Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, bueno, es el primer viernes de un nuevo mes, y uno muy especial, porque es el cumpleaños de mi progenitora 💖 ya sé que muchos dirán que no les importa, pero en fin, quería compartirlo 🙈 y que sepan que es la razón por la que subo capítulo tan temprano, porque no sé a qué hora me desocupe, bien, pues aquí está otro capítulo, y espero que siga siendo de su agrado, muchas gracias por todo el apoyo que me brindan, significa mucho para mí, así que sin más, les dejaré leer el capítulo (digo, si es que leyeron esto).
Mrs Malfoy: Hola, algunas personas suelen ser crueles por diversión, muchas realmente, no miden la delgada línea entre "molestar por ser divertido" y ser cruel, pensando que realmente están siendo graciosos, muchas gracias por tu review.
Nos leemos el próximo viernes. 💖
Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.✨
No hubo respuesta, el chico se quedó de pie, observándola con esa mirada y gesto indescifrable, tan típico en su familia, así que rogó porque cuando despertara, no recordara esa proposición tan estúpida, era obvio que él sólo había hecho esa pregunta porque creyó que moriría, pero de tener una vida por delante —la cuál ahora tendría— no hubiese formulado.
Una pequeña gota de esperanza fluía en ella, y supo que su rostro, su lenguaje corporal, lo demostraba, aun así, él no contestaba, apretó sus manos un poco más, haciendo que ella sonriera.
—No, Lily.
Un escalofrío la recorrió por completo, y aunque le costó demasiado, contuvo el llanto, la decepción la camufló con una sonrisa comprensiva y asintió.
—Tienes que irte –soltó Rose, a espaldas de Lily –ha sido un placer tenerte aquí, pero, adiós –el sonido de un chasquido de dedos fue lo último que Lily escuchó.
En momento, sostenía las manos de su novio, y al otro, sintió un golpe espantoso en la espalda, escuchó las voces preocupadas de sus padres y sus hermanos, y las manos gentiles de alguien sostenerla.
— ¿Todo bien? ¿Pudiste dar con él?
—Sí –sonrió –todo bien, al parecer, despertará pronto, o eso quiero creer.
—Gracias por hacer esto, Lily –murmuró Draco Malfoy.
—No tiene nada que agradecer, señor Malfoy, amo a su hijo, después de todo, y no creo que eso cambie, al menos no pronto –intentó bromear.
Observó al chico, recostado en la cama, aún inconsciente, les sonrió a los presentes y se disculpó diciendo que iría al baño, nadie dijo nada, así que salió en un andar calmado.
Observó su rostro en el espejo, se sentía decepcionada, y tonta, sobretodo lo último ¿cómo fue tan estúpida para proponerle matrimonio? él jamás había hablado de eso, no que pudiese recordar, aun sonaba en su mente la gran lista que éste tenía, y si ni siquiera vivían juntos ¿qué le hacía pensar que él quería casarse con ella?
Se lavó las manos, se mojó el rostro para quitar esa expresión y volver con los demás, se detuvo en la puerta, cuando se encontró con su hermano James, esperando por ella con brazos cruzados.
—Dime ¿qué es lo que te tiene así? ¿Realmente todo va bien con Scorpius? –avanzó hasta ella.
—Todo bien con él, James –soltó en tono cansado.
—De acuerdo ¿y contigo? –avanzó hasta ella.
—Todo perfecto ¿por qué? –frunció el cejo.
—Lily, te conozco, sé que algo no anda bien contigo ¿qué pasó ahí?
—Le propuse matrimonio a Scorpius.
— ¿Y ya te arrepentiste tan pronto? –soltó divertido.
—Él dijo que no.
Los ojos avellanas de James se hicieron más comprensivos, extendió los brazos, y ella lo abrazó tan fuerte como podía, se quedaron así, hasta que se sintió un poco más tranquila.
—Oye ¿sabes dónde trabaja Rose?
—Sí ¿por?
—Necesito que me lleves ahí, y me dejes.
—No voy a dejarte sola, no con Sebastian rondándote.
—Lo que tengo que tratar con Rose, no es algo tranquilo, haré un alboroto, y si no quieres avergonzarte…
—Lily, he sido tu hermano demasiado tiempo, ya no sé lo que es avergonzarme –ella sonrió divertida.
