"Ayudando a Midoriya"

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Los rostros de ambos chicos se miraron con preocupación asentados en sus ojos, sus gestos de inmensa ira se fueron mutando a un estado de intenso pánico. Un pánico que ninguno de los dos se podría imaginar.

Un mensaje de ayuda podía significar cualquier cosa, pero si provenía de Midoriya, iba en serio. El chico pecoso estaba en verdadero peligro.

Todoroki observó con pavor el celular donde venía plasmado el mensaje de ayuda, con nada de información, mas que aquellas simples palabras que denotaban un gran peso en ellas, pues si eso involucraba que Midoriya estaba en peligro, cualquiera podría ser la situación o el villano con quien probablemente se estaría enfrentando, imaginándose el punto exacto donde Midoriya de seguro luchaba para sobrevivir. Recuerdos sobre el enfrentamiento contra Stain le invadieron la cabeza.

—Debemos llamar a los demás— Pudo decir, sacando a Bakugou de sus cavilaciones, quien al oírlo lo miró en una mezcla de miedo y culpa.

—Qué te hace pensar que necesitamos ayuda?— Masculló inquieto.

Todoroki se quedó parado, extrañado con el comportamiento del chico explosivo, si hacía unos segundos parecía una bestia desatada.

Por qué ahora que Midoriya les había mandado un mensaje de ayuda se inquietaba a tal extremo que fuese notorio frente suyo?

Qué sucedía exactamente con él?

—Bakugou?— Quiso aplacar su tono.

—Estoy bien— Espetó crispado, a pesar de que en su rostro se veía culpa. —Qué esperas? Llama si quieres, tenemos que ayudar al nerd—

—Sí— Realizó las llamadas, en lo que los dos se fueron corriendo lejos de ahí. —Mandaremos una alerta a la escuela, necesitamos ayuda de los profesionales—

—Lo que sea— Murmuró siguiéndole el paso.

—Si estás indispuesto a—

—Cállate!— Interrumpió en un bufido. —Estoy perfecto—

—No parece— Negó. —A mi también me preocupa Midoriya— Comentó para confortar esa cara de miedo que cargaba Bakugou. Un miedo que sabía que él nunca se admitiría, siendo el orgulloso hombre que era, no provendrían palabras que relevaran su actual estado.

Su pelea estuvo intensa, se dijeron las cosas que se habían guardado, se golpearon, se lanzaron por la calle, pero sobre todo, admitieron su amor por Midoriya a cuestas de todo.


Llegando a la escuela, fueron interrogados por el profesor Aizawa, quien lució extrañado al verlos a los dos arribar a la escuela en el período vacacional. Le hicieron saber sobre el mensaje de ayuda proveniente de Midoriya y que le pidieron ayuda a los otros en caso de que quisieran apoyarlos.

—Ya veo…— Fueron las palabras estoicas del profesor Aizawa, y con su cara adormilada, no dudó en reclutar a los maestros que no se habían ido de vacaciones. —La única condición que les impongo es que se pongan sus trajes si quieren venir— Les notificó poniéndose serio. —Porque son estudiantes, pero más que nada, futuros héroes, y si haremos una intervención para apoyar a un héroe que está solo pidiendo ayuda, nosotros se la brindaremos—

Ellos asintieron y se fueron a poner sus trajes.

Los demás no tardaron en llegar, y sucesivamente se fueron a poner sus trajes, bastante dispuestos en ir a ayudar al compañero más querido del salón.

Kirishima fue a lado de Bakugou, mirándolo no del todo convencido con su callado comportamiento; de la misma manera, para él fue rarísimo que Bakugou no emitiera palabra alguna desde que llegaron a la escuela.

No era normal en alguien tan ruidoso como él.

Quizás le estaba afectando más que a nadie del grupo, y puede ser por lo que hizo en la ocasión del día anterior, pero también porque él suponía que los sentimientos que albergaba por Midoriya eran tales que superaban con creces los suyos.

