—Posiblemente me den mi última paga y me digan que me vaya además de una amenaza si hablo sobre todo lo que paso en este lugar. — contestó con un temor en sus ojos de tan sólo imaginar lo último. Ella sabía lo peligrosos y temibles que podrían ser esos dos rubios, pero cambiaban totalmente con la presencia de ése chico castaño.

Cuando la contrataron y le contaron cual sería su función al principio no estaba segura de querer el trabajo, pero el dinero que le ofrecían era en verdad gratificante que accedió. No le importó los gustos de sus amos, no era homofóbica, incluso pensaba que la gente que sí lo eran, son imbéciles. Cuándo vio por primera vez a Dipper encerrado en una de las habitaciones vendado y atado, pensó que era un chico que apenas entraba al primer semestre de preparatoria o cuándo mucho terminaría apenas ésta. Grande fue su sorpresa al enterarse por sus amos que Dipper Pines ya había terminado su carrera hace un par de años. Por que ella igual pensaba que el castaño se veía muy joven aparte de tener una estatura baja y complexión de un adolescente.

Ver a sus amos ser tan afectuosos y amables con ese chico le causó un poco de ternura pensando que ellos no eran unos seres con el corazón frío, por que a lado de ese castaño podían ser..., ¿diferentes?

—¿Qué tan lejos estoy de mi hogar? ¿Si sabes de dónde vengo, no? — lanzó esas preguntas el de ojos ámbar haciendo que Cloe saliera de su pequeño trance.

—Lo único que puedo asegurarte que no estamos en California, ni en el país. — ella sabía sobre el lugar de origen del castaño. Poco a poco empezaba a incomodarle seguir hablando de otros temas un tanto privados.

—¿De dónde eres?

—Realmente no quiero comentar algo más sobre mi vida pasada y lo que pienso hacer de ahora en adelante. Después de todo, si tenemos suerte nos volveremos a encontrar así que será mejor que volvamos a nuestra rutina. ¿Le parece? — dijo lo más respetuosa posible.

—Claro, pero, otra cosa más.

—Diga.

—Sabes... En que trabajan ellos exactamente. — dijo Pines con una extraña mueca, en el fondo deseaba saber si los gemelos iban por buen camino. Después de todo, Dipper aún le preocupa el futuro de Bill y Will.

—Se que tienen que ver mucho con empresas muy conocidas y millonarias. Cosas de finanzas, análisis, promociones, política, ciencia y tecnología. Sinceramente son los mejores en su trabajo pero a comparación de lo que hace su hermano mayor, tienen mucho tiempo libre.

—Ósea que, ¿Tan jóvenes y ya trabajan en todo eso? — Se atrevió a preguntar. ¿Sorprendido? Sí, por un momento Cloe notó el interés del castaño.

-"Ellos lo aman, pero él no a ellos. Entonces, ¿Por qué el interés? Después de todo él quiere alejarse de ambos."-

—Se podría decir que sí. — respondió Cloe neutral.

—Bueno, gracias y espero volver a verte después de ésta noche.

—Igualmete y deseo que logre escapar.

Después de aquello no volvieron a cruzar palabras y miradas pero en el fondo deseaban el bien del otro. Vaya que las cosas habían sido rápidas y beneficiosas para Dipper. Quién guardaba con aprecio aquella llave pensando en la manera de ocultarla y tomarla justo en el momento indicado para que los gemelos no se dieran cuenta.

Vaya (sé que estoy repitiendo mucho está palabra pero es algo que se esta haciendo costumbre en mí) que la escena que se ha de montar me interesaba mucho. ¿Cómo se desarollarían las cosas? Ni idea pero ansiaba verlo, ser un espectador más cómo ustedes son, aunque la diferencia es que yo estoy en vivo y ustedes sólo leen lo que cuento.

Tampoco leo siempre sus pensamientos o me adelanto para saber que pasará. Quería ver todo con detalle y tiempo.

Por que a mí, el tiempo es mi mérito.

