Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
—¿Esta no es la primera vez que te presentas, Kabuto?—preguntó Sakura.
—No. Es la séptima. —respondió Kabuto.
Bakugo miró con mayor desconfianza al joven canoso al decir que era su séptima vez. Había algo en él que no le daba buena espina.
—Hacen los exámenes dos veces al año y este es mi cuarto año. —explicó Kabuto.
—¡Qué veterano! ¡Ya debes haberte hecho un experto!—exclamó Sakura.
—Sí, bueno ...—comentó Kabuto
—No sé si es apropiado considerar un experto a un perdedor que solo sabe suspender. —dijo Bakugo, analizando con detalle cualquier atisbo de cambio de actitud del canoso.
—¡Mira quien fue hablar, BAKA-GO! Te recuerdo que eres el que suspendía siempre las clases prácticas y acabaste aprobando en el último suspiro.—dijo Sakura reprimiendo a su compañero.
—Je, tu compañero tiene razón. No se puede considerar un experto a alguien que suspende seis veces seguidas. —dijo Kabuto rascándose la nuca. —Pero aún así, dejadme que os eche una mano ... —se sacó de su bolsillo una baraja de cartas. —... con mis tarjetas ninja.—
—¿Qué demonios es eso?—preguntó Sakura, con interés.
—Es difícil de explicar, pero ...—comenzó la explicación Kabuto, pero Bakugo dejó de prestar atención.
—Ese bastardo cuatro-ojos esconde algo. Estoy seguro. No es el primer tipo con doble cara que me encuentro. —pensó Bakugo, recordando vagamente a Shindo de la academia Ketsubutsu.—Me importa tres mierdas lo que tenga que decir el bastardo cuatro-ojos. ¿Dónde se habrán metido el cejotas, el ojos raros, el tapón de la calabaza, la perra del abanico y la momia?—
Había demasiada gente para poder ver a sus objetivos, más de 150 personas en su primera impresión. Además, le distraía las miradas de superioridad y de desprecio que recibía del auditorio por parte del resto de ninjas, sobretodo de los pertenecientes a otros países.
—Jodidos bastardos de mierda. —pensó Bakugo con frustración. —Tengo que liberar este estrés por la impotencia que estoy sintiendo de no poder darles una paliza por mirarme de esa manera. Estoy en medio de un examen y no quiero que me descalifiquen.—
—...Konoha (hoja), Suna (arena), Ame (lluvia), Kusa (hierba), Taki (cascada) y Oto (sonido). Todos ellos han enviado al examen a candidatos con jutsus excepcionales. La villa oculta del sonido es pequeña. Surgió hace poco y nadie sabe nada de ella. Los ninjas del sonido son un misterio, no tengo ningún tipo de infor ... ¿Qué demonios?—Kabuto dejó de hablar al darse cuenta que Bakugo se subía a un pupitre con un salto felino y siendo el centro de atención.
Todos los participantes al examen miraron a Bakugo con curiosidad por su extraño comportamiento. El rubio ceniza se guardó las manos en los bolsillos. Primero miró a la izquierda de la sala y luego a la derecha. Luego inspiró hondo.
—¡Ey, pandilla de extras! Sé que sois unos tipejos insignificantes, pero al menos espero que no me lo pongáis muy fácil cuando os machaque. —sentenció Bakugo.
En la sala, algunos aspirantes sacaron sus kunais e hicieron el gesto de rajarse la garganta una forma sutil de decir que Bakugo era hombre muerto. Las reacciones más interesantes fueron las del trío de la arena y del grupo de Gai.
—Ese es el mismo mocoso impertinente que se atrevió a llamarme perra. —comentó Temari.
—Era Kaskuso Batudo o algo así, ¿no? Qué ganas tengo de cerrarle la boca. —dijo Kankuro
—Es Katsuki Bakugo. Y si valoras tu vida más te vale que no le toques un pelo. Es mío y solo mío. —dijo con una sonrisa siniestra Gaara.
—Menudo idiota. —pensó Tenten tapándose la cara.
—Bakugo ...—pensó Lee. —Sigues siendo tan osado y tan apasionado como te recordaba.—
—Katsuki Bakugo estás pidiendo a gritos que te destruyan. No te preocupes, seré yo el que atienda tus ruegos y acabe contigo. —pensó Neji.
Bakugo ignoró las amenazas que estaba recibiendo se bajó del pupitre y regresó con el grupo como si nada hubiera pasado..
