Ni sailor moon ni sus personajes me pertenecen. Todo es propiedad de naoko takeuchi.


Haruka Tenoh no podía recordar cual fue el último día en que el café de la mañana le resulto tan amargo.

Acababa de ver partir a Michiru y a Hotaru para sus labores. Hoy era un día importante en la vida de la pequeña. Era su primer día en la escuela, hotaru sonreía emocionada pues iba a ir al mismo colegio que Rini y eso tenia a la niña encantada.

Pero esa felicidad no le sabia a nada, pues las cosas entre michiru y ella; cada día eran más incomodas. Y eso que ambas habían llegado a un acuerdo para actuar de forma natural. Haruka suspiro, era una ingenua. Estaba mas que obvio que las palabras se las lleva el viento.

La realidad era que llevaban días sin hablarse, su interacción llegaba apenas a dos frases al día. Cuando fueron a comprar el nuevo uniforme de hotaru, ambas habían pasado el viaje en total silencio. Hotaru no era tonta, obviamente veía que ambas estaban actuando raras y ellas como todas unas estúpidas, le habían contestado a la niña que nada pasaba y que todo era normal.

¡por favor!

Si era obvio que ambas ya no sabían cómo regresar a la normalidad, michiru estaba demasiado avergonzada por la confesión y el rechazo que recibió y ella…ella por su parte luchaba por seguir manteniéndose firme y en esa intención, evitaba todo contacto con michiru para no querer "echar mas leña al fuego"

Miro la puerta con resignación, luchando con el impulso de salir corriendo para alcanzarlas. Se había levantado temprano para prepararle el almuerzo a hotaru, incluso empaco una porción extra para que la niña invitara a algún compañero o compañera nuevo, o tal vez a Rini. había revisado el horario de clases y asegurado que en su mochila tuviera todos los libros y materiales necesarios. Se levanto con un discurso motivacional preparado para animarla y hacerla sentir confiada y relajada.

Pero michiru había planeado otra cosa. Salió hecha un torbellino del cuarto, arrastrando a hotaru y apurándola porque se les iba a hacer tarde el primer día. Haruka le comento que iban muy a tiempo porque no había tanto tráfico, pero michiru le contesto que iban a ir en autobús. Haruka no quiso ni siquiera replicar. Entrego a hotaru su lonchera y le ayudo a ponerse en la mochila.

Justo cuando iba a abrir la boca para decirle a la pequeña su discurso; michiru tomo a hotaru y comenzó a caminar hacia la salida, deseándole a Haruka un gélido "buenos días" y dejarla con el deseo de acompañar a hotaru hacia la entrada del colegio y estar ahí presente para ver su cara decidida para dar lo mejor en su nueva etapa. ¿era a esto a lo que había renunciado para siempre? ¿ellas no volverían a ser la especie de familia que habían formado? ¿michiru jamás volvería a sonreírle de la forma en que comenzaba a hacerlo?

Se sentó en un sillón frustrada.

Trato de calmarse, no sabia que hacer. Pero definitivamente las palabras bonitas no tendrían ningún efecto, tal vez las acciones pero no sabía exactamente cuáles. Michiru parecía un animal herido y ella estaba también muy asustada de dirigirle la palabra.

Necesitaba hablar con alguien para despejar tantas dudas, pero Mina no contestaba sus llamadas y tampoco quería hostigarla por mensajes. Además, la noticia de que michiru kaioh se le había declarado no era algo para tratar por mensajitos.

No tenia nada que hacer, el gimnasio del edificio estaba siendo remodelado, no tenía humor para salir a manejar y sus "socios" no le habían contestado a su demanda de que le dieran un proyecto de forma inmediata.

–estúpidos Kou, trío de miserables ratas– maldijo furiosa.

Ni siquiera seiya que era el mas servicial y amable, se había dignado a contestarle. Se revolvió en su miseria un par de segundos. Miro hacia el techo mientras encendía el televisor. Paso los canales apretando los botones con furia hasta que vio un fragmento de una serie que le gustaba mucho. Intento ver si podía engancharla, pero de ninguna manera hizo conexión con el programa.

