- Hiro-san, deja de mirarles mal.- Le dijo Nowaki.

- No me da la gana.- Hiroki cogió uno de los cojines del sofá y se lo lanzó a Kane.- ¡Dejad de revolcaros en mi sofá!

- Lo sentimos, Hiroki.- Dijo Satoru apartando a Kane de él.

- Ni que nos hubieramos sacado las poll...

- ¡Kane!- Gritó el profesor.- ¡Esta es una casa familiar y hay unas normas!

- No seas amargado, los niños están en el zoo.

- ¿A quién llamas tú amargado, salido?

- Venga, vamos a seguir viendo la peli.- Dijo Nowaki rodeando con su brazo a su marido.- Hiro-san, tranquilízate.

- No puedo ver la película si estos dos están como monos en celo.

- Nowaki, creo que Hiroki necesita un buen polvo.

- No seas bestia.- Le dijo Satoru a su novio.

- ¡Yo no necesito ningún polvo!

- Hiro-san y yo lo hicimos anoche.

- ¡Nowaki!- Exclamó Hiroki apartándose de él y mirándole con enfado.- ¡No hace falta que entres en detalles!

- Imposible, no escuché a Hiroki.

- ¡POR SUPUESTO QUE NO!

- Hiro-san...

- ¡YO NO SOY TAN...- El timbre sonó y Hiroki decidió callar, pues sabía que se trataba de su suegro.

- ¡Papá, está abierto!- Dijo Nowaki.

Tadao entró junto a los dos niños, quienes iban cogidos de sus manos. Naoki entró con una sonrisa, mientras que Haruki iba con gesto triste. Hiroki frunció el ceño al ver a su hijo así.

- Papá...- El pequeño se soltó de su abuelo y fue hasta su padre, quien le cogió en brazos y le abrazó. Haruki se agarró a él y escondió su cara en el pecho del profesor.

- ¿Qué tal en el zoo?- Preguntó Nowaki.

- A Naoki le ha gustado mucho ver a los animales, a Haruki no tanto.- Suspiró Tadao.

- Haru-chan, ¿te ha dado miedo el tigre?- Preguntó Satoru y el niño movió la cabeza negando.

- Era muy grande el tigre.- Comentó Naoki sonriendo.

- ¿Qué pasa, grandullón?- Le preguntó Hiroki a su hijo.

- Están tristes.

- ¿Los animales?- Preguntó Nowaki y el niño asintió.

- Están lejos de sus papás.- Dijo el pequeño comenzando a llorar.

- Venga, Haru-chan, no llores.- Le dijo Hiroki acariciándole la espalda.

- Hiroki, tu hijo es muy sensible.- Dijo Kane.- Tienes suerte de que sea grandote, sino le hincharían en el cole.

- No hay nada malo en ser sensible.- Dijo Satoru.

- Exacto, a ti no te vendría nada mal serlo un poco.- Le dijo Hiroki a Kane.

- Haru-chan está triste.- Dijo Naoki preocupado.

- En un rato se le pasa, cielo.- Le dijo Nowaki a su sobrino.- Haru-chan, los animales están muy bien cuidados en el zoo.

- Tampoco hace falta que le mientas.

- Kane, tú mejor cállate.- Le dijo Hiroki.

- Haru-chan, no estés triste por eso.- Dijo Kane acercándose a su ahijado.- Yo también estoy lejos de mis padres y soy muy feliz.

- De hecho, eres feliz porque estás lejos de ellos.- Murmuró Satoru.

- Mis papás pueden ser también tus papás.- Le dijo Haruki a Kane.

- Gracias, Haru-chan, siempre he querido que Nowaki sea mi papi.

- Kane, tienes suerte de que tenga las dos manos ocupadas.- Le dijo Hiroki.

- Lamento que nuestra salida haya disgustado a Haru-chan.- Dijo Tadao.

- Papá, no te preocupes, siempre se le pasa rápido.- Dijo Nowaki.

- El domingo que viene me los llevaré al cine, seguro que ahí se lo pasan muy bien.

- Papá, deja de preocuparte tanto, a los niños les encanta estar contigo.

- Haru-chan, ¿vamos a jugar?

- Nao-chan quiere jugar contigo.- Le dijo Hiroki dándole un beso en la cabeza. El pequeño miró a su amigo y asintió. Hiroki dejó en el suelo a su hijo, quien caminó hacia Naoki.