Dipper curiosó (cómo si no tuviera algo mejor que hacer cosa que de verdad no tiene) todo el lugar, pero esta vez con una chispa que le murmuraba al oído que pronto saldría. Al parecer había una puerta escondida detrás de una cortina marrón entre una habitación solitaria y el segundo baño. La habitación era muy pequeña, estrecha pero no mostraba signos de suciedad. Aunque si le sorprendió lo que había pegado en las paredes.

Fotos en grande que parecían pósteres bien cuidados. Fotos suyas pero no cual quieras, no unas fotos inocentes dónde mostraban a un Dipper dormido, leyendo o viendo el televisor en ese tiempo donde él era niñero. Claro que no. Fotos más recientes, dónde Dipper aún no era secuestrado pero sí acosado por los gemelos. Fotos o capturas de videos dónde esté se daba un baño, dormía desnudo en su cuarto o se cambiaba de ropa. Mostrando cada parte de su cuerpo y piel expuesta. Algunas mostrando o centradas en ciertas partes íntimas.

Él Admitía que el pánico y asombro invadieron su rostro, pero después de reflexionarlo pensó que a comparación de todo lo que le ha sucedido, que ellos tuvieron un cuarto lleno de ése tipo de fotos obscenas era lo más normal de toda esa situación. Aunque también se cuestionaba ciertas cosas.

¿A esos extremos habían llegado, incluso antes de ser secuestrado para haberlo traído contra su voluntad a ése lugar dónde desconocía su ubicación? Ahora aceptaba todavía más lo enfermos que estaban con él, o cómo ellos dirían en palabras más bonitas y menos elocuentes, enamorados.

Y aunque quizás, recalcó, quizás en otra situación y de diferente manera le hubiera parecido muy lindo y romántico que ellos le demostraron su amor de una forma inusual que cualquier otra persona normal, le hubiera parecido un gesto muy detallista y original. Posiblemente hubiera aceptado salir (descartando la diferencia de edad y estatus económico) con uno de ellos.

Pero me preguntaba; Secuestrarlo, cuidarlo, protegerlo, y hacerlo saber cuanto lo amaban era una manera de ser detallista y romántico.¿No? Vaya que el razonamiento de las personas en éste tipo de situación pueden ser muy contradictoria a menos que se padezca de estocolmo.

Salió del lugar para concentrarse en otra cosa cómo leer. Leer siempre ha sido una de sus mejores huidas del mundo realista y materialista. Ellos desde un comienzo le habían traído diversos tipos de libros que sabían que le gustaría leer.

Las horas transcurrieron para dar inicio al almuerzo.

Decidí alejarme de la cabaña para ir a otro lado. Cómo aun show de magia en esté estado.

Recuerdo cuándo llegue aquí, poco tiempo antes de que esos dos hayan traído al Pines a ésta ciudad e éste maravilloso estado.

Digamos que éste lugar es uno de mis favoritos en todo el mundo.

Vine en cierto transporte que surcaba por los cielos pero obvio sin salirse de la atmósfera. Junto a la ventana aunque no podía ver casi nada. En esa transformación no podía ver nada pero tampoco era como si lo necesitará. Para eso tengo los otros sentidos.

Ahí me encontré a una peculiar pareja pero no tan diferente cómo con la que estoy trantado. Converse un poco con ellos y vaya fue de mi agrado al enterarme que ellos igual vendría aquí. Justo aquí, en ésta ciudad dónde estaba oculta la cabaña en dónde se encontraba el joven Pines secuestrado. Después de que termine con los gemelos y su víctima, iré con ésa pareja, aquel practicante de la magia y el que busca la verdad.

Recuerdo también que lo último que les dije fue un "Hasta luego".

Al regresar, ya era de noche, diría yo que las ocho.

Dipper miraba con recelo los anillos que cargaba en sus dedos anulares. Recostado en la enorme cama abrazando ambas almohadas triangulares de distinto color pero con cierto afecto. Mientras que la almohada en forma de pino estaba debajo de su trasero.