Estaba acostada mirando el techo, mientras escuchaba el sonido que emanaba de la televisión sin siquiera prestarle atención alguna; cuando el sonido del teléfono hizo eco en el lugar.

Haruka se levantó, era muy raro que recibiera alguna llamada en su teléfono local. De seguro era una de esas tantas señoritas de algún banco que se la pasaban molestando. Haruka estaba tan hastiada que incluso le dio gusto poder tener el pretexto de desquitarse con alguien. Levanto el teléfono y dejo salir lentamente un poco de su coraje.

–¿si, que quiere? – bramó de malas maneras.

–buenos días. Disculpe la molestia ¿hablo al domicilio de michiru kaioh? ––

Haruka se despegó del teléfono mirándolo con desconcierto. El teléfono no registraba el número.

–¿se puede saber Quién habla? –

–quiero hablar con michiru por favor, soy su madre– la voz del otro lado ya no sonaba tan educada y dulce

–ay por favor, Michiru y su madre tienen años sin hablarse. ¿Quién le dio este numero y que pretende? –

Escucho un largo silencio, estuvo a punto de colgar cuando la voz la detuvo

–tu eres la chica. – Haruka se quedó quieta

–¿Qué chica? –

–la que estuvo grave en el hospital, la que tenía la boca destrozada–

Haruka no dijo nada. ¿Cómo sabia esta persona sobre esto? y lo mas curioso es que poco a poco comenzaba a darse cuenta de que la voz del otro lado le sonaba extrañamente familiar. No era idéntica, pero si le daba un aire a…

–michiru, ¿ella no te lo conto? –

–¿no me conto qué? –

–sabes que, olvídalo. No puedo hacer esto. solo dile a michiru que su padre tuvo un accidente… –

–¿Qué?, ¿en donde se encuentra? –

–estamos en casa… se rompió una pierna, él se encuentra bien… algo deprimido, pero…solo…solo dile a michiru que venga…–

–claro…¿quiere que…?–

–gracias–

La señora kaioh colgó el teléfono antes de que Haruka dijera algo más. colgó el aparato y fue por su celular para contactar a michiru, era inútil. Mas de diez llamadas y todas mandadas a directamente al buzón.

Camino por la habitación sin saber que hacer. Michiru seguía "enojada" con ella, no podía contactarla por medio de Serena o de Mina porque no quería andar ventilando la vida de michiru a los cuatro vientos. Tampoco quería mandarle mensajes explicándole, no hasta saber que su padre estuviera completamente bien. para así no preocuparla.

Tomo sus llaves y corrió hacia el estacionamiento, la señora kaioh había dicho que era un hueso roto pero que el señor se encontraba descansando. Bueno como experta en huesos rotos y en pasar días en cama, ella sabia que hacer; una visita rápida a una farmacia y a una florería era todo lo que necesitaban. Activo el celular desde el auto e hizo otro intento. Otra vez el buzón.

–Michiru, respóndeme la llamada. Es algo importante. Por favor–

–ay como si alguien en este planeta revisara su buzón de voz– murmuro con enojo mientras llegaba a su primera parada; la farmacia del hospital donde había pasado meses.


Se quito los lentes de sol para ver mejor. Blanca, imponente y elegante, Adornada con un hermoso jardín y una enorme fuente de cantera rosada de la que rebozaba agua fresca que eran las delicias de las aves. La mansión de la familia Kaioh seguía igual a como la recordaba.

Fue en su tercer semestre en el colegio cuando fue invitada a una fiesta. Los Aino Vivian unas calles más al norte de la exclusiva residencial. Mina la había llevado para que conociera la casa "de su princesa" como le solía decir en tono burlón. Incluso tuvo la osadía de pasar un par de veces y planear un patético intento de llamar a la puerta y hablar con Michiru inventándole una patética excusa tonta.