—X—
Rose Weasley estaba bastante ocupada en su trabajo, no tenía tiempo para nada, pero ahí estaba siendo interrumpida por un suave y tierno carraspeo, observó a su prima, tranquila, como siempre, con ese aire dulce y tierno.
—Hola, Lily, no tengo tiempo ¿podemos vernos en otro momento?
—Ah, no tomará mucho tiempo, Rosie –soltó alegre.
—Bien, entonces, dime.
Las manos de Lily se posaron en el escritorio, un segundo después, todos los papeles sobre este, volaron por los aires, para comenzar a incendiarse, solamente los papeles.
— ¡Pero qué demonios estás haciendo, Lily Luna! –chilló colérica, saliendo detrás de su escritorio hasta su prima.
—Esto es lo menos que mereces –soltó Lily, en un tono más enérgico, perdiendo toda simpatía, sus ojos brillando en decepción pura.
—No comprendo lo que quieres decir ¿puedes ser más específica? ¿Qué diablos te hice para que vengas a mi trabajo a comportarte como una maldita loca?
—A mí, claramente nada –avanzó hasta su prima –pero sé lo que le hiciste a Scorpius, y créeme, que eso…
—Ah, ya veo –sonrió –es tan poco hombre que tuvo que enviarte a ti, a enfrentar sus problemas –negó –éramos niños, que lo supere.
—No –negó la joven –él claramente era un niño, tú, por el contrario, eras algo peor que un monstruo, por el contrario, tú pareces la hija de Voldemort, porque careces de…
La tomó desprevenida por completo, la bofetada que Rose le había dado había sido bastante fuerte, los ojos olivo de Lily se llenaron de una ira que no podía contener, así que fue hasta su prima, y le soltó un golpe, después otro, antes de que la otra chica la esquivara.
Había un viejo dicho muggle que decía, quien pega primero, pega dos veces, y fue lo único que Lily logró, porque cuando menos se dio cuenta, tenía a Rose a horcajadas sobre ella, golpeándola, hasta que logró sujetar su cabello, para quitarla de encima, pero aun así, el triunfo no le duró mucho, un puñetazo a la boca del estómago y otro al costado la sofocaron de inmediato.
— ¡Es que se han vuelto locas! –exclamó James.
—Tu hermana que vino aquí, a agredirme, no comencé yo.
— ¡Tú me abofeteaste primero! –soltó Lily, a como pudo.
— ¡Dijiste que soy hija de Voldemort, maldita loca!
Intentó ir de nuevo hasta su prima para golpearla, pero James la sujetó de la cintura, alejándola de su hermana, observó a ambas con desaprobación, lo siguiente que las mujeres enfocaron, fue a la ministro de magia, Hermione Weasley, cruzada de brazos, observando el escándalo de su hija y sobrina.
—Puedo explicarlo –soltó rápidamente Rose –por favor, ministra…
—Rose, Lily, mi oficina ahora mismo.
—No –soltó la hija menor de los Potter, observando el gran público que tenía presenciando eso.
—Estás desobedeciendo una orden de la ministra –soltó Hermione.
—Ya lo sé, pero, quiero que sepan todos, la razón por la que vine aquí, a comportarme "como una loca" –negó –tu hija, junto con sus compañeros en el colegio, humillaron a Scorpius Malfoy.
La mirada de Hermione Weasley se posó en su hija, que seguía enfadada, con el cabello completamente alborotado, pero no se inmutó por la actitud de su madre.
—Eran unos niños, Lily, deberías dejarlo en el pasado.
—Ah, claro ¿dejar en el pasado? –Negó –encerró a Scorpius en el que solía ser el despacho del profesor Snape, hizo que sus amigos lo golpearan, después ella se unió, le dijo que su madre era un inferí –la voz se le quebró –y no conforme con eso, le dijo que había sido su culpa, que él había matado a su propia madre, que lo había escuchado de ti.
La gente detrás de Hermione comenzó a susurrar al respecto, la castaña bajó la mirada un instante y después observó a su hija.
—Entonces es cierto –negó Lily –supongo que también le dijiste que Astoria Malfoy procreó con Voldemort a Scorpius ¿no es así? –Bufó –supongo que esa crueldad salió de tu boca, tía ¿o ministra?
