Capítulo 41
Azize se encerró en su cuarto e inspiró hondo. No podía ver a su madre llorando por algo que ella sabía que no era cierto, pero no podía hacer nada al respecto… o sí, pero tardaría un tiempo…
Le habían dicho que le harían saber cuando la necesitaban, pero no tenía idea de cómo. Tampoco sabía si Tevfik estaba al tanto de todo, y la experiencia le había demostrado que no podía confiar en nadie… la experiencia y las claras instrucciones de sus ahora jefes, que le habían dado a entender que su vida dependía de lo que hiciera de ahora en adelante…
Trató de que su día fuera lo más normal posible. Quizá Cevdet ya se había enterado del cambio de planes y se había enojado con ella, pero ya estaba hecho y ella estaba lejos de sentirse arrepentida.
Llegó al hospital y se dedicó a sus obligaciones, al mediodía salió a tomar aire porque estaba algo afectada por la cantidad de trabajo que había tenido y vio que alguien le hacía señas…
Se acercó despacio, tratando de no llamarle la atención a nadie y el hombre que la había ido a ver le habló poco, pero fue muy claro.
Le dijo que debía presentarse en un lugar y que le darían instrucciones, que no se preocupara porque tendría que cumplir sus labores de enfermera, y con esa excusa se infiltraría en algunos bandos algo problemáticos de la resistencia turca.
Azize no comprendió demasiado lo que le pedían, pero sintió que era capaz de cualquier cosa con tal de ayudar y recuperar a Cevdet…
Volvió a su casa dispuesta a preparar las cosas para irse y hablar con su madre…
La encontró sentada en el sillón, algo triste…
-Madre… tengo que hablar con usted de algo importante…
-Dime, querida…- dijo la mujer tratando de concentrarse en lo que su nuera le decía.
-Necesito pedirle que cuide a los niños…
-Azize… - dijo la mujer algo confundida.
-Escuche… ¿recuerda que el otro día tuve que irme por cuestiones del hospital?
-Sí, sí…
-Bien… usted sabe que soy la encargada de las enfermeras…
-La jefa...
-Así es… tengo que ir a verificar unos medicamentos a otra ciudad… tardaré unos días y me darán dinero extra por hacerlo… usted sabe que es necesario…
-Por supuesto hija, no te hagas problema, yo cuidaré a los niños… tú ve tranquila que aquí estará todo bien…- dijo y aceptó el abrazo de su nuera que la tomó entre sus brazos y dejó escapar algunas lágrimas...
Azize lloró un rato con ella, sus razones eran distintas, ella se apenaba por su suegra y además estaba algo nerviosa por no haber tenido noticias reales de Cevdet… se suponía que lo iban a rastrear y que los planes cambiarían, que no lo harían pasar por muerto, sin embargo, eso sí había sucedido y ella no terminaba de entenderlo…
Al día siguiente, luego de dormir poco y nada porque estaba algo inquieta y nerviosa, se dirigió al punto de encuentro, habló con un contacto y allí tomó un tren hacia la ciudad que le habían indicado.
El lugar era lindo, ella nunca había estado allí y a pesar de ser más pequeño que Salónica, Azize admiró su belleza y su sencillez…
Se dirigió a presentarse al hospital como le habían pedido, pero en el camino alguien se le acercó y cuando quiso acordar, le pusieron un trapo en la cara que olía raro… cloroformo… y de pronto… todo negro…
Se despertó tiempo después con un sabor raro en la boca, estaba en un lugar en penumbras y sentía que le dolía cada músculo en su cuerpo. Inspiró hondo y se tocó el vientre mientras rogaba que su hijo estuviera bien… sabía que si Cevdet la viera le estaría diciendo que él tenía razón…
Se puso de pie y se sintió mejor, seguramente la posición la había hecho entumecer los músculos…
La puerta de la habitación en donde se encontraba se abrió y una mujer de aspecto sucio y antipático entró…
-Enfermera Ayse…
-¿Sí?- dijo Azize respondiendo a su nombre en clave.