- Satuo, ¿juegas con nosotros? Vamos a jugar a cocinitas.

- Claro, Nao-chan.

- ¿A mí no me invitáis a jugar?

- Kane, no seas envidioso.- Le dijo su novio.- Eres culo veo culo quiero.

- El único culo que quiero es el de Nowaki.

- Ya está bien. Fuera de mi casa, despojo humano.- Dijo Hiroki señalándole la puerta.

- Hiro-san, Kane está bromeando.

- Vamos a jugar ya.- Dijo Naoki tirando de la mano de Satoru.

- Ya va...- Sonrió Satoru y se metió con los niños en el dormitorio.

- Tadao, ¿te quedas a cenar?- Le preguntó Hiroki.

- No, gracias, mañana madrugo y prefiero cenar en casa.

El timbre volvió a sonar y la puerta se abrió. Akihiko y Misaki entraron en la vivienda cogidos de la mano.

- Buenas tardes.- Sonrió Misaki.

- Hola. ¿Qué tal el fin de semana romántico?- Preguntó Nowaki. Misaki miró al escritor de reojo y ambos sonrieron. El estudiante soltó la mano de su prometido y la alzó, enseñándoles el anillo a los presentes.

- ¡NO JODAS!- Exclamó Kane sonriendo.

- Enhorabuena, me alegro mucho por vosotros.- Dijo Hiroki.

- Sí, chicos, enhorabuena.- Sonrió Nowaki.

- ¡Sato-chan, que nos vamos de boda!

Satoru salió corriendo de la habitación de Haruki.

- ¿Os vais a casar?

- Sí, Satoru.- Sonrió Misaki sonrojado.- Anoche me lo pidió.

- Vamos a hacer un Hiroki.- Dijo Akihiko y el profesor le miró frunciendo el ceño.

- ¿Disculpa? ¿Qué demonios es un Hiroki?

- Coger un avión e ir a Las Vegas para casarte. Eso es hacer un Hiroki.

- Vete a la mierda, Akihiko.

- Pero el viaje nos lo pagáis vosotros, ¿no?- Dijo Kane.

- No seas gorrón.- Le dijo Misaki.

- No puede evitarlo.- Dijo Satoru.

- No os preocupéis, yo lo pago todo.

- ¡Usagi-san!.

- Quiero que nuestros amigos estén en nuestra boda.

- Exacto, sin mí no sería lo mismo.- Comentó Kane.

- Chicos, me alegro mucho por vosotros.- Dijo Tadao.- Yo no iré, me da miedo volar, pero me gustaría que lo celebraramos todos juntos un día.

- ¿No vendrás?- Dijo Misaki.

- No, lo lamento.

- No será lo mismo sin ti.- Le dijo el estudiante.

- Me da pánico volar.

- A Sato-chan también, por eso se droga y se pasa todo el vuelo durmiendo.- Dijo Kane.

- ¿Y cuándo será?- Quiso saber Nowaki.

- No hemos concretado el día pero será este verano, después de la graduación de Misaki.- Respondió Akihiko.

- ¡Mami!- Exclamó Naoki saliendo del dormitorio. El pequeño corrió hacia Misaki, quien lo alzó y comenzó a repartirle besos por toda la cara.

- Mi chiquitín...

- Y a papá que le den...- Murmuró Akihiko al ver que su hijo le ignoraba.- Nao-chan, ¿me das un besito?

- Vale.- El pequeño, quien estaba todavía en brazos de su madre, se inclinó hacia su padre y le dio un beso. Rápidamente, Naoki volvió a centrar su atención en Misaki.- El abu nos ha llevado al zoo y he visto un tigre de verdad. Había muchos animales pero Haru-chan se ha puesto triste porque no tienen papás. El abu nos ha comprado un gofre y yo tenía pipí, por eso el abu...

- ¿Nos lo va a contar todo a tiempo real?- Dijo Akihiko y Misaki le dio un codazo.

- ¿Y el abu qué, cariño?- Preguntó Misaki pero el escritor no le dio tiempo al niño para responder.

- Nao-chan, ¿sabes qué?

- ¿Qué?

- Mami y yo nos vamos a casar.- Sonrió el escritor y el pequeño comenzó a gritar emocionado.

- Joder con las voces blancas...- Dijo Kane tapándose las orejas con las manos.