—¡EY! ¿QUÉ ESTÁS HACIENDO, IDIOTA?—gritó Ino, enfadada. —¿ACASO QUIERES QUE NOS MATEN?—
—No me gustaba como nos estaban mirando esos bastardos. —contestó Bakugo cerrando los ojos y apoyándose en una pared. —Ahora será más interesante este examen.—
—Je. —pensó Sasuke, divertido. —Curiosa forma de hacer amigos que tienes, Bakugo.—
—Bien dicho, Bakugo. ¡Dattebayo!. —dijo Naruto con una sonrisa de oreja a oreja. —Me has quitado las palabras de la boca.—
—¿Cómo que bien dicho?—dijo Kiba indignado. —Por su culpa van a ir a por nosotros de inmediato. ¡Eres un loco insensato, Bakugo! ¡Porque al primero que irán será a por ti!—
—Pues que vengan, cara de perro. Así será más rápido el llegar a la cima. —replicó Bakugo.
—Bakugo-kun. —pensó Hinata con una mezcla de admiración y de preocupación por el comportamiento del rubio ceniza.
—Vaya lata va a ser esto. —dijo Shikamaru rascándose la cabeza.
—Ñam, ñam, ñam. —asintió Choji comiendo sin parar sus patatas.
—Este chico ...—pensó Kabuto, aumentando su interés en él.
—Baka-go ...—susurró Sakura, repleta de ira y crujiéndose los nudillos. —Está claro que el nombre de Baka-go te viene como anillo al dedo.—
Antes de que la pelirrosa pudiera darle un capón por su insensatez, los tres ninjas del sonido se movieron con rapidez en dirección al grupo de Bakugo. El rubio ceniza oyó el zigzagueo de los genin y se puso en guardia
—Atrás, Sakura. —ordenó Bakugo con gesto serio y empujando hacia atrás a la pelirrosa. Inmediatamente después sacó su gran espada de la espalda.
—¿Eh?—dijo Sakura, confundida porque no sabía el por qué Bakugo se ponían tan serio. Al cabo de un instante lo comprendió al ver como tres ninjas con la cinta del sonido se dirigían a ellos. —¡Cuidado!—gritó, preocupada.
El resto de novatos se alertaron por el grito de Sakura. Bakugo estaba en guardia y totalmente alerta, pero aún le pilló desprevenido el saber que esos genins no querían lastimarle a él, sino a Kabuto.
Una chica de pelo largo y moreno y un chico de cabello puntiagudo le lanzaron un par de kunais a Kabuto que esquivó con facilidad. Lo que no le fue tan fácil fue esquivar el ataque de un tipo repleto de vendas, pero demostrando una velocidad increíble el joven caso logró que no le golpearan.
—Es rápido. —pensaron a la vez Sasuke, Naruto y Bakugo.
Sin embargo, no lo esquivó del todo, ya que las gafas de Kabuto se hicieron añicos.
—¿Qué mierda acaba de pasar?—pensó Bakugo, molesto consigo mismo por no comprender lo que había sucedido.
—Un momento, he visto como esquivaba el ataque. ¿Cómo ha podido romperle las gafas?—expresó en voz alta Sasuke lo que pensaba Bakugo.
Aún mayor fue la sorpresa de Bakugo y Sasuke al ver que Kabuto caía de rodillas y empezaba a vomitar.
—Kabuto, ¿que te está pasando?—preguntó preocupada Sakura y acercándose a él ayudándole a levantarlo. —¿Estás bien?
—Sí, estoy bien. Gracias—respondió Kabuto incorporándose del suelo.
—No lo entiendo, vio el ataque a tiempo y logró esquivarlo. ¿Qué le habrá hecho derrumbarse?—pensó Sasuke.
—Qué patético ...¿No se suponía que eras un veterano de cuarto año?—dijo el tipo de las vendas con desprecio. —Escribe esto en tu tarjeta. Los genin de la villa del sonido serán chunin cuando esto termine. —luego giró la cabeza para observar a Bakugo. —Y tú, rubito. Más te vale que hayas aprendido la lección de mantener la boca cerrada o si no mi próxima víctima serás tú.—
—Lo único que he aprendido es que tengo que actualizar mis motes, por tu culpa ya no puedo llamar momia bastarda al bastardo de la arena. Porque es evidente que la única momia bastarda eres tú. —dijo Bakugo apuntando al tipo de las vendas con su espada.
—Je, ¿después de ver lo que has visto sigues tan gallito? No sabía que Konoha estaba repleto de idiotas. —dijo el genin de las vendas.
Una gran pantalla de humo hizo que la discusión finalizara ya que toda la atención estaba en ese nuevo acontecimiento.
—¡Muy bien, niñatos inútiles! ¡Cerrad el pico y escuchad!—se oía la voz desde dentro de la pantalla de humo. Cuando se disipó el humo, aparecieron una decena de examinadores encabezados por un tipo con grandes cicatrices en la cara. —Es hora de empezar. Soy Ibiki Morino, vuestro instructor. Y, desde ahora, vuestro peor enemigo. —anunció el tipo de las cicatrices.
