Lo primero que había visto cuando despertó de ese letargo, fueron sus manos metálicas ¿Qué significaba aquello? Se asustó por un momento y buscó con su mirada a su hermano pero lo que vio lo dejó aterrado. Allí estaba el menudo cuerpo del pelidorado, sangrando y sin algunos miembros. Pegó un grito y sin pensar en sí mismo, corrió hacia Edward, lo tomó y pudo comprobar que aún seguía con vida, podía escuchar los pequeños quejidos que salían de su boca y la respiración agitada de este. Corrió hacia sus vecinos, los únicos que podían ayudarles puesto que no tenía familia. Toco la puerta y espero que la vieja Pinako abriera la puerta.
-Mi hermano….yo…el…sangre-las dos Rockbell se quedaron petrificadas antes aquella surreal escena. Una armadura parlante traía en sus brazos a Edward sangrante y rebanado. No analizaron si aquel ser podía ser su enemigo, simplemente ayudaron al menor, deteniendo la hemorragia.
Ese fue el primer recuerdo que tenía en este horrible cuerpo y hasta la fecha seguía tan vívido como aquel momento. Se miró otra vez esas manos frías, llevándolas hacia adelante intentando tocar aquel felino que lo acompañaba en el campo. Estaban en la casa de su amiga Winry hace ya un tiempo, ya que a su hermano le habían remplazado sus miembros faltantes con automails. Pero al momento de estar listo, se fueron a entrenar y el hermano mayor lo estropeo. "Es difícil acostumbrarse a aquel miembro metálico" solía repetir como excusa ante aquella falta (pero claro que para Winry no valía ninguna excusa. Con un buen golpe en la cabeza quedaban saldados)
-Es difícil vivir con un brazo-se reía Edward, mientras en su interior Alphonse guardaba rencor, envidia ¿Cómo decir aquello cuando por lo menos él podía sentir, comer y tenía un brazo bueno? En cambio él era una armadura vacía que ni siquiera podía dormir. Ni enojado podía estar porque su cara no representaba aquella emoción. Pensaba en lo egoísta y desconsiderado que era su hermano mayor, expresándose así delante de él. "Quisiera haber sido yo…" pensaba
-¿Por qué a mí?-se lamentaba al cielo aun sabiendo que no había ningún dios al que rezar, pero siempre vio a su madre hacerlo. Siempre esperando a su padre, sonriente por las travesuras de sus hijos, rezando por la seguridad de su esposo. Acordarse de su progenitora le dolía en demasía, si hubiera podido llorar, ahora mismo las lágrimas se le resbalarían como dos cascadas por sus mejillas. Pero no podía.
-¿Alphonse?- era su amiga, Winry. Una pequeña niña delgada, piel blanca y cabellos rubios como los girasoles.
-Winry-dijo sin mirarla, quería estar solo. Estaba cabreado, pero no podía ser pesado con ella.
-¿Qué ocurre? Te ves triste-eso le sorprendió ¿Cómo podía ser posible? No tenía expresión alguna.
-No puedes saberlo, solo tengo esta tonta cara-se tocó su rostro metálico.
-Tus ojos, tu aura…no sé-se encogió de hombros.
-No...No es nada-le daba un poco de alegría que por lo menos su amiga lo viera como algo más que una armadura.
-Vamos, puedes confiar en mi-le dedicó una sonrisa.
-Yo…-dudó un segundo-no puedo sentir nada-
-Lo sé-
-No puedo llorar-
-Si...-
-Ni reír, ni comer, ni dormir ni nada-su voz se fue elevando a medida que expresaba sus emociones.
-Pero estas vivo, eso es lo que importa. Ya obtendrán sus cuerpos-la miró largamente pensando en lo que había dicho. Tenía razón, estaba vivo ¿Eso era lo que realmente importaba no? ¿Pero esto se podía considerar vida? ¿Podía soportarlo por un par de años o incluso para siempre?
-Pero me da envidia-admitió- Mi hermano puede y yo….no, estoy atrapado-
-Pronto podrás comer todo lo que no has podido, te prometo que te haré todas las cosas ricas que quieras-con una sonrisa- te abrazaremos para que nos sientas, podrás bañarte en el rio con todos y por sobre todo podrás reír, llorar y enojarte- Winry pudo ver el destello de tristeza y felicidad que sentía su amigo. Sabía que estaba afligido ¿Quién no? Lo abrazo y con la promesa del dedo cerró aquel pacto entre ellos.
-Gracias-
-No hay de qué, siempre podrás contar conmigo. Ahora, intenta pensar que si o si van a recuperar sus cuerpos. Yo confío en ustedes- Su hermano tenía la misma convicción, sabía que a toda costa recuperarían sus cuerpos.
-¿Por qué estás tan seguro?-le preguntó un día, ya cuando se iban hacia ciudad central.
-Porque te lo mereces-no entendía a qué se refería- y tengo fe en la alquimia.
-Hermano que es lo que…-
-Ah!, mira ya llegamos-dijo señalando aquella ciudad imponente que se podía observar de lejos y así logrando desviar el tema. A medida que pasaban los años, su corazón se calmó y se deshizo de esos horribles pensamientos que había tenido, aunque Nno podía saber con certeza si cumplirían con lo que se habían impuesto, pero confiaba en Winry quien siempre lo apoyaba y en su hermano. Si era el, podía hacerlo realidad.