—Era un asunto confidencial –soltó Hermione.
—Lo dudo –soltó mezquina Lily –cuando tú y papá tratan cosas confidenciales, no lo hacen donde alguno de nosotros podamos escuchar, lo dijiste con toda la intención, tía.
La pelirroja avanzó hasta Hermione, con una mueca de decepción aún más grande, negó y apretó las manos en puños, golpear a la ministro de magia la llevaría a Azkaban.
—Felicidades, hiciste la vida de un niño inocente un infierno, hiciste que tu hija –se mordió el labio, conteniendo el llanto –te vengaste muy bien de los Malfoy por llamarte Sangre Sucia durante años, desgraciadamente, quebraste el alma de un niño pequeño, que no tenía la culpa de nada.
—Lily –intentó la mujer.
—Ya, no importa –se burló –la familia de mi madre jamás ha tenido esa clase de prejuicios, te aceptó en su casa, en su familia, y tú, eres igual o peor que los Black, que lástima ser tu sobrina.
—Lily –la reprendió James.
—Ya, a la mierda.
La mano de Lily se estampó en la mejilla de su tía, se abrió paso entre la gente y salió con un montón de sentimientos encontrados, James soltó a su prima, y salió corriendo detrás de su hermanita, de haber sabido que haría tremendo escándalo, le había aconsejado hacer eso de otra manera; bueno, él no estaba muy seguro de como hubiese actuado si alguien le hubiese hecho algo así a Elisheva.
—M—
Ginny Potter avanzó rápido hasta su hija en cuanto la vio entrar a la habitación de hospital, Draco Malfoy borró la sonrisa, para colocar su mueca impermeable.
—Cariño ¿qué pasó?
—Lily se agarró a golpes con Rose –informó James –hubiese sido entretenido, si no estuviesen como locas las dos.
La mirada castaña de Ginny se posó en su hijo, con una clara advertencia, de que una broma más, y las pagaría, así que el varón se quedó callado, avanzando a una esquina del lugar, mirando los cuadros.
—Nunca he tenido esa clase de problemas contigo, Lily, y ahora que eres una adulta…
—Lo lamento, mamá, pero no podía quedarme calmada, alguien tenía que hacer algo al respecto –soltó decidida –y sé que Scorpius es demasiado caballero como para golpear a una mujer.
La información hizo que Draco tomara interés en aquello, así que a Lily no le quedó de otra más que informar al hombre de lo que le había pasado a su hijo.
—M—
La joven había vuelto al trabajo, obligada por sus padres y el señor Malfoy, Scorpius no había mostrado ningún cambio, y por mucho que quisiera permanecer junto a él, no podía.
—Ya vi que amas tanto el trabajo que no te asomas a la algarabía –se burló Albus, avanzando hasta su escritorio.
—No es que lo ame –se encogió de hombros –pero el trabajo siempre ha sido mi salvavidas, bueno más o menos –sonrió.
—Lo sé, cuando comenzaste a salir con él, no necesitabas más ¿no es cierto? –sonrió.
—No sé qué va a ser de mí si no despierta –soltó desesperada –Albus –negó –dime ¿realmente crees que conviví con él en su subconsciente?
—Sí, hay posibilidades ¿qué pasó ahí que te tiene así?
—Le propuse matrimonio –se encogió de hombros.
—Debió ser el hombre más feliz, no sé porque no despertó en cuanto terminaste la pregunta.
—Quizá porque me dijo que no –suspiró –dime ¿qué demonios pasa afuera? –se quejó con todo el alboroto.
—Bueno…
Su hermano no alcanzó a informarle, antes de que todos los flashes la cegaran, ni siquiera se giró, sólo oía un alboroto, pero no entendía ni veía nada, se agachó un poco, fue manera de que pudo recuperar la vista.
—Señorita Potter ¿qué tiene que decir sobre la renuncia de su tía Hermione Weasley de su puesto de ministra?
—Lily, Lily ¿esta fue una estrategia para que su padre fuese considerado para el puesto?
Todo aquello era un caos, se puso de pie, salió detrás de su escritorio y avanzó hasta la puerta, sin prestar atención a las preguntas que le hacían.
