Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, ya sé que no es viernes, pero... como siempre me pasa, cuando adelanto un poco, saben que pueden gozar de más de un capítulo a la semana, así que espero que sea de su agrado el capítulo, y reiterarles que esto es una historia scorily, y que tendrá un final "feliz", así que no me quieran matar ¿bien? Gracias por todo el apoyo que me dan, ya estamos cada vez más cerca del final, así que bueno, gracias por todo.
Nos leemos el próximo viernes. 💖
Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.✨
Avanzó hasta el sofá, dejándose caer frente a su amigo, con un enorme plato de pasta en las manos, mientras lo examinaba, por un momento, la sospecha de que era otra persona y no Scorpius, pasó por su mente, pero descartó la posibilidad, nadie podría fingir tan bien como él estar en aquella paz mental.
—Entonces, deberías decirle que no quieres nada con ella ¿no lo crees justo? –comentó.
—Lo haré, pero primero tengo que soportar un tacleo de su parte –bufó –no es la dulce y delicada flor que todo el mundo dice.
—Está enamorada de ti ¿lo comprendes? –Cuestionó enfadado –en serio, yo hubiese dado todo, porque ella me amara a mí, y no a ti, Scorpius.
—Ve el lado positivo, podrás conquistarla ahora –soltó una risita.
Toda la línea de la mandíbula de Scorpius estaba tensa, podría ser el más divertido y elocuente, pero la sola idea de Lily con alguien más, lo frustraba, no la quería lejos de él, pero tampoco la quería cerca.
—Dime la verdad ¿por qué la quieres lejos? Sí es más que obvio que te enloquece la idea de alguien más cerca de ella.
—Es más por el golpe a mi hombría, ya sabes, algunos tenemos masculinidad frágil, así que, la medimos con la cantidad de conquistas –se encogió de hombros.
Jarvis lo observó, quería llegar al fondo del problema, pero había algunos aspectos que habían cambiado en Scorpius después de que había despertado, como el hecho de que se escondiera de la mujer que amaba, podría ser que se sintiera avergonzado por que Lily supiese lo que le había pasado en el colegio a manos de Rose Weasley, pero el hecho de saber que la pelirroja había sido despedida, y Hermione Weasley había sido destituida de su cargo en el ministerio, no le había hecho querer buscarla, simplemente había bufado enfadado y marchado a otro lugar.
Tanto Draco Malfoy, como él, estaban preocupados por el rubio, pero no les quedaba más que permanecer de su lado, o sería capaz de marcharse, sin volver a comunicarse con ellos, nadie quería eso.
—Papá vendrá en unos días, pero… me he terminado todos los insumos que me trajo ¿podrías traer más?
—Sí –contestó sin más.
—Gracias, he estado comiendo demasiado desde que desperté.
—Pasaste buenos días suspendido en un juicio mental, con lo único que te alimentaban, era suero ¿qué esperabas?
—Cierto, pero aún no alcanzo tu apetito –se burló.
—M—
Lily observó la nota de Draco Malfoy, había pasado bastante tiempo sin que ella supiera de él, así que desde luego que le sorprendió, creyó que le diría algo de Scorpius, pero no, así que miró decepcionada las palabras escritas.
—Pero, qué cara –se burló James, sentándose junto a ella.
—Jamie ¿cuándo será tu boda con Shev? –frunció el ceño.
—Bueno…
—Cuando le pregunté a Shev si se le notaría el embarazo en su boda y respondió que no, creí, que la boda sería próxima, no tan alejada.
—Sí, lo sé, pero una cosa y otra, el trabajo.
—Tienen que hacer un espacio para la boda, James –frunció el ceño.
—A veces, sólo quiero fugarme y casarme con ella, sin tantos preparativos ¿comprendes?
—Sí –se encogió de hombros –pueden hacer la fiesta después, sólo… cásense y dejen de poner peros ¿cuándo nace el bebé?
—A finales de este mes –murmuró –dime ¿qué tal las cosas con Scorpius? –la pelirroja negó.
—Nada –aceptó decepcionada –no ha ocurrido cambio alguno, cada día es un poco más… gris.
—Y ¿no has pensado en, no lo sé, darlo por perdido?
