-No le haré daño a Dipper. Sólo quiero que me digan dónde está. El jamás me ha lastimado. Y será mejor que me lo digan o las cosas serán peor para ustedes dos. -
-¿Por qué quieres saber?- preguntó el Señor Pines mientras abrazaba a su esposa para protegerla, en sus ojos se podía ver la gran preocupación que traía. Un ambiente familiar casi destrozada, en un momento Chat pensó tener así de abrazado a su bichito.
-Es un trato que hice. Ahora díganme, ya les dije que no lo lastimare. - espetó sincero y firme.
El padre de Dipper miro a su esposa por unos segundos y ella asintió con algo de temor, respiró y dijo:
-Está bien... un señor nos llamó hace varios días informándonos que nuestro hijo estaba en una clase de viaje privado de la escuela. Y que estaba bien. -
-¿A dónde fue?-
-Digo algo sobre no salirse del país pero que si estaba lejos de la ciudad. Sólo eso... Además que la ciudad ya no era segura para nuestro hijo. -
-¿Quién era ese señor?- se cruzó de brazos un poco dudoso.
-Am... Dijo ser una clase de profesional en la materia. Su nombre era Stan. -
-Mmm... Stan...- trataba de hacer memoria, y recordó que sólo conocía a un Stan. - ¿Algo más que quieran agregar?-
-N-Nada... - respondieron ambos adultos.
-Bien. -
Chat tomó uno de los deliciosos pastelillos que habían en la vitrina preparado por los padres de Dipper, estaban calientes y suaves, le dio el primer mordisco deleitándose con el grandioso sabor.
Un pensamiento curso en su mente, se preguntaba si Dipper podía cocinar así de bien como sus padres que son unos profesionales.
Luego apareció la imagen de su Lord, que esperaba verlo pronto.
Bill fue en busca del otro Chat sin mucho entusiasmo, y por suerte encontró al chico en una de las grandes ventanas, observando que veía hacia la escuela donde antes asistía.
Pocos han sido los estudiantes que han asistido a la escuela y algunas personas que no han sido dañadas por Chat Noir, sólo con dos condiciones. Que no desobedezcan al rubio y cualquier información acerca de Lordbug tendrán que informarle a Chat inmediatamente.
-Oye. Algo que quiero informarte sobre Dipper. - dijo con un tono de voz algo ronca mientras medio cerraba su ojo.
-¿Qué es?- dijo el pelirrojo sin mirarlo, pero muy atento a sus palabras.
-Según me han dicho los padres de esté, salió de la ciudad hace días, pero todavía sigue en el país. - se embroco en la ventana y continuó.-Y quizás haya alguna forma de hacer que regrese si utilizamos a sus padres. -
-Veo que si cumples tú parte del trato. - opinó sonriendo de lado.
-Y espero que pronto cumplas la tuya. - aclaró sonriendo con malicia.
-Por supuesto. Ahora mismo seguiré buscando. Sé que Tú Lord no le agradaría ver a París en estas condiciones, en cualquier momento deberá hacer algo. - dijo mientras se alejaba de ahí.
-Mmm... -
Chat Red, salió del enorme lugar y fue en busca del de traje rojo con lunares negros. Y con la esperanza de quizás ver a su castaño.
Caminaba por las calles más oscuras y deshabitadas que había en la ciudad, y sin duda se había encontrado lo que se le podría llamar, los seguidores de Chat rondando por todas partes lo cual, en un principio se le hizo muy difícil, pero decidió pasar justo enfrente de ellos y cuándo estos la veían él dejaba ver su rostro sin temor alguno.
Le examinaban un poco para preguntarle si sabía algo de Lordbug, y esté contestaba que nada que ellos no supieran. Y así lo dejaban ir.
Miró la hora en un enorme reloj digital que se encontraba en su escuela. Eran alrededor de las seis de la tarde. Y aunque el maestro no le haya dicho dónde podría estar Chat, estaba seguro que estaría en la alcaldía, donde vivía Pacífica y su padre, el alcalde.
Siguió caminando, sus pies parecían derrumbarse y apenas notaba que no había ningún transporte en servicio. Aunque se encontraba uno que otro por ahí.
Todavía tenía algunas frases o palabras que sacaría al aire cuando tuviera la atención del rubio. Debía convencerlo de que dejará todo eso. Y si en todo caso no funcionaba. Tendría que recurrir al plan B que llevaría más tiempo. Aunque tenía la esperanza de que dialogando con él pudiera convencerlo.
Su capucha aún le seguía cubriendo el rostro; por suerte las cosas entre los seguidores de Chat y él no se complicaron para llegar a la pelea.
