Capítulo 43
Azize abrió la puerta de su casa y respiró con alivio. La misión había sido ardua, pero estaba satisfecha de haber colaborado con su patria, aunque todavía no estaba segura de cómo lo había hecho…
Había estado fuera casi una semana y cuando escucharon que había llegado, Ali Kemal corrió a abrazarla y Yildiz se quedó escondida tras una silla, porque daba pequeños pasitos, pero todavía no caminaba sin ayuda…
-Mi niño…- dijo Azize apretándolo entre sus brazos.
-Mamá…- dijo y escondió su carita en el hombro de ella.
-¿Cómo te has portado mi cielo?
-Bien…
-Me alegra…- dijo y luego de besarlo, lo dejó en el suelo y levantó a Yildiz que estiraba sus manitas para pedirle estar en sus brazos.
-Mi pequeña…- dijo y la besó con ternura mientras ella reía porque sentía cosquillas.
-Hija… has vuelto…
-Así es madre…- dijo y con la niña aún en brazos, besó su mano con respeto.
-Tardaste varios días, empezaba a preocuparme…- le dijo Hasibe.
-Lo siento, madre… me aseguré de hacerle llegar el mensaje de que estaba bien…
-Lo recibí querida… cuando ese soldado enviado por Tevfik me vino a ver, temí que me trajera la mala noticia de que Cevdet realmente está muerto…
-Madre… no diga eso…
-La verdad, querida, es que, si él no vuelve, en algún momento tendremos que pensar que eso es cierto…
-Prefiero no hacerlo por ahora…- dijo negando con la cabeza.
-Bien… es tu decisión…- dijo la mujer.
-Si me disculpa, iré a darme un baño y a cambiarme… estoy muy cansada…
-Hazlo… si necesitas algo, avísame…
Azize se encerró en el baño y se quitó la ropa con cuidado. Estaba cansada pero también necesitaba ese baño…
Cerró los ojos cuando el agua cayó sobre su cabello y lo empapó, tibia… llenó otra vasija y se la echó…
Recordó su despedida de Cevdet, el día anterior y sintió que el corazón le latía más aprisa…
Ella terminaba de controlar a unos heridos a los que había tratado y cuando caminaba hacia su habitación, con la intención de descansar un poco, había sentido un par de manos en su cintura que la habían arrastrado hacia una pequeña habitación oscura…
Cevdet había colocado una mano en su boca para que ella no hiciese ruido y cuando estuvo seguro de que ella estaba mas tranquila la soltó…
-Azize…- le dijo en voz baja- te enviaré a casa mañana… podrás estar con nuestros hijos… besarlos, acariciarlos… hazlo en mi nombre…- dijo y apoyó su frente sobre la de ella.
-Lo haré… pero ¿cuándo volverás tú?
-No lo sé… quizá tarde algunos días o semanas… depende de cuando envíen a alguien a reemplazarme…
-Entiendo… entonces… esta es nuestra despedida…- dijo y se mordió el labio para no llorar.
-Algo así…- dijo y besó la punta de su nariz- lo siento por no haberte podido brindar algo mejor…
-¿Mejor que poder volver a mi casa?
-Azize…
-Lo único mejor que eso es volver contigo… y no se puede…
-Es cierto… pero te juro que nos reuniremos…
-Vuelve pronto…- le dijo ella y él la tomó de la nuca y besó sus labios lentamente, saboreando esa última posibilidad en mucho tiempo de tenerla.
-Mantente al salvo…- le dijo luego de apoyar su frente sobre la de ella.
-Lo haré… tú también… ¿crees que nuestros jefes estarán complacidos de nuestro trabajo?
-Por supuesto… ¿tienes dudas?
-No… bueno, no sé…
-Hiciste todo bien, Azize… estoy muy orgulloso de ti…
-¿Ya no estás enojado?
-No podría… aunque sigo pensando que no quiero que estés en peligro… ahora vete de una vez porque no te dejaré hacerlo…- le dijo con una sonrisa mientras la estrechaba contra su cuerpo, la deliciosa sensación de sentirla así lo hacía fantasear con que pronto podría tenerla en sus brazos otra vez…
-Me quedaría para ver cómo me lo impides…- le dijo ella y lo besó húmedamente, explorando su boca, sabiendo que debía alcanzarle para unos cuantos días sin él.
Cevdet deslizó sus manos y acarició su vientre con dulzura.
-Cuida a nuestro hijo…
-Lo haré…- dijo ella y sonrió antes de irse.
Enfermera…- dijo cuando ella abrió la puerta- te llamaré a mi oficina para avisarte que te irás… debemos hacer todo lo que corresponde…
-Así podré verte una vez más…
-Pero nada de besos…
-Te estaré besando en mi imaginación… deslizando mis dedos por tu barba, murmurándote cuanto te amo en el oído mientras te doy la mano antes de irme… recuérdalo…
-Lo haré…- dijo él y sonrió.
Azize fue llamada a la oficina del Capitán un buen rato después y vio que él estaba con otros soldados.
-Dígame, Capitán…- dijo al entrar, un nudo en la garganta se le había formado por la emoción.
-Enfermera… Ayse… le agradezco profundamente su trabajo aquí, pero no puedo seguir reteniéndola porque no sería bueno para usted ni para nadie…
-Señor…
-Ayse… ojalá en el futuro podamos volvernos a ver… es usted una excelente profesional…
-Muchas gracias Capitán…- dijo y cuando Cevdet extendió su mano para dársela, ella sonrió y se la estrechó.
Los otros soldados miraban sin prestarle demasiada atención a lo que sucedía, Cevdet se dio el lujo de dedicarle un par de miradas mientras imaginaba todo eso que ella le había dicho y ella se sonrojó un poco, haciendo lo mismo…
Azize inspiró hondo cuando sintió lágrimas en los ojos y él pestañeó por lo mismo.
-Fue un placer… - dijo ella cuando lo soltó, deseando arrojarse en sus brazos.
-También para mí…- dijo él y la miró irse, comenzando a contar los segundos para volver a verla…
Azize se lavó el cabello y dejó escapar algunas lágrimas. Ahora solo debía contar los días hasta volver a verlo. Pero al menos ahora estaba con su familia y sabía que él no sería dado por muerto, sino al contrario, volvería a casa para estar con ellos…
Cerró los ojos y recordó la última vez que habían estado juntos, en la habitación de él, y su cuerpo se estremeció. Se rio de todas las mujeres que querían "caerle en gracia" sabiendo que él solo tenía ojos para ella y que incluso cuando intentaban hacer de cuenta de que no se conocían, ese amor había trascendido todos los disfraces…
Terminó con el baño y se envolvió en una toalla, sabía que no podía decir nada de que lo había visto a mamá Hasibe y eso la hacía sentir muy culpable, pero no había posibilidad para nuevos errores…
Se reunió con su madre y sus hijos para cenar y Hasibe estuvo a punto de preguntarle por que sonreía…
Luego de contarles un cuento a sus hijos, besarlos hasta el cansancio y dejarlos durmiendo en su habitación, Azize se recostó en su cama y hundió su nariz en la almohada de Cevdet…
-Mi vida… espero verte pronto…- dijo y cerró los ojos. Esa noche soñó con él, Cevdet la abrazaba protegiéndola de todo y ella se sentía segura en sus brazos…
Luego él la besaba dulcemente y ella se perdía en sus ojos azules…
Se despertó con una sonrisa y trató de que no fuera tan evidente que ella estaba aguardando su regreso…
Bueno, espero que les siga gustando! Nos vemos en el próximo capítulo. Gracias por seguir leyendo!