Pero nunca se atrevió a tocar ese timbre, por miedo a que Michiru la tomara por algún tipo de acosadora o también por que sus padres fueran los que atendieran. Y a ellos que demonios iba a inventarles. Nunca los conoció, pero suponía que ella no era el tipo de amistad que quisieran para su hija.

Suspiro un momento. toco el timbre con rapidez y pensó que esta vez no le había resultado tan difícil.

–¿sí? –

–buenas tardes, soy Haruka Tenoh. Amiga de Michiru Kaioh. Vengo a ver a los señores, más específicamente al señor kaioh, si fuera tan amable de dedicarme cinco minutos de su tiempo–

–espere un momento por favor–

–claro– aunque Haruka supo que la empleada ya no había escuchado más. apretó levemente su ramo de flores y su bolsita con la leyenda "Mejórate pronto" en ella. se sintió estúpida, esto era evidentemente un error del cual se arrepentiría una vez que la cordura volviera a ella. se sentó en la solitaria banqueta despreocupada, de todos modos, no se veía nadie a cientos de kilómetros.

¿Quién en su sano juicio viene a ver a un señor que nunca había visto en persona, solo porque se rompió una pierna? Hasta tuvo el descaro de comprarle unos obsequios como si fuera alguien de mucha confianza. Era una estúpida, seguramente los señores kaioh pensarían que estaba loca.

–¿Tenoh? –

–¿sí? – se levanto del suelo de forma rápida. Una señora alta de porte elegante la miraba desafiante.

Haruka la miro con atención, tenia el mismo color del cabello de michiru, el mismo rostro y la mueca de seriedad casi idéntica. así que esta la señora kaioh.

–¿Dónde esta michiru? –

–ella…no me contesta las llamadas. Esta trabajando, iba a pasar por ella a su trabajo, pero antes…–

La señora estaba cada vez mas y mas molesta. Haruka alcanzaba a notarla. Era como ver a Michiru de mal humor, parecían unas gotas de agua. Solamente cambiaba el hecho de que esta mujer tenia el rostro cubierto de algunas arrugas que evidenciaban su edad.

–quería asegurarme que el señor…quiero decir, vengo a presentarle mis respetos a su señor marido–

–viniste a asegurarte que mi marido no estuviera terminal para ver si le decías a michiru– le dijo la señora kaioh con desdén, la piel alrededor de sus ojos se encontraba ennegrecida como si hubiera pasado varios días en vela. Sus pestañas claras contrastaban con el tono rojizo de sus hinchados ojos que la miraban de una forma parecida al rencor.

–No pretendo ser descortés, señora. pero me gustaría saber si algo malo le pasa al padre de Michiru. para estar preparada para apoyarla–

–que encanto– el tono irónico hundió a Haruka– eres una mujer muy delicada, verdad ¿Tenoh? –

–lo lamento, no quiero irme hasta asegurarme que el padre de michiru…que el señor kaioh este bien–

– yo te odio– dice suavemente mientras abre la pesada reja de hierro forjado. Haruka se queda callada sin saber cómo contestar semejante confesión. Era irónico, la hija hace unos días le había dicho que la quería y la madre la odiaba– tu fuiste la persona en la que michiru se refugió después de Rubeus, tú de alguna manera la transformaste en alguien que no puedo entender pero que de cierta forma me tiene orgullosa, tu la motivaste a salir adelante por ella misma, la he visto trabajar de mesera en aquella fonda destartalada durante todo este tiempo… ¿Quién es esta mujer que desconozco? ¿Qué le hiciste a mi hija? –

Haruka bajo el rostro no muy segura de querer tener esta platica. Medita unos segundos antes de responder, trata de pensar cuales son las palabras correctas para no herir ni atacar a la señora que esta delante suyo. Lo que menos quiere es que su presencia provoque un distanciamiento mucho peor entre padres e hija.