Shinobu miró en su armario en busca de una camiseta vieja, sonrió al encontrarla y se la puso. Le quedaba muy apretada, casi no podía ni respirar. Ya listo, salió a la cocina, donde Miyagi le esperaba para desayunar. El profesor miró a su novio extrañado.

- Estoy muy deprimido, me estoy poniendo gordo y esta camiseta ya no me viene.- Dijo Shinobu tomando asiento en la mesa. Miyagi sonrió pero no dijo nada.- ¿Qué, viejo?

- Shinobu-chin, ¿de cuándo es esa camiseta? ¿De cuando tenías doce años?

- Que va, lo que pasa es que es vintage.

- Si quieres engañarme, esfuérzate más.- Le dijo Miyagi.- Nowaki ha dicho que debes ganar peso y eso harás.

- Joder, Miyagi, que soy modelo, vivo de mi cuerpo.

- Aún puedes seguir con tu carrera de modelo.- Dijo el profesor sonriendo.- Puedes hacer un anuncio de condones, tú serías el después de no haberlos usado.

- A veces eres un imbécil y un insensible.

- Shinobu-chin, no finjas enfado que sé que te ha hecho gracia.- Dijo el mayor acercándose a él y dándole un beso en la mejilla. Shinobu sonrió y se inclinó para morderle el hombro.- ¡Shinobu-chin!

- ¿Te he hecho daño?

- No, pero me has sorprendido.- Le dijo Shinobu.- Anda, ponte algo de tu talla, se te ve incómodo.

El rubio le dio un pico y se levantó para cambiarse la camiseta. Cuando volvió a la cocina, Miyagi estaba mirando su móvil.

- Akihiko y Misaki se han comprometido.- Anunció el mayor.- Lo acaban de poner por el grupo. Quieren que vayamos el sábado a cenar a su casa para celebrarlo.

- Joder, más gastos.- Murmuró Shinobu.- No me malinterpretes, me alegro mucho por ellos pero ya tenemos suficientes gastos con Sakura.

- Sí, yo también lo he pensado.- Dijo Miyagi.- Por eso no me gusta que me inviten a bodas.

- Sé que ellos dirán que no quieren que les demos dinero, pero tenemos que hacerlo.

- Sí, no podemos ir sin darles nada.- Asintió Miyagi.

- Esto de ir tan justos de dinero es una mierda.

- No te disgustes, Shinobu-chin. Supongo que la boda no será inmediatamente, podemos ir apartando dinero poco a poco.

- Sí, tienes razón. Nos da tiempo a ahorrar un poco.

- Además, ahora tengo trabajo.

- Sí, pero no te han podido contratar a jornada completa.- Dijo Shinobu.- Así que no cobras tanto como solías hacerlo...

- El próximo curso estaré a jornada completa.

- Ya.

- Shinobu-chin, deja de preocuparte por el dinero, todo va a ir bien.- Le dijo Miyagi.

- Los hijos traen muchos gastos...

- Deja de preocuparte por eso.- Miyagi le acarició la mejilla.- Y preocúpate por tu peso.

- ¿Quieres pasarte toda la semana durmiendo en el sofá?

- No te enfades conmigo, lo ha dicho Nowaki.

- Odio estar embarazado. Quiero que te hagas la vasectomía.- Miyagi escupió el café al oír eso.

- ¿Qué? ¿Por qué?

- Porque no queríamos hijos y te aseguro que tendremos a Sakura y ya está. No pienso volver a pasar por esto, así que te harás la vasectomía.

- Yo tampoco quiero más hijos, pero lo de la vasectomía...

- Yo ya no me fío de los condones. Sin vasectomía no hay sexo.

- Bueno, tenemos unos meses para pensarlo, ¿vale?


Hiroki salió de la lectura del testamento contento, había resultado cierto lo de la casa de su tía. Se disponía a marcharse cuando su madre le llamó.

- Hiro-chan, ¿te apetece ir a tomar un café?

- Tengo cosas que hacer.

- Hiro-chan, por favor, será rápido. Solo quiero hablar con mi hijo.- Dijo su madre con lágrimas en los ojos. Hiroki quiso decirle que no pero no soportaba ver así a su madre.

- Está bien.

Fueron en silencio a una cafetería, donde se sentaron algo apartados de los demás clientes. Su madre le miró y sonrió.

- ¿Qué tal en el trabajo, Hiro-chan?

- Bien.

- Me alegro.- Se produjo un silencio entre los dos que finalmente rompió su madre.- En verdad quería decirte que tu padre y yo nos vamos a divorciar.

