"Has vuelto a mi"

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La sensación inminente de pérdida era abrasadora para el alma, incandescente que nublaba los párpados, los cuales ansiaban cerrarse para evitar ver el horror que deparaba.

Los sentidos se volvían ásperos y si la realidad era aquella, entonces él se rehusaba a vivirla, porque era demasiado para uno de soportar. Simplemente no se podía existir con tanto dolor en una sola persona.

El lánguido e inerte cuerpo de Deku recostado sobre sus piernas, tan frío, tan lindo, incluso.

Sus rizos eran suaves al tocarlos con su mano, al acariciarlos y moverlos lentamente, sintiendo cada partícula de su ser lejos de ser escuchado, pues de su boca no salían palabras, de su cuerpo no surgían reacciones, de sus párpados no había un parpadeo, no existía nada que diluyera la sensación amarga de lo que sucedía.

Sin embargo, él se rehusaba a aceptar, se negaba rotundamente a rendirse.

No me puedes dejar, Deku.

Lo recostó en el suelo, hiperextendió su cuello con delicadeza, abrió su boca y ejerció el proceso de resucitación boca a boca.

—¡Vamos, Deku!— Lo animó, poniendo toda la energía que le quedaba en el cuerpo, empleando su máximo esfuerzo en devolverlo a la vida. Lo necesitaba con él, no lejos de su vida. Bakugou se negaba a vivir sin Deku. —No me dejes, Deku! No te rindas!—

—Bakugou— Kirishima le puso una mano en el hombro, pero él se zafó, empezando la otra parte de la resucitación.

—Deku no te irás de aquí— Murmuró agitado. —Yo sé que puedes oírme, maldito nerd!— Comenzó el ciclo por segunda vez, repitiendo los pasos tal cual se lo enseñaron en la escuela. —Vuelve a mí, por favor!— Repitió el tercer ciclo con mayor fuerza, mayor frecuencia ejercida de su ruda voz. —Abre los ojos, Deku! Me rehuso a vivir una vida sin ti…— De nuevo, su voz se estaba cerrando, su garganta se secaba, y sus lágrimas salían a borbotones de sus ojos como naufragios. —Te amo— Declaró, oyendo los silenciosos sollozos de los amigos de Deku por detrás de su espalda. Ellos perdieron la esperanza de verlo vivo, pero él, él seguía intentándolo, insistiéndole al inerte cuerpo del que fue su novio por dos días que volviera a la vida. —Te amo, Te amo— Prosiguió con mayor auge, repitiendo el ciclo por quinta ocasión. Ahora sus amigos trataban de consolarlo.

Acaso esos idiotas no entendían que lo último que se perdía era la esperanza?

—¡Te amo, maldición!— Aulló, sacudiendo el cuerpo de Deku, haciendo todo lo posible para no perder la calma. —¡Vamos, Deku! Puedes oírme, te amo, te amo mucho más de lo que crees— Sus brazos se cansaban, aflojaban el pulso. —No me dejes aquí solo, no puedo estar sin ti!— Sintió su garganta áspera arder en llamas. —¡No te rindas, Deku, tu no eres así!—

—Bakugou detente!— Intervino Kirishima incapaz de seguir viéndole de ese modo, pero él lo ignoró.

—Midoriya no volverá!— Iida proclamó con la autoridad de un superior, captando la atención de todos.

Debe volver, debe volver, Bakugou exclamó en su mente, apretando la quijada.

—Tú que sabes?— Rugió, sin soltar a Deku.

—No…nos duele a todos— Repuso Iida, con el labio inferior temblándole. —Fue una—

—¡No hables de Deku en pasado!— Lo señaló Bakugou irascible. —No te atrevas…— Cerró los ojos luego de decirle eso, lanzándose a abrazar a Deku con todo el pesar de su corazón, lamentándose su error, su falta de. —Deku no pudo haberse ido!— Lloró amargamente. —No…no pudo— Se atragantó con un sollozo, recostando su cabeza en la frente de su amado, oliendo su aroma, sintiendo la penumbra de su lánguido cuerpo, tocarle la piel.

Nunca antes las cosas él las había contemplado como frías, o haber visto los contornos de los pliegues con vacíos en ellos, o que las formas de sus amigos eran impedimentos para pensar, para sufrir solo.

La alquimia se mezclaba con la ciencia, las personas se flagelaban en estatuas que bloqueaban la vista, la tierra café que cubría al suelo se rociaba de la esencia que conformaba al cuerpo que antes fue la persona que él amaba más en el mundo.

Nunca se lo dijo directamente, nunca le confesó cuán grande era su existencia en su mundo.

Resultaba insoportable existir sin él.

—Te amo— Susurró entrecortadamente. —Te amo tanto, Deku— Acarició con la punta de sus dedos sus brazos, sus manos hasta entrelazarlas con sus dedos. Se volvió a agachar, recostando su frente sobre la suya, observando sus bellos ojos cerrados, deseando que sus ojos lo miraran solo a él en un mar de perdición, donde la mirada de ambos podía perderse lejos de la realidad.

Desconocía qué haría después, qué haría sin Deku en su vida. La idea traspasar su mente le causaba un miedo estrepitoso, carcomiéndole el cráneo, abrasándole las neuronas hasta incinerarlas.

Qué seguía de hacer sin su presencia en su vida? Qué sería de él? Nada, una existencia más, un flagelo mutilado en la población, un héroe mediocre, etc.