—Por supuesto que no –se puso de pie ofendida –Scorpius va a despertar, yo sé que lo hará, no puede darse por vencido, James, él no nos haría esto, me ama, lo amo…
—Tendría que estar despierto, Lily, si no lo está, seguramente Keller hizo algo más ¿no lo crees?
—No, Sebastian me lo hubiese dicho, y no lo hizo, significa que sus planes iban no iban más allá, posiblemente sólo fue algo impulsivo.
—Yo lo dudo, Lily…
—Me voy, el señor Malfoy quiere ayuda con algunas cosas.
La pelirroja avanzó hasta la chimenea, no quería pensar demasiado al respecto, habían pasado varios meses desde que Scorpius estaba inconsciente, en aquel hospital; los demás dudaban que fuese a despertar, pero ella confiaba en él, sabía que su amor era tan fuerte, que vencería aquel pequeño inconveniente.
La pelirroja apareció en la chimenea del estudio que Scorpius había heredado de su madre, se puso de pie, sobresaltada por que escuchó unas risas en el otro extremo del lugar, lo primero que vio fue la cabellera castaña de Jarvis, que reía divertido, hablando con alguien que no alcanzaba a ver bien, porque estaba agachado buscando algo, pero también era un varón.
—Debió ser divertido –comentó Jarvis divertido.
Lily se quedó petrificada al ver al hombre aparecer por la puerta que daba al patio, alto, cabello rubio y ojos grises, su mirada era incrédula al tenerla ahí, la sonrisa de Lily iluminó todo su rostro, avanzó a grandes zancadas hasta su novio, que estiró las manos para evitar que lo tocara cuando estuvo lo suficientemente cerca de él.
—Es cierto, lo lamento, estás convaleciente, perdón, es sólo que no puedo… despertaste –soltó completamente feliz, sus ojos se llenaron de lágrimas de forma inmediata –cariño.
Scorpius retrocedió, cuando intentó abrazarlo de forma un poco más calmada, aquello, y las risas de los otros dos, hicieron que sintiera un enorme peso en el estómago, algo no andaba bien.
—Yo… ¿cómo es que viniste?
—Ah, yo…
—Yo le pedí que viniera –informó alguien a las espaldas de Lily.
—Ah, genial –soltó Scorpius –creí que…
—Scorpius –soltó Draco Malfoy, un poco enfadado –creo que tenía derecho de saber que despertaste, me pediste que guardara el secreto cuando lo hiciste, y lo hice, pero, es momento que lo sepa –Scorpius rodó los ojos –al menos, para que pueda seguir con su vida.
Lily observó al hombre sobre su hombro. —Seguir con mi vida ¿qué significa eso, perdón?
—Supongo que es el momento en que le dices ¿no?
Scorpius observó a su padre y después a la pequeña pelirroja frente a él, retrocedió un paso más, y se aclaró la garganta, mientras buscaba las palabras más adecuadas para ella.
—Después de lo que pasó, la verdad, Lily, es que no te quiero cerca de mí.
—Pero ¿por qué? ¿Es por el recuerdo que vi? –Cuestionó confundida, el rubio negó –entonces ¿por qué te propuse matrimonio?
Él soltó una risita incómoda. —No, claro que no –negó –no ha sido por esa idiotez.
—Entonces dime –soltó en un tono más serio –sé completamente honesto conmigo ¿por qué idiotez, estás terminando conmigo?
—Sólo necesito un tiempo, nada más –informó.
—Un tiempo, está bien, dime ¿para qué lo ocupas, Scorpius?
—Sólo dame un tiempo, Lily Luna.
—Claro que voy a darte el tiempo que necesites, sólo dime ¿para qué? ¿Quieres estar seguro de qué? ¿Qué hay en tu mente que quieres solucionar o qué es lo que ocurre?
—No estoy seguro de nada ahora mismo.
—No estás seguro de nada ¿en general o específicamente de algo?
—Demonios, Lily ¿en serio te es tan complicado darme un maldito tiempo? ¿Tan dependiente eres emocionalmente?
Lily observó a los tres hombres más en el lugar, retrocedió, aquello era un golpe muy bajo, y más porque había personas presentes, la joven levantó las manos en señal de rendición.