Sonrió con alegría al ver que al fin había llegado al lugar donde quería llegar, aunque estaba rodeado de más seguidores akumatizados. Y estós no le dejaron entrar por obvias razones.
Se alejó de ahí, mientras pensaba que ya era hora de transformarse. A unas ocho cuadras, entre un callejón oscuro donde sabía que nadie pasaría por ahí en esos momentos, llamó a Mabel.
-¡Mabel! ¡Transformación!-
Se envolvió de un destello rojo y blanco mientras su ropa se transformaba en su traje de súper héroe.
Una vez listo, utilizó su fiel yoyo para impulsar lo y salir del callejón, subiendo a lugares más altos y por encima de los techos.
Se detuvo en un edificio observando cada detalle de lo que era la alcaldía. Ahora, tenía un toque negro y rojo en manchas deformes. Algunas paredes con grietas enormes y desprendía un ambiente oscuro.
-Lordbug. - fue sacado de sus pensamientos al escuchar una voz un tanto familiar.
Se puso a la defensiva y se encontró con alguien que jamás había visto... o al menos no lo reconocía.
-¿Quién eres?-
-Me llamo Chat Red. Y se que estarás pensando si soy una persona akumatizada del otro Chat, pues déjame decirte que no lo soy. - contestó sereno sin mirar al castaño.
-¿Que eres y que quieres?- le dijo Lord mientras se preparaba para usar su yoyo por si era necesario. No se podía confiar en un chico así. Aunque extrañamente su voz le sonaba familiar. Y viceversa.
-Fui una creación del antiguo Villano Papillon. Sólo puedo decir eso. No soy exactamente malo. -
-Tienes parecido con Chat Noir. - confesó mientras lo observaba de pies a cabeza. Y se quedaba embobado al ver ese brilloso y fuerte rojo de su cabello. Que se le hacía aún más familiar.
-Lo sé...- dijo con algo de desagrado. Prosiguió- Ahora, con lo que quiero te lo responderé con otra pregunta. ¿Qué haces tú aquí?- al fin volteo a ver lo. Notando apenas unas de extrañas similitudes entre Lordbug y Dipper. Como su pelo y ojos. Aunque dejo esos pensamientos aún lado.
-Pienso entrar para hablar con Chat Noir. - dijo con firmeza.
-Entonces puedo llevarte con él sin problema. -
-Dime Red, ¿Qué conexión tienes con el gatito?- sonrió de medio lado esperando impaciente la respuesta.
-Sólo somos aliados. Hasta que tengamos nuestro principal objetivo cumplido. -
-¿Y cuál es el tuyo?- dijo el castaño interesado, recordando que el principal objetivo del otro Chat era prácticamente el mismo.
-Encontrar a una persona muy importante para mí. Ahora... ¿Vamos? - Chat miro hacia la alcaldía.
-¿Es alguna clase de trampa?-
-Eres muy listo para caer en una de esas ¿no?-
-Entonces... llévame con Chat. -
-Será un placer. - sonrió con satisfacción, al menos había, de cierto modo cumplido su parte del trato. Pero estaba seguro que sonreirá de victoria cuándo encuentre a Dipper.
El pelirrojo llevo al castaño hacia donde estaba el rubio, entrando por la puerta principal sin ser detenidos. Aunque Lordbug no guardaba la guardia por si acaso. Ambos se ganaron Muchas miradas un tanto desconcertantes, ya que ante sus ojos se encontraba aquel castaño por el que tanto habían buscado, por el que tanto Chat Noir se había vuelto loco.
Lordbug al fin había aparecido.
Aunque en esos momentos, sólo la mitad de los seguidores lo sabían, e imaginaban la reacción de Chat Noir al encontrarse con Lordbug.
Algo digno de ver.
Caminaban por los pasillos y subían las escaleras y seguían caminando, hubo una parte en dónde Lordbug se encontró con los señores Pines quienes en realidad son sus padres, tenía tantas ganas de abrazarlos pero... no podía hacerlo o de otra forma se delataría así mismo.
Chat Red abrió una enorme puerta que tenía unas extrañas marcas y su pintura estaba desgastada, ignorando esto, ambos entraron sin permiso encontrándose con un Chat Noir volteado mirando hacia un marco de pintura colgado en el lado contrario donde se encontraban ellos dos. Por lo que Chat, aunque notaba presencias extras no los veía.
-Oye Noir, será mejor que te voltees. - sugirió el pelirrojo
-¿Por qué?
-Chat Noir.
La voz tan familiar del castaño fue lo suficiente para que el rubio se volteara.
-Bichito.- pronuncio mientras sonreía.
