Capítulo 42
Azize levantó la vista mientras curaba una herida de bala cuando Cevdet entró en la pequeña salita en donde ella estaba.
Sintió su mirada escaneando su cuerpo y entrecerró los ojos, no podía dejar de pensar un segundo en ese reencuentro que habían tenido, dos días atrás…
Luego, solo se habían visto frente a otra gente y Azize mantuvo su perfil bajo, aunque un par de veces se había dejado llevar y lo había mirado sin disimular, y él le había devuelto la mirada, intenso, cómplice…
-Enfermera… ¿cómo va todo aquí? - dijo él y ella lo sintió demasiado cerca.
-Todo bien, Capitán…- dijo y cuando se incorporó, se rascó la frente con el reverso de su mano y le sonrió con incomodidad.
Cevdet tenía sus manos atrás de su espalda, para evitarse la tentación de tocarla y quiso acariciar su cara.
-La veo pálida, Ayse…- insistió Cevdet y Azize suspiró.
-Estoy bien… se lo prometo…- dijo y él miró sus labios.
-Cuando termine su ronda, por favor pase por mi despacho, necesito hablar con usted…
-Muy bien, Capitán…- le dijo ella y se mordió el labio con suavidad, tratando de no parecer desesperada. Cada vez que Cevdet le proponía un encuentro a solas, ella fantaseaba con besarlo y dejar fluir todos sus sentimientos por él.
Cevdet la miró un instante y luego se fue, dejándola hacer su trabajo.
Azize continuó curando la herida del soldado y sintió pasos a sus espaldas. La mujer que la había recibido se acercó a ella en silencio.
-Dígame…- dijo con respeto.
-Ayse… ¿qué es lo que hace?
-Estoy atendiendo a estos soldados, como me lo pidieron… como me pidió el Capitán…
-No me refiero a eso…
-¿No? Entonces ¿a qué?
-Me refiero al Capitán…
Azize dejó lo que hacía otra vez y la miró, limpiándose las manos en su delantal.
-No hay muchas mujeres aquí, algunas que colaboran con la limpieza, la cocinera, usted y yo…
-¿Entonces?
-Se ha acaparado la mirada del Capitán…
-¿De qué me habla? - Azize quería reírse a carcajadas, por supuesto que había acaparado la mirada de su Cevdet.
-Digo que desde que el Capitán llegó, todas hemos tratado de caerle en gracia y él siempre se mostró distante… pero cuando usted llegó…
-¿Qué? - Azize seguía haciéndose la desentendida.
-¿No se da cuenta? El Capitán la mira con otros ojos…
-No… no me di cuenta… - dijo ella y miró hacia otro lado, tratando de no sonreír.
-Pues… yo en su lugar aprovecharía…
-No puedo hacer eso…- fingió Azize poniéndose seria.
-Si él me llegara a mirar con esos ojos azules como te mira a ti…- dijo y sonrió, luego se arrepintió del comentario y se puso seria.
Azize quiso tomarla del cuello y no soltarla hasta verla perder el sentido, pero se aguantó las ganas y la miró alzando la ceja…
-Mira si el Capitán nos va a mirar a nosotras…- dijo y giró para seguir con lo suyo.
La mujer se alzó de hombros y cuando iba a salir vio que el Capitán pasaba por allí, mirando hacia donde estaban y decidió probar suerte acercándosele…
-Capitán…- le dijo y Cevdet la miró serio.
-Dígame…
-¿Podemos hablar en privado? - le dijo y Azize miró de costado para poder observar la situación.
-¿En privado dice? ¿qué es lo que pasa soldado? - le preguntó algo inquieto y Azize sonrió ante su incomodidad.
-Es sobre algunos de los soldados que están aquí en recuperación…
-Bien… dígame… caminemos...- le dijo con algo de fastidio y la mujer miró a Azize que intentaba seguir con lo suyo, pero también prestaba atención.
Azize suspiró y volvió a sus tareas. En un punto le resultaba gracioso que la mujer le viniera a hablar justamente a ella de su marido, pero eso significaba que no tenía idea de nada… o que sospechaba…
Decidió que cuando lo viera a Cevdet a solas se lo comentaría por las dudas…
Terminó su trabajo y cuando pudo asearse un poco se dirigió a verlo. Su corazón se perdió un par de latidos cuando sintió una mano en su hombro, al momento de tocar la puerta…
-Ayse…- le dijo él en voz baja, por si alguien los oía.
