¡HOLA!
Ya estoy aquí... No desesperéis.
Como se va convirtiendo en costumbre, quiero dejar mención de algunos coments:
(invitada)CARY: Si, se que es una crueldad dejaros a Bella y a ti con la curiosidad... jajajaja! Pero aún tardará en saber. Va recopilando "rarezas", pero hasta que no pase "algo", no se acercará a la verdad.
.
ANNIE STEWART: Si Bella supiera que Edward puede escuchar sus pensamientos, moriría por una subida de sangre a las mejillas. Fue bonito que entre ella y Charlie se arreglaran las cosas, ambos se quieren mucho. Y siiii... por fin empieza la amistad con Alice, y siiii, sus consejos le "vendrán muy bien" en la cita... ;-)
.
SARAIPINEDA44: Me encantan tus "graciasssssssssssss"
.
ADRIU: Por estos tiempos de encierro y de inseguridad, me decidí a publicar esta historia. Tenía tres en proceso, pero la que me era más fácil cambiar y volver más "romántica y tierna" era esta. Para endulzar estos días tan amargos.
.
Y AHORA SÍ... EL CAPI DE LA "PRE-CITA"
.
CAPÍTULO 11
Había puesto el despertador pronto, para tener tiempo a arreglarme y darle margen a mi cara a despertar, pero no llegó a sonar ya que Charlie vino a despertarme muy emocionado.
- Vamos Bella… Hay que levantarse para tu cita. ¿No querrás retrasarte? - Mientras hablaba, fue abriendo las cortinas.
- Charlie… Parece que tuvieras tu la cita, en vez de yo… - Gruñí, tapándome la cara con el brazo.
- Ya de pequeña tenías ese mal despertar, y veo que se ha acentuado de mayor - rió, y yo le lancé un cojín. - Pero sigues igual de encantadora.
- Vale… te perdono. Por eso último que has dicho - le hice un mohín con la boca, amoroso.
- Emmet acaba de llegar - Abrí los ojos pasmada. - Ya le dije la semana pasada que por ahora no hacía falta que viniera, pero… solo conseguí ganarle un día - rió.
- ¡Vamos dormilona! - La voz del susodicho se filtró desde las escaleras - O subiré yo a sacarte de la cama… Luego dices que yo soy el oso… ¡Jajaja! - Rió; sus carcajadas resonaron por toda la casa.
- ¡voyyyy! - Gruñí.
Gracias a Emmet y sus tontadas, la mañana se me pasó más amena, ya que había supuesto que estaría echa un mar de nervios. Tanto me entretuvo, que tuve que darme más prisa en prepararme de la que había supuesto.
- Ahora tendré que ir a las carreras por tu culpa - lo acuse enseñándole mi dedo índice, acusador y acercándome a él.
Ambos nos quedamos mirando un segundo. Yo no le di importancia al gesto, al haberme acercado, pero para él tuvo otro significado, el cual yo no entendí. Me miró con una sonrisa agradecida, amorosa, fraternalmente hablando.
Como si el hecho de acercarme a él, fuese lo mejor que le hubiera pasado en su vida. Miré disimuladamente para Charlie, el cual contemplaba la escena igualmente emocionado.
¿Pero qué coño pasa? ¿Por qué no iba a acercarme a él? Ni que fuese un apestoso, un enfermo termi… nal. ¡Joder! ¿Será eso? ¿Tendrán algún tipo de enfermedad? Pero si fuese contagiosa, o algo, Charlie me hubiera advertido… ¡No te agobies, no te agobies!
- ¡Ay Emmet! - Suspiré, haciendo como que nada hubiera pasado.
.
Tras una hora de "chapa y pintura", estaba lista. O casi, ya que había guardado con tanto ahínco mis nuevas cosas, que ahora no encontraba mi bolso nuevo.
- Tengo una cosa para ti. - Charlie me sobresaltó, entrando en mi dormitorio. Estaba como loca buscando el bolso.
- Charlie no encuentro el bolso nuevo. - Bufé, agobiada.
- Ya se que te gusta mucho ese bolso, pero a lo mejor te gusta más este… - Charlie extendió sus manos, las cuales llevaba hacía atrás, escondidas.
De ellas sacó una caja de regalo. Yo lo miré con los ojos saliéndose de las órbitas.
Paré de mi ajetreada búsqueda y me acerqué, despacio.