—Sólo quería saber, qué era lo que tenías que aclarar, Scorpius, si tenías que lidiar con el hecho de que supiera un secreto que claramente no querías compartir conmigo, o querías tiempo para dejar en el pasado que fui una estúpida al presionarte a casarte conmigo, sólo quería tener en claro la situación.
—Tiempo, espacio, es lo que necesitas saber, sólo eso y nada más.
—Claro, te comprendo, sólo quiero que sepas, que sin importar lo que vi en tus recuerdos, yo estoy decidida a amarte, sin importar qué.
—Ah, bueno, gracias, lo agradezco –soltó en un tono burlón.
—Sólo sé honesto, por favor.
—No estamos en una de tus tontas fantasías románticas ¿bien? –se acercó un poco enfadado a ella –así que deja el drama ¿quieres?
—Sí, soy una estúpida romántica, sabes lo mucho que quiero encontrar a una persona que me ame aunque sea un poco de lo mucho que yo le amo ¿eso está mal? –Las lágrimas amenazaron con caer de nuevo –dime ¿está mal querer sentirme querida, amada y respetada por alguien? Alguien que claramente no encuentre algo malo en ello, que no se burle de mis sentimientos –él observó a otro lado.
—Pues yo no soy ese alguien –soltó en un tono despreocupado, y volvió a verla –estar ahí, me hizo recordar algo esencial, Lily, que mi madre dio su vida para tenerme, y eso me importa más que cualquier cosa, y estar contigo, es que un loco obsesionado, intente matarme de nuevo –se acercó un poco más –lo cierto es que no estoy dispuesto a dar mi vida por ti, no estoy dispuesto a sacrificar lo que mi madre me dio, por ti.
Lily se limpió las lágrimas, retrocedió unos pasos, asintió con una sonrisa rota y se giró rumbo a la chimenea, pero se detuvo por un momento.
—Gracias por ser honesto, en serio, Scorpius –observó a Draco Malfoy –gracias por hacerme venir, señor Malfoy –le sonrió agradecida –al menos, ya sé que su hijo no sacó su valor, como persona y ser humano.
—Sí, porque entonces, tendríamos que decirte que desperté el mismo día en que viste mis recuerdos.
Lily no se giró para observarlo, sintió un enorme escalofrío recorrerla, las palabras de Scorpius dolían más que nada, observó el calendario sobre la chimenea.
—Espero que tengas un buen cumpleaños, Scorpius.
—M—
Lily volvió a la odiosa monotonía de su vida, su hermosa sobrina había nacido a finales del mes pasado, como James lo había predicho, faltaban tres días para el cumpleaños de Scorpius, quien se había presentado al trabajo al día siguiente en que había roto con ella, y le habían tomado exactamente dos semanas, para comenzar su actual relación, una estable, por cierto.
Lily era demasiado estúpida, como se lo había dicho Rose hacía unos días atrás, porque a pesar de que aquello le dolía en el alma, estaba feliz de que él encontrara a la mujer por la que sería capaz de otorgarle el tiempo que su madre le había dado al concederle la vida; y también estaba feliz por Kelly, de que al fin, Scorpius la viera de esa forma.
—Dime ¿estás muy ocupada? –preguntó Albus.
—Un poco ¿por?
—Papá quiere que vengas a su oficina, tiene información nueva.
—Enseguida iré –le sonrió.
La joven entró a la oficina de su padre, le sonrió alegre a Ted, pero su sonrisa se quitó en cuanto se topó con la mirada de Scorpius, que le veía serio, lo saludó con un suave asentimiento de cabeza y dejó que Albus sujetara su mano.
—Bueno, ya que estamos todos, la oficina del ministro me ha dejado compartir la información sobre Sebastian Keller con ustedes.
—Espera –Lily levantó la mano –no comprendo, Sebastian está en Azkaban –soltó.
— ¿Cómo va a estar en Azkaban? –Se burló Scorpius –ese imbécil…
—Basta –pidió Harry Potter.
—No, es que no –Lily soltó a su hermano y avanzó hasta su padre –estoy muy segura de que era él, papá ¿cómo escapó de Azkaban? Te lo juro que era él.