-Señora… disculpe la forma en que la trajimos…- dijo y Azize sonrió dándose cuenta que era solo el aspecto de la mujer lo que no le gustaba.
-No se preocupe… dígame en qué puedo ayudarla…
-Se nos dijo que usted es la mejor cuidando enfermos…
-Bueno, eso dicen…- dijo Azize y asintió.
-Tenemos algunos prisioneros y también algunos aliados para que los atienda… hay varios con heridas de bala…
-Bien… vamos a verlos…- dijo Azize y la siguió por un laberinto de pasillos…
La mujer la condujo a una habitación en la que descansaban, en camas improvisadas algunos hombres, todos se quejaban pero algunos estaban en peores condiciones que otros…
-Estos son los soldados aliados… los atenderá primero…- dijo y Azize se dispuso a atenderlos…
Hizo todo lo que pudo y terminó agotada. Algunos requerían cuidados especiales y ella dejó todo en orden.
Luego trató a los prisioneros y se sintió afectada porque uno de ellos murió antes de que pudiera verlo…
Terminó su trabajo casi al anochecer… se moría de hambre y solo había tomado un poco de agua en un descanso que le habían otorgado hacía horas…
-Enfermera Ayse… estamos agradecidos con su trabajo… la llevaré a ver a nuestro comandante… él quiere agradecerle en persona…
-¿Su comandante? Yo creí que me liberarían…
-Usted no está cautiva, enfermera… la trajimos así porque no queríamos que supiera donde estamos… por eso me disculpé cuando la fui a buscar…
-Sin embargo, me trajeron a la fuerza… ¿Y si me hubiera negado a ayudarlos?
-Sabemos que usted se dedica a esto… igualmente la decisión de llevarla hasta el hospital no es mía sino del comandante… venga por aquí…
Azize volvió a seguirla a través de varias puertas y pasillos y la mujer golpeó respetuosamente la puerta de lo que ella supo que era el despacho del comandante y entró sin esperar que le diera acceso…
-Señor… aquí le traigo a la enfermera Ayse…- dijo al entrar y Azize bajó la vista, de repente tuvo miedo de que ese hombre la obligara a quedarse allí para siempre y no volviera a ver a su madre, ni a sus hijos, e incluso a Cevdet…
Se produjo un silencio incómodo y cuando escuchó la puerta se dio cuenta de que la mujer se había ido y entonces Azize levantó la vista para mirarlo, y abrió la boca sin poder comprenderlo…
Sus ojos se perdieron en los azules de Cevdet unos instantes…
-¿Azize? - dijo él casi sin voz y ella sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.
-Cevdet…- dijo y se quedó paralizada.
Cevdet rodeó su escritorio y se acercó a ella casi con miedo… no entendía nada de lo que pasaba…
-¿Qué estás haciendo aquí? - dijo en voz bajísima pero llena de preocupación.
-Me… me enviaron a esta misión…- dijo ella en el mismo tono, mientras lloraba.
-¿Qué misión? No era lo que habíamos quedado…- dijo él enojado.
-Lo siento… no voy a pedirte perdón por cuidar a mi familia…
-Claramente no te importa tu familia ni yo… ni nadie…
-Cevdet…
-Dime Capitán aquí…- dijo con enojo- ¿qué voy a hacer contigo?
-Abrazarme… necesito un abrazo tuyo…
-No puedo abrazarte, maldición…- dijo con las manos en su espalda, evitándose la tentación de tomarla entre sus brazos.
-Cevdet… Capitán…- dijo y se perdió en sus ojos, estaban tan cerca que casi no podía aguantar la tentación de arrojarse en sus brazos- ¿cómo sigue esto?
