Tempestad
.
-Aquí esta con otra talla. – le hablo Ramón abriendo levemente la cortina.
Poppy trato de cubrirse con sus manos, estaba muy apenada por lo que era su nueva figura, y estaba aún más apenada sabiendo que este era solo el inicio de un enorme cambio que se avecinaba.
-¿Qué pasa? ¿No te gusta el bikini? – pregunto muy empático, pero al ver como miraba su reflejo de reojo entendió lo que pasaba.
-No es nada. – dijo tomando el traje.
-Claro, espérame un momento. – Ramón saco su cabeza del vestidor, miro a todos lados, notando que la tienda estaba casi desierta y después le dijo a una de las vendedoras. – Puedo entrar un minuto con ella, es que tiene un problema con como amarrarlo por atrás, solo será un momento. –
-Por supuesto, no hay ningún problema. –
Ramón entro tan rápido como pudo, cerrando la cortina detrás de él, aquello sorprendió a Poppy, quien de nuevo trato de cubrir su cuerpo.
-¡Ramón! ¿Pero qué haces? –
-No te preocupes, será rápido, te aseguro que te sentirás mejor después de esto. – Le dijo para poner sus manos sobre sus caderas.
-Pero… -
Ramón se arrodillo, llevándose consigo las bragas de Poppy, dejándola desnuda de la cintura para abajo.
-¡¿Qué demonios estás haciendo? – pregunto molesta.
-Confía en mí, esto te va a encantar. –
-¿De que estas habla….? –
Poppy guardo silencio cuando sintió como Ramón besaba su entrepierna, ensañándose con su clítoris, jalándolo de los cabellos, lo separo lo suficiente para verlo a los ojos.
-¡¿Qué estás haciendo?! Ramón, este no es el lugar y yo no quiero… - pero como respuesta comenzó a chupar más fuerte y a meter su lengua en sus adentros. – Ah, si… bueno, quizás un poco… solo un poco más. –
Ahora Poppy estaba sentada en el banco del vestidor, con las piernas bien abiertas, levantadas sobre los hombros de Ramón, que no paraba en su arduo trabajo de darle el mismo placer que ella le dio el día anterior.
-No pares, no te detengas. – le pedía la chica que agitaba alocada sus caderas. – Quiero más, más, dame más… - exigió mientras lo obligaba con las manos a pegarse más a ella.
Su lengua era increíble, no había forma que se resistiera a eso. No tardo en tener un orgasmo, tampoco se pudo contener, anuncio con un tremendo gemino la culminación de una sesión romántica inesperada. Esperaba no tener ningún problema por ello, Ramón se distancio, se sobaba la quijada, pues la tenía algo cansada por su labor.
-Pero… si dijiste que no te gustaba hacerlo. – comento Poppy.
-Sí, con los demás, pero, contigo… Dios, es excitante, podría hacértelo todo el día. – comento con un leve sonrojo que la cautivo.
-Pues, se sintió muy bien… - comento avergonzada, pero a la vez encantada.
-Gracias, es la primera vez que lo hago, me sentí un poco inseguro al inicio, pero cuando comenzaste a … -
-También es mi primera vez, nunca antes alguien me lo hizo… -
Los dos se miraron un momento para luego comenzar a reír, había sido una pequeña sesión exitosa, Ramón tomo pronto el bikini, le quito el brasier y sin que ella tuviera tiempo de objetar, le puso el traje de baño.
-Lo ves, te queda perfecto, nos lo llevamos. – la beso en la mejilla y salió corriendo del vestidor.
Poppy se quedó un momento viendo su reflejo, era hora que empezara a creer en sus propias palabras, se amaba a ella misma, amaba a su cuerpo y su asombrosa capacidad de traer vida, tenía a una bebé en su vientre, que bella manera de perder la figura, pronto sus pechos estarían llenos de leche que alimentaria a un recién nacida, además, la persona de la que se enamora, le correspondió por fin, ¿Qué podía salir mal?
Ramón apenas salir vio a la misma vendedora y cubriéndose la boca le pregunto por el baño.
-Por ahí, a la izquierda. – le respondió entre risas, para todas las vendedoras fue bastante obvio en su actuar.
Poppy salió con el traje de baño puesto, Ramón la saludo desde la caja, donde ya había puesto una bolsa enorme y un par de toallas.
-Ah, y esos lentes y ese sombrero también. – los pido contentos.