—Cuando logramos abrir la celda, la única persona ahí era Arthur St. Claire, Lily, lo lamento –se disculpó Harry –de cualquier modo, se había absuelto, lo llevaste ahí arbitrariamente, y no conforme con eso, usaste magia negra en una celda.
—Yo no fui, fue un favor especial que pedí…
—Sí, teníamos un plan de contingencia, Lily, y sin embargo, actuaste imprudentemente…
—Scorpius se estaba muriendo, papá, no teníamos la menor idea de que estaba pasando, perdón, por hacer todo lo que estaba en mis manos para que el hombre que amo no… -se quedó callada –muriera.
—Sí, y la mejor forma que encontraste, fue citar a Sebastian Keller, Lily ¿sabes cuantas cosas pudieron salir mal? –soltó histérico.
—Lo único que salió mal, fue encerrarlo, claro está –bramó –pero eso no es mi culpa, por lo visto, Sebastian tiene más trucos bajo la manga que un mago muggle –bufó –perdón, por hacer algo que todo tu departamento no ha podido, acorralarlo aunque sea una vez.
—Él pudo…
—Sí, pero…
—Nada –interrumpió Harry de nuevo –fuiste imprudente, y por eso, ahora no sabemos dónde está ¿o te ha buscado de nuevo?
—La verdad es que no, no lo ha hecho.
—Dime ¿cuál fue su demanda para ayudarte a salvar la vida de Scorpius? –interrogó Ted.
—No les agradará –se encogió de hombros.
—Te acostaste con él –soltó Scorpius, enfadado.
—Esa fue su demanda, sí –aceptó Lily –pero no lo hice –se encogió de hombros –fue la última vez que supe de él ¿tranquilo? –observó a su padre.
—Vamos a hacer otro plan de contingencia –soltó Scorpius de inmediato.
—Sí, buen plan –admitió Harry.
—No, papá –Lily levantó ambas manos –lo agradezco mucho pero…
—Lily, por Merlín –soltó Albus –no puedes…
—Yo sólo iba a decir, que si harán algo así, Scorpius no tiene nada que hacer aquí –lo observó.
—Tú no puedes sacarme de esto –soltó enfadado, avanzando hasta ella –Sebastian Keller está por ahí, como si nada…
—Ya lo sé –soltó enfadada –pero si te mantienes alejado, tu vida no correrá peligro de nuevo, su obsesión conmigo fue lo que lo llevó a apuñalarte, si sabe, que debe saberlo, que tú y yo terminamos, te dejará fuera, era lo que él quería, después de todo –se encogió de hombros –alejarnos, y lo logró, por eso, no ha estado rondando.
—Eso no me interesa –bramó –soy auror, pertenezco a este escuadrón, conozco el caso, además, arriesgo mi vida todo los días por personas que no me interesan, puedo con esto.
—Pues entonces, arriesga tu vida por los demás, no quiero tu muerte en mi conciencia –observó a su padre –o lo pones fuera, o te lo juro, buscaré el primer país en que tu jurisdicción no pese, y me iré, no me importa crear controversia política, soy experta ¿recuerdas?
—Lily –pidió su padre –supera tu rompimiento, Scorpius es de mis mejores hombres…
—Sí, papá –soltó dolida, y la voz se le quebró –pero él no está dispuesto a perder su vida por mí –su respiración se agitó –sé que es su trabajo, pero…
La chica se giró y salió de la oficina sin decir nada, Scorpius se quedó a mitad de aquella oficina, con todas las miradas puestas en él.
—No le hagas caso, jefe –pidió el rubio.
—M—
Lily Luna se sobresaltó cuando alguien la sujetó del brazo, iba caminando tranquilamente, cuando sintió un fuerte jalón, la mirada verde y el cabello rubio estaban sobre su rostro, casi.
—Lamento asustarte –soltó el hombre.
—Archer –soltó tranquilizándose –lo lamento, iba pensando en otras cosas.
—Eso explica porque no me oíste, pensé que me ignorabas.
—No, lo lamento ¿qué ocurre?
—Dime ¿cómo está tu novio?
—Bien –hizo un mohín –terminamos.
—Lamento escuchar eso.