Cuando se hubo puesto su traje, Uraraka y Iida se acercaron a él con gesto preocupado.

—Deku te habló?— Dijo Uraraka con pánico reflejado claramente en su rostro. Él se limitó asentir, estoico. —Pero, qué sucedió exactamente?—

—Sí, qué fue lo que pasó?— Irrumpió Iida.

—No sé— Se inmutó a decir, impotente de poder tener todas las respuestas a sus preguntas, pero él ni siquiera tenía las respuestas a las suyas propias.

Su vana respuesta no pareció satisfacerlos en absoluto, pero qué otra cosa podía hacer Todoroki si él desconocía el resto de la situación?

Kirishima los aproximó junto con Kaminari, Sero y Bakugou, quien estaba detrás de ellos con el gesto seco de todo.

Todoroki enarcó una ceja en sospecha.

—Qué pasa con Midoriya?— Cuestionó Kirishima.

—Desconocemos la situación— Intervino Iida en rectitud. —No sabemos exactamente lo que sucedió, o si Midoriya sigue en peligro—

—Cómo es posible que no sepan?— Exclamó Kirishima, consternado. —Nos reclutaron por algo—

—Calmado bro— Se metió Kaminari, poniéndole una mano en el hombro a Kirishima.

—Es que Midoriya es tan indefenso— Repuso Kirishima, agitando las manos de impotencia. —Dejarlo solo es cruel!—

—Lo sé— Chilló Uraraka con desesperación.

Antes de que Todoroki dijera algo al respecto, le sonó el celular desde el pantalón del traje; el rostro se le congeló al ver el nombre de la persona que le llamaba: Midoriya.

—Quién es?— Corearon todos en sintonía.

—Midoriya— Admitió él, abriendo las orbes de sus ojos en incredulidad.

—Qué esperas? Contesta!— Gritó Iida.

Él atendió la llamada, sintiendo un nudo en la garganta carcomerle de antemano.

—Midoriya!—

—Ah— Lo oyó suspirar de alivio. —Todoroki-kun, dónde estás?—

—En la escuela— Respondió. —Dónde estás tu? Estás herido?—

—Estoy bien— Habló rápido, la voz sonándole temblorosa. —Estuve fuera de peligro, la que no salió ilesa fue mi madre, la hirieron—

—Cómo?— Soltó espantado.

—Y-yo voy para la escuela!— Concluyó casi gritando.

—Pero—

—Espero que Recovery girl ayude a mi madre— Se oía desesperado, pero que hacía su mejor esfuerzo por no gritar y llorar al mismo tiempo. —Llegaré pronto— Escuchó que la madre de Midoriya lloraba, justo cuando dijo eso, terminando por colgar la llamada de forma estrepitosa.

Todoroki se quedó pasmado, siendo observado por sus amigos y la mirada de Bakugou de la cual expresaba intensidad.

—Midoriya está bien— Habló serio. —Viene en camino para acá—

—Qué?— Espetó Kirishima. —Entonces, eso significa que está bien?—

—Que alivio!— Suspiró Uraraka, bajando su pecho con una mano colocada en el mismo.

—Pero, hirieron a su madre— Agregó.

—Cómo?!— Exclamó Iida.

—Midoriya estará destrozado— Dijo Kaminari, frotándose la frente, afligido.

Bakugou puso gesto de desesperación, empuñando las manos con fuerza, respirando con frecuencia.

Y como si el universo estuviera en sintonía con su estado de ánimo, comenzó a llover a cántaros. Gotas de lluvia agolpándose en las ventanas, haciendo caminos de agua como pequeños riachuelos en el vidrio templado; algo del frío pudo adentrarse desde las pequeñas ventanas abiertas, acondicionando la sala de espera, donde todos aguardaban impacientes a la llegada de Midoriya.

Todoroki recorría de un extremo a otro la entrada de la sala, cavilando casi de manera obsesiva sobre qué pasó con Midoriya. Quién fue el villano que se atrevió a atacarlo a él y a su madre, cuando él no estaba en condiciones para un enfrentamiento?