Lo miré a los ojos, los cuales resplandecían.
- Quería darte una sorpresa hoy. Para que vayas aún más "bella" a tu cita… si eso es posible. - Ambos rodamos los ojos por su comentario.
Abrí la caja y de allí salió algo increíble: Un bolso de Yves Saint Laurent. De piel negra, mediano tirando a grande. De esos que parecen un porta todo, de asa larga para llevar cruzado o dejar caer hasta el muslo y por supuesto, con las iniciales "YSL" en dorado, resplandeciendo.
Lo saqué de la caja y lo contemplé embelesada.
Jamás había tenido algo así. Por supuesto, eso está lejos de los simples mortales. Pero ya no solo el dineral que cuesta, si no el detallazo tan tremendo.
Los ojos se me llenaron de lágrimas de forma automática y me lancé a abrazar a mi tío. El bolso y la caja cayeron al suelo, pero en ese momento no pudo importarme menos.
- ¡Oh, vaya! Mi dulce Bella… - Murmuró sobre mi cuello, mientras me abrazaba fuerte contra si. - Qué necesitada de atención, de cariño y… de todo, has estado - Yo asentí, mientras me sorbía los mocos como una niña - Y yo, aquí con tanto amor para darte… - Volví a asentir.
Estuvimos así un tiempo indeterminado, hasta que Charlie me movió separándome de él.
- Venga, has de rellenar este precioso bolso. Edward esta al llegar. - Asentí. - pero primero vete al baño y recomponte, - me guiñó un ojo cómplice.
Menos mal que llevaba máscara resistente al agua, sino, hubiera organizado un barrizal.
En un par de minutos estaba otra vez como nueva.
- Te he sacado los papeles de dentro. Así ahorras tiempo.
- Charlie… esto te ha costado una fortuna… y sé exactamente cuánto, porque lo miré en aquella tienda… - Callé de golpe. - ¿Te fijaste? - Asintió con la misma cara de un niño pequeño pillado en una travesura. - Pero… - Abrí los ojos, gesticulando, pasmada.
- Déjate ahora de regañinas… Cuando vuelvas, sigues. Ahora, acaba. Hay alguien que está esperándote abajo - Lo miré alarmada.
Y de pronto, me asusté. Me quedé allí parada, aterrorizada.
Charlie, que se dio cuenta de mi ataque de pánico, me acarició los brazos, y me habló suave.
- Lo pasarás muy bien. Edward es un caballero, de los que ya no quedan - Rodó los ojos - Pero si por algo te sintieras incómoda, él te traería de vuelta sin discusión. - Charlie clavó su mirada azul y profunda en mí, mandándome un mensaje. Pero era demasiado subliminal para que lo entendiera. - Tranquila, ya verás como todo sale genial. - sonrió.
Respiré varias veces y el raciocinio volvió a mí.
.
Charlie bajó las escaleras delante de mí, mientras yo tomaba mi abrigo. Entonces recordé las palabras de Alice:
"Ponte un bufandón"
Retrocedí y cambié la bufanda que llevaba por otra más grande. Me la coloqué al cuello, tapándolo, pero dejando ver que llevaba el pelo recogido.
- Ahí la tienes - Anunció mi llegada Charlie, como si fuese una princesa a punto de desposarse. Rodé los ojos, y me llegaron una suaves risas de Emmet, que estaba a un lado, observando toda la escena.
"Tendré bromas sobre esto, por el resto de mi vida"
Y ahí estaba él… Glorioso, se quedaba corto. Era una palabra insuficiente para describir a Edward ese día.
Llevaba un jersey de punto azul oscuro, que cerraba justo en la base del cuello, con una americana de lana en otro tipo de azul; sus piernas estaban envueltas en un pantalón de un género entre vaquero y tela, también en azul oscuro.
Esos tonos, perfectamente combinados entre si, tan oscuros, le daban a su rostro pálido un atractivo que resultaba asfixiante; te deslumbraba el mirarlo seguido, igual que si vieras una luz brillante.
Me quedé en el último escalón, anonadada.
"¡Dios mío! Está… ¡Ufff tremendo! Este hombre no puede ser real. Jamás había visto a alguien tan… guapísimo. Podría comérmelo entero… lamiéndolo despacio, degustando cada parte de ese cuerpazo… Con lo necesitada que estoy… Hace tanto tiempo que no tengo sexo, que creo que me he vuelto virgen otra vez…"
Edward giró la cara y emitió algo parecido a una pequeña tos; el gesto duró dos segundos, ya que se recompuso rápidamente y fijó su atención en mí, con una encantadora sonrisa en su rostro.