-Tendrás que quedarte un par de días… lo siento… esa era la idea…
-Está bien…- dijo y se mordió el labio- ahora no tengo miedo, sé que tú estás aquí…
-Estás loca…- le dijo y se inclinó rozando sus labios con los de ella- levemente…
-Te amo… si eso es locura… estoy totalmente loca…- le dijo con una sonrisa.
Cevdet hizo que la llevaran a una habitación para que se sintiera más cómoda, y ordenó que le dieran de comer…
Azize se repuso y se quedó un rato descansando. No sabía si era porque había vuelto a ver a Cevdet pero se sentía renovada…
Le dijeron que se quedara allí en espera de que alguien la necesitara y se quedó medio dormida…
Un soldado que no debía tener más de 15 años se deshizo en disculpas por molestarla y le dijo que el Capitán quería verla porque se sentía mal…
Ella se levantó de golpe y tomó sus cosas para ir a verlo. Esperaba que no fuera algo grave…
El soldado le indicó la puerta de la habitación de Cevdet y ella golpeó y entró. Todo estaba a oscuras y le costó no chocarse con nada cuando avanzó, buscándolo.
Vio que un fósforo encendía un farol y se encontró con los ojos de él…
-Cevdet… ¿qué pasó? ¿te sientes mal? - le preguntó y él colocó una mano sobre su boca.
-Capitán… por favor dime Capitán…- le dijo y ella asintió, entonces él la soltó.
-Quería verte…- dijo él y se acercó a ella. Azize retrocedió inconscientemente hasta que se encontró con la pared.
-Bien…- dijo ella algo incómoda con su cercanía, quería abrazarlo, pero sabía que no debía hacerlo y cuanto más cerca estaba más difícil era controlarse.
Cevdet miró sus labios y puso una mano a cada lado de ella. Su boca se adueñó de la de ella mientras sus cuerpos se fundían en un abrazo, aunque la que lo abrazaba era ella, él no la había tocado con nada más que sus labios.
Azize jadeó placenteramente cuando sintió el roce de él a la altura de su pelvis.
-¿Por qué me haces esto, Azize? - le dijo al oído y entonces sus manos se entrelazaron en su cabello mientras ahondaba el beso y ella lo atraía a su cuerpo, ansiosa por sentirlo…
-Capitán…- le dijo ella ahora en su oído cuando él comenzó a besar su cuello y a quitarle la ropa.
La intensidad de él los mantuvo contra la pared y luego de que él se cansara de besar sus labios, su cuello y por último su piel ahora al descubierto, Azize vio como él ponía llave a la puerta para luego llevarla a su cama…
Cevdet se quitó la ropa y ella lo observó tratando de controlarse un poco, quizá las hormonas también la afectaban…
Él la cubrió con su cuerpo cuando estuvo completamente desnudo y ella saboreó la sensación de sentirlo en ella, casi inmediatamente…
-Mi vida…- le dijo mientras se movía contra ella tratando de no ser brusco- pensé que no volvería a tenerte en mis brazos… que no volvería a verte, ni a besar tus labios…
-¿Acaso no te diste cuenta de que yo no lo permitiría? - le dijo ella entre besos y luego de un rato ambos se abrazaron plácidamente luego de haber compartido el máximo placer…
-Me encantaría que te quedaras, pero debes irte… así nadie sospechará…
-Está bien…- dijo ella y se posicionó sobre él, disfrutando de ese contacto tan íntimo.
-Debo sacarte de aquí…-le dijo acariciando su cabello y luego besó sus labios con ternura y acarició y besó su vientre mientras ella intentaba vestirse.
-Te amo…- le dijo ella antes de irse y él se vistió de inmediato mientras la veía salir…
Azize salió, asintió a uno de los soldados que pasaba por allí haciendo sus rondas y cuando le dio la espalda se mordió el labio, todavía no podía creer que había vuelto a estar en brazos de su Cevdet…
Bueno, espero que les siga gustando! Nos vemos en el próximo capítulo de esta historia!