Alguien muy astuto.

Alguien lo suficientemente astuto e inteligente para conocer que el chico de cabellos rizados estaba triste, es decir, vulnerable a los ataques, a los pensamientos negativos, al descuido de su persona, etc.

Sea quien fuera aquel villano, supo que Midoriya se hallaba débil, sufriendo.


La puerta se abrió de golpe a los veinte minutos que habló con Midoriya, revelando a un Midoriya exhausto, con una cortada de tajo en la frente, donde un camino de sangre recorría su lado derecho del rostro. Él cargaba a su madre con extremo cuidado, entreviendo la voluntad de su carácter al proteger a su madre.

—Midoriya!— Gritaron en unísono.

El aludido, respiraba por la boca.

—¡Llévenme con Recovery girl!— Pidió agitado. —¡Mi madre… mi madre está herida!— Expresó devastado.

La madre de Midoriya, lucía pálida, con una herida en el vientre, puesto a que la sangre salían en abundancia desde allí; ella se aferraba del pecho de su hijo, sollozando del dolor y la desesperación de permanecer a su lado.

—Por favor, ayúdenme— Suplicó, tambaleándose.

Los más grandes del salón 1A trajeron una camilla, donde Midoriya depositó a su madre con cuidado, tomando con firmeza su mano entre sus manos.

—Estarás bien— Aseguró en una exhalación.

—Izu-Izuku— Murmuró su madre débilmente, asintiendo con una sonrisa esperanzadora.

Todoroki se acercó a Midoriya, al igual que sus dos amigos, siendo figuras de apoyo para el pobre aprendiz de héroe, quien no paraba de sufrir tragedias seguidas.

—Todoroki— Midoriya llamó , indicándole que lo acompañara. Él accedió, notificándole a Iida y Uraraka que se quedaran esperando en la sala de espera, pues Midoriya quería decirle algunas cosas previas.

Una vez, llevando a su madre a la clínica de Recovery Girl, y que Midoriya tomara la mano de su madre en las suyas, asegurándole que ella estará bien, sin importar lo que suceda.

—Izuku— Asintió su madre, antes de quedarse dormida por la anestesia.

—Cuando despiertes, todo habrá acabado— Declaró Midoriya, tratando de mantener la calma. Le dio un apretón a la mano de su madre y con una mirada empañada de lágrimas acumuladas en sus ojos, se entregó solemnemente al llanto, desplomándose en el suelo, cayendo de rodillas, ocultando su rostro con ambas manos.

—Midoriya— Todoroki se hincó a su lado, rodeándolo del brazo hasta acomodar su cabeza sobre su pecho. —Me contarás lo que pasó?— Asintió temblando. —Primero, necesitas curarte la herida que tienes en la frente, podría infectarse— Midoriya puso una mano en su boca, callándolo. Él abrió los ojos en sorpresa.

Todoroki frunció las cejas, confundido.

—Es un rasguño— Afirmó, respirando hondo y profundo. —N-no necesito curarme— Despegó la mano de su boca, llevándosela para limpiar las lágrimas que caían como suaves caricias sobre sus mejillas, recorriendo los pómulos sonrosados del chico.

—Midoriya, por favor explícame lo que sucedió— Todoroki pidió amable, sintiéndose impotente al no haber podido ser de ayuda; añadiéndole que la sensación de verlo soportar todo solo, era insostenible.

Midoriya inhaló hondo, colocando una mano en su pecho, cerrando los ojos.