–en realidad me esta otorgando medallas que no me corresponden, señora Kaioh, dice que yo inspiro a Michiru cuando la realidad es opuesta– contesta con seguridad– si algo motivo a Michiru fue el amor que siente por su hija, ella posee un corazón dorado, se lo puedo asegurar. A pesar de tener bien arraigados las enseñanzas y reglas que ustedes le inculcaron, supo hacer su orgullo y vanidad a un lado para salir adelante por si misma. Es una hija de la que yo me sentiría orgullosa…. Varias veces nos peleamos por que ella no era capaz de aceptar mis obsequios o mi dinero. Ella ha cambiado mucho, ya no es esa mujer asustada o insegura que su exmarido estuvo atormentando por tantos años, no. Esta nueva michiru tiene una fuerza que la dejaría asombrada, estuvo conmigo en los peores momentos de mi vida y a pesar de que no quería recibir visitas, ella no desistió y fue a verme diario al hospital. Nunca me dejo aun cuando yo la alejaba con mi mal carácter. Mío no es el crédito, es de ella….tanto sufrimiento y rechazo la han cambiado pero lo extraordinario es que no fue para mal. Al contrario, ella ha evolucionado de una forma en que si le diera la oportunidad…usted se sentiría honrada de poder llamarle hija. Y si la viera ahora…sonríe más que nunca, en la preparatoria solía hacerlo más seguido, pero no con la sinceridad de ahora…y su sentido del humor es…–

–amas a mi hija– la señora kaioh interrumpió a Haruka ya sin el tono desdeñoso. La rubia solo se quedó callada mientras la miraba confundida.

–ella es…claro que la quiero, somos amigas–

–no me refiero a eso– contesta con lo que a Haruka le pareció una leve sonrisa–tu estas enamorada de ella, tienes sentimientos románticos hacia mi hija–

–¿Cómo puede saberlo? – pregunta Haruka desesperada de no encontrar las respuestas a sus sentimientos desde que michiru se le declaro

–¿Cómo puedes tu dudarlo? – Haruka detecta su mirada confundida– por eso vino hace un año, no a exigir su herencia, ni querer volver, ni que ayudáramos económicamente a hotaru…ella vino a pedirnos que te salváramos. Le pidió a su padre su sangre para ti. ¿ella no te conto esto?... Ella también te ama…–

Sus palabras marearon a Haruka quien tuvo que sostenerse en el pilar de mármol mientras asimilaba la nueva información. De alguna manera seguía amando a michiru y de otra manera aún más increíble…michiru se había enamorado de ella.

–señora, el señor quiere verla–

–bueno– dice Haruka sin querer seguir molestando y estirando los obsequios–por favor, entréguele esto a su señor esposo. De parte de Michiru y también mía desde luego, deseamos que se recupere pronto. con su permiso–

–espera– grita la mujer y Haruka se voltea. –¿Por qué no pasas a entregarlos en persona? Estoy segura de que eso alegrara a mi marido–

Haruka se muerde el labio arrepentida de haber venido, por supuesto que el señor va a querer levantarse a asesinarla en cuanto se le ponga enfrente por tener la osadía de presentarse en su casa sin su permiso. siente la mano de la señora posarse en su espalda y llevarla casi a rastras por la mansión. Se dirigen a la sala donde se encuentra un caballero enfrente de su chimenea disfrutando de un buen libro.

El señor kaioh es robusto y parecía ser alto, Haruka observo que el cabello ondulado de Michiru era por parte de él, y esos hermosos ojos de ese azul tan intenso también. Al verlas entrar miró molesto a su esposa.

–¡Michelle! No puedo creer que le llamaras a Michiru, dijimos que solo lo haríamos en caso de una emergencia. Solo se me rompió una pierna, esto no es una emergencia. –

–sabes perfecto que tu recuperación esta estancada, los doctores no tienen idea de por qué…claramente tu no quieres sanar, estas molesto todo el tiempo, huraño y deprimido. Extrañas a Michiru…esto es una emergencia–

El señor mira para todos lados como si buscara a algo que faltaba.

–¿y bien? ¿ya puedes mover la boca? Por qué no me dices entonces ¿Dónde está mi hija? –

Haruka traga saliva, esta pregunta esta dirigida directamente hacia ella. ambos señores la miran pidiendo una explicación. Carraspea su garganta para zafar el nudo que le impide hablar.