—Recuerdo que, estos anillos eran y han de seguir siendo caros. Pero son muy bonitos. Quizás... Cuándo salga de aquí debo de venderlos o empeñarlos. — se dijo a sí mismo seguro con una mirada seria. Escuchó algunos pasos y pensó que ellos ya habían llegado. — No quiero tener nada que me recuerde a ellos. — murmuró adolorido de sus propias palabras. Miró esas almohadas triangulares que seguía abrazando cómo si quisiera abrazarlos a ellos en esos momentos.

-"¿En qué estoy pensando?"- soltó las almohadas y las apartó de él.

-"Reacciona Pines"- Escuchó en su cabeza. La sacudió y trato de calmarse.

Se mordió el labio inferior haciendo una pose pensativa, su estómago de revolvía en un pequeño tornado de nervios, ansiedad, emoción y preocupación, era eso o un pedo.

Suelo confundir un poco ése tipo de sensaciones. En fin; Al instante la puerta de la habitación fue abierta por ambos rubios que traían consigo unos maletines de foro negro carbón.

—Llegamos Dipper. —sonrió y hablo primero Will. Con un apenas visible rubor en sus mejillas. Contento por ver al Pines esperando por ellos.

—¿Nos extrañas te? Se que nos extrañaste~ dijo acompañado de un guiño y tono coqueto mientras que él y su hermano dejaban las maletas cerca del armario para después acercarse a la cama junto al Pines quien viró lo ojos divertido ante lo dicho por Bill.

¿Los extrañaba realmente?

Sus ojos hipnotizantes que atraerán y mandaran a cualquier persona, observaron ése espacio en la cama que ocupada su castaño bonito. Observaban con detalle sus facciones, la posición y esos hermosos ojos que parecían tener un brillo que les gustaba.

-"Un Hermoso Ángel, nuestro ángel. Nuestro Dipper. "- se repetían ambos en la mente que hasta a mí me resultaba enfermizo. Los gemelos poseían una extraña y única sonrisa en sus rostros. Esa sonrisa tan cínica de ¿Deseo? ¿Amor? Que hacían intimidar a Dipper sintiéndose cómo un pequeño bicho.

Ya estando muy cerca del castaño, acariciaron su rostro con esas fuertes y protectoras manos que a la vez estaban frías pero se mostraban cuidadosas. Sintiendo ésa calidez que tanto amaban de él. Vaya que les volvía loco ese Pines.

—B-Bienvenidos a su hogar. — dijo algo nervioso y un leve rubor en sus mejillas por lo dicho. Causándoles ternura a los más altos.

Cómo Dipper apretaba sus labios y cejas por la timidez y nervios, eso grandes y luminosos ojos con ése bello color en su rostro, sólo aumentaban sus deseos de estar siempre con él.

Los Cipher sonrieron alegres. Dipper sin saber exactamente como reaccionar aparte de hacer que ambos no tuvieran ni la más mínima sospecha o confíaran más en él, extendió sus delgados y frágiles brazos.

Un abrazo en ése momento no estaba nada mal. Su corazón le hacía presión y era por que pronto escaparía.

Oh, claro que lo haría.

No iba a esperar el momento en que ellos lo sacarán por que pensaban que harían oficial su compromiso enfrente de su familia y amigos, claro que no.

Esa misma noche, dónde los Cipher se enconctraban en el escritorio frente a la recamara con unas laptos (mini-computadoras) tecleando por aquí y allá sobre algo de unos negocios y finanzas (eso respondieron ellos cuando el Pines les pregunto) concentrados.

Dipper aún no dormía, no podía dormir en esos momentos en que su corazón latía rápido y en su mente sobre saltaba un sólo propósito.

Salir.

—Voy por un vaso de agua. — avisó Dipper tratando de sonar para nada nervioso. Se puso de pie, mientras se acomodaba unas pantuflas de conejo que le habían comprado. No le importaba escapar con ése par así. Además le parecían lindas y cómodas.

Quizás luego las votaría.

—Claro. — respondieron ambos sin despejar la vista de la pantalla muy confiados. Quizás si hubieran volteado, hubieran notado que Dipper temblaba.

Temblaba por la adrenalina y la emoción de salir de ahí.