-Ramón, no necesito tantas cosas, ¿podemos regresar a casa después de esto? –
-Por favor, veamos el atardecer juntos, no hay nada más romántico que eso. –
-Pero falta mucho para eso. –
-Nademos, entonces, comamos algo en algún restaurante, hagamos algo mientras esperamos que pase. –
-No, Ramón… es que… -
Poppy no quería decir, pero mentiría si decía que se sentía mal, pues no era así, simplemente no se sentía al cien por ciento, solo quería volver a casa y dormir todo lo que quedaba del día.
-Qué envidia me das, chica, ¿Dónde encontraste un novio así? Yo quiero uno así también, hombres como él no hay muchos, cuídalo o te lo van a quitar. – comento en broma una de las vendedoras.
-Yo también quiero un novio que me saque a pasear y me compre cosas sin que yo tenga que pedírselo, que afortunada. –
-Es una boba si no lo aprovecha. –
Poppy quería llevarle la contra a Ramón, pero al escuchar eso, ¿Qué podía hacer? Prácticamente peleo por él y gano, pero era un triunfo que bien podría echar a perder si metía más la pata, cosas como lo del nombre de su abuela, mencionar a su ex, no fijarse en quien va dirigido un paquete, ya había arruinado varias cosas, ahora solo podía seguirle la corriente, tratar de ir a su paso lo más que pudiera.
En poco tiempo, Ramón dejo las cosas en unos casilleros en la playa y ella y él estaban por entrar al agua, imagino que estarían solo en la orilla, pero el joven cada vez fue introduciéndola a lo más profundo, pasaron algunas lanchas, hasta llegar a la primera bolla, donde estaban bastante lejos de todos.
-Ramón, estoy … estamos muy lejos, regresemos, puede haber tiburones o mantarrayas. –
-Si hubiera peligro sería el primero en notarlo. –
-Pero… - Poppy apenas si podía mantenerse a flote.
-Ven, llega hasta la bolla. –
Dijo jalándola hasta ella, Poppy se sintió a salvo al tener algo de que sujetarse, pero muy pronto vio las intenciones de Ramón, cuando la prenso contra el frio metal con todo su cuerpo, besándole el cuello, restregándole su enorme bulto.
-No, Ramón para, no quiero… por favor. – Le pidió, tratando de zafarse y alejarlo.
-Hace rato pensabas lo mismo y te encanto. – dijo sosteniendo sus manos para que dejara de forcejear, a la vez que seguía besando enloquecido su cuello.
-¡Basta! ¡No quiero! – Poppy utilizo sus piernas, pero flotando en el mar, no fueron de mucha ayuda.
-Hacerlo en el mar es increíble, de verdad, te va a encantar, aquí nadie nos va a ver ni a interrumpir. –
-¡YA BASTA! – Poppy logro soltar una de sus manos y le dio una tremenda cachetada, Ramón se quedó en blanco un par de segundos. – Lo siento, es que… estoy tratando de decirte desde hacer rato que yo no… es muy lindo lo que haces, pero en este momento… es demasiado. –
-No, yo soy quien tiene que disculparse. – dijo volviendo en sí. – Nube trato de advertirme de que… te sofocaba, no quise creerle, es que… estaba tan feliz, lo siento si te sentiste presionada, no tenemos que hacer nada si tú no quieres, fue mi error, ¿si? ¿Regresamos a la playa? – La consoló.
-Estoy muy cansada para hacerlo. – dijo sin levantar su vista del agua.
-No te preocupes, yo lo resuelvo. –
"¿Qué demonios acabo de hacer?" pensaba mientras un bote cercano los ayudaba a volver a la orilla, "Estoy en la cuerda floja con él, y me atreví a golpearlo de nuevo" estaba tan avergonzada por lo que había hecho y su reacción que no era capaz de mirarlo a la cara, solo veía el fondo del bote, con aquella madera vieja y mojada.
-Volvamos a casa. – Le dijo Ramón al bajar. Pero Poppy lo tomo de la mano. - ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? –
-No, es que… me gustaría quedarme un rato más, tal vez podamos ver el atardecer, solo si quieres. –
Ramón sonrió al escucharla.