—Cuando llegué a mi casa— Empezó despacio. —Saludé a mi madre, luego fui al baño, pero cuando fui allí al abrir la manija del zinc— Hizo la demostración de abrir la manija de la llave. —Se escuchó un ruido, muy similar al de un temblor, solo que en este caso no fue un temblor, sino salió un monstruo viscoso del zinc— Sus lagrimosos ojos se abrieron en terror, su pequeño cuerpo tembló escurridizo, y se apegó a su pecho en instinto de querer ser protegido su parte. —Me atacó primero, pero después al esquivarlo por la sala, le grité a mi madre que saliera de la casa, sin embargo, ella quiso quedarse a mi lado— Sus ojos se cristalizaron, aunque esta vez, no estallaron en llanto. —Ella me protegió de morir en el momento en que me distraje diciéndole que huyera, ella me empujó y…y…— Se atragantó, soltando un sollozo ahogado de su garganta. —Recibió el golpe por mi culpa!— Midoriya lo abrazó, ocultando su rostro en su pecho; su entero cuerpo vibrando.

—No es tu culpa—

—Sí, lo es— Lo negó arrepentido. —Si tan sólo yo no me hubiera distraído, nada de esto hubiera pasado—

—Midoriya, las cosas suceden por algo— Aconsejó Todoroki, acariciando su cabello entre sus dedos. —Tu madre definitivamente estará bien—

—Yo sé que pude haber hecho más!— Expresó culpable, negando con la cabeza desde su pecho, apretando su firme agarre, a esto Todoroki devolvió el gesto con mayor fuerza, disfrutando la cercanía del cuerpo de Midoriya.

—No te culpes, por favor— Dijo él casi en un susurro. —Ya pasó—

Dicho eso, Midoriya se alejó lentamente del abrazo que compartían, y secándose las lágrimas con el dorso de sus manos, respiraba entrecortado, recuperando su respiración tranquila.

Al poco rato de calmarse, un cambio en la expresión de Midoriya, le mandó un escalofrío recorriéndole toda la espina dorsal.

Esa expresión significaba que Midoriya estaba armando un plan, un plan que para bien o para mal, lo estaba armando.

—No estás planeando una venganza, verdad?— Preguntó con pavor, pensando lo peor.

—Qué?— Alzó la vista. —No!— Dijo al realizar la pregunta que él formuló.

—No te hace bien maquinar tantas cosas a la vez—Aconsejó, clavando ambas manos sobre sus hombros, presionando un poquito. —Acabas de ver a tu madre herida, Bakugou te rompió el corazón, no estás en condiciones para un enfrentamiento, Midoriya—

—Lo sé— Asintió él. El brillo de sus ojos comenzaba a avivarse, y eso no iba para un buen camino. —El villano tiene cierta similitud con el monstruo del limo, sólo que la única diferencia es que es mucho mayor y su capacidad de ataque es aún peor y más agresiva que él— Puso su característico ceño pensativo.

Oh no… esto no era bueno tanto para él, como para la madre de Midoriya, como para nadie del grupo.

—Él me desafió— Reveló en pleno análisis. —Y yo acepté su desafío, porque nadie lastima a mi madre— Empuñó una mano acercándola a su pecho, poniendo ese gesto determinado que estremecía el corazón de Todoroki. —Derrotemos a ese villano, Todoroki-kun—

—Midoriya— Insistió inútilmente, pues ya él había tomado su decisión sin consultársela a nadie.

—Para eso, yo tengo un plan—

—Estás seguro de lo que haces?— Interrogó preocupado por el estado anímico en el que sometieron al pobre de Midoriya. Él no se merecía ninguna clase de sufrimiento, pues era la persona más amable y amigable del mundo. Hacerle daño significaba no tener empatía por ningún ser vivo.

Él asintió extremadamente decidido, haciendo un puño con ambas manos a la altura de sus hombros.

—Para que el plan funcione— Dijo en secreto. —Necesito que estés conmigo—

Midoriya era impulsivo para esta clase de situaciones, pero él aún más al aceptar permanecer a su lado.

Todoroki asintió.

—Siempre Midoriya—

Al ver esa sonrisa orgullosa llena de brillos alrededor de sus ojos, fue demoledor para él.

—Entonces— Se acercó en confidencia. —El plan es el siguiente…—

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P.D. Qué les ha parecido el capítulo? Intenso? Entretenido?

Cuál será el plan que Midoriya habrá formulado para enfrentarse al nuevo villano?