Abrió la puerta, salió y la cerró lo más despacio y tranquilo para no sonar tan apresurado. Bajó las escaleras del mismo modo pero con el deseo de salir corriendo, se controló. Fue a la sala, detrás de un cuadro de pintura sacó la copia de la llave. La había escondido ahí por que sabía que ellos jamás la hubieran encontrado por si tuvieran alguna ligera sospecha.

Ése cuadro lo he visto en otra parte, quizás en Egipto.

Antes de doblar en un pasillo que llevaba hacía la puerta principal y la única dónde podía salir, miró a Cloe que paso por detrás de él a unos metros, llevaba ropa tendida y recién planchada entre sus manos.

Ella asintió y le regaló un sonrisa deseándole suerte, inexplicable, igual estaba nerviosa pero ella lo disimulaba mucho mejor. Dipper respondió igual, asintiendo la cabeza cómo queriendo decir gracias.

Cloe se fue, subió las escaleras para seguir caminando por los pasillos, entrar a la habitación donde estaban ellos y dejar en los cajones la ropa. Mientras que Dipper acercó la llave a la cerradura de la puerta y al instante ésta abría.

Emoción y algo atorado en la garganta sentía, en su mente se gritaba un: "Al fin, saldré de aquí". Curvando una sonrisa en sus labios.

Sin esperar mas, salió de la cabaña.

Bill y Will escucharon la puerta abrise, creyendo que era su Dipper. No despejaban la vista del computador, pero ya casi terminaban.

-"Dipper saldrá al fin de aquí. Creo que apenas ha de estar abriendo la puerta."- pensó Cloe mientras se adentraba más al lugar, lástima que yo no fui el único en leer sus pensamientos.

Sonreí para mi mismo. Éso se ponía muy divertido.

Ella no supo cómo o por qué, pero resivió un golpe de uno de los gemelos que hizo que se estrellará contra la pared y la ropa cayera al frío suelo. ¿Estaba sorprendida? Sí, o mejor dicho, estupefactada.

El dolor era inmenso en la parte trasera de su cabeza e incluso brotaba un líquido carmín.

—¿¡Por qué dejaste que escapará!? — gritó Bill en rabia. Apostaba que Dipper lo escuchó desde allá afuera.

—¿Q-Qué? — trató de formular un poco confundida. Le parecía imposible que lo hayan descubierto, o al menos no tan rápido.

Tendida en el suelo junto a la ropa ella estaba.

—Oh no mientas maldita, sabemos lo que pensaste. — dijo ésta vez Will, cruzado de brazos e igual furioso. Lanzandole una mirada tan fría que la helaba.

—Yo...

Y no dijo más pues resivió un golpe duro en su estómago haciendo que es cupiera sangre. Cayó inconsiente al suelo. Sin moverse. En mi opinión era ya muy fuerte que aún hubiera aguantado el primer golpe contra la pared. ¿Maltrato a la mujer? Parece que a Bill no le importaba y tampoco al otro.

Estaba furioso, al igual que su gemelo pero a comparación de él, estaba apunto de cometer una locura.

Cómo si ya no fueran suficientes.

Bill le dijo algo a Will, esté entendió y asintió.

Salí de ahí para ver cómo seguía Dipper que apenas estaba caminando por el inmenso jardín. Él no sabía que al salir de la cabaña, habría un jardín frente suyo y que al seguir corriendo en línea recta, una reja de color blanco. Una enorme reja que rodeaba un gran espacio, toda la cabaña.

La reja parecía estar cerrada, al otro lado alcanzó a ver dos camionetas negras. Supuso que eran de ellos. Con la llave (más bien una copia) iba a intentar abrirla, puesto aún no llegaba a la reja ya que todavía corría hacia ella. Pasaban ideas por su cabeza. Ideas de que hacer una vez ya estuviera muy lejos de ahí.

Había tardado un poco en llegar hasta ahí, después de todo educación física nunca fue su fuerte.

La adrenalina y el deseo de que que al fin estaba tan cerca de su libertad estaba al límite.

Pero paro en seco al escuharlo.

—¡DIPPER!