–Ella…yo…aun no he podido localizarla, le ofrezco una disculpa. también por venir tan de repente; quería asegurarme de que todo estuviera en orden….– estaba arruinado todo, debería de parar de hablar. Miro hacia la señora kaioh buscando apoyo. –y también traerle un presente para…apoyarlo en esta….en su…recuperación– trago saliva intentando calmarse– se lo difícil y aburrido que es estar en cama, y lo doloroso que es un hueso roto–

–te trajo flores. – dijo la señora con cierto tono divertido que solo hizo que Haruka se sintiera aún mas abochornada. – vamos, la mujer quiere apoyar–

El señor murmuro algo que Haruka no alcanzo a escuchar.

–y también traje una pomada– dijo al ver como el señor sacaba el frasco de su bolsa. –Cuando estuve en el hospital mi doctora me la ponía. Es un secreto profesional que me confió; ayudan con los calambres. – explico mientras miraba para todos lados en busca de un lugar por donde huir.

El hombre miró el ramo de flores compuesto por unas hermosas dalias blancas y unos jacintos de color violáceo. Flores que significaban un deseo de que el receptor se recuperara pronto. blanco y violeta…colores relajantes para un enfermo. Y esos jacintos que significaban también "perdón" el deseo de que el receptor otorgue el perdón….no hacía falta decir a quien.

Miro directamente a los ojos verdes de la chica. Se encontraba enfrente de una conocedora. Eso lo calmo un poco. Sin mencionar que el mensaje en su conjunto era demasiado claro "en estos momentos en que necesita de su familia, le ruego que perdone a su hija"

Kamui kaioh se permitió sonreír. Ciertamente esta mujer que estaba delante suyo, era alguien muy diferente al animal de granja de su yerno del cual ni quería acordarse.

–le agradezco sus finos detalles. Espero que mi esposa no haya interrumpido algo importante en su día–

–nada es mas importante que la familia…–

Haruka soltó sin siquiera pensar. Se mordió la lengua al instante; los señores la miran confundidos y ella se aclara la garganta de nuevo.

–la familia de usted y de la señora, por supuesto–

Haruka supone que no es una buena idea confesarles a los dos señores que tiene enfrente, sobre los absurdos sueños que tuvo en la preparatoria; donde si las cosas hubieran sido distintas ellos serían su familia porque Michiru había aceptado convertirse en su novia y años después…su esposa. No quería que el señor Kaioh tuviera una especie de infarto.

–¿Por qué no te quedas a tomar el té?...estamos a punto de servirlo– la señora mira a Haruka con compasión. Es obvio que se dio cuenta del desliz. –a menos que tengas algo importante que hacer–

–no, no es eso. Es que no quisiera ser inoportuna–

–tonterías, déjame agradecerte por las flores. Quédate–

El señor levanta una campana y enseguida llega un mayordomo que atiende sus órdenes. Haruka mira resignada hacia la enorme y elegante sala. Ese "quédate" del final no fue una petición, fue una orden. El señor En un arranque de celos paternalistas quería probar de que estaba hecha. Haruka se sentó enfrente de él, con toda la gracia que Setsuna le había enseñado, lo miro a los ojos de forma segura pero no desafiante.

–en ese caso estaré encantada de tomar el té con ustedes. Agradezco la invitación–

Ambos la miraron con aprobación. La señora kaioh miro a Haruka y le dedico una sonrisa. esto era extraño para ella, siempre en sus locos sueños se imaginaba conviviendo con estas dos personas de forma amena y familiar. Soñaba con que ellos la aceptarían encantada de ser novia de su hija y la recibían con los brazos mas que abiertos. Pero siendo realistas nunca espero pasar por la reja de la mansión. Ni mucho menos estar platicando de forma tan relajada de cosas triviales.