Hiroki miró sorprendido a su madre. Sus padres llevaban juntos casi cuarenta años, no eran la pareja perfecta pero al profesor le resultaba imposible imaginarles separados o con otras personas.

- ¿Y eso? ¿Qué ha pasado?

- Tu padre se está viendo con una mujer más joven que tú. Él todavía no sabe que lo sé pero planeo pedirle el divorcio esta semana.- Respondió su madre.- Quería que te enteraras por mí.

- ¿Estás segura de eso?

- Sí, Hiro-chan.- Asintió su madre.- Hace meses que lo sé.

- Lo siento, mamá.

- Y yo siento lo mal que me he portado contigo.

Hiroki no respondió, se limitó a darle un trago a su café. Su madre desvió la mirada suspirando.

- Le ofreciste dinero a Nowaki para que me dejara.- Le reprochó el profesor. Su madre le miró con tristeza.

- Me avergüenzo mucho de eso.

- Es para avergonzarse.

- Hiro-chan, nunca habías dado indicios de...bueno, de que te gustaran los hombres. Me pilló muy por sorpresa y pensé que te estaba engañando y que te había embarazado solo para quedarse con nuestro dinero.

- Nowaki es la persona más buena que existe, es un santo.- Le dijo Hiroki.

- Me tranquiliza oír eso. ¿Crees que podría pedirle disculpas?

Hiroki miró a su madre con semblante serio.

- ¿A qué viene todo esto? Llevas años sin dirigirme la palabra. ¿Sabes la de veces que te llamé?

- Hiro-chan, te echo de menos, me entristece mucho que las cosas estén así entre nosotros.

- Sigo dolido, pero eres mi madre.- Dijo Hiroki.- Hablaré con Nowaki y si él accede, podrás pedirle disculpas.

- Muchas gracias, Hiro-chan.- Sonrió la mujer.


Kane se encontraba en la cama mientras Satoru leía sentado en el suelo. Kane comenzó a acariciar el pelo de su novio, haciendo que este cerrara los ojos disfrutando del contacto.

- Sato-chan, esta noche he dormido mal, creo que me he hecho una contractura.- Dijo Kane con gesto serio. Satoru le miró con preocupación.

- ¿Sí, amor? ¿Dónde te duele?

Kane se bajó los pantalones del pijama exponiendo su miembro erecto.

- Mira que tensa tengo la zona...- Kane le miró sonriendo y Satoru no pudo evitar reír.

- Eres un pervertido.- Rió Satoru incorporándose con la intención de acercarse a su novio.

- Quiero un bebé, Sato-chan.- Dijo de repente Kane. A Satoru se le borró la sonrisa de golpe.

- Kane, ¿qué te pasa?

- Shinobu está embarazado y Misaki se va a casar, mientras que nosotros no progresamos. Nuestra relación no avanza, Sato-chan.

- No llevamos juntos ni un mes.- Dijo Satoru subiéndole el pantalón para tapar su hombría.- Te prometo que nosotros nos casaremos y tendremos hijos, pero todo a su debido tiempo.

- No, venga, hazme un bombo.- Le dijo Kane.

- ¿Quieres que Hiroki infarte?

- Venga, Sato-chan...

- Si te quedas embarazado Hiroki te echará de casa.

- Pero si él será el padrino.

- Kane, no seas impaciente. Ya tendremos hijos en el futuro.

- Nuestra relación no avanza...

- Si quieres podemos irnos a vivir juntos.- Propuso Satoru y Kane le miró ilusionado.

- ¡ESO SERÍA GENIAL!- Exclamó Kane abrazando a su novio.- Nowaki cocina genial, Haru es amor y Hiroki es muy divertido. Vas a estar muy bien con nosotros, ya verás que...

- No, Kane, me refiero a tú y yo.- Le dijo Satoru.- No tengo ninguna intención de mudarme a esta casa y estoy seguro de que Hiroki tampoco quiere eso.

- Pero a mí me gusta vivir aquí.

- Entonces lo dejamos para más adelante, ¿vale?

- No, vive con nosotros y ya está.

- Kane, yo quiero hacer vida de pareja contigo y aquí no puede ser. Tarde o temprano tendrás que independizarte.- Le dijo Satoru.- Espero que sea pronto, ya estoy harto de vivir con mis padres.

- Lo pensaré.- Suspiró Kane.- Pero me encanta vivir aquí.