Draco Malfoy estaba de pie en el atrio de ministerio, así que Lily se acercó a él, aunque los reporteros la seguían, no les prestó atención, se quedó junto al hombre.
—Dígame ¿me he perdido de algo? –lo cuestionó.
—Su tía renunció esta mañana, todos suponen que su padre será el siguiente ministro ¿algo más? –la observó.
—Ah, algo que me interese.
—Scorpius aún no reacciona –se giró hacia la fuente.
—Pero ¿no se supone que tendría que estar mejor ahora?
—La herida está casi sana –admitió –pero no hay cambio alguno, me temo que quizá fue atacado de alguna otra manera.
—Lo dudo, él me lo hubiese dicho –suspiró.
—Gracias por lo que hizo por él.
—Amo a su hijo, señor Malfoy, no lo dude.
—X—
La Madriguera era un caos total, pero se quedaron callados cuando ella llegó, Rose quiso brincarle encima de nuevo, pero Albus se interpuso entre ambas, mientras que Dominique se colocaba junto a Lily, con un ceño fruncido.
—Todo es su culpa –soltó Rose.
—No, todo fue tu culpa, aprende a hacerte responsable de tus actos, Rose Weasley –soltó Victoire, con aquel acento francés más falso cada vez.
—Tú ni te metas –soltó la aludida –además, ella no tenía por qué hacer personal mis problemas con su noviecito patético.
—Fuiste cruel con una persona, Rose, no pretendas que viniera él a ponerte en tu lugar, después lo acusarían de algo –soltó Albus.
—Tú no te metas –lo señaló.
—Es mi hermana y mi mejor amigo, claro que me meto, no sé qué rayos te pasó.
—Sí, bueno, entonces, nuestros problemas no tenían que hacer que destituyeran a mi madre de su puesto –bramó.
—Pero ¿no ella renunció? –cuestionó Lily.
—Fue una consideración –respondió Hermione –en realidad me echaron, pero dejaron que las personas creyeran que dimití.
—Bueno, tía Hermione, diría que lo lamento mucho, pero realmente, comienzo a pensar que no quiero a un ministro como usted.
— ¡Lily! –Bramó la abuela Molly –no seas grosera.
—No, grosero es lo que ella hizo, y no sé, pienso que sabía cómo Rose torturaba a Scorpius y no hizo nada.
—Mi madre no lo sabía –soltó Rose.
—Bueno, al menos algo bueno –se encogió de hombros Lily.
—Lo que tu hiciste no fue mejor –soltó Rose –ir corriendo con los Malfoy para que hicieran presión.
—Yo sólo le comenté al señor Malfoy cómo torturabas a su hijo –soltó enfadada –con la información que tu madre despreocupadamente iba escupiendo por ahí.
—Todos cometemos errores, Lily –soltó Ron –lo que ocurrió con el chico es lamentable, pero no todos somos perfectos, como tu padre, tu madre y tú.
—Oh, vamos, tío Ron –soltó Lily –si hubiese sido Scorpius diciéndole a Rose que ella era hija de Voldemort, siendo honestos ¿qué hubiese hecho usted al respecto?
El hombre se quedó callado, no podía discutir, desde ese punto de vista, la joven tenía razón, él incluso hubiese usado sus influencias con Hermione para hacer caer a quien fuese.
—Ah, bueno, ya que dejamos claro que no es asunto de ser perfectos ¿puedo irme? Digo, si prepararon esta emboscada para que me disculpara por algo, no lo lograrán.
—Sólo espero que el karma no se te regrese, Lilu –sonrió Rose.
Lily rodó los ojos, con lo mucho que odiaba que la gente le llamara Lilu, no era una maldita retrasada, ni una cría para que ese nefasto sobrenombre.
—Quizás por las cosas que he hecho –aceptó –pero no por ser cruel con un niño indefenso, que sólo quería amigos.
Se dio media vuelta, escoltada por su hermano y salió al patio, no esperaba que su pelea con Rose escalara tanto, que sus padres no estuvieran en la reunión, hacía que se sintiera ansiosa.
—Alby ¿dónde están papá y mamá? –cuestionó.