Qué le esperaba en soledad?

Qué conllevaba una vida sin Deku?

Bakugou respiraba profundamente, cerca de un cuerpo inerte que alguna vez fue la muestra de su amor en carne y hueso, la muestra que en helechos y arbustos reflejaba un paraíso hecho en persona.

—Ba-Bakugou— Todoroki habló en tono incrédulo.

Qué quería ese bastardo ahora? Lo ignoró, soltando un quejido.

—Bakugou— Dijo más persistente.

—Qué quieres?— Se levantó a mirarle con repudio. Acaso el bastardo no entendía que él sufría?

—Mira a Midoriya— Lo apuntó con cautela, sus ojos bicromáticos sugerían que aquello que él le decía que viera, no era un invento.

—Qué?— Espetó, regresando su vista al cuerpo de Deku, que estaba…inerte? Sus orbes se abrieron de par en par. El pecho de Deku se expandía y se reducía, de su boca salía el aire que inhalaba y exhalaba.

Es-estaba vivo?

En verdad vivía?

No murió?

—D-Deku?!— Se abalanzó a su cuerpo, revisando ansiosamente que el aire que salía de su boca era en realidad, una muestra de que él no lo había dejado. En efecto, aire, aire emergía de su boca, se expandía su pecho y se reducía progresivamente, y por ende, él lo podía sentir. —Deku…— Sonrió desarmándose en alegría pura. Lo abrazó lo más fuerte que pudo, colocando la cabeza de Deku sobre su pecho que brincaba en gozo, rodeándolo enteramente con sus brazos; ahora, lágrimas de felicidad surgían de sus ojos sin parar, rociando las mejillas pálidas de su adorado nerd. —Te amo— Dijo agradecido.

Los chillidos de Uraraka, las carcajadas de sus amigos, y el entusiasmo de Iida fueron lo que sus oídos captaron en cuestión de segundos.

Le agradecería al bastardo mitad y mitad por percatarse de que el nerd no los abandonó, puesto a que él se percató de que el nerd, en efecto, no los abandonó para siempre, sino que estaba vivo, respirando.

Le dio un delicado beso en la mejilla, acariciándole la mejilla con su mano, delineando sus pómulos; conmovido, lo volvió a besar en la mejilla contraria, y luego en la frente.

A pesar de que él no abría los ojos, sabía que él los alcanzaba a escuchar, por lo que le repitió incontables veces que lo mucho que lo amaba, sin despegarse de él.

Todoroki se le acercó, tendiéndole una sonrisa de lado.

—Creo que está inconsciente— Opinó de la nada, causando que Bakugou se tensara, imponiendo su cuerpo para que no tuviera alcance del de Deku. —Bakugou— Suspiró enfadado. —No le haré nada a Midoriya—

—Eres bastante estúpido por quedarte calladote— Reclamó, aferrando al cuerpo del nerd como si se lo fueran a robar.

—Yo también amo a Midoriya, sabes?— Exteriorizó en tono vago. Una contracción nerviosa surgió en las cejas de Bakugou. —Pero, yo ya sé que Midoriya te quiere a ti— Admitió en desdicha.

—Tsk— Rodó los ojos.

El festejo de sus amigos seguía en pie detrás suyo, sin prestarles atención al argumento que tenían.

—Midoriya no quería decirte del plan— Le hizo saber, suspirando. Él frunció el ceño, curiosamente, indicándole al bastardo que continuara. —Él pensaba que lo odiabas, es decir, que lo ilusionaste para romperle el corazón—

—No es verdad!— Lo negó de inmediato.

—Midoriya pensó que si desaparecía de tu vida, estarías feliz, o al menos no te causaría tantos problemas— Concluyó Todoroki. —Es por eso, que él planeó sacrificarse por todos nosotros—

Bakugou se quedó libido.

Acaso Deku creía que él lo odiaba al extremo de no quererlo vivo? Emitió un jadeo mareado, apretando su agarre del cuerpo de Deku, que continuaba respirando.

—Bueno, también— Se rascó la nuca, asintiéndole. —La única forma de derrotar al villano era de adentro hacia afuera y empleando el uso del frío— Le dirigió una mirada de admiración a Deku. —El villano lo atacó en su casa, y en el rápido intercambio, poco después de que su madre saliera herida, Midoriya se percató de que el frío dañaba la superficie de la viscosidad del villano, cuando este salió a atacarlo por la ventana y unos copos de nieve le cayeron en el brazo y Midoriya vio que él, por default, se retorcía del dolor—

—Ya veo— Fue lo que pudo decir, absorto de palabras.

—Sé que cuando Midoriya esté consciente— Dijo Todoroki. —Se sienta traicionado por mi por haberte dicho esto, pero no quería guardármelo, cuando podría tener la oportunidad de contártelo, Bakugou— Le tendió una sonrisa amistosa. —Ahora— Se puso de pie, reclutando al resto, que no paraba de festejar. —Tenemos que llevar a Midoriya con Recovery Girl— Informó con cautela.

—Yo lo llevo— Bakugou se puso de pie, cargando a Deku entre sus brazos teniendo el mejor cuidado de no lastimarlo más de lo que su entrepierna estaba, aunque por fortuna, no fue una cortada profunda que dañara mucho el tejido.

La alegría de saber que no abandonó a nadie de sus seres queridos era abismal.

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P.D. Un capítulo más corto que el anterior, pero espero que les haya gustado.

Es de Bakugou este capítulo.