La joven observó al varón, tenía un aspecto espantoso, su mirada fue a la bolsa que llevaba y él se encogió de hombros, sacó una hoja y se la mostró, el corazón de Lily se estrujó por completo, era un anuncio de persona desaparecida, con la imagen de Lucy en él.
—Archer –musitó.
—No volvió a casa, Lily –soltó dolido –nadie en su familia ha sabido nada de ella en meses, estoy volviéndome loco, necesito saber que ocurrió con ella.
—Lo lamento –musitó –yo tampoco lo sé.
Se sintió mal, pero ¿cómo iba a decirle que un mago loco la asesinó? Ni siquiera sabía dónde había dejado su cuerpo, quería ayudar al hombre, pero sería confesarle la verdad, y no podía.
—Si sabes algo de ella, por favor, avísame.
—Lo haré –asintió.
El hombre se alejó de ella, Lily sintió envidia de nuevo, ¿por qué ella no podía encontrar a una persona que le amara si quiera un poco? Sebastian Keller la había maldito desde el primer momento en que la poseyó.
Nadie va a amarte, nadie más que yo lo hará, y ya lo verás.
Sacudió la cabeza, mientras seguía su camino hasta su trabajo, de nuevo era lo único constante en su vida, una monotonía que la llevaba del mundo muggle al mágico y viceversa, nada cambiaba, y cuando lo hacía, todo se desmoronaba de nuevo, al menos tenía un salvavidas en aquella vida que aborrecía por completo.
Algún día acabaría con ella, y deseaba que fuera pronto.
—M—
Scorpius Malfoy avanzaba de un lado a otro, completamente histérico, no comprendía la razón por la que Harry Potter al final, había decidido hacerle caso a Lily, y lo había echado de ese caso, simplemente quería golpearlo por ser tan malditamente manipulable por su hija.
—Contrólate un poco ¿puedes? –soltó Kelly.
—Lo lamento, es que no puedo creer que me sacaran de un caso, sólo eso –negó.
—Bueno, cuando ellos no encuentren la salida, sin duda te llamarán, ya lo verás –se levantó y fue hasta él –eres maravilloso en todo lo que haces.
Scorpius se tranquilizó; Kelly no tenía por qué pagar con lo malo que le ocurría, ya había tenido un mal desempeño sexual, como para decirle la verdad, le sonrió, así que ella se acercó a besarlo, tan suave como siempre.
Era una mujer maravillosa y tierna, pero no podía corresponderle como ella quería, su mente seguía viajando de nuevo a Lily, a su mirada de dolor, estaba furioso, por saber que se había atrevido a volver a ver a Keller, con tal de salvarle la vida.
—Iré a preparar la cena –lo tranquilizó acariciando su espalda –no te estreses ¿quieres?
—Gracias, nena –la besó.
La joven salió de la habitación después de ponerse una bata, al rubio le sorprendía que Albus hubiese tomado muy bien que la joven deambulara por todo el lugar, aun así, tenía planeado pedirle que se mudara con él a otro apartamento, su padre, después de que casi muere, decidió soltar un poco el amarre, así que ahora podía pagar algo para él solo, bueno, y Kelly ahora.
—Puedes decirle a Albus que cene con nosotros –sonrió.
—No creo que quiera, pero lo haré –suspiró.
Avanzó hasta la habitación de su amigo, éste estaba sentado a su escritorio, revisando algunos pergaminos que Scorpius supuso eran del caso de Keller.
—Dice Kelly que si quieres cenar.
—Ah, sí, gracias –se puso de pie, apunto con su varita y los pergaminos quedaron en blanco, Scorpius puso mala cara, maldito Albus, pensó.
El moreno se sentó a la mesa, Kelly tenía una deliciosa sazón, así que no se negaría, además, cuando se enteró de lo que había hecho Scorpius, quiso correrlo, pero Lily había hablado con él, y le pidió que permaneciera al margen, como siempre lo hacía, que las cosas entre ellos no resultaran, no era para que le quitara su amistad, así que le tomó más de lo que parecía, llegar a ese estado mental, donde no le importaba lo que había pasado entre su mejor amigo, y su hermana.
—Está delicioso, Kelly –sonrió Albus.
—Gracias –observó al rubio –y ¿qué te parece a ti, cariño?