–¿y a que te dedicas? Michiru nunca menciono tu profesión…bueno ni siquiera tuvimos el tiempo de platicar sobre eso. Sabemos que tu amiga la rubia es abogada –

–¿Mina estuvo aquí? –

–así es, tu amiga vino con Michiru a pedir que mi marido donara sangre para ti. –

–tenemos la sangre "preciosa" como le dicen en Japón. La única persona que conocían con tu mismo tipo, resulte ser yo– explico el señor mirando fijamente. Un segundo después tomo de su taza y realizo otra pregunta –¿entonces tu en que trabajas? –

–soy arquitecta, me dedico a crear el primer edificio-ecosistema completamente autosustentable del mundo…bueno…eso hacia antes del accidente. Ahora estoy en proceso de "recuperación" por lo tanto mis socios no me quieren dar trabajo…es tan tedioso tener que pasar todo el día en casa, sobre todo por que desde los dieciocho años estoy acostumbrada a levantarme en la madrugada y no parar hasta altas horas de la noche…ahora solo cuento las horas del reloj esperando que pasen los días. Mi vida esta pausada…creo–

–suenas perdida, no es algo malo a tu edad. ¿Cuántos tienes? ¿veintitantos? –

–veintisiempre, espero– bromeo Haruka y ambos sonrieron.

–¿y ya no seguiste estudiando? –

–no, bueno por lo menos no formalmente, sigo actualizada y voy a congresos, pero es una de mis metas continuar una maestría y un doctorado–

–bien, por lo menos tienes en mente seguir preparándote. – el señor kaioh miro hacia la ventana donde el jardín bellamente podado y perfecto contrastaban con su semblante sombrío– en cambio mi hija…no entiendo por que termino en el camino que ya todos sabemos. Es tan triste saber que ella jamás podrá aspirar a una carrera–

–¡pero claro que puede! – exclamo Haruka ofendida– Michiru es una mujer muy inteligente, es perfectamente capaz de sacar una licenciatura adelante. Y aunque sea madre soltera y sea difícil, no es imposible. Muchas mujeres lo han hecho y se que michiru no seria la excepción; ella es muy fuerte. Además, es talentosísima, sin duda cualquier conservatorio o escuela de música se sentiría honrado de tenerla como estudiante. Recuerdo cuando ella era la encargada de cerrar el baile de navidad con un concierto de violín. Todos soportábamos la ridícula ceremonia solo para verla, dos veces me toco estar parada casi tres horas por que el auditorio estaba lleno– Haruka sonrió realmente feliz de sus recuerdos–… pero verla y escucharla con su violín valían la pena todo el esfuerzo…–

Haruka se quedó callada de inmediato en cuanto escuchó el estúpido tono de enamorada con el que está hablando. Desvía la mirada y toma de su té para despistar un poco.

–y dime Tenoh, ¿Quién te enseño el lenguaje de las flores? – pregunto el señor kaioh mirando con respeto– es raro que una joven de tu edad conozca de forma tan delicada el mensaje de las flores–

–fue en América– comenzó Haruka no muy segura de meter a Setsuna en la conversación – una persona muy importante para mí, me enviaba diferentes arreglos florales casi todos los días, como frases en un código secreto…–Haruka sonríe aunque ya no con la alegría de antes– …me encantaba descubrir el significado de lo que me enviaba. Era divertido y emocionante–

–tu y yo hacíamos lo mismo ¿te acuerdas? – la señora kaioh volteo a ver a su esposo, Haruka noto como la mujer parecía embargada por la emoción de los recuerdos– él era el guapo estudiante japones haciendo su intercambio y yo estaba comprometida en matrimonio en aquel entonces...pero de alguna manera me enamore del hombre que me mandaba ramos de flores en secreto. –

Kamui sonrió nostálgico y para el asombro de la rubia; comenzó a platicarle con lujo de detalles la forma en que había visto por primera vez a Michelle. El enamoramiento silencioso que soporto pues la mujer de sus sueños estaba comprometida con un joven empresario, los mensajes secretos que le enviaba mediante las flores.