-Por supuesto que quiero. –
Estaban los dos descansando bajo una sombrilla rentada, hecha de hojas de palma seca y un grueso palo, el joven veía al horizonte con una enorme tranquilidad, mientras la chica se notaba cohibida, sin poder levantar la vista de la arena. Poppy pensó en todas las veces que incomodo a Ramón, las estaba enumerando de manera mental, torturándose, ¿Cuántas veces no le salto encima exigiéndole que se revolcara con ella cuando el a todas luces no quería? ¿Cuántas veces se aprovechó de él para vengarse o sacarle provecho? Ramón la soporto, incluso cedió a muchas de sus exigencias, estuvo a nada de perderlo contra Antony y aun así ella se da el lujo de tratarlo de esa manera. Se sentía culpable, no merecía haber ganado su afecto, seguramente su ex novio lo hubiera recibido a bien toda su alegría.
-Hasta que los encontré. – se quejó Nube dejándose caer. – Los llevo buscando toda la tarde. –
-Pues más bien parece que fuiste a comer. – comento al verlo sacar una caja con sobras de comida y unas bebidas de una bolsa.
-No podía seguir mi búsqueda con el estómago vacío. – comento al estirar el brazo. - ¿Quieren? –
-Qué asco, no comeré de tus sobras. –le dijo Ramón.
-¿Qué me dices rosadita, te gustaría? –
Poppy negó con la cabeza, sin levantar la mirada. Nube, algo extra volteo a ver a Ramón, expresando con la mirada la duda sobre su comportamiento, a lo que el chico de cabellos azules simplemente levanto los hombros en señal de no saber, claro que se daba una idea, pero nunca aceptaría que su hermano tenía razón en algo con tanta facilidad.
Se quedaron tranquilo y en completo silencio, Ramón divagando en su imaginación sobre su familia futura, Nube pensando como reparar lo que sea que su hermano hubiera hecho y Poppy aun sintiéndose poco merecedora del afecto de Ramón, eso fue hasta que vio unos pies conocidos plantarse enfrente de ella, podría reconocer ese color de piel y esa boba pulsera hippie. Volteo hacia arriba y con ánimo renovado, junto con una de sus más bellas sonrisas, lo saludo.
-¡ARROYIN! – Poppy se paró en un salto cayendo en los brazos del joven, quien gustoso le dio un par de vueltas.
-Mi bello pedazo rosado de cielo. – le contesto el chico de cabellos verdes en degradados azules. - ¿Dónde has estado? – pregunto algo preocupado. - ¿Y con quién? – añadió luego de ver a los dos hombres que la acompañaban.
Nube ponía más atención en su hermano, que parecía no saber cómo reaccionar a todo eso.
-Seda, Satín y Dj fueron a verme a mi retiro, dijeron que querían hablar contigo, que habías dicho que estabas ahí, yo no sabía que decir, me imagine que andabas en algo luego que me dijeron que pelearon, trate de hacerte una cuartada, les dije que te habías ido un día antes de que ellas vinieran y que no me habías hablado de nada, ellas me dijeron que andabas intentando salir con alguien malo para ti, y que paso algo aun peor, pero… Estoy aquí porque venimos del retiro a pasar algunos días en la playa por la purificación con agua de mar, es un alivio haberte encontrado, ¿puedes decirme que esta pasando? –
-No es para tanto, es todo un mal entendido, ¿De verdad fueron a buscarme? Awww ¡Chicas! Tengo que hablar con ellas, en cuanto regrese a casa les hablare y … -
Ramón tocio en señal de que se estaba olvidándose de su presencia.
-Oh, lo siento, ¿Interrumpí algo? – le pregunto Arroyin.
-No realmente. – lo tranquilizo Poppy.
-Y… ¿Estas con…? –
-Soy su no… - comenzó a decir Ramón, pero fue interrumpido por Poppy.
-¡MI AMIGO! Los dos, son solo amigos. –
Ramón se quedó en shock, Nube estaba aún más nervioso, "no lo eches a perder, no lo eches a perder" pedía mientras veía a Poppy y volteaba a ver a Ramón, "no explotes, no explotes".
-Ya veo, entonces puedo quedarme con ustedes y seguir charlando. –
-Claro, queda…. – comenzó a decir Ramón.
-¡No! Mejor vayamos a un lugar más "privado", quiero tratar de explicarte lo que está pasando. –
Poppy tomo la mano de Arroyin y lo llevo a la base del muelle, entre los firmes cimientos, Ramón espero solo lo suficiente para que se alejaran y poder seguirlos sin ser vistos.
-¡¿Qué demonios haces?! –
-Voy a ver… -
-¿Qué vas a ver? Ella quiere tener una charla privada con su amigo. –
-No es cualquier amigo. –
-Ah sí, según tú quién es. –
-Es su ex. – comento con bastante recelo.