Albus y Kelly observaron a Scorpius, que estaba sentado alejado de ellos, con el mentón recargado en el sus nudillos, claramente extraviado en sus pensamientos, el mediano de los Potter, prefirió girar su vista al plato, sabía que no era muy feliz de haber sido relevado de sus deberes en el caso Keller.
—Scorpius –murmuró Kelly, en un tono suave.
La joven era una persona dulce, cariñosa y amorosa con Scorpius, en palabras de Lily; todo lo que Scorpius merecía, y ella no había podido ser para él, y costaba admitir que sí, Kelly era todo eso, pero a los ojos de Albus, Scorpius jamás amaría a nadie, más que a Lily, así que no sabía por qué estaba jugando con la chica sentada frente a él, que le miraba preocupada.
—Mal día en el trabajo –informó –lo relevaron de un caso.
—Sí, mencionó algo –suspiró.
—Se le pasará, estaba interesado en ese tipo en particular, ya sabes, es todo un héroe sin capa.
Kelly sonrió, asintió e intentó de mala manera, lucir poco preocupada, pero no pudo, volvió su vista a su novio, que se levantó de la silla y avanzó hasta la chimenea.
—Scorpius –lo llamó Albus, pero no le hizo caso.
Terminó en la chimenea de Lily, el lugar estaba tranquilo, y aquel aroma frutal que le fascinaba inundó su nariz.
—Ah, demonios –gritó la pelirroja.
La mirada gris de Scorpius se posó en ella, estaba desnuda, con una camisa que era de él, la había olvidado la última vez que había estado ahí, haciéndole el amor, antes de marcharse a una misión en busca del escondite de Keller.
—Bonita camisa –soltó en un tono serio –se parece a una mía.
—La verdad lo es –se encogió de hombros –al inicio, era un consuelo, después, comencé a usarla cuando pinto –restó importancia, avanzando hasta el balcón.
Scorpius la siguió, con unas ganas terribles de besarla, de quitarle la única prenda que llevaba puesta y hacerle el amor, como tanto deseaba hacerlo.
—Necesito que hables con tu padre, y me…
—Olvídalo, yo no ejerzo esa clase de presión en él, si decidió sacarte del caso, sabrá la razón.
—No quiere ningún incidente diplomático, y lo sabes –la sujetó del brazo, haciéndole girar, para que quedara frente a él, tan cerca, que si se inclinaba un poco más, estaría besándola.
—Dijiste que no arriesgarías tu vida por mí –musitó, deseando que la besara.
—No te des tanto crédito, no lo estoy haciendo por ti, sino porque tenemos un asunto personal ¿recuerdas que me apuñaló, cierto?
—Sí, creo que en estos meses, se me olvidó que había intentado asesinarte ¿cómo fui tan insensible, no? –se burló.
—Hablo en serio, Lily, habla con tu padre, o si no…
— ¿Me amenazarás ahora? –Negó –sabía que te enfadarías conmigo al despertar, pero no que tus sentimientos cambiaran tanto, como para amenazarme.
—Nunca te amenazaría, que no te ame, no significa que sea capaz de dañarte, por eso terminé contigo.
—Sí, después de hacerme creer por meses que aun te debatías entre la vida y la muerte ¿no?
—Si tu padre no me regresa al caso, te lo digo desde ahora, comenzaré a buscarlo por mi cuenta –tragó saliva, cuando ella giró el rostro a otro lado, la tela de la camisa se abrió, dejando ver un poco más de su cuerpo.
—Buena suerte con eso, Scorpius, Sebastian no va a dejar que lo encuentres, yo era tu única…
La sujetó del brazo, acorralándola contra el barandal, aproximándose a ella tanto como podía, rozó sus labios, haciéndole contener el aliento.
—Esta es una buena vista ¿crees que nos esté viendo ahora? –Sonrió divertido –digo, si es así, entonces, voy a besarte, a quitarte mi camisa, y digo ¿crees que aun tenga algo que te vuelve loca?
—Suéltame ahora mismo –ordenó.
—Vamos, Potter ¿realmente lo quieres? –rozó el cuello de la pelirroja con su nariz, ese exquisito aroma lo volvía loco.
—Suéltame, por favor –pidió en una súplica que le caló.