La forma en que iniciaron su noviazgo, y el como los padres de Michelle unos prominentes franceses de alta cuna les prohibieron tajantemente su relación. El tiempo avanzo en la sala de una forma extrañamente caprichosa y la conversación se desarrolló tan bien que los señores kaioh comenzaron a revelar anécdotas de su querida hija cuando era bebé o niña. Haruka puede notar el cariño y anhelo cuando le piden que les cuente un par de anécdotas suyas cuando estaba en la preparatoria, Haruka tiene que hacer un esfuerzo para ocultarles que en realidad michiru fue una completa desconocida hasta hace muy poco.

Sin querer Haruka comienza a revelarles cosas de estos días, como que una vez intento crear un pastel en medio de la madrugada por su cumpleaños y tuvo que ayudarle para que no destruyera su cocina, o como sin querer cuando el atardecer desde en la ventana es especialmente hermoso, ella saca su violín y comienza a tocarlo durante un buen rato. Michelle aplaude gustosa al escuchar como michiru y hotaru suelen bailar música disco de los setentas cuando los domingos hacen el aseo en el departamento. Incluso Kamui deja escapar una sonrisa divertida.

Hay tanto anhelo por saber de su hija, que Haruka siente inevitablemente un encogimiento en su corazón. Estos dos señores están sufriendo por la ausencia de su hija y de su nieta. Haruka quiere decir algo, invitarlos a comer al departamento o tal vez organizar algún tipo de reencuentro, pero sabe que ese no es su papel. No sabe la historia completa, pero siente que es una verdadera pena que dos padres que aman tanto a su hija estén separados de esta manera. aun así, de alguna manera se siente tan feliz de compartir anécdotas junto a ellos.

El té se acaba demasiado rápido para el gusto de Haruka, Michelle toca la campana para pedir que se lleven todo el juego, Haruka se levanta dispuesta a despedirse y retirarse.

–ah Tenoh, me gustaría platicar un momento a solas contigo en mi estudio, si fueras tan gentil. No tomara mucho tiempo–

La rubia mira hacia todos lados, Michelle la mira y solo se encoge de hombros. un mayordomo ya está ayudándole al señor kaioh a subirse a la silla de ruedas.

–por aquí, por favor–

El señor ya esta saliendo de la sala así que, sin pensárselo más, salió a paso rápido tras él. ya ahí Kamui lo primero que hace es servir un whisky para él y para Haruka.

–no se lo digas a mi esposa, se supone que ya no bebo–

–descuide– dice Haruka tomando su vaso.

–hay tanto por lo que tengo que pedir perdón y eso es lo que nunca en mi vida he podido hacer– comenzó Kamui bebiendo de un golpe el licor–supongo que debo empezar contigo, no sabes cuanto te he odiado desde que conozco de tu existencia–

Haruka se sentó en uno de los sillones y miro curiosa el rostro del hombre.

–mucho me temo que no se cuándo nos conocimos, se que estaba en el hospital. Y me dono sangre, pero nunca lo volví a ver, no me permitió agradecerle–

–se lo que tienen tu y mi hija…la escuche en el hospital. Sus sentimientos. – Kamui se sirvió otro trago–fue como un valde de agua helada, reaccione mal. La maldije y la alejé por tercera o cuarta vez. a partir de ahí no he vuelto a verla. –

–señor le puedo asegurar que entre su hija y yo no ha pasado absolutamente nada–

–pero eso no quiere decir que sus sentimientos no existan. Tú ¿amas a mi hija de verdad? –

Haruka guarda silencio, sus piernas comienzan a temblar. No había tenido problemas para admitirlo delante de Michelle kaioh, ahora enfrente de su padre poco a poco comienza a perder la compostura.