- Ya lo sé.


- Nao-chan, a la bañera.- Dijo el escritor pero su hijo siguió jugando con sus muñecos, ignorándole.- Naoki, primer aviso.- El niño continuó sin inmutarse.- Segundo aviso.- Akihiko dio un paso hacia el pequeño.- Tercer...

El escritor no terminó aquella frase, pues el pequeño se incorporó y se quitó la ropa rápidamente, echando a correr desnudo mientras gritaba.

- ¿Otra vez?- Frunció el ceño Misaki viendo a su hijo correr hacia el baño.- Usagi-san, ¿no puedes bañarle sin que monte un numerito?

- ¿Qué culpa tengo yo? Solo le he dicho que tiene que bañarse.

- Venga, báñalo sin que haga el tonto.

- Oye, ¿ya has hablado con tu hermano?- Le preguntó Akihiko y Misaki sonrió.

- Se ha puesto a llorar, dice que no puede creer que su hermanito vaya a casarse.

- Típico de él.

- Estoy tan ilusionado, Usagi-san...- Dijo Misaki abrazándole.

- Yo también, mi amor.

- ¡Papá, tengo frío!

- ¡Ya voy!

- Anda, báñalo que en nada estará la cena.

El escritor se dirigió al cuarto de baño, donde su hijo le esperaba bailando desnudo. Akihiko rió al verle y lo alzó haciéndole gritar y reír. El escritor comenzó a girar sobre sí mismo y luego lo metió de golpe en la bañera, haciendo que parte del agua saliera.

- ¡No acabarás conmigo, monstruo del baño!

- Espera a que use el champú.

- ¡NOOOOOOOOO!- Exclamó el niño riendo.

- ¡Voy a dejar esa cabeza limpia!

- ¡NO! ¡SOCORRO!

- ¡Usagi-san, no arméis tanto jaleo que se me van a quejar los vecinos!

- Nao-chan, bajemos un poco el volumen o mami se enfadará.

- Vale, papá.- Dijo el niño calmándose y el escritor comenzó a lavarle la cabeza.- Como mami y tú os vais a casar, yo tendré un hermanito, ¿no?

- ¿Qué clase de lógica es esa? Una cosa no tiene nada que ver con la otra.

- ¿No?

- No, cariño.- Le dijo Akihiko.- Y te agradecería que no dijeras eso delante de mami.

- ¿Por qué?

- Porque no.

- ¿Por qué no?

- Pues porque no.

- ¿Y por qué no?

- Porque no.

- ¿Pero por qué no?

- Nao-chan, nada de hablar de hermanitos, ¿vale?

- ¿Por qué?

- Pues porque la cigüeña que te trajo de París era un poco tonta y lo hizo muy mal, así que mami y yo nos dimos de baja de Servicio de Cigüeñas Preñadoras y ya no podemos encargar un hermanito. Lo siento pero vas a ser hijo único para siempre.

- ¿Por qué lo hizo mal?- Preguntó Naoki mientras Akihiko le aclaraba el jabón.

- Porque se retrasó con el envío y, además, te habíamos pedido en pelirrojo y mira...

- Pero... ¿por qué me trajo una cigüeña si el tío Nowaki me sacó de la barriguita de mami?- Preguntó el pequeño confuso y Akihiko se quedó callado durante unos segundos.

- A ver, Nao-chan. Mami y yo llamamos a la empresa esta que te he dicho antes...

- ¿La de las cigüeñas?

- Exacto. Esta empresa lo que hace es coger unas semillitas que hay en un huerto en París, muy cerca del Louvre... te recomiendo visitarlo algún día, yo te pago el viaje. Y, bueno, la cigüeña trajo esa semillita y mami se la tragó. El servicio fue muy malo, les dejé un comentario negativo en la web.

- ¿Pero la semillita no era tuya? Mami dice que tú pusiste una semillita en él.

- Claro, Nao-chan, yo la lancé y canasté en la boca de mami. Es así como funciona.

- No creo que sea así...

- ¿Cómo que no? La historia no tiene fisuras porque fue eso lo que ocurrió.

- ¿Qué es "fisuras"?

- Usagi-san.- Dijo Misaki asomándose.- ¿Os queda mucho? La cena ya está lista.

- No, ya estamos acabando.- Dijo Akihiko.

- Mami, ¿por qué querías que fuera pelirrojo?- Le preguntó el niño y Misaki miró automáticamente a su marido.