-¡Mierda! Espérame, voy contigo. –
Ramón no necesitaba escuchar varias veces el nombre del ex novio de la persona que amaba para aprendérselo, lo memorizo con solo una vez que Poppy lo menciono, el tipo era de buen ver, aunque para su gusto era demasiado "amor y paz". Se detuvieron a un par de pasos de ellos, escondiéndose detrás de los mástiles del muelle. La charla ya estaba empezada, y Poppy solo decía cosas que Arroyin contestaba con apoyo.
-Y si, en el caso hipotético, yo robara algo, ¿Tú qué harías? –
-Te crearía una cuartada, seguramente tenías un buen motivo para robar lo que fuera que robaras. –
-Y si, y solo divagando, matara a alguien ¿Qué harías? –
-Te ayudaría a desacerté del cuerpo. – comento riendo.
-Increíble, Arroyin, eres perfecto. –
-No sigas o me harás ruborizar. –
-Y si… algo pasara, imaginando solo el caso, si estuviera embarazada y no supiera de quien o esa persona no me apoyara, ¿Qué harías? –
-Cariño, sería un padre para ese hermoso ser de luz que trajeras al mundo. –
-Oh, Arroyin, no sabes cuento necesitaba saber que tengo el apoyo real de alguien, de esta manera tan incondicional. – Poppy lo abrazo con fuerza. – Sin contratos ni tomando decisiones por mí. – La chica estaba disfrutando el abrazo hasta que vio la cara de Ramón y Nube, una pedía que no siguiera hablando, la otra revelaba haber escuchado suficiente. Ramón salió corriendo. - ¡Maldición! ¡Ramón! ¡Espera, no es lo que crees! – Poppy comenzó a correr tras de él. – Lo siento Arroyin, hablamos después. –
-Pero ¡¿En que estabas pensando?! No estás en posición de hacer este tipo de cosas, no te puedes dar el lujo de hablar con tu ex de esta manera. – le iba diciendo Nube. – Tuviste bastante suerte de que él te escogiera, sabes lo mucho que a todos nos costó que él te diera una oportunidad y la desperdicias. –
-¡Ya lo sé! – le grito. – Toma nuestras cosas y nos vemos en casa, necesito hablar con Ramón. –
-Claro que necesitas hacerlo, tendré que usar todo mi equipo pesado de persuasión para que tengas una nueva oportunidad, y estaba trata de no regarla. –
-Sí, si, como sea… -
Poppy corrió lo más rápido que pudo, no estaba tratando de salir con nadie más, solo quería saber si realmente tenía un amigo de verdad que la apoyara en vez de juzgarlo como lo habían hecho sus amigas, que se burlaron de ella cuando necesito apoyo para conquistar a la persona que amaba, sabiendo de sus sentimientos hicieron de todo para separarlos, solo quería saber que alguien en su círculo de amistades no le importaría ayudarla cuando las cosas se pusieran mal, Arroyin sabía perfectamente que era todo desde un plano no íntimo, pero entendía que alguien externo no comprendería esa forma de su charla.
-¡Ramón! ¡Espera! – lo alcanzo antes de que entrara a casa. – Creo que mal entendiste lo que escuchaste… -
-Ay, ¿Enserio? No me digas, yo creo que lo entendí a la perfección. –
-No, Arroyin y yo… terminamos hace mucho y ahora solo somos amigos, yo sé que detestas a mis amigas y hablaste sobre que no las querías cerca, solo quería saber que le dijeron, no tenía ninguna otra intención. – Poppy tomo aire. – sé que te molesta escuchar de ellas, por eso quería hablarlo en privado. –
-Pues no hablaste de tus amigas por lo que escuche. – comento molesto haciéndole frente. – estuve todo el día como un maldito idiota preparándote el desayuno, invitándote al muelle, comprándote cosas y ¿Para qué? Para darme cuenta que prefieres a otro, gracias por ser tan franca, no puedo creerlo… Antony no me hubiera hecho esto. –
-¿Me estas comparando con el maldito infiel de tu ex? –
-Pero "cariño" si no eres nada diferente a él, que imbécil fui, me entregué por completo, te abrí mi corazón, estaba listo para hacerlo todo contigo, ¡Que idiota! No me amas, felicidades, por un momento te creí, eres increíble, tan manipuladora que casi no me doy cuenta que solo me estabas usando. –
-Ramón, no te estoy usando, jamás lo haría. –