-Capitán…- jadeó ella y giró para mirarlo.
-¿Venías a verme?
-Así es…
-Entra…- le dijo y la empujó con suavidad luego de abrir la puerta de su despacho.
Azize esperó a que él cerrara la puerta para girarse y mirarlo y cuando quiso acordar estaba en sus brazos…
-Cevdet…- murmuró ella sobre sus labios cuando él se inclinaba para besarla.
-No puedo tenerte así y privarme de dormir en tus brazos… te tengo tan cerca y no puedo tocarte…
-Cevdet… Capitán…- dijo ella para llamarlo a la realidad.
-Después… después me dices todo lo que quieres decirme…- dijo y la besó impetuoso, sus manos recorriéndola y acariciándola como si hiciese siglos que no lo hacía…
Azize se dejó llevar por unos cuantos minutos y luego apoyó su frente sobre la de él…
-Necesito hacer el amor contigo…- le dijo al oído y ella sintió que la piel se le erizaba.
-Cevdet… esa mujer… la que me trajo hasta aquí….
-¿Qué pasa con ella?
-Yo creo que sospecha algo…
-¿Algo? ¿De ti?
-Me dijo que todas ustedes habían intentado caerte en gracia… pero que me mirabas distinto…
-Supongo que es difícil de ocultar… te amo demasiado…
-Lo sé… y yo también… pero es peligroso que se sepa…
-¿Tú crees que sabe que nosotros somos espías?
-Yo creo que podría sospechar…
-Azize, no nos pongamos tan nerviosos, piensa que no tendría nada de malo si me enamoro de una mujer…
Azize lo miró, alzó una ceja y miró sus labios….
-No, si esa mujer fuera yo…
-¿No te irás a poner celosa, Azize?
-Ayse… recuerda mi nombre, Capitán…
-Escucha… quiero dormir contigo… durmamos juntos esta noche…
-Eso es imposible…
-Enfermera… nada es imposible para mí… deberías saberlo…
-¿Qué te traes?
-Vendrás a darme un tratamiento… uno muy especial esta noche… y tendrás que quedarte a cuidarme… ¿de acuerdo?
-Se sabrá, Cevdet… y no nos conviene…- dijo ella y él sacudió la cabeza con impotencia.
-Está bien… ven aquí…- le dijo y la tomó entre sus brazos y hundió la nariz en su cuello- estoy deseando volver a casa…
-Yo también…- dijo ella- a propósito… ¿hasta cuando tengo que quedarme aquí? Mamá Hasibe debe estar preocupada…
-Me encargaré de que le avisen, no te preocupes…
-Te amo…- le dijo al oído y cuando se separaba de él, sintieron golpes en la puerta y la mujer entró. Azize miró a Cevdet mientras se recomponía.
-Capitán… disculpe, no creí que estuviera ocupado…- dijo mirándola a ella y Azize inspiró hondo.
-No lo estoy… la enfermera ya se iba…- dijo y asintió con la cabeza en dirección a Azize.
-No se preocupe, Capitán, seguiré sus instrucciones…- le dijo y cuando salía le guiñó el ojo a Cevdet, que solo se quedó mirándola, sabiendo que la mujer estaba de espadas y no podía verla.
-Soldado… ¿qué la trae por aquí?
-Dicen que la enfermera Ayse es casada…- dijo y Cevdet quiso reír a carcajadas.
-No veo cual es el problema…
-Señor… lo vi observándola con interés…
-¿Cómo se atreve? - le dijo Cevdet apretando los labios para no arruinar todo.
-Lo siento… solo intento cuidarlo, señor…
-Yo me cuido solo… la enfermera Ayse es una persona muy agradable que hace bien su trabajo y además es muy bonita… pero yo también soy casado… y no puedo mirar a nadie más que no sea mi mujer… así que tranquila, no estoy en peligro y no cometeré errores…- le dijo y la mujer bajó la vista, algo desilusionada.
Cevdet se sentó tras su escritorio e hizo llamar a unos de sus colaboradores. Le entregó un mensaje y le pidió que se lo hiciera llegar a Tevfik… obviamente su amigo tampoco estaba al tanto de nada con respecto a Azize, pero tenía que cuidar de su madre y sus hijos…
Bueno, hasta aquí llegamos hoy. Espero que les siga gustando. Me encanta escribir esta historia! Nos vemos en el próximo capítulo, gracias por leer!