- No voy ni a preguntar qué le has contado.- Dijo Misaki.- Bueno, la cena estará en cinco minutos.

- Vale, Misaki. Ya vamos.

- Vale, mami.


Nowaki le sonrió y Hiroki suspiró. El médico se acercó a él y le dio un corto beso en los labios.

- ¿Entonces qué le digo?

- Que sí, por supuesto.- Dijo Nowaki.

- ¿Estás seguro? Se portó muy mal con nosotros...

- Es tu madre y está arrepentida.

- Ya, pero no quiero que te sientas obligado solo porque es mi madre.

- Hiro-san, me encantaría que hicieras las paces con tu madre. Así que sí, dile que venga un día a cenar o...

- No, mejor no. Mejor quedamos en alguna cafetería, así si sale mal no sabe dónde vivimos.- Le diji Hiroki.- Iremos solo tú y yo, Haru-chan no viene.

- ¿Y yo?- Preguntó Kane saliendo de su habitación.

- ¿Sabes de qué estamos hablando?

- No, pero quería formar parte de la conversación. Por cierto, Hiroki, hoy estás guapísimo.

- Hiro-san siempre está guapo.- Comentó Nowaki.

- Callad los dos.

- Hiroki tiene una elegancia natural envidiable. Es mi referente.

- Vale, Kane, ¿qué quieres?- Dijo Hiroki y el nombrado sonrió.

- ¿Puede venir Sato-chan a vivir con nosotros?

- ¡JA!

- Hiro-san...

- ¡Esto no es una puta pensión!

- Pero estamos enamorados.- Dijo Kane.

- ¡Pues os vais a vivir juntos pero aquí más gente no!

- Hiro-san, vas a despertar a Haru-chan.

- Él quiere que vivamos nosotros solos en plan pareja...

- Claro, porque es una persona sensata.- Comentó Hiroki.

- Pero a mí me encanta vivir con vosotros.- Dijo Kane.- Así que había pensado en que él se mudara aquí.

- Bueno, estaríamos un poco apretados. Cinco personas y un único baño pero...

- No, Nowaki, no cedas que tú eres un blando.- Le dijo Hiroki.- Kane, aquí no entra más gente, ¿entendido?

- Joder, Hiroki, te estás cargando mi relación.

- Tu estupidez se la está cargando.

- Kane, me gusta que vivas con nosotros pero creo que deberías aprovechar y disfrutar de tu pareja. Verás como la convivencia será muy bonita.

- ¿Tú crees? Bueno, si Nowaki lo dice...

- ¡A Nowaki sí que le haces caso!- Exclamó Hiroki indignado.- Años diciendo que te largues y...

- Hiroki, qué sensible eres.

- Anda, vete a vivir con Satoru y déjanos en paz.

- Hiro-san, no seas borde. Seguro que llorarás el día en que Kane se vaya.

- Segurísimo, pero será de felicidad.

- Hiroki, ¿no ves que me haces daño?


El sábado llegó y todos fueron a casa del escritor. Los niños, después de cenar, se metieron en el cuarto de juegos de Naoki, mientras los adultos continuaron charlando y bebiendo.

- Deja de beber, ya vas muy perjudicado.- Dijo Satoru quitándole la copa a Kane.

- Tengo que beber por dos, Shinobu está embarazado.

- A mí no me pongas de excusa, alcohólico.- Dijo el rubio.

- Kane, como vomites en el coche...- Comenzó a decir Hiroki y el nombrado le interrumpió.

- ¡No estoy borracho!

- Kane, el alcohol no es bueno.- Le dijo Tadao con voz calmada.

- Sato-chan, casémonos.- Dijo Kane abrazando a su novio.

- Menos mal que es un borracho cariñoso.- Comentó Akihiko.

- ¿Sabéis quién es también un borracho cariñoso?- Dijo Kane riendo.- Hiroki.

- Eso es cierto, en la única ocasión en que le he visto borracho fue cuando lo hicimos por primera vez.- Sonrió Nowaki haciendo sonrojar a Hiroki.

- Cambiando de tema...- Dijo Hiroki pero Kane volvió a hablar.

- Ya te digo, Nowaki. Una vez se emborrachó tanto que acabamos follando.- Dijo Kane riendo. Shinobu resopló incrédulo y los demás también rieron. Todos menos Hiroki, Akihiko y Nowaki.