-Solo te interesa el dinero, como no lo pensé, tus amigas no tenían ni un centavo, y yo, te lo podía dar todo fácil, al final le hiciste caso a la idiota de Dj, solo viniste por eso, si tan solo fueras sincera, te lo hubiera dado, ¿Por qué tenías que hacerme creer que había algo más? Pero es obvio, te gusta jugar con los hombres, querías verme entre tus manos solo para divertirte mientras buscabas a alguien que fuera mejor. –
-No, no es eso, si te amo. –
-Te brillan los ojos cuando pago las cuentas, pero cuando intente hacer algo más me golpeaste y te alejaste, gracias por ser tan obvia, no me hubiera dado cuenta si no lo hubieras hecho. –
-No, por favor, es que no entiendes, jamás buscaría a alguien más, te amo a ti, tienes que dejar de lado los celos bobos porque si no… -
-¿Me estás diciendo celoso? Disculpa, pero eso solo se siente cuando tienes miedo a que te quiten algo propio, y nunca hubo un "nosotros" ¿Cierto?, no, claro que no, si estoy enojado es por tu forma de ser, tus ventajas, la manera en la que te aprovechaste de mí, ¿Quieres tener a nuestra hija con ese retrasado? ¿Sabes qué?, tenla, renuncio a ella, te firmare un papel o lo que quieras, solo lárgate, ve y toma tus malditas cosas y vete con ese imbécil, ya te dijo que será su padre, felicidades, disfruten de eso, sean una maldita pareja feliz y revuélquense todas las veces que quieran. – Ramón le dio la espalda, dispuesto a entrar a la casa.
-¡ERES UN MALDITO BIPOLAR! – le grito con todo la fuerza de su ira. – Ya no puedo más con tus cambios de humor, en la mañana estas feliz, podría hacerte lo peor del mundo y no importaría, después te pones imposible, justo como ahora, ya no sé qué hacer o cómo comportarme, tengo miedo de equivocarme y meter más la pata, que cualquiera de mis errores haga que te pierda, me siento tan ansiosa a tú lado, siento como si no… como si no te mereciera. -
-Pues no me mereces, "Cariño", el único que se ha esforzado en algo aquí he sido yo, tú has estado disfrutando de todo, solamente luciendo ahí con tu estúpida cara bonita, pensando que sonreír es un enorme esfuerzo, que todos se soluciona con pensar en positivo, todo es para ti cupcake y arcoíris, eso tal vez te sirva con tus amigos retrasados, pero en la vida real… Toma tus malditas cosas y lárgate de mi casa. –
Poppy lloraba a moco tendido, era tanto llanto y lágrimas que no podía seguir hablando, solo balbuceaba cosas inentendibles, ¿Cómo pudieron terminar antes de empezar? Pensaba tanto en los errores, cierto, su relación no estaba cimentada en nada, actuar tan alegre y diferente con Arroyin fue un pequeño error, pero no tan grave como para una reacción tan extraña, aunque comprendía en parte esa manera, que dos personas le hayan rotos el corazón y sus esperanzas, lo tenía siempre a la defensiva ante cualquier cosa que no le pareciera, no se iba a ir, esperaría a que llegara Nube y lo calmara, siempre lograba hacerlo cambiar de parecer, entro a la casa con el mero fin de calmarse, iría arriba a lavarse la cara.
-No seguiré hablando contigo hasta que no llegue Nube. – al fin pudo decir antes de entrar a la casa.
-Cómo olvidar a tú maldito abogado, pues esta vez no va poder interceder por ti, princesita. – le advirtió.
Escucho las suplicas del nuboso tratando de calmar al gruñón del chico cuando apenas iba a subir las escaleras, se detuvo para asomarse desde ahí, solo para ver cómo iban las cosas, pero al seguir la marcha sin fijar la vista enfrente, termino por darse de lleno contra la pared, su nariz recibió todo el golpe, jamás había sentido un dolor tan fuerte en el rostro, pensó de inmediato que se había roto algo.
-¿Qué no este rota? ¿Qué no este rota? – se repetía, lo menos que necesitaba era lastimarse para que Ramón le recordara lo torpe que era ella y lo mucho que él hacía por su comodidad.
Más al despegar sus manos del rostro, las encontró llenas de sangre, era demasiada y seguía saliendo y saliendo, tenía que correr al baño lo antes posible. Subió las escaleras corriendo, cada vez más cerca al pasillo superior, todo se iba nublando de una manera extraña.