- Estás preciosa - Soltó tras casi un minuto observándome.
- Gracias… - me ruboricé - tu también estás muy guapo. - Sonreí de forma tímida.
"¡Joder! ¿Guapo? Guapo no… Ufff…"
- Si, los dos estáis muy guapos. Queda claro - Emmet se acercó, rompiendo el momento. Se lo agradecí internamente, ya que me había quedado sin palabras. - Son más de las 12 - Le alzó una ceja cómplice a su hermano.
- ¡Oh, si! Debemos irnos. - Edward dudó un segundo en qué hacer. Se movió hacía delante con intención de acercarse, retrocedió, pestañeó, alzó la mano, volvió a bajarla… Todo en segundos.
Emmet apretaba la boca, intentando no reírse.
Entonces pasó algo curioso:
Los hermanos hicieron contacto visual, se quedaron mirándose fijamente e hicieron pequeños gestos; de los que se hacen cuando hablas con alguien.
Ellos… estaban hablando entre ellos… ¿mentalmente?
Todo transcurrió en cuestión de 5 segundos, pero yo estaba tan, tan pendiente de Edward, que no se me pasaba nada.
Además, por mucho que intentaba evitarlo, mi vena "curiosa" estaba en alza, ya que había demasiadas cosas raras con los Cullen, como para pasar desapercibidas.
Edward entonces se movió, como iba a hacer en un primer momento, hacía mí. Alzó las manos, decidido.
Con una señaló la puerta y la otra la apoyó en mi baja espalda; la cual me ocasionó un más que gustoso cosquilleo.
"Ummm… Qué bien se siente esa mano… Se sentiría mejor en otros sitios… ¡Joder Bella, contrólate! ¿Notará él también ese cosquilleo?"
- ¿Vamos? - Su mirada destellaba, cargada de emoción. Asentí.
- Hasta luego chicos - Me despedí. - Te dejo en buenas manos - Les dediqué a ambos una agradable sonrisa.
- Pasarlo bien - Contestó Charlie totalmente ilusionado.
"¿No se supone que los "padres" están rabiosos cuando sus hijas tienen citas? Charlie es raro hasta para eso… Pero lo que parece es que está así de contento porque la cita es con Edward, en concreto…"
- Ser buenos… - El tono de Emmet no dejaba lugar a dudas de su "picardía" escondida en esa sencilla frase. No puede evitar rodar los ojos.
.
Edward me abrió la puerta del coche, como un auténtico caballero. Tal como lo describiera Charlie.
Al ir detrás de mí, tuvo que acercarse, más bien pegarse contra mi espalda para llegar a la manilla del coche antes que yo, y casi me desmayo en cuanto sentí su pecho apretarse contra mi.
- Disculpa - Se excusó.
Yo me giré con la intención de hacerle un gesto de "no pasa nada" y él también se giró en mi dirección, por lo tanto… Nuestras caras se juntaron; mucho. Muchísimo.
Decir que pude saborear su aliento, aunque muy poético, fue exactamente lo que pasó.
Ambos nos quedamos tan impresionados por ese acercamiento fortuito, que nos mantuvimos quietos, mirándonos durante unos segundos.
Segundos que fueron extremadamente intensos.
"Si la cita empieza así… No quiero imaginar como podría acabar…" Pensé con tono pícaro.
Sus ojos brillaron; como un destello y fue tan intenso para mí, que tuve que bajar la cabeza.
"Me deslumbra… Es tan fuerte que no consigo controlarlo. Me perturba"
Según pensé eso, Edward se movió; despacio. Rompiendo ese "embrujo".
Yo, como unida a él, también me moví, haciendo la separación entre nosotros casi hasta dolorosa.
Me abrió, por fin, la puerta del coche, y al fin entré.
Mientras él daba la vuelta, respiré varias veces, intentando serenarme.
.
.
Si... lo sé... Soy perversa por dejar el capi asi...
Para el siguiente, comienza la cita. Y os digo desde ya, que va a ser muy intensa.
Cuántos más reviews reciba, más prisa me doy por subirlo... jajajajaja! A ver si así, os animais un poco a dejar unas palabras.
BESOSSSSSSS!