El escritor miró a su amigo de la infancia, quien no decía nada y evitaba hacer contacto visual, y supo que lo que había dicho Kane era cierto.

Nowaki miró a su marido sorprendido y luego dirigió la vista a Kane, quien seguía riendo y tambaleándose un poco a causa del alcohol. Sintió el impuslo de ir hasta él y darle un puñetazo. Sin poder evitarlo, Nowaki se puso en pie de forma brusca, llamando la atención de todos.

- Nowaki, no...- Dijo Hiroki observando como su marido caminaba con decisión hacia Kane. Satoru se puso delante de su novio pero Nowaki le apartó. El médico cogió del brazo al abogado y, sin que nadie se lo impidiera, lo llevó hasta el baño.

- Nowaki...- Murmuró Kane sin borrar la sonrisa.- Veo dos Nowakis... Uno para Hiroki y otro para mí... Noooo... ¡Los dos para mí!

El nombrado no dijo nada, simplemente abrió el grifo y comenzó a mojar con agua fría la cara de Kane, quien soltó un quejido.

- Has bebido demasiado.- Dijo Nowaki.- ¿Verdad que ahora te sientes mejor?

- No...

- Nowaki.- Dijo Hiroki entrando en el baño con rostro preocupado. Al ver que Nowaki le estaba mojando la cara a Kane, se tranquilizó un poco.- Yo...

- Hiro-san, en casa hablaremos.- Dijo Nowaki y, al ver que su marido estaba preocupado relajó el gesto.- No estoy enfadado, no te preocupes.

- Creía que ibas a pegarle...- Murmuró Hiroki.

- Yo también, pero eso no estaría bien. Mañana hablaré con él seriamente.

- No le echarás de casa, ¿verdad? Te aseguro que no significó nada, ni para él ni para mí.

- Hiro-san, me siento un poco... no sé, siento muchas cosas ahora mismo, pero te prometo que no le echaré.

- Voy a por el niño. Nos vamos ya, ¿no?

- Sí.- Asintió Nowaki secándole la cara a Kane.

Hiroki salió del baño bajo la atenta mirada de todos, Satoru se acercó a él con preocupación.

- ¿Qué le ha hecho Nowaki?

- Nada, no te preocupes, le está intentando quitar un poco la borrachera.- Respondió Hiroki.

- Hiroki, tú y yo tenemos que hablar.- Le dijo Akihiko con seriedad y Hiroki le ignoró.

El profesor entró en la habitación y le indicó a su hijo que ya era hora de marcharse. Se despidieron de todos y los cuatro subieron al coche. Kane se quedó dormido junto a su ahijado y Hiroki no pudo evitar romper a llorar. Nowaki, quien iba conduciendo, al escuchar los sollozos miró de reojo a su marido.

- Hiro-san, por favor, no llores.

- Me siento fatal conmigo mismo...

Nowaki aparcó el coche en el primer sitio que vio disponible y abrazó al profesor, quien rompió a llorar de forma más sonora.

- No pasa nada, me contaste que te habías acostado con otro.

- Pero no te dije que era Kane... Me siento muy culpable por habértelo ocultado pero es que... No significó nada, fue un gran error... Yo estaba tan tan triste y tan borracho que lo hubiera hecho con cualquiera.

- Hiro-san, tranquilo, no llores.- Le dijo Nowaki con voz suave.

- Y encima el muy imbécil lo ha dicho delante de todos...hasta delante de tu padre, ¿qué va a pensar ahora de mí?- Dijo Hiroki sin parar de llorar.- No era así como quería que te enteraras... Lo siento mucho, Nowaki.

- Todos cometemos errores, Hiro-san. Si yo no me hubiera marchado...

- No, Nowaki, no vayas por ahí.- Le dijo Hiroki.- La culpa es mía y solo mía.

- Te amo, Hiro-san.- Le dijo Nowaki.- Y te creo cuando dices que no significó nada.

- ¿De verdad no estás enfadado?

- Estoy celoso y odio sentirme así pero no estoy enfadado. Bueno, al menos no contigo.

- Kane...

- Mañana por la mañana asustaré un poco a Kane pero no te preocupes, no le voy a echar de casa.- Dijo Nowaki y acarició la mejilla del mayor.

- No te merezco.

- No digas tonterías, eres la persona más maravillosa del mundo.- Le dijo el médico y Hiroki sonrió secándose las lágrimas.

- Te amo, Nowaki.

- Y yo a ti, mi amor.