–la he amado desde que la vi por primera vez. Durante toda la preparatoria siempre estuve enamorada. Incluso aunque sabía que tenía novio eso no me hacía dejar de quererla. Pero a diferencia de usted, yo no tuve el valor de confesarle mis sentimientos y luchar por ella. Incluso hasta el día de hoy, jamás le he dicho nada absolutamente sobre cuanto la ame y que aun por hoy no puedo olvidar lo que me hizo sentir–

–¿tu nunca supiste la clase de barbaján que era Rubeus? –

–no, no me entere hasta que llegue a Japón y me reencontré con ella. cuando la vi, mi alma casi se cae al piso. Esa no era la vida que yo esperaba para ella. la imaginaba feliz, viviendo una vida gloriosa. No me pude negar a ayudarlas, y le aseguro que mi ayuda fue desinteresada, yo no he abusado de la confianza de su hija y de su nieta. señor…yo solo …quiero verlas felices. –

Kamui suspiro largamente

–voy a ser sincero Tenoh, no me gusta. Ni creo jamás poder aprobar verlas juntas o las aceptaría en esta casa pero no se….en el fondo me siento tranquilo porque seas tu a quien mi hija ame, y no ese animal que tuvo por marido. Me da un poco de paz que le hayas ayudado a olvidar a ese cerdo. Aunque suene egoísta de mi parte–

–es por eso que le aseguro que jamás tocare a Michiru, si usted me dice que va a intentar sanar la relación con su hija, le doy mi palabra de que no provocare nada que inicie algo romántico con ella. ¿usted lo intentara? –

–quiero darte algo– Kamui ni siquiera le contesto su propuesta.

Rebusca en los cajones de su escritorio hasta encontrar una carta. Haruka la observa, parece antigua y esta algo polvosa.

–este es un pase directo a la universidad de Tokio. Siempre soñé con el día en que Michiru estudiara ahí al terminar el colegio. Tienen mucho renombre en la facultad de arquitectura. Puedes usar esta carta de recomendación y entrar directamente a estudiar un posgrado. Se que tienes el dinero suficiente para costearte la maestría así que no me preocupo por eso. –

–señor, yo no puedo aceptar esto–

–tienes que hacerlo, es mi forma de agradecerte por haber cuidado de michiru mientras a mí me volvía ciego la soberbia y el dolor, no era tu obligación, pero estuviste ahí para mi hija y mi nieta…eres una mejor persona que yo Tenoh…alguien de mucho valor. –

Kamui avanza hacia la salida, Haruka hizo lo mismo.

–no tienes nada que agradecer por la carta, es lo menos que puedo hacer por ti–

Michelle se acerca a ellos, a Haruka le parece que luce más animada que como la encontró al inicio. Al parecer la platica sobre su hija le había levantado el ánimo.

–Haruka ha sido un gusto conocerte. Podemos otro día tomar el té–

Un pesado silencio se instalo en la habitación, no era precisamente como si se hubieran convertido en grandes amigos de toda la vida. Haruka sonrió comprometida.

–¿tal vez es demasiado? – pregunto Michelle

–si…lo pensare, tendré que hablarlo con michiru. pero le pasare su recado, le diré que venga a verlos–

–te lo agradecemos. Toma, llévate estas galletas, eran las favoritas de michiru. son las que hace Janice, ella entiende. –

–gracias, señora kaioh–

–por favor, Llámame Michelle–

–gracias…Michelle–

–y a mi sígueme llamando señor kaioh– replico Kamui muy serio. –mentira, puedes llamarme Kamui, muchacha–

Haruka les sonrió a ambos. Estrecho la mano de cada uno y salió de la mansión sin poderse creer para nada el día que acababa de vivir.

CONTINUARA...


NA: ¿SE IMAGINABAN ESTO? ¿HARUKA Y SUS SUEGROS PLATICANDO?

A VER...REALMENTE ESTOY INTERESDA EN LO QUE ME TIENEN QUE DECIR SOBRE ESTE CAPITULO, SUS TEORIAS Y SUS OBSERVACIONES.

SALUDOS Y UN ABRAZO MUY FUERTE EN ESTA SITUACION TAN DIFICIL POR LA QUE EL MUNDO ESTA PASANDO. NO ME QUEDA MAS QUE ENVIARLES MIS MEJORES DESEOS DE QUE SE ENCUENTREN A SANOS Y SALVOS. UN SALUDO HASTA DONDE QUIERA QUE ESTEN.