Volteó a verlo con un gran temor en sus ojos. Sí, era Bill, sólo él con una mirada de decepción y enojo. Le dolía verlo así. A unos tres metros enfrente de él. El rubio era atlético y muy rápido así que llegar hasta ahí en menos de tres minutos y alcanzarlo no era algo por lo cuál sorprenderse. Después de todo, Bill junto a su hermano fueron entrenados por profesionales en ése tipo de cosas. Hasta yo juraba que eran de temer para cualquier ser humano.

Pines temblaba, su corazón acelerado al igual que su respiración, con algo de miedo pero la adrenalina revolviendo su pecho.

-"No daré marcha atrás."- pensó totalmente convencido. Concentrándose en el Cipher frente suyo y mirando de reojo la reja a unos metros detrás suyo.

Y antes de que Dipper hiciera o dijera algo más, Bill siguió:

—¿Por qué nos mentiste?

—... — se quedó en silencio. Vagamente recordó el primer día en la cabaña. Atado con unas cuerdas y vendado en los ojos, recostado en la cama con terror y curiosidad por saber dónde estaba. Él no quería regresar a ése lugar.

Aunque el problema no era el lugar, si no ellos.

—¿¡No pudiste por lo menos - volvió hablar Bill gritando y muy molesto, pero su reclamo fue interrumpido por el Pines. Él sabía que ya no habría Luna de miel cómo hubiese deseado, todo se había ido a la mierda.

—¡Bill, Cállate! — le gritó. Angustiado, molesto y con dolor. Un dolor que ni el mismo podía de cifrar. Ya no soportaba fingir más que nada pasaba, no se iba a casar con ningúno de los dos.

Hubo un breve silencio incómodo aunque pronto terminó.

—Confiabamos en tí... Sabes, de verdad esperábamos que al fin viviríamos felices por siempre cómo en esos cuentos... ¿Qué te hace falta Dipper? ¿No somos suficientes para tí? ¿Dónde querías vivir? La casa, nuestra casa puede estar dónde tu quieras. California, Miami, México, Canadá, Loveville, Madagascar, Haudini, Japón. Sólo tienes que decirlo. — caminó de un lado a otro, sin acercarse o alejarse de más. Haciendo ademanes con sus manos mostrando la sinceridad y el enfado que sentía.Lanzando diferentes opciones al castaño, por que no iba a permitir que el Pines escapará.

—¡ESE NO ES EL PROBLEMA! ¡ESE NO ES EL MALDITO PROBLEMA! — le respondió al borde del llanto. Con miedo en sus palabras y un pronfundo rencor. Llevo sus manos hasta sus cabellos galandolos con frustración.

—¿¡Y CUÁL ES ENTONCES!? ¿¡NO SOMOS SUFICIENTES PARA TÍ!? ¿¡O TIENES MIEDO DE QUE LA SOCIEDAD NOS RECHACE!?, POR QUÉ TE JURO POR XÓLOTL QUE ESO JAMÁS VA HACER UN PROBLEMA. — no parecía dolerle las cuerdas bucales por gritar de esa manera. Quería saber cuál era el problema de que el castaño no aceptará su relación.

Dipper presionado y asustado, por que lo estaba pero trataba de mantenerse lo más firme que su voluntad le permitía, siguió gritando. Tratando de ver más allá de Bill, buscando al otro gemelo. Preguntándose por que no estaba ahí aunque toda clase de extrañes se esfumó al pensar también que podía estar allá adentro haciendo Sacate sabrá qué.

—¡EL PROBLEMA SON USTEDES! — dijo al fin harto.

¿Cómo lo sé?

-"Ya estoy harto, harto de todo ésto. De ser tan débil. Harto de que me dañen y que yo... Los dañe a ustedes"-

—...Tú debes querernos a nosotros. Sólo a nosotros. Y sé que no eres un objeto para tratarte como queramos o decirte que eres nuestro. Pero lo que sucede aquí- su voz sonaba profunda, pero su mirada estaba vacía. De nuevo, interrumpido por el castaño que empezaba a caerme bien.

Sólo un poco. Al menos lo suficiente para quizás ayudarlo a salir de ahí.

Quizás.