—Papá, tratando de que lo quiten de los considerados para el puesto, mamá, cuidando de Scorpius, mientras el señor Malfoy se encarga de unas cosas.
—Iré a relevarla, no creo que sea su papel, aunque le duela a Draco Malfoy, ella eligió a papá, y su hijo, es mi novio.
Albus no dijo nada, la acompañó hasta el hospital, y se quedó con ella después de contarle a su madre lo ocurrido en la Madriguera, para sorpresa de Lily; ella prefirió quedarse al margen, normalmente era bastante imparcial, pero debía tener una opinión controversial, para mantenerse de aquella manera.
—Los veré después, descansen –sonrió la mujer y salió del lugar.
—M—
La música del lugar la estaba poniendo de muy mal humor, así que sin más que perder, subió a la oficina de Jarvis, que se sorprendió por la repentina entrada de la pelirroja, por fortuna, estaba solo.
—Vaya milagro –sonrió.
—No has ido a verlo –murmuró, tambaleándose un poco.
—De hecho, sí, he ido a verlo, he estado algunas horas por la mañana.
—Nadie me lo ha comentado –hizo una mueca.
—A mí sí me dijo Draco lo que hiciste por él.
—Te lo contó, así que ahora sabes que sé cómo se hicieron amigos ¿no? –Le sonrió –eres un hombre maravilloso, Jarvis.
—Yo creo que cualquier persona haría lo mismo.
—Tú lo has dicho, una persona, un ser humano, pero uno con buenos sentimientos –sonrió –como tú.
—Algo me dice que no estás aquí para felicitarme por mi alto código moral –se burló –dime, pelirroja ¿qué te trae por aquí?
—El hospital nos ha dicho que no es necesario permanecer a un lado de Scorpius, casi nos echaron, que ellos se pondrían en contacto con nosotros si algo ocurría con él.
—Así que eso te trajo a embriagarte ¿no? –Negó divertido –las cosas con Scorpius mejorarán, sólo es cuestión de tiempo.
—Estoy esperando eso, la verdad –observó al castaño –le propuse matrimonio ¿sabías? –sonrió.
—Vaya, tiene que ser el primero en querer despertar, en ese caso.
—Quizá no lo hace por esa razón –se encogió de hombros –me rechazó.
—Pero ¿por qué haría eso? –Frunció el ceño.
—No tengo la menor idea, para ser honesta, sólo dijo que no, no me molesta, sólo espero poder tener la normalidad que solíamos tener antes de que todo esto pasara.
—Ya verás que así será, no te preocupes por nada, Lily.
—Supongo que tienes razón, iré a casa ¿te molesta si uso tu chimenea?
—Para nada, mi chimenea es tu chimenea –le hizo un ademán para que la usara.
La joven pelirroja se puso de pie, sosteniéndose del escritorio a causa del mareo por levantarse tan rápido, arrojó los polvos flu, y de inmediato fue comida por las llamas verdes, el rostro serio y pensativo de Jarvis fue lo último que vio, así que una angustia se apoderó de ella, el joven, conocía aspectos que incluso Albus no sabía de Scorpius, así que por esa actitud, algo le decía que las cosas no serían tan buenas como ella esperaba que fueran.
Las semanas avanzaron, cada una de ellas, sin noticas de Scorpius, llamando para cerciorarse, yendo al lugar para que se lo dijeran de cara, pero, no había mejoría alguna con él.
—M—
Draco Malfoy gruñó, no estaba nada feliz con la visita, y las noticias que traía el hombre frente a él, no eran tan buenas como esperaba.
—Lo lamento –soltó Harry Potter.
—Primero tu sobrina lo tortura en la infancia –murmuró –y ahora, por la negligencia de tu amiga ¿tengo que liberar al hombre que atentó contra la vida de mi hijo? –Negó –sí que es un gobierno de incompetentes –bramó –no sé cómo se atrevían a juzgar a Fudge como lo hacían, si ustedes resultaron igual o peor.
—Técnicamente, dejaste un proceso inconcluso y sentaste a otra persona, que no tiene todos los antecedentes, para él, sólo es un mago inocente.
—Dime ¿en los cargos no estaba violación, pederastia, intento de asesinato y muchos más?
—No lo sé, Lily lo llevó allá arbitrariamente –aceptó.