—¡Por Dios Bill!, lo único que sucede aquí es que he sido secuestrado por unos gemelos desquiciado y locos obsesinados conmigo, ¡maldición!, en cualquier momento pueden violarme y aunque me digan "lo siento" no lo sentirán realmente, yo lo sentiré y sufriré. — argumento Dipper, y le doy la razón.

—¡Nosotros no te íbamos a violar Pino! Q-Quizás hacer el amor pero,— trato de excusarse pues se sentía ofendido.— Ahora que nos hiciste eso...

—¿¡Y QUÉ MIERDA ESPERABAS!?, ¿Qué los amará después de que me secuestraran, nos casaramos y ya? ¡Yo no los voy amar y mucho menos por lo que tú y tu hermano me hicieron!

—Bueno, entonces supongo que te quedaras mucho más tiempo aquí. — lo miró impotente. Sonriendo con sadismo. Verdadero sadismo.

Dipper sintió un fuerte escalofrío recorrer su espalda, cómo si un muerto hubiera respirado cerca de él o ver al mismo demonio frente suyo o quizás ambas.

—Claro que no. — dijo con seriedad retrocediendo lentamente, estaba confiado de que Bill no lo alcanzaría.

Se imaginó una escena donde llegaría ya a la reja, y al abrirla, salir y volver a cerrarla, Bill apenas estaba demasiado cerca de él, pero la reja interpondrá su camino. Oh, eso sonaba perfecto en su cabeza.

—¿Eso crees? — insinuó incrédulo el rubio, poniéndose increíble mente serio. Su expresión ruda, pero sin despejar la de su presa al igual que... El otro.

Dipper volteo sorprendido al sentir que choco con algo duro y grande por detrás, un cuerpo más ancho y grande que él. Que lo observaba con una clase de dolor pero también otra cosa que, era mejor que Dipper no de cifrara.

—... ¿W-Will?

—Nunca nos dejarás Ángel. — vaya que el miedo nunca antes lo había sentido hasta ahora. El nombrado lo abrazo y con un muy rápido movimiento y aplicando cierta fuerza lo cargo como costal de papas. Una acción demasiado fácil para él pero sólo una molestia para Dipper.

-"¿De dónde salió?"- se preguntaba mentalmente. Incluso a mí me llegó a sorprender, no preste mucha atención para saber de donde vino aunque lo más lógico era que se escondió perfectamente y con mucho sigilo mientras Bill distraía al Pines.

Pero Dipper no le buscó lógica puesto en ese momento, su cerebro, su mente sólo buscaba salidas, no de dónde salió el Will.

—¡N-No! ¡SUELTAME! — chillo por ser cargado aunque dio patadas y golpes que le fallaron.

—Jamás.

—Llévalo a nuestra habitación. Saldré con Cloe. — dijo Bill con un ademán y la expresión neutral.

—¿Q-Q-Qué harás con ella?... ¿Cómo supiste que y-yo intenté escapar? — se atrevió a preguntar con evidentes nervios antes de que el rubio que lo cargaba, se lo llevará de regreso a la cabaña.

Dipper pensó que Cloe le había traicionado.

—¿Por quién más? Por Cloe, y sobre lo que haré con ella, lo sabrás cuando regrese.

—¿A dónde irás?

—¿Te importa? ¿En verdad te importa a dónde vamos o sólo mientes para que te crea que te interesa?

—Bill... yo... — estaba decepcionado y fustrado, por mentirles, y por no haber logrado salir. Por ser tan idiota.

Trato de formular alguna palabra, pero un nudo en la garganta impidió aquella acción. Siendo cargado por un Cipher, oliendo (puesto la cercanía lo permitía aunque no quisiera) su aroma. Algo de sudor y una colonia.

—Guarda Silencio pino. — dijo de una manera que hizo que se sintiera tan vacío y dolido.

Miró el pasto. Will caminaba aún sujetándolo con fuerza aunque Dipper ya no intentaría nada.

Oh Pines, que lástima me das.

Fin de la quinta parte.

¿Sé subió completo? :v me vuelvo a disculpar por los errores de ortografía. pero espero que les siga gustando uwu