—Y ahora quieres culparla ¿no? Digo, ella sólo hizo lo que tú no habías podido desde hacía años, atraparlo.
—Es mejor que yo, lo sé, pero tienes en cuenta que es más que obvio que se presentaría ante ella y no ante mí.
—Como sea –dio por zanjado el tema.
Se puso de pie y avanzó hasta Potter, para ir a Azkaban a quitar el hechizo de magia oscura que nadie había querido quitar, la gente había dejado de hablar de Draco como amante de las artes oscuras, pero lo cierto, era que tenía toda la vida investigándolas, como un favor personal al ministerio, éste ayudaría en los casos donde se presentaran indicios, y los dejarían en paz a él y a su familia.
La parte donde estaba encerrado Keller estaba aislada, ni siquiera los dementores estaban cómodos en ese lugar, por fortuna, no era algo tan complicado, aun así, le tomó a Draco cuatro horas de hechizos para que la puerta de la celda se abrieron.
—Ah, por fin –soltó Harry.
—Debió se agotador trabajar tanto ¿no, Potter? –soltó mordaz Draco, ya que Harry sólo se había quedado de pie observando el proceso.
—Gracioso –soltó frunciendo el ceño.
Los dos varones entraron a la celda, un hombre estaba al fondo, abrazándose las piernas, una vez que escuchó ruidos, se levantó como pudo, con una enorme sonrisa en los labios, porque alguien por fin lo había liberado, pero la felicidad no fue compartida por los otros presentes, se suponía que habían encerrado a Sebastian Keller, entonces ¿por qué veían a Arthur St. Claire y no a Sebastian?
—X—
Jarvis Whisp caminó un largo tramo, antes de llegar al lugar, odiaba tener que aparecerse tanto, y usar tantas redes flu para poder llegar, un traslador directo sería más factible, pero a él le gustaba lo complicado, ya estaba al tanto de eso.
El aroma a comida hizo que su estómago crujiera, no había comido nada en algunas horas y no le molestaría comer algo de lo que hubiese preparado aquella persona.
Entró al lugar, la figura de un hombre se movió, tenía un plato en la mano, se lo mostró, en señal de invitación y avanzó por el lugar hasta sentarse de manera poco delicada en el sofá.
—No sabía que vendrías, pero, hice mucho, puedes comer tres platos, eso saciará tu hambre un poco –sonrió el varón rubio sentado en el sofá –dime ¿qué haces por aquí?
—Te ves muy recuperado –comentó, avanzando hasta la olla con pasta.
—San Mungo es mejor hospital que uno muggle ¿sabes?
—Lo sospecho, pero dime ¿cuándo le vas a decir a Lily?
El tenedor del chico en el sofá se detuvo por completo, levantando la mirada hasta su amigo.
—Lily ¿no habíamos hablado ya de eso? –frunció el ceño.
—Sí, pero omitiste, que te propuso matrimonio, Scorpius, así que ¿es por eso que te estás escondiendo? –Elevó una ceja –eres mi amigo, guardo tus secretos, pero incluso el que más te duele ella lo sabe ¿por qué razón te estás escondiendo realmente? –cuestionó.
—No me estoy escondiendo, estoy recuperándome ¿te recuerdo que fui apuñalado y casi muero? Bien, quiero hacerlo en un lugar tranquilo, sin tenerla aquí, su maldita algarabía me volverá loco –soltó, antes de comenzar a comer.
—Su maldita algarabía –repitió –si mal no recuerdo, era lo que te gustaba de ella, lo que te hacía sentir una persona.
—Bueno, estar al borde de la muerte, sin duda te hace cambiar ¿lo sabes? Entonces piensas ¿realmente quiero a esta persona en mi vida? Y a veces, la respuesta es no –se encogió de hombros.
Jarvis observo a Scorpius, que comenzó a comer de manera despreocupada, o eso aparentaba, estaba tenso, por el tema del que estaban hablando, lo conocía muy bien, y aunque esas palabras sonaran a algo que jamás diría respecto a Lily, el castaño se sorprendió, al notar, que lo decía en serio, no era cien por ciento cierto, pero estaba tratando de convencerse de que lo era, algo había pasado, que le había hecho creer, que estarían mejor lejos el uno